CARTAS PARA UN AMOR IMPOSIBLE. CAP. VI

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CAPITULO VI
Se percató que aquellas cartas tenían un salto en el tiempo, después de aquel día, no había ni rastro de los siguientes. Quiso recordar aquella semana que no aparecía y entonces se dio cuenta que había sido una semana complicada. Rosario había tenido que viajar a Madrid, las cosas con su divorcio habían hecho peligrar su trabajo, su casa. Se tuvo que buscar un buen abogado para poder afrontar un divorcio complicado, finalmente, por sorpresa todo se solucionó. Fue como por arte de magia, recordaba que en esos días, Marga por la noche le mandaba un guasap preguntado qué tal había ido, al mirar en su interior, reconoció que aquel rato en el que intercambiaba con ella las conversaciones, le reconfortaba. Abrió su bolso y con rapidez miró. No solía borrar las conversaciones, entonces fue consciente de algo que en el momento que se produjo fue incapaz de percatarse.

Martes 13 Mayo 2013
GUASAP
Marga: ¿Qué tal ha ido? Espero que bien…
Rosario: Hola, Marga. Gracias por preocuparte, la verdad que no demasiado bien, está cegado y no quiere ver las cosas.
Marga: Tienes tus derechos, no dejes que te pisotee. Hazte valer.
Rosario: Lo intento, pero el abogado no es capaz de llegar a ningún acuerdo.
Marga: No necesitas abogado, Rosario, tú futuro está ahí en juego, deberías hablar con él cara a cara, es la única manera que se dé cuenta que ha sido un reverendo hijo de puta y no debería siquiera pensar en no darte lo que corresponde. Es él quien debe agachar la vista, no tú.
Rosario: Lo ves tan fácil.
Marga: Es fácil, nos complicamos nosotros.
Rosario: Gracias, Marga. Mañana te digo algo. Buenas noches.
Marga: Buenas noches.

Miércoles 14 Mayo 2013
GUASAP.
Rosario: Marga… ¿tienes un momento para hablar conmigo? Cuando puedas…
Marga: ¡Hola Rosario! ¿Pasa algo?
Rosario: Esta tarde tengo una cita con mi marido… bueno… ex marido. No sé qué decirle.
Marga: Claro que lo sabes. Quieres lo que te pertenece, nada más. Que se deje de tonterías. Te conoce y piensa que no vas a ser capaz de plantarte frente a él y decirle las cosas.
Rosario: No me apetece verle.
Marga: ¡Toma, pues claro que no! Piensa que quieres realmente, ¿quieres continuar con tu trabajo pero sin relacionarte con él? ¿Quieres darle todo a él y empezar una nueva vida?
Rosario:….
Marga: No es fácil, ¡nada es fácil! Piensa y decide, Rosario.
Rosario: Perdona Marga, de verdad, perdona pero es que… no paro de pensar y necesitaba tu consejo, eres muy importante para mí.
En ese momento que leyó aquello el corazón le dio un vuelco. Era cierto, Marga era importante, por eso le dolió tanto su muerte, había estado a su lado como si toda la vida estuvieran juntas. Miró el mar, se quedó inmóvil preguntándose qué hubiera pasado si hubiera dado el paso. ¿Por qué no lo dio?

Jueves 14 Mayo 2013
GUASAP
Rosario: No sé si estás durmiendo, Marga, pero, por primera vez en mi vida, he sido capaz de sentarme frente a él y hablarle con decisión. Hemos llegado a un acuerdo y ha sido comprensivo. También me ha pedido perdón. Gracias por tu ayuda.
Marga: Me alegro mucho, de verdad.
Rosario: Vaya… a estas horas y ¿levantada?
Marga: Estaba esperando noticias.
Rosario: Gracias, Marga, ¡recuérdame que te suba el sueldo! Jajajaja.
Marga: Jajajaja.
Rosario: Te dejo descansar, mañana tienes que venir a recogerme.
Marga: Claro que sí. Un beso.
Rosario: Un beso, buenas noches.

-Un beso… -murmuró Rosario sonriendo con tristeza mientras miraba el móvil-. ¡Ay Marga!
Tragó saliva volviendo a retomar la lectura, justo al día siguiente ya había una carta. Volvió a dar un trago, su garganta seguía estando seca por los nervios.

Jueves 14 Mayo 2013
Hoy me he pasado. Creo que no te has dado cuenta, lo has debido ver como algo normal. Anoche de madrugada en nuestra conversación de guasap, te mandé un beso y me lo devolviste. Creo que nunca voy a borrar esa conversación. Tu primer beso, espero que no sea el último. Te quiero.
Esta tarde he ido a recogerte, estabas radiante, no sé si porque has ganado el pulso a quien fue tu marido y eso debe ser grandioso, no sé si porque eres libre. Ojalá fuera porque has leído entre líneas mi sentimiento. Soñar es gratis. Me has dado dos besos al verme, estabas realmente feliz y has dicho algo así como, hoy empieza mi vida. Te he llevado a casa. Ojalá empezara tu vida realmente, pero sé que no. Te miro por el espejo retrovisor mientras me hablas, que voz más sensual tienes ¡no lo sabes bien! ¡Cómo alteras mi sangre! Algún día te podré decir esto y nos reiremos, estoy segura –Rosario sonrió como si pudiera compartir aquella frase con ella-.Vuelvo a mis sensaciones, no vas a empezar tu vida, para eso deberías dejar este trabajo que absorbe todo tu tiempo, no vives más allá de tu despacho, no sales a pasear, ni siquiera te coges vacaciones para disfrutar del mar, la montaña. Deberías cuidarte más, deberías ir a que te den masajes dos veces por semana, si de mí dependiera lo harías. Deberías liberar un poco la tensión del trabajo, salir a cenar, al cine, dices que no tienes amigas pero no es verdad, no llamas a tus amigas de antes de casada por cansancio. Si trabajaras menos, tendrías más tiempo. Incluso podríamos salir juntas… me lo estoy imaginando, tú y yo cogidas de la mano, paseando por la orilla del mar, mojando nuestros pies, riéndonos de cualquier cosa. Ojalá algún día suceda. Estoy segura que sí. ¿Por qué no volver a lo que te gusta? Un día me lo contaste, eres restauradora y pintora, ¡me encantaría irme contigo a un lugar pequeño! ¡Vivir juntas y tranquilas! ¡Tú pintando el mar, las montañas, a mí! ¡Claro que puedes! ¡Tú puedes hacer lo que quieras porque eres un ángel maravilloso puesto en la tierra para que todos admiremos! ¡Madre mía esto sí que es soñar! ¡Tú y yo! Ay Rosario, de verdad voy a volverme loca por amor. Debo hacer algo o no sé qué va a ser de mí.

De repente, Rosario, sintió como su sangre se alteraba, como si Marga estuviera a su lado y le estuviera leyendo en su cabeza todo aquello. Sí, claro que, sí. Marga tenía razón, aquella vida en su despacho no era vida, no disfrutaba. Ni siquiera recordaba cuanto tiempo hacia que había pintado el último cuadro, para ella pintar había sido su pasión. Una vez tuvo sus hijos, su marido le dijo que dejara aquella carrera de Bellas Artes y trabajara con él. Habían pasado más de veinte años. No sabía que había hablado de aquello con Marga, pero se daba cuenta que sus palabras eran reales, no vivía, no era feliz. Tenía éxito profesional y dinero, podía dejar de trabajar y vivir el resto de su vida con tranquilidad. Podía dedicarse a lo que tanto le gustaba, estaba sola, sus hijos lejos, sus amigas olvidadas. La vida que tenía no era la que había soñado. Las palabras escritas en aquel papel, le estaban haciendo acelerarse, podía hacerlo, claro que sí. Podía traspasar su negocio, irse a algún lugar tranquilo y mágico, podía poner un negocio de restauración, podía pintar y vender sus cuadros. ¡Podía! ¡Podía! Esa palabra que había olvidado de su vocabulario y que Marga acababa de recordarle. Levantó la mirada sobresalta porque también podía jurar que al sentir aquel renacer en su interior, había escuchado nítidamente la carcajada de Marga.

Lunes 17 Mayo 2013
Este fin de semana ha sido extraño para mí. No he podido escribirte nada. He salido de marcha con Pilar y su chica, me ha entrado una mujer exuberante en la discoteca, de repente, has venido tú a mi cabeza. Hubiera dado todo por cambiarla por ti. En otras ocasiones, no lo hubiera dudado ni lo más mínimo, habría tomado algo con ella y nos hubiéramos perdido en algún lugar oscuro, su casa o la mía. Sin embargo, le he dicho que no, para mí era como faltarte el respeto ¿qué absurdo, verdad? Pilar me ha dicho que debería ver un psicólogo, dice que estoy fatal, le he contestado que lo único que me pasa es que estoy enamorada. Lástima que no me atreva por pudor a un no y lo que eso significaría para nosotras. Lo sé porque ya lo he vivido. No he tenido muchas novias, no soy de novias ni de compromisos, pero contigo todo es diferente, todo es posible. ¡Hasta te pediría que te casaras conmigo!
Hoy al verte, he notado tu gesto serio. Algo grave, me has dicho que estás harta del trabajo, que necesitas vacaciones. He notado tu amargura y no se me ha ocurrido nada mejor que contarte una anécdota. Creo que la vamos a recordar de por vida. La señora que ha subido al taxi, me ha dado cincuenta euros y me ha dicho que le diera una vuelta por Valencia. Mientras tanto, me ha contado toda la historia del huevón de su marido. Nos hemos reído porque la señora era andaluza y tenía mucha gracia cómo me lo contaba. Al menos te he levantado un poco el ánimo. Me duele verte mal.
Y al final, esta noche te he mandado un guasap para ver qué tal estabas y tu contestación me ha animado a mí también.
Rosario: Gracias por todo lo que me has hecho reír hoy, al final, creo que eres la única persona a la que le importo.
Marga: Eso no es verdad, importas a mucha gente. Pero me alegra que te hayas reído.
Rosario: Buenas noches, descansa.
Marga: Buenas noches, igualmente, un beso.
Rosario: Otro.
Rosario sonrió, estaba completamente de acuerdo, era la única persona que se ocupaba y preocupaba de ella. ¿Qué iba a hacer sin ese apoyo? Sintió un pellizco en su corazón. Recordaba las carcajadas que le provocó en aquel momento. Y sin quererlo evitar, soltó una al aire. Nadie iba a saber de qué se reía. Marga seguía provocándole carcajadas. Y visto en ese momento, se daba cuenta que sin ella saberlo, aquellas conversaciones más íntimas de lo que debía entrañar un trabajo profesional, le daban a Marga esperanzas de que algo podía pasar. Nada más lejos de su pensamiento.