UN TRÍO DE MUERTE. FINAL

PhotoGrid_1423083110409El final llegó… Y con él va unida también mi gratitud a tod@s quienes habéis estado leyendo esta historia, gracias también a quienes habéis comentado en el transcurso de la misma las diferentes opiniones que me han animado a continuar en esta travesía.

Cuando comencé a escribir este fic para mi gente, a la que siempre estoy agradecida por vuestro apoyo, me embarqué en una aventura que no sabía si llegaría a buen puerto, la temática era totalmente desconocida para mí, me daba cierto respeto empezar este reto, sin embargo, a pesar de lo mucho que me ha costado, os aseguro que he disfrutado muchísimo y he aprendido nuevos giros en mi pasión por escribir. Ha sido un esfuerzo considerable pero que por mi parte ha merecido la pena, espero que como lectores durante esta travesía hayáis disfrutado de la lectura.

Nuevamente, gracias y un abrazo con todo mi cariño, respeto y gratitud.

ldana.

En su casa, Maca estaba tratando de relajarse. Por fin habían terminado el caso podía respirar tranquila y, lo más importante para ella, Claudia le había concedido las ansiadas vacaciones. Estaba tomando un té con la música de Bárbara Streisand de fondo y una varita de incienso de olor a canela. Con el pantalón de pijama de cuadros verde y blanco puesto, y una camiseta verde a juego con los cuadros del pantalón. Tenía la calefacción a una temperatura moderada y se había tumbado en el sofá mientras miraba su móvil, no esperaba encontrar una llamada de sus padres pero en el fondo de su corazón tenía la esperanza de que su padre sí lo hiciera para pedirle disculpas. Suspiró con fuerza tratando de arrancar ese pensamiento de su cabeza. Lo cambio por la figura de Teresa, al hacerlo recordó que no había tenido oportunidad de despedirse de ella, y eso le estaba poniendo un poco nerviosa. “¿Qué debía hacer?”… cerró los ojos exhalando un profundo suspiro, quizás era momento de que sus emociones empezaran a fluir, debería dejarlos que mandaran en ella.

-Vale… la llamo.

Tras animarse marcó las cifras del teléfono de Teresa y, aunque lo que quería era hablar con ella, también reconocía para sí que quería saber si Esther estaba a su lado.

-Hola, Teresa -le dijo animada.

-¡Maca, cariño!

Aquel saludó le provocó una sonrisa en su rostro. Nunca su madre había empleado aquella palabra tan cariñosa.

-Espero no molestarte -le dijo Maca manteniendo su sonrisa.

-No, no, estábamos terminando de cenar…

-Ah vale… es que como no he tenido oportunidad de despedirme de ti. ¿Te apetecería que comer juntas mañana?

-¡Oh me parece fantástico! -su tono de voz demostró que aquella invitación le había hecho feliz-. Dime donde quedamos.

-No sé… si quieres paso a recogerte y vemos donde ir.

-Estupendo -sonrió satisfecha-. ¿Pero vendrás con la moto?

-No, no -dio una carcajada al percibir en el tono de voz cierto reparo-. Iré con el coche.

Hasta mañana entonces.

-Hasta mañana, cariño. Descansa que te lo has ganado.

-Gracias. Buenas noches.

-Buenas noches.

Tras colgar se abrazó así misma, no podía dejar de sonreír recordando las palabras de Claudia, Teresa podía ser lo que durante toda su vida había echado de menos, una buena madre. Sin embargo, la felicidad de tener a su madre se vio un tanto apagada por el recuerdo de Esther. Era consciente que debían estar todavía con Teresa, imposible que volviera a su casa la tenía destrozada. Y Teresa había dicho “estamos terminando de cenar”. No hacía más que preguntarse si sería bueno quedar con ella, podría hablar con Teresa para que le diera su teléfono. Sí, ¿por qué no? Se recolocó en el sofá cerrando los ojos dispuesta a dormir aquella noche abrazada al tanga que le había sustraído de su casa. Una sonrisa ciertamente maliciosa se marcó en su rostro. Era imposible no darse cuenta de lo que había desembocado aquel pensamiento al recordar la prenda íntima. Una excitación voraz. Se levantó para apagar el equipo de música, apagó la luz y dejó que la varita de incienso acabara de consumirse. Fue hasta la cocina para dejar la taza de té notando su excitación. Al salir para encaminar la habitación, sonó el timbre de la puerta. Frunció el ceño, no era hora de recibir visita. Aunque no era extraño que una vez habían terminado un caso, Claudia se presentaba en su casa con una botella de Brandy para celebrar la victoria. Sonrió, aquella capitana era, además, de buena jefa, buena amiga. Abrió la puerta con una sonrisa marcada en sus labios, sus ojos se abrieron como platos allí no estaba Claudia.

-Esther… -dijo sorprendida.

-Hola, ¿puedo pasar?

-Por supuesto -se hizo a un lado.

Allí estaba Esther pero tan diferente de la mujer abatida que estaba en su comisaría. Llevaba ligeramente maquillados los ojos con la raya perfilando sus párpados, también los labios pintados de un suave rojo y un ligero maquillaje en sus mejillas.

-Siento haber venido a estas horas pero quería decirle dos cosas.

-¿Quiere tomar una copa?

-No -le sonrió graciosamente.

-Usted dirá, ¿nos sentamos? -le preguntó siguiéndole el juego de sonrisas.

-Bien.

Ambas llegaron a la altura del sofá y tomaron asiento. Se pusieron de lado quedando cara a cara. Esther la miraba intensamente, Maca con cierto brillo en sus ojos.

-La primera quería darle las gracias por resolver el caso en tiempo récord, evitando que haya ido a la cárcel.

-Bueno… ha sido un trabajo de todo mi equipo.

-Sí, pero no todo su equipo creyó en mi inocencia -la miró intensamente.

-¿Y la segunda cosa? -Maca pareció desafiar a Esther.

-La segunda es que el detective Tur le ha pagado mis servicios.

-¿Cómo? -sonrió de lado con expresión atónita.

-¿Podemos tutearnos? -su voz sonó cargada de erotismo.

-Sí, por favor… -Maca sentía hervir su interior.

Esther se acercó hasta quedarse a unos pocos centímetros de la boca de la inspectora.

-¿Por dónde quieres que empiece?

-Quiero que empieces olvidándote de que estás aquí por un servicio -Maca se acercó quedando a escasa distancia, se miraban los ojos, los labios-. ¿Vale?

-¿Y el dinero que me ha dado, Tur? -hacia el mismo movimiento de ojos que Maca.

-Se lo devolveremos -arrugó la nariz graciosamente.

-Perfecto.

-¡No puedo más!

-¡Ni yo!

Maca cogió de la mano a Esther y la llevó hasta la habitación. Allí la pasión llego despacio, las manos de Maca desnudaban poco a poco a una Esther que trataba de hacer su trabajo.

-No… Esther…

Esther la miró fijamente a los ojos, veía tantas cosas en ellos que asintió sabiendo que aquella negativa iba en serio. Suspiró con fuerza para dejarse hacer. Buscó sus labios llenándolos de besos mezclados entre apasionados y tiernos, Maca respondió de igual manera por fin podía sacar de su interior todo lo que había vivido condensado en tres días y dos noches. La lentitud del principio dejó paso poco a poco a que sus movimientos se volvieran más rápidos, las respiraciones se agitaran, las manos buscaran cubrir la piel que iba quedando desnuda. La explosión fue tal que aquella habitación se había convertido en una maravillosa visión de aurora boreal. Esther había dejado que Maca la llevara hasta la cama, se había puesto encima besándola, hacía tanto tiempo que no recordaba que una mujer había recorrido su piel de aquella manera tan dulce, tan delicada, cerró los ojos dejándose llevar. Tener a Maca entre sus piernas la estaba enloqueciendo, los gemidos se entremezclaban juguetones con las sombras de la pared, las manos apretaban la cabeza de aquella inspectora que desde el primer momento había provocado en su interior un estallido de luces en su total opacidad. Por su parte Maca disfrutaba escuchándola gemir, nunca había sentido una necesidad tan grande de estar con una mujer como la necesidad que le abrasaba en su interior por Esther.

Durante el resto de la noche, parecía que no hubiera un mañana, se comportaron como si el tiempo fuera contra ellas. Hasta que el amanecer las descubrió abrazadas, Maca acariciaba lentamente el brazo de Esther que mantenía sus ojos cerrados.

-¿Estás durmiendo?

-No -respondió Esther con la voz extasiada.

-Me gustaría que pudieras venirte conmigo de vacaciones… ¿qué te parece un viaje a París?

Esther guardó silencio. Frunció sus labios.

-¿Qué dices?

-Maca… tú y yo no tenemos un mañana.

-¿Por qué dices eso? -le preguntó algo desconcertada.

-Maca… la vida a veces es injusta nos trata de manera injusta y nos vemos obligados a hacer cosas que no deseas…

-Yo haré que lo desees -le dejó un beso en el hombro.

Eran las siete y media de la mañana, Rebeca acudía a su puesto de trabajo. Tras dejar el bolso, poner en silencio el teléfono, conectó el ordenador y, finalmente, se puso el casco con el micrófono. Sabía que en cuanto le daba a la tecla comenzaban el aluvión de llamadas. Segundos antes de darle a esa tecla, cerraba los ojos y trataba de encontrar la paz en su interior para afrontar con la mayor tranquilidad posible su trabajo.
Y como era habitual, pasó. Aún no llevaba diez segundos abierta la línea entró la primera llamada.

-Emergencias, ¿en que puedo ayudarle?

-Me han disparado… inspecto… Fernández… placa… dos… cuatro…

Silencio.

-¿Puede decirme donde se encuentra?

Silencio.

-Por favor… ¿ha dicho inspectora Fernández?

-Pip… pip… pip…

4 pensamientos en “UN TRÍO DE MUERTE. FINAL

  1. ¡Hola pquimmera! Gracias por leer mi historia y comentarla. Ya os avisé que había algo que no esperabais e iba a ser una sorpresa. En breve sabrás el por qué, a ver si logro revertir ese plof.
    Un saludo.

  2. Antes que nada, muchas gracias por escribir esta historia.
    No te negaré de todos modos que el final me ha dejado completamente plof…no lo ví venir y de hecho releí varios capítulos anteriores para saber si habías dejado pistas, pero no…no me lo esperaba.
    Gracias igualmente por dedicar tu tiempo.

  3. ¡Muchas gracias, Kris!

    Gracias por seguir la historia desde el princio… Creo que pronto os podré dar otra sorpresa. Mientras tanto, voy a darme un respiro porque os aseguro que a pesar de haberla disfrutado, también me ha dejado un poco exhausta.
    Un abrazo.
    ldana.

  4. Buenas noches, guao escritora, tengo que reconocer que ni en mil años, hubiese imaginado este final, te felicito, has logrado superar cualquier expectativa que pudiése tener en torno al final, espero que pronto nos deleites con otra de tus maravillosas historias, por los momentos muchas gracias por compartir esta con nosotras

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