SIN PASADO NO HAY FUTURO. CAPITULO 8

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En el improvisado cuartel tecnológico de los compañeros de Maca, seguían atentamente lo que ocurría en las pantallas. Esther se había colocado junto a Maca, la miraba fijamente parecía que ni siquiera parpadeaba.

-¿Esto es lo que esperabais? –preguntó Teresa que empezaba a desesperarle estar allí encerrada lejos de su hija.

-No sé lo que esperamos, Teresa. De momento lo que vamos a escuchar es una grabación, le he dejado mi teléfono para que hablara con su madre.

-Espere, bajo el volumen de la televisión –dijo Roberto que no separaba los ojos de la pantalla-. Listo.

Claudia le dio al play. Cuando Claudia le cedió el teléfono, lo había hecho con un movimiento rápido poniendo la grabadora.

-Mamá

-¡Hija! Estoy desesperada… ¿qué ha pasado?

-Nada, nada, llegué al hospital y me entretuve con Teresa.

-¿Cómo está? –se notaba en su voz un afligimiento verdadero.

-Muy mal –la voz de Esther se quebraba-. ¿Puedes venir?

-¡Claro, hija! Mañana voy con el primer autobús que salga de aquí, lo arreglo todo y voy.

-Mamá… Piensan que fui yo –fue dejando caer las palabras como si fueran piedras en un camino.

-Mañana estoy ahí.

La grabación finalizó. Se miraron entre ellos, Teresa seguía de los nervios ante la aparente pasividad de todos.

-¿Y? –preguntó la mujer con voz afilada.

-A la madre no le ha sorprendido que pensemos en ella como autora –apuntó Tur.

-Bueno con todo lo que ha pasado… no es de extrañar y más si sabía que había pasado la noche con la inspectora –refutó Martín.

-Con todos mis respetos, capitana, no me fío de esa mujer –miró a la pantalla-. Estoy seguro que eso forma parte de su plan. ¿Le pidió ella el teléfono, verdad?

-Sí –respondió Claudia entrecerrando los ojos mirando a Tur porque parecía evidente lo que él trataba de decirle.

-¡Vamos con todos mis respetos!, Esther no es tan inteligente en estos temas. ¡Por Dios si me costó que entendiera el funcionamiento del guasap! –bramó Teresa tras perder los nervios -. ¡Dejarme entrar con mi hija, por favor!

-Teresa tranquilízate, vas a estar con Maca pero necesito probar a Esther, por favor.

Entonces sonó el teléfono de Claudia, se hizo a un lado para poder hablar tranquilamente. Todos aparentemente se mostraban decaídos y cansados. Con la zozobra de no saber que podía pasar a Maca.

-Era Ruperto, tiene cosas nuevas para nosotros, mañana a las siete os quiero a todos en comisaria. Mientras tanto vamos a hacer turnos de seis horas aquí.

-A mí no me espera nadie en casa, yo me quedaré las noches –apuntó Tur.

-Y yo –dijo Roberto-. Podemos turnarnos cada cuatro horas.

-Hoy lo haremos así, mañana nos quedaremos Martín y yo. Necesito que todos estemos frescos.

En la habitación de Maca el único sonido que se escuchaba era el de las máquinas a las que estaba conectada, dando muestras de que todavía conservaba la vida. Esther tan solo la miraba, no había ni un solo gesto que pudiera delatar nada, su cara era la misma siempre, sus ojos apagados, de vez en cuando un ligero temblor en la barbilla, o algún pequeño fruncimiento en la frente. Desde que se había quedado sola no había dejado ni una sola caricia en Maca. Oyó la puerta y se giró levemente. Al ver allí a una pareja de cierta edad se quedó mirándolos fijamente.

Mientras esto ocurría, en el pequeño cuarto donde seguían todos esperando ver algo especial por parte de Esther, Roberto les advirtió de algo.

-Ha entrado alguien.

Claudia miró bien la pantalla, se dieron cuenta que eran los padres de Maca. Roberto, subió el volumen.
En la habitación, la pareja se acercó despacio hasta la cama. Sin apartar la mirada del cuerpo de Maca. Pedro con un gesto de profundo dolor, Rosario con una mueca de pena en su rostro.

-Hola -les saludó Esther.

-Perdón, no nos hemos presentado, somos los padres de Maca -dijo Pedro con un ligero temblor en su voz-. ¿Usted es?

Esther no supo cómo presentarse, miró a ambos con gesto serio, durante la noche Maca le había hablado algo de sus padres. Aunque más concretamente de su madre. Por esa razón, Esther la miró entrecerrando los ojos.

-Soy Esther, una amiga de…

-¿Amiga? Mi hija no tiene amigas, ¿serás su amante, no? Una de tantas.

-Rosario, por favor -le rogó Pedro cerrando los ojos.

-Nos gustaría que te fueras de aquí.

-A Maca no le gustaría que me fuera, así que, me quedo.

-Salga de la habitación si no quiere que avise a seguridad -le dijo Rosario mirándola desafiante.

-Adelante, lo tiene en la puerta -le respondió aguantándole la mirada desafiante.

-¡Basta ya, Rosario!

En el cuarto, todos miraban la pantalla con el mismo gesto de asombro, Esther había desafiando ni más ni menos que a la señora de Wilson, pocos se habían atrevido a tal ofensa. Lo estaban hablando entre ellos mientras Teresa ajena a los comentarios miraba fijamente la pantalla.

-¿Qué pasa, Teresa? -le preguntó Claudia.

-¿Qué clase de madre cuya hija está debatiéndose entra la vida y la muerte no se acerca a ella?

-Ella -murmuró Claudia mirando también la pantalla-. No ha sido una buena madre, Teresa. Tanto es así, que lo que me extraña es que esté aquí. Hoy ha venido a decirme que no quiere que estés en la habitación.

-¿Cómo? -la miró abriendo los ojos como platos.

-Lo que oyes…

-De todos modos… por muy mal que se lleve con Maca… ¡ha sido su madre!

El gesto de Teresa demostraba la incredulidad ante la excesiva frialdad de esa mujer. Cerró los ojos con rabia pensando en que su hija no había tenido lo principal en la vida, el amor de su madre.
Claudia y el detective Martín salieron juntos por el pasillo hasta el ascensor. Entraron en silencio con la preocupación por la inspectora marcada en el rostro.

-¿Se ha dado cuenta que Esther al estar sola no ha acariciado a la inspectora? -Claudia lo miró seria-. Cuando estuve yo sí lo hizo.

-Conmigo también -respondió al abrirse la puerta del ascensor y salir-. Aunque hoy hemos descubierto a Esther algo más. No sabíamos que tenía tanto carácter.

-Y con ese carácter… -la miró serio-. ¿Sabe? No me gustaría que Tur tuviera razón, más que nada porque sería un duro revés para la inspectora.

-Vamos descubriendo a la verdadera Esther, Martín. Y eso no sé si la acerca más a lo que Tur piensa de ella, o la aleja.

Con la preocupación marcada en su rostro, Teresa entró en la habitación. Al verla Esther sonrió con delicadeza. Había llegado la hora de hablar, Esther era consciente de ello y el momento era ese.

-Han venido los padres de Maca. Acaban de irse -Teresa no contestó se sentó en la silla que tenían en la habitación, su gesto mostraba realmente su abatimiento-. Me gustaría poder convencerte de que yo no tengo nada que ver con esto.

Teresa la miró con gesto cansado como si lo último que le apeteciera fuera escucharla. Esther pareció entender lo que transmitieron sus ojos y guardó silencio.

Pasaron la noche envueltas en ese silencio, Teresa mató el pesado tiempo pensando en las veces que durante su vida había tratado de pensar que su hija sería feliz, tendría unos buenos padres y una vida repleta de felicidad. Sin embargo, ver la actitud de la que había sido la madre de Maca le provocó una tristeza infinita. Ella que daría su vida por Maca, la cambiaría sin pensárselo, ver a aquella mujer fría y distante, cuya única preocupación parecía ser que nadie estuviera al lado de Maca, le había dejado un dolor en el corazón. Claudia la había advertido, Rosario no la quería allí. Pero allí estaba junto a Esther a quien en ese momento que la miraba veía una tristeza infinita en sus ojos.

-Llevo toda la vida pensando cómo sería la vida de mi hija… Y ahora me doy cuenta que me la robaron para entregarla a una mujer que no la quiso nunca.

-Teresa, Maca se va a poner bien y vas a poder disfrutar de ella.

-¿Quieres hacerme sentir mejor? -la miró sonriendo con tristeza.

-Las dos necesitamos que se ponga bien, estoy segura que ella lo sabe y va a luchar hasta el final para salir de esta. Necesito creer que va a superar esto. Sé que no quieres escucharme, también sé que diga lo que diga vas a continuar dudando de mí.

-¿Si le hubieras disparado, me lo dirías? –Esther la miró con cierto malestar pero calló agachando la cabeza-. Déjalo, Esther, déjalo.

Roberto había tomado nota de aquella conversación, observaba como ambas se habían callado, volviendo a sumergirse en sí mismas cada una pensando algo que estaba seguro era diferente.

-Que lista es esta mujer… Maca ha salido a su madre.

El día iba tomando vida, en el reloj de la comisaría marcaba las seis y media. En su despacho Claudia hablaba con Roberto que se iba a quedar en la sala mientras le informaba que Tur había salido ya del hospital camino a la comisaria. También le había informado del cruce de palabras entre Teresa y Esther. Sabía que la primera estaba echándoles un cable, pero desconocía que pensaba la segunda.

-¡Buenos días, Claudia!

-¡Ruperto! –lo saludó algo asombrada al ver que dos chicos empezaban a montar un escenario en su despacho-. ¿Nos lo vas mostrar?

-Sí. Mis chicos también quieren colaborar. He hablado con Teresa, mi mujer va a pasar por allí para ayudarla.

-Te lo agradezco. Tú la conoces mejor que yo pero diría que está destrozada.

-Es una gran mujer, tuvo que luchar mucho por sobrevivir, cada uno lo hace de la mejor manera posible, su vida podía haber sido distinta pero el destino creo que le tenía muy marcado cual iba a ser su recorrido.

-Imagino –dijo débilmente.

-Sigue todo igual, eso es una gran noticia, Claudia.

-Lo sé, Maca es fuerte por esa razón no me perdonaría que se me pasara algo para cuando despierte y tenga motivos para burlarse de nosotros –sonrió aunque lo hizo con cierta melancolía.

-¡Buenos días! –les saludaron Tur y Martín-. Ya estamos aquí.

-Mientras mis chicos terminan de montar el escenario donde intentaron asesinar a Maca os avanzaré algo.

Los tres lo miraban fijamente podían captar en él una frustración que les estaba poniendo nerviosos.

-Me da mucha rabia el tiempo que hemos perdido, reconozco que nos ha afectado ver a Maca así, de ahí que no hayamos sido capaces de ver que nada más hay un camino en quien trató de asesinar a Maca. Y yo soy el primero que anoche me sentí un inútil –hizo una pausa mirando el muñeco que había sobre la mesa que habían trasladado desde el depósito-. No tenemos que buscar hombres que amenazaron a Maca, el intento de crimen ha sido obra de una mujer.

2 pensamientos en “SIN PASADO NO HAY FUTURO. CAPITULO 8

  1. Hola Kris, guapa. Aquí seguimos a ver si esa Esther es o no es capaz de lo que se le acusa.
    Gracias a ti por seguir leyéndola.

  2. Esta Esther que nos presentas, es una mujer enigmática, por una parte parece una mujer frágil, que lleva un peso encima que no la deja ser feliz, aún no sabemos qué fue lo que la llevó a prostituirse, quizás esta sea la causa de su conducta, y por la otra una mujer con un carácter fuerte, seguramente escondido y que lucha por salir, es probable que esta sea su verdadera forma de ser, me encanta como llevas la historia, veamos como la sigues llevando, gracias por el tiempo que nos brindas.

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