SIN PASADO NO HAY FUTURO. CAPITULO 10

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FELIZ NAVIDAD

La tensión en comisaria se hacía cada vez más patente. Las llamadas de Martín habían dado pocos frutos, nada más tres mujeres habían salido de la cárcel. El detective estaba siguiendo los movimientos bancarios pero pocas conclusiones podía sacar. Mientras, Tur observaba la pizarra fijamente. Al ver el resoplido de su compañero le dijo con tono agrio.

-Estás perdiendo el tiempo.

-Hay tres mujeres que han salido de la cárcel, pero no tienen movimientos bancarios. Le he enviado a Roberto los datos para ver si él puede hacer un registro de móvil, cotejar datos…

-¡Estás perdiendo el tiempo! –insistió.

-Tur puede que sea Esther, pero si tenemos nuestra mente cerrada no podremos buscar otras vías. Estás obsesionado.

-¡No me toques los cojones! –le recriminó mirándolo fijamente.

-Te culpas porque enviaste a Esther a su casa… ¡y si no fue ella!

-Nos ha tomado el pelo desde el principio, jugó con la inspectora para ganarse su estima y así buscar otras vías para inculpar a los demás.

-¡Tur te estás oyendo! –clamó seriamente enfadado-. Las pruebas eran evidentes contra la gente que cogimos, lo dejamos bien atado y quedó sobradamente probado que fue una vendetta personal del hermano de la novia.

-No lo tengo tan claro –chirrió las palabras entre los dientes con un gesto de repulsa hacia la figura de Esther.

-¡Pues si no lo tenías tan claro no haberla invitado a ir a casa de la inspectora! –le recriminó harto de su compañero-. Así tendrías tu conciencia tranquila.

-¿Qué estás diciendo? –se levantó dirigiéndose hasta donde Martín estaba sentado.

-¡Vamos me has oído perfectamente! –le respondió sin amedrentarse poniéndose en pie.

-¡Serás hijo de puta!

Ambos se enzarzaron cogiéndose de las solapas de la chaqueta, Tur alcanzó a golpear a Martín pero en ese mismo instante al grito de Claudia ambos se pararon separados por los compañeros.

-¡Los dos a mi despacho inmediatamente!

Se miraron con gesto de rabia, Martín se arregló la chaqueta y pasó el dorso de la mano por el labio que había recibido el golpe. Tur a su vez, suspiró con furia mientras también ponía su chaqueta en orden.

-¡Se han vuelto locos!

-Lo siento capitana, la culpa ha sido mía –dijo Tur al que se le notaba afligido.

-Me importa poco quien haya tenido la culpa, tengo a dos de los mejores detectives de Madrid enzarzados a golpes y a la inspectora debatiéndose entre la vida y la muerte… ¿es así como pretenden ayudarla?

-Lo siento –dijo débilmente Martín-. Ha sido una imprudencia mía, dije algo sobre la inspectora…

-Sé que están al borde de la histeria, sé lo que ambos están pasando porque no es fácil para nadie de esta comisaría estar aquí trabajando mientras sabemos que Maca está en un hospital y es muy probable que no vuelva. Pero precisamente por eso, necesito que estén más unidos que nunca y se centren en la persona que ha hecho esto. ¡Qué le ha hecho esto a la inspectora! Pero por favor… Tur abra su mente… es probable que sea Esther… pero también es probable que no lo sea –tomó aire para soltarlo poco a poco-. Que no se vuelva a repetir.

-Claro, Capitana –dijeron a la vez.

Salieron del despacho de la jefa y notaron como el resto de compañeros los observaban, los más veteranos no dudaron en acercarse y aunque era lo que menos hacían, se abrazaron a ellos. Todos estaban tocados por lo sucedido y nerviosos. Pero lo último que podían hacer era dejarse llevar por esos sentimientos que nublaban la cabeza de ambos detectives.

Por su parte, en el hospital Esther había abandonado la habitación con gesto serio, se había apoyado en la pared cerrando los ojos. Necesitaba calmar su cabeza las palabras de Teresa no paraban de revolotear por su mente. Ella había llegado allí para terminar lo que se había propuesto, sacudió la cabeza haciendo un gesto de ánimo con los labios. Necesitaba terminar ¡debía terminar!

Mientras en el despacho de Claudia sonaban unos nudillos golpeando en el cristal de la puerta. La capitana dejó pasar a Blanca, la policía que sin saberlo era sospechosa. Tras los saludos, comenzó a hacerle un breve interrogatorio de la manera más sutil posible.

-Es horrible lo que ha sucedido –le dijo Blanca.

-Sí, la verdad que no sé quién pudo hacer algo así –le dejó caer Claudia-. Maca es una mujer demasiado atenta ¿verdad?

-Yo no diría que demasiado –sonrió algo nerviosa.

-A veces alguna mujer por su forma de ser se deja llevar por alguna fantasía inapropiada…

-¿Qué quiere decir? –la miró sonrojándose.

-Voy a serte sincera, Blanca. He visto como miras a la inspectora sé que Maca ha dado pie a alguna situación de tonteo…

-¿Piensa que yo he tratado de asesinarla? –la miró perpleja.

-No he dicho eso. Si te das cuenta he entrevistado a todas las mujeres de comisaría.

-¡Jamás haría algo así!

-Lo sé –dijo con firmeza-. Pero sabes que hay un protocolo a seguir y necesito que me pongas en un papel lo que hiciste anoche.
Claudia observó cómo Blanca cogía el bolígrafo y el pulso le temblaba, se fijó que era zurda. Cuando terminó de escribir le entregó el escrito con los ojos bañados en lágrimas.

-No te lo tomes como algo persona, Blanca.

En la morgue el doctor Ruperto trabajaba con un pobre vagabundo que unos vecinos habían encontrado cosido a navajazos en un callejón. No le asombró la visita de Claudia sabía que seguía buscando incansablemente respuestas.

-¿Sabes algo, Claudia?

-Sigue igual, todo sigue igual y eso no sé si es bueno no –dijo con ciertos nervios.

-Bueno… pero no podemos hacernos ilusiones. Tú dirás.

-¿Estás seguro que quien trató de matarla era diestra?

-Sí, por la dirección de las lesiones, sí.

-Vale –formó un puchero en la barbilla con cierto desencanto, ante la mirada interrogativa del médico agregó-. Tenía la esperanza de haber encontrado quien lo había hecho pero ha resultado zurda.

-¿Quieres salvar a Esther?

-Ruperto creo que Maca se había enamorado de Esther, ni ella misma era capaz de explicar lo que sentía, aunque tan solo sea por mi amistad hacia Maca… necesito pensar que no ha sido Esther.

Lo había dicho con un nudo en la garganta, allí en aquel frío cuarto podía mostrar el dolor que sentía por su amiga, Ruperto lo entendió y de no haber sido por las manchas de sangre de su delantal, la hubiera abrazado porque realmente era lo que necesitaba.

Tal como habían acordado, los dos detectives y la Capitana se encontrarían en el hospital. Estaban en el cuarto junto a Roberto viendo los monitores cuando Claudia recibió una llamada.

-De acuerdo –respondió con voz seca-. Vale, la puerta no está forzada ni han metido una llave ni nada parecido, parece ser que quien entró lo hizo con la llave correcta, o estaba dentro.
El silencio se hizo espeso, ninguno fue capaz de elevar al aire el pensamiento tan solo fijar su mirada en la figura de Esther que se veía en el monitor.

-Ya estoy aquí –entró Teresa cuyas ojeras eran notorias.

-¿Cómo estás, Teresa?

-Desesperada –murmuró aceptando una taza de caldo que le enviaba Ruperto-. Dale las gracias.

-Debemos tener esperanzas –le frotó con cariño la espalda.

Guardaron silencio mirándose entre sí, en el fondo ninguno creía en el milagro que debía suceder para ver a Maca recuperada. Cada uno se detuvo en sus propios pensamientos cuando de repente la voz de Roberto les alertó.

-¡La ha apuñalado! ¡La ha apuñalado!

Todos salieron corriendo excepto Teresa que se había quedado clavada ante aquella pantalla que le mostraba a Esther subida sobre Maca empuñando algo en su mano derecha y clavándoselo en el pecho. La taza de caldo cayó lentamente de sus manos, el estruendoso sonido al romperse la hizo reaccionar y salir corriendo hacia la habitación.

Al llegar a la habitación se encontró con Claudia, Marín y Tur apuntándole con la pistola, Esther seguía sobre Maca y llevaba su sangre repartida por el brazo y la ropa.

-¡Detente o te vuelo la cabeza! –le amenazó Tur mientras su dedo índice se acercaba al gatillo.

2 pensamientos en “SIN PASADO NO HAY FUTURO. CAPITULO 10

  1. Ante todo feliz navidad, en verdad escritora, tengo que reconocer ,que nunca se. por donde nos vas a salir y es precisamente eso, lo apasionante de esta historia, me dejas anonadada con este capitulo, espero que sea que Esther tuvo que actuar de emergencia para ayudar a maca, y no que en realidad es una psicópata asesina, sino caeré como condorito ¡plop¡ eres toda una señora de las letras.

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