SIN PASADO NO HAY FUTURO. CAPITULO 12

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En veinte minutos habían llegado los tres a la comisaría. Pendientes de recibir noticias pero con un silencio sepulcral. Al entrar, todos los demás compañeros se acercaron para saber si había alguna buena noticia pero la respuesta fue la peor que podían esperar.

Claudia no había compartido la idea de Teresa con los detectives, era cierto que Rosario se llevaba mal con Maca, pero no la veía capaz de hacer algo tan cruel. Rosario era más de hacer daño poco a poco como le había hecho durante toda la vida de la inspectora.
Frente a la pizarra, Tur había quitado la fotografía de Esther, borrado las líneas que conducían hasta ella y empezado nuevamente a diseñar los movimientos de la inspectora, tratando de unirlos con alguien que pudiera querer matarla. Martín lo miraba con máximo respeto, llorar juntos les había unido más si cabe, habían logrado superar los malos momentos y olvidarlos como una anécdota más del trabajo.

-Tendremos que interrogar a la señora que le limpia en casa a ver si aporta algo más– Tur lo dijo ajeno a los pensamientos de admiración de Martín, lo dijo con el rotulador apoyado en su barbilla.

-Chicos… me acaba de llamar Encarna van a n pasar a Maca a la habitación.

-¿Y cómo está? Eso es buena señal ¿no? –preguntó alterado Martín.

-Está estable dentro de la gravedad, el tiempo corre a su favor. Al menos eso ha dicho la doctora.

-Esperemos que así sea.

La frase de Tur fue casi como si estuviera susurrando una plegaria.

-Quería comentaros algo… me parece imposible pero… -se rascó la frente-. Teresa cree que quien le ha disparado ha sido su madre. Rosario.

El gesto de ambos fue de tal asombro que ella misma hizo un ademán con las manos como si hubiera dicho una barbaridad.

-Ya lo sé… es muy retorcido.

-Podemos investigar indirectamente –apuntó Tur.

-Es verdad, aunque sea para quedarnos tranquilos de que hemos mirado todas y cada una de las posibilidades por muy rocambolesca que sea –apuntó Martín algo desconcertado.

-De acuerdo, hablaré con Roberto. Esta tarde interrogaremos a la señora de la limpieza por si alguien visitó la casa de Maca sin estar ella y pudo robar unas llaves… no sé… ya no sé qué más pensar, la verdad.

-Nosotros nos encargamos de ello. Tranquila.

Estaba entrando la tarde cuando a Maca la bajaron hasta la habitación, seguía intubada, conectada a máquinas que no cesaban en dar pitidos que erizaban la piel de las tres mujeres, y en ese mundo que parecía tan lejano al de ellas.

-Esther gracias por lo que has hecho –le dijo Teresa.

-Pensé que no salía, pero aquí está. Y su fuerza debe darnos a nosotras el convencimiento de que va a salir de ese mundo en el que se encuentra ahora, Teresa.

La mujer la miró fijamente, Esther había sonreído y sus ojos se mostraban vivaces, en el tiempo que la conocía nunca había visto ese brillo en la mirada.

-Creo que nos está diciendo que confiemos en ella.

-Claro que sí –sonrió Teresa de oreja a oreja.

La conversación se vio alterada por la presencia de Cruz, por el rostro que llevaba y, que Esther conocía a la perfección, la visita no iba a gustarles. Tras darle un vistazo a Maca ante la atenta mirada de las tres, se giró con gesto serio.

-Sé que dijiste que nada más debía haber una persona, Cruz –se disculpó Esther.

-Bueno… si sois vosotras no me importa, pero no quiero ver a ninguno de esos tipos con pistolas creyéndose machitos aquí.

-Hacen su trabajo, son compañeros de Maca y están desesperados de verla así, tenlo en cuenta –trató de mediar entre ellos.

-Lo tendré en cuenta –hizo un silencio que le permitió acercarse hasta ellas y tomar aire para decirles-. A ver, he venido porque tengo dos noticias que daros y ninguna de las dos es buena.

Hasta la comisaria había llegado la señora que se encargaba de la limpieza de casa de Maca junto a su hijo. La mujer no se había enterado de la noticia y llegó muy afectada. Al verla, tanto los dos detectives como Claudia la descartaron inmediatamente. Tal era el estado de la mujer que decidieron pasarla hasta el despacho de la capitana, una vez allí, le dieron una taza de tila permitiendo a su hijo pasar con ella. La señora tendría cerca de sesenta años y por lo que Claudia sabía llevaba con Maca más de diez años, siempre le había confesado que había sido una suerte encontrarla, no podía dejarla marchar, la había contratado y le tenía un gran aprecio.

-Pobre… Maca… pobrecita mía –no paraba de repetir.

-María necesito que recuerde si llevó a alguien a casa o alguien llegó cuando ella no estaba y usted le dejo pasar.

-Que yo sepa, hacía mucho tiempo que no venía ninguna mujer, Maca había dejado de traer a sus novias. Al menos yo no veía ningún rastro de mujeres. Y estando yo en casa no entró nadie.

-¿Está segura, María? Quien le ha disparado entró con llave.

-Sí, estoy segura de que nadie ha estado en casa de Maca estando yo. No puedo decirles más. ¿Podría ir a verla?

-Está en cuidados intensivos, María. En cuanto salga de ese estado en el que se encuentra ahora, estoy segura que su visita le
alegrará, ya sabe que Maca la aprecia mucho.

La mujer tan solo fue capaz de llorar.

Entre tanto, en el hospital las tres mujeres esperaban esas dos malas noticias que habían alterado los nervios. Miraban intensamente a Cruz con el terror marcado en los ojos.

-La primera noticia es que Maca tiene firmadas las últimas voluntades –Esther cerró los ojos-. No quería estar más de cuarenta y ocho horas conectada a una máquina.

-No –musitó Teresa tapándose la boca.

-Es un testamento vital y nadie tiene potestad para modificarlo.

-Cruz… pero estoy segura que ella no quiere que ahora la desconectemos.

-Esther… sabes cuál es el protocolo en estos casos –le dijo con un gesto de pena marcado en su rostro mientras Esther agachaba la cabeza frunciendo fuertemente los labios-. Y la otra noticia, es que acabo de recibir un burofax del abogado de la madre de Maca para preparar el traslado a un hospital privado mañana a primera hora.

-¡Cómo! –los ojos de Esther casi se salieron de sus órbitas.

-He contestado al abogado diciendo que en las condiciones en las que está un traslado sería muy peligroso, casi firmaríamos su sentencia de muerte.

-Pero eso no puede ser –dijo con el rostro rojo de rabia Teresa.

-Es su madre y en este caso quien toma la decisión sobre qué hacer con la inspectora es lógicamente su familia, es decir, sus padres.

-No le voy a dejar que se la lleve –dijo con firmeza Esther.

-Voy a tratar de alargar lo más posible los papeleos, pondré mil trabas pero… no puedo hacer nada más, Esther.

-Quiere apartarla de mí –dijo Teresa-. Quiere tenerla a su merced.

Aquello lo dijo mirando hacia una esquina de la habitación, todas miraron hacia aquel lugar sin saber que era lo que realmente estaba haciendo Teresa que cada vez les asustaba más su comportamiento.

-Tenéis razón, ¡quiere rematar lo que no le salió bien!

-¿De qué hablas, Teresa? ¿Con quién hablas?

-Teresa eso no puede ser, es imposible –le decía Encarna con preocupación.

-Ella quiere apartarla de mí, yo soy la causa por la que Maca está debatiéndose entre la vida y la muerte.

-Tú no tienes la culpa –le dijo esta vez Esther con la misma preocupación que su madre.

-Estoy segura que fue ella quien le hizo esto, estoy segura que
fue Rosario quien trató de matarla por mí.

-No tiene ninguna razón de ser –le dijo Encarna.

-Si se la lleva, la matará.

En el cuarto tecnológico, Roberto había captado la frase de Teresa, sin dudarlo llamó a Claudia explicándole lo que acababa de suceder.

-Te iba a llamar ahora, Roberto. Quiero que compruebes el teléfono de la madre de Maca te voy a dar el número, trata de situarlo en
la zona de su casa en la hora del intento de asesinato. También mira las imágenes y a ver si vieras que sale en algún momento de su casa. ¿De acuerdo?

-Claro, te digo algo en el momento tenga algún dato que os pueda ayudar.

-Gracias –al colgar miró a los detectives y les dijo con voz cargada de preocupación-. Rosario quiere llevarse a Maca a un hospital privado.

-¡Pero eso es imposible! En el estado que está no creo que sea lo
mejor –dijo Tur con la frente fruncida.

-¿Y si Teresa tiene razón? –los miró aterrorizada.

-Está claro que la señora de la limpieza no tiene nada que ver, además, si no vio a nadie, si no entró nadie, la única que sabe realmente que ha pasado es la inspectora, si despierta podremos saberlo, pero si no, va a ser complicado a no ser que Roberto nos ayude con su tecnología.

-Me voy al hospital, de todos modos continuar buscando entre las mujeres que han salido de la cárcel, quiero tenerlo todo bien atado.

-¿Tur, crees capaz a su madre de algo así? –le preguntó Martín.

-No, creo, pero nunca se sabe hemos visto cosas peores.

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8 pensamientos en “SIN PASADO NO HAY FUTURO. CAPITULO 12

  1. Hola Kris. Bueno… las madres siempre son muy dadas a imaginar esto o lo otro, lo más complicado aparece en sus mentes. A ver que pasa. Gracias por a pesar del tiempo que no colgaba esperarnos.
    Un abrazo.

  2. Hola pquimmera, en esta vida lo que parece imposible casi siempre se hace posible, aunque… ya se sabe… lo que parece puede que no sea.
    Gracias por seguir por aquí.

  3. Hola Ari, mismos deseos para ti, ¡qué tengas un buen año! Bueno… podría ser… ¡por que no! Parece que fue alguien que ella conocía y a Leire la conoció muy bien.

    Gracias por comentar.
    Un abrazo.

  4. Muchas gracias María José por tus palabras… Habrá que estar atentas… nunca se sabe…
    Gracias por continuar con esta aventura.

  5. Todo se complica. Parece que todos empiezan a confiar en Esther, pero la vida de Maca pende de decisiones de horas. Solo agarrando al verdadero culpable y/o que Maca despierte se pueden solucionar las cosas. Pero yo sigo pensando también que es muy retorcido y enfermo lo de la madre de Maca si es que se comprueba.
    Por acá me tienes

  6. hola antes de comentar que este año tengas salud e inspiracion para escribir historias
    creo saber quien quizo matar a maca podria ser Leire quien se sintio utilizada?
    en fin locuras mias saludos

  7. hola!! estoy totalmente enganchada a esta historia..

    yo no se si sera cierta la teoria de Teresa, porque la verdad es que en esta historia nunca se sabe… algo me hace creer que pudiera ser la misma Esther, pero la misma idea, tal como me viene, se me va, no puede ser…

    pero bueno, yo aqui espero paciente el siguiente capitulo…

    muchas gracias… y sigue escribiendo asi de bien. que eres una genia de la escritura…

    Besos

  8. Buenas Tardes, de verdad no se que pensar de la teoría de Teresa, mejor espero sentadita a ver como se desenvuelve esta trama, genial como siempre y nuevamente gracias por tu tiempo

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