SIN PASADO NO HAY FUTURO. CAPITULO 13

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Antes de colgar el capítulo de hoy, quiero pediros disculpas por la demora, pero la publicación del cuento más todo lo que está consiguiendo me tiene muy condicionado mi tiempo libre. Es por eso que os pido disculpas. Gracias por los comentarios, la verdad, puede ser cualquiera, si pensáis en cualquiera es que la historia está bien llevada con lo que me alegro. Me divierte mucho escribir con este juego de misterio.

Gracias por esperarme.

ldana.

En la cafetería del hospital, Encarna había buscado una mesa apartada donde poder hablar con tranquilidad con Teresa. Veía que estaba totalmente abatida culpándose de la situación en la que se encontraba Maca. Después de pedir dos café con leche, Encarna trató de aliviar la desesperación que veía en ella.

-Teresa no puedes culparte por esto ¿entiendes?

-Sé que ha sido ella –insistió con tono duro.

-Es una locura pensar eso, cálmate estás muy nerviosa.

Encarna le tomó las manos apretándolas con afecto, ella le había apoyado tanto con el problema de Esther, que verla así le hacía sufrir.

-Maca había discutido con ella, me lo contó entre lágrimas, les había dicho que sabía la verdad que no era su hija, ¿no es mucha coincidencia? -tenía los ojos rojos de tanto llorar-. ¡Que justo ahora le ataquen en su propia casa!

-Mira, ¿recuerdas lo que me decías a mí cuando mi hija estaba en el calabozo? -Teresa cerró los ojos-. Perder la calma es lo peor.

El camarero dejó las tazas sobre la mesa y Teresa aprovechó para secarse las lágrimas. Aquella pequeña pausa le había servido para recomponerse.

-Toda mi vida pensé que mi hija estaba viva. Nunca creí a aquella maldita mujer. Durante los nueve meses de embarazo mi hija daba señales de vida, me daba unas patadas -sonrió con pena- pensé que iba a ser una niña fuerte y muy cabezota. Cuando la traje al mundo la escuché llorar con una fuerza que pensé, ¡no me equivoqué! Lo siguiente que recuerdo es un sueño profundo y, al despertar, la noticia de que mi hija estaba muerta.

-Debió ser horrible -apuntó Encarna con gesto triste.

-Créeme más que eso, como era prostituta sabían que no podía contratar a nadie que me ayudara, ni siquiera la policía me creería. Lo tenían todo muy bien pensando.

-Desgraciados jugar así con unas pobres madres.

-Durante todo el tiempo, Encarna, me mantuve con el pensamiento de que fue lo mejor, yo no le hubiera dado una buena vida…

-Teresa… –su voz sonó cargada de pena.

-Pero pensé que le darían amor y estudios y esa vida que yo no podía.

Hizo un silencio que Encarna entendió era necesario para retomar un tema que le dolía.

-Sin embargo, tan solo le dieron buenos estudios y una vida que yo no podía, pero no lo vital, el amor. Por eso estoy convencida de que su madre trató de acabar con ella para que no pusiera en peligro su maravillosa reputación.

-¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? -la miraba fijamente-. Por poco que la quisiera, era su madre y no creo que por su maravillosa reputación fuera capaz de asesinar a su hija. ¿Te das cuenta, Teresa?

-Sí, lo sé, pero nadie me va a quitar esa idea de mi cabeza. Lo siento, lo presiento en mi corazón.

-Está bien… si es lo que crees estaremos en alerta para que no se le acerque, la Capitana va a contemplar esa posibilidad…

-¿Y si se la lleva? No lo voy a consentir… estoy pensado en llamar a mi abogado que denuncie el caso y poder detener de algún modo que se la lleve. No es su madre, no tiene esa potestad.

-Está bien… habla con el abogado a ver qué solución te puede dar.
Encarna trató de darle algo de ánimo aunque estaba convencida de que el tiempo corría en su contra.

En el cuarto de Maca, Esther no podía dejar de mirar hacia aquel rincón donde Teresa había mirado y había dicho aquello. ¿Qué había allí? Se quedó mirando fijamente, entonces sus recuerdos la llevaron hasta ese momento en que estaba tratando de salvar la vida de Maca, y en el que de pronto entraron todos con las armas apuntándola.

-“Me están grabando”

Claudia caminaba por el pasillo de la clínica, su cabeza bullía no podía ser verdad lo que había pensado Teresa, sin embargo, la decisión de Rosario de llevarse a Maca del hospital le estaba provocando un torrente de nervios que le estaban haciendo tomar decisiones a cada segundo. Por esa razón, entró en el cuarto donde Roberto estaba mirando la pantalla. Entró sin darse cuenta que Esther estaba también en el pasillo.

-Roberto necesito que te pongas a trabajar en algo.

-Antes que nada, creo que Esther sabe que la hemos estado vigilando.

-¿Y eso? -lo miró extrañada viendo en la pantalla que había dos enfermeras junto a Maca.

-Teresa nos dio el aviso mirando a la cámara y diciendo que Rosario es la sospechosa. Hace unos minutos, Esther se quedó mirando fijamente la cámara, no sé si la ha visto o no, pero algo sospecha.

-Créeme Roberto, es lo que menos me importa ahora mismo. ¿Tienes algo?

-He pedido imágenes de la calle donde viven los padres de Maca, aunque trabajaría mejor en la comisaría.

-De acuerdo, le diré a Tur y Martín que se turnen aquí. ¿Qué más?

-El teléfono fue utilizado por primera vez a las nueve y media. He estado revisándolo pero necesitaría tenerlo en mis manos, no tiene demasiado tráfico de datos.

-¿Has podido localizar si estuvo en el barrio de Maca?

-No, no estuvo. Ese teléfono no salió de casa pero quiero investigar más.

-Es que me parece tan imposible… -dijo rascándose la barbilla.

-Vaya así que desde aquí me habéis estado vigilando -sonó la voz de Esther a sus espaldas.

La mirada de Claudia estaba repleta de sorpresa.

-Qué fuerte -musitó mirando las pantallas.

-Es la manera que tenemos de protegerla, Esther.

-Lo sé, lo sé, lo que me parece fuerte es que pensarais en mí.

-Roberto, sigue trabajando. En cuanto venga Tur vete a la comisaría. Vamos, Esther.

Salieron hasta el pasillo. Esther la detuvo mirándola fijamente, con una mirada segura de sí misma.

-¿Crees de verdad que ha sido su madre?

-No lo sé, Esther.

Hubo un pequeño silencio entre ambas como si supieran que había algo que debían hablar y a ninguna le apeteciera.

-Claudia, quiero comentarte algo, Maca tiene firmado un documento de últimas voluntades, tú estás como su representante -la Capitana cerró los ojos porque había olvidado ese detalle. La mirada de Esther de pánico desbordado le provocó un resoplido nervioso-. Cruz tiene que desconectarla de la máquina no estamos seguras de que pueda soportarlo, tiene lesiones graves.

-Esther era su decisión -arrastró las palabras con dolor-. ¿Estás segura que no va a sobrevivir?

-Está muy mal, Claudia. Tiene lesiones cerca del corazón que son graves, además, hay una bala localizada en su hombro que debe de ser intervenida pero dado su estado no podemos operarla otra vez a no ser que sea a vida o muerte. Cuanto más tiempo este ahí peor quedara la articulación.
-Dios mío –musitó mordiéndose el labio, sin duda, estaba sintiendo un vértigo enorme ante las palabras de Esther-. Maca…

En ese momento una de las enfermeras se acercó hasta Esther y la avisó que podía pasar a la habitación. Ambas entraron, Claudia se quedó a los pies de la cama, mientras Esther se acercaba hasta el cabecero y le acariciaba la mano con el ceño fruncido, mostrando su preocupación.

-Todo fue porque en un atraco dispararon a un compañero y estuvo en estado vegetal durante cinco años, ella fue a verlo y quedó impactada, cuando llegó a la comisaria me pidió que fuera su representante en esto, nosotros nos jugamos la vida pero también a veces, las secuelas que tenemos destruyen nuestro trabajo, quien es policía no sabe vivir de otra cosa ni dejar de serlo. Maca no quería verse así, me duele pero…

Claudia no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas. Conocía a Maca y si alguna de esas heridas que tenía le iba a impedir continuar con su trabajo, estaba segura que no le perdonaría haber dado marcha atrás en su decisión. Esther sintió su dolor, en ese momento, cayó en la cuenta no solo ella y Teresa estaban sufriendo, Claudia también.

-¿Qué ha pasado? -se precipitó hasta ellas Teresa al entrar a la habitación y ver a Claudia llorar.

-Nada, nada, no te preocupes estoy un poco… -Claudia se disculpó ante su momento de debilidad.

-Claudia voy a hablar con mi abogado, voy a pedirle que haga algo para evitar que Rosario se lleve a Maca, es mi hija y si lo demuestro, la potestad de ella no servirá.

-Eso puede tardar pero… quizá pueda detenerla –respondió Claudia limpiándose con un pañuelo los ojos.

-Lo que deberíais hacer realmente es acusarla de intento de asesinato.

-Teresa -le advirtió Esther.

-Ha sido ella.

-Lo tenemos que demostrar, Teresa, de momento lo que hemos estado mirando no nos lleva a ella.

-Ha sido ella -insistió.

-Mañana a las siete y media iremos a su casa para llevarlos a los dos a comisaría y obligar al abogado que tenga que venir hasta allí.

-Me parece que es una buena opción -dijo Encarna.

De repente una de las máquinas comenzó a pitar, todas se giraron y aunque Maca no se había movido, aquel pitido daba muestras que algo pasaba. Esther actuó con rapidez apretando un botón de auxilio para pedir asistencia a las enfermeras dándoles un código. Llegaron en poco tiempo con una jeringuilla en la mano que rápidamente inyectaron en uno de sus goteros. Al segundo llegó Cruz con el rostro serio.

-Sálganse fuera, por favor -les dijo a las tres mujeres.

-Tiene una bajada de tensión, Cruz. ¡Maca! ¡Maca! Cariño escúchame… si me oyes aprieta mi mano -le decía Esther tratando de mostrarse serena.

Cruz posó su mirada en la mano de Esther que había cogido la de Maca, las enfermeras seguían trabajando.

-¿Nada? –le preguntó Cruz, Esther negó con la cabeza-. De acuerdo…

-Está estabilizándose –le dijo una de las enfermeras que acarició la espalda de Esther con cariño.

-Maca por favor… Maca cariño estoy aquí… Soy Esther, mi vida…

Nuevamente silencio, ni un solo movimiento.

-Esther…

-Lo sé, Cruz.

-Quiero que os quedéis un momento, por favor –le dijo a las dos enfermeras-. Vamos Esther.

Fuera la tensión en las tres mujeres era considerable. Al ver salir a Cruz con gesto preocupado y Esther con lágrimas en los ojos se les hizo un nudo en el estómago.

-Necesito hablar con ustedes, vengan a mi despacho, por favor.

La situación era delicada, tanto, que la desesperación comenzaba a calar en todas. Cruz las llevó hasta una sala donde había una mesa redonda lo suficientemente grande para sentarse todas.

-Bien, la situación es esta. Mañana a las once y media de la mañana desconectaré la máquina a Maca –Teresa cerró los ojos-. He tratado de retrasar lo máximo que he podido pero la voluntad de la enferma prevalece sobre la voluntad de la familia.

-¿Y lo que ha pasado ahora? –preguntó Encarna-. ¿Ha reaccionado? En las películas cuando hablan algo importante a veces les hace reaccionar.

-Mamá –sonrió delicadamente Esther, aquella ocurrencia de su madre le llenó el corazón de ternura.

-¡Ojalá Encarna! Pero no, no ha habido ningún movimiento –carraspeó-. El abogado de la familia me ha dicho que a las ocho de
la mañana estará aquí la ambulancia que la llevará hasta el otro hospital.

-Eso lo tengo casi paralizado –dijo Claudia-. Voy a llevar a los padres de Maca a comisaría para ganar tiempo.

-No hace falta que estén aquí para llevársela, te lo advierto –le dijo Cruz mirándola fijamente.

-¿Pueden llevársela así sin estar ellos delante? –preguntó Teresa.

-Sí, la orden está hecha y la única que puede demorar algo el traslado soy yo. Pero ni aun así podré evitarlo.

-¡Tiene que haber algo! –exclamó nerviosa Teresa-. Voy a llamar a mi abogado… No puedo perder más tiempo.

-¿Y si llamo a sus padres ahora? –Claudia miró a Esther-. Los puedo retener toda la noche en comisaría de manera que pueda hablar con Pedro y hacerle recapacitar.

-¡Eso estaría bien! –le dio Cruz sonriendo con pena.

-Hablo con mis chicos y nos ponemos en acción.

-Voy con Teresa –añadió Encarna dándole un beso a su hija en la frente-. Ánimo cariño.

Cuando se quedaron solas Esther rompió a llorar.

-Esther debes admitir lo que tenemos, desgraciadamente es así –le dijo con suavidad Cruz.

-No voy a quedarme de brazos cruzados descontando los minutos hasta mañana a las once. Tengo que hacer algo.

-¿Puedo ayudarte? –la miró con una pequeña sonrisa, Esther asintió-. He hablado con el director, lo han cambiado y es muy competente, le he hablado de ti y me ha dicho que quiere conocerte para hablar contigo por si quisieras volver a trabajar aquí.

-Ahora no puedo pensar en eso.

-Deberías porque así recordarías otros casos de gente que ha estado en la misma situación que Maca.

Esther se le quedó mirando, Cruz sonrió, se levantó de la silla y tras una sonrisa tierna fue a marcharse.

-¡Cruz! Gracias.

-Nunca debiste olvidar que yo estaba aquí para ayudarte, y eso quiero que lo tengas presente ahora, ocurra lo que ocurra. ¿De acuerdo?

-Claro que sí.

Claudia llegó a la comisaría con la sirena del coche puesta, no quería perder tiempo, la noche ya había empezado a caer, y necesitaba llevar a comisaría a los padres y, que éstos a su vez, recurrieran a su abogado. Necesitaba armar todo bien para mantener al matrimonio allí, hablaría con Pedro que era más sensato que Rosario y le diría que anulara el traslado de Maca. Prepararían todo entre Tur y ella, mientras Martín acudiría al hospital para sustituir a Roberto. La visión de Maca echada en la cama no se apartaba de su mente.

-¡Hola chicos! ¡Vamos a trabajar!

-Capitana, hemos encontrado a Chis,¿la recuerda?

-Sí, la encarceló Maca por tráfico de drogas.

-Pues salió de la cárcel el día anterior y hemos localizado su móvil en el barrio de Maca. Estamos esperando a Roberto para que nos diga el lugar exacto y podremos ir a detenerla.

-¿Estáis seguros? –los miró sintiendo que había perdido.

-¿Qué ocurre? –le preguntó Tur con el ceño fruncido-. Pensábamos que se alegraría de saberlo.

-Sí, el problema es que si ha sido ella, no podré salvar a Maca.

¡¡¡Gracias!!!
Un abrazo.

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4 pensamientos en “SIN PASADO NO HAY FUTURO. CAPITULO 13

  1. ¡Hola Kris! Gracias a vosotras por esperarme, de verdad. Os diré que muchos de los trozos los escribo en el autobús de camino a casa. ¡Y la gente que me rodea me parecen ya todos asesinos! Jajaja, bueno… creo que los tres en algún momento descubrirán la verdad… o es cierto… a lo mejor no.
    Un abrazo

  2. ¡¡Hola Pato!! Me alegro de verte por aquí. Así es, el pasado es parte de nuestra vida, nuestras vivencias, mejor o peor pero forma parte de nosotr@s. Yo creo que en esta historia más bien es otra clase de pasado. ¡Un abrazo, guapa!

  3. Creo que tendremos que contratar a Sherlock y su querido Watson, para que ayuden a Claudia, Tur y Martin a encontrar al asesino. Es entendible te encargues de tus cosas, por ello se agradece que a pesar de estar tan ocupada, nos brindes esta maravillosa historia, gracias por el tiempo que nos dedicas.

  4. Pedir que llegue a tu vida alguien sin pasado, es materialmente imposible.
    Más coherente sería; apostar por alguien que teniendo pasado, haya hecho las pases con él y lo tenga superado.

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