SIN PASADO NO HAY FUTURO. CAP. 22

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La voz débil de Maca llegó a los oídos de Esther como si fuera una alarma potente que le hizo dar un salto de la silla, y acercarse con la mirada repleta de ansiedad.

-Maca… ¿Maca? –le preguntó al verla con los ojos cerrados-. Maca, cariño.

Sin embargo, Maca no contestó, ¿había sido otra vez su cabeza que le había vuelto a jugar una mala pasada? Tragó saliva estaba ansiosa por verla despierta pero también algo nerviosa por ver su reacción. Apartó los ojos del rostro morado de la Inspectora y miró a través de la ventana del hospital. El mundo seguía vivo.

-Esther…

-¡Maca, cariño! –era su voz y la estaba mirando con los ojos entre cerrados-. Maca… tranquila, tranquila.

-Me duele –susurró con un hilo de voz.

-Lo sé, lo sé. Escúchame… respira tranquila ¿vale? No te aceleres todo está bien ¿vale, cariño?

Le sonrió levemente mientras daba un poco de fuerza al gotero donde llevaba puesto el calmante. Maca la miraba con los ojos vidriosos y el ceño fruncido por el dolor.

-¿Te duele el hombro? –Maca asintió-. De acuerdo, van a operarte y todo estará bien, no debes preocuparte por nada. Voy a pasarte una gasa por los labios, necesito que centres tu respiración ¿me entiendes?

-Sí… estoy medio drogada pero no soy tonta –le sonrió al hacerlo hizo un gesto de dolor.

-¡No me vaciles! –la riñó divertida-. Cuidado tienes los labios cortados. A ver… respira tranquila, venga quiero verlo.

Cogió una gasa y la humedeció con un poco de agua mientras de reojo controlaba que Maca respirara tal y como le había dicho.

-Voy a retirarte la mascarilla tú sigue respirando –hizo lo que le dijo mientras le pasaba con suma dulzura la gasa por los labios de una Maca que agradeció el contacto fresco-. Muy bien eso está muy bien. Lo estás haciendo genial.

Por primera vez sus miradas se encontraron, Esther pudo darse cuenta que los ojos de Maca estaban transmitiéndole algo que conocía perfectamente, miedo.

-Todo está bien y va a estar mucho mejor. Teresa no se ha apartado de tu lado, mi madre, Claudia, tienes a los chicos en comisaría pendientes de ti a toda hora –le hablaba manteniendo una sonrisa maravillosa en su rostro-. Y yo estoy aquí contigo.

-Gracias –musitó mientras cerraba los ojos nuevamente.

-¿Gracias? No le las des –le dejó un suave beso en la frente mientras le colocaba la mascarilla-. Lo has hecho muy bien, el gotero te hará efecto e ira calmando el dolor. Todo está bien, mi vida… Todo está bien.

Maca volvió a cerrar los ojos abandonándose nuevamente al sueño. Esther tuvo que hacer un sobre esfuerzo para no romper a llorar, abrió la boca para dejar que el aire entrara a sus pulmones, se había quedado con la garganta seca y las sienes se habían alterado. Podía notar la tensión de cada uno de sus músculos, los hombros tiraban hacia arriba de la espalda, desde los pies hasta la cabeza toda ella era pura tensión. Necesito acariciar la piel que había al descubierto en su brazo, necesitó tocarla para darse cuenta que estaba viva y estaba allí.

-Esther, ¿qué te pasa? –apareció Claudia

-Se ha despertado –le dijo con una leve sonrisa.

-¡Qué! –Claudia sonrió emocionada-. ¿Qué ha dicho? –le preguntó nerviosa.

-Más que decir… me ha impactado su mirada –Esther se giró para observar a Maca-. Está muerta de miedo.

-No me extraña… Debe ser terriblemente duro para ella si lo ha recordado.

-¿Sabes una cosa, Claudia? Creo que Maca va a sufrir mucho más de lo que nos podemos imaginar, nada más hay que ver su mirada.

-Debemos estar preparadas –la miró sonriendo con tristeza.

-Siento mucho lo que…

-¡Oh Esther! –le cortó al ver como se ponía colorada.

-Me dio un ataque de celos terrible… -sonrió a modo de disculpa.

-Hola Esther, vamos a lavarla ¿nos dejas solas? –le dijeron las que pronto iban a ser sus compañeras y con las que había congeniado a la perfección-. Ve a tomar algo, descansa que esta habitación es muy dura.

-Gracias, chicas.

-Venga vamos y te cuento.

Las dos salieron al pasillo, bajaron en silencio en el ascensor hasta la cafetería que a aquellas horas estaba casi vacía, mientras bajaban, entró un guasap al teléfono de Claudia. Eran los chicos, habían creado un grupo para preguntar por su Inspectora.

-Cuando Maca se entere de todo esto… va a flipar –dijo Claudia mientras les contaba que había despertado.

-¿Por qué?

-Porque es una tía muy dura ¿no te diste cuenta?

-En apariencia puede… ¿qué quieres tomar?

-Un té, si me tomo un café no duermo.

-Yo sí, un café doble –pidió al camarero.

-No es mucho chute, Esther.

-Si ha despertado y lo ha hecho con dolor, quiere decir que la noche va a ser larga.

-¿Por qué no avisas a Teresa?

-Porque si se lo digo vendrá, y quiero que descanse. Lleva demasiadas emociones juntas.

-Como es la vida ¿eh? Maca toda su existencia maldiciendo su suerte por la madre que había tenido, y sin saber la razón que tenía.

-¿Qué ha dicho?

-Algo tan despreciable como que no podía soportar que Maca dijera que era un bebé robado, ¿Qué sería de su honor? –hizo un gesto grandilocuente repleto de rabia.

-Hija de puta –le salió del alma.

-No sabes cuánto.

Durante un momento ambas guardaron silencio. Bebieron cada una de sus bebidas mientras la pena se colaba entre sorbo y sorbo.

-Pero todo en la vida llega, cuando despierte, se va a encontrar a una madre que la adora sin apenas conocerla, a una suegra que veo la aprecia y a una esposa enamorada, ¡eso sí que la va a dejar fuera de juego! –sonrió divertida.

-Tengo miedo a eso ¿sabes? Apenas estuvimos juntas esa noche y…

-Vamos Esther… conozco a Maca ella no quería comprometerse con nadie porque esperaba a la mujer de su vida que eres tú.

-Bueno… si no quiere nos hemos casado por notario y eso es fácil de echar atrás.

-Maca te va a necesitar –le cogió la mano con cariño.

-Lo sé –sonrió con dulzura-. Lo sé.

-Pero no como enfermera, ni como amiga, si no como pareja. Está necesitada de amor, de amor verdadero de alguien que la quiera, que la ame y la haga feliz.

-Tengo tantas ganas que despierte y poder hablar con ella, poder saber cosas y volver a sentir lo de aquella noche. Nunca me había sentido así, nunca ninguna mujer me había hecho sentir tan intensamente –ante la mirada de Claudia con una sonrisa pícara agregó-. Sentir amor… no…

-Ya… ya… Maca es una gran persona, una gran mujer.

-¿Y qué vamos a hacer con el tema de Rosario?

-De momento la tengo con un policía en la puerta de su casa, es como si no hubiera hecho nada ¿sabes? El padre está bastante mal, muy afectado pero ella… Dependerá de Maca, no voy a hacer nada que sé le hará daño.

-De acuerdo, esa parte te la dejo a ti.

-Tú te encargas de amarla, yo de lo demás. Pero eso sí, Maca como enferma es insoportable así que ármate de paciencia.

-No me asusta su parte de enferma, porque con la parte física la puedo ayudar, me preocupa más su parte emocional… no sé si seré capaz de llegar ahí.

Durante algo más de tres horas Maca siguió durmiendo sin apenas moverse, Esther la miraba o paseaba por la habitación como si supiera que algo estaba por llegar. Eran las cuatro y media de la mañana cuando un grito desgarrador de Maca le llegó hasta el cuarto de baño donde se estaba lavando las manos.

-¡Maca… Maca! Maca… tranquila estoy aquí.

-Me duele… me duele… no puedo… no puedo respirar –trataba de quitarse la mascarilla.

-Maca por favor, no puedes quitarte la mascarilla, estate quieta. Cariño, cariño.

-No… no… no… -decía entre jadeos y quejidos moviendo el brazo derecho.

-Mi amor, tranquilízate voy a subirte el calmante pero tienes que tranquilizarte –Esther llamó al timbre-. Venga cariño… relájate.

-Me duele mucho… no puedo soportarlo.

-Lo sé, lo sé…

-¡Me quiero morir! ¡Me quiero morir! Mamá… mamá… ¡mamá! –repetía como si hubiera perdido la razón.

-Maca, Maca… cariño…. Tranquila estoy aquí.

-¿Qué pasa, Esther? –entró corriendo la enfermera de turno.

-Le duele mucho. Necesita un calmante más fuerte.

-No le tengo pautado.

-Mamá… Mamá… no… no… -Maca hablaba entre sudores fríos.

-No la podemos dejar así –le dijo Esther preocupada.

-Voy a hablar con el médico de guardia.

-Mi vida, cariño –le pasaba con cuidado una gasa por la frente para retirarle el sudor, le cogía de la mano apretando fuerte con gesto preocupado-. Tranquila, ya está… enseguida pasa… ya está, mi amor, ya está.

Durante la noche dos veces más tuvo aquello que parecían más ataques de ansiedad que otra cosa. El médico había pasado a verla y pautado un calmante cada cuadro horas. Así hasta que a las seis y media de la mañana la mano de Teresa en el hombro de Esther la despertó.

-Esther, cariño… ¿qué pasa? tienes mala cara.

-Teresa, Maca ha despertado –la mujer abrió los ojos impactada no sabía si reír o llorar-. No está bien, te aviso que tiene ataques de dolor o ansiedad y la noche ha sido muy dura.

-Pero ¿por qué no me has llamado? –le preguntó con el ceño fruncido.

-Porque quería que descansaras, esto va a ser duro, Teresa, muy duro.

La mujer miró a Maca con gesto de dolor, Esther tenía razón, la recuperación iba a ser dura quizá no la física pero sí la parte emocional, deberían tener mucho tacto y mucha unión para ayudarle a superarlo.

-Esther… Esther…

-Estoy aquí, Maca. Y mira quien ha venido.

Los ojos de Maca se movieron lentamente del lado derecho donde estaba situada Esther hacia la izquierda, no tenía muchas fuerzas, no recordaba nada de lo que había ocurrido durante la noche, tan solo tenía una seguridad, y esa era que Esther estaría a su lado.

-Hola, mi vida –la sonrisa de Teresa inundó de paz el corazón de Maca-. Mi tesoro, ¿cómo estás?

-Teresa –dijo débilmente.

-Estamos aquí contigo, no vamos a dejarte sola –le acarició la frente con cuidado.

-No puedo tragar.

-Eso es por el tubo que llevaste, pero voy a mojarte los labios y darte un poco de agua. ¿Te acuerdas de cómo lo hemos hecho antes? –Maca negó con la cabeza mientras cerraba los ojos ante el gesto de dolor de Teresa al verla tan mal-. Bueno, no importa… Respira despacio trata de controlar tu respiración.

Esther volvió a hacer el mismo movimiento que durante la noche, humedecerle los labios. Gesto que Maca agradeció sacando la lengua y pasándola por los labios agrietados.

-¡Buenos días! –Cruz apareció con la energía de siempre-. ¿Qué tal está la enferma?

-Mal –dijo Maca con debilidad.

-Bueno… ya será menos.

-¿Voy a morirme? –le preguntó tras un suspiro prolongado y un gesto de dolor.

-Pues más te vale que no, porque actualmente tengo un record hace cuatro meses que no se me muere ninguno paciente ¡así que no vengas tú a fastidiarme! –le hablaba con una sonrisa repleta de calma reflejada en el rostro. Mientras hablaba notaba como Esther la miraba fijamente-. Sí Esther, me han dicho lo que ha sucedido esta noche. Así que voy a retirarle le mascarilla y dejarle nada más la cánula nasal.

-Pero… -Teresa fue a oponerse porque no entendía si se ponía tan mal llevando la mascarilla quitársela sería peligroso.

-Maca, voy a hablarte claro ¿de acuerdo? –Maca trataba de tener los ojos abiertos-. Tienes a tu lado a la mejor enfermera de este hospital, pero necesito que pongas de tu parte, solo así superaras esto. Vamos a cambiarte a la cánula y en dos horas si puedes respirar bien te operaremos con anestesia local del hombro, siempre y cuando, colabores y controles esos ataques de ansiedad que tienes. No te vas a morir ¿de acuerdo? –Maca cerró los ojos, Cruz insistió-. ¿De acuerdo?

-Sí, sí.

-Bien. Esther en dos horas me la llevo a quirófano.

-De acuerdo, gracias Cruz.

-¿Puede acompañarme? –le dijo a Teresa que salió con ella hasta el pasillo con algo de temor por lo que aquella médica con un carácter bastante fuerte pudiera decirle-. Me gustaría pedirle algo, la recuperación de Maca va a ser complicada emocionalmente, Esther va a necesitar alguien fuerte a su lado, y usted me ha demostrado que lo es. Necesito su complicidad para ayudarlas a las dos, a Maca para recuperar ese dolor que debe sentir y que ni quiero imaginarme si sabe la verdad, a Esther porque está cagada por la reacción que Maca pueda tener con ella. ¿Me entiende, verdad?

-Claro que sí –sonrió agradecida por sus palabras.

-Usted va a tener ahora que ocupar el espacio que le corresponde, ese que le arrebataron tan injustamente, estoy convencida de que su amor de madre podrá vencer lo que la otra le ha dejado de regalo a Maca.

-Gracias, doctora –le dijo emocionada-. Estaré al lado de las dos y saldremos de esta.

Hasta la hora de la operación, Maca estuvo calmada, haciendo caso a los pasos que le iba marcando Esther para controlar la respiración, sintiendo las caricias sobre su piel por parte de Teresa. Durante ese tiempo estuvieron en silencio, Maca con los ojos cerrados tratando de concentrarse para soportar el dolor que manaba de su hombro y su costado.

Llegó el momento de marcharse al quirófano y sus nervios se dispararon, su respiración se alteró y por más que tanto Teresa como Esther trataron de calmarla no hubo manera de lograrlo. Ambas se quedaron fuera de la puerta del quirófano acompañadas por Encarna que tras comprar, para poder ir preparando caldos tanto a Esther como a Teresa, acudió hasta el hospital.

-Venga esto no es nada ¿eh? –les dijo Esther con un punto de inseguridad.

-No sé si en el estado en que está es buena idea operarla –apuntó Teresa con el corazón latiendo a todo tren.

-Teresa tienen que operarla o de lo contrario tiene serio riesgo tanto de infección como de que no pueda volver a trabajar. Sé lo importante que es para ella su trabajo y lo necesaria que es esta operación.

-Bueno… vamos a sentaros allí de pie no hacemos nada –dijo Encarna mirando a su hija con preocupación.

-Sí, vamos.

-¿Cuánto tardarán más o menos?

-Una hora u hora y media como mucho. Es una operación sencilla, el peligro viene por su estado más que por la operación –dijo Esther sentándose tratando de controlar los nervios.

-Esperemos que Dios nos ayude –dijo Encarna con cierto temor.

Aún no había pasado ni veinte minutos desde que habían entrado a Maca a quirófano cuando la puerta que las separaba de él, se abrió de un golpe fuerte y, tras el golpe, apareció Cruz retirándose el gorro, su gesto hizo que las tres mujeres se pusieran en pie al mismo tiempo.

 

 

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4 pensamientos en “SIN PASADO NO HAY FUTURO. CAP. 22

  1. Gracias Kris, una de las razones de la portada, es precisamente esa, estas dos mujeres llevan el peso del personaje de Maca.
    Un abrazo para ti también
    ldana.

  2. Gracias pquimmera. Ya os dije que el personaje de Esther en este fic iba a evolucionar y convertirse en un personaje muy activo con una actitud interesante. Me alegro que me digas eso porque significa que lo he conseguido.
    ldana.

  3. Interesante trozo…mucho
    Es terrible, horroroso lo que le pasó a Maca, pero lo que le espera de ahora en adelante no es menor y no claro no solo por la parte física.
    Me gusta mucho como se está comportando Esther con ella, cariñosa pero discreta, cercana pero prudente (en el fondo tiene mucho miedo, claro) y va a ser sin duda determinante de acá en adelante para Maca.
    Ansiosa por los siguientes trozos…gracias.

  4. Totalmente de acuerdo con Cruz, a Maca le queda un duro camino que recorrer, aquí es donde Esther y Teresa van a tener que hacer uso de toda su fortaleza para ayudarla…Excelente Capitulo emotivo y muy bien llevado, gracias por tu tiempo..Abrazos

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