SIN PASADO NO HAY FUTURO. CAP. 33

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Perdón por el retraso. Gracias.

Maca trataba de abrir los ojos, los párpados le pesaban como si alguien hubiera puesto sobre ellos unas piedras pesadas. Notaba como cada vez que respiraba el pecho le hacía daño, por eso trataba de espaciar lo máximo posible esa respiración. Cuando por fin pudo abrir los ojos, vio que la habitación estaba en penumbra. Habían bajado la persiana pero aun así pudo distinguir la figura de Alfredo a su lado. Le sonrió sintiéndose terriblemente cansada.

-Hola –la saludó con su voz grave pero cálida-. ¿Qué tal estás?

-¿Qué me ha pasado?

La boca la tenía pastosa y, rápidamente, Alfredo le acercó un vaso de agua para que bebiera.

-Te ha dado un ataque de ansiedad muy fuerte.

-¿Un ataque de ansiedad? –frunció el ceño-. Nunca me había dado uno.

-¿Y qué esperabas Maca? Con todo lo que llevas dentro era normal, ha sido tan fuerte que en un principio pensamos que era un infarto.

Maca respiraba con dificultad, le sorprendía haber perdido el control.

-Te voy a contar una historia. Cuando perdí a Teresa, sentí que mi mundo se desmoronaba, era un hombre fuerte que pensaba podía con todo en la vida. Me gradué como Inspector con la menor edad de toda la historia, he capturado a gente peligrosa y realicé misiones complicadas, gané y perdí batallas contra la droga, la prostitución y los criminales más depravados, sin embargo, el abandono de Teresa me hizo sentirme solo ante le precipicio más abrumador, y aquel hombretón fuerte y seguro de sí mismo cayó como si fuera un castillo de naipes. Mi crisis de ansiedad estuvo a punto de costarme el puesto. Todos en algún momento de nuestra vida tenemos una. No es grave si sabes por qué te ha sucedido. Llevas tal cumulo de cosas que te han ocurrido que lo normal es que estallases en mil pedazos. Pero aquí nos tienes, Maca, no vamos a dejarte sola y, ten por seguro que de no haberte arrebatado de los brazos de Teresa, nunca te hubieras sentido sola.

-Gracias –le sonrió con agradecimiento y seguridad.

-Ahora, trata de centrar tus fuerzas para recuperarte, nosotros vamos a estar a tu lado.

Maca le cogió la mano, aquel contacto entre padre e hija fue como una caricia lenta y apaciguadora para ella.

En el despacho de Cruz, se estaba desarrollando una reunión entre las mujeres que rodeaban a la Inspectora. Cruz se encontraba sentada tras la mesa de su despacho, justo en frente Teresa, Claudia y una Esther que se mordía las uñas nerviosa. La médica había hecho aquella reunión porque necesitaba información seria sobre Maca, la única que podía dársela, era Claudia que había avisado a comisaría de que la Inspectora estaba fuera de peligro. Esther no había podido sentir cierta rabia al darse cuenta que no podía responder a las preguntas que le hacía Cruz, de ahí que se encontraba más nerviosa de lo que en ella era habitual. Quien trataba de mantener aparentemente la calma era Teresa, ella sabía que a pesar de la fortaleza de su hija, la tensión acumulada en el interior era tal que iba a necesitar mucho tiempo para recuperarse.

-He estado pensado como ayudar a Maca –dijo con seriedad-. Sinceramente creo que aquí está peor de lo que podría estar en casa. Claudia, sé que eres la persona que más la conoce, aconséjame, ¿es una buena idea?

-La verdad que tantas veces ha estado en el hospital por alguna agresión, ha terminado firmando el alta voluntaria. No soporta los hospitales.

-¿En casa seguirá nuestras instrucciones? –seguía preguntando con el rostro serio.

-No lo sé, Maca es una persona que no soporta estar quieta, pero de lo que sí estoy segura es que aquí va a desesperarse más.

-¿Pero no será peligroso que se vaya a casa? –le preguntó Teresa con el gesto preocupado.

-¡Bueno tiene a la mejor enfermera del hospital a su lado!

-Además la casa donde vamos a vivir está cerca –apuntó Esther.

-Puede que tenga más episodios como el de hoy, puede que al estar en casa y se estabilice no los tenga. Es por eso por lo que me había decidido darle el alta. Pero quería que Claudia me diera el visto bueno.

-Solo digo que puede ser un infierno para Esther, es muy pesada con el trabajo, con sus cosas, tiene una fuerza de voluntad para recuperarse infinita pero a la vez, esa misma fuerza la tiene para desesperara a cualquiera.

-No la dejaremos sola –dijo Teresa cogiéndola de la mano con cariño.

-Lo sé, por eso también creo que es más cómodo para todos estar en casa, vigilada por Esther y revisada por mí.

-De acuerdo –dijo finalmente Esther.

-¡Pues vamos a darle la noticia!

En la habitación, Maca charlaba tranquilamente con Alfredo. Le había pedido que la incorporara un poco en la cama y estaba casi sentada. Al verlas sonrió aunque su expresión se formó de manera cansada, cuando entró Cruz suspiró con temor.

-¿Qué tal te encuentras? –le preguntó Cruz mientras le cogía la muñeca para tomarle el pulso.

-Cansada.

-Lógico –cerró los ojos y parecía que iba contando mentalmente-. Vale, perfecto. Dentro de lo normal. ¿Qué te parece si te doy el alta?

-¿Me lo estás diciendo de verdad o vacilándome?

Alfredo miró a Teresa y ésta asintió con la cabeza tratando de hacerle ver que estaba todo controlado.

-¿De verdad crees que te vacilo? –Cruz elevó una ceja desafiándola.

-No lo sé.

-Me dan ganas de dejarla aquí, ¿eh? –les dijo a todos que estaban tras ella mientras apuntaba con el dedo a Maca-. Mira, si no fuera que tienes a tu lado a Esther, no saldrías de aquí, pero dado que tú eres un tanto rarita y que estarás mejor en tu entorno con tranquilidad y sin moverte demasiado, voy a darte un voto de confianza.

-¿Me puedo ir ya? –preguntó ansiosa.

-Por mí no hay ningún problema.

-Maca, tendremos que comprar y arreglar un poco la casa, no hay prisa, cariño.

-No, Esther, no, me voy ya –apartó la sábana de golpe.

-¿Tú crees que vas a poder con ella? –le preguntó Cruz muy seria Esther sonrió de lado-. Está bien, voy a preparar el alta.

Rápidamente se pusieron en marcha. Encarna que acababa de llegar y vio la cara de su hija se ofreció a ir con ella hasta el supermercado para comprar algo. Mientras tanto, Teresa y Claudia la ayudarían a lavarse y vestirse. Después con el coche de Claudia irían hasta casa. Alfredo en cuanto se quedó solo con Teresa le dijo.

-No me parece buena idea.

-Lo sé a mí tampoco, pero Claudia que es quien la conoce mejor dice que en casa estará más tranquila.

-No sé qué vamos a hacer.

-¿Vas a marcharte? –Teresa le preguntó con cierto temblor en su voz que no pudo evitar.

-No, no. La verdad que me vine tan rápido y sin saber muy bien lo que iba a pasar, que tendré que buscarme un sitio para quedarme que no sea el hotel.

-Ah –sonrió ampliamente.

-Bueno… ya veré eso. Ahora habrá que pensar en Maca y ver cómo nos organizamos, creo que tiene su carácter, ha salido a la madre.

Teresa dio una carcajada que le limpió el alma, fue tan clara y tan feliz, que arrastró por primera vez a Alfredo a sonreír.

En el supermercado Esther trataba de hacer la compra, su ceño seguía fruncido y Encarna que la conocía bien quiso saber lo que le ocurría.

-¿Sabes mamá? Desconozco que le gusta a Maca, no he sido capaz de decirle a Cruz cual podía ser su reacción, no sé si le gusta la carne o el pescado, si prefiere una fruta o…

-A ver Esther… respira.

-Es una desconocida para mí… ¿te das cuenta?, ¿Qué va a pasar?

-¿De verdad te haces esa pregunta? Después de todo lo que ha ocurrido te preguntas que va a pasar.

Esther se quedó mirando a su madre con los ojos repletos de lágrimas, de repente, era como una niña asustada que necesita refugiarse entre los brazos de ésta. Y como las madres son las que mejor entienden estos gestos, Encarna la estrechó con fuerza dándole cientos de besos. Esther se dejó llevar y lloró entre las bolsas de basura, el papel de plata y productos de limpieza.

-¿Mejor? –le preguntó cuándo notó que su hija se había calmado.

-Es la primera vez en mi vida que siento que me he enamorado de verdad, teniendo los pies en la tierra.

-Pues ya está. Todo lo demás, sobra. El mañana Dios dirá.

-Gracias, mamá.

-Bueno… pues ahora vamos a comprar todo lo necesario para la limpieza que esto siempre viene bien.

Mientras tanto, Maca se había duchado con la ayuda de su amiga Claudia, se sentía débil pero al mismo tiempo con unas ganas enormes de salir de allí. Se sentó en el sillón esperando que llegara Cruz, mientras Teresa había salido con Alfredo para ayudar a Encarna y Esther. Ellos irían a casa con un taxi y la compra.

-¡Joder como tarda la Cruz esta! –protestó Maca.

-Bueno… la que les espera –dijo con cierto tono cantarín.

-Oye te recuerdo que eres mi amiga y debes apoyarme a mí.

-¡Sí, sí!

-Estoy como un flan, Claudia.

-¿Por qué?, vamos a ver, ahora estamos solas.

-Joder ¿por qué dice? Pues porque voy a vivir con Esther ¿te parece poco?

-¿Y? –la miró sin entender muy bien aquel comentario.

-¿Y si no le gusto cuando convivamos?

-Pues te cambia por otra y ya está ¡asunto arreglado! –al ver su gesto dio una carcajada-. ¿Pero tú has visto con que ojillos te mira…

-Al principio todos tenemos esos ojillos, después se vuelven en ojos asesinos –se mordió el labio inferior.

-Maca…

-Lo sé, lo sé… Día a día, hora tras hora, pero despacio.

-Exacto.

-Pero tengo un acojono.

-Es normal. No te agobies por eso también.

-¿Sabes algo de mi padre?

-Sí ¿quieres saberlo? –Maca asintió-. Sé que se ha llevado a tu madre a Jerez a una clínica psiquiátrica.

-Menos mal.

-Con lo cara que es van a dejarla como nueva –sonrió de lado.

-Me alegro.

-¡Joder y la Cruz esta sin darme los papeles! Si viene Esther y no me los ha dado, ¡nos vamos!

-¡Sí, señor! –se cuadró Claudia ante ella muerta de risa.

-Uffffff… Esther…. Ufffff…

 

 

 

 

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4 pensamientos en “SIN PASADO NO HAY FUTURO. CAP. 33

  1. Hola pquimmera, me da mucho gusto verte por aquí otra vez. Como en toda novela, llega el momento más complicado poder cerrar un final digno a toda la historia. Creo sinceramente, que a pesar de haber empezado su historia de amor al revés, con el amor que ambas sienten pueden consolidar una historia maravillosa. Espero en el siguiente capítulo poder mostrarlo.

    Gracias, un abrazo.
    ldana

  2. Me dan muchísima ternura tanto Maca, como Esther con esos miedos a la convivencia (lógico y normal) y al conocimiento real de la otra. La vida real claro…
    Estás plasmando muy bien esos inicios de cualquier relación, la diferencia es que ellas dos han empezado tal vez en un punto distinto a otras. Muchas gracias

  3. Hola Kris, gracias por comentar. Creo que esa frase es una gran verdad… pero no sé yo si ese será el caso de esta pareja… a ver si el siguiente trozo nos da pistas sobre su futuro.

    un abrazo
    ldana

  4. Finalmente llega el momento esperado, veamos como se las apañan estas dos en su vida en común, pues no deja Maca de tener razón cando dice “Al principio todos tenemos esos ojillos, después se vuelven en ojos asesinos” aunque me causó mucha gracia, es una verdad como un templo, gracias por continuar la historia, un abrazo escritora que te tenia abandonada.

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