PARKER Y KRISTINA LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 10

La mañana llegó con el frío como testigo. Kristina calculó la hora para que Molly estuviera sola en casa sin su madre, sabía que entraba una hora más tarde a la escuela y podía hablar con ella tranquilamente. Su hermana al ver la llamada en el teléfono se sobresaltó.

-¿Kristina qué te pasa?

-Por favor, Molly, necesito que vayas a mi habitación y saques de debajo del colchón mi diario, por favor, necesito que me lo traigas.

-¿Ahora? -preguntó sobresaltada.

-Sí, por favor. Te estaré esperando en el bar del campus. Por favor.

Molly sabía que iba a perder todo el día yendo a ver a su hermana agradeció, para no tener que mentirle, que su madre le dejara dicho que no llegaría hasta la noche porque tenía varias reuniones en el bufete. Al llegar al campus se dirigió directamente hasta el bar, allí la vio en un rincón sentada tomando una cerveza. Aquella imagen de su hermana no le gustó.

-¡Qué estás haciendo aquí y bebiendo! -le reprochó con gesto serio.

-Vamos Molly, solo es una cerveza -le restó importancia-. ¿Lo has traído?

-Sí, claro. Parecía que te iba la vida con ello.

-Dámelo.

-¿Así que… tu querido P te estaba volviendo loca? -sacó el diario del bolso.

-¿Lo has leído? ¿Has leído algo que pertenece a mi intimidad? -preguntó con el gesto serio.

-¿Cómo era eso? Sus ojos, su mirada, su sonrisa… ¡me estoy enamorando!

-¡Molly! -la riñó cabreada.

-Tranquila, solo he leído un poco me ha picado la curiosidad, sabía que habría algo escrito de lo que te está pasando. Kristina… ¿de verdad estás enamorada?

Kristina la miró con el rostro serio, suspiró y al hablar de Parker su gesto se transformó convirtiéndose en pura luz.

-Sí… es tan especial, cuando me mira provoca en mí algo que nadie antes ha conseguido…

-¡Bueno si vieras la cara de tonta que tienes! -dio una carcajada.

-Puedes burlarte, me lo merezco.

-¿Has hablado con él?

-Sí, hablé, y está muy furioso -su mirada se había perdido entre las mesas del bar.

-¿Furioso? No tiene ningún derecho a estar furioso, ¡vamos es increíble! Le dijiste que él te había provocado, que tú jamás harías algo así sin…

-Ya Molly, ya está. Hablamos y… bueno… he perdido a Parker -su gesto volvió a apagarse.

-¡Para mí has ganado perdiéndolo! Se ha aprovechado de ti -Kristina la miró con tristeza-. No sé como puedes poner todavía ese gesto de enamorada, ¡te ha mentido y jugado contigo! ¿Habéis llegado a tener intimidad? -preguntó con cierto temor.

-¡No! -respondió con rapidez-. No…

-Menos mal.

-Sí… menos mal -se mostró decaída.

-Deberías pensar cómo se lo vas a decir a mamá. Y bueno hablando de eso, aquí está la carta que me pediste -sacó de su bolso un sobre de la universidad-. Has tenido suerte que llegara justo antes de salir de casa.

-¡Gracias Molly!

-No sé si las merezco. Estoy siendo cómplice de algo que no me gusta, pero que conste que lo hago porque te veo mal pero a cambio quiero que en cuanto estés más tranquila te sientes y hables con mamá.

-No se lo voy a decir -respondió segura de sus palabras.

-¿Crees qué no se va a enterar?

-Si hago las cosas bien, bueno mejor de lo que las he hecho hasta ahora no tiene por qué.

-¿Y tu padre? Tiene ojos por todos lados…

-Él cree que me va bien, se lo dije y se lo dejé muy claro.

-Pero Kristina cuanto más tiempo pase será peor, debes hablar con ellos. Lo entenderán.

-¿Entenderán que he ofrecido sexo a cambio de un aprobado? -le preguntó enarcando las cejas, tras darle un sorbo a la cerveza concluyó-. Soy una imbécil prefiero que no se avergüencen de mí.

-Tú no tienes toda la culpa, él te provocó.

Kristina suspiró mirándola con esa pena infinita que se había instalado en ella desde la visita de Parker. Y agradeció no haber escrito que era mujer, o su hermana lo habría sabido convirtiéndose en un verdadero quebradero de cabeza. ¿Cómo explicarlo? Cada vez que lo pensaba sentía un dolor en el estómago, ¿cómo decirles la verdad? ¿Como explicar que se sentía atraída por esa mujer? Se sentía perdida entre esas dos preguntas, era como estar en un bucle donde una y otra vez se juzgaba por ello, porque después de lo ocurrido debería sentir rabia contra Parker y, sin embargo, lo único que sentía era unas ganas imperiosas de verla, de hablar con ella, de pedirle perdón y refugiarse entre sus brazos. Nunca se habían tocado, no más allá de alguna caricia de Parker a modo de cariño, pero siempre sintió que por ambas partes se morían por un abrazo e ir más allá, por mucho que Parker le hubiera dicho que no la provocó ni jugó a seducirla, ella sabía que sí que había hecho ambas cosas.

Pero si algo estaba ocurriendo que Kristina desconocía, era la preocupación de Alexis por el comportamiento de su hija, algo que no sabía qué era le estaba provocando un desconcierto que trató de aclarar con el padre de Kris. Llegó al despacho de Sonny y, su hombre de confianza que jamás se separaba de él para protegerlo, la acompañó hasta el interior. Allí en su gran mesa rodeado de papeles se encontraba el que fue una aventura de una noche, un hombre temido por mucha gente pero que con una debilidad llamada Kristina. Le explicó el motivo de su visita y el hombre la miró preocupado.

-¿Quieres decir que tiene un problema y no ha confiado en nosotros?

-Sí, además, me pareció muy extraño que esa profesora, Parker, la visitara a casa.

-¿Fue a casa?

-Sí, vino y bueno, noté que algo pasaba no sé qué -puso gesto de desconcierto.

-¿Y Kristina ha dicho algo al respecto?

-No, me dijo que su viaje era porque Parker le había reclamado para hacer un trabajo de investigación sobre un proyecto que estaba haciendo sobre Shakespeare -ante su mirada algo extraña agregó-. ¿Sabes qué? Igual estoy exagerando y he venido para nada.

-Tranquila, creo que Kristina es una chica responsable, si pasara algo grave a ti seguro te lo hubiera dicho.

-Sí, tienes razón -sonrió cogiendo el bolso mientras le decía-. Kristina ha sufrido mucho por culpa de los chicos… espero que no tenga otra vez algún problema con uno de ellos.

-Si superó la violación y la grave paliza… puede superar cualquier decepción amorosa. Quizá haya conocido a algún chico y la cosa no va como esperaba.

-Seguro. ¡Confiaremos en ella! -lo dijo sonriendo.

-Es una gran chica.

-Sí lo es, sí.

-No haría nada indebido.

-Gracias por ayudarme, creo que tengo tanto miedo a que le hagan daño que… cuando la veo mal me aterra -Alexis se disculpó por ir hasta allí pero agradeció realmente la charla.

Al quedarse solo, Sonny recordó el momento en que la vida de Kristina pendía de un hilo tras la agresión que sufrió por parte de su novio. Recordó como pasaron las horas lentamente mientras la operaban, mientras superaba día a día las heridas, el miedo que pasó y en aquel momento se juro así mismo que nunca permitiría que nadie le hiciera daño.

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