PARKER Y KRISTINA LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 11

Habían transcurrido dos días y Kristina no había encontrado la motivación suficiente para ponerse a buscar un trabajo. Se había abandonado a la más absoluta pereza lo único que hacía en abundancia era dormir porque era su particular forma de poder tener a Parker, se había adueñado de sus sueños siendo la protagonista de ellos. Algunas mañanas se arreglaba para ir hasta la cafetería del campus, a pesar de estar expulsada le gustaba ir allí y sentarse junto a la ventana, guardaba la esperanza de ver a Parker aunque aquello no ocurrió ninguno de los dos días. Estaba con su cerveza, que se había convertido en su mejor amiga cuando sonó el teléfono. Molly le avisaba preocupada que su hermana Sam había sufrido un accidente y estaba en el hospital.

Mientras, en la universidad, Parker había tenido que aguantar algún que otro comentario sobre el tema que había sido protagonista en esos días, pero hasta ese momento lo había solucionado omitiendo los comentarios de alguna compañera malintencionada. Estaba trabajando en su despacho corrigiendo algunos trabajos cuando se acordó que en el cajón seguía teniendo el proyecto de Kristina. Se mordió el labio inferior, trataba de evitarlo pero no podía, sus pensamientos estaban con ella. Sacó los folios y rozó con la yema de los dedos aquellos papeles, sabía que se había esforzado muchísimo en el trabajo, pero su examen no era cómo esperaba. Era una lástima que hubiera cometido aquel error, ella estaba segura que tenía un futuro prometedor en lo que quisiera estudiar. Era inteligente, decidida, fuerte y… suspiró… también era joven.

-¡Cariño, buenos días! -apareció su mujer por la puerta sin llamar dándole un buen susto.

-¿Qué pasa, estás bien? -se levantó de la silla.

-Claro, ¿por qué no iba a estarlo? -le sonrió acercándose mientras le dejaba un beso.

-Sabes que aquí no -Parker se retiró hacia detrás.

-¡Oh vamos estamos en el despacho! -entonces al acompañar su queja con un ligero movimiento de cabeza, se percató que ante ella había unos folios con el nombre de Kristina.

-Pero puede entrar alguien, ya sabes que no me gusta -respondió dándose la vuelta porque se había puesto en pie.

-Está bien… ¿sabes qué día es hoy?

-Sí, claro, jueves.

-¡Madre mía, Parker! Me estoy empezando a preocupar -ante su gesto de asombro agregó-. Es San Valentín, y como esta noche trabajo había pensado que fuéramos a comer para celebrarlo.

-Tengo mucho lío, estoy corrigiendo trabajos y…

-¿De alumnas expulsadas que te acusan de acosarlas?

La miró con los ojos repletos de reproche. No entendía que estaba haciendo con aquel trabajo allí sobre la mesa. Parker puso gesto de sorpresa, tenía que buscar una salida a aquella pillada.

-El decano me ha pedido que lo repase, se lo tengo que entregar.

-¿Por qué?

-Porque quiere verlo ¡no lo sé! -respondió nerviosa cruzando instintivamente los brazos sobre el pecho.

-Vale… pues en ese caso, me voy tenía la tarde libre pero…

-Espera… espera… ¿sabes qué? Prefiero irme contigo que quedarme aquí -cogió el bolso y la chaqueta-. ¿Puedes esperarme bajo?

-Sí, claro.

-Voy a llevar esto al decano.

Le hizo un gesto de cierto fastidio señalando el trabajo de Kristina. Al quedarse sola suspiró con fuerza, pasó la mano lentamente por la primera página era como si pudiera tocar a Kristina, y lo volvió a guardar en el cajón con gesto apenado.

En el hospital, Sam estaba ingresada por el fuerte golpe que se había dado en la cabeza tras caer de unas escaleras. Estaba despierta y parecía que todo iba a quedarse en un susto.

-Mamá vete de verdad… estoy bien.

-No tengo suficiente con preocuparme por una hija que sé me oculta algo, que ahora tú también.

-¿Qué pasa?

-Se trata de Kristina, algo le pasa. Y no voy a parar hasta que averigüe qué es.

-¡Sorpresa!

Aparecieron Molly y Kristina en la puerta con un ramo de flores y varios globos, Sam al verlas no pudo más que sonreír, aquellas hermanas estaban locas pero las quería con locura. Alexis al ver allí a Kristina se quedó perpleja. Después de saludar a su hermana, Kristina besó a su madre y junto a Molly estuvieron charlando un rato.

-Bueno, ya está bien, deberíamos dejar a vuestra hermana sola, necesita descansar.

-Sí, será lo mejor -dijo Molly tras darle un beso.

-Vamos… venga -les decía Alexis con una sonrisa divertida.

-Kris -la llamó su hermana Sam-. Dame un beso -al tenerla cerca le dijo-. Mamá sospecha que te pasa algo, haz el favor de contárselo.

-Vale… vale

Respondió con un susurro mientras se retiraba un mechón de su cabello tras la oreja. Pasó la lengua por los labios nerviosa. Al salir de la habitación su madre y hermana no estaban, así que se encaminó hasta el ascensor con ciertos nervios. Para su sorpresa su padre estaba allí, había ido a hacerse un reconocimiento tras el accidente que había sufrido que le había dejado en una silla de ruedas.

-¡Papá!

-¿Kristina? ¿Qué haces aquí? -le preguntó alertado al verla.

-Sam ha tenido un accidente.

-¿Pero está bien?

-Sí, sí… se queda ingresada para tenerla en observación por ser un golpe en la cabeza, pero está bien. Oye papá, ya que estás aquí, sé que el nuevo y futuro marido de mamá te cae tan mal como a mí, pero… ¿podrías venir a la boda?

-¿Yo?

-Sí, por favor, así me acompañas -le sonrió ampliamente Kristina era consciente que su padre haría cualquier cosa por ella.

-¡Vaya si estás aquí! -aparecieron Alexis y Molly-. ¡Sonny! ¿Cómo sigues?

-Hola Alexis. Bien mejorando.

-Me alegro, y ahora que estamos con nuestra querida hija ¿puedes decirnos qué está pasando?

-¿Cómo? -preguntó aturdida mirando de reojo a Molly que cerró los ojos.

-No acepto más engaños, está pasando algo, además estoy segura que tú hermana lo sabe -Alexis miró a Molly que puso gesto de susto.

-Dinos que sucede Kristina -la voz dura de su padre le hizo apretar sus manos contra la chaqueta que sujetaba.

-Vale… yo no quería que os preocuparais. No voy a volver a la universidad este semestre.

-¿Cómo? ¿Por qué no? -volvió la voz fuerte de Sonny a provocar en ella un ligero temblor.

-Tuve un pequeño desencuentro con uno de los profesores y…

-¿Con la profesora que vino a casa, Parker?

En ese momento los ojos de Molly se abrieron como platos, no podía creerlo miraba a su hermana totalmente atónita. ¿Parker era una mujer? ¿La Parker de la que hablaba su hermana? ¿se había enamorado… de una mujer? Molly no podía apartar los ojos de ella, mantenía un gesto de sorpresa que trataba ocultar a su madre y Sonny, pero el impacto de la noticia era tal, que le era prácticamente imposible disimularlo.

-Entonces ¿tienes un problema con esa profesora que fue a casa? -preguntó Sonny investigando ante su silencio-. Quieres hacer el favor de confiar en mí.

-Y en mí también -agregó seria su madre que ya tenía claro que el problema no era pequeño.

-¿Qué hacía esa mujer visitándote?

Kristina tomó aire para hablar, antes pareció necesitar la ayuda de su hermana porque la miró fijamente. Molly asintió entendiendo que el problema iba a acarrearle un gran disgusto a su madre.

-Parker me propuso para ese trabajo, digamos que soy la representante de la universidad en esa materia, pero es un estudio independiente ella pensó que para centrarme bien en él debía estar en casa, ya que estaba algo afectada por el problema con el otro profesor y porque bueno… necesitaba mucho tiempo para realizarlo porque es un proyecto que me va a dar muchos créditos y quiere que lo haga bien -trató de sonar lo más convincente posible aunque se le quebró la voz.

-Que raro -dijo su padre-. Es muy extraño.

-A mí también me parece extraño -Alexis no parecía muy convencida.

-Bueno eso es porque Parker no es una profesora que use unos métodos convencionales, es muy diferente al resto y quiero hacerlo bien, y también quiere que desconecte un poco de los problemas de allí, ella confía en mí y no quiero defraudarla -Molly cerró los ojos dándose cuenta de la confesión tan enredada que estaba haciendo-. Y bueno, pues con lo de Sam y tu boda a mí la verdad me pareció muy buena idea, necesitaba estar cerca de mi familia.

-¿Cuándo decidiste eso? -preguntó su padre mientras su madre la miraba con gesto preocupado.

-Cuando Parker me habló de esa posibilidad de tener buenos créditos, en la universidad la gente no se lo toma en serio y yo quiero sacar adelante el proyecto.

Sus padres la miraron con seriedad, entonces Kristina vio el momento para sugerirle a su hermana marcharse para poder comprar lo que Sam les había pedido para sus hijos.

-¿Te lo has creído? -le preguntó Sonny serio.

-Por supuesto que no, algo pasa y debe ser grave para que no lo confiese.

-No entiendo porque no confía en nosotros. No lo entiendo.

Por el pasillo Kristina soltó la mano de su hermana y se adelantó en sus pasos, sentía que le faltaba el aire y necesitaba salir de allí.

-¡Para Kristina, para! -la detuvo Molly.

-Por favor, Molly.

-¿Parker es una mujer? ¿La P de tu diario es de una mujer? ¿Le has ofrecido sexo a una mujer? ¿Eres lesbiana?

Molly no salía de su asombro la miraba atónita sin entender nada, de ahí que necesitara hacerle todas y cada una de las preguntas lo más rápido posible.

-A ver, Molly, Parker es una mujer pero no es lo que estás pensando -la miró con una sonrisa irónica.

-Vamos Kristina… puedes confiar en mí. Eres gay -la interrumpió con el ceño fruncido.

-Oh Molly ¡para! No digas eso -le recriminó enfadada.

-¡Por favor deja de mentir! ¿No te das cuenta que estás enredando todo y lo único que estás logrando es sufrir? ¡Dime la verdad! Soy tu hermana y estoy aquí para ayudarte.

-¿Ayudarme a qué? -sonrió sin poder ocultar ciertos nervios.

-¿Cómo que a qué? Acabas de decir que Parker es una mujer…

-Sí pero me has interrumpido, esa P no pertenece a ella, es del profesor Peter. Peter ¿vale? estoy siendo sincera no digas más que miento. No tengo la culpa de tener dos profesores que empiecen por P, es así de sencillo y sí ella fue quien… -al darse cuenta que había metido la pata cerró los ojos y agregó con rapidez-. Él… él es quien me ha suspendido.

-Te estás convirtiendo en una mentirosa, Kristina.

-Yo no soy gay, no soy lesbiana no vuelques en mí tus dudas.

-¿Cómo? -la miró perpleja ante aquella acusación.

-Tienes un problema y lo que quieres pagar conmigo.

-¿Qué dices? -la miró incrédula.

-Llevas dos años con tu novio y no ha pasado nada ¡seguro piensas que él es gay y tiene un problema y de ahí me lo dices a mí!

-Estás tan mal que no sabes lo que dices, te enredas en tus expliaciones te enredas con tus propias mentiras y lo único que haces es entrar en contradicciones. Además, me parece muy mezquino atacarme a mí para no reconocer lo que te pasa a ti, pero está bien, soy tu hermana y no te lo tendré en cuenta -le hablaba afectada por aquel comentario-. Pero por favor, si no quieres contármelo a mí, habla con alguien. Porque no es lógico que tú una mujer le ofrezca sexo a otra mujer, no es lógico, a menos que seas lesbiana o bisexual y te sientas atraída por una mujer, de otro modo no lo harías. Haz el favor de que alguien te ayude a salir de donde estás porque es malo que mientas a los demás, pero es penoso que te mientas a ti misma.

Molly se marchó cabizbaja y a punto de romper a llorar por la acusación de Kristina. Y Kristina agachó la cabeza sintiendo que todo su mundo se desmoronaba.

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