PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 12

En la universidad, Parker estaba terminando la clase, le apasionaba su profesión y conseguía transmitir a los alumnos esas ganas por aprender, aunque reconocía para sí misma que las clases le estaban costando más de lo normal, sobre todo, cada vez que veía la silla de Kristina vacía. Aquella ausencia le hacía daño. Al finalizar su jornada, su buena amiga Úrsula entró invitándole a tomar un café. Recogió las cosas y se marcharon lejos de la universidad para poder tener una charla tranquila. Pidieron el café y Parker mostró sin querer a pesar de aparentar estar tranquila unos nervios solapados. Hablaron de las clases, de la junta, de los hijos de Úrsula, de su marido que seguía siendo tan bueno como siempre, hasta que llegó el momento en que hablaron del verdadero tema que les había llevado hasta allí.

-¿Cómo estás?

-Mal Úrsula… nunca me había encontrado así -dijo mordiéndose el labio inferior mientras negaba con la cabeza.

-Lo sé, te conozco y sé que no estás pasando un buen momento.

-Ayer le mentí a mi mujer, es la segunda vez que le miento desde que he tenido este problema con Kristina.

-Sé que no debió ser fácil para ti hacer la denuncia.

-No, por muchas razones, pero tuve que valorar si quería salvaguardar mi carrera y matrimonio, o dejaba que la locura de una joven pudiera convertir todo en nada.

-Además de la cría que es…

-Sí, bueno, ser hija del mafioso más importante de esta ciudad no es digamos que fácil para tomar según que decisiones.

-¿Acaso te ha amenazado él? Porque ella está claro que con su escrito sí lo hizo, las amenazas deben formar parte de su día a día, lo lleva en los genes.

-No, Kristina es una joven muy cabal, sabe lo que quiere, es trabajadora, buena gente, divertida…

Se detuvo en seco, se percató de la mirada de su amiga y, de lo peor, de la sonrisa que mantenía mientras explicaba cómo era.

-Bueno… es una persona muy inteligente creo que es la alumna más preparada que he tenido jamás, su potencial es… extraordinario.

-¿Y por qué suspendió tu examen? -le preguntó mirándola con cierta incertidumbre.

-No llegó a lo que yo le pedía, no sé, tuvo un mal día quizá, por eso me siento mal. Quizá le exigí demasiado y…

-Sea como fuere ofrecerte sexo no es una manera muy inteligente de proceder a no ser que… -se calló mordiéndose el labio no estaba segura de que Parker quisiera escuchar lo que tenía que decirle.

-¿A no ser qué? -su respuesta llevaba además una mirada algo molesta.

-Que haya entendido mal tu interés por ella.

-¿Crees que pudo entender que yo quería…? -en ese momento las palabras de Kristina llegaron a su mente quedándose sin palabras.

-Tú eres la única que sabe qué clase de relación habéis tenido, cómo habéis compartido el tiempo. Pero me llama la atención que por primera vez hayas mentido a tu mujer y no una sino, dos veces.

-La verdad que elegí un tema complicado para su proyecto sexo y poder en las novelas de Shakespeare. Hablamos mucho de sexo, de identidades sexuales, de… no sé no paro de darle vueltas al tema, quizá no debí implicarme tanto con ella.

-Sin duda, puede haber influido pero… insisto en que algo debió percibir en ti para pensar que iba a poder hacer el amor contigo. ¿Lo ves?

-Es que… no sé que me pasa… Kristina es una chica muy especial. Por eso me ha dolido tanto lo que ha provocado, aunque ella me acusa a mí.

-¿Has hablado con ella?

-Si, fui a su casa.

-¿Has ido a su casa? -preguntó asombrada.

-Debía parar la locura del escrito que hizo. Ella y yo teníamos un trato.

-¿Un trato? ¿Qué clase de trato? -no entendía que le estaba sucediendo, Paker siempre había sido una persona cabal y muy medida en sus actos aquella situación no iba para nada con ella.

-Ella no le diría nada a mi mujer sobre la expulsión y yo no hablaría con sus padres. Algo así como un pacto de no agresión.

-Parker… me parece que estas cometiendo un grave error -Parker la miró con los ojos repletos de miedo-. Me parece que detrás de ese trato se esconde algo más.

-Kristina vino a casa varias veces cuando Amanda no estaba -ante la mirada atónita de Úrsula agregó tragando saliva-. Pero nunca quise seducirla, ni hacerle pensar que estaba sintiendo algo por ella, es una alumna con la que puedo hablar de literatura, nos apasiona lo mismo.

-No lo dudo, igual ese es el problema, Parker. La pasión.

En el hospital, Kristina se había sentado abatida tras las dos charlas que había tenido, sin duda lo que peor llevaba era la discusión con Molly, ella no se merecía lo que le dijo. ¿Por qué era cobarde? ¿Por qué le costaba confimarle que sí que se había enamorado de una mujer? Porque ni ella misma lo podía entender, y si pensaba en las reacciones de los miembros de su familia le aterraba descubrir quien era realmente, y que aceptar la posibilidad de ser gay la condicionara con ellos. Le daba pánico que la rechazaran, eso no lo soportaría. Estaba allí con el teléfono entre las manos esperando no sabía muy bien qué, pero algo que estuviera relacionado con Parker. Estaba pensando con ella tanto que ni se percató de la presencia a su lado del hermanastro de Sam, Lucas, que además había asumido su homosexualidad con su familia.

-Acabo de darle el alta a nuestra hermana, no ha querido quedarse.

-¡Qué cabezota es!

-Un poco… ¡viene de familia! -sonrió al ver la sonrisa triste de Kristina le dijo-. ¿Te encuentras bien?

-Sí, sí… solo que estoy un poco preocupada por un amigo -señaló el teléfono como si hubiera hablado con él-. Bueno pensándolo bien, ¡tú me podrías ayudar!

-Es gay -respondió sonriendo.

-Tiene dudas -se apartó el pelo de la cara-. Quiero decir, no está seguro. ¿Tú cómo lo supiste?

-Bueno… porque no me reconocía con las cosas que normalmente se reconocen los chicos, no me atraían las chicas y aunque intente tener novias, tan solo eran buenas amigas.

-¿Nunca tuviste un problema con una chica?

-Te refieres a un desengaño amoroso, imagino.

-Sí, algo que te marcara.

-No, simplemente veía que las chicas no me atraían.

-¿Y no te preocupaba lo que pudieran decir de ti en la familia?

-Bueno, tuve muchas dudas, Kristina, no es fácil asumirlo. Primero tienes que hacer un ejercicio contigo mismo -la miraba porque ella seguía sus explicaciones de un modo muy intenso-. Admitir quién y qué eres, la sexualidad de cada persona es libre… me refiero… a la gente le gusta etiquetar, si eres heterosexual debes serlo toda la vida, lo mismo con la homosexualidad, pero estoy convencido que a veces nos enamoramos de la persona por cómo es y lo que provoca en ti, a veces pasas de una parte a otra y a veces, incluso, te sientes atraído por los dos sexos, reconocerlo en ti sea cual sea tu opción, si esa opción es que eres gay entonces tienes que ser valiente y dar un paso hacia delante asumiéndolo.

-Ya pero… ¿te preocupaba lo que dijeran tus padres?

-Sí, claro, pero dijeran lo que dijeran no iba a cambiarme. Me costó lo mío aceptarme pero una vez lo hice, sabía que nadie ni siquiera mi familia, me iba a cambiar.

-Gracias, hablaré con mi amigo.

-Dile que tiene que ser él mismo, y no tener miedo a lo que siente. Y que debe saber que quien le quiere siempre le escuchará, hay que hablar de lo que sucede, en la familia siempre se encuentra un apoyo.

Kristina lo abrazó y salió de allí a toda prisa. Lucas entendió que era ella la que estaba pasando por un momento de dudas. Al salir a la calle, se detuvo porque sentía que le faltaba el aire. Para mayor castigo, aquel día era San Valentín, pasó ante ella una mujer con un ramo de rosas rojas, aquella visión hizo que se apoyara en la pared pensando que quizás aquella misma mujer podría ser la mujer de Parker y aquel ramo, su ramo.

Aquella afirmación tan rotunda de Úrsula, provocó que Parker guardara silencio, desvió la mirada hacia otro lado mientras suspiraba profundamente.

-Parker la sensación que me da todo esto es que esa cría ha despertado algo en ti, ¿cuantos alumnos te has llevado a casa por muy brillantes que fueran?

A Parker se le llenaron los ojos de lágrimas, no fue necesaria ninguna respuesta.

-Quizá no lo has hecho conscientemente, pero quizá tus actos, tus palabras hayan ido más allá de lo que tú querías.

-¡Úrsula! Es que no me puede pasar esto que dices, es… es imposible ¡ella es tan joven! y yo…

-Parker siempre he dicho que para el amor no hay edades, ni sexos, hay sentimiento y creo que tú puedes estar sintiendo algo, no te digo que se llame amor, quizá solo es admiración por ella, o atracción… estás confundida y esa confusión puede que la haya arrastrado a ella, al menos lo veo así desde fuera. No es lógico que una alumna te ofrezca sexo así como así, vamos llevo veinte años de carrera ¡y de acuerdo yo no soy tan guapa como tú!, pero nadie me ha pedido sexo -le dijo sonriendo arrancando por primera vez una sonrisa a Parker-. Eso está mejor. Te hará bien estar separada de ella este tiempo, te hará bien.

-Gracias, Úrsula. Sabes que no le haría daño a Amanda por nada del mundo.

-Lo sé.

-Hoy ya ves el día que es y… ni siquiera me he acordado de comprarle un detalle.

-No seas demasiado dura contigo misma, llevas muchas cosas en tu cabeza y en tu corazón.

-Sí, me hará bien estar lejos de Kristina.

Kristina trató de calmarse antes de entrar en casa de su madre, sabía que le debía una disculpa a su hermana lo primero, pero no quería hablar con Alexis. Agradeció llegar y ver que no había nadie en casa. Miró el teléfono y se percató que tenía un mensaje de Molly, le decía que fuera a un restaurante a cenar con ellas. Suspiró con fuerza y decidió decirles que estaba cansada del ajetreo de día que llevaba y se metía en la cama. Cenó algo ligero y subió a su habitación, llevaba su inseparable diario en el bolso y al acostarse leyó un nuevo capítulo.

18_

Necesito dejar de pensar en P todo el día, y soñar por la noche con ella. Sueño con sus labios que resbalan por mi piel regalándome besos, sueño con sus caricias tan desconocidas para mí que me asustan. Llevo en mi interior una lucha que no sé como detenerla. Sé que cuando cree que no estoy pendiente, me mira con esa mirada tan… tan repleta de ternura. Y al mismo tiempo, me doy cuenta que me mira con deseo, lo subrayo para recordarlo. Es entonces cuando levanto mi mirada y me sonríe de esa manera tan especial, tan única. ¿Qué me está pasando?  ¿Y si me dejo llevar a ver qué pasa? ¡Esto es una locura! ¿Por qué me tiene que pasar esto? ¿Estaré equivocada? En lo que a mí respecta no, y en cuanto a P, estoy segura que tampoco.

-¿Qué puedo hacer? Parker me estoy volviendo loca… te echo de menos.

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