PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Captítulo 13

Había llegado el fin de semana, aquel domingo Alexis quiso aprovecharlo para comer con sus hijas, estaban finalizando cuando apareció Sonny que se unió a ellas. Durante un buen rato estuvieron hablando de cosas sin demasiado compromiso, llegó el momento en que Sam y Molly se marchaban, Kristina hizo amago de levantarse para irse con ellas pero su padre le pidió que se quedara porque tenían que hablar. A ella cada vez que le decían que tenían que hablar le temblaba hasta el corazón, y mucho más si lo hacía su padre.

-¿Qué pasa, Sonny? -preguntó Alexis que también seguía preocupada por el silencio de su hija.

-Me han devuelto el dinero de la universidad del semestre que viene, Kristina.

-¿Ah sí?

-Sí, ¿sabes algo?

-Bueno, sé que ha habido unos problemas con los ordenadores y los pagos, parece ser que han hackeado o algo las cuentas, no solo me pasa a mí -sonrió algo nerviosa pero inspiró aire tranquilizándose y volviendo a mostrar una sonrisa  que era la mejor defensa que podía tener-. Mis compañeros están llevando el dinero hasta secretaría, si quieres puedo hacer yo el ingreso tengo que ir a por unos libros de la biblioteca.

-¿Ir y venir te va a llevar todo el día? -le advirtió su madre.

-Sí, lo sé, pero los necesito para mi proyecto… ya sabes.

-Un poco raro todo ¿no?

-¡Papá porque siempre tienes que ver las cosas raras! -le riñó sonriendo.

-Yo también lo veo raro.

-Mira… no sé… yo decía que me dieras el dinero para que te quedaras tranquilo aprovechando que tengo que ir a la universidad, ¡pero si te parece tan horrible vuelve a hacer el ingreso!

-Está bien… está bien no te enfades, te daré el dinero y lo entregas tú.

Kristina respiró aliviada, cada vez veía que su mentira estaba más cerca de ser descubierta y aquello le aterraba. Su vida se había sumido en dos caminos, el miedo a ser descubierta y la desesperación por no saber nada de Parker.

También aquel domingo, Parker había sido invitada por Úrsula para comer con su familia. Sin duda le haría bien porque Amanda se había marchado a una conferencia, y estar acompañada le ayudaría a no pensar en Kristina que era lo que hacía cada vez que se quedaba sola. Sin embargo, aquella noche en la soledad de su inmensa cama tuvo un sueño que provocó en ella una ansiedad enorme cuando se levantó.

Había llegado la noche, estaba en su cama sola cuando de repente notó como su mujer se acostaba a su lado, se dejó abrazar, besar, suspiró ante la caricia lenta que recorría su vientre, pero al girarse quien estaba allí era Kristina mirándola, su rostro estaba reflejando todo el deseo que sentía. Y allí estaba ella sonriéndole como solía hacer, debía decirle que se fuera que aquello no estaba bien, sin embargo, la deseaba tanto que le acarició la cara y permitió que fuera Kristina quien la besara con ciertos nervios, cierta incertidumbre, de ahí que ella tomara las riendas de aquel momento para enseñarle, para mostrarle caminos que explorar”.

Aquel sueño la acompañó durante la mañana del domingo mientras conducía hasta casa de Úrsula, quizás eran ciertos remordimientos por lo ocurrido, quizá no había sido sincera y sin quererlo había provocado en Kristina una decisión equivocada. O, simplemente, Kristina era así y de igual modo que lo hizo con ella podía haberlo hecho con otro profesor, y ahí estaba ella martirizándose, ahí repitiendo una y otra vez las escenas que había compartido a su lado, en su casa, en el despacho, en la cafetería lejana de la universidad.  Fue cuando se quedaron solas que Parker suspiró con fuerza, cerró los ojos estirando algo su espalda. Notaba la contractura que le había provocado aquel sueño.

-No quiero sacar el tema, pero sí me gustaría saber qué tal estás.

-Bueno… creo que puedo decir que estoy… -elevó los hombros con una sonrisa repleta de tristeza.

-Bien, poco a poco esas cosas supongo que cuestan algo en superarse.

-Supongo, es la primera vez que me pasa.

-¿Y Amanda? -Parker la miró-. ¿Cómo lo lleva?

-Ya sabes que ella tiene tanto trabajo que a veces se olvida de la persona que vive a su lado -volvió a sonreír pero se quedó fijamente mirando la taza de té que había sobre la mesa-. No le ha gustado pero, creo que confía en mí.

-¿Crees?

-Dudó cuando leyó el escrito de Kristina, lo sé, y supongo que si estuviera en su lugar también lo haría.

-¿Por qué? -la miraba con cariño.

-Porque entiendo que hay algo que no le cuadra -negó con la cabeza repetidas veces mientras se mordía el labio inferior-. Porque ni siquiera me cuadra a mí.

-Parker…

-Lo sé, sé que todo es una locura desde fuera y que no se debe entender demasiado bien, quizá yo lo entiendo porque en el fondo Kristina ha despertado en mí algo que no deseo sentir y eso me asusta, pero me asusta mucho más que Amanda lo descubra. Solo quiero que pase el tiempo, solo así podré sacarme de la cabeza a Kristina, no sé si alguna vez la sacaré de mi corazón, no lo sé, no sé en que momento lo sentí, no sé cuando empecé a ver en ella algo más de lo que debía -hablaba con la voz repleta de dolor y las lágrimas asomándose en sus ojos.

-Por lo tanto…

-Por lo tanto quizá fui injusta al denunciarla, yo también tuve mi parte de culpa y me siento fatal.

-¿Ella ha tenido relaciones anteriores con alguna mujer?

-No, por lo que me dijo su vida amorosa ha sido bastante caótica, incluso sufrió violencia por parte de un novio…

-Parker, estás más enganchada de lo que imaginas.

-¿Por qué dices eso? -preguntó mirándola con la frente fruncida por su incomprensión mientras se retiraba un par de lágrimas que correteaban por sus mejillas.

-Espero que cuando hables con Amanda controles tus gestos, te delatan.

Parker suspiró con fuerza, los ojos se le llenaron nuevamente de lágrimas, estaba al borde de explotar.

-Me acabas de contar el problema de Kristina con una pena que va más allá de lo que podrías sentir por una amiga. Quizás eso ha sido algo que ella ha visto en ti.

-¿Protección? ¿Crees que ella me ve como una protección ante su propio dolor? Simplemente creo que está experimentando, quizá saber que soy lesbiana le ha dado pie a preguntarse cosas.

-Sí, quizá, pero tú también has visto algo en ella…

-Nos hemos equivocado las dos, pero asumo que la culpa es mía yo soy en teoría la que debería tener cabeza, soy la adulta -le cayeron más lágrimas que recorrieron precipitadamente sus mejillas-. Yo soy la culpable, no sé que me pasó y esta duda me está matando.

-Parker, cariño, deja pasar el tiempo, todos nos equivocamos tomamos decisiones equivocadas.

-Sí, pero no debería haber permitido esto.

-Pero ya está, ahora ella tendrá que pensar en todo lo que ha hecho, quizá le vaya bien haber cometido este error para mejorar en su vida.

-Ojalá así sea pero el daño ya se lo he hecho.

-Y ella a ti, de lo contrario no llorarías con ese sentimiento que lloras, Parker tienes que pensar muy bien qué te ha pasado y si esto influye en la marcha de tu matrimonio.

-Tengo miedo a averiguarlo. Miedo a saber que está pasando en mi matrimonio y pánico en mirar de frente los sentimientos que Kristina ha despertado en mí.

Parker rompió a llorar, mientras, Úrsula sintiendo una gran pena por ella la abrazó porque sabía que aquel miedo y las emociones que provocaba en ella iba a costarle muchas lágrimas y sufrimiento.

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