PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 17

Para Kristina poder hablar con su hermana le estaba siendo de una gran ayuda, tenía tantas cosas en su cabeza que había llegado un momento en que no sabía bien hacia dónde dirigirse.

-¿Me pregunto si todos los problemas que he tenido con los chicos no será por que me empeño en tener algo que no siento?

-No creo, Kristina.

-Pero… ¿por qué todos me han terminado abandonando o teniendo problemas con ellos? ¿No te das cuenta? Igual era por esto… porque en el fondo necesitaba otra cosa. He salido con chicos que eran muy buena gente y…

-No puedes juzgarte por eso ahora. Ahora debes centrarte en tus sentimientos hacia una mujer. Sin miedo, que no te asusten las etiquetas cada persona puede sentir atracción por quien sea, debes pensar en que no es malo lo que sientes sea lo que sea eres tú, debes sentirte orgullosa de tus sentimientos sean cuales sean.

-Pero es que me ha costado mucho aceptar esto jamás pensé que una mujer pudiera provocar en mí todo lo que provoca Parker. Ella… ella me ha hecho replantearme toda mi vida. Sabes que tengo amigos homosexuales y también está Lucas que siempre me ha parecido una persona maravillosa, la verdad que nunca me había planteado cómo se sentían, si diferentes al resto si se habían replanteado su vida como me ha pasado a mí, no sé… es como conocerte y de repente llega algo que te rompe por todos lados, ahora que me cuestiono todo lo que me está pasando sé que no es fácil, no es fácil asumirlo. Cada vez que veo a Parker me imagino cómo será besarla, me muero por besarla, por abrazarla porque me diga que me quiere, pero al mismo tiempo me da pánico hacerlo por lo que pasará en mí. ¿Te das cuenta? Amor y miedo que me hacen sentir totalmente desbordada.

-Mira Kristina, creo que deberías hablar con alguien que te pueda ayudar a desenmarañar todo lo que hay en tu cabeza porque parece que tu corazón lo tiene claro, te has enamorado.

-Sí, ¡y me dolió tanto que Parker me dijera que era una locura de juventud!

-¿Eso te dijo? -le preguntó atónita.

-Sí, pero… creo, creo que es porque tiene miedo. Tiene más miedo que yo.

-Kristina quizás estás disculpándola demasiado, ella te ha perjudicado seriamente.

-No Molly, no ha sido ella, he sido yo ya lo sabes. Y no me ha perjudicado tan solo me ha hecho recapacitar en todo lo que me ha pasado. Pero respecto a eso estoy segura que me lo dijo porque le asusta lo que siente. Cuando me mira siento que me mira de un modo muy especial, como se mira a alguien que te gusta, que te atrae irresistiblemente, a veces noto como si tuviera una lucha entre su corazón y su cabeza.

-¿Y si todo se resume a que ambas tenéis una atracción sexual? Quizá sea eso…

-No, puedo estar confundida pero si soy sincera conmigo misma… entonces sé lo que siento.

-¿Y ella dejará a su mujer por ti? ¿Sabes todo lo que puede perder?

-La fuerza del amor todo lo puede -respondió segura.

-Pues entonces si lo tienes tan claro con ella y disculpas lo que ha hecho, debes hablar con tu padre y mamá. Dales la oportunidad de responder a esto. Estoy segura que puede que al principio les choque pero acabarán aceptándolo porque ellos te quieren y esos sentimientos no van a cambiar porque seas heterosexual, bisexual o gay. Y no sé… quizá volver a hablar con Parker para aclarar las cosas.

-Mi padre no lo puede saber. ¿Cómo crees que va a aceptarlo?

-No subestimes a Sonny, te adora. Y ellos están preocupados porque te quieren y ven que estás mal, hay que hablarlo Kristina, tienes que hablarlo.

-Pero si nada más hacia falta ver sus gestos de decepción cuando les he dicho por qué me han suspendido, ¡puedo imaginarme si les digo que ha sido por una profesora no un profesor!

-No seas injusta… ellos se merecen tener la oportunidad de saberlo.

-Molly tú… tú eres la hija perfecta y lo ves todo desde esa posición que te da la tranquilidad de comportarte y hablar con ellos contarles cosas, tienes estudios, nunca les has dado un problema, ¡hasta con tu novio has sido ejemplar! Pero mírame a mí detrás de un disgusto les he dado otro, detrás de una decepción otra, y ahora esto… ¡decirles creo que soy gay! Estoy profundamente enamorada de una mujer. No, tú no puedes entenderme.

-Puede que nunca me haya visto en alguna de esas situaciones, pero sí entiendo que tienes miedo y ese miedo te paraliza, además de hacerte daño. Kristina ellos no son tontos saben que en esta historia hay algo más, y antes o después lo averiguaran de igual modo que Sonny ha averiguado de tu expulsión.

-Gracias por apoyarme, Molly.

-¡Eres mi hermana! ¡Cómo no voy a apoyarte! -se abrazaron fuerte-. Y ahora hay que ir al juzgado para ver si madre gana ese juicio.

-Sí -sonrió aunque lo hizo con una tristeza total.

-Prométeme que hablarás con ella.

-Te lo prometo.

Para suerte de Kristina, su madre ganó el juicio y estaba tan ocupada con la celebración que no tuvo que enfrentarse a ella para contarle la verdad. Lo agradeció porque se pasó toda la noche pensando cómo decírselo. Amanecía cuando se quedó dormida, Alexis entró y al verla medio sentada en la cama con la luz encendida sintió una pena por ella que no podía controlar. Sin duda, a ella le daba igual qué profesor había sido el causante de aquel estado, lo que quería era ayudarla a superar aquella locura que había cometido. Suspiró y como cuando era pequeña, la tapó y le apagó la luz, cuando volviera hablaría con ella.

Eran las seis y media de la mañana cuando Parker recibió una llamada, miró el teléfono pero no descolgó, era Amanda. No había podido llamarla antes, se sentía enfadada con ella aunque en el fondo era consciente de que no tenía ningún derecho a ello. Desayunó mientras repasaba la clase que tenía aquella mañana, el tema le llevó a Kristina, tantas veces habían hablado de Jean Austen, a las dos les apasionaban sus novelas.

-”Me gustan tanto sus novelas -le decía Kristina mientras se sentaba en el sofá de casa de Parker.

-Me alegro, el semestre que viene tendrás oportunidad de trabajar sus libros.

-Me encanta -murmuró dedicándole una mirada lasciva, tan clara que Parker sonrió sintiendo cómo se le disparaba el pulso-. Bueno… de hecho me gusta todo lo que haces.

-¡Ay Kristina! -le susurró tras una carcajada sintiendo deseos de acariciarla, ambas se miraban fijamente era imposible apartar los ojos la una de la otra como si se hubieran quedado hipnotizadas. Entonces tras un suspiro Parker le preguntó con tono sensual-. ¿Todo, todo?

-Sí, todo -le afirmó con una sonrisa encendida por el deseo.

Su mirada se había perdido en aquella cocina ni siquiera reparó que el teléfono volvía a sonar. En su rostro una sonrisa ante aquel recuerdo pero al mismo tiempo un arañazo en el corazón.

Tras levantarse y darse cuenta de que estaba sola, Kristina no sabía muy bien qué hacer. Se arregló y tras desayunar cogió el diario y decidió seguir escribiendo sobre sus sentimientos, aquello le ayudaría estaba segura.

Siento que estoy en un callejón sin salida, no sé cuanto tiempo más voy a poder ocultar a mis padres la presencia de Parker. De todos modos, aquí estoy a salvo, no la veré ni tendré los impulsos de acercarme a Wesleyan aunque sea para verla en la distancia. Necesito tomar algunas decisiones pero no sé muy bien cómo sacarla de mi cabeza, ni mucho menos de mi corazón. Y llego a la conclusión de que no quiero hacer ni una cosa ni otra, la necesito tanto. ¡Y menos mal que tengo la ayuda de Molly! Sin ella creo que me habría vuelto loca. Sigo estando segura de que no es algo mío que es de las dos, pero claro, ella está casada y… ¡lo que daría porque se separe! Si se separara tendríamos el camino libre para amarnos y…

Sonó el timbre de casa. Dejó a un lado el diario y fue a abrir. Allí en la puerta estaba su padre con cara de circunstancias. Su gesto al verlo fue de miedo.

-¿Puedo pasar, Kristina?

-Claro, pasa -le respondió con voz trémula.

-Sabes que no soy de ir con rodeos, siento mi reacción del otro día. Creo que no fue demasiado acertada y vengo a disculparme.

-Bueno, después de saber lo que pasó, lo que realmente pasó imagino que si yo hubiera estado en tu lugar también habría reaccionado así.

-No estoy orgulloso de lo que has hecho, pero eso no significa que vaya a darte de lado, eres mi hija y para mí lo más importante es que estés bien.

-Gracias, papá -se abrazó a él agradeciendo de verdad aquella visita.

-De acuerdo… -resopló como si se quitara un gran peso de encima dijo-. Olvidemos esto ¿vale?

Kristina lo miraba realmente emocionada, sentía haberle fallado. Y se abrazó a él llorando.

-Sentémonos -le dijo poniendo gesto serio, Kristina se sentó junto a él apartándose las lágrimas de la cara-. De todos modos quiero decirte algo, a mí no me vas a engañar, para que hicieras lo que hiciste hace falta que la otra parte deje entrever que esa posibilidad existe. Y estoy seguro que lo voy a averiguar.

-¿Qué? -lo miró preocupada-. ¿Qué has hecho?

-Lo que debía, no puedo dejar pasar esto eres mi hija y…

-¿Papá… qué has hecho? -lo miró alterada a punto de perder los nervios.

-Max está allí para averiguar quién fue el profesor que te dio a entender que podías ofrecerle sexo a cambio de aprobar.

-No puedes hacer eso ¡oh papá, no! Llámalo, llámalo y dile que no vaya. Escúchame papá no soy una niña soy adulta y el error ha sido mío, ¡mío no de ningún profesor! ¿No te das cuenta que me vas a perjudicar?

-Kristina no sé porque me parece que estás protegiendo a ese desgraciado -le reprochó con gesto duro.

Nuevamente el teléfono sonó en casa de Parker por la hora que era ver en la pantalla el número de Úrsula le sorprendió. Nunca la llamaba a esas horas y pensó que algo podía haberle ocurrido a ella o a Kristina.

-Úrsula ¿qué ocurre?

-¿Dónde estás, Parker? -le preguntó nerviosa.

-En casa.

-No vengas a la universidad. No vengas -le pidió con la voz alterada.

-¿Por qué?

-Hay un tipo aquí tratando de averiguar sobre qué profesores son los que dan clase a Kristina.

-¿Cómo? -fue un simple susurró pero repleto de nerviosismo.

Entre tanto, en Port Charles Kristina sentía que se le iba a salir el corazón del pecho, su padre había enviado a Max y aquello significaba que podían enterarse de la verdad. Trató de controlar la ansiedad que sentía para decirle a su padre.

-No estoy protegiendo a nadie, lo único que quiero es dejarlo todo como está que pase el tiempo ¡no te das cuenta que me avergüenzo de lo que hice! ¡Y si haces eso todavía será peor! Papá escúchame por favor, ya me humillé bastante déjalo estar.

-¿Te tiene amenazada?

-¡No, papá, claro que no! No es tan difícil de entender… La que metió la pata fui yo, no soy una niña soy una mujer ¡deja de protegerme!

-Está bien… lo siento yo solo quería ayudarte.

-Gracias, papá -se abrazó a él sintiendo que se quedaba si fuerzas-. Llama a Max por favor.

Pero Sonny decidió que fuera ella quien le dijera que estaba todo solucionado y que su padre era un exagerado.

Cuando se quedó sola tuvo que ir hasta la cocina para dar un buen trago de agua, el miedo la tenía paralizada, miedo por lo que le pudiera pasar a Parker. Trató de tranquilizarse y seguir escribiendo en ese momento sentía más necesidad que nunca de hacerlo.

Espero que Max me haya hecho caso y no sepa de Parker. Mientras hablaba con mi padre y recordaba cómo me he comportado con ella, me he sentido ridícula por primera vez desde que empezó todo, porque en un segundo me he dado cuenta de algo ¿qué habrá pensado Parker de mí? Persiguiéndola como si fuera una loca quinceañera enamorada, mirándola con tal necesidad de ella, ¿se habrá reído de mí? No… no creo que ella…

En ese momento sonó el timbre nuevamente. Dejó a un lado su diario sintiéndose realmente ridícula ante su comportamiento con aquella mujer que estaba a años luz de ella. Al abrir se quedó impactada.

-Hola Kristina.

-¡Parker!

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