PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 18

Capítulo 18

Parker le sonrió con cierto nerviosismo, mientras ella la miraba perpleja de tenerla delante.

-¿Qué haces aquí? -le preguntó con el ceño fruncido. Parker la miraba fijamente con una mirada repleta de cariño que no pudo evitar al tenerla delante.

-Tenía que verte… -seguía con la mirada clavada en sus ojos.

-Mira, lo mejor es que te vayas… no puedes entrar en mi casa -trató de cerrar la puerta.

-Lo siento pero debo hacerlo -le impidió que le cerrara-. Tenemos que hablar.

Dicho esto pasó por su lado apartando la puerta. Entró y se quedó en medio del comedor. Kristina cerró los ojos con rabia de verla allí, aunque algo en su interior se había alegrado infinitamente, pero no estaba dispuesta a volverse a humillar ante ella. Aunque ese pensamiento que tuvo se compartía con otro insistente, “¡qué guapa está!”.

-¡No dijiste que antes estaba tu mujer que nada! ¿Qué haces en mi casa? -su voz sonó cargada de resentimiento. Se acercó a ella mientras le decía mirándola con gesto serio-. No tenemos nada de que hablar, ¿no te parece?

-Hoy ha sucedido algo en Wesleyan -le dijo cruzándose de brazos mientras la miraba intensamente como se acercaba a ella aunque quedándose a una distancia prudencial-. Ha venido un hombre preguntando por tus profesores del último semestre.

-¿Fue a ti? -le preguntó con la voz temblorosa cambiando totalmente su actitud dura por un gesto de preocupación por ella.

-No, porque me avisaron y no fui a la universidad, sé que nadie le dijo nada. Pero como tú comprenderás no entiendo que está pasando y a qué viene esto, Kristina. Me pone ciertamente nerviosa esta situación porque puedo imaginar que ese hombre está allí enviado por tu padre, ¿me equivoco?

-Mi padre está preocupado por mí -le dijo disculpándose mientras se frotaba las manos en actitud nerviosa-. Él envío a uno de sus hombres para hacer preguntas, sí, pero no tienes que preocuparte ya he hablado con él y no irá más, lo he solucionado nadie sabe ni sabrá nada de ti.

Parker suspiró con gesto de sorpresa por la rotundidad que Kristina quiso mostrar en su frase, aunque lo hiciera con la voz entrecortada. Kristina trató de acabar con aquella visita que la estaba alterando, con rapidez cogió su bolso y se lo entregó para que se fuera.

-Por favor, vete no deberías estar aquí.

Al darle el bolso, Parker puso sus manos sobre las de Kristina que posó su mirada en ellas, pasó la lengua por los labios, aquel roce le había dejado paralizada. Entonces sin apartar las manos elevó los ojos hasta aquella mirada de Parker, otra vez esa mirada repleta de ternura.

-¿No les has dicho nada a tus padres sobre tus sentimientos? -los ojos de una y otra se habían enredado y no podían alejarse ni un centímetro. Fue entonces cuando Kristina apartó de golpe las manos de debajo de las de Parker-. Me van a seguir persiguiendo en la universidad.

-Ellos saben que me han expulsado por lo que le propuse a un profesor pero… tranquila… no saben nada de ti. Y por favor vete no voy a explicar más veces mis problemas.

-De acuerdo -respondió agachando la mirada con un gesto de profunda tristeza-. ¿Sigues luchando con esos sentimientos?

-Mira… de verdad… deja de hacer que te interesas por mí, déjalo ya. Ya me he humillado bastante no quiero hacerlo más -Parker la miraba fijamente no podía evitar mostrar un gesto de preocupación por ella-. ¡Por favor deja ese gesto de preocupación, sé que me odias por poner en riesgo tu vida!

-Kristina nunca te he odiado -respondió afectada por aquel reproche mientras la miraba intensamente.

-No es necesario que me mientas, sé que me odias -contestó mirándola desconcertada con la voz repleta de pena.

-¡Estaba enfadada!, Kristina amenazaste mi carrera, y lo peor amenazaste mi matrimonio con palabras muy duras que sabías eran mentira. Estaba enfadada y defraudada.

Parker se sentó en el sofá mientras le decía aquellas palabras la miraba con gesto de tristeza, Kristina se sentó en el sofá de enfrente con una expresión de no entender nada, de tener mil pensamientos en ese momento en su cabeza y cientos de emociones en su corazón. ¿Para qué había ido? Aquello podía haberlo dicho por teléfono, pero había decidido coger el coche y hacer un viaje largo. ¿Todo por miedo a que se supiera la verdad, era eso? La miró con el ceño fruncido cómo si en sus ojos pudiera trasladarse aquella pregunta ¿solo era miedo o su necesidad de verla era tan fuerte que por eso estaba allí?

-Nunca te odié, la realidad es que… es al contrario quería venir a verte -Kristina la miraba sin entender muy bien aquellas palabras-. ¡Antes incluso de que tu padre enviara a ese hombre al campus!

-¿Querías venir a verme? -preguntó con total aturdimiento.

-Me enteré que te tomaron de rehén en la boda de tu madre -se levantó del sofá sentándose sobre la mesa que había delante justo de Kristina. Ella la miraba sin dar crédito a lo que estaba diciendo-. Imagino que debió ser un momento muy desagradable y… bueno quería escuchar tu voz quería ver que estabas bien.

-Hablas como si realmente te importara -suspiró al acabar la frase, aquella mirada de Parker le hacía temblar.

-Kristina -entonces deslizó su mano derecha sobre el muslo de una Kristina que al sentir aquella caricia provocó en ella una corriente de excitación. Y más aún su tono de voz diciéndole en un susurro-. Claro que me importas, me importas de verdad.

-¡Ves! ¡Lo ves! -se levantó tras mirar como la mano de Parker apretaba con algo de fuerza sobre su muslo. Se apartó de ella nerviosa con gesto confundido y le habló seria y subiendo el tono-. Es increíble… vienes aquí me dices que no puede pasar nada entre nosotras pero al mismo tiempo me dices que te importo y que necesitas verme me echas de menos, igual que yo a ti ¿eso significa que vas a dejar a tu mujer? -le preguntó desesperada sin entender su actitud y esperanzada de que fuera así.

-No voy a dejar a mi mujer -se puso en pie ante ella.

-Entonces ¡por qué no me dejas a mí en paz! ¡Me estás volviendo loca! -grito fuera de sí.

-Porque necesito saber que vas a estar bien, que estás bien.

-¿Bien? -cerró los ojos mientras negaba con la cabeza y susurraba-. Creo que no voy a volver a estar bien nunca.

-Kristina estoy aquí contigo, si necesitas hablar.

-Lo que necesito es que te vayas…

-Te puedo ayudar, me gustaría ayudarte -insistió con un gesto de pena terrible.

-No, no puedes. ¡Vete!

Kristina se hizo a un lado para que Parker se fuera. La profesora suspiró con fuerza, cogió el bolso bajo la atenta mirada de Kristina, y tras fruncir los labios se dirigió hasta la puerta sintiendo que se le rompía el corazón.

-Espera, Parker -aquella llamada hizo que Parker se detuviera en seco girándose, mientras la miraba con esa pena profunda que sentía-. No quiero que te sientas culpable, lo que he dicho de no estar bien es por mí, es porque no me entiendo, no sé…. Desde que te conocí estoy tan confundida… no sé porque me está pasando esto, no sé porque quiero estar nada más que contigo -agachó la cabeza mientras Parker mostraba un gesto cada vez de mayor preocupación-. Además vienes a mi casa me dices que te importo, me miras como esa mirada que… la verdad solo empeoras las cosas.

-Lo siento, lo siento mucho -le dijo con los ojos repletos de lágrimas-. Me gustaría poder ayudarte, de verdad, quiero ayudarte aunque también sé que no puedo y si verme es peor para ti, no volveré a molestarte. Adiós, Kristina.

Parker se acercó hasta ella con una sonrisa triste marcada en los labios, le cogió la mano para despedirse, pero Kristina parecía que se había quedado hipnotizada ante sus ojos, parecía que no podía despegarse de ella, de hecho sentía una necesidad enfermiza de que no se marchara de allí nunca. Por esa razón, cuando notó como Parker le acariciaba levemente la mano, sin dejar de mirarle a los ojos se acercó hasta su boca, despacio, con miedo, con necesidad. Al tenerla a escasos centímetros fue poco a poco dirigiéndose hacia Parker para depositar en sus labios un beso. Parker fue incapaz de moverse para retirarse la miraba como si necesitara que fuera ella quien la besara. Kristina no lo dudó posó sus labios en los de Parker que en un principio no respondió, pero que al segundo intento que los labios de Kristina la rozaran no pudo resistirse, y la besó. Se besaron despacio mientras Kristina la acariciaba y ponía sus manos en la cara de Parker que comenzó a acariciarle los brazos, poco a poco fueron besos más intensos hasta que en un momento dado Parker se hizo hacia atrás.

-¡No Kristina! ¡No!

Parker elevó las manos estaba descolocada. Kristina la miraba sin entender ese rechazo.

-No, Kristina esto no puede ser.

-¿Por qué no? -seguía mirándola con adoración.

-Porque es un error no debe ocurrir -le dijo con expresión aterrada.

-No me lo puedo creer -sonrió incrédula mientras la miraba con total incomprensión-. Vienes aquí, me dices que te importo, te beso y me respondes al beso y de repente dices que no, ¿para que vienes para jugar conmigo, para avergonzarme?

-No, Kristina, he venido porque es cierto que estoy preocupada por ti, pero esto… no… No he venido para besarte -tomó aire tratando de recomponerse para decirle-. No tienes que avergonzarte… no… ¡uf! -se detuvo pasando las manos por su pelo en actitud nerviosa. Dejó pasar unos segundos para decirle tratando de ser firme-. No tengo intención alguna de presionarte ha sido un error ha sido mi culpa, Kristina debes hablar con tus padres ellos te ayudaran y será bueno para ti descubrir tu condición sexual.

-No necesito hablar con mis padres, ni descubrirme tú has venido hasta aquí, me vienes a buscar tú a mí, ¡y no puedes negarme que me has besado! Parker has venido para que ocurriera algo entre nosotras -decía exaltada.

-Kristina es cierto que me siento atraída por ti.

-¡Menos mal por fin eres sincera! Por fin reconoces la verdad sin recriminarme que son imaginaciones mías, ¡lo ves, podemos intentarlo! -le dijo sonriente feliz de escuchar lo que ella sabía y Parker le había negado.

Por un momento Parker no pudo responder, Kristina le cogió de las manos con una expresión de total felicidad. Cuando por fin pudo reaccionar, soltó con cuidado las manos de igual modo que momentos antes lo había hecho Kristina.

-Kristina pero sentirse atraído por alguien no significa que existan sentimientos, quiero a mi mujer, estoy casada y no quiero hacerte daño -le decía ante el gesto incrédulo de Kristina-. Nosotras no podemos estar juntas, no podemos intentar nada.

-¿Entonces si no quieres hacer daño, si sabes que eres muy importante para mí y mis sentimientos por ti son tan fuertes, por qué sigues viniendo?  -insistía con voz dura porque no entendía que era lo que Parker quería exactamente.

-Sí y me doy cuenta del error, debería haberte llamado -se puso de lado cruzándose de brazos con actitud nerviosa- Lo siento, lo siento creo que tienes razón no necesitas que cree más problemas en ti. Pero Kristina es necesario que tomes conciencia de lo que quieres para ti.

-Te quiero a ti, Parker. Solo a ti, eres… eres la única mujer bueno… la única persona que me ha hecho sentir así tan intensamente. Te quiero a ti, Parker.

Aquella confesión tan a corazón abierto provocó un gesto de desamparo total en Kristina, tanto que Parker cerró por unos segundos los ojos como si aquella mirada le provocara un dolor intenso en su corazón, tragó saliva sintiendo que estaba siendo sincera que aquel te quiero iba más allá de la posesión, su voz, sus ojos, sus movimientos y aquel beso le habían demostrado que Kristina hablaba desde el corazón con el amor como única arma.

-Lo tengo tan claro, no puedes decirme que es una locura de juventud, ni que estoy confundida, no Parker, tú y yo sentimos algo fuerte y… no quiero perderte. Es cierto que siento miedo y a veces mucha extrañeza de mis propios sentimientos quizá hasta vergüenza por no saber cómo reaccionarán los demás pero… pero por encima de todo eso estás tú. En un principio pensé que me había equivocado que no estaba siendo sincera conmigo misma, pero después vi que tú también estabas bien conmigo, como me mirabas, siempre buscabas una excusa para que estuviéramos juntas o los días que me invitabas a tu casa para estar solas porque eso era lo que querías. Entonces empecé a darme cuenta que no podía dejar de pensar en ti -sonrió con tristeza-, imaginaba lo que sería estar contigo y era lo único que quería ¡y me da igual si soy heterosexual, bisexual o gay! Solo sabía que te quería a ti, ¡solo sé que quiero estar contigo! ¡Solo sé que te quiero! -le gritó desesperada rompiendo a llorar.

Parker la miraba tratando de calmarse y pensar bien qué era lo que le iba a decir. No podía dejar de mirarla, nadie le había declarado su amor así, ni siquiera Amanda. Kristina fue tan contundente en sus sentimientos que en ese momento sintió las mismas ganas de abrazarla, besarla y decirle que la quería, que de echar a correr y no volver las vista atrás por el miedo que le provocaba. Antes de hablar tomó aire y con un nudo en la garganta le dijo.

-No es fácil, Kristina… de verdad no pensé que llegaríamos a esto pero… lo siento aunque… quisiéramos no podemos estar juntas.

-¿Por que eres mi profesora y estás casada?

-Sí, hay una parte que… -Parker sentía que iba a explotar suspiró cerrando los ojos, necesitaba atajar todo aquello de un modo firme sin dejarle opción a que siguiera sintiendo aquello-. Kristina soy tu profesora tú eres mi alumna ese es un primer eslabón, estoy casada y no voy a dejar a mi mujer, pero además, te doblo la edad y eso es determinante -lo dijo con cierta rabia disimulada con una sonrisa nerviosa.

-A mí no me importa -dijo a punto de echarse a llorar.

-Pero a mí sí, me gustaría que pudieras ver esto de otro modo, creo que has tenido estos sentimientos antes pero no te has dejado explorar esa parte en ti, no te has permitido reconocerlos. Kristina me has visto como una oportunidad para dejar salir tus sentimientos de amor hacia una mujer.

-¿Cómo estás tan segura de eso? -le preguntó perpleja frunciendo la frente.

-Porque sabes que soy lesbiana y yo te iba a entender, además, soy tu profesora y mayor que tú era como buscar cierta protección a lo que tú misma sentías y no habías explorado -le dijo con cierto nerviosismo.

-Sí, pero los sentimientos también llegaron ti, Parker. Tus miradas, tus sonrisas, tus caricias…

-¡No, Kristina! -la interrumpió cerrando los ojos con fuerza.

-Lo has dicho, ¡te sientes atraída por mí! ¿Qué más esperas sentir? -volvió a elevar su voz porque se daba cuenta que Parker quería dejarla atrás.

-Sí, y esa ha sido mi equivocación, eres una mujer especial pero yo no puedo estar a tu alcance, debo quedarme fuera.

-Lo estás haciendo de nuevo -le reprochó-. Me dices lo especial que soy pero me cierras la puerta de nuestras posibilidades en mi cara.

-Lo siento, Kristina. Lo que quiero es que explores por ti misma tus sentimientos sin miedo, sin vergüenza -le hablaba con la voz temblorosa y una mirada repleta de lástima.

-¿Y sin ti?

-Y sin mí -respondió con rotundidad.

Para Kristina aquella frase fue como si Parker en ese momento la hubiera empujado de su lado para siempre, tuvo que sentarse porque no podía soportarlo, rompió a llorar mientras con los nervios desatados le decía.

-¿Y ahora qué voy a hacer? No puedo dejar de sentir lo que siento por ti no puedo hacer que desaparezca así de pronto -se frotaba las piernas con las manos en actitud nerviosa y acongojada.

-Tienes que lograrlo. Insisto Kristina, piensa en esto creo que el que supieras que soy lesbiana hizo que dieras rienda suelta a tus propios sentimientos que te daban miedo, y a esa verdad que podía esconderse en ti.

-Genial, gracias Parker me siento mucho mejor sabiendo que tú has sido nada más una aparición en mi vida para reconocerme gay.

-En parte es así.

-¿Y la otra parte no serán tus continuas provocaciones?

Hubo un instante de silencio, de reposo ante tanta palabra dicha, ante tanta emoción y sentimiento vivido.

-Kristina, no quiero que sientas ni vergüenza ni miedo quiero que seas feliz porque has explorado ese otro lado de ti misma, acepta lo que eres, quien eres acepta con tranquilidad esa sexualidad que estás descubriendo y que es solo una parte de la extraordinaria mujer en la que te estás convirtiendo. Yo… siento si te te di a entender cosas que no eran ciertas… eres increíble, no lo olvides.

Kristina la miraba con mil dudas y Parker con el corazón roto. Sabía que le estaba haciendo daño pero no quería que siguiera castigándose por más tiempo, la abrazó y aquel abrazo fue como un bálsamo por unos segundos para la joven, mientras Parker trataba de controlar las terribles ganas que sentía de llorar. Tuvo que esforzarse para separarla de su pecho, trató de contener el llanto la miró con un infinito amor mientras le acariciaba los brazos.

-Adiós, Kristina -puso sus manos sobre las mejillas de aquella joven que la miraba destrozada con lágrimas en los ojos-. Adiós.

Tomó su bolso y sin mirar atrás se marchó para siempre.

 

 

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