PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 22

Capítulo 22

Kristina alcanzó a escuchar la voz de una mujer, aquella voz estaba repleta de enfado, solo podía tratarse de su mujer, entonces su gesto cambió por rabia, más cuando Parker le despidió con algo de prisa. Amanda se sentó junto a ella mirándola con cierta preocupación.

-¿Qué haces aquí? ¿Y tu guardia?

-Te he hecho una pregunta -le dijo con tono irascible.

-Estaba hablando con Kristina -respondió con malestar por la manera en que Amanda le habló.

-No sé por qué pero tu cara me lo decía, venía a darte una sorpresa pero la que se ha llevado una buena he sido yo.

-Amanda… -la detuvo cuando se levantaba para marcharse-. ¿Qué haces?

-Irme ¿no lo ves?

-¿Por qué? -le preguntó preocupada con el ceño fruncido.

-Porque sinceramente, me acabo de dar cuenta que me has ocultado algo que yo suponía pero que tú no te has atrevido a decir.

-No sé de qué estás hablando.

-Prefiero hablarlo tranquilamente en casa. Nada más venía para decirte que me han ofrecido una mejora en el trabajo y esa mejora supone marcharme de aquí. Pero te dejo que estás muy ocupada con tu Kristina.

Amanda se fue con gesto muy serio, Paker cerró los ojos, primero Alexis y luego Amanda tanta tensión le estaba empezando a pasar factura. Recogió las cosas y dispuesta a aclarar la situación con su mujer se marchó de la universidad.

Para Alexis la charla con Parker no le había dejado más tranquila, pudo percatarse que aquella mujer cuando habló de conexión con su hija quería decir algo más intenso, cuando le aseguró una atracción lo tradujo como un ferviente deseo. Estaba preocupada porque Kristina no había dudado en mezclarse con algo muy complicado, ya no solo porque fuera una mujer que en ese momento le daba igual, si no, la clase de mujer que era, casada y mucho mayor que ella. Tragó saliva porque necesitaba estar tranquila para pensar bien las palabras que al día siguiente iba a utilizar para hablar con Kristina. De qué modo iba a tratar de alejarla de Parker sin crear un nuevo conflicto entre las dos, porque comprendía que si lo hacía de una manera muy clara Kristina la culparía por ello, pero debía hacerlo, estaba convencida de que aquella mujer sería un problema para su hija. Sin duda, Parker había querido quedar como la buena de la historia, como la que había dejado claro a su hija desde el principio que era su profesora y no podía ocurrir nada entre ellas, podía imaginar a aquella atractiva mujer persiguiendo a su hija, insistiendo y, a pesar de que ambas le habían dicho que no había pasado nada, ella no estaba tan segura, aquella mujer sin duda sabía cómo manejar a Kristina, la habría perseguido y cada vez que lo pensaba se enardecía, porque cuando le recriminó haberla besado, se percató que sin saberlo realmente porque Kristina no había sido tan precisa en sus explicaciones, Parker no se defendió asumió aquel beso por ambas partes ¿qué más podría pasar si no tomaba cartas en el asunto? Estaba segura que o separaba a Kristina de ella, o su influencia terminaría por convertir a su hija en su amante.

Durante el camino del campus a su casa, Parker había tratado de centrarse en su matrimonio, pero no podía dejar de pensar en cómo le habría ido a Kristina con su madre. Al entrar en casa escuchó a Amanda trajinando en la cocina, siempre que se enfadaba se metía allí a aplacar su malestar. Entonces al verla se dio cuenta que no había pensado en lo que Amanda le había dicho, la iban a trasladar. ¿Y ella, qué haría?

-Amanda.

-¡Mira ahora mismo estoy muy cabreada, déjalo!

-Déjame que te diga -se acercó mostrando una expresión de temor mientras le cogía del brazo.

-¿Más mentiras eso me vas a decir? -retiró de forma brusca su mano y clavó la mirada enfurecida en ella.

-Amanda…

-¿Crees que soy tonta? ¿De la noche a la mañana una chica te ofrece sexo y debo creer que tan solo es cosa de ella? -Parker agachó la cabeza-. No, sé que en esa historia hay algo más que no me cuentas, y lo sé porque otra en tu lugar habría obligado a expulsar a esa cría -acentuó con mucha rabia la palabra ante la mirada seria de Parker insistió-, sí a esa cría de la universidad por muy inteligente que fuera, y a ti ¡a ti te daba pena hacerlo! ¿Pena o era otra cosa, Parker? -conforme iba hablando su tono iba siendo ascendiendo.

-¿Podemos hablar con tranquilidad?

-¡Estoy muy tranquila, cuando por fin me he dado cuenta! -exclamó furiosa.

-¡Te has dado cuenta!, ¿y cómo?  ¡A caso Katy te ha ayudado a descubrirlo! -replicó con el mismo tono de voz, crispado y herido.

-¡Parker no vayas por ahí! -le recriminó apuntándole con el dedo.

-Mira… lo siento, quiero aclarar las cosas pero… por favor vamos a hablar sin gritar, por favor.

-¡Acabas de sacar a Katy en medio de nuestra discusión por esa cría! -exclamó con voz cargada de crispación-. ¿Acaso buscas una excusa para justificarte?

-¡Por el amor de Dios Amanda! -cerró los ojos sintiendo como se le desgarraba el alma, sentía un peso en el pecho que no podía soportar-. No puedo justificarme, no tengo justificación, lo siento pero… déjame hablar.

Entre ellas se había perdido hasta la costumbre de discutir, hacía mucho tiempo que no tenían una discusión de esa magnitud. Parker sabía que no iba a ser fácil pero necesitaba ser sincera con Amanda porque en el fondo se sentía mal por todo lo que estaba ocurriendo, y si ya había puesto punto y final con Kristina, también quería cerrar la herida que había entre su mujer y ella para poder seguir hacia delante juntas.

Se sentaron con distancia en el sofá, entonces como un rayo le llegó a Parker la visión de Kristina sentada allí a su lado sonriéndole con ese encanto que la cegaba. Sacudió la cabeza para librarse de aquella imagen.

-Verás no es fácil para mí decirte esto, pero sí me he sentido atraída por ella, cuando me di cuenta ya era demasiado tarde, ella lo sabía y fue un motivo más para su propuesta, pensaba que era lo que yo estaba deseando y que sería el principio de algo más.

-¿De algo más? -la miró herida.

-Kristina me dijo que se había enamorado de mí, y que podíamos tener una posibilidad.

-¡Joder con la niña! -murmuró con voz dura y gesto preocupado-. ¿Y qué ha pasado entre vosotras?

-Nada, hasta ayer.

-Finalmente fuiste a verla -su voz denotaba una gran decepción.

-Sí, necesitaba verla porque sé por lo que está pasando, porque me recuerda a mí cuando tuve que enfrentarme a mi familia para decirles que era lesbiana.

-Eso es una excusa -le recriminó.

-No, Amanda, Kristina lo estaba pasando muy mal ella sentía por mí algo muy fuerte y en parte me sentía culpable por no haber cortado el problema de raíz. Me gustaba estar con ella, empezó siendo una amistad sincera.

-¿Amistad con una niña?

-No es una niña, es una adulta -se defendió Parker mirándola fijamente con determinación.

-Es lo que quieres creer, ¿cuántos años le llevas? -aquella pregunta provocó que Parker cerrara los ojos molesta-. ¡Ahora entiendo lo que dijo en su carta!

-No sé que decirte, siempre pensé que esto no me pasaría a mí.

-¿Te ha dado fuerte, eh? -su tono más que molesto sonó herido.

-Amanda… todo ha sido un error, desde el principio y se lo he dejado claro, no podemos estar juntas porque yo te quiero a ti, quiero vivir a tu lado y quiero que sigamos como hasta ahora.

-Me parece que estás equivocada, Parker.

-¿Cómo? -preguntó con expresión de temor.

-Creo que es mejor que dejemos esto aquí.

Amanda emitió una especie de bufido mostrando su malestar. Parker exhaló un profundo suspiro, no le estaba siendo fácil decirle la verdad pero su conciencia le empujaba a decírselo.

-Amanda sé que he cometido un error y asumo que te he fallado, yo no quería hacer nada que pusiera nuestro matrimonio en peligro.

-Pues lo has hecho, Parker -le señaló con el gesto contrariado-. ¿Qué pasó ayer?

-Me besó.

-Y le correspondiste -afirmó con una sonrisa irónica.

-Sí, fueron unos segundos pero fue mucho más que devolverle el beso, la verdad es que lo deseaba -aseguró con la voz rota, notaba como por dentro ante aquella dura confesión que estaba haciendo se iba rompiendo a cada palabra-. Sé que nunca debí hacer algo así, pero te juro que he luchado contra mí misma hasta la extenuidad porque no te quiero hacer daño, pero no puedo quitármela de la cabeza.

-Siempre dijiste que jamás estarías con una jovencita, parece que has cambiado de parecer -declaró molesta.

-No, Amanda, no… lo sigo pensando pero… pero no pude controlarlo era como si mi corazón me empujara una y otra vez hacia Kristina… Ella ha sido muy importante para mí en todo este tiempo, empecé con unas clases de apoyo y al final me encontraba tan sola en casa que me sentía bien cuando venía.

-¿Ha estado aquí? -replicó indignada.

-Sí, pero jamás pasó nada, estaba sola y…

-¿Me estás reprochando que por estar sola necesitabas tenerla aquí en nuestra casa?

-No te lo estoy reprochando, te estoy contando como me sentía, Amanda -respondió cerrando los ojos con tono sombrío.

-Te sientes menos culpable ¿no? -la miró incrédula.

-No, me siento mal muy mal. Me doy cuenta que fue un error, que me estaba equivocando y reconozco que no he sabido detenerme a tiempo.

-Me has mentido.

-Lo sé y te pido perdón.

-¿La quieres? Dime la verdad.

El silencio de Parker fue intenso, no se veía capaz de decirle la verdad porque sabía que le iba a hacer daño. Cerró los ojos y respiró profundamente.

Compartieron aquel silencio cada una pensando en la respuesta y en lo que conllevaba. Amanda estaba sentada con los codos apoyados sobre los muslos miraba el suelo como si allí hubiera una especie de anotación que pudiera decirle qué hacer. Parker lloraba en silencio.

-Creo que sí la quieres.

-Sí, la quiero. Lo sient pero la quiero. Lo siento, cariño -la mirada de Amanda estaba repleta de reproche por dedicarle aquella palabra en esos momentos-. Lo siento, no quiero mentirte más, no fui sincera desde el principio porque me recriminaba a mí misma lo que me estaba ocurriendo y me daba miedo decírtelo, pensaba que podía controlarlo y no fue así, pero ahora estoy siendo completamente sincera, quiero superar esto, Kristina se quedó atrás.

Esta vez quien guardó silencio fue Amanda.

-Te estoy diciendo la verdad, por favor. Perdóname.

-No lo sé, Parker. No sé si puedo.

Al día siguiente Kristina esperaba ansiosa la llegada de Alexis, Parker le había asegurado que estaba bien pero ella que conocía perfectamente a su madre, imaginó que no habría pasado un rato agradable enfrentándose a ella. Y supuso hasta qué le habría recriminado, si quería acercarse a Parker, la presencia de su madre en el campus no era lo mejor que podía ocurrir. Suspiró sintiendo como se alegraba su corazón porque entre todo lo revuelto que estaba el ambiente, Parker le contestó a su llamada de teléfono. No todo estaba perdido pensaba en el mismo momento en que se abría la puerta y entraba Alexis con una pequeña maleta.

-¡Hola Kristina! -la saludó con una amplia sonrisa.

-¿Dónde estabas, mamá?

-He tenido que ir a hacer unos asuntos.

-¿Esos asuntos se refieren a Parker y a mí? -entonces le dijo con tono duro-. Has ido a hablar con Parker.

-¿Te ha llamado ella? -enarcó una ceja molesta por aquella afirmación de Kristina.

-Antes que me vayas a decir que no tenía ningún derecho a llamarme, esa depredadora que tengo por profesora que me ha confundido y me tiene engañada porque me quiere llevar a la cama, te diré que no, que la he llamado yo.

-¿Puedo saber para qué la has llamado? -trataba de mostrar serenidad ante la actitud defensiva de su hija.

-Para decirle que lo había hecho, había seguido su consejo y había dicho a mi familia lo que estaba sintiendo, quería que supiera que había dado el paso de hablar de mis sentimientos, y me habíais aceptado pero me llevo la sorpresa de que me diga que ya lo sabía porque tú se lo habías dicho ¡puedes dejar de meterte en mi vida! Ya soy mayorcita para asumir mis errores y luchar por lo que quiero.

-Kristina sé que eres inteligente.

-No se trata de ser inteligente para saber qué está pasando en mi cabeza y en mi corazón, se trata simplemente de sentimientos y sí siento amor hacia Parker -le gritó con la rabia que sentía se había apoderado de su interior.

-Creo que la única persona que está capacitada para saber como estás y qué sientes eres tú. Pero te diré que asumo mis errores en este tema yo pensaba que sabía de ti más que tú misma pero reconozco que estaba equivocada.

-¿Qué ha pasado con Parker? ¿Qué le has dicho? -mostró abiertamente su preocupación por ella más que por las palabras que acababa de decirle.

-Fui con la intención de tener una conversación sobre lo que había ocurrido, quise que me dijera a la cara si ella había influido en ti.

-Debiste escucharme a mí, ¡ella no hizo nada! -exclamó furiosa.

-Bueno tenía un discurso preparado para hacerme creer que ella había estado al margen de lo ocurrido.

-¡Ella no hizo nada! -volvió a explotar levantándose del sofá-. No puedes acusarla de eso, es injusto que le hayas dicho eso porque me estás creando más problemas con ella.

-Kristina, como tu madre que soy necesitaba enfrentarme a ella para saber qué había sucedido para esta transformación que hay en ti, pero reconozco que a pesar de tener el discurso muy bien estudiado para quedarse fuera de todo lo que había sucedido, también me ayudó o… quizá sería mejor decir que me puso firme. Necesito que te sientes a mi lado y hablemos con tranquilidad, sin gritos tan solo quiero que me escuches lo que debo decirte.

En la distancia, Amanda había dejado a solas a Parker, se había subido a la habitación para tratar de asimilar todo lo que había ocurrido, si había una persona en la que confiara esa era Parker. Por ello el golpe fue mucho mayor, aunque sabía de lo que hablaba porque ella misma estaba pasando por lo mismo, había djeado fluir la atracción y pasión con una compañera de trabajo, además, ella había llegado mucho más lejos de lo que Parker había confesado con Kristina, en el fondo sabía que aquello era lo que provocaba hacer tantas guardias y dejar abandonada a su mujer, pero ella no era valiente como Parker estaba siendo cobarde y prefería culparla a ella que asumir su propio engaño, Parker era fuerte para llevar sobre sus hombros la carga de Kristina, pero ella no lo era para llevar su propia mentira. Por su parte, Parker ajena a la verdad de su mujer se había sentado en el sofá sin encender la luz, estaba a oscuras llorando amargamente, había perdido a Kristina y no estaba segura de haber salvado su matrimonio. Se sentía decepcionada consigo misma por todo lo ocurrido, y en ese instante más sola que nunca en toda su vida repitiéndose que se lo tenía merecido.

Mientras tanto, Kristina seguía hablando con su madre, enfrentándose a aquella conversación que tenían pendiente para evitar tanto dolor para las dos. Por eso decidió dar ella el primer paso tratando de tranquilizarse para poder dejar claro que Parker no tenía la culpa y que ella estaba dispuesta a luchar por lograr su amor. Para eso sabía que debía hablar con su madre con el mayor tacto posible.

-No puedes culparte tú mamá, no puedes culparte de todo esto que me está pasando. Y siento no haberlo dicho antes, sé que debí contarlo… Realmente es el primer secreto que guardo porque me daba miedo vuestra reacción.

-Y me gustaría que fuera el último. ¿De acuerdo?

-Sí -agachó la cabeza con cierto aire decaído.

-Quiero que te grabes a fuego en tu piel y en tu cabeza que puedes confiar en mí sea lo que sea y no quiero que se vuelva a repetir algo así. ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra comunicación como madre e hija?

-Más bien pienso que ha sido un problema de comunicación por mi parte porque me daba miedo decepcionarte otra vez, yo sé que tú tienes una expectativas hacia mí como hija…

-Kristina, Kristina… -la detuvo porque podía notar como seguía sintiéndose abatida.

-Es que yo sé que tú quieres que me centre en la vida y yo no paro de hacer cosas que me crean problemas, tengo una vida y de repente todo es al contrario, cuando empecé en la universidad fue como si de repente mis caminos se fueran separando y decidí ir por otro diferente al que yo misma pensé era el mío. No sé hacia donde voy a ir si soy homoseuxal o no… ¡no lo sé, no lo sé! -exclamó desesperada.

-Sea lo que sea… está bien, Kristina -señaló con rotundidad.

-Es que nunca me había sentido así, podría decir que Parker significa mucho para mí creo que es la primera vez que me he enamorado de verdad y eso me provoca este miedo… -lo dijo con total sinceridad.

-Estás confundida y yo también. Te propongo algo -dijo sonriendo tras unas lágrimas y un suspiro realmente repleto de dolor por lo que su hija había confesado respecto a esa mujer-, vamos a intentar llegar hasta el final de esto, juntas vamos a tratar de descubrir que hay en ti y vamos a conocernos mejor, solo así seremos capaces de dejar de estar confundidas.

-Vale -le sonrió mientras las lágrimas caían por su rostro.

-Ven aquí.

Alexis la abrazó con fuerza, sabía que tenía que estar a su lado no debía ser fácil para Kristina ni tampoco lo era para ella. Así que tal y como había pensado durante el día en Wescelay le propondría hablar juntas con Sonny.

-Cariño, ahora debemos pensar cómo decírselo a tu padre.

-Mamá sé que te he dicho que no quiero guardar este secreto pero no creo que pueda decírselo a mi padre, estoy convencida de que no.

-Es tu historia y no voy a decirte cuándo debes decirlo, será cuando creas que estás preparada pero… debes ser sincera con él. Tu padre te quiere muchísimo y tiene derecho a saber lo que ha pasado.

-No, no… solo de imaginarlo me enfermo… no… mamá por favor prométeme que no se lo dirás.

-Tienes mi promesa no voy a decirle nada de esto.

-Gracias.

-Pero quiero advertirte que tu felicidad no puede estar junto a Parker. ¿De acuerdo?

-¿Por qué no? -la miró frunciendo el ceño.

-Bueno, son varios motivos… pero creo que el principal es que está casada, eso lo habías omitido, y me ha confesado que está muy enamorada de su mujer, te ha mentido en ese aspecto y eso lo debes de tener claro.

-No me ha mentido, siempre me lo dijo. Parker es una persona maravillosa a quien creo le he hecho mucho daño -susurró con la voz rota.

-¡Cómo puedes decir eso! -perdió el control que estaba teniendo hasta ese momento.

-Porque es la verdad, pero tranquila, mamá. No voy a acercarme a ella.

-Eso espero porque ese camino está lleno de espinas y dolor, y al final está tu destrucción. Es una mala influencia para ti y mucho más para pensar en una posible relación con ella, cariño, está casada, ama a su mujer y es mucho mayor que tú, esa mujer tiene todos los condicionantes para que acabes sufriendo tú y eso no es lo que no quiero para ti. Te quiero, no olvides nunca.

La abrazó dejándole un beso en la frente ante el gesto contrariado de Kristina que sintió como le temblaba el corazón.

La noche para la pareja había sido larga y pesada, habían hablado mucho sobre ellas, mucho sobre Kristina tanto que Parker tuvo que rogarle a Amanda que la olvidara que no volviera a nombrarla porque no le estaba ayudando. Así cuando llegó a la Universidad ojerosa y con el gesto mostrando un grave cansancio se dirigió hasta el despacho de su amiga Úrsula que al verla se asustó.

-Pasa, pasa… tengo media hora. ¿Qué ha pasado?

-He hablado con Amanda, le he dicho la verdad.

-¿Y cómo lo ha tomado? -preguntó pero por su rostro podía entender lo que había sucedido.

-Mal, lógicamente, fui sincera con ella de principio a fin.

-¿Le hablaste de tus sentimientos por Kristina? -se atrevió a preguntar.

-Sí, ¿qué otra cosa podía hacer? Se lo debía -señaló con cierta zozobra-. Hemos estado hablando toda la noche pero no te puedo decir qué va a pasar.

-Dale tiempo.

-Sí, claro -respondió con cierta resignación.

-¿Kristina?

-Kristina seguramente en estos momentos ya está muy lejos de mí -en aquella contestación su tono se llenó de una pesada tristeza, marcada en la expresión de su rostro mucho más del que expresó hablando de su mujer.

-¿Qué quieres decir? -la miró sin entender.

-Vino su madre a hablar conmigo puedo imaginar su ofuscación cuando supo que el profesor era yo, debió pensar ¡pero qué hace esa mujer con mi hija! ¿Qué pretende? ¡No se ha mirado al espejo! -no pudo continuar porque un nudo le atrapó la garganta.

-Parker… no seas tan dura contigo misma.

-Creo que se va a tomar muchas molestias para alejarla de mí.

-Entiendo…

-En estos momentos me siento como un barco a la deriva… he navegado entre dos mares y quería mantener firme mi barco, pero siento que me hundo con él.

-Pues tendrás que buscar la manera de salir a flote.

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