PARKER Y KRISTINA LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 23

Habían transcurrido dos días desde la charla con Alexis, para Kristina realmente había sido un alivio poder hablar del tema, sin embargo, no por ello a pesar de todo cuanto le había dicho su madre y lo que ella sentía notaba calma con la situación, echaba de menos a Parker y se había centrado en su diario y el teléfono no tenía más vida, no hacía otra cosa. Sabía que su madre había avisado a Sonny de su apatía porque él la había citado a media mañana en su despacho. Estaba segura que no sabría nada de Parker. Tragó saliva al recordarla, sintiendo una necesidad brutal de escribir lo que sentía, le dolía el corazón y no podía continuar así.

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No me has llamado, Parker. ¿Qué habrá pasado con tu mujer? No sé como tomar este silencio imagino que seguirás mintiéndole mi esperanza siga intacta ¿sabes? Sé que de algún modo nos encontraremos. Sigo esperando tu llamada, cierro los ojos y la visualizo dicen que así se cumplen las cosas, yo veo como nos encontramos de nuevo y como empezamos de cero. Y aunque nada más lo pueda decir aquí, espero que tú lo sientas en la lejanía, te quiero, Parker.

Acababa de escribir aquello cuando sonó un mensaje en su móvil, se precipitó para ver pero allí estaba Sam, la invitaba a ir con ella al parque para charlar tranquilamente. Suspiró con fuerza y pensó que le haría bien compartir un rato de charla y quizá hablarle de Parker, ella la entendería.

Antes de reunirse con su hermana, pasó por el despacho de su padre. Al llegar fue Max el encargado de hacerla pasar. Al estar sola con él, recordó su visita al campus y estaba casi segura de que habría averiguado quién era la profesora, ese cabo suelto le había hecho desvelarse alguna noche, por eso le pareció una buena manera de descansar hablar con él.

-Max te conozco y sé que eres muy persuasivo en tus trabajos hasta que consigues lo que buscas, mi padre te envió al campus para averiguar cosas que nada más me pertenecen a mí.

-No juzgues a tu padre -le dijo por el tono de voz que utilizó-. Él se preocupa por ti y sabes que yo también lo hago.

-Pero ha invado mi intimidad, no soy una niña. Entiendo que si has averiguado algo de mí en la escuela que… -no sabía muy bien como abordar el tema y se mostraba realmente nerviosa.

-Kristina, para él sigues siendo su niña, te quiere mucho y te protege, pero si lo que te preocupa es saber qué es lo que le dije, te diré que le di un informe sobre lo que pude averiguar, pero… estoy contigo, hay cosas que pertenecen a tu intimidad y ni siquiera un padre debe investigar.

-Gracias, Max.

Entonces llegó Sonny y por su gesto parecía serio. Kristina le preguntó con ciertos nervios, tras saludarse le preguntó.

-¿Para qué querías verme?

-Estoy preocupado por tu futuro.

-Bueno, papá… mi futuro es cosa mía -le sonrió con cierto malestar.

-Después de suspenderte veo que estás metida en casa, no haces nada y creo que sería bueno estar ocupada en algo que te distraiga y olvides lo que ha pasado, además, así no te metes en más problemas.

-No me lo puedo creer, me estás tratando como si fuera una cría.

-Como una cría no, creo que debes tener claro que hemos invertido un dinero en ti y deberías aprender a saber lo que cuesta ganar ese dinero para que cuando vuelvas a la universidad, no se te vuelva a ocurrir nada que provoque una expulsión.

-¿Me estás castigando? -lo miraba incrédula.

-No, cariño, te estoy ofreciendo trabajar.

-¿Pero dónde? -preguntó incrédula.

-Verás en el almacén de café me he quedado sin contable y he pensado que te vendría muy bien a ti.

-¿Trabajar para ti?

-¿Qué hay de malo? -ella lo miró enarcando una ceja-. No voy a estar vigilándote si eso es lo que te preocupa.

-No, no es por eso, mamá no me va a dejar trabajar contigo.

-Eso está arreglado, ella fue la que me dijo que estaba preocupada por tu actitud de estos días tan triste y decaída. Además, pasar más tiempo juntos nos va a permitir conocernos mejor.

-¿Conocernos? ¿Y eso? Nos conocemos perfectamente.

-No tanto, me ha dolido que no me contaras la verdad, que no fueras sincera y quizás esta sea una buena oportunidad para ello. No has sido honesta con todo este lío de la escuela en la que te has visto envuelta. Me siento mal porque veo que no he sido capaz de transmitirte que puedes contar conmigo para lo que sea, que estoy aquí que soy tu padre y tendrás mi apoyo sea lo que sea. Quiero que tengamos una relación honesta.

-Yo también, papá.

Aquellas palabras de Sonny estaban provocando un alivio a su corazón. Tomó aire y le dijo.

-Y creo que si quieres honestidad por mi parte, hay algo que debes saber -su rostro mostraba cierta inquietud y se cogió las manos para que no se viera su ligero temblor.

-Claro, dime.

-Verás… -tomó aire para por fin ser honesta con él tal y como quería.

-¡Disculpa Sonny! Tienes una visita muy importante -entro Max de golpe sin avisar.

-Que espere estoy hablando con mi hija.

-Lo siento, no puede esperar.

-Tranquilo, papá no pasa nada hablamos en otro momento.

-Creo que estabas a punto de decirme algo importante.

-No te preocupes… bueno… sí -sonrió para restar importancia-. Que me gusta más el té que el café.

-Eso no era lo que me ibas a decir -se levantó preocupado por el cambio de su rostro parecía más serio lo que iba a confesarle.

-Tranquilo, me voy que tienes asuntos importantes que resolver. Nos vemos mañana.

A Kristina el pasillo del despacho de su padre se le hizo eterno, parecía que no acababa nunca y no iba a salir de allí. Se sintió cobarde y agradeció que Max les interrumpiera, aunque sabía que tarde o temprano debía ser sincera con él.

Mientras, durante aquellos dos días Parker parecía un fantasma por los pasillos de la universidad, Úrsula estaba seriamente preocupada por ella. Incluso Amanda se sentía molesta porque se percataba que estaba pasando un proceso de duelo que le creaba a ella una importante frustración. No podían hablar porque al final acababan discutiendo y reprochándose una y otra lo que estaba pasando en su matrimonio, pero el final de cada discusión siempre era la misma recriminación por parte de Amanda, “yo no he sido quien se ha enamorado de otra, la que ha sucumbido a los encantos de una cría loca”. Así durante los dos días siguientes a su charla. Aquel día habían tenido reunión en la universidad y ver a Parker totalmente fuera de lugar, fue la gota que colmó el vaso para Úrsula. Así que decidió hacer de amiga confidente. Al acabar aquella reunión se fueron a comer.

-Parker haz el favor de centrarte o de lo contrario vas a unir a tus problemas sentimentales con los laborales.

-Lo intento te lo aseguro.

-Me lo imagino pero lo haces muy mal. A ver, vayamos por partes, ¿sabes algo de Kristina?

-No, nada -aseguró con tono herido.

-Uy te duele ¿eh?

-Sí, pero tiene que ser así -lo dijo no muy convencida.

-¿Y Amanda?

-Ha decidido irse sin contar si quiera conmigo, pero después la que tiene la culpa de que estemos como estamos soy yo -ante la mirada de su amiga insistió-. Vale, sí, pero ella ha hecho poco por ayudarme y la prueba es esta, su decisión de irse a otra ciudad bien lejos de mí porque es una oportunidad para su carrera. Ni siquiera me consultó, aceptó el trabajo y después vino para decirme me voy, Ella se va y da por hecho que yo voy a dejarlo todo para seguirla.

-Voy a hacer de diablo. ¿Si no estuviera el tema de Kristina lo harías?

Parker cerró los ojos y suspiró con profundidad.

Por su parte, Kristina llegó con gesto preocupado pero al ver a su hermana sonrió abrazándola con fuerza. Sabía que el momento de la verdad también había llegado con Sam, había estado pensando cómo decirlo pero si de algo estaba segura, era de que ella la iba a apoyar.

-¡Qué ganas tenía de verte! -le dijo con sinceridad.

-¿Cómo estás?

-Bien tengo algo que contarte, y me apetece mucho, además -sonrió nerviosa.

-¿Qué ha pasado? -preguntó Sam sonriendo al ver su gesto mejor que días atrás.

-Voy a trabajar en la empresa de café de mi padre llevando la contabilidad del almacén.

-¡Eso es fantástico! -le dijo sonriéndole.

-Además a nuestra madre le pareció una idea maravillosa, así tendremos ocasión de estar más unidos.

-Eso es bueno, Kristina -la animó.

-Mientras no se entere sobre Parker.

-¿Qué quieres decir? Me dijo mamá que sabía lo de tu expulsión.

-Sí, eso sí, pero lo que no sabe ni tú tampoco es… es que… Parker es una mujer.

-¡Qué!

Fue más que una exclamación un susurro repleto de sorpresa, no pudo evitar sonreír divertida ante aquella noticia. Y su reacción ante aquello fue un abrazo fuerte a Kristina que sonrió feliz.

-Pero déjame que te diga algo, no puedo creer que me contaras todo lo de Parker y te dejaras la parte más importante ¡qué era una mujer!

-Lo siento, me ha costado un poco poder hablar de ello. Pero confío en ti, Sam.

-Pues claro.

-De verdad, Sam estaba tan asustada que me daba pánico decirlo, después de todo lo que había pasado quería controlarlo para que nadie supiera y…

-¡Relájate Kris, ya está! -le dijo sonriendo la ver como se mostraba de inquieta- ¿Y qué hay con ella?

-No mucho -elevó los hombros desilusionada cambiando nuevamente el gesto-. Ella está casada y bueno… no es fácil.

-¿Pero ha pasado algo entre vosotras? Lo dices con una cara de enamorada despechada.

-Es como podríamos definirme -sonrió con amargura-. No pasó nada más que un beso, pero sí estoy enamorada de ella.

-Vaya… -le acarició la cara con cariño poniendo gesto de pena.

-Bueno, lo importante es que te lo he dicho -sonrió nerviosa-. Decirlo me ha ayudado a superar ese pánico.

-Si te digo algo no te vas a enfadar ni molestar conmigo -Kristina asintió para que continuara-. ¿Por qué no le cuentas a Sonny?

-¿Por qué? -respondió con gesto impactado ante las palabras de su hermana-. Porque no quiero que sepa que tengo estos sentimientos tan fuertes por una mujer… no lo va a entender. No va a entender que soy homosexual.

-Cariño… eh, eh… calma -le hablaba con ternura mientras le acariciaba el brazo-. ¿Por qué crees eso?

-Porque le dolería mucho, lo sé. Y no quiero hacerle más daño.

-Quizá lo que le haga daño es no saberlo.

-¿Crees que me aceptaría?

-No lo sé, pero estoy casi convencida de que sí. Kristina tu padre es un hombre comprensivo, debajo de esa fachada de hombre duro se encuentra un gran corazón. Además está al lado de una mujer que defiende todas las causas sobre la igualdad en las parejas homosexuales… creo que eso ya dice bastante ¿no crees?

-Pero es que Parker es la única mujer por la que me he sentido atraída y quizá solo sea ella, no sé… no lo sé…

-Pues tendrás que averiguarlo. Tendrás que salir de casa y tener experiencias nuevas como todos hemos ido haciendo en la vida, conocer gente. Quedándote en casa no vas a averiguar nada ahora mismo lo que necesitas es salir.

-¿Quieres decir conocer…? -se detuvo por qué no sabía muy bien qué decir.

-Chicos o chicas… ¡qué más da! Lo que tú quieras y sientas.

-Gracias, Sam por apoyarme.

-¡No me digas eso! Soy tu hermana te quiero cómo eres, me da igual a quien te lleves a la cama, yo te quiero a ti con toda tu esencia ¡de acuerdo! Quiero que sepas que tienes todo mi apoyo hagas lo que hagas, bueno, menos lo que hiciste con… Parker -le dijo con cierto retintín.

A Parker aquella pregunta de su amiga le había dejado ciertamente fuera de juego. Durante esos días con el ambiente cargado en casa, con las continuas discusiones y cansada de pedir disculpas se había dicho así misma que era mejor no ir, darse un tiempo. Y en aquel tiempo veía la presencia de Kristina. Pero por otro lado no quería dejar que las cosas después de tantos años se perdieran y debía ser firme con la decisión que había tomado de dejar a esa mujer que despertaba en ella tantas emociones.

-La semana que viene nos dan las vacaciones y sí, mi intención es irme con ella ese tiempo a ver qué pasa. No sé lo que ella va a querer.

-Bueno pero por tu parte está la intención de ir a su lado, eso es positivo para tu matrimonio.

-Aunque creo que antes debemos ser capaces de bajar la discusión, hablar y darnos cuenta que las dos hemos dejado a un lado nuestra relación.

-Parker si afrontas así la charla, tú vas a perder. Amanda tiene que darse cuenta que no puede vivir pendiente del trabajo olvidándose de ti, debe cuidarte, porque la única razón por la que no vas corriendo a por Kristina es por tu miedo a la diferencia de edad de lo contrario, ya no estarías con ella. Debes hacerle entender a Amanda que no puede abandonarte.

-Ella me acusa a mí de todo, no sé… no sé como vamos a solucionar el tema. Pero… lo quiero intentar. Quiero a Amanda y no me gustaría perderla.

-Cariño… ya la has perdido, solo te hace falta darte cuenta.

Aquella noche cuando Parker llegó a casa se encontró con una nota en el frigorífico, tenía que ir al hospital para cubrir una guardia. Cerró los ojos y guardó la cena que había comprado para las dos, le dieron ganas de echarla a la basura. Se cambió y puso la televisión tratando de que ese ruido de fondo la distrajera, pero lo que ella escuchaba era a su corazón insistirle en que hablara con Kristina. En ese instante sonó su móvil, había llegado un mensaje de texto. No sabía por qué pero intuía de quién era. Se disparó su corazón al mirar y encontrarse reflejado en la pantalla el de Kristina.

-Hola Parker… solo quería saber cómo estás.

Tomó aire y se sentó, dejó el teléfono sobre la mesa para teclear una respuesta. Pero entonces se detuvo en seco, si devolvía aquel mensaje, Kristina pensaría que podían hablar entre ellas, que quizá no estaba todo perdido. Se mordió el labio inferior con actitud nerviosa, la pantalla se había apagado y allí ante aquella oscuridad decidió no responder aunque se le partiera el alma. Cerró los ojos respirando con profundidad, no podía darle falsas esperanzas. Debía superarlo, debía olvidarse de ella. Pero aquel mensaje le daba muestras de que a Kristina no le había importado demasiado lo que su madre le dijera, se daba cuenta que en el corazón de aquella joven había casi tanto amor como en el suyo propio que no para de sentir e insistir por Kristina. Y lo que veía ante ella era tan oscuro como la pantalla del móvil, sufrimiento para las dos por haberse enamorado de la persona equivocada. Desgraciadamente, debía cerrar ese capítulo en su vida y no contestando el mensaje era el principio del fin.

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