PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 24

Gracias por el apoyo a esta complicada historia de amor.

Capítulo 24

Habían pasado seis meses desde que Kristina y Parker se habían visto por última vez. Durante todo ese tiempo, en casa de Kristina habían seguido la consigna de Alexis sobre Parker, nada de nombrarla, nada de recordarla en esa casa aquella mujer no existía.

Sin embargo, no era necesario que a Kristina alguien le nombrara a Parker, como todas las mañanas desde que se habían despedido cuando abría los ojos cogía el móvil en busca de un mensaje que no tuvo, después buscaba la carpeta de galería y abría aquella fotografía que se había descargado de Parker donde anunciaba que daba una conferencia en Nueva York. Todos los días y todas las noches ante ella suspiraba con cierta pena. No le había hecho caso a su hermana Sam, seguía encerrada en un mundo que iba del trabajo a casa o a pasar el rato con sus hermanas y sobrinos, pero no sentía fuerzas para averiguar de quién podría enamorarse, entre otras cosas porque estaba segura que aunque así fuera siempre estaría Parker en su cabeza. Y como todos los días pensaba en ir a hacerle una visita, para ver qué tal estaba, cómo iban las cosas con su mujer, ver un rayo de esperanza en su mirada, porque Parker podía tratar de convencerla con palabras pero su mirada le traicionaba más de lo que ella misma podía imaginar. Pero como todos los días, rechazaba la idea por temor a que Parker la rechazara otra vez y estaba segura que su corazón no lo soportaría. Suspiró con fuerza para irse a la ducha. Una de las cosas que habían trastornado la tranquilidad familiar en aquellos meses fue la vuelta de su hermano Morgan que tuvo que ser ingresado en una clínica por sus problemas mentales. Ante una nueva recaída habían decidido suspender las visitas familiares, pero aquel día le habían avisado que podía visitarlo. De todos los hermanos, él era quien más se parecía a ella.

-¡Qué tengas un buen día, Parker! -se despidió de ella como todas la mañanas antes de levantarse de la cama.

Lejos de allí junto a una ventana Parker reposaba su cabeza en el marco de la ventana miraba el cielo como hacía todos los días a través de los cristales, mantenía una sonrisa porque era lo que su expresión reflejaba cada vez que pensaba en Kristina, sin embargo, su corazón latía con el compás de la tristeza más absoluta. Entonces, iba hasta su teléfono y miraba la fotografía que tenía de Kristina, la había sacado de su ficha en la universidad, estaba tan guapa, mirarla le provocaba esa sonrisa de enamorada que no podía quitarse de la cara.

-Espero que todo te vaya bien, Kristina.

En ese momento la fotografía desapareció, ante ella una nueva llamada de Kristina, como siempre su corazón latía a toda velocidad pidiéndole que descolgara. Pero su razón una y otra vez le decía que no lo hiciera. Kristina la llamaba de vez en cuando, le enviaba mensajes y alguna vez le había dejado un mensaje de voz en el contestador, los había borrado todos excepto uno que cuando la nostalgia y la cobardía se apoderaban de ella, lo conectaba para en momentos de intensa añoranza escuchar su voz, diciéndole que la extrañaba y que necesitaba verla, sí era una manera de atormentarse y sabía que si Úrsula se enteraba era capaz de borrarle el mensaje. Su apoyo continuo estaba siendo de gran ayuda aunque seguía con su vida en la universidad, el dolor la acompañaba día y noche.

A Kristina no le gustaban mucho aquella clínica, iba en el ascensor y al salir volvió a mirar la pantalla del móvil ¿y por qué Kristina seguía esperanzada de recibir algún mensaje? Porque pensaba que si no le había pedido que se detuviera de enviarle mensajes de voz, era una señal de que no todo había acabado, en parte, seguía pensando que si no se lo decía era porque tal como ella necesitaba saber. Suspiró con fuerza al tiempo que iba a girar por un pasillo, de repente, alguien se puso en su camino dándole un buen susto.

-¡Perdón! -le dijo el chico.

-Lo siento… iba mirando el móvil.

-Ha sido mi culpa -volvió a insistir él ofreciéndole una sonrisa ciertamente atractiva.

-Bueno, iba distraída. Vaya no llevas este ridículo cartelito de visitante -le dijo pensando que era como su hermano un paciente.

-No, no lo llevo.

-¿Hace mucho que estás aquí?

-Un rato nada más.

-Pues tranquilo, dicen que esto es una clínica muy buena que poco o nada se parece a los manicomios tradicionales -le dijo sonriendo al darse cuenta de lo que había dicho recapacitó-. Creo que no he estado muy acertada.

-No, no, tranquila realmente he venido a ver a un familiar.

-Ah… Vaya… ¿y me dejas qué crea que eres un paciente? -lo miró extrañada.

-Me has gustado, me gusta hablar contigo. Me llamo Aaron.

-¡Kristina! -la llamó Morgan desde la puerta de la habitación.

-¡Morgan! -sonrió ampliamente bajo la atenta mirada del chico.

-Bueno te dejo con tu hermano, me has parecido una chica muy simpática y muy guapa.

-Gracias.

Al dirigirse hasta su hermano le sonrió dándole un beso al pasar por su lado. Morgan se quedó mirando a aquel chico un tanto descarado que no le gustó.

-¡Te he traído una cosa! Algo que a mí me sirve y que estoy segura que te hará bien.

-¡Sorpréndeme!

-Música -sonrió ampliamente-. Pero no una música cualquiera, es música para relajarte y que te llene de emoción para ser feliz.

-Kristina que te conozco que tú eres capaz de haber llenado el dispositivo con canciones románticas y bobas. ¿Oye y el tipo ese que te estaba echando los trastos?

-¡No me estaba echando los trastos! ¡Qué dices!

-Kristina… era evidente y tenías cara de boba. ¿Te interesa o tienes a otro esperando en la universidad?

-No me lo puedo creer Morgan, ¿no sabes nada de Parker?

-¿Parker, quien es Parker?

Kristina le contó toda la experiencia que tuvo y lo que ocurrió en la universidad para decirle finalmente.

-… Y Parker es una mujer.

-Espera… espera… ¡eso no puede ser! -puso gesto de máxima extrañeza-. ¿Te han suspendido?

-¿De verdad me estás preguntando eso? -no salía de su asombro-. ¿No te importa que quisiera tener relaciones con una mujer? ¿Ni siquiera te sorprende la idea de que quiera estar con una mujer?

-No, claro que no, ya sabes es muy típico de las universidades… siempre he escuchado que las chicas suelen experimentar cosas nuevas y muchas veces entre ellas. No veo donde está el problema.

-Ya pero lo mío no es un experimento -respondió mirándolo con cierto asombro.

-Bueno… a ver… sí es sorprendente esto que me dices pero lo que me deja impactado es que tú hayas suspendido, eres la más inteligente de todos.

-Pues sí.

-Me permites que me alegre de eso… ¡bienvenida a los fracasados de la familia! -le chocó la mano abrazándola con una sonrisa amplia.

-Vale pero una cosa, Morgan, por favor, papá no sabe nada de esto de Parker por favor ¿mantendrás el secreto?

-Sí, claro, pero… ¿por qué no se lo has dicho? ¿Crees que papá se va a sentir mal por tener un hijo homosexual? -le preguntó algo consternado de verla con esa actitud.

-Me lo dices de verdad -respondió con una expresión de sorpresa marcada en su rostro.

-Por supuesto, eso no le va a importar no lo subestimes, Kristina. A papá le importan dos cosas de nosotros, que seamos felices y no seamos criminales, por lo tanto…

-Puede ser pero prefiero no decir nada al menos por ahora.

-Sabes que papá lo sabe todo de todos, si se entera y no se lo has dicho entonces sí vas a tener problemas.

Kristina no supo que contestar ante aquella frase que en cierto modo sabía que era verdad, pero era lo único que le aterraba, que su padre supiera la verdad.

-Oye, gracias por venir a verme -la sacó de su ensimismamiento-. Y comportarte como te has comportado.

-¿Por qué dices eso?

-Porque todos me tratan como si fuera un niño débil. Gracias por no hacerme sentir el tipo más idiota de la tierra con sus continuas meteduras de pata.

-¡No digas eso! De todos modos estamos a la par -lo abrazó con fuerza, amaba a Morgan más que ningún otro hermano.

Tras un rato más de charla y risas, Kristina se marchó, al bajar las escaleras se encontró con aquel tipo que era verdad había flirteado con ella de modo un tanto descarado.

-¡Vaya otra vez tú!

-Te estaba esperando, Kristina. Oye… ¿te parecería muy mal salir conmigo un día?

-No, está bien -sonrió con amabilidad.

Tras quedar para encontrarse al día siguiente, Kristina salió de la clínica, iba a subir al coche cuando escuchó el teléfono móvil. Con rapidez lo buscó entre las cosas de su bolso.

-¡Mierda no cuelgues, Parker! Por favor no cuelgues… -decía mientras su mano trataba de alcanzarlo, finalmente cuando lo hizo sonrió con ilusión hasta que vio que era Sam-. Hola Sam, ¿qué sucede? ¡Cómo! ¿Dónde estáis? Voy… voy.

La noticia que acababa de darle era aterradora, habían detenido a su madre acusada de asesinato, se había visto envuelta en algo muy desagradable y estaba detenida en comisaría. Llegó con gesto de espanto y al ver a sus hermanas allí se abrazó a ellas llorando. Tras varias horas de interrogatorio finalmente les comunicaron que esa noche se quedaría arrestada.

En casa de los Davis todas estaban afectados por la noticia, si bien tenían claro que Alexis no había matado a nadie, se daban cuenta por todo lo que decían lo difícil que iba a ser demostrarlo. Aquella noche las tres hijas se quedaron juntas estaban tan afectadas que no podían dormir y pasaron toda la noche hablando sobre lo sucedido. A la mañana siguiente, Kristina fue hasta su trabajo, no quería esperar más para comenzar en el trabajo de su padre, Sam era la encargada de comunicarles qué ocurría con Alexis. Sin embargo, la angustia que sentía por lo que estaba sucediendo la llevó a buscar refugio nuevamente en Parker. Tras un suspiro marcó su número de teléfono.

En su despacho Parker estaba corrigiendo un trabajo, escuchó el sonido del teléfono y se quedó mirándolo, ahí estaba otra vez Kristina, sonrió levemente con esa pena que siempre le causaba no poder contestar.

Como todas las veces que le había llamado saltó su contestador, resopló antes de contestar y le dejo un nuevo mensaje.

-Hola Parker, soy yo otra vez. Te llamo porque imagino que te has enterado de lo que le ha pasado a mi madre, la verdad que necesito hablar contigo, por favor, necesito oír tu voz, esto no tiene nada que ver con lo que pasó entre nosotras sé que no quieres nada pero me gustaría poder hablar contigo -insistió nuevamente cerrando los ojos con gesto de pena-… Por favor Parker devuélveme la llamada, por favor.

En su despacho Parker miraba el teléfono con ciertas dudas, le dio a la tecla para escuchar su mensaje y al hacerlo sintió un escalofrío recorrer su espalda, tragó saliva y cogió con rapidez el móvil, buscó en su agenda y allí estaba Kristina, iba a darle al botón de llamada cuando se abrió la puerta.

-¡Amanda! -dijo con una sonrisa algo forzada mientras dejaba el móvil en la mesa.

-Parker he adelantado mi viaje, me voy mañana por la mañana.

-¿Cómo? -la miró con el ceño fruncido.

-El director me ha pedido que me incorporara antes. Nada más vengo para que lo sepas.

-No sé que decirte… la verdad… -se le habían llenado los ojos de lágrimas.

-Yo sí, creo que esta noche debemos hablar definitivamente sobre todo esto, ¿estás de acuerdo?

-Sí, me parece bien.

-Nos vemos en casa.

Al marcharse se quedó pensativa, puso su mano sobre la frente y negó con la cabeza. Entonces la puerta volvió a abrirse y ante ella estaba su amiga Úrsula.

-Me he enterado, Úrsula -le dijo sabiendo que iba por la noticia de Alexis.

-Me he cruzado con Amanda, ¿ha venido por eso?

-No, no, si lo sabe no me ha dicho nada, ha venido porque ha adelantado el viaje.

-Vaya… -se sentó frente a ella.

-Sí -sonrió forzada ladeando un tanto la cabeza.

-¿Y qué vas a hacer con el otro tema? -Parker la miró algo desolada entonces le puso el mensaje de Kristina miraba el teléfono con pesar-. No se cansa, ¿eh?

-Estaba a punto de llamarla cuando ha entrado Amanda.

-No la llames, Parker. Se le nota que es como si dependiera de ti, no sé si es la palabra correcta pero como si te necesitara.

-Siempre que tenía un problema hablábamos.

-Pero…

-Lo sé, no debo hacer cosas que pueden derivar en algo que no es bueno para ninguna de las dos.

-¿Y Amanda?

-Sigue sin decirme que me vaya con ella, es como si no le apeteciera mucho.

-¿Y qué vas a hacer?

-Francamente, no lo sé. Porque lo que me gustaría hacer no puedo -la miró con una inmensa pena.

En ese momento llamaron a la puerta y dio paso, ante ella el decano con un gesto amable.

-Querida Parker, necesito un gran favor por tu parte.

-Claro si está en mi mano.

-Necesito que hagas una conferencia, nos han invitado y están muy interesados en que seas tú.

-De acuerdo -sonrió levemente-. ¿Cuándo?

-La semana que viene.

-¿Y dónde?

-En Port Charles.

Úrsula puso gesto de asombro mientras Parker la miraba con cierto temor. Cuando el decano se marchó, su amiga le dijo.

-Parece que el destino tiene claro lo que tiene qué hacer para que os volváis a encontrar.

-No puedo ir, Úrsula.

-Querida amiga mía te aviso, en cuanto sepa que estás allí irá a verte.

-No sé si irá, lo que sé es que no puedo ir -murmuró sintiendo como unas ganas locas por ir se apoderaban de su corazón.

En el parque Kristina había coincidido sin percatarse con Aaron, durante el rato que estuvo hablando con el contestador de Parker, él estuvo detrás escuchándola. Tras saludarla muy afectuosamente le dijo sin más:

-¿Quién es Parker?

 

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2 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 24

  1. Hola Kris, muchas gracias por este comentario. Soy sincera, es una de las historias para mí más complicadas sobre todo ser empatica con Alexis aunque en el fondo entienda su miedo como madre, debería dejar volar a Kristina. Es una historia totalmente de emociones cada persona va pasando esos distintos estados que les hacen evolucionar para bien o para mal.
    La verdad que si ves el trabajo de las dos actrices te es fácil escribir sobre ellas, algo así como Maca y Esther o Aurora y Celia. Ambas son capaces de tocarte la fibra y eso es lo que he intentado yo.
    Así que muchas gracias por tus palabras porque me das un poco de calma en mis dudas de si lo estaba logrando transmitir todo eso.
    Un abrazo enorme, amiga.

  2. Al fin me pude poner al día,…En lugar de Parker y Kristina la Fuerza del Amor, tu novela con tu permiso debería llamarse “Carrusel de Emociones”..Como dijo Kristina en uno de los capítulos…”Había ido pasando diferentes estados, angustia, miedo, rabia, decepción y en todos aparecía Parker…, no entender lo que se siente hacia una mujer, el no aceptar o aceptar la posibilidad de ser gay, querer y no poder amar a otro porque nada justifica la infidelidad, deseos reprimidos, un matrimonio que es obvio ya no da más, las mentiras que como sabemos tienen patas cortas, atracción, miedo por un amor que empiezas a sentir y deseas corresponder pero no puedes, esa sensualidad entre las protagonistas, en fin, tantas emociones que nos trasmites y nos haces sentir tanto a tus personajes como a nosotras, ”Así por lo menos, me ocurre a mi cada vez que leo un capítulo de esta maravillosa historia.

    PD. La reacción de Alexis entendible, se preocupa por su hija, lo dicho por Julián lo resume todo “Kristina no es fácil recibir esa noticia y ser capaz de actuar desde el corazón y no desde el miedo, en pocos segundos tu hijo al que amas profundamente te confiesa que es homosexual y tú en ese instante piensas desde el miedo”… “Tiene miedo a que sufras”…En cuanto a Amanda, ya me imaginaba antes de leerlo le ponía los cuernos a Parker, tanta guardia por tantos días, j, y de paso se hace la digna.

    Parker sin saber, ha dejado partir el amor por seguir con alguien que no lo merece.

    Espero poder comentarte con mayor asiduidad y agradecerte el tiempo que nos dedicas, saludos y un fuerte abrazo.

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