PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 25

Capítulo 25

-¿Quién es Parker?

A Kristina se le cambió la cara, tanto que él se sintió descubierto y con rapidez le aclaró que le había llamado la atención su tono de voz.

-Perdona… si no quieres no me digas -trató de quitar importancia a aquella pregunta.

-Mmmm, bueno le estaba avisando que han pagado la fianza de mi madre y por fin ha salido del calabozo.

-Me alegro -dijo él con una sonrisa-. ¿Recibiste mis mensajes?

-Sí, sí -respondió mientras se apartaba el pelo de la cara-. Lo siento pero he estado tan mal por lo ocurrido que no he sido capaz de contestar, aún no lo puedo entender ¡la han acusado de asesinato pero ella es inocente! Increíble. ¿Me crees, verdad?

-Sí, claro. Lo que pasa es que me enviaste a mí un mensaje que era para Parker hablándole de esto, precisamente. Por eso te he oído hablar con Parker y al escuchar como le hablabas pues… no sé… te mentiría si te dijera que no quiero saber quién es, parece que para él sí has sido capaz de responderle.

-Solo estaba dándole las últimas noticias, no sé por qué dices eso -respondió un tanto a la defensiva.

-Pues porque por tu tono no me pareció un amigo, si no, algo más íntimo un novio -le dijo un tanto nervioso.

-Por favor… Parker no es mi novio -lo dijo tratando de sonreír pero le salió una mueca triste.

-Bueno… a mí me dio esa impresión, que contestes sus mensajes y de la manera qué hablabas. De todos modos solo te he hecho una pregunta.

-Ya, lo siento, Paker es… es… -cerró los ojos porque sentía como le dolía buscar una palabra que la pudiera definir y esa palabra le dolía en el alma-. Es mi ex, sí, aunque no sé si podría ser la palabra más correcta para definirlo.

-¿Pero… es definitivo o… hay alguna posibilidad?

-Bueno Parker dijo que no podíamos estar juntos, que no teníamos futuro así que definitivo, sí.

-Perfecto, porque me gustaría salir contigo ¿qué te parece? -la cara de sorpresa de Kristina le llamó la atención-. Mira, de momento voy a llevarte a tu casa y me gustaría que supieras que estoy aquí si necesitas un amigo para hablar sobre el tema de tu madre.

Y no espero mucho más para acercarse y besarla, Kristina no dudó y le devolvió el beso, sin embargo, hubo un momento en que se separó bruscamente de él.

-¿Qué pasa?

-Lo siento, lo siento es que mi cabeza está con mi madre y… lo siento quiero ir a verla.

-¿Quieres que te lleve yo?

-No, gracias, prefiero ir sola.

-¿Y qué te parece si voy a tu casa más tarde y salimos un rato para que te distraigas?

-Pues creo que no es un buen día pero si quieres envíame un mensaje y te digo. ¡Lo siento me tengo que ir!

Kristina cerró los ojos con actitud nerviosa abandonando el lugar precipitadamente.

Caía la tarde cuando Parker llegó a su casa, lo hacía sintiendo unos nervios en el estómago que no podía controlar. Lo único que no quería era discutir con Amanda, le dolía verla mal pero tampoco quería que la culpara a ella de todo lo que había estado pasando en su matrimonio. Al entrar en casa no la vio.

-¡Amanda! -la llamó con cierto temor por si se había marchado.

-Estoy en la habitación -le llegó el grito desde la parte de arriba.

Parker dejó sus cosas y subió hasta el cuarto, antes de entrar necesitó estirar varias veces su espalda notaba que sus músculos se habían agarrotado. La tensión era cada vez más acentuada para ella, porque sin esperarlo aquel ruego del decano la llevaba directamente a Kristina, y eso la ponía realmente nerviosa porque por un lado le apetecía tanto verla, como por otro sabía que debía estar centrada en salvar su matrimonio. Al entrar al cuarto, vio que Amanda estaba recogiendo todas sus cosas.

-No me ha dado tiempo de preparar la cena, pide algo si quieres -le dijo sin mirarla y con cierto distanciamiento.

-No tengo hambre, ¿y tú? -se sentó sobre la cama mientras observaba a su mujer ir de un lado a otro.

-No, tampoco. Tomaré algo de fruta.

Parker suspiró con fuerza, Amanda siguió metiendo ropa en la maleta.

-Amanda, ¿qué se supone que va a pasar?

-No lo sé, Parker. La verdad no lo sé.

-¿Y eso qué quiere decir?

-Quiere decir que hay algo que no hemos sabido hacer.

-Estoy de acuerdo -dijo asintiendo.

-Y no voy a echarte a ti toda la culpa, supongo que si has sido capaz de fijarte en una cría…

-¡Me gustaría que no trataras de acusarme de asaltacunas! Kristina no es una cría es una adulta.

-¿Parker de verdad te crees lo que dices? La he visto en una fotografía es una cría, ¿te has vuelto loca?

-No quiero discutir eso -dijo tras pasar la lengua por los labios en actitud un tanto desquiciada-. Se trata de ti y de mí.

-Sí, pero resulta que tú te has fijado en otra.

-Amanda, te dije que no había pasado nada.

-¿Qué he hecho mal para que haya pasado esto? ¿Qué te ha pasado a ti has dejado de quererme?

-La verdad que no he dejado de quererte, pero te sentía lejos de mí, siempre en el hospital con esos horarios tan largos que… no es una disculpa pero es una de las causas por las que me refugié en Kristina supongo que fue porque ella me escuchaba y me sentía de algún modo… querida, no sé… -Amanda cerró los ojos-. Pero, tú eres mi mujer y quiero que juntas superemos esto. Por favor.

Amanda la miró, con cierta tristeza se sentó a su lado y terminaron abrazadas mientras Parker le rogaba que la perdonara.

Aquella misma noche, Kristina se metió en la cama y miró el teléfono. Estaba desconcertada con la actitud de Parker, esperaba que le devolviera aquella llamada tan importante, estaba segura que se había enterado del problema de su madre y le dolía ver que ni siquiera en un momento así la llamaba. Puso su mano en la frente cerrando los ojos, se daba cuenta que Parker hablaba en serio cuando le dijo que no había futuro. Suspiró con una rabia difícil de manejar, sin poderlo evitar se puso a llorar. Entones recordó las palabras de Sam y las de Lucas, debía salir, distraerse, encontrar nuevas personas con las que relacionarse, Parker acababa de demostrarle que no le importaba. Miró su fotografía y llorando susurró.

-No me hagas esto, Parker. No me dejes así.

Habían transcurrido tres días desde que Alexis salió del calabozo, las cosas estaban algo tensas por este tema y el ambiente en la casa era ciertamente pesado. Aquel día Kristina había aceptado la invitación de Aaron que había resultado muy insistente, al final iría a ver los fuegos del 7 julio con él a uno de los jardines de la ciudad para descubrir sus dotes culinarias. Antes de salir se dio cuenta que para superar aquella cita debía sacar a Parker de su cabeza, porque lo había intentado pero todas las mañanas y noches de aquellos tres días seguía observando su fotografía y sonriéndole. Por esa razón decidió con firmeza que no pensaría en ella, y se divertiría con aquel chico tan atractivo, musculoso y simpático. Había tenido suerte, sí. Porque Morgan había tenido buen ojo, quería más que una amistad y quizás a ella le vendría bien intentarlo.

La cena transcurrió en un ambiente distendido fue un rato muy agradable donde Aaron trató de seducirla a base de palabras bonitas, a Kristina aquella velada le estaba ayudando a centrase en sí misma y por qué no, en dejarse llevar. Y tal fue su sensación que acabaron en casa de Aaron. Cerró los ojos y dejó que sucediera lo que parecía tantas ganas tenía él, y hasta ella misma se insistió mil veces que también. Tras una primera batalla de sexo Kristina se quedó dormida, Aaron la miraba con una sonrisa aquella chica le gustaba, era guapa, divertida, pensaba que había tenido fortuna al encontrarla y que el destino le había reservado aquella bonita oportunidad, sin embargo, los pensamientos de Kristina volaban muy lejos de él, de aquella cama y de aquella casa.

Aaron la acarició con cuidado dibujándose una sonrisa en su rostro, entonces Kristina al sentir su tacto susurró.

-Parker…

Aquel murmullo provocó que Aaron se quedara impactado. No lo podía creer estaba en su cama, había estado con él y ella murmuraba el nombre de su ex.

Cuando Kristina se despertó aún era media noche, él la estaba mirando con ese gesto de incertidumbre, ella lo miró sonriendo sin saber muy bien a qué venía aquella mirada. Al preguntarle él le contó lo sucedido.

-Estaba durmiendo no recuerdo haber dicho nada -respondió ella con cierto nerviosismo-. Habrá sido un sueño.

-¿Un sueño? Acabamos de estar juntos y nombras a tu ex, me dijiste que no teníais futuro y sin embargo, lo llamas. Me queda claro que has estado pensando en él y no en mí -le dio mirándola fijamente.

-¡Claro que no! No sé ha sido un sueño nada más -trató de quitarle importancia.

-Percibo en ti que hay algo de Parker que no me has contado, esquivas el tema, y ahora es como si fuera normal que pase esto, yo no lo veo así y me gustaría tener algo contigo pero desde luego no en estas condiciones, si no lo has olvidado o…

-Lo siento, si te soy sincera en todo momento ha estado en mi cabeza, está en mi mente y no lo puedo olvidar -le respondió al verse acorralada por él, también porque era cierto que Parker seguía ahí.

-Hablemos de ello, o si lo prefieres en otro momento…

-No, no, mejor ahora, Parker no fue mi ex, fue mi profesor.

-Entiendo que quiso algo más que ser solo tu profesor.

-No, pobre -sonrió levemente con cierta ironía-, todos cargan contra él, pero… fui yo quien quiso ser mucho más que su alumna.

-Y él te omitió, entiendo, por eso te echaron de la universidad.

-Lo siento… se me hace complicado hablar de ello -dijo mordiéndose el labio mientras soltaba sus manos.

-¿Aún sientes cosas por él?

En ese momento sonó el teléfono de Kristina logrando sacarla de aquella situación. Tuvo que abandonar a Aaron a la carrera el marido de su madre estaba a punto de morir. Al salir de aquella casa exhaló un profundo suspiro.

-Nunca voy a poder olvidarte… Parker.

Las malas noticias se sucedían para la familia, y a pesar de estar abatida por ello, también lo estaba porque no había sido capaz de ser sincera con Aaron, en los días posteriores, se sentía tan mal por ello que decidió hacer algo por él mientras reunía fuerzas para confesarle la verdad. Habló con su padre para tratar de darle un trabajo en la cafetería que él tenía y dónde ella trabajaba. Finalmente, Sonny accedió a darle ese puesto al ver a su hija feliz. Sus padres supieron de la presencia a su lado de Aaron y ambos sintieron un gran alivio por el hecho. No así Molly ni Sam que seguían pensado que lo que estaba haciendo no era lo que realmente sentía, se mostraba excesivamente feliz cuando presentaba a Aaron a los miembros de su familia, ellas se daban cuenta de que quizá lo único que estaba haciendo era contentar a los demás.

El primer día de trabajo de Aaron, Kristina estaba ciertamente nerviosa, no entendía muy bien por qué quería que saliera bien la situación pero tampoco era como para tener esa ligera molestia en la boca del estómago que siempre le adelantaba malas noticias. En un momento de la mañana, su hermana Molly apareció en la cafetería, se sentaron en una mesa algo apartadas del mostrador donde estaba Aaron y quiso interesarse por ella.

-¿Qué tal con Aaron?

-Bien, casi todo bien.

-¿Casi todo? ¿Aún no te has acostado con él? -la miró con cierta burla.

-Sí, sí, y bien… solo que tuve un problema.

-¿Tú un problema? -la miraba impactada por aquello.

-Sí, llamé a Parker.

-¡No!

-Sí, hablé en sueños y es que… por muy buen chico que se Aaron no puedo dejar de pensar en ella, ¿si te digo que mientras estaba con él pensaba con ella, me crees?

-Kristina… -le dijo con pena.

-Lo sé, lo sé. Debo olvidarla ella está casada y ni siquiera ha respondido a mis llamadas o mensajes…

-¿La has estado llamando? -le reprochó pues le insistía que no la llamaba-. Sigues con las mentiras.

-Sí, Molly ¡para mí no está siendo fácil!, pero no me ha contestado ni una vez. Mira con Aaron tengo la oportunidad de tener una relación, y Parker me ha dejado claro que con ella no.

En ese instante le llegó un aviso a Molly de la universidad de Port Charles.

-¡No me lo puedo creer! -murmuró atónita.

-¿Qué te pasa? -preguntó Kristina preocupada.

-Mañana hay una conferencia en la universidad y han invitado a una prestigiosa profesora -giró el teléfono y le enseñó la foto.

-¡Parker! -murmuró atónita entendiendo a qué era debido su dolor de estómago.

En la universidad, Parker estaba recogiendo el dossier que llevaría para la conferencia. Lo hacía con gesto serio y unas profundas ojeras, ese día había tenido que ponerse más maquillaje de lo habitual, le había sido imposible dormir. Antes de irse pasó por el despacho de Úrsula tal y como quedaron.

-Bueno… ¿estás preparada?

-No, Úrsula, no lo estoy. No voy a salir del hotel, y voy a apurar la hora de llegada.

-Eres consciente que da igual lo que hagas, ella te buscará.

-Espero que no, no le he contestado las llamadas, ni los mensajes ni siquiera los últimos que estaba tan desesperada, imagino que debe odiarme -su voz mostró una profunda tristeza-. Lo que había se acabó.

-No creo que te odie, ya sabes mi opinión sobre eso, esa chica está dispuesta a luchar por ti, no para de enviarte señales insiste para que no te olvides de ella -ante su gesto desanimado cambio de tema-. ¿Sabes algo de Amanda?

-No.

-Parker, tienes varias horas por delante de viaje estaría bien que hablaras contigo misma. Hay alguien más que tú sufriendo en esta historia.

Parker la miró mientras tomaba aire. Sabía que era todo un reto ir hasta Port Charles y quizá como decía su amiga, durante el viaje podría tener una charla sincera consigo misma.

En casa de Kristina, estaban hablando ella y Molly con su madre. Llegado a un punto, Molly fue a por algo de beber para relajar un tanto los nervios de su madre por el estado de Julián, y Kristina se quedó con ella sentada en el sofá.

-¿Puedes decirme que tienes con Aaron?

-Mamá… -Alexis la miró con intensidad-. Está bien, hemos estado juntos y estuvo bien, es un buen chico. ¿Quieres saber algo más?

-¿Has hablado con Parker?

-No, puedes estar tranquila no contesta mis llamadas.

-¿Por qué la llamas? ¡Te dije que se había terminado el contacto con ella!

-Lo sé, ¿pero sabes qué? El universo no está tan de acuerdo contigo -sonrió.

-¿Qué quieres decir? -la miró algo confundida.

-Parker está aquí hoy para dar una conferencia.

-¿Piensas ir a verla? -su voz se tiñó de enfado.

-Me muero de ganas por verla -sonrió ampliamente nada más de imaginarlo era feliz.

-No lo hagas, Kristina ¡me oyes! Está casada y tú has encontrado un buen chico ¿qué pretendes? ¿Qué es lo que pretendes con ir a buscarla?

-No, mamá, no pretendo nada es cierto que ella está casada y decidió quedarse con su mujer. No puedo hacer nada, no voy a ir a verla, es más he quedado con Aaron y si no necesitas nada me voy.

-Ve, me alegra saber que has tomado la decisión correcta con Parker.

-Gracias, mamá. Hasta la noche.

Le dejó un beso y salió de casa, miró el teléfono con la esperanza de que le dijera que estaba en Port Charles pero parecía que iba en serio, Parker se había olvidado de ella. Y sintió la rabia que le provocaba esa idea.

Por su parte, Parker había llegado al hotel, estaba nerviosa no lo podía evitar, pero se hizo la propuesta de no ir a buscar a Kristina y esperar que al día siguiente no estuviera en la conferencia. Suspiró con fuerza mientras negaba con la cabeza, todo el viaje había sido dedicado a Kristina, incluso le había escrito un mensaje donde le anunciaba su llegada pero al final lo había borrado. Antes de llegar a Port Charles decidió tomar algo para no salir del hotel. Había tomado todas las precauciones posibles para no encontrarla. Estaba tratando de repasar su conferencia cuando llamaron a la puerta. Dejó a un lado el dossier y al abrir se quedó de una pieza.

-¡Kristina! -exclamó con un gesto mayúsculo de sorpresa.

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2 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 25

  1. Jajajaja, que conste que sigo la línea trágica de la serie pero sí, ¡cuánto más lejos mejor! Hay demasiadas Amanda, te lo aseguro.
    Un abrazo.

  2. En verdad no sé cómo definir a Amanda, aunque lo primero que se me viene a la mente es cínica, por lo menos debe tener la decencia de admitir que si el matrimonio se rompió ella también puso su grano de arena.
    Kristina es tonta, acostarse con Aaron asi de buenas a primera. A Aaron, mientras más pronto lo mandes a volar, mucho mejor, y que mejor forma que Kristina murmurando el nombre de Parker, genial escritora.
    A esa familia le cayeron las 7 plagas de Egipto, primero lo de Kristina y Parker, luego Kristina de rehén, después Alexis presa y ahora su padrastro a punto de morir, mejor no acercare a esa familia, trae mala suerte.
    Prepárate Parker que llegó Kristina
    Excelente escritora

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