PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 27

Los primeros rayos de luz entraron por la ventana, Kristina se despertó sintiendo el cuerpo desnudo de Parker pegado a su espalda, sonrió cerrando los ojos al tiempo que soltaba un suspiro repleto de felicidad. Con cuidado se separó para observarla. Hasta durmiendo la volvía loca, quería que aquel día no acabara nunca de igual modo que no quiso que la noche terminara, sin embargo, sabía que Parker debía ir a la conferencia y quiso darle una sorpresa, se vistió con rapidez y llamó al servicio de habitaciones para que le subieran un suculento desayuno. Parker necesitaba recuperar fuerzas para la conferencia ¡y ella también! No podía dejar de sonreír, era increíble, había sido increíble. Entre sonrisa y sonrisa un suspiro profundo salía de ella, estaba inmensamente feliz. Llamaron a la puerta para avisarles que habían dejado el desayuno, lo entró con cuidado para no despertar a Parker. Pero esta notó al moverse notó su ausencia y se despertó algo sobresaltada ¿había sido otra vez un sueño?

-¡Kristina! -exclamó medio dormida pero contenta de verla.

-Buenos días -le regaló una sonrisa enorme y feliz-. He pensado que tendrás que recuperar fuerzas para la conferencia.

Parker dio una carcajada ante aquella frase que le hizo recordar con rapidez todo lo que había vivido con ella durante la noche. Sobre todo, el momento en que se abrazaron tras la intensidad de amarse, y Kristina le susurró un te quiero que le llenó el corazón de vida. La miró fijamente, con una sonrisa que mostraba una ternura hacia ella, que provocó en Kristina una sonrisa azorada, entonces Parker le preguntó:

-¿Estás bien?

-¿Si estoy bien? -le dijo sin perder la sonrisa-. ¿Estás de broma, no?

-No, Kristina, de verdad esta noche ha sido algo nuevo para ti, y no sé… -en el fondo estaba preocupada era consciente de que habían compatiro demasiadas emociones  aquella noche.

-Nunca en toda mi vida había sido tan feliz, ha sido maravilloso -le dijo encaminándose a ella mientras de un salto se sentaba a su lado y le entregaba un beso intenso en los labios-. ¿Y para ti, Parker?

-También -sonrió con cierta felicidad sintiendo que su interior había renacido aquella noche.

-Me alegra saberlo -respondió con vergüenza-. Tenía miedo de que no… bueno ya sabes…

-¡Ay Kristina! -musitó mirándola mientras negaba con la cabeza.  Le cogió la mano nuevamente con esa ternura de la que Parker era capaz de entregarle con cada gesto, cada caricia cuando se permitía la libertad de mostrar sus sentimientos-. Pero sin duda para ti ha debido de ser diferente que para mí, es la primera vez que estás con una mujer ¿cómo te has sentido? -la miraba con cariño.

-No sé cómo explicarlo -se mordió el labio inferior con una pequeña sonrisa nerviosa.

-Inténtalo -la animó sonriéndole-. Estoy segura que puedes.

-Es como… como si durante toda mi vida nunca hubiera sabido que era sentir de verdad, quiero decir -movió la cabeza mientras cerraba los ojos, no encontraba las palabras y la mirada intensa de Parker la estaba poniendo nerviosa-. ¿Sabes?, me he dado cuenta de la diferencia enorme que hay entre tener sexo y hacer el amor, entre sentirte atraída por alguien y amar a alguien. He sentido como mi corazón se aceleraba de un modo que no me había pasado nunca -Parker la miraba fijamente a los ojos mientras Kristina que tenía su mano cogida le acariciaba. Le sonrió diciéndole sin apartar los ojos de ella-. Ha sido la mejor noche de mi vida.

Aquella afirmación provocó en Parker un temblor mezclado entre miedo y agrado. De repente, sintió la necesidad de huir, de correr lejos de Kristina porque le estaba entregando una confesión que le creaba una responsabilidad impresionante.

-Tengo que ducharme, no puedo llegar tarde.

Se levantó tras darle un beso y regalarle una caricia sobre la mejilla sin apartar su mirada de aquellos ojos que brillaban con intensidad. Se metió en la ducha, suspiró con fuerza mientras el agua golpeaba su rostro sonriente, a pesar de esa sensación de vértigo, no podía dejar de sonreír. Al salir, Kristina estaba con cara embobada y sonriente. Al verla preparada para la conferencia sintió unos deseos enormes de besarla sin cesar. Pero sabía que cuando había explicado sus sentimientos vividos la noche anterior, Parker había puesto un gesto que le alertó, por esa razón trató de arreglarlo.

-Parker antes cuando dije eso de que para mí esta noche ha sido mágica porque por primera vez he hecho el amor, no quería decir que… bueno… quería decir que la experiencia había sido muy intensa para mí pero mi intención no era hablar de amor aunque sabes lo que provocas en mí y… ¡Bueno cuánto más hablo más tonta parezco! -se apartó el pelo de la cara con cierto nerviosismo.

-Kristina, tranquila sé lo que quisiste decir, un día yo también pasé por lo mismo que tú -le sonrió quitando importancia a aquellas palabras.

-¿Sabes una cosa? -se levantó colocándose ante ella mirándola como siempre con el amor a raudales marcando su mirada-. Cuando hablé con mi madre y ella me dijo que lo que me estaba pasando era que estaba confundida por mis malas experiencias, le aseguré que no, que sabía lo que estaba sintiendo, y esta noche he podido tener muchas emociones diferentes pero en ningún momento he estado confundida -le dijo sonriendo mientras le acariciaba el brazo-. Es como si me diera cuenta de que por fin he encontrado lo que tanto deseaba descubrir. Ha sido como encontrar mi propio camino.

-¿Entonces estás segura que tu camino está en sentirte realmente atraída por las mujeres? -le preguntó algo impactada por aquella frase.

-Solo sé que no me había sentido nunca así, dejémoslo en ese punto, no quiero buscar explicaciones a las emociones que he sentido hoy, que tú me has hecho sentir. Me gustaría disfrutar de este momento maravilloso que hemos vivido -le decía cogiéndole las manos y mirándola con una devoción que no podía controlar.

-Claro, Kristina -le apretó con fuerza las manos aunque la miraba con cierta preocupación. Al ver el rostro de Kristina emocionado le dijo tratando de tener tiento-, ha sido un momento precioso, intenso para las dos pero… solo eso… un momento.

Soltó sus manos y el gesto de Kristina mostró decepción.

-¿Qué quieres decir?

-Mira Kristina cuando termine más tarde con la conferencia, volveré a casa… a mi vida… bueno… ciertamente a lo que queda de ella, pero tengo que volver -Kristina la miraba con el gesto repleto de ansiedad, ante aquel gesto que parecía estaba demandando que Parker le diera la oportunidad de seguir con ella, intentó ser tajante-. Kristina tú no puedes venir conmigo. No puedes.

-Parker no te estoy pidiendo irme contigo, eso sería un paso muy importante para las dos, pero… ¿no te das cuenta que entre nosotras hay algo muy fuerte? Tenemos una conexión ¿acaso tú no has pensado en mí todo este tiempo? Porque yo no he dejado de hacerlo… Parker no podemos perder esto que sentimos y tenemos.

-¡Kristina! -le llamó la atención mirándola fijamente con gesto serio.

-Por favor… solo te pido que no actúes como si tú no sintieras lo mismo que yo, esto tan especial que las dos tenemos.

-¡Sí Kristina tenemos esa conexión pero debes entender que es imposible ir más allá de lo que hemos ido! -alzó la voz algo nerviosa.

-¿Por qué? -preguntó con malestar.

Parker trató de ser contundente en sus palabras estaba a un paso del precipicio y sabía que debía hacer lo mejor para las dos o caerían juntas sin poder salvarse del dolor.

-Primero y más importante porque soy mayor que tú.

-No me importa -respondió con rapidez.

-Después porque soy tu profesora.

-Ya no lo eres -volvió a ser rápida.

-Tú estás empezando una relación.

-No es cierto, no es una relación -se apresuró a aclararle.

-Y por último, siento que me he aprovechado de esta confusión para que ocurriera lo que ha pasado -lo dijo casi sin fuerza.

-Parker ¡qué estás diciendo! Eso no es verdad no te has aprovechado de nada, lo deseaba tanto como tú, todo lo que me has dicho son excusas.

-Kristina soy yo la que está confundida, me acabo de divorciar después de quince años de matrimonio, no estoy en mi mejor momento tengo la guardia baja y anoche no fui capaz de frenar mis impulsos, de otro modo, jamás habría cruzado esa línea, Kristina, jamás habría pasado nada si yo hubiera estado serena y firme.

-¿No querías estar conmigo? -preguntó con un hilo de voz afectada por aquella confesión que no esperaba.

-Creo que tengo un montón de cosas en mi cabeza que debo aclarar, y tú también.

-Lo que tienes es miedo -le recriminó con dureza.

A Kristina toda aquella parte de la conversación le había sonado a excusas, la miraba sin entender aquella postura, tanto fue así que Parker tuvo que girarse y ponerse el zumo de naranja en el vaso para evitar aquellos ojos que le demostraban no entenderla.

-Parker, si en la vida tuviéramos que actuar nada más que cuando todo es seguro y lo tenemos claro, nunca haríamos nada, nunca nos embarcaríamos en aventuras nuevas y arriesgadas -la miraba con un gesto de necesidad que Parker prefirió cerrar los ojos y no verlo-. ¿No te das cuenta que estamos conectadas?

-Arriesgar el corazón, ¿sufrir? -le preguntó enarcando una ceja.

-Amar y ser feliz.

Parker necesitó respirar hondo, era cierto que no estaba bien, llevaba demasiadas cargas en poco tiempo, sin embargo, lo que en esos momentos estaba tratando de vencer era una batalla entre su cabeza cuando trataba de hablar sobre sus sentimientos, y el corazón cuando escuchaba hablar de los suyos a Kristina.

-Kristina ni siquiera hemos hablado de cómo afectaría esto en tu vida -Kristina la miró molesta sabía que seguía aferrándose a la diferencia de edad-. No me mires así, esto no es algo que puedas tomar a la ligera, hay muchas cosas que pensar por ejemplo, te has sincerado con una parte de tu familia pero eres incapaz de hablar con tu padre, no te das cuenta no puedes pretender tener algo cuando todavía te ocultas.

-¡Pero es mi vida y no pienso ir contando mi vida privada a todo el mundo!

-Tu padre no es todo el mundo -le advirtió seria.

-A mi padre le diré también, claro, pero cuando esté segura de esto.

-Por eso precisamente no puedes querer tener la relación que buscas conmigo, tienes razón, esta noche ha sido intensa y maravillosa pero necesitas explorarte, necesitas vivir otras experiencias.

-¿Qué quieres decir? -la miró sin entender con el ceño fruncido, Parker estaba empezando a desesperarla percibía que estaba tratando de huir de ella otra vez.

-No puedes decir si te sientes atraída por más mujeres o nada más por mí basándote en este noche, esa parte es la que deberías tener en cuenta, debes ser capaz de poder responder si eres o no homosexual.

-¡Por qué lo lías tanto! ¡Odio las etiquetas! A quien le importa si soy una cosa u otra, sé lo que quiero, sé lo que siento ¡me da igual el resto! No necesito explorar nada, no quiero tener que responder ninguna pregunta a mi familia, Parker. Esta noche ha sido maravillosa para mí y tú también lo has dicho, no te pido irme a vivir contigo ni casarme contigo, y si ahora quieres dar marchar atrás, lo siento pero ya no puedes ya no hay manera de borrar todo lo que hemos compartido.

-A ver, Kristina -cerró los ojos tratando de explicar las cosas con tranquilidad y paciencia-. No puedes decir que todas esas cosas no te importan, tan solo ha sido una noche y ya ves algo idílico. Necesitas tener otras experiencias.

-¡De verdad no te entiendo! -elevó las manos nerviosa poniéndolas sobre su cabeza-. Mira, hay gente que se conoce y sabe que está destinada para el resto de la vida. O gente que desde niños van a la escuela y acaban juntos como pareja y nadie cuestiona que están confundidos, ¿por qué tengo que ser yo la que esté confundida? ¿por qué quieres que explore más? No necesito explorar nada, solo te necesito a ti.

-Kristina nosotras no somos pareja -le dijo tratando de no hacerle daño.

-Pero tú misma dijiste que había sido maravilloso -insistió sin poder creer su actitud.

-Lo sé, pero alguien debe de ser adulto y me corresponde a mí, y ser realistas con lo que hay, pero sobre todo con lo que no puede haber.

-Vale -elevó los hombros con sonrisa sarcástica-. Lo entiendo, lo que quieres decir y no te atreves es que te apeteció acostarte conmigo anoche y punto. ¡Está claro! Me lo dejas muy claro querías pasarlo bien y ahora te sobro, no quieres tener nada conmigo nada más te apeteció tener una noche de sexo.

Dicho esto cogió su bolso y se dirigió directa a la puerta, no podía creerlo estaba enfadada con Parker otra vez anteponía su miedo a sus sentimientos. Otra vez trataba de poner cordura a lo que para ella era una locura imposible, pero aquella vez le había dolido más que el beso en su casa porque sabía que Parker la quería tanto como la temía, y dependía de ella poder seguir hacia delante, se daba cuenta que no estaba por la labor de conseguirlo. Parker se había quedado con los brazos puestos en jarras, en ese instante su interior acababa de sufrir una explosión de emociones contrariadas que le estaban mareando.

-Kristina no he dicho eso, para Kristina ¡no te vayas! -le dijo yendo tras ella deteniéndola en la puerta-. Eso no es lo que yo he querido decir.

-¿Entonces qué quieres? -le preguntó mirándola con cierto abatimiento.

-Quiero… quiero… -trataba de pone en orden sus pensamientos y sentimientos-. ¡Esto no va a funcionar, Kristina, las dos lo sabemos! Esto nos va a llevar a sufrir ¿no te das cuenta?

-¡Pero por qué tienes que pensar así, por qué piensas en esas consecuencias tan nefastas! Parker ¿por qué no puedes pensar en el ahora que es lo que tenemos? En lo mucho que hemos disfrutado, lo que nos gusta estar juntas, lo bien que nos compenetramos, piensa en el ahora en este momento -le hablaba rozando la histeria no podía dejar que venciera en ella el miedo-. Por favor, Parker no puedes arruinar lo que tenemos pensando en el mañana, el mañana ocurrirá mañana pero ahora te tengo aquí, ¡me tienes aquí!

Parker la miraba con preocupación, sabía que Kristina no la iba a dejar tan fácilmente. Y sin darle tiempo a contestar se lanzó a sus labios nuevamente, pasó una mano por el cuello y la otra por la cintura estrechándola contra sí, Kristina insistió en el beso que Parker devolvió con esa necesidad que sentía por ella sin poderse resistir perdiendo toda la fuerza que había tratado de mantener en la discusión, acariciando su espalda sintiéndose atrapada y perdida entre sus labios.

Sin embargo, sin ellas percatarse alguien estaba observando la escena.

Aquel beso se prolongó, les costó parar porque ambas lo estaban deseando. Era imposible luchar contra ese deseo que sentían de estar juntas, de demostrarse amor. Pero al final, el sentido de la responsabilidad de Parker le hizo separarse ante la sonrisa de Kristina que entendió que había ganado la batalla.

-Kristina por favor tengo que irme, tengo que dar una conferencia ante muchas personas que vienen exclusivamente a mi charla, y necesito estar concentrada -le dijo entrando de nuevo a la habitación.

-Pero si eres la mejor, no necesitas tanta concentración -apuntó con una sonrisa de enamorada que brillaba tanto que deslumbró a Parker no pudo más que dejarse llevar por esa sonrisa que la volvía loca-. Eres maravillosa.

-Tú podrías serlo, tienes capacidad para serlo, acuérdate.

-Y… una cosa… ¿yo podría ir? -preguntó con cierto nervio.

-¿A la conferencia? -soltó una pequeña carcajada

-Sí -se mordió el labio inferior preguntándole con tono sensual-. Me portaré bien y no te pondré nerviosa, lo prometo.

-Kristina, eso es imposible está todo ocupado además, de lo que voy a hablar me lo has oído en clase  bueno suponiendo que me prestaras atención.

-Pues tienes razón, suponiendo, porque no podía concentrarme en tus clases ¿por qué crees que suspendí? -la miraba sonriendo con cierta provocación.

-¡No me lo puedo creer! -dio una carcajada-. ¿Quieres decir que yo tengo la culpa de tus suspensos?

-Sí de eso pero también de que todas las mañanas encontrara un motivo para levantarme e ir a la universidad -le acarició con ternura el brazo cogiéndole la mano sin apartar ni un momento sus ojos de aquella mirada tierna de Parker.

-Así que venías a clase por mí pero no por mi asignatura -le dijo con cierta ironía girándose para recoger su maletín al tiempo que negaba con la cabeza.

-Parker -vio que tras aquella frase se escondía cierto reproche por lo que había ocurrido. Kristina se puso seria-. ¿Sigues enfadada conmigo? -Parker la miró fijamente con gesto serio-. La verdad que no sabes cuanto siento lo que hice.

-Lo sé, sé que lo sientes de verdad pero precisamente ese inicio me hace detenerme ante todo esto -le habló señalando la cama cerrando los ojos con cierta preocupación-. Todo empezó mal entre nosotras y eso, en parte, es lo que desata mis dudas hacia el futuro.

Nuevamente el miedo de Parker aparecía colándose entre ellas, nuevamente le daba un pequeño empujón a Kristina hacia fuera. Así que, Kristina entendió que debía ser ella la que insistiera.

-Anoche no tenías dudas, ¿qué ha cambiado para que ahora digas eso?

-Kristina, por favor.

-No, es que, después de todo lo que nos ha costado poder encontrarnos de nuevo y descubrir lo bien que estamos, no me puedes decir que por cómo empezamos no debemos continuar. Parker, de verdad, si algo he aprendido de estos meses sin ti es que tengo que vivir al día, sin pensar en el pasado ni esperar el futuro, ¿no puedes hacer lo mismo? Centrarte en este momento que estamos aquí -se volvió a acercar a ella mirándola con una entrega total.

-De acuerdo, maestra Zen -le dijo sonriendo.

-¿Te estás burlando de mí?

-No, claro que no, estoy de acuerdo contigo pero… tenemos que ser honestas y responsables -le acarició la cara con una sonrisa emocionada que no podía evitar.

-Vale pues entonces si quieres ser honesta dime si te gusta estar conmigo tanto como a mi estar a tu lado. Se honesta -la miraba desafiante sintiendo los latidos de su corazón.

-Kristina… -se mordió el labio tratando de controlar sus palabras-. Tenemos un problema yo acabo de salir de una relación larga y al final complicada, y tú estás saliendo con un chico que parece ser buena gente.

-Se honesta y contéstame a esa pregunta, solo eso.

-Claro que me gusta pero…

-¡Ya está déjalo ahí!

Le sonrió tratando de quedarse con aquello y olvidar lo anterior.

-Me tengo que ir… lo siento… pero no puedo quedarme más.

-Vale, te esperaré aquí para que hablemos.

-¿Cómo hablamos anoche? -le acarició la cara sin poder evitar mirarla con adoración, Kristina tenía algo que la hechizaba que le provocaba ese amor puro que nacía de su corazón.

-No estaría nada mal, ¿no? -le preguntó con picardía.

-No.

Entonces Parker se acercó a ella besándola, si tenía que vivir el presente, Parker podría decir que ese beso fue lo mejor de aquel encuentro. Se besaron como si estuvieran sellado el amor entre ambas, lo estaban moldeando y haciéndolo suyo, cada una lo acababa de introducir de un modo total en su corazón.

-Te voy a esperar, me quedaré aquí hasta que vuelvas ¿te parece bien?

-¿De verdad? -la miró con una sonrisa un tanto desconcertada pero alegre de pensar que volvería a estar a su lado.

-Sí, y te prometo que mi madre no se va a enterar.

-De eso también tenemos que hablar luego.

-Mejor no -sonrió con picardía.

-Nos vemos pronto -la miró rozando la admiración más absoluta, volvió a acercarse para darle un beso y al separarse sonrió.

-Te estaré esperando.

Parker la miró acariciando nuevamente su rostro con una ternura que provocó en Kristina esa sonrisa perenne de felicidad que tenía al estar a su lado. Ver ese gesto en ella, provocó que Parker diera una carcajada que fue acompañada por la sonrisa divertida de Kristina que se quedó allí hasta que la vio perderse por el pasillo. Cerró la puerta feliz con esa expresión que daba luz a su rostro, iba a esperarla allí, le había parecido bien ¡no todo estaba perdido! Sabía que la quería se lo había demostrado con eso le bastaba para tratar de llegar juntas a buen puerto, sabía que le aterraba la diferencia de edad y debía ser ella quien la convenciera de que no pasaba nada, que poco importaba. Estaba pensando aquello cuando llamaron a la puerta, dio una pequeña carcajada pensó que se le habría olvidado algo, abrió con una sonrisa que se difuminó al ver allí a su padre.

En el ascensor, Parker se había apoyado contra la pared, no podía borrar de su mente las palabras de Kristina, vivir el día a día, sonrió mordiéndose el labio inferior, parecía mentira que fuera precisamente ella quien le hiciera ver la realidad, sabía que Kristina la había descubierto y que lo que le pasaba realmente era que tenía el miedo. Pero tras ver en sus ojos el amor intenso que le demostró, decidió que se quedaba allí para afrontar una relación con Kristina, estaba dispuesta a luchar y darse una oportunidad, su matrimonio había acabado era libre para intentarlo con todas sus fuerzas. Al pensar en ello su mente le llevó a aquel momento donde sentadas en la cama Amanda y ella llegaron a la misma conclusión.

-Parker creo que es mejor que no vengas conmigo. Creo que lo nuestro termina aquí.

-Amanda… -le dijo frunciendo el ceño, pero entonces cerró los ojos acompañando el gesto con un suspiro-. ¿Cuándo nos hemos perdido?

-Poco importa ya, las dos nos hemos acostumbrado a vivir así, me di cuenta en el despacho de la universidad, cuando hablé de aquella loca y tu mirada me demostró que te dolió mi comentario.

-Lo siento, de verdad.

-Solo espero que recapacites y te des cuenta que una relación así solo te va a llevar a la destrucción. El camino con ella lo has empezado destruyendo totalmente nuestro matrimonio.

-¿Sabes Amanda? Estos días he pensado mucho en todo esto, me he culpado por mirar a Kristina, por sentirla en mi corazón, sí de eso me responsabilizo, pero no de romper nuestro matrimonio, estaba roto cuando ella apareció, precisamente por eso llegó tan rápido a mi corazón. Esto es cosa de dos, y las dos hemos fallado.

-De acuerdo, está bien hagámoslo de la mejor manera, no quiero perderte de mi vida.

-Ni yo tampoco, te lo aseguro, jamás quise hacerte daño.

-Yo a ti tampoco, pero… creo que nos hemos hecho demasiado la una a la otra -le dijo a punto de llorar.

-Te quiero -le dijo mirándola con cariño.

-Yo también te quiero, Parker.

Suspiró con cierto malestar Úrsula tenía razón, querer no era amar, y en aquel ascensor se había dado cuenta de lo mucho que amaba a Kristina. Pero ya estaba, tal y como le había dicho Kristina, no podía pensar en el pasado, ya lo había vivido. Sonrió al recordarla, ¡qué bien sabía manejar las palabras! Por eso le vio tanto potencial, aunque no fuera capaz de emplearlo en los estudios. Pero sus palabras sobre el ayer y el futuro le habían llegado al alma, veía amor en los ojos de aquella mujer, sentía el amor en cada caricia que le regalaba, en cada beso ¿iba a dejar pasar aquella oportunidad? Cada vez que le recordaba el problema de la edad ella era tajante, no veía problema y quizá no lo había. Sí, hablaría con ella a su vuelta al hotel y vería como arreglar aquello, como tratar de manejarlo y que pudiera tener una base fuerte, porque el amor y la pasión ya la tenían.

Fue a la cafetería que había junto al hotel para coger un café de camino a la conferencia, estaba bajando las escaleras cuando de repente se encontró con Alexis, su mirada le transmitía un profundo odio, tanto fue así que se detuvo incluso antes de llegar a ella.

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