PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 29

Cuando Úrsula entró y vio el estado en el que se encontraba Parker entendió que algo grave había pasado, antes de preguntar supo que debía tan solo apoyarla. Primero la abrazó y dejó que llorara en su hombro mientras repetía como una letanía una y otra vez, “no me va a perdonar”. Después, cuando se calmó la llevó hasta la habitación, la ayudó a acostarse dejándole un paquete de pañuelos cerca, bajó hasta la cocina para prepararle una tila. No hacía falta que le dijera nada, sin duda alguna su viaje a Port Charles había sido mucho peor de lo que podía imaginar. Era consciente de que Kristina había tenido algo que ver con su estado. Subió las escaleras pensando cómo ayudarla. Al entrar en la habitación la encontró sentada en la cama apoyando su espalda en varios almohadones, tratando de sofocar sus lágrimas, tanto los ojos como la nariz estaban enrojecidos por el rato que llevaba llorando. Su amiga la miraba con pena, era la primera vez que la veía destrozada, nunca antes ni siquiera cuando Amanda se fue llegó a verla en aquel estado que le había impresionado.

-Gracias por venir, Úrsula -dijo con la voz entrecortada.

-¿Puedes explicarme lo que ha pasado? ¿O mejor cuándo estés más tranquila? -la miró con preocupación.

-Se acabó, se acabó para siempre -volvió a llorar.

-La viste -afirmó con rotundidad, Parker asintió mientras se limpiaba la nariz-. ¿Estuvisteis juntas?

-Vino a verme al hotel, y sí pasamos la noche juntas.

-¿Y? ¿Fue mal?

-No, fue tan intenso, ella fue tan maravillosa… Me dijo que había sido la mejor noche de su vida y reconozco que la mía también -sonrió a punto de llorar, Úrsula la miraba desconcertada-. A la mañana siguiente hablamos y traté de detener sus ilusiones ya sabes… me daba miedo verla tan entusiasmada hablando de amor.

-Entiendo que ella quería más que una sola noche.

-Sí, al saber que me había separado vio un futuro para nosotras. Al final  después de hablara un buen rato le dije que estaba bien, me convenció que podíamos intentarlo dejé a un lado mi miedo a la diferencia de edad que hay entre las dos, y que ella me insistió con decisión que no le importa.

-Consiguió que a ti tampoco -le sonrió tratando de darle algo de ánimo aunque no lograba entender si había sido así, por qué estaba en aquellas condiciones.

-Sí. Fue muy convincente en sus explicaciones y en la manera que me demostró sus sentimientos, y… bueno… me dejé llevar por lo que mi corazón sentía en ese momento.

Guardó silencio su mirada se había perdido sobre la sábana blanca que cubría su cuerpo. Sintió un escalofrío recorriéndole el cuerpo.

-¿Y qué pasó?

-Quedamos que nos veríamos y hablaríamos cuando terminara la conferencia sobre lo que podíamos hacer. Durante un pequeño espacio de tiempo me sentí feliz -sonrió como si al recordarlo volviera a ella por unos segundos la felicidad-, ¿sabes Úrsula?, había sentido a Kristina habíamos compartido no solo pasión y deseo, si no, esa mirada de amor que me regala y me hace perder la cordura que me hace creer que soy capaz de luchar contra todo y todos. Sus ojos me hablan tanto que me pierdo entre sus sentimientos y los míos, Kristina tiene una fuerza y un brillo en la mirada que me llega al corazón directamente. Pero el rato de felicidad se esfumó al encontrarme con su madre.

-¡Oh! -abrió los ojos sabiendo que ahí estaba el problema pero no entendiéndolo realmente-. ¿Su madre? ¿Y qué tiene que ver su madre?

-Me atacó de un modo ruin, me acusó de aprovecharme de Kristina, de acostarme con ella por diversión.

-Pero eso no es cierto, ¡esa señora sabe que su hija es adulta!

-Para ella lo único que yo quería era tener a Kristina -se mordió el labio haciendo un gesto amargo-. Me amenazó que le diría al decano que había pasado la noche con ella, que habíamos tenido sexo aprovechando que yo estaba en Port Charles, que yo la había buscado, y también se lo diría a Amanda.

-Bueno… Amanda no debe preocuparte.

-Sí, Úrsula, me preocupa que se entere.

-¿Piensas volver con ella?

-No se trata de eso, ella antes de dejarme me acusó también de lo mismo, de la diferencia de edad que había entre las dos, lo mismo dijo Alexis, me preguntó que le podía ofrecer a Kristina y…

-¡No me lo puedo creer! -exclamó con una expresión en su rostro de incredulidad total-. ¡Para un momento! Lo de su madre me parece fatal pero lo de Amanda me parece mezquino. Es como tratar de dejarte pero con una soga en el cuello ¿no lo ves? No eres suya pero te crea una duda estúpidra y ridícula para que no seas tampoco de Kristina. Parker… olvida todo lo que te han dicho una y otra, tú la quieres.

-Tienen razón, Úrsula, la edad es un muro infranqueable entre nosotras. ¿Que voy a ofrecerle de aquí a unos años?

-¿Qué que le vas a ofrecer? No me lo puedo creer, ¿de verdad te preguntas eso? Puedes ofrecerle amor, Parker, amor que es lo que sientes por ella y sexo también… ¡Oh vamos Parker no me digas que te da miedo eso!

-Pero… -no sabía qué decir.

-Dime una cosa, me has dicho que fue la mejor noche de tu vida y que hasta estabas ilusionada porque fuera algo más, ¿crees que eso no es amor? ¿Crees que todo lo que habéis sufrido no es porque os amáis?

-Pero su madre tiene razón… Kristina tiene que vivir cosas que no ha vivido aún y le corresponden a su edad.

-¡Parker a ella no le importa te lo ha dejado claro! Ella quiere vivir todo eso a tu lado. ¿Con quién vas a vivir con ella o su madre?

-Úrsula, a mí sí me importa yo quiero que sea feliz. Estaba con un chico y bueno… parece buen tipo… será feliz con él.

-A ver, a ver… a ver que me he perdido. ¿Cómo va a ser feliz con él si te ama a ti?

-Porque me encargué de hacer que me odie -ante la mirada incrédula de su amiga agregó casi sin poder hablar porque el dolor se le había agarrado a la garganta-. Le dejé una carta diciéndole que me había arrepentido de la noche que pasamos que nunca debió suceder y… que… -se le rompió la voz por el llanto.

-Y que no la amabas.

-Sí, algo así, sé que le he roto el corazón y posiblemente ahora mismo lo único que sienta por mí es odio, le he vuelto a fallar ¿te das cuenta? Ella vino a mí y… yo… ¿Qué otra cosa podía hacer? -preguntó en voz alta elevando un hombro con gesto derrotado.

-Debería saber que no has sido tú la que la ha abandonado, si no la arpía de su madre que te ha amenazado.

-No, no, ella tiene razón -trató de ser contundente.

-Parker dime una cosa, pero contéstame con el corazón. ¿Estarías dispuesta a luchar por el amor de Kristina aún en contra de su madre?

-Sí. Pero entonces significaría que perdería mi carrera y quizá… también a Kristina si ella no es fuerte y está decidida a luchar por nuestro amor aún en contra de su madre, porque sé que Alexis no nos dejaría ser felices, y eso sé que no va a suceder, es su madre.

Contestada la pregunta rompió a llorar nuevamente entre los brazos de su amiga. Úrsula le dio una pastilla para que pudiera descansar, la dejó acostada con el teléfono en la mano y se fue no muy convencida de que no terminara llamando a Kristina. Parker sentía que su vida se había destrozado, no podía detener ese pensamiento de pérdida total, lloraba pensando en Kristina y en el dolor que le había creado, lloraba por su propio dolor y no sabía qué hacer ante él. Se sentía tentada de llamarla y decirle la verdad, decirle que su madre la había obligado a ser cobarde, que no podía hacerle daño que tenía razón ¿que iba a pasar en unos años? ¿Podría corresponderle? ¿Qué podría darle? ¿Kristina se arrepentiría? Aquellas preguntas hervían en su mente provocando en ella un llanto sin control. Y lo que no había hecho en todo ese tiempo, lo hizo aquella noche aferrándose al móvil esperando que Kristina la llamara.

Sin embargo, Kristina se encontraba en su cama llorando no cesaba de leer la carta, una y otra vez. Y cuanto más la leía menos la entendía.

Querida Kristina.

Lo siento pero no puedo estar contigo, esta noche pasada no debería haber sucedido, viniste en un mal momento donde mi guardia estaba baja, y por eso no fui capaz de negarme. Como te dije fue un momento, quiero que lo olvides y pienses que no podemos estar juntas, yo no tengo nada que ofrecerte, para mí es muy importante mi carrera, está antes que nada, espero que seas muy feliz al lado de Aaron, que él pueda darte lo que tú mereces. Yo no he sido ni seré nunca quien deba estar junto a ti, de igual modo, que tú no eres la persona que pueda hacerme feliz. En mi vida estoy segura que no hay un lugar para ti y nada más nos haríamos daño.

Parker.

Rompió a llorar repasando cada momento que habían compartido, Parker se marchó asegurándole que volvería y hablaría con ella, ¿acaso no había estado a su altura? ¿Qué había pasado para ese cambio y, sobre todo, para esa dureza en sus palabras? No lo entendía, eran libres por fin después de todo lo que habían sufrido separadas, durante la noche Parker la había tratado de un modo tan especial, tan cariñosa, le había asegurado quererla y aunque por la mañana trató de rebajar algo sus palabras, sabía que era cierto que la quería de verdad. ¿Entonces? Aquella duda le hizo romper en un llanto tan fuerte que Molly no dudó en entrar, y sentarse a su lado abrazándola con un gesto de terrible pena.

-Me ha dejado… me ha dejado, Molly.

-Tranquila… Kristina.

-No puedo soportarlo… la quiero… la quiero… -repetía llena de tristeza.

-Sabía que irías a verla, ¡y te advertí que no debías hacerlo! Mira ahora cómo estás.

-Pasamos una noche tan especial. Por fin podíamos estar juntas por fin teníamos un futuro unidas, ella se ha divorciado. Quedamos en hablar para estar juntas… -hablaba con la voz entrecortada y un gran sofoco que de vez en cuando le hacía detenerse para controlar la respiración-. Decidí hablar con Aaron decirle que me perdonara pero amaba a otra persona… y entonces… antes de decirle nada él me dio su carta y…

-Tranquila, Kristina -le decía dándose cuenta que ese amor por Parker era real y entonces sentía una rabia hacia aquella mujer que sin duda se había burlado de su hermana.

Entonces el llanto todavía fue mayor, buscó refugio en el pecho de Molly que la abrazó frunciendo la barbilla con ese gesto repleto de pena que sentía por ella. Había sufrido en la distancia y ahora cuando se vieron el sufrimiento todavía era mayor.

-Kristina quizá sea lo mejor, mira tienes a Aaron que es un buen chico.

-Pero yo no puedo corresponderle, lo he intentado pero… Parker… -la murmuró sin poder continuar rompiendo a llorar.

-Ella te ha dejado y creo que es definitivo. Quizá después de estar contigo se dio cuenta que algo no funcionaba.

-¡Pero si todo fue tan mágico! ¡Tan maravilloso!

-Quizá para ella no -le dijo con cierto cuidado.

-¿Tú crees? -la miró desesperada cayéndole las lágrimas de un modo continuado por sus mejillas.

-Quizá se percató que tú y ella estáis muy lejos, Kristina. Deberías aceptarlo, ella es mayor que tú y eso siempre será una traba. Acepta que se ha ido para siempre.

-No puedo -volvió a romper a llorar.

-Pues tendrás que ir dándote cuenta de que debes olvidarla, como ella seguro ha hecho contigo.

Kristina rompió a llorar no tenía consuelo, no cesaba de repetir su nombre hasta que finalmente rota por el dolor se durmió.

Habían transcurrido unos días desde el adiós de Parker. Para las dos había sido un tiempo complicado, Kristina había conseguido al menos que Aaron no la odiara, aunque le había dejado claro que con él no podría tener nada que no fuera amistad. Trabajaban juntos pero tenían un trato correcto y hasta distante que Kristina había tratado de rebajar pero no había sido posible. Su vida se había detenido en aquella habitación del hotel, y estaba segura que Parker se había llevado con ella su corazón. Se había hecho el propósito de no llamarla ni enviarle mensajes, pero había llegado un día en el que su desesperación era tal que la había llamado sin recibir respuesta, comenzó a enviarle mensajes necesitaba hacerle saber que no la entendía, que no podía ser real todo lo que estaba ocurriendo después de lo vivido por las dos.

Por su parte, Parker parecía haber intercambiado los papeles desde que había estado con Kristina, era ella la que no se separaba del móvil, tan solo necesitaba recibir noticias de que estaba bien, cada mensaje aunque le destrozara un poco el corazón, le hacía saber que Kristina seguía esperando una explicación, aunque notaba no solo su decepción si no, también en algún mensaje le había dicho que seguía queriéndola y aquello aún le dolía más. No sabía qué hacer para ser definitiva con ella, porque tampoco había superado lo ocurrido se pasaba los días pensando en Kristina y por las noches reviviendo aquella vez donde sus caricias pasearon por el cuerpo de quien quería pero era imposible tener.

Y en medio de las dos se encontraban Alexis y Sonny, los dos estaban preocupados al ver el estado de Kristina, pero sobre todo, desconcertados por cómo había tomado las riendas de su vida, no parecía ella y por mucho que ambos esperaban una reacción por su parte para volver a estar con Aaron y recuperar su vida, veían que pasaban los días y era todo lo contrario.

Aquel día transcurría con normalidad tanto para una como para otra, principalmente para Kristina estaba trabajando en la cafetería cuando Aaron llegó hasta ella para hablar sobre un pedido. Él se fue con gesto serio en el mismo instante en que Alexis llegaba, vio el comportamiento de los dos.

-¡Hola Kristina!

-Mamá -no se sorprendió de verla allí porque últimamente su madre estaba demasiado pendiente de ella-. ¿Otra vez aquí?

-¿Qué hay de malo que venga a verte?

-Nada -elevó los hombros con desgana y seriedad.

-¿Qué tal van las cosas con Aaron?

-Si te preguntas si voy a volver con él, como las otras veces que me lo has dicho no. En absoluto.

-Cariño… estoy preocupada por ti.

-Mamá tienes que ir a tu reunión, hoy es tu juicio.

-Kristina -le advirtió con preocupación.

-Está bien, al menos hemos conseguido hablarnos sin odiarnos. Pero… lo realmente importante para mí es que no he conseguido saber nada de Parker.

-¿Has tratado de ponerte en contacto con Parker? -le preguntó tras un suspiro dejando el bolso a un lado.

-Lo he intentado, sí. La he llamado, la he enviado mensajes de texto pero no contesta y eso me desespera porque no entiendo después de todo lo que hablamos qué pasó, simplemente no entiendo porque se alejó de mí así.

-Quizás ella entiende y está segura de que no hay un lugar para ti en su vida, quizá pensó que lo mejor era alejarse de ti y evitar que os hicierais daño.

-¿Por qué dices eso? -le preguntó mirándola seria y prácticamente sin mover un solo músculo de su rostro, no podía creerlo.

-Mira, sé que te duele pero tal vez Parker…

-Para, para no quiero que me digas lo que Parker pensó, necesito que seas honesta conmigo -su voz volvió a ser dura para decirle-. No he dejado que nadie lea su carta, ni Molly, ni tú, nadie la leyó y lo que tú me estás diciendo es lo que me dijo ella, sobre todo que yo no tenía un lugar en su vida, que es lo que menos esperaba que me dijera, y que es la frase exacta que tú has dicho como si se la hubieses dictado ¡qué quiere decir eso, mamá!

Alexis se apoyó en la pared, suspiró con fuerza se había dado cuenta que había metido la pata y Kristina la había descubierto.

-Estoy segura que no es una coincidencia, ¿Qué es lo que has hecho, mamá?

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2 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 29

  1. ¿Sabes? Soy de las que piensa que hay momentos en la vida que no puedes dejar pasar, pero también, soy de las que le da tantas vuelta a las posibles consecuencias que alguno se me ha pasado de largo y me he arrepentido después. Creo que de las dos el personaje más complicado es Parker porque luchar entre lo que tu cabeza dice razonablemente y lo que tu corazón anhela, no es nada fácil. De las equivocaciones también vas aprendiendo, y creo que sales reconfortada. Esperemos que sea lo que le suceda a ella y no sea demasiado tarde. Porque Kristina parece que lo tiene muy claro.
    Un abrazo enorme y gracias por comentar.

  2. Entiendo a Parker, no es fácil lanzarse de cabeza a la piscina, pero el que no arriesga no gana ni pierde nada. En cuanto a Alexis, hay padres que no entienden que los hijos crecen y son ellos quienes deben elegir su destino, aunque no sea lo que ellos querían, veamos si es capaz de confesarle a Kristina que ella indujo a Parker a dejar, excelente escritora. Saludos.

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