PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 32

Aquella voz la paralizó totalmente. Al verla no daba crédito, estaba allí ante ella con su sonrisa maravillosa, el brillo en la mirada y tuvo que parpadear varias veces para darse cuenta que era real. Que no era uno de sus momentos en los que la imaginaba volviendo a buscarla. Pero al mismo tiempo sin poderlo evitar sintió un miedo paralizante.

-¡Kristina!, pero… ¿Qué haces aquí? -preguntó totalmente atónita al verla.

-Sé que sales a correr y… quería hablar contigo.

-Ya… pero… ¿por qué?

Parker trataba de controlarse pero no pudo evitar mirarla con total devoción, estaba radiante, realmente hermosa. Tragó saliva tratando de relajarse.

-Vi que me llamaste anoche.

-¿Yo? -le preguntó sorprendida.

-Sí -respondió con una gran sonrisa.

-No, Kristina, yo no te llamé.

-Sí lo hiciste, y como no me dejaste ningún mensaje he pensado que lo que querías era que nos viéramos. ¿Qué querías decirme?

Parker la miró con seriedad, tragó saliva tratando de serenarse se le habían disparado las pulsaciones sin remedio. Tener a Kristina allí le hacía sentir esa dicotomía entre la parte racional e irracional en la que se había convertido su vida, un camino que quería recorrer con ella y el otro que quería alejarla.

-Recibí tu mensaje pero no te he llamado, no te he devuelto la llamada.

-¡Qué sí, qué sí! -insistió sonriendo.

-Pero… -entonces sacó el teléfono de su bolsillo y miró la pantalla, allí estaba la llamada-. Dios es verdad, pues habrá sido al ponerlo en el bolso o en mi bolsillo pero… lo siento, Kristina de verdad no tenía ninguna intención de llamarte -le dijo con seriedad.

-¿Estás segura? -le preguntó con una sonrisa ciertamente provocativa-. Igual tuviste dudas y sí me llamaste aunque colgaste.

-No, no, yo no tenía intención de ponerme en contacto contigo -le dijo tratando de aparentar la mayor seguridad posible-. Siento si te has llevado una impresión equivocada, de verdad, lo siento.

Kristina fue cambiando el gesto de su rostro, aquella sonrisa con la que había llegado se le fue borrando poco a poco convirtiéndose en una expresión descorazonada. Parker la miraba fijamente sintiendo en su corazón aquel cambio y lo que conllevaba para ella hacerle daño.

-¡No importa! Adiós -se giró para marcharse.

-¡Espera Kristina! -le llamó necesitando no volver a ver esa expresión en ella.

-Tranquila, te prometo que no voy a volver a molestarte -trató de que su voz sonara con dureza pero le salió un tono quebrado.

-No, espera, no -se acercó a ella mirándola fijamente y añadió con esa sonrisa que provocaba un terremoto en el interior de Kristina-. La verdad que he estado pensando mucho en ti.

-¿De verdad? -le preguntó volviendo a ella la ilusión.

-Mira lo siento… es que de verdad no esperaba verte aquí y… ¡uf Kristina! -sonrió nerviosa metiendo las manos en los bolsillos de la chaqueta-. Pero… ya que estás aquí podríamos tener una charla tranquila.

Ambas decidieron sentarse en el banco, Kristina no podía evitar estar nerviosa y debía controlar las ganas que tenía de echarse a su cuello abrazarla y besarla. Por su parte Parker tan solo quería ser sincera y que todo volviera a la normalidad.

-La verdad que siento mucho lo que pasó en Port Charles, fui bastante cobarde dejándote una nota. -Si te soy sincera, fue una sorpresa para mí ya que habíamos hablado de darnos una oportunidad. No lo entiendo, Parker, después de lo que había pasado entre nosotras no sé… no lo acabo de entender.

-En ese momento pensé que era lo mejor -dijo tras dar un suspiro prolongado-. Pero si miro hacia atrás y lo pienso… creo que merecías mucho más.

-Bueno, sé que mi madre tuvo mucho que ver en esa nota para que te alejaras de mí -entonces añadió con rapidez y gesto preocupado-. Lo siento, de verdad, Parker déjame explicarte.

-Mira no tiene nada que ver con lo que tu madre dijo o hizo en aquel momento -le cortó Parker con seriedad-. Se trata de mí. De mis sentimientos y mi comportamiento.

-¿Tus sentimientos… por mí? -le preguntó con cierto temor pero con el corazón latiendo deprisa. Y le preguntó con una sonrisa-. ¿Quieres decir que sí te sientes atraída por mí, que lo que ocurrió fue real?

Parker sintió tanta ternura en aquella pregunta que no pudo más que sonreír y responderle con un inmenso cariño.

-Sí, Kristina. Y aún lo siento.

El rostro de Kristina se transformó en una gran sonrisa, la miró con los ojos emocionados, era verdad ella tenía razón lo sabía. Todos estaban en su contra pero ella siempre mantuvo que era cierto lo que sentían, lo que aquella noche habían compartido. En aquel instante, Parker se lo confirmó, en su mirada, en el ligero temblor de voz pero sobre todo en su sonrisa repleta de amor.

-¡Eso es fantástico, Parker! -y ahí por fin pudo hacer lo que tanto deseaba se echó a sus brazos feliz abrazándola-. Olvidemos todo lo que pasó, yo estaba segura que no era cierto. Empecemos de nuevo, ¡estoy tan feliz de haber venido!

-¡Kris, Kris! -la separó con cuidado-. Déjame acabar y escúchame, por favor -tomó aire y mirándola intensamente a los ojos le dijo-. Nunca debió pasar, nunca debimos pasar la noche juntas, nunca debió suceder. Sigo siendo tu profesora para cuando te reincorpores, además, nos enredamos en sentimientos que jamás debieron existir, yo fui la primera mujer por la que te sentiste atraída pero nunca debí ceder -Kristina la miraba sin entender nada-. Nos separa un mundo, Kristina, nosotras no estamos a la par nunca, no podemos ser pareja. Yo no tengo nada que ofrecerte.

-¡Pero Parker cómo puedes decirme eso! ¡Tienes tu amor para mí igual que yo para ti! -le decía tratando de convencerla-. Nunca he sido tan feliz como estando contigo, nunca me había sentido así, no puedes obviar lo que vivimos. Soy feliz cuando estoy a tu lado con el amor que sé sientes por mí y acabas de reconocerlo ¿qué más quieres darme? ¡Si a tu lado lo tengo todo! ¡Y ya te lo dije, te lo vuelvo a repetir! ¡Nunca había sido tan feliz como cuando hicimos el amor aquella noche! No entiendo porque quieres alejarme de tu vida vamos a sufrir en vano porque las dos nos queremos y juntas estamos bien. Parker…

Le hablaba mirándola fijamente, le había cogido una mano y su caricia era contundente como tratando de mostrarle lo mucho que la amaba. Parker negaba con la cabeza lo estaba intentando todo, necesitaba acabar con aquella tortura. No podía ni quería arruinarle la vida debía ser contundente.

-Kristina, escúchame por favor, voy a volver con mi mujer.

El gesto de horror de Kristina fue épico, no daba crédito a lo que acababa de decir Parker. La miraba y no podía creerla. Parker agachó la cabeza y sin mirarla dijo:

-Soy consciente de que va a ser algo complicado pero… vamos a luchar por recuperar lo que tenemos.

-¿Lo que tienes? Estás divorciada -le reprochó aún sin reaccionar.

-Bueno… no completamente es algo más complicado de lo que parece, no estábamos divorciadas completa, estábamos en el proceso de divorciarnos -la miró con gesto de profundo dolor.

-¿Qué? ¡Oh, cállate, cállate y no sigas! -le espetó con una sonrisa artificial en los labios y la incredulidad marcada en la mirada levantándose nerviosa-. No lo digas… no digas eso…

-Sé que es difícil de entender por tu parte, esto es difícil para mí también pero tengo que ser honesta contigo, quiero que sepas como están las cosas ahora, como está mi vida en este momento.

-¿Honesta? ¡En este momento quieres ser honesta! ¡Me mentiste! -le recriminó con dureza.

-No, Kris, no te mentí -se levantó poniéndose a su altura mirándola con expresión triste.

-¿Cómo qué no? Esa noche en el hotel me dijiste que tu matrimonio estaba acabado, que llevaba mucho tiempo muerto-la miraba con una expresión que mezclaba la furia y la incredulidad-..

-No te mentí es lo que yo creía -se defendió.

-¿Creías? Te derrumbaste y te consolé, me aseguraste que estabas rota porque te habías divorciado y… y hicimos el amor porque me afirmaste que eras libre para estar conmigo -Parker aguantaba el tipo como podía, entendía su rabia y dolor descargándolo contra ella, se mordió el labio inferior para mantenerse callada-. Yo te idolatraba ¡qué equivocada estaba! Pensé que eras digna de admirar, alguien a quien querer parecerme por tu forma de ser, por tu sinceridad, alguien a quien amar de verdad -en ese instante Parker tuvo que agachar la cabeza mientras cerraba los ojos y una lágrima se escapó de ellos-. Estaba tan segura de tus sentimientos hacia mí. Pero al final, todo el mundo tenía razón, todos menos yo, todos me advirtieron que me utilizarías, y yo he luchado contra todos ellos asegurándoles que no para que finalmente lo hayas hecho.

-Kris… es una situación complicada yo -susurró porque no podía apenas hablar.

-¿De verdad? No, Parker, no lo es… voy a decirte la situación cual es porque ahora lo veo claro, es la típica historia de la profesora aburrida en su matrimonio que quiere darse el gusto con una alumna, una estúpida alumna que se enamora y piensa que lo dejará todo por su amor, la versión que tantas veces han escrito en novelas -hablaba con dureza Parker volvió a agachar la cabeza-. Y claro la estudiante imbécil es feliz porque su profesora se acuesta con ella y piensa que ese es el gran paso para estar juntas, para vivir el amor que supuestamente sienten las dos, pero que realmente nada más siente la estúpida estudiante, porque la profesora después de pasarlo bien sale corriendo detrás de su mujer de la que no había tenido ninguna intención de separarse realmente.

En ese punto, Kristina se apartó de Parker, se hizo a un lado mientras ella se secaba las lágrimas aguantando como podía sus recriminaciones. Sintiendo que le estaba destrozando el corazón, que toda la rabia que estaba saliendo de su interior se estaba volcando en ella y rompiéndole en mil pedazos su alma.

-Además, ya me avisaron que sabías manejar muy bien las palabras, que tenías muy buenos argumentos ¡qué estúpida fui de no verlos! -le gritó con una rabia que se transformó en puñales cada palabra, cada mirada alcanzando irremediablemente a Parker-. Claro todas esas charlas que me diste sobre la sexualidad que debía descubrir, me fuiste tejiendo una tela de araña hasta que por fin caí y me atrapaste, todo era tan solo una cortina de humo para que pudiera evitar darme cuenta de cual era tu verdad, que eres una persona egoísta y débil. No quiero volver a verte nunca más en toda mi vida.

Parker había cerrado los ojos cada palabra le hacía más daño, cada segundo que estaba allí se sentía peor, aunque fuera necesario. Mantenía los ojos cerrados, aquellas palabras de egoísta y débil le habían dolido sobre manera, si supiera la verdad. Pero no podía decirla, tan solo convertirse en un saco de arena al que golpear, y cada palabra de Kristina la había golpeado tan fuerte que el saco se había roto y derramado todo el dolor que sentía su corazón.

-Kristina yo no hice… -trató de acariciar su brazo.

-¡No me toques! ¡Espero no verte nunca más! ¡Vuelve con tu mujer para ser una desgraciada! -entonces con todo el odio que sentía por ella en ese momento le dijo mirándola a los ojos-. ¡Vete al infierno, Parker!

Parker la miró con los ojos repletos de pena y lágrimas, agachó la cabeza asintiendo aquella última frase que le había dedicado. Apretó los dientes y un ligero temblor se apoderó de su barbilla, antes de marcharse, se giró para mirarla por última vez con esa expresión de tristeza mientras Kristina la miraba con odio.

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