PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 34

II PARTE

portada 3

Había pasado un mes desde que las dos escribieron sendas despedidas. En ese mes para ambas no fue fácil salir adelante. Parker, empujada por su propia decepción consigo misma, terminó aceptando la propuesta de Amanda de marcharse lejos y así, evitar un nuevo encuentro con Kristina en la universidad, tal y como ella le había sugerido, era un modo de borrarla definitivamente de su vida. Aunque en el fondo era consciente que aquello no volvería a suceder porque sus padres no la dejarían regresar a la universidad para no encontrarse con ella. En Connecticut no le costó encontrar trabajo, la contrataron en una universidad porque la decana le debía un favor a Amanda y le había dado la posibilidad de sustituir a una profesora enferma hasta que acabaran las clases. Habían decidido ir a una terapeuta para superar los continuos problemas que iban surgiendo en el día a día. Y que Parker finalmente había aceptado porque era consciente de que necesitaba ayuda. Estaba en su despacho de la Universidad trabajando cuando la llamó Úrsula. Solían hablar mucho porque las dos amigas se echaban de menos.
-¡Úrsula! Qué alegría escucharte.

-¿Qué tal estás?

-Bien, ahora mismo corrigiendo exámenes. ¿Y tú?

-Haciendo lo mismo que tú ya nos queda menos para irnos de vacaciones -sonrió-. Aunque me respondas eso sabes que pregunto por ti.

-No puedo decirte que ha cambiado nada.

-¿Seguís en terapia? ¿Sirve, es efectiva, ha borrado de tu mente a Kristina?

-No -contestó con tristeza cerrando los ojos al escuchar el nombre de Kristina.

-¿Vale la pena lo que estás viviendo? Deja no contestes, ¿Hasta cuando vas seguir en ese infierno autoimpuesto por ti misma, amiga?

Por su parte, Kristina aquel mismo día terminaba de recibir la peor noticia de su vida, su hermano Morgan había fallecido, aquella desgracia unida a lo que estaba sufriendo con la situación de Parker, provovó en ella una terrible sensación de desamparo, la vida la golpeaba fuertemente de nuevo. Aquella noche al meterse en la cama sintió la necesidad de imaginar que los brazos de la mujer que amaba la rodeaban y, sin demasiado esfuerzo, pudo recrear su voz susurrándole “tranquila Kristina, estoy aquí”. Y así consiguió dormirse pensando en ella como seguía haciendo desde su adiós. A la mañana siguiente cuando fue a salir hacia el funeral de su hermano, un mensajero le entregó una carta. Conforme empezó a leer las lágrimas se sucedieron por sus mejillas.

Tras el funeral, Kristina volvió a casa con su madre y sus hermanas que la arroparon conscientes del dolor que la pérdida de Morgan significaba para ella. Poco a poco con el paso de los días pudo dejar de llorar porque era como si ese dolor sacara a flote el otro que subyacía en su corazón. Aquel día iban a celebrar que Sam estaba bien de su embarazo. Estaban las tres hermanas con Alexis en su casa cuando esta le hizo una pregunta que llevaba en su cabeza rondando unos días, porque Kristina no había vuelto a hablar de Parker, y con lo que terminaba de ocurrir estaba segura que habría buscado la manera de hablar con ella.

-Kristina ¿has hablado con Parker?

-No, me envió una carta de condolencias muy formal diciéndome que tanto su mujer como ella me daban el pésame.

-¡No me lo habías dicho! -le reprochó Molly.

-No había mucho que decir, ella sigue feliz junto a su esposa, nada ha cambiado solo fue correcta conmigo.

-Cariño -le advirtió Alexis con pena.

-Estoy bien, la muerte de Morgan me ha hecho replantearme muchas cosas y ahora mismo debemos estar felices con esta nueva sobrina que va a llegar.

-Aún no sé si es niña o niño -sonrió Sam percibiendo la mirada sombría de su hermana.

-Será niña -dijo feliz Molly.

-Quiero deciros que me siento muy feliz de teneros a las tres aquí -les dijo Alexis emocionada-. Que poco a poco vayamos superando todo, y espero que tengamos un poco de paz después de tanto sufrimiento.

Se abrazaron felices, aunque Sam que era la que mejor conocía a su hermana, sabía que no había olvidado a aquella mujer como pretendía hacer creer a todos, por eso cuando terminaron de comer y Alexis acompañó a Molly a comprar, sacó dos tazas de té y se sentó junto a ella.

-Bueno, ahora que estamos solas y has nombrado a Parker por primera vez desde que se fue, dime la verdad.

-¿Qué quieres qué te diga? – la miró con gesto grave.

-Kristina… a mí no me engañas, sé que estás sufriendo porque realmente te has enamorado. Dime la verdad, sabes que cuentas con mi apoyo.

-Es extraño, a veces sueño que abro la puerta y está ahí esperándome con su sonrisa como si nada hubiera pasado dispuesta a luchar por mí.

-Pero sabes que eso es imposible, ¿verdad? -trataba de apoyarla pero sin crearle falsas esperanzas.

-No, no lo es, Sam.

-¿Crees que puede venir? -Kristina sonrió levemente elevando los hombros-. A ver, tú eres quien mejor sabe lo que pasó, eres la que has estado con ella y quien puede realmente saber si esa posibilidad existe.

-Sé que me quiere, sé que a pesar de estar con su mujer habrá un día que no pueda más y se dará cuenta que estamos destinadas. El día que fui a hablar con ella por última vez me di cuenta, aunque solo el paso de los días me ha ayudado a verlo, de la misma manera que estoy segura le va a pasar a ella. Sus palabras me decían que iba a volver con su mujer mientras trataba de alejarme de ella pero su mirada me atraía más que nunca, si la hubieras visto llorar, sé que no lloraba por mis acusaciones duras, sé que lloraba porque le dolía dejarme. Y por eso estoy segura que algún día volverá.

-Pero Kristina, te ha enviado un telegrama de condolencias y ha incluido a su mujer -la miró con cierta preocupación.

-Lo sé, y me muero de celos cada vez que lo pienso. Pero también sé que ella piensa en mí, podía no haberme enviado nada, pero lo hizo -hizo una pausa dónde agachó la mirada y parpadeó como si pudiera quitarse la pena que sentía cada vez que pensaba en ella-. ¿Sabes lo que ha hecho que no esté conmigo? Hay una sola cosa que le da pánico y es la diferencia de edad, mamá se encargó de atacarla por ahí y ella decidió huir.

-Pero esa diferencia siempre estará ahí, y aunque sabes que a mí no me gusta juzgar es complicado manejar una relación con tanta diferencia.

-Para mí, no.

-Eso lo dices ahora, ¿has pensado en el futuro? -le preguntó mirándola con intensidad.

-Sí, por supuesto que lo he pensado. Mira he tenido con Parker el mejor sexo de mi vida, me trató con la mayor ternura que jamás alguien pudo tratarme, sé que a su lado seré feliz y no por la noche que pasé, si no, porque antes de llegar ahí compartimos muchos momentos, no ha sido una atracción física nada más, ha sido una relación que ha ido poco a poco consolidándose, nos entendemos con una mirada, es capaz de hacerme reír sin parar, me ha hecho creer en mí misma, me ha apoyado y -se detuvo porque antes de decirlo necesitó cerrar los ojos para aplacar las lágrimas-… me ha amado como nadie. Y estoy segura que sería así en el futuro aunque nos separen los años que nos separan. En el momento ella se dé cuenta de eso, de que podemos ser felices, volverá.

-Kristina no has salido con nadie desde que estuviste con ella, ¿quién te dice que no encuentras otra mujer?

-Ella es la mujer, Sam. Ella es la mujer que está destinada a ser para mí. Y volverá.

Desde aquella frase tan contundente había pasado un año. Kristina estaba centrada en retomar sus estudios en la universidad de Port Charles. También había tomado la decisión de independizarse, consiguió vivir en un piso compartido con una amiga. Se había puesto a trabajar para poder pagarse la universidad, Alexis y Sonny pensaban que había madurado pero lo que no sabían era que todo cuanto hacía era pensando en Parker. Había llorado mucho por ella, sí, pero también había crecido personalmente, seguía sin tener ninguna relación porque aquel diario en que había dejado impreso su amor, sus miedos y sus locuras le había servido de guía. Ya no era la niña caprichosa que se había obsesionado por su profesora, ahora era la mujer que seguía esperándola con el amor golpeando fuertemente en su corazón.

Había llegado el día de matricularse en la universidad, Molly estaba encantada de poder compartir la experiencia con su hermana, que estaba mucho más tranquila y centrada. Estaban comiendo con Alexis que había vuelto a recobrar su licencia de abogada. Todo era tranquilidad y tras un año horrible donde todos habían sufrido agradecían tener algo de calma en sus vidas.

-¡Vamos chicas, Kristina tienes que recoger tus papeles de la universidad! -le dijo feliz Alexis al terminar de comer.

-Es cierto, tengo unas ganas enormes de poder empezar a estudiar -respondió mientras cogía su bolso.

-¡Y yo de que estudies y lo hagamos juntas. Empiezas de cero sin malos recuerdos y sobre todo, sin Parker! -le dijo Molly mientras Alexis asentía convencida de que por fin había salido de su vida.

Kristina sonrió como si con esa sonrisa aceptara definitivamente que su vida empezaba de nuevo, que la oportunidad de ser feliz volvía a ella un año después, sin Parker.

Cuando terminaron de rellenar los papeles, ambas hermanas se fueron a tomar un té, su relación había mejorado mucho porque Molly dejó de hablarle de Parker, y Kristina lo agradeció.

-¿Ya te ha llegado tu horario? Tenemos que ver cómo vamos a hacer para ir juntas a algunas clases, será más divertido -le dijo Kristina a Molly que sacaba su Tablet para ver si ya se lo habían enviado.

-¡Oh no!

-¿Qué pasa?

-Esto es horrible, el profesor Deauville se ha cogido un año sabático.

-Ahora que ibas a ir a su clase, con lo famoso que es -dijo sonriendo Kristina-. ¡Vaya drama, Molly!

-Tenía su temario en el primer semestre que me parecía fantástico, las mujeres y la política.

-Bueno, pues habrá otro profesor ¡y quién sabe a lo mejor es más interesante!

-¡Mierda! -gritó con gesto impactado.

-¿Qué te pasa, Molly? -aquel gesto la alertó provocando que arrugara la frente en señal de alarma.

-Hay un profesor nuevo que acaba de entrar -su gesto era de verdadero impacto.

-No -susurró mirándola como si el mundo se hubiera detenido, tenía un presentimiento desde hacía unos días y en aquel mometo sin saber lo que sucedía aquel pálpito aumentó.

-Lo siento mucho, Kristina, el profesor es… -le dio miedo nombrarla y le dio la Tablet para que fuera ella misma quien lo viera.

-Parker.

La cara de Kristina era todo un poema, su interior se alegró tanto que provocó que las manos temblaran, Molly la miraba incrédula sin saber qué decir.

-Kristina…

-No puede ser -susurró con una sonrisa mal disimulada.

-Kristina -esta vez su tono fue de advertencia al ver aquel pequeño destello en su mirada.

-Está aquí.

-¡Y qué ha venido hacer aquí! ¡No puedes verla! -su voz denotaba nerviosismo.

-No le digas nada a mamá.

-Pero…

-Molly no voy a buscarla, tranquila, pero tenemos que hacer algo para que mamá no se entere que está aquí -habló preocupada por Parker.

-¡Encima es mi profesora! -recalcó enfadada.

-Ella es muy buena vas a aprender muchísimo con sus clases -le dijo sintiendo como se alegraba su corazón-. Es muy buena persona…

-A mí no me lo parece, después de todo lo que te ha hecho sufrir. ¡Y ahora aquí! ¿De verdad no lo sabías?

-No, no hablamos desde aquel día que me dijo que volvía con su mujer.

-¿Qué vamos a hacer, Kristina?

Molly mostró su preocupación ante la noticia, con todo lo que le había costado superar su relación con ella, su mala relación y el dolor que le había causado volvía a cruzarse otra vez en su camino. Y lo peor, es que había visto en la mirada de su hermana un brillo de ilusión que no le gustó. Ella sabía que en el fondo no la había olvidado, Kristina tenía una nueva amiga Valerie a quien ella le había insistido que le dijera de salir juntas y quizá ser novias, sin embargo, ninguna mujer hacía que Kristina tomara una decisión al respecto, pero tampoco ningún hombre con lo que era evidente que Parker seguía en su corazón, en ese momento, estaba demasiado cerca de su hermana, y temía las consecuencias que podía acarrear.

Mientras tanto, era cierto que Parker estaba en Port Charles, en ese momento cenando junto a su amiga Úrsula, le había ayudado con la mudanza y se quedaba con ella a dormir en su nueva casa. Durante los días anteriores, había notado los nervios de Parker ante su nueva aventura y durante la cena no paró de gastarle bromas.

-Mañana antes de lleguar a mi casa, estoy segura que me llamaras para decirme que tu Kristina ha aparecido.

-No seas mala, Úrsula, igual a rehecho su vida y estoy perdiendo el tiempo.

-¿Como la has rehecho tú? -preguntó irónica mirándola fijamente.

-No, estoy segura que ella estará con alguien, es joven y se habrá olvidado de mí -respondió sonriendo con tristeza.

-Esa chica te ha perseguido siempre, en el momento sepa que estás aquí ¡la tienes a tu puerta!

-Ya no estoy tan segura como antes -respondió con contundencia-. Su silencio me hace pensar que me olvidó.

-¡Eso no te lo crees ni tú! -le sonrió divertida.

-Bueno… a ver son seis meses y puedo pasar desapercibida totalmente. Te recuerdo que no me ha llamado ni me ha enviado ni un solo mensaje desde que nos vimos en Wesleyan, ni siquiera me respondió cuando la muerte de su hermano Morgan, estoy segura que me ha olvidado y con un poco de suerte para ella, igual ni siquiera vive aquí junto a sus padres.

-Si prefieres engañarte para estar más tranquila… ¡adelante! A mí lo que me importa realmente es que tengo de nuevo a mi amiga Parker ¡la de siempre! La que estoy segura que esta vez, si tiene oportunidad con la chica que es el amor de su vida va a luchar por ella.

Aquella noche de cielo raso, la luna iluminaba dos dormitorios de una manera especial. Ninguna de las dos podía dormir, Parker estaba ansiosa no solo por el trabajo si no por la decisión que había tomado y que en ese momento le hacía dudar de ser la mejor aunque su corazón seguía insistiéndole que sí.

Recordó cómo al separarse definitivamente de Amanda, cuando tuvo el divorcio retomó las riendas de su vida, volvió a Wesleyan aunque no le fue posible conseguir trabajo, pero desde allí purgó todas y cada una de sus equivocaciones limpió su alma y volvió a renacer. Volvió con la esperanza de que si Kristina se había enterado que ya no estaba en aquella universidad volviera a retomar sus estudios, volvió con la certeza de que sería complicado pero lucharía por ella porque el amor que sentía era tan grande que había decidido luchar por reconquistarla. Sin embargo, el tiempo pasó y Kristina no volvió a la universidad, el paso del tiempo la llevó a ir entendiendo que había perdido definitivamente la oportunidad que tanto soñaba. Hasta que un día le llegó una oferta de trabajo que le hizo temblar.

”¡No me lo puedo creer y la has aceptado! -preguntaba Úrsula con gesto de asombro y felicidad.

-Sí -sonrió ampliamente-. No sé si hago bien, pero necesito hacerlo.

-Vas a estar en su ciudad ¡claro qué haces bien! -la abrazó con enorme cariño.

-Es la única manera que tengo de volver a verla, si es que está allí.

-Me alegro que tomes esta decisión, ¡la más sensata desde hace un año!

-Solo espero tener una oportunidad.

-La tendrás, el destino te ha dado el motivo que estabas esperando para seguir luchando por esa chica.

-Me muero de ganas de verla -se mordió el labio inferior con señal de ansiedad.

-¡Pues la vas a ver! ¡De eso estoy completamente segura!

-Solo verla, si es feliz y está con alguien me alegraré por ella.

-¿Y si está libre?

-Si está libre, lucharé porque me perdone que me dé la oportunidad de demostrarle que la sigo queriendo -dijo con gesto de ilusión y una sonrisa de enamorada que provocó una carcajada en Úrsula”.

Mientras, Kristina ante la falta de sueño había decidido sentarse en la cama, quería calmar su euforia porque era justamente lo que sentía, tener tan cerca a Parker de nuevo después de un año intenso extrañándola le provocaba una sensación conocida para ella. Sin embargo, ambas compartían con la luz de la luna un mismo pensamiento, no harían nada por buscar a la otra, si el destino se había encargado de que volvieran a estar cerca que fuera él quien decidiera un reencuentro.

-¿Habrá venido con su mujer? -preguntó en voz alta Kristina-. Calma, que todo lo que he aprendido este año no me ciegue a dar un paso en falso.

Al día siguiente había un concierto de música en los alrededores de la universidad. Aquel día, Kristina había decidido invitar a su madre a comer y de paso si la veía de buen humor le pondría sobre aviso sobre la presencia de Parker para que no le creara problemas. Era algo que le había hecho perder el sueño, ¿qué pensaría su madre al enterarse? De ahí, que quiso ir preparando el terreno para evitar cualquier enfrentamiento con ella.

Se encontraban sentadas sobre una manta con la comida que había comprado Kristina, Alexis le contaba cosas sobre el despacho hasta que llegó un momento en que le dijo.

-Bueno, cariño, cuéntame ¿has podido elegir las clases que querías?

-Sí, la verdad que estoy contenta -respondió mientras a su cabeza llegaba Parker.

-Me alegro que no hayas tenido ningún problema.

-Sí, he tenido suerte.

-Es estupendo porque entendería que tuvieras problemas y te sintieras incómoda.

-¿Por qué tendría que sentirme incómoda? -le preguntó con cierto reparo.

-Pues por todo lo que ocurrió en Wesleyan, sería natural que estuvieras ansiosa -Kristina la miró enarcando una ceja en señal de desconcierto-. Sabes perfectamente de lo que estoy hablando, no me mires así.

-No te miro de ninguna manera -le dijo sonriendo con ciertos nervios.

-Cariño, esto es el comienzo de una nueva vida para ti es una oportunidad para reinventarte.

-¿Reinventarme? -replicó irónica-. Esto es tu manera de recordarme, o mejor dicho, es tu advertencia sobre Wesleyan. Te diré que a mí me gustó aquella época.

-Sabes perfectamente a lo que me estoy refiriendo, lo mejor que te puede pasar es empezar aquí tu nueva vida, encontrar gente acorde a tu edad y dejar definitivamente el pasado atrás.

En ese momento en que Alexis hablaba con su hija de forma contundente, su gesto tranquilo cambio a un gesto atónito e impresionado asustando a Kristina que no sabía que había visto para quedarse así, se le quedó mirando y al ver sus ojos como platos giró la cabeza hacia el lado donde miraba su madre.

Allí ante ella, Parker.

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5 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 34

  1. Siip. Muchísimas gracias. Estoy segurísima que llegaré (necesitaré llegar) hasta el final.
    Un abrazo

  2. Me alegra que estés enganchada ¡pero los estudios son lo primero! Espero la disfrutes hasta el final será buena señal de que te ha gustado.
    ¡Suerte con los exámenes!
    Un abrazo

  3. Hola ldana y Kris. Estoy totalmente de acuerdo contigo Kris 😍. Estoy enganchada a cada palabra. Voy avanzando poco a poco pues los estudios no dejan mucho tiempo pero… ¡me encanta! Muchísimas gracias, como siempre, ldana, tus palabras, tus historias, me hacen disfrutar muchísimo y desconectar de todo.

  4. Hola Kris, sí estoy de acuerdo contigo, Kristina es la que más claro lo tiene de todos, la que va a corazón abierto pero por mucho que Parker la ame tienen para mí dos problemas, el primero y que frena a Parker es su carrera en la universidad, no creo que en su pensamiento estuviera volver y justo que ella estuviera otra vez de estudiante. El otro es Alexis. Veremos si es capaz de superar ambos por ese amor que yo creo siente por Kristina y que la ha hecho ir hasta allí.

    Siempre he pensado que la familia por mucho que trate de ayudar, llega un momento que se tiene que hacer a un lado. Esperemos que lo entiendan tanto Alexis como Molly.

    Un abrazo enorme ¡¡y gracias por comentar!!!

  5. Es increíble como en esta historia, la única que se ha comportado como adulta y sabe lo que quiere sin lugar a duda y ha luchado por ello, es Kristina, está consciente del amor de Parker, afronta con valentía su vida, en cuanto a Parker si en algún momento de su vida ha sido valiente no será en estos momentos, prefirió el hastío y la costumbre a tomar los toros por los cuernos y ser feliz, aunque reconozco fácil se dice, pero es de cierta manera entendible su posición aunque sea errada
    Lo que son Molly y Alexis, no terminan de aceptar que Kristina no es una niña, veamos como se portan con el regreso de Parker, aunque presumo que nada bien, al igual que espero que Parker se haya dado cuenta que debe aprovechar esta oportunidad, luchar por lo que le pide su corazón y no la razón, asimismo arrase con todo a su paso por defender lo suyo con Kristina

    Gracias escritora por tu tiempo y por esta excelente historia, abrazos

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