PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 35

La mirada de Kristina recorrió todo el cuerpo de Parker como si no pudiera ser verdad lo que veía. Se levantó al tiempo que lo hacía Alexis sin apartar ni un segundo sus ojos de ella.

-¡Parker! -su rostro mostraba una mezcla de felicidad e impacto sin dejar de sonreír.

-¡Kristina! ¡Vaya te ves muy bien! -le dijo tratando de controlar en su voz la emoción de verla, mientras la miraba con una sonrisa dulce ante una Alexis que seguía desconcertada.

-Tú también -respondió con cierto apuro colocado un mechón de su cabello tras la oreja manteniendo una sonrisa nerviosa y algo excitada.

-¡Vaya esto sí es una sorpresa al menos para mí! -exclamó Alexis con malestar mirando a Kristina.

-Escuché que estás dando clases aquí -su voz se suavizó mostrando calidez al igual que su mirada.

-Sí, estoy dando inglés y literatura americana, sí -sonreía nerviosa aunque trataba de relajarse era bastante evidente en ella su alteración por su forma de hablar por unos segundos perdió la percepción real y ni se percató en Alexis.

-Un momento -Alexis miró a Kristina con un gesto de enfado monumental y entonces con el dedo incide señalando directamente al rostro de Paker le dijo con tono enfurecido-. ¡Tú estás dado clase aquí en la universidad! Y tú sabías que estaba aquí y no me has dicho nada -Parker cambió su gesto sonriente por uno serio ante el comentario de Alexis, primero miró de reojo a Kristina para fijar, finalmente, su mirada dolida en Alexis-. ¡Espero que ni se te haya ocurrido inscribirte en su clase!

Kristina trataba de tranquilizar a su madre aunque bastante tenía tratando de controlarse así misma.

-No, yo no. Pero Molly sí está en su clase y estábamos pensando cómo hacer con la situación.

-¡¿Molly está inscrita en su clase?! -la indignación de Alexis aumentaba por momentos.

-Sí -contestó Kristina mirando de reojo a Parker que se mostraba ciertamente desconcertada, aunque por más que quería centrarse en la conversación no podía dejar de mirarla. Entonces se dirigió a ella directamente-. Molly Lansing Davis es mi hermana y está en tu clase de Rebecca West.

-¡Ah! -le dijo Parker asintiendo mirándola con gesto de total desconcierto ante lo que le estaba contando.

-Ella había pedido una reunión contigo para hablar y pensábamos comentarte lo que sucedía. Más que nada para que no hubieran malos entendidos.

Durante el pequeño diálogo que tuvo Kristina con Parker no separaron sus ojos la una de la otra, ni tan solo la presencia de Alexis podía romper la magia que era palpable seguía existiendo entre ellas. Y de eso Alexis no solo fue testigo si no que se percató sintiendo que a pesar del tiempo transcurrido aquellas dos mujeres seguían conectadas, lo que provocó una reacción repleta de amargura.

-¡Molly va a dejar esa clase, ya! -le advirtió Alexis a Parker.

-No puede, mamá. Molly necesita esa asignatura sí o sí.

-Bueno no hay problema… le aseguro que teniendo en cuenta nuestra historia seré justa con ella como profesora y tutora -le dijo Parker a Alexis tratando de ser contundente mientras Kristina la miraba embobada.

-Mira me vas a perdonar pero que tú me digas que vas a ser justa me suena ridículo, porque tú no sabes respetar los límites de las estudiantes -remarcó bien la palabra trasladándole una mirada repleta de odio.

-Mamá… -le llamó la atención dolida por lo que acababa de decir.

-Tranquila, Kristina -le dijo interrumpiéndola mientras la miraba con ese gesto tierno tan habitual en ella cuando estaban cerca-. Entiendo a tu madre, así que está bien, cuando Molly decida qué hacer que me lo comunique no tenéis que preocuparos lo entenderé perfectamente.

Dicho esto le sonrió levemente a Kristina y se marchó. Cuando se iba se dio cuenta de la tensión que había sufrido por la manera en la que apretaba el asa de su bolso que colgaba del hombro.

Kristina suspiró con cierta rabia mirando a su madre enfadada. Mientras que Alexis mostraba un gesto tan irritado que parecía se había vuelto loca.

-¿Ya estás feliz, mamá? Molly no tendrá ningún problema con Parker.

-Molly quizá no pero tú ni siquiera te has molestado en decirme que estaba aquí. ¿Por qué?

-No sé dio el caso -se defendió molesta.

-¿No? Has tenido un montón de oportunidades de decírmelo, pero al final no me lo dijiste por lo que me estás haciendo pensar que las dos habéis roto el acuerdo que teníamos de contarnos las cosas, ¡y esto es lo suficientemente grave como para haberlo hecho! Mucho me temo que Molly poco tiene que ver aquí, ¡qué ha sido cosa tuya omitir la verdad! ¡Otra vez, Kristina, es estar Parker cerca de ti y nuestra comunicación como madre e hija se rompe! -le reprochó molesta-. ¿Sabes qué? Me voy a buscar algo de beber ¡se me ha secado la garganta!

Alexis dejó a Kristina allí con un gesto de preocupación importante. Pero entonces cerró los ojos y sonrió, Parker estaba realmente atractiva.

Por su parte, Parker iba por uno de los caminos del jardín para alejarse lo más posible de Kristina, estaba aturdida de haberla visto, seguía tan guapa como siempre pero algo había diferente en ella. Suspiró con fuerza sintiendo un pellizco en su corazón por haberla perdido.

-¡Parker! -rompió sus pensamientos la voz Alexis que la había seguido.

-Señora Davis -le sonrió algo forzada ante la dura mirada juiciosa de Alexis-. Mire realmente estoy tratando de disfrutar tranquilamente del concierto, si va a sentirse más cómoda me voy más lejos para que se quede tranquila.

-Bueno eso sería maravilloso que te fueras bien lejos y desaparecieras de aquí. ¿Puedes decirme que demonios haces aquí? -le preguntó con tono irascible y gesto totalmente fuera de sí-. ¡Qué demonios haces en la universidad de Port Charles!

-Esta universidad tiene un gran departamento de inglés y…

-¡Y también tiene a mi hija! -le reprochó con el rostro serio y mirada asesina.

-Yo no sabía que Kristina estaba estudiando aquí, acepté el trabajo porque además de ser interesante me ofrecían un puesto fijo después del primer semestre -trataba de explicarse con la mayor tranquilidad posible.

-Bueno eso de permanente será en caso de que no se cruce alguna estudiante por tu camino -le recriminó con ironía.

-Eso está fuera de lugar -le respondió Parker fulminándola con la mirada.

-¿Fuera de lugar? ¿El qué? Los profesores se supone que dan clase en las aulas, no en el cuarto de un hotel -la mirada furiosa y herida de Parker no la amilanó-. Pensé que te había quedado claro hace un año cuando hablamos pero ya veo que no, así que te volveré a decir ¡no te acerques a mi hija!

-Yo no sabía que Kristina estaría estudiando aquí.

-Estás en su ciudad, vivimos aquí ¿no se te ocurrió ni por un segundo que podía estar estudiando aquí? Perdona pero no te creo -la cara de Parker reflejaba un enfado considerable, no se molestaba en disimularlo-. Me pregunto como se siente tu esposa al saber que compartes universidad con la mujer con quien la engañaste, con la estudiante joven con la que tuviste la desfachatez de acostarte.

-Eso no es de su incumbencia -respondió mirándola con gesto irascible.

-¡Claro que sí! Porque mi hija por fin ha superado que le rompieras el corazón y por fin ha rehecho su vida.

-¡Me alegro mucho de ello! -respondió tratando de mostrarse contenta por ello pero su rostro seguía estando tenso.

-Y ahora llegas tú ¿dispuesta otra vez a destrozarla? -le reprochó sin hacer caso a lo que le dijo.

-¡Ya está bien, mamá! ¡Ya es suficiente!

Entonces Kristina y Parker se cruzaron una mirada, Kristina trató de mostrarle preocupación por ella, Parker cierta alegría de verla de nuevo.

-Lo siento, Parker, lo siento -Alexis se retiró a un lado con los brazos cruzados sobre el pecho y gesto de profunda ira-. Mi madre a veces se olvida que soy una mujer y soy yo quien manejo mi vida.

-Tranquila, Kristina, de verdad. Mira entiendo que tu madre se preocupa por ti, no hay problema -Alexis sonrió abriendo la boca ante la frase de Parker, ¡qué falsa podía llegar a ser!-. Bueno… nos vemos… ¡oh! Mejor no.

Parker se marchó con gesto de rabia por las palabras de Alexis, pero al mismo tiempo, aquella decisión con la que Kristina actuó le gustó. Decidió alejarse de ellas todo lo que pudo y extendió su manta sobre el césped intentando tranquilizar los alterados nervios que le había provocado Alexis pero sobre todo, los intensos latidos del corazón que se habían disparado al ver a Kristina.

Mientras se marchaba, Kristina no pudo apartar su mirada de ella, al perderla de vista se giró con gesto serio y con determinación habló con su madre.

-¿Qué es lo que te pasa? ¿Crees que no puedo manejar mi vida? ¡Tan poco confías en mí!

-Lo que no confío es en ella y por eso quería que me contara sus intenciones porque no me creo nada de lo que ha dicho. ¡No te das cuenta como te sigue manejando! Quiere hacerte creer que entiende mi enfado y soy una buena madre por eso, no Kristina, sigue siendo la misma mentirosa que te destrozó. ¡Ella sabía perfectamente que esta es tu ciudad y antes o después os ibais a encontrar! ¡Y tú me has ocultado que lo sabías! Es como si volviéramos un año atrás. ¡Otra vez vas a dejar que te destruya!

-Mamá… te recuerdo que quien mintió y quien destrozó a Parker fui yo, ella era mi profesora y yo no paré de seguirla…

-¡No! -la interrumpió con los nervios desatados-. ¡No!

-Fui yo quien la atosigó la culpa fue mía yo fui la responsable de lo que sucedió.

-Eso no es verdad, ¡ella era tu profesora y tú la estudiante!, la culpa de todo lo que pasó la tuvo ella -le respondió con rabia señalando con el dedo índice hacia donde Parker se había ido.

-Te equivocas, yo no soy la víctima aquí te lo aseguro -le elevó la voz tratando de que se detuviera en sus acusaciones-. Entiendo que tú no asumes tus malas decisiones pero yo sí, mamá, y fui yo quien lo hizo todo mal con ella -Alexis hizo un gesto que demostró que le acababa de hacer daño. Entonces suspiró con fuerza mientras volvía a poner su mechón tras la oreja para decirle con calma y seguridad-. ¡Lo siento no quise decir eso! Durante este año que ha pasado me he dado cuenta de todo lo malo que hice y de lo horrible que me porté con Parker, me equivoqué y por eso la perdí.

-Pues recuerda algo más, ¡en todo ese tiempo estaba casada y no dudó en irse corriendo con su mujer sin importarle como te destrozaba la vida!, ¡eso sí, después de aprovecharse de ti! Y ahora me voy… se me ha hecho agria la comida que no he comido.

-Mamá…

Ajena a la discusión que estaban manteniendo madre e hija, Parker estaba buscando en su bolso algo cuando se sobresaltó al ver unas piernas a su lado, elevó la mirada y allí estaba Kristina con una sonrisa reconciliadora pero que también mostraba inquietud.

-¿Aceptas compañía? Tengo comida -le sonrió ampliamente.

-¡Claro! -le devolvió la sonrisa señalándole la manta para que se sentara junto a ella.

Kristina se sentó a su lado, de repente todo volvía a ser como antes aunque la tensión entre ellas era evidente. Parker miró a Kristina mostrándole una sonrisa alegre y amplia, mientras Kristina le dedicó su mirada con una sonrisa que dejaba asomar una simpática timidez. Se miraron otra vez y separaron la mirada, parecía que ambas estaban pensando muy bien qué decir, aunque casi no hiciera falta porque ese juego de miradas seguía siendo de alto voltaje entre ellas. Hasta que a la vez suspiraron para finalmente preguntar:

-¿Por qué has regresado?

Entonces las dos dieron una carcajada que les ayudó a romper el hielo, mientras Kristina no apartaba la mirada cautivadora de Parker, ella ladeó la cabeza para finalmente volver a mirarla con intensidad.

-Bueno, yo soy de Port Charles -le dijo Kristina sonrisa socarrona mientras sacaba la comida que llevaba en el cesto.

-No, no, no me refería a eso -sonrió divertida haciendo que Kristina se perdiera en aquella sonrisa-. Me refiero aquí conmigo, porque entiendo que tu madre te habrá dicho que te alejes de mí.

-Bueno sabes que quiero a mi madre.

-Claro, por supuesto.

-Pero mi madre no toma decisiones por mí, soy adulta -le dijo mirándole insistentemente a los ojos, tanto, que Parker tuvo que retirar los suyos de ella mientras Kristina le explicaba sus razones con seguridad-. Aunque mi madre trate de manejar mi vida yo no se lo voy a permitir. Mi pregunta era porque has venido aquí, me gustaría saber la verdad de cual es tu razón para regresar a Port Charles.

-Bueno… -suspiró pensando cómo decirlo-. Desde Wesleyan…

-Dime la verdad -nuevamente la mirada intensa de Kristina que hizo a Parker retirar la suya.

-Por trabajo, la universidad de Port Charles me ha ofrecido un buen contrato, actualmente no hay abundancia de ofertas, estaré seis meses y si todo va bien pueden hacerme un contrato fijo. Ya se lo dije a tu madre, esa es la verdad.

-¿Pero por qué aquí? -preguntó como si esperara otra respuesta sin darse cuenta necesitaba que Parker le dijera que la verdadera razón era ella, así que insistió-. Esta universidad no es prestigiosa… no me maltinterpretes ¿eh?, pero no es precisamente una de las grandes universidades.

Por unos segundos Parker se tomó su tiempo para contestarle, era consciente de qué respuesta esperaba. Seguía sin mirarla porque, como siempre, los ojos de Kristina le hablaban a corazón abierto. Jugueteó con los cordones de su blusa, y finalmente con tono irónico le dijo mirándola de lado.

-De todos los garitos de todos los pueblos del mundo entro en el tuyo -elevó las cejas mientras sonreía de lado con gesto ciertamente canalla.

-¿Cómo te atreves a citar en mi cara a Casablanca, eso es un sacrilegio? -le regañó sonriendo, parecía estar encantada en aquel instante era como si de repente volvieran al principio de su relación cuando se pasaban horas hablando de cine.

-Bueno es una de mis películas favorita, también -dijo tras sonreír y mirarla con el gesto más tranquilo.

-Sí, me acuerdo de eso.

Kristina retiró su mirada de ella al decirlo, pero luego la volvió a mirar haciendo que Parker agachara la cabeza apartando sus ojos de ella, suspiró con delicadeza mientras sus manos volvieron a jugar con los cordones de la blusa.

-Cuando acepte el trabajo, honestamente pensé que no estarías aquí -la miró nuevamente quedándose colgada de sus ojos.

-¿Y dónde pensabas que estaría? -preguntó aguantándole la mirada.

-En algún lugar lejos de tus padres, conociendo el mundo, creando tu propio camino… no sé -elevó los hombros y volvió a retirar sus ojos de aquellos otros que parecía buscaban algo que estuviera escrito en ellos y que ella callaba.

-Bueno es justamente lo que estoy haciendo aquí, por eso estoy estudiando. Estoy inscrita en la escuela de negocios, ¡no te rías! -le advirtió con sonrisa apocada.

-¡No me rio! -exclamó mientras se metía en la boca una uva-. Estoy impresionada.

-¿De verdad? -preguntó mostrando un gesto feliz.

-Por supuesto, siempre supe que tenías talento, Kristina, que si te lo proponías tendrías éxito en lo que hicieras -le sonrió bajo su atenta mirada. Tomó aire y agregó-. Estaba segura que lo lograrías en cuanto encontraras algo que despertara tu pasión.

Por un momento se dieron una tregua en todo aquel juego de miradas que se estaban dedicando, algunas curiosas que trataban ver más allá de lo que decían, otras tiernas que jugueteaban entremezcladas con sonrisas que iban poco a poco quitando las capas protectoras con las que ambas habían envuelto sus respectivos corazones. Las sonrisas al principio nerviosas, se fueron volviendo más y más cercanas más tranquilas, hasta más tiernas por ambas partes y alguna mirada lasciva también se les había escapado del control. Parecía que la conversación les había ayudado a relajarse, aunque de las dos, Parker era quien más rehusaba la mirada de Kristina, no era capaz de soportar aquel gesto que por momentos le dedicaba miradas ardientes que debía reconocer seguía poniéndola en peligro. Pero si algo había en Kristina era una duda que necesitaba aclarar porque lo primero que había hecho al verla era fijarse que seguía sin llevar su alianza. Por eso no vaciló en preguntarle.

-¿Tu mujer ha venido contigo? -la miró fijamente tratando de mostrar seguridad y demandando sinceridad por su parte.

-No, ella tiene su trabajo en Connecticut -el tono en su voz cambió así como su actitud, sin darse cuenta irguió la espalda pasando a estar en actitud defensiva.

-¡Ah no quiso dejar a sus pacientes! -lo dijo con ese aire recriminatorio que le salía cada vez que hablaba de su mujer.

-Así es -respondió sin mirarla con una sonrisa apagada.

-¿Y vendrá contigo cuándo tengas el puesto fijo? -Parker cerró los ojos notando como sus nervios se aceleraban ante su insistencia-. No está muy lejos de aquí y…

-¡Kristina! -le interrumpió con el rostro totalmente serio, mirada triste y sin su sonrisa. Tras unos segundos donde se perdió en aquellos ojos que la estaban retando descaradamente le dijo mirándola con dureza-. Por favor, podemos dejar de hablar de cosas personales.

-Vale, de acuerdo, lo siento -le respondió retirando la mirada de ella con gesto de fastidio.

-Tranquila, está bien pero vamos a tener límites en el terreno personal.

-¡Ah estupendo! Los límites son geniales -respondió con voz gélida.

Guardaron silencio durante unos segundos, el gesto de Kristina era todo un poema, parecía a punto de estallar de indignación por ese motivo retiró la mirada de Parker y miró al horizonte dando un sobro a su vaso de vino. Parker volvió a mostrar esa actitud nerviosa del principio y trató de llevar la conversación hacia los estudios de Kristina, pero en un momento dado esta no pudo aguantar la rabia que le había causado la contestación de Parker sobre los límites y le reprochó.

-¡Me dejaste con una nota!

-Kristina -susurró apartando la mirada de ella mordiéndose el labio afectada por aquel reproche que se merecía.

-¡Tuve que ir a buscarte para que me dijeras y admitieras que volvías con tu esposa! -la miraba con la furia marcada en sus ojos.

-Lo siento -respondió mirándola con gesto serio sin apartar su mirada de ella.

-No quiero que lo sientas, creo que después de todo tengo derecho a saber qué pasó -seguía mirándola fijamente con el ceño fruncido.

-Está bien, sí… supongo que sí -le respondió con un tono repleto de culpabilidad y sin mirarla-. Lo intentamos, lo dimos todo pero al final era inútil seguir con algo que no funcionaba. Tuvimos que aceptar que nuestro matrimonio estaba roto.

-Pero si tú dijiste que ibas a centrarte en tu mujer, ¿qué pasó? -no lograba entender lo que había sucedido porque recordaba su contundencia cuando le aseguró que volvía con ella.

-Ese era el plan.

-¿Ese era el plan o lo dijiste para quitarte de encima a la estudiante encaprichada y pesada?

-No eras pesada -le respondió mirándola con cierto malestar.

-¡Básicamente te perseguí y te amenacé!

-Hablaba de la última vez que estuve aquí en Port Charles cuando… cuando… -Parker volvió a agachar la cabeza.

-Tuvimos sexo -acabó ella la frase que se daba cuenta le costaba decir mirándola con intensidad.

-Jamás quise aprovecharme de ti -la miró con gesto de profunda pena que se reflejaba en sus ojos.

-No lo hiciste -respondió tajante Kristina.

-Ojalá estuviera segura de eso, porque en ese momento tú eres vulnerable y estabas confundida y…

-Eso no es cierto, Parker -la interrumpió y añadió con seguridad-. Aquella noche cuando estuvimos juntas fue el momento en el que estaba más segura y clara de toda mi vida.

Parker suspiró con fuerza. Entendía que le debía una explicación pero prefirió ocultar la verdad de por qué tomó aquella decisión. Era consciente que Kristina quería saber sobre su matrimonio.

-¿Sabes? Amanda y yo eramos muy diferentes, teníamos pocas cosas en común pero nos llevábamos bien, disfrutábamos -sonrió con tristeza-. Pero después con el paso del tiempo nos fuimos convirtiendo en unas extrañas, el trabajo se interpuso en nuestra vida y nos fue separando sin apenas darnos cuenta.

-Lo siento, pero que sepas que lo siento solo por principios -tras decir aquello decidió llevarse el vaso a los labios para que no viera su sonrisa feliz ante su separación.

-Aunque si soy sincera eso no fue todo -tomó aire para continuar diciendo-. Fui descubriendo cosas que desconocía existían en mí a partir de estar contigo.

-¿Qué cosas? -preguntó mirándola con la esperanza nuevamente grabada en sus ojos.

-Sentimientos que eran superiores a mi cordura, superiores a mi control fui cruzando límites que jamás pensé haría, cometí errores que me marcaron, pero también es cierto que por primera vez en mi vida me sentí valiente por seguir lo que mi corazón iba dictándome, me sentía como una de esas heroínas de las que hablo en mis clases -le decía sin percatarse que su rostro mostraba por primera vez felicidad al hablar de sus sentimientos hacia ella.

-¡Cómo Anna Karenina! Solo que sin niño y sin tren -mostró ampliamente su felicidad al escuchar aquellas palabras.

Parker la miró mientras se pasaba la mano por el pelo con su sonrisa alegre y espontánea que provocaba una emoción en Kristina difícil de controlar. Aunque pudo percatarse de que Parker también había sufrido y reflejó aquel pensamiento en una mueca triste.

-Bueno lo mío no era ficción, lo estaba viviendo y sintiendo -entonces la miró fijamente diciéndole con rotundidad ante el gesto embobado con el que Kristina la estaba mirando.-. Kristina por favor escúchame lo que voy a decirte y me gustaría que lo entendieras, estoy aquí, es verdad, pero mi intención no es cruzarme en tu camino no quiero hacer eso.

-¿Por qué no? -la miró nuevamente con el gesto serio, aquella frase le había borrado la sonrisa.

-Porque ya te lastimé una vez, y no quiero verte infeliz mucho menos por mi culpa -tras decirlo con mucha fuerza pero poco convencimiento agregó-. Bueno mejor me voy.

-No, espera, no te vayas -la detuvo no solo con la palabra también con una caricia lenta sobre el muslo de Parker.

-Tengo que preparar la clase, Kristina -aquella ligera caricia provocó en ella un escalofrío que recorrió todo su cuerpo.

-Espera mira… Molly va a estar en tu clase, yo estoy en el campus y… bueno… nos vamos a estar viendo. Molly me va a pedir ayuda para tus clases, ya sabes…

-¿Para hacerle su trabajo? -le preguntó sonriendo.

-Sí, y eso que creo no soy un buen ejemplo -respondió poniendo gesto de circunstancias.

-Molly tiene mucho que aprender de ti.

-Bueno… eso decía Morgan que tenía que aprender de mí.

-Kristina, siento muchísimo la muerte de tu hermano -le dijo con gesto de pena.

-Recibí tu nota, aunque podías haberte ahorrado incluir a tu mujer -Parker la miró con una sonrisa mínima en los labios-. La muerte de Morgan me ha enseñado muchas cosas, igual que te pasó a ti conmigo, para mí perder a alguien que amas me ha hecho aprender cosas de mí misma en este año.

-¿Qué has aprendido? -hizo la pregunta con la voz repleta de esperanza sin poder soportar aquellos ojos que le mostraban devoción.

-Básicamente en no perder el tiempo en cosas que no son importantes y aprender a decir las cosas que sí son importantes. Y por eso quiero decirte que me he alegrado mucho de verte y que estés aquí.

Mientras hablaba Kristina no le quitaba el ojo de encima, cuando se lo dijo sonrió ampliamente con un gesto de cariño, Parker que había tratado de evitar esa mirada, no pudo más que volverla a mirar y sonreírle con el mismo gesto que mantenía ella.

-Yo también estoy feliz de verte -le sonrió sin poder evitar que los ojos brillaran y a Kristina le ocurrió lo mismo-. Bueno si quiero ganarme mi puesto fijo aquí, debo irme a trabajar.

-¡Oh sí! Yo también tengo que ir a comprarme los libros y… bueno… gracias por compartir conmigo el almuerzo.

Kristina se había levantado y al decir esto, Parker no pudo evitar mirarla fijamente soltando un leve suspiro. Al levantarse ella con el movimiento de recoger la manta su blusa se abrió levemente y los ojos de Kristina no pudieron evitar perderse en su escote.

-Gracias a ti por la compañía.

En ese instante en que se quedaron a escasos centímetros las dos se miraron con delicadeza mientras mantenían una sonrisa tierna.

-¿Podría ir a tus clases?

-Cuando quieras.

Las dos sin percatarse reflejaban la misma cálida sonrisa y esta vez, Parker al estar solas sin la presencia de Alexis se permitió mirarla descaradamente de arriba abajo manteniendo su sonrisa. Ambas sentían en aquel momento que sus corazones volvían a palpitar uno por el otro, sin duda, repletos de amor por mucho que quisieran disimularlo.

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