PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 37

Quiero darle las gracias a Alejandra Toro por ayudarme en la traducción de algunas escenas. Mil gracias.

Kristina giró la cabeza buscando aquella rubia que Valerie estaba mirando. Tuvo que contener la respiración, Parker estaba allí justamente mirándola mientras sujetaba en su mano el teléfono móvil. Sus miradas quedaron hipnotizadas mostrando las dos una atracción irresistible.

De repente Parker sonrió para encaminarse lentamente hacia ella.

-¡Qué viene! -le dijo Valerie emocionada.

-¡No, por favor, esa mujer es mi ex! -respondió nerviosa al ver como Parker iba hacia ella con esa sonrisa irresistible.

-¿Tu ex? -preguntó mirándola impresionada.

-¡Hola Kristina! -la saludó con una sonrisa agradable y gesto de sorpresa.

-Parker ¿que estás haciendo aquí? -le preguntó con seriedad lo último que esperaba era verla a ella allí ¿qué significaba?

-He venido a tomar algo me han dicho que es un sitio divertido ¿sueles venir por aquí? -le preguntó sin separar los ojos de ella, intensificando su mirada con la pregunta, al tiempo que le dedicaba una sonrisa conquistadora.

-No, es la primera vez que vengo -respondió tratando de controlar sus nervios sin dejar de mirarla.

-Vaya… entonces somos las dos vírgenes en este lugar -le dijo transformándose tanto su mirada como su sonrisa de una forma intensamente lasciva.

Kristina parecía hipnotizada por su presencia y al escuchar la frase se quedó sin saber qué decir. Afortunadamente Valerie que había sido testigo mudo de aquella conversación, dándose cuenta de que a Parker no le había importado nadie más que la figura de Kristina, decidió intervenir al ver el apuro de su amiga ante la seguridad y firmeza de Parker.

-¡Hola! -momento que aprovechó Kristina para beber de su copa porque se le había quedado la boca seca.

-Hola, Parker mucho gusto -le entregó la mano pero su mirada volvió rápidamente a Kristina que había dejado la copa sobre el mostrador con gesto un tanto descolocado, demostrando que su presencia no le importaba demasiado.

-Valerie.

-¿Venís juntas? -le preguntó a Kristina a lo que ninguna de las dos supo qué contestar.

¡Parker! -apareció junto a ella una mujer muy guapa que las saludó y le dijo-. Ya tenemos la mesa, ¿vamos?

-Sí, claro -Kristina se quedó mirando a aquella mujer con gesto serio, llevaba un escote pronunciado y sin duda de cerca impresionaba su belleza. Valerie obsrevó a su amiga porque no disimuló para nada el gesto mezclado de asombro y enfado al verla-. Me alegro de verte, Kristina. Mucho gusto.

-Igualmente -le respondió Valerie.

Para Valerie aquel encuentro le había llamado la atención, sin duda ser testigo le dio la oportunidad de analizar lo que había ocurrido. Parecía que a Parker ver a Kristina junto a ella no le había causado ningún impacto, al menos eso era lo que su lenguaje corporal parecía transmitir, no así su mirada que era tan intensa y ardiente que podía decir que la atracción que estaba sintiendo por Kristina mientras la saludaba era indomable. Por su parte, la expresión de Kristina al verla junto a aquella otra mujer había delatado un profundo malestar repleto de celos. La sonrisa que Parker le dedicó a Kristina al marcharse podía tomarla como un pequeño desafío, como si ella estuviera por encima de sentirse mal por verla allí acompañada, aunque pensaba que entre las dos en ese instante habían mantenido una tensión sexual que cualquiera en aquel lugar pudo percibir. Veía como Kristina no le quitaba ojo mientras Parker hablaba con aquella mujer sonriendo, y sintió rabia por su amiga que tenía una expresión de abandono que le provocaba tristeza.

-Así que tu ex. ¿Qué pasó?

-Es complicado -Kristina observaba a Parker con gesto serio, aquella noche que había pensado iba a disfrutar, se torció ¿quién era esa acompañante que llevaba?-. Creo que nos conocimos en el momento equivocado y bueno… Ella me dejó después de estar juntas y volvió con su mujer.

-Pues por como os miráis la verdad que sería complicado en su momento pero lo que acabo de ver aquí ha sido un momento muy intenso. Veros actuar a las dos me hace ver las cosas de un modo muy sencillo. Bueno… me toca mi turno de wingwoman que para eso me has traído -Kristina no podía apartar sus ojos de Parker que hablaba distendida con la otra mujer mientras preparaba su taco para golpear, no podía evitar que en su rostro se asomara una mueca de pena que provocó a Valerie que le dijera-. ¡Vamos a hacer que sufra un poco y se arrepienta de haberte dejado!

Se levantó y sin darle tiempo a reaccionar a Kristina que seguía con la mirada fija en Parker, Valerie cogió su rostro dándole un beso apasionado que dejó a Parker helada, justo cuando iba a golpear con el taco la bola sus ojos se quedaron atrapados en aquel beso intenso que ambas se estaban dando. Se quedó impasible agachada sobre la mesa y preparada para golpear, sin embargo, su rostro cambió por completo perdió el control fácilmente mostrando sin evitarlo una expresión repleta de furia. Y aunque trató de controlarse fue mayor el impacto de verla besarse con aquella chica. Tal fue el desconcierto que creó en ella que golpeó tan fuerte a la bola que por poco estuvo a punto de salirse de la mesa provocado una carcajada a su acompañante que no se percataba que a Parker se le habían encendido los ojos de celos.

Kristina seguía besándose con Valerie ajena a que Parker había apoyado en taco en el suelo y se había aferrado a él porque notaba como le temblaban las piernas, sentía como su interior se estaba volviendo loco y por mucho que trataba de no mirarlas, sus ojos no podían separarse de ellas. Cuando Valerie se separó de los labios de Kristina se sentó mirando fijamente a Parker a modo de desafío.

-Bueno, ya ves, es sencillo esta mujer está a punto de quemarse sola tan solo por un beso -Kristina la miraba atónita-. ¿No te parece?

-Sí, bueno… -no acertaba con las palabras porque el beso la había dejado trastocada.

-Parker está muy enfadada -le advirtió sonriendo feliz.

-Sí.

Kristina miró de soslayo hacia la mesa de billar donde Parker la miraba sin tapujos con gesto duro, dolido, repleto de rabia a la vez que afilaba el taco, lo hacía con tanta fuerza que a punto estuvo de partir la tiza. Kristina sintió aquella mirada enfurecida que le hizo abrir un poco sus ojos como impresionada de la reacción a distancia de Parker, rápidamente retiró su mirada para tratar de concentrarse en Valerie.

-Esa mujer está muy celosa y no solo siente deseo por ti, estoy segura que siente mucho más ¿no te parece?

-¿Sabes?, eres la mejor wingwoman que podía tener -le dijo sonriendo sin poder evitar unas cosquillas en su estómago ante su explicación.

-Lo que sea por una amiga.

Ajena a la conversación que ambas tenían, a Parker se le había quedado una expresión de profundo malestar, y mucho más ante la sonrisa de Kristina que parecía disfrutar con aquella mujer. Volvió a mirarla fijamente de tal manera que atrajo sin remedio la mirada de Kristina que mantenía un gesto apurado ante la actitud celosa que veía claramente en Parker.

La noche se le había atragantado a Parker, llegó a casa con un sabor amargo, su intención de salir a distraerse para dejar de pensar en Kristina, había resultado nefasta. No solo la había visto si no que le había quedado claro que había pasado página, y aquella joven que estaba con ella debía ser su novia. Se desmaquilló sintiéndose estúpida por sentir los celos que sentía, echó el algodón con ímpetu a la papelera, se miró en el espejo recogiéndose el pelo en una coleta con ese gesto de furia que aún no se le había quitado, ¡ir hasta Port Charles para terminar viendo a Kristina besarse con otra! ¿Eso era lo que le esperaba? ¡Para eso había estado sufriendo tanto! Apartó las sábanas con rabia, ¡había llegado tarde! Y lo peor no era eso, lo peor era sentir nuevamente el dolor de ver que no iba a poder empezar su reconquista de ninguna de las maneras, todo lo tenía en contra Kristina estaba en su misma universidad y con novia. Se metió en la cama agradeciendo que al día siguiente era sábado y no tendría que ir a la universidad, trataría de manejar todo lo que estaba sintiendo para no demostrarle a Kristina lo que estaba convencida le había demostrado en aquel bar. Tenía el fin de semana para volver al autocontrol, no pensaba moverse de casa no iba a tentar la suerte de encontrarse con la parejita paseando cogidas de la mano por cualquier lugar. ¡A su edad estar tan celosa! Entonces se dio la vuelta y golpeó ligeramente el almohadón, la rabia se había apoderado de ella sin fin. Cerró los ojos pero una y otra vez llegaba a ella la visión de aquel beso, para seguidamente presentarse la otra imagen que le dolió de igual manera, verlas marcharse juntas sonriendo felices. Quizá en ese momento lo estaban. Ese pensamiento fue todavía peor. Volvió a girarse en la cama mirando el techo. Al fin y al cabo, aquello que había presenciado era lo que pensaba era mejor para Kristina conocer a una mujer próxima a su edad, sí era lo que debía suceder pero… ¡No podía soportar lo que le dolía!

En su cama, Kristina se había abrazado a la almohada, no podía dejar de sonreír, conocía a Parker y sabía que se había molestado al verla besarse con Valerie. Pero no quería hacerse falsas ilusiones, sin duda, Valerie hizo bien su papel logrando provocar en ella esos celos. Sin embargo, la sonrisa se le borró al instante ¿estaría con aquella mujer que la acompañaba? ¿Estarían juntas? Entonces aquella punzada que había sentido en el estómago al verla junto a ella, se agudizó más y más, Parker le había dicho que estaba libre ¿y si esa mujer era la que estaba con ella y por eso le había dicho que no iba a inmiscuirse en su vida? ¡Sería esa la razón! Se sentó en la cama de golpe, los nervios la atenazaron, cogió el teléfono pero se detuvo en seco. No, no iba a volver a comportarse como antes, había cambiado y si esa mujer estaba con Parker, debería asumirlo. Ella quería lo mejor para Parker, aunque siempre pensara que lo mejor era ella.

Para ambas el fin de semana pasó con la misma lentitud, una pensando en la otra pero sobre todo, con quién estaría compartiendo las horas. Y lo que más miedo le daba a las dos era la llegada del lunes porque sería extraño no coincidir por los pasillos de la universidad, aunque Kristina se había hecho el propósito de que aquello no ocurriera, y para evitar tentaciones obvió los horarios de Parker, lejos de lo que había hecho en Wesleyan. Por aquella razón la noche del domingo se les hizo pesada ninguna dormía, Kristina quería apagar la llama de ilusión que se había encendido en su corazón, le gustaba cada vez que recordaba a Parker mirándola con esos celos que pensó por un momento le rompería el taco en la cabeza de la pobre Valerie, para pasar al segundo a la tristeza cuando recordaba a la mujer que la acompañaba. Así se durmió pero a las seis de la mañana el teléfono sonó, había ocurrido un ataque en el almacén de su padre y el marido de Sam había resultado herido de gravedad. Se levantó y salió corriendo hasta el hospital. Al llegar, su madre y Molly ya estaban junto a Sam. A media mañana, ambas hermanas decidieron ayudar a Sam con los niños y se repartieron a cada uno con ellas. Se abrazaron con una Sam que sentía un profundo dolor y estuvieron consolándola, sin embargo, ella percibió una tristeza en Kristina que iba más allá de lo que estaba sucediendo y que intuía por quien había aparecido nuevamente aquella mirada sombría.

-¿Kristina estás bien? Te noto triste.

-Bueno… después de todo lo que ha pasado -le dijo elevando los hombros tratando de no mostrar mayor preocupación.

-Sabes que cuentas conmigo ¿verdad?

-Sam olvídate de todos nosotros y céntrate en darle las energías suficientes a Jason para que salga del coma cuanto antes -le dijo abrazándola con ganas de echarse a llorar.

-Está bien, mi hija va a tener un buen día contigo, estoy segura.

-Gracias, Molly te veo luego. Hasta la noche.

-Esa mujer la vuelve loca -apuntó Molly triste-. Otra vez está apagada, eso es porque no le ha hecho caso, no hace falta que lo diga.

-Es su vida, solo espero que esta vez pase lo que pase no sufra.

-¿Sam tú crees que Parker la quiere? Después de lo que le hizo.

-A veces el amor es muy complicado Molly, Parker tiene miedo a la diferencia de edad, y… manejar esa situación de que te atraiga alguien más joven que tú y tener ese miedo tampoco debe ser fácil. Tenlo en cuenta.

-Te quiero mucho, Sam. Me quedo contigo.

-No, no, ve a la universidad y si quieres echarle una mano a mamá con Danny te lo agradezco.

-¿Y te vas a quedar sola?

-No estoy sola, estoy con Jason. ¿Recuerdas?

Kristina recogió a su sobrina y se la llevó hasta la parte trasera de la cafetería Kelly, la pequeña no paraba de llorar logrando que su tía se desesperara un poco, ya no sabía que hacer ni el chupete, ni el biberón la calmaban. Estaba empezando a desesperarse cuando de repente alguien que no esperaba apareció por detrás, durante unos segundos se le quedó observando con una sonrisa repleta de ternura.

-Vamos, Emily cariño… ¿qué te pasa?

-¡Kristina!

-¡Parker! -exclamó sorprendida al verla mientras ella miraba a la niña con una sonrisa divertida-. Disculpa esta es Emily y como ves no está muy contenta de estar conmigo. Es mi sobrina la hija de Sam -alternaba la mirada entre la niña y ella a quien encontró guapísima. Parker ante su explicación sonrió divertida dejando el bolso en el suelo-. Es una niña tranquila normalmente pero creo que echa de menos a su madre.

-¿Puedo? A ver si logro calmarla ¡aprende esto! -se arrodilló ante el carrito del bebé mientras lo movía con una sonrisa que provocó el aturdimiento de Kristina perdiéndose en aquel gesto que doblegaba todas sus resistencias hacia Parker-. Estoy segura que la próxima vez lo conseguirás.

-Muchas gracias, no sabes lo que te agradezco que se haya dormido me has salvado, ya me veía comprándome aspirinas y tapones.

Entonces Parker la miró sonriendo y Kristina le aguantó la mirada devolviéndole la misma sonrisa seductora. Fue un espacio corto de tiempo pero tan intenso para las dos, que a la vez retiraron la mirada una de la otra. Entonces Parker se levantó para hablar y Kristina acompañó su movimiento sin separar los ojos de su figura.

-No estoy segura pero me ha parecido escuchar que hoy ha habido un tiroteo en el almacén de tu padre ¿puede ser? ¿Está bien? -colocó las manos en los bolsillos de detrás mientras la miraba con gesto preocupado.

-Sí, es cierto han herido al marido de Sam, por eso estoy con la niña.

-¡Dios mío! ¿Pero está mal?

-Sí -dijo con un gesto de absoluta tristeza-, está en coma, y… bueno…

-Lo siento mucho, Kristina -lo dijo con gesto sincero de pena.

-Mi hermana lo está pasando fatal pero es tan fuerte, si eso me pasará a mí creo que me moriría -sonrió con tristeza-. Así que bueno por eso estoy con la pequeña voy a encargarme de ella para que mi hermana no se separe de su marido.

-Es un gran gesto por tu parte -le lanzó otra de sus sonrisas irresistibles.

-Bueno no sé porque aquí la señorita parece que no le gusta mucho estar conmigo, antes de que llegaras no paraba de llorar -mientras le hablaba no le quitaba ojo-, igual percibe algo… no sé… por eso gracias por calmarla.

Parker sonrió sin decir nada tan solo siguió allí de pie obsevando a la niña.

Entonces Kristina no pudo callarlo más, aquella idea que la había provocado no dormir necesitaba aclararla se moría de ganas por saber la verdad. Así que mirándola fijamente le dijo con una sonrisa, que no iba acorde con la mirada que le transmitía algo de malestar.

-Fue una sorpresa verte en el bar la otra noche.

-Sí, para mí también -le dijo sonriendo ampliamente.

-Bueno, me alegro que hayas superado tu divorcio -respondió demostrando que no sentía esas palabras.

-No sé qué quieres decir -puso gesto incrédulo por su mirada y al ver que había sacado una conclusión equivocada se apresuró a aclararle-. No estoy saliendo con nadie.

-Pues parecía que era una cita interesante -insistió con tono algo herido.

-No, no -retiró sus ojos de los de Kristina que la miraba intensamente con la boca un tanto entreabierta como si necesitara sacar el aire que los celos le iban aprisionando en sus pulmones-. No es lo que piensas, estaba con mi amiga Margaret, ella lleva unos años aquí y me enseñó la ciudad. Pero no era una cita, tan solo decidimos pasarnos a tomar una copa.

Parker acababa de girar la cara de no haberlo hecho se hubiera dado cuenta del suspiro leve que Kristina dio como quien se quita un peso enorme de encima. Y a su vez, Parker necesitaba aclarar la situación.

-Desde que me divorcié no he tenido ninguna cita.

-¿Por qué no? Bueno… si me lo quieres contar.

-No es un secreto, puedo contártelo -le sonrió y entonces decidió sentarse a su lado en el movimiento Kristina no pudo evitar mirarle el trasero a la par que se pasaba la lengua por la labios-. Después de tantos años la verdad veo muy complicado eso de citarme con alguien y empezar de nuevo, intentando tener un futuro nuevo… no sé… me parece algo muy lejano ahora mismo para mí -Kristina la escuchaba con total atención sin dejar de mirarla.

-Es cuestión de romper el hielo -le dijo sonriendo-. Bueno ya sabes lo que quiero decir, hay que superar las rupturas y seguir.

-Sí, sí es cierto una de las razones porque las vine aquí fue para romper con todo lo pasado. Con lo que me recordaba a mi ex, y todos los recuerdos de allí -su gesto se había vuelto serio y Kristina la miraba con seriedad-. Lo siento, Kristina.

-¿El qué?

-Estoy aquí hablándote de cosas que… -se calló mientras apoyaba el codo en la pierna y la mano sobre la frente en actitud un tanto avergonzada.

-Bueno yo te he preguntado -sonrió restando importancia.

-Ya pero considerando nuestra historia…

-Eso ya pasó, no puedes estar dándole vueltas -le dijo con una sonrisa conciliadora mientras la miraba intensamente a los ojos, Parker luchaba consigo mismo para retener el sentimiento que nacía en su interior y le hacía sentirse viva-. Mira aquello pasó pero debemos olvidar si queremos comenzar de nuevo con otra historia.

-De acuerdo, está bien aunque realmente siento lo que hice.

-Lo sé, yo también siento mi parte, míralo de esta manera lo hecho hecho está -la miraba con una sonrisa y gesto que trataba de trasladarle sus ganas de dejarlo todo atrás.

-Me lo he recriminado tantas veces, estaba confundida entre mis sentimientos, mi mujer te juro que no sabía qué hacer.

-Yo también estaba confundida cuando no supe hacer nada mejor que mentir sobre ti y acusarte, creo que las dos no estábamos preparadas para afrontar lo que nos pasó, pero si nos aferramos a eso no avanzamos.

-¿Sabes? Me alegro de haber hablado esto contigo, voy a seguir tu ejemplo.

-¿Mi ejemplo?

-Sí, bueno la otra noche vi que estabas con alguien que parece te importa, espero que sea un buen apoyo para ti especialmente con todo lo que sucede con tu familia.

-Bueno…

De repente se abrió la puerta de la cafetería que tenían delante y apareció Valerie, al verla, Kristina sonrió con malicia.

-¡Kristina! -la saludó ella con una sonrisa.

-Hola.

Se levantó rápidamente yendo hacia ella mientras Parker al verla ponía una expresión tensa. Al ver como Kristina se dirigía hasta ella con una sonrisa no pudo evitar mirarla con desencanto mientras fruncía los labios, ya que sin darse cuenta se había quedado con la boca un tanto abierta por el malestar, fue tan evidente su actitud celosa que ella misma se apresuró a coger el bolso para no seguir quedando en evidencia. Le molestaba aquella sonrisa que Kristina estaba dedicándole a Valerie, sentía de un modo irracional que le pertenecía a ella y se la estaban robando.

-He comprado el almuerzo como habíamos quedado.

-Bueno no quiero estropear vuestro almuerzo -se apresuró a ponerse en pie.

-¿Parker, verdad? -le preguntó Valerie mientras Kristina parecía encantada con la situación.

-Sí, Parker Forsyth ¿tú eras… Valerie? -hizo una pausa como si no recordara su nombre a pesar de haber estado todo el fin de semana repitiéndolo mentalmente.

-Sí, Valerie.

En ese instante se dieron la mano mientras Kristina no perdía detalle de aquel apretón sin poder borrar una sonrisa divertida de los labios.

-¿Qué tal? Nos encontramos la otra noche pero no pudimos hablar -Kristina miraba a Parker sin poder evitar la sonrisa realmente triunfal y una mirada repleta de felicidad, ¡se notaba tanto que estaba celosa!-. Me alegro de verte de nuevo.

-Bueno hablar allí es complicado -sonrió y Kristina sin apartar sus ojos de ella de pronto se sintió mal de ver su apuro lo que provocó que borrara su sonrisa mientras se mordía el labio-. ¿Le está gustando Port Charles?

-Pues sí… la verdad que hasta ahora sí -miró a Kristina que la observaba fijamente-. Bueno os dejo debo ir a preparar las clases. Me alegro de verte de nuevo. Kristina espero que todo salga bien ¿de acuerdo?

-Gracias yo también -en ese instante le hubiera gustado retenerla y le salió una sonrisa apagada al despedirse.

-Adiós, chicas.

-Adiós -le dijo Valerie mientras Kristina la veía marcharse con esa sonrisa que no podía borrar de sus labios una mezcla de victoria y tristeza por dejarla ir-. ¡Bueno, querida novia mía, Parker está terriblemente celosa!

-Sí, la conozco bien y ahora te digo que sí que está celosa -decía sin apartar la mirada de la figura de Parker que desaparecía a lo lejos.

-¿Es lo que querías, no?

-No lo sé, porque es como volver atrás, siento que me acerco a ella pero no sé… al mismo tiempo siento que mi vida está mejorando, estoy avanzando ahora tengo la oportunidad de estudiar… y no sé realmente si los celos de Parker tienen algún sentido en este momento de mi vida.

-Me estoy haciendo pasar por tu novia a mí me puedes decir la verdad.

-La verdad es que cuando se trata de mí sé lo que quiero pero no sé como lograr que eso que yo quiero se haga realidad porque siempre hay impedimentos en nuestro alrededor. Por eso a veces llego a un punto que no sé si me puedes entender, cuando se trata de Parker y de mí me da miedo lo que quiero porque parece como si fuera el agua que no puedes retener en tus manos porque se escapa entre los dedos. Así me siento cuando pienso en nosotras es casi un imposible que nada más nos provoca sufrimiento.

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2 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 37

  1. Estoy contigo, en lugar de tomar decisiones firmes, se lían en una trama que puede ser fatal para las dos.
    Gracias a ti por leernos.
    Un abrazo.

  2. Buenos días escritora, estas dos parecen tontas, en lugar de dejar salir el amor que ambas sienten, continúan perdiendo el tiempo, con un elemento muy peligroso los celos que nada bueno deja entre las parejas.

    Gracias por tu tiempo, saludos y abrazos

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