PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 38

Parker llegó a su despacho con un dolor intenso en su corazón, le había quedado claro que Valerie era la pareja de Kristina y ella la había perdido. Sentía la derrota en su alma había perdido por ser cobarde y por mucho que le doliera admitirlo, Kristina tenía su vida. Sonó el teléfono, al ver que era Úrsula sonrió con tristeza, su buena amiga siempre aparecía en el momento oportuno.

-Parece que sabes cuando te necesito.

-Tenemos telepatía, estoy convencida de ello. ¿Te has recuperado de tu encontronazo con Kristina?

-Digamos que acabo de darme de bruces con la realidad. Tiene pareja -le dijo cerrando los ojos con gesto de rabia.

-Vaya -respondió con tono triste.

-Una chica muy guapa y… Kristina se ve muy bien. Me ha sorprendido su cambio, francamente le está haciendo bien estar a su lado, puedo asegurarte lo que te dije el otro día está mucho más madura, hemos tenido una conversación muy interesante sobre lo que hemos vivido, aunque… -se quedó pensativa.

-¿Qué?

-Juraría que estaba algo celosa.

-¿Algo? Celosa se está o no se está. Imagino que de verte con Margaret.

-Sí, bueno, a lo mejor son suposiciones mías pero… me mira y no sabes lo que tengo que reprimirme para decirle lo que siento, para besarla.

-¿Y qué vas a hacer?

-Esperar -respondió convencida.

-¿A qué?

-A Kristina. Esperaré a que algún día tenga mi oportunidad, hasta entonces trataré de seguir hacia delante sin acercarme a ella, he esperado todo este tiempo, y algo me dice que quizá Valerie no sea un amor tan importante. Porque si fuera así cuando le dije que no iba a interponerme en su camino no habría mostrado la decepción que no pudo disimular, además me preguntó por qué no iba a inmiscuirme en su vida. ¿No te parece?

-Me parece que ambas estáis deseando reencontraros, los celos son horribles, pero casi siempre que aparecen es porque hay un sentimiento de amor, así que iré desempolvando mi pamela porque voy a ser tu madrina de boda -Parker dio una carcajada feliz-. Mira yo solo por el cambio que veo en ti, la decisión por recuperarla y tu risa, solo por eso estoy contenta. Porque del resto estoy segura que se encargará Kristina.

-Bueno, ella ya se encargó una vez de todo.

-¿Quieres decir que no lo va a intentar?

-Quiero decir que quizás ella espere lo que tantas veces me has dicho tú que yo haga algo, espera un movimiento por mi parte y que sabes estaba dispuesta a darlo pero en el momento su madre me dijo que estaba estudiando aquí, mi castillo de ilusiones y sueños se deshizo.

-¡Es que también es mala suerte! Pero te doy la razón, te toca a ti mover ficha, cariño.

-Perdona, Úrsula tengo que dejarte llaman a la puerta. Un beso. ¡Adelante!

-¿Puedo pasar? -allí estaba Molly con gesto serio.

-¡Molly, claro, adelante! -le sonrió.

Sin poderlo evitar miró por encima de su hombro esperando la presencia de Kristina

-Vengo sola -le aclaró con malestar al captar su gesto que sabía buscaba a su hermana.

-Bien -carraspeó sintiéndose descubierta-. Pues tú dirás, me contó Kristina…

-Lo sé, ya sé que se han visto.

-¿Y qué has decidido? -suspiró porque era como si ante ella estuviera Alexis, el mismo odio en la mirada, la misma dureza en su voz.

-Voy a venir a sus clases.

-Está bien, me alegro -le sonrió con amabilidad.

-¿Por qué? Porque así piensa que tendrá más cerca a Kristina.

Parker entornó los ojos, la miró sintiendo la rabia que Molly sentía por ella. Pero sin duda alguna fue peor al seguir hablando. Cuando Molly salió al pasillo respiró con fuerza, esperaba que Parker no le dijera nada a Kristina, de lo contrario, tendría una buena discusión con ella.

Se había vuelto una noche desapacible, Kristina había acostado a Emily en su cuna, se había quedado en casa de su hermana para acompañar a Sam que necesitaba descansar. Algo que ella no podía hacer, daba vueltas en el sofá con su pensamiento puesto en la charla que había tenido con Parker, estaba libre y había recibido el mensaje velado que le había lanzado. No quería empezar con nadie desde cero, no buscaba citas con ninguna mujer, además percibió que le había dolido la presencia a su lado de Valerie. Suspiró con pesar ¿Tenia derecho a hacerle daño? Parker había sido sincera con ella y ella le estaba provocando ¿Realmente para qué? Si Parker había acudido hasta Port Charles, sabía que era por ella, además, le había confirmado su divorcio definitivo y los sentimientos tan fuertes que había sentido por ella, pero también era cierto que estaba allí para empezar de nuevo una nueva vida ¿tenía ella derecho a jugar sucio?

A la mañana siguiente Kristina había caído fulminada por el sueño, la despertó un ruido y era Sam dándole el biberón a la pequeña.

-¡Sam me he dormido, lo siento!

-Tranquila no pasa nada, llevo mucho rato despierta. Tienes mala cara.

-No he podido dormir.
-¿Por Parker?

-Sí -sonrió.

-Esa sonrisa está repleta de amor -le dijo con cariño.

-Bueno… -elevó los hombros guardando silencio.

-¿Qué te pasa?

-No, Sam ya tienes suficiente con todo lo tuyo como para aguantar lo mío.

-Mira, estoy preocupada por ti al menos si me dices que está pasando por esa cabeza me dejas tranquila.

-Estoy hecha un lío -le dijo sentándose a su lado mientras miraba a la pequeña como se tomaba el biberón-. Cuando la vi fue como volver a sentir de nuevo todo ese amor a raudales que sentí por ella, cuando hablamos y me dijo que no iba a entrometerse en mi camino me dolió, el viernes cuando te dije de salir fue porque me dolió tanto aquello que me enteré que había una fiesta para chicas, ya sabes -Sam asintió no perdía detalle de ninguno de sus gestos que le decían bien a las claras que Parker seguía en su corazón-. Pues quise ir para no sé… pensé que igual conocía a alguien que pudiera quitármela a ella de la cabeza, pero estando allí apareció con una mujer impresionante. Me volví prácticamente loca porque pensé que era su nueva pareja y por eso había dicho que no iba a acercarse a mí.

-Te pusiste celosa -afirmó mirándola con intensidad.

-Mucho, como nunca con nadie. Entonces Valerie que finalmente vino conmigo me besó.

-¿Valerie?

-Sí, pero lo hizo para provocar a Parker.

-¡Kristina! -su tono de voz era realmente incrédulo mientras cerraba los ojos.

-La verdad que pensé por un momento que iba a darle un guantazo a Valerie. Me sentí bien. Y ayer volvimos a coincidir, me confirmó que no ha salido con nadie desde que se divorció, porque bueno… no te lo he dicho pero se ha divorciado.

-Vaya… finalmente tuviste razón -pensó en su madre sin poderlo evitar.

-Y, además, bueno sé que en una gran parte se divorció por lo que sentía hacia mí. Ella me lo ha confirmado -le dijo ante su mirada dubitativa-. Estábamos hablando de superar el pasado y me ha dicho que se alegraba de que tuviera pareja.

-¿Y no se lo has desmentido?

-No, en ese momento vino Valerie y seguimos como si realmente fuéramos pareja, y bueno… Parker se ha puesto bastante celosa.

-Kristina, de verdad, eso de los celos es un juego horrible. Si quieres estar con ella no puedes comportarte como si fueras una niña porque le vas a hacer daño, quizás un daño irreparable, ¿qué buscas con eso?

-Pues… no lo sé, quería verla celosa por dejarme pero ahora me duele hacerle daño. Sé que siente cosas por mí, sigue sintiéndolas, pero… hemos vuelto a reencontrarnos en las mismas circunstancias, es como si el destino nos estuviera guardando esta broma macabra.

-Eso parece pero dime una cosa, ¿qué vas a hacer?

-No lo sé.

-Voy a decirte algo que si se entera mamá me matará -le sonrió mientras Kristina tomaba aire con una sonrisa repleta de amor por su hermana-. A veces la vida se empeña en llevarnos por caminos tortuosos y además, nos empuja a ir contracorriente del resto del mundo, de la opinión de los demás, pero si tu corazón siente que es lo que quieres y lo tienes claro, que no te importen los caminos por muy tortuosos que sean, ni ir contracorriente tan solo hazle caso y deja que vuele hacia ese lugar que quiere llegar. Desde la honestidad contigo misma y con ella.

-Te quiero, Sam. Y tranquila, no le diré nada a mamá.

Salió corriendo hacia la ducha, le cogió una blusa a su hermana y la acompañó hasta el hospital con Emily y los niños. Después de ver a su cuñado con los dos niños que estuvieron hablándole como si él pudiera oírles, se los llevó hasta casa de Alexis quien se encargó de ellos. Después se aseguró de llevar un juego de llaves en el bolso, miró en el teléfono el horario de Molly y antes de subirse al coche murmuró.

-¡Vamos a volar, hacia donde tú me lleves, corazón!

En la universidad, Parker estaba dando clase, Molly estaba en ella y desde que entró no pudo evitar mirarla mal. Aquel día tocaba hablar de la obra de Jean Austen. Todos escuchaban atentos y participaban en sus explicaciones sobre la obra y sus personajes, todos excepto Molly que la miraba con un intenso malestar pero entendía las palabras de su hermana al decirle que iba a aprender en sus clases, notaba lo mucho que le apasionaba lo que hacía, podía imaginarse sin hacer ningún esfuerzo cómo aquello habría atrapado a Kristina. Parker hablaba del amor de los personajes de Jean aunque por momentos a Molly le parecía escuchar que aquellas palabras que decía tenían que ver más consigo misma por eso llegó un punto en que levantó la mano para preguntarle.

-Sí, Molly -le dio paso Parker cerrando los ojos mientras tomaba aire para afrontar su pregunta.

-En las historias de Jean Austen se habla de cómo se comporta la gente en las relaciones sabiendo que controla el bien y el mal ¿no? -habló con tono irritado.

-¡Sí, así es! Es algo que sabían manejar todo el tiempo.

-¿Entonces sería imperdonable en su tiempo, de igual modo que en el día de hoy, que esa clase de gente sin importarles nada más que ellos mismos aplasten el corazón de las personas que se enamoran de ellos? ¿No le parece?

Molly hizo la pregunta con un gesto duro y un tono repleto de reproche, Parker se la quedó mirando con una expresión seria, iba a ser una ardua tarea tenerla allí dispuesta a recordarle una y otra vez lo mala persona que era.

-Bueno hay que entender el mundo de Austen, ella maneja en sus novelas ese nivel de angustia que es tan suyo, utiliza los malos entendidos sin importarle que una y otra vez sus heroínas y héroes malinterpreten lo que está pasando con la otra persona, incluso que ellos mismos confundan sus propios sentimientos. A veces los malos entendidos eran sobre su riqueza y posición, sobre su matrimonio con ciertas personas para mejorar su nivel de vida. Pero esto no era siempre así, a veces también se preguntan sobre sentimientos únicamente de amor me amará para siempre o dejará de amarme algún día. Se trata de Austen, así que, por supuesto es el amor de cada uno de sus personajes, en esta obra principalmente de orgullo y perjuicio. O como usted ha señalado Molly como los personajes en este caso es cierto que él le rompió el corazón y casi la mata de sufrimiento, es verdad pero ella estaba dispuesta a esperarlo porque lo ama realmente. En el mundo de Austen todas las historias acaban bien, el amor gana y quien nos dice que nosotros no podamos a día de hoy como Molly decía -le insistió para con tono totalmente repleto de pasión decir-, no podamos tener también esa suerte, de hecho ¿no sería genial si todos nosotros fuéramos como en sus novelas capaces de dar una segunda, tercera y si es necesario cuarta oportunidad a esa persona que amamos y que quizás alguna vez le rompimos el corazón?

Terminó aquella explicación mirando a Molly quien suspiró con cierta rabia como si pudiera entender lo qué ella realmente estaba pensando sobre lo ocurrido con Kristina. Le estaba dejando claro a pesar de su charla íntima que ella esperaba otra oportunidad. Aquello le fastidio bastante porque era como si nada de lo que le hubiera dicho en el despacho le hubiera importado.

-¡Pues hasta aquí la clase de hoy! ¡Os veo en la próxima! ¡Leed y haced un buen trabajo!

Molly se levantó mirándola con gesto serio aunque no fue visto por Parker que en ese instante se acababa de dar la vuelta. Del mismo modo que Parker no vio a Molly, esta no vio como de repente Kristina se presentaba ante ella.

-¡Molly aquí te traigo tus llaves! Te las has dejado olvidadas en casa.

-¡Oh vaya! No me he dado cuenta… esto… ¿cómo has sabido que estaba aquí?

-Tengo tu horario de clases y… -entonces sintió la mirada de Parker-. ¡Discúlpeme, profesora, buenos días!

-Buenos días, Kristina -le sonrió notando como se alteraba sin remedio.

-Profesora me gustaría preguntarle algo -se acercó uno de los alumnos.

-Sí, claro, dime.

-¿Kristina que demonios estás haciendo aquí? -le preguntó Molly bajando la voz pero no por ello no mostrándole su desacuerdo ante su inesperada visita.

-Necesito hablar con Parker, necesito un momento con ella a solas.

-¿Por qué?

-Porque necesito explicarle algunas cosas que no le he dicho…

-¡Otra vez, Kristina! -la interrumpió con preocupación-. ¿Sabes que esto es un gran error por tu parte?

-Tal vez lo sea, pero necesito aclarar las cosas porque si no lo hago, entonces sí será un gran error.

-Está bien -en ese momento Molly pensó si Parker le hablaría de su encuentro. Entonces le dijo con cara de pena-. Lo que no quiero es volver a verte sufrir.

-He hecho cosas que necesito aclarar con Parker, nosotras somos pasado, Molly pero sé que quien le ha hecho daño he sido yo.

-¿Quieres hacerme creer que no me tengo que preocupar?

-Hice algo, no es importante, pero sé que no es justo con ella no se lo merece -le decía con gesto de arrepentimiento-. Llevo dos días haciendo cosas de las que no me siento orgullosa, actos que están pesando sobre mí y necesito aclararlo con ella, nada más, necesito decirle la verdad y acabar de una vez con esto.

Entonces se giró a mirarla pero Parker seguía hablando con los alumnos sin percatarse de aquellos ojos que la miraban sintiendo que necesitaba acabar con su comportamiento infantil, estaba segura que Parker se enfadaría cuando supiera cómo se había comportado, la miró pensando que quizá todo se acabaría ahí, ella la miraba con necesidad y pena, Molly miraba a Parker con gesto de disgusto. Kristina se giró a su hermana.

-Confía en mí, Molly, por favor -le dijo cerrando los ojos necesitando su comprensión.

-De acuerdo, pero ten cuidado no me fío de ella -no pudo aguantarse el comentario, la voz de su madre diciendo como flirteaba en su encuentro y el efecto que provocaba en Kristina su mirada le hizo desconfiar de dejarla sola.

Entonces Molly le devolvió las llaves, cogiendo su mochila al tiempo que le hacía un gesto a Kristina de no estar convencida de lo que iba a hacer. Los otros alumnos se habían retirado también quedándose las dos solas. Parker había seguido la escena con atención y la estaba mirando fijamente.

-¿Ya has solucionado el problema con Molly?

-Sí, ya…

-¿Las llaves? -la miraba fijamente sin saber por qué seguía allí.

-Sí.

Por un momento hubo silencio entre las dos, tanto fue así que se podían escuchar las voces que llegaban de los pasillos. Parker notaba que Kristina estaba muy diferente a los dos días anteriores, cabizbaja, nerviosa, casi podía decir que la veía asustada. Entonces Kristina le dijo con la voz gruesa como si se le hubiera instalado el miedo en la garganta y no la dejara hablar.

-Ya que estoy aquí quería hablar contigo.

-¿Por qué?

-¿Por qué? -sonrió algo sorprendida por su pregunta.

-Sí, Kristina, ya hemos hablado y tú ahora eres feliz al lado de Valerie no creo que tengamos nada más que decir -le dijo poniéndose en pie y apoyándose contra el pupitre.

-Parker yo sí tengo algo que decir -se aproximó a ella aunque dejando un espacio considerable entre las dos-. Verás siempre desde que te conozco en lo bueno y lo malo que nos ha pasado tú siempre has sido honesta conmigo, por eso estoy aquí realmente, porque necesito ser honesta contigo.

Parker la miró con gesto serio, arrugó la frente en señal de que no esperaba aquella frase, sin poder evitarlo se tensó ante la actitud nerviosa que Kristina mantenía, le daba la sensación de que iba a contarle algo que no esperaba. Se lo hizo ver la mirada tan intensa como asustada que le estaba dedicando Kristina.

-¿Acerca de qué necesitas ser honesta conmigo?

-Gracias por darme la oportunidad de hablarlo -tomó aire y le dijo mientras alternaba la mirada entre los ojos de Parker y sus manos entrecruzadas que trataba de contener el ligero temblor que había en ellas por la situación que estaba pasando-. En primer lugar, no necesitaba darle nada a Molly solo ha sido la excusa para poder quedarme a solas contigo.

-¿Por qué? -preguntó con curiosidad sosteniéndole la mirada pero manteniendo la distancia.

-Necesitaba venir porque no he sido sincera contigo -tomó aire y le dijo manteniendo el gesto avergonzado y la voz entrecortada-. Valerie… bueno… la otra noche cuando nos viste en el bar… ella… ella solo venía para acompañarme, ella no fue mi cita -Parker enarcó una ceja poniendo gesto realmente sorprendido, Kristina agregó-. Ella no es mi novia.

En ese momento Parker agachó la cabeza sonriendo incrédula, aunque lo que realmente salió en aquella sonrisa fue un alivio que no podía explicar. Su corazón comenzó a galopar ilusionado por lo que acababa de saber.

-Le dije que eras mi ex, que habíamos estado juntas a pesar de que no podíamos que lo nuestro fue inapropiado y que tú después de que hiciéramos el amor me dejaste.

-Kristina hubiese deseado manejar las cosas de otra manera…

-Yo quería que te arrepintieras de haberme dejado -la interrumpió no quería que siguiera sintiéndose mal por aquello, tomó aire y agregó sin poderla mirar-. Además al verte con esa amiga… me sentí mal -Parker la miraba atónita tratando de manejar todos los sentimientos y emociones que le estaba provocando aquella honestidad-. Así que me besó y yo le seguí el juego.

Tan solo al acabar de decirlo todo fue capaz de mirarla con temor, Parker no daba crédito a lo que estaba escuchando, su rostro era el fiel reflejo de aquel impacto que estaba recibiendo por sus palabras.

-Pero al siguiente día cuando estábamos en el Kelly’s… -le dijo desconcertada frunciendo la frente.

-Sí -respondió con contundencia mientras se giraba y se alejaba unos pasos de ella, seguía apretando una mano contra la otra en actitud nerviosa-. Ella me vio hablando contigo y siguió con el juego de que éramos pareja, en ese momento yo quería que vieras que tenía otra pareja -le costó decirlo además porque Parker se había girado y la miraba de lado con expresión seria apretando los labios. Kristina suspiró estaba pasando un rato realmente amargo, el peor de toda su vida y recordó aquel en el que Parker le confesaba que volvía con su mujer, solo así fue capaz de comprenderla porque esperaba que explotara reprochándole su actitud de la misma manera que hizo ella-. Estás en una nueva ciudad, tratando de reconstruir tu vida y lo último que necesitas es que yo haga esta farsa buscando hacerte daño, no te mereces este drama que he creado tontamente ¿si?

-¡Espera Kristina! -le dijo al ver que se giraba para marcharse con el gesto totalmente derrotado-. ¿Mentiste acerca de que estabas con Valerie, por mí? -le preguntó mirándola fijamente.

-Sí, intentaba protegerme de mis sentimientos hacia ti, de lo que sigo sintiendo porque tú me habías dicho que no ibas a entrometerte en mi camino y me sentí fatal, me puse rabiosa y no he sabido hacerlo de otra manera, mentí de igual modo que cuando dije que tú me acosabas en aquella carta que escribí y no quiero mentirte más, no te lo mereces -insistió con la voz apagada.

-Gracias, te lo agradezco -le dijo elevando un hombro sin todavía ser capaz de asimilar todo lo que le había dicho, sobre todo, la parte de sus sentimientos que aún seguían vivos en ella.

-Una cosa más, bueno mi última revelación, ¿te acuerdas cuándo estuvimos juntas que te dije que estaba saliendo con Aaron? Hablé con él y fui sincera le dije que no podía estar a su lado porque te amaba a ti -a Parker el corazón estuvo a punto de caerle al suelo-. Desde aquella noche no he estado con nadie… digamos que estoy soltera.

La mirada de Parker cambió de todo ese halo de impresión por lo que le contaba giró radicalmente por una mirada repleta de felicidad y una sonrisa mínima que se parecía mucho a la que Kristina le había dedicado cuando le dijo que estaba divorciada.

-Bueno… creo que ya te lo he dicho todo.

-¿Eso es todo? -le preguntó tratando de controlar las ganas de abrazarla.

-¿Quieres más? -ambas sonrieron divertidas, Kristina algo más calmada al ver que Parker no reaccionaba contra ella-. No quería que pensaras algo que no era verdad -le dijo seria y apocada girándose para marcharse se sentía realmente estúpida.

-¡Espera! ¡Espera Kristina! -se detuvo girándose deteniéndose lejos de ella mientras Parker se acercaba un poco. En ese instante quien se mostraba nerviosa era ella-. Bueno supongo que ahora me toca a mí ser honesta también. Cuando vine la anterior vez… eh… bueno…

-¿Cuándo hicimos el amor? -sabía que le costaba decirlo. Kristina la miraba con gesto de enamorada.

-Sí -respondió suspirando con fuerza mientras se pasaba la mano por el pelo en actitud nerviosa, se habían intercambiado los papeles-. En ese momento no fui completamente honesta contigo, ni conmigo, mi cabeza tenía tantas cosas mezcladas con mi matrimonio, mi mujer, pero también estabas tú, lo que dije no fue cierto, para mí estar contigo fue muy especial, para mí tú eres especial y me arrepiento muchísimo de dejarte aquella nota, tú tampoco te merecías algo así.

Mientras hablaba no podía evitar ese gesto que momentos antes había mantenido Kristina, una pena intensa por lo que había hecho, a su vez, Kristina no podía dejar de mirarla le estaba confesando por fin lo que ella sabía que era especial, que fue especial y no simplemente una noche que no debió ocurrir. Si momentos antes el corazón de Parker voló, en ese instante el de Kristina huyó con él, fue como si salieran juntos de sus cuerpos y se unieran en el aire, como si sellaran el amor que sentían para reencontrarse y observarlas desde fuera, estaban tan cerca, no hablaron solo las miradas que en ellas eran intensas y a veces debían desviar los ojos de los otros porque veían verdades que estaban en el pozo del alma, en ese momento ambas hablaron lo que les quemaba por dentro. Con calma, con algo de esperanza.

-Casi lo preferí, hubiera sido muy duro que me lo hubieras dicho a la cara -a pesar de la frase no podía controlar una sonrisa que nacía de su corazón, ese corazón que había dejado volar y la había conducido a ella-. Francamente no me gustó la nota no creo que me hubiera gustado ese cara a cara.

-Imagino, pero también me parece justo que lo sepas -la miraba otra vez que el gesto de calma y profundo cariño que tras la confesión había vuelto a ella-. También algo más…cuando viniste a la universidad por la llamada de teléfono ¿recuerdas?

-Sí, claro -sonrió con tristeza mientras se pasaba la lengua por el labio en actitud nerviosa.

-Tenías razón cuando me acusaste de mentirte, pero no por lo que te dije, si no porque no iba a volver con mi mujer, sabía que no pararías hasta volver a intentarlo y tras todo lo que pasó aquí, necesitaba alejarte de mí, por tu bien pero también por mi carrera. No tenía pensado volver con ella -le hizo un gesto de disculpa-. Aunque después me encontraba tan perdida que sí volvimos pero mis sentimientos por ti eran tan fuertes que tan solo estuve un mes a su lado, al igual que tú y como te dije ayer, tampoco he estado con nadie desde entonces.

-Bueno… todo aquello quedó atrás -suspiró porque aquello no lo esperaba y le dijo alzando los hombros en señal de desconcierto-. Y ahora estamos aquí.

-Sí, aquí estamos -la miraba sin la protección que se había propuesto tener por ella, los ojos le transmitían intensidad, se acercó un poco más para decirle-. ¿Dónde estamos exactamente?

-Pues… -Kristina no podía separar sus ojos de ella sintiendo otra vez aquella atracción enfermiza que Parker provocaba en ella-. Estamos… bien…

Dicho esto se giró desviando su mirada hasta el suelo sintiendo que debía huir de allí o acabaría lanzándose a sus labios.

-Espera, Kristina -ella se detuvo girándose con cuidado mientras la miraba con cierta tristeza. Parker con la misma tristeza marcada en sus ojos le dijo-. No sé qué somos ahora mismo… no lo sé.

Kristina no supo que responderle, se había quedado como si fuera una estatua de mármol, porque la ilusión se había colado en su garganta paralizándola de nuevo. Estaba tan cerca, estaba de nuevo volviéndola loca. Parker había vuelto con todo su poder sobre ella.

-Mira creo que ya que hemos sido sinceras deberíamos terminar con todo esto, cerrar todo lo que pasó y como tú decías ayer, olvidarlo.

-¿Cerrar? -la miraba atónita no sabía como tomar aquello su mente la empujaba a pensar que olvidarlo para empezar de nuevo juntas. De ahí que se quedó paralizada mirándola con cierta ansiedad-. Sí, por supuesto estoy contigo.

-Nada de más notas, nada de sugerir cosas…

-O excusas para salir corriendo -le dijo sin que sonara a reproche pero Parker la miró con expresión conmovida-. Ni mentiras para hacernos daño por nuestro supuesto bien.

-Debemos sentarnos y hablar con tranquilidad cara a cara, me refiero a que es la única manera de que alguna vez, bueno voy a hablar en mi nombre -Kristina la miraba totalmente entregada a ella, su gesto demostraba una mezcla de desconcierto, ilusión y sorpresa-. Mira es la única manera en la que voy a estar bien y en paz con todo esto.

-Sí, sí yo también -decía atónita sin despegar los ojos ni un segundo de la mirada de Parker.

-Hay algunas cosas que me gustaría decir, nada malo pero necesito sacarlas de mi corazón.

-Sí, estoy de acuerdo, yo también -seguía como si estuviera totalmente paralizada y no fuera capaz ni siquiera moverse del mismo sitio tan solo mirarla y asentir-. Me parece genial.

-Me alegro -sonrió nerviosa.

-¿Cuándo quieres que hablemos?

-Ahora -propuso con firmeza.

-¿Ahora? -susurró Kristina con voz emocionada pero contenida, parecía que Parker por primera vez desde que se conocieron estaba dispuesta a todo.

-Sí, si tú tienes tiempo ahora podemos ir a algún sitio privado.

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3 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 38

  1. Hola Kris. Estoy convencida de que en todas las familias hay alguien sensata para no entrometerse en lo que tiene que hacer pero si dar consejos que puedan ayudarla, Sam creo que es un personaje clave aquí. Y en cuanto a ellas, sigo pensando que tienen tanto miedo a que las cosas no salgan bien que prefieren perderse en dudas ahora si luego no. A veces tan solo eres capaz de reaccionar cuando en un segundo lo vas a perder todo. Esperemos que ellas no lleguen ahí.
    Un abrazote y mil gracias.

  2. Al fin estas dos como que decidieron dejar de marear la perdiz siendo sinceras la una con la otra, espero que Parker en esa conversación no haga una de las suyas y se den ambas la oportunidad que ambas desean
    Viva por Sam y sus sabios consejos
    En cuanto a Molly, lo mismo que Alexis, con hermanas y madres así, quien necesita enemigos
    Esperando por más, a ver si estas tontas se deciden a ser felices
    Gracias Escritora, Abrazos

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