PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR . Capítulo 39

Kristina le propuso ir al Kelly’s en la terraza que a esas horas estaba bastante tranquilo, a Parker le pareció bien. Le pidió unos minutos para recoger y cerrar la clase.

Para no ser vistas juntas, Kristina decidió adelantarse hasta la cafetería caminaba con los nervios desatados, saber que Parker había vuelto con su mujer pero la había dejado por ella le hizo sentirse al borde del precipicio, ella le había confesado que seguía queriéndola y Parker había admitido que sus sentimientos eran fuertes. Entonces si ambas estaban enamoradas, si habían sufrido en el pasado pero les podía servir en ese momento para unir su presente lo daba todo por bueno. Nada más le preocupaba una cosa, el miedo de Parker. Caminaba de lado a lado apretando una mano contra la otra, de vez en cuando suspiraba esperando ver llegar a esa mujer que había recompuesto su corazón.

Por su parte Parker estaba entregando unos papeles en administración, sentía que no caminaba, si no volaba, Kristina le había confesado algo que le dejó helada, desde que estuvieron juntas no había estado con nadie, al igual que ella no había podido estar ni siquiera con Amanda. La vida las había marcado pero el destino las había empujado a una situación que no sabía bien como afrontar. Quería estar con ella pero ¿cómo iban a hacerlo?

Llegó y la vio, notaba sus nervios y sonrió. Sentía una necesidad enorme de abrazarla pero se contuvo estaban demasiado cerca de la universidad y no podía jugarse nuevamente su puesto de trabajo. Eso era un grave problema.

-Hola -le sonrió al llegar a su altura.

-Se me ha hecho muy largo el rato de espera -le dijo Kristina con gesto divertido.

-Lo siento -hizo un mueca graciosa.

En ese momento salía Valerie de la cafetería, al verlas fue al rescate de su novia con una gran sonrisa mientras la abrazaba. Kristina miró divertida a Parker y le dijo a su amiga.

-Ya lo sabe.

-¡Oh vaya! Me alegro.

-Bueno, voy a por los cafés -les dijo sonriendo ampliamente aunque antes de dejarlas, le dio a Valerie-. Gracias por ayudarla

-Oye… oye.. oye… ¿y esto? ¿Ya?

-No, solo hemos hablado -respondió con una sonrisa entregada.

-Pues si solo por hablar sonríes así, ¡ni te cuento cuando vayas más allá de hablar! Quiero todos los detalles, en cuanto puedas me envías un mensaje.

-De acuerdo.

-Me alegro mucho, la verdad que se os nota lo enamoradas que estáis en la distancia. ¡Buena suerte!

Cuando se quedó sola, Kristina suspiró feliz mientras se acercaba hasta la ventana y observaba a Parker como pedía los cafés, no lo podía creer ahí estaba ¡y ahora sí! Iba a estar para ella.

-¡Te has acordado! -le dijo gratamente sorprendida al ver que le sacaba su café preferido.

-Sí -sonrió Parker ¡cómo olvidar nada que perteneciera a ella!

-Me alegro de poder tener este ratito.

-Yo también, Kristina creo que nos vendrá bien.

-¿Sabes? Cuando supe que venías… me imaginé esto un montón de veces -Parker miró hacia detrás con disimulo-. Y ahora no puedo creer que sea verdad.

-Ni yo -volvió a mirar.

-Me encanta. ¿Te pasa algo?

-No sé, Kristina ese hombre que está ahí en la puerta desde que he llegado no se mueve de ahí, no se va.

-¿Quién ese? -lo saludó.

-¿Qué haces? -le llamó la atención.

-No te preocupes es Elio, mi guardaespaldas.

-¡Tu guardaespaldas! -exclamó con gesto de sorpresa mayúsculo-. Dios mío tus padres no quieren que esté a tu alrededor.

-No tiene nada que ver con eso -la miró con preocupación por ese pensamiento-. Bueno me lo ha designado mi padre, todos en la familia llevamos uno por lo del ataque.

-¡Es cierto! ¿Qué tal tu cuñado?

-Igual, no hay mejoría.

-Lo siento tanto -le cogió la mano con infinito cariño-. Creo que ese ambiente en el que te has criado te ha hecho crecer de un modo distinto al resto, siempre dije que eras la mejor de mis alumnos y tan diferente, algo que me llevó a verte de otra manera…

-Cuando estuvimos casi juntas -la miró con gesto serio.

Parker sintió un escalofrío en su nuca que le hizo soltar rápidamente la mano de Kristina, no se había dado cuenta de su caricia y de cómo se dejó llevar por sus palabras mostrando esa admiración que sentía por ella.

-Los siento Kristina.

-¿Por que lo sientes? ¿Me vas a estar pidiendo perdón siempre?

-No, claro… solo que…

-Ya lo hemos hablado, discutido y hemos dicho que punto y final. Empezamos de nuevo, yo ya no soy esa jovencita confundida que no sabía reconocerse, ahora soy adulta y dueña de mis decisiones, he sido capaz de asumir quién soy y lo que soy, no lo vivo escondida todos los saben, mi familia, mis amigos y lo aceptan. Y me siento orgullosa de haber conseguido superar mis propias barreras.

-Y te aseguro que me siento muy orgullosa de ti, de verte como te veo -le dijo con enorme ternura.

-Pues esto que ves y todo lo que he superado no hubiera sido posible sin ti, las cosas pasan por una razón -Parker la miró intensamente trasladándole con la mirada lo que sentía en ese momento-. Y estoy muy agradecida de que tú entraras en mi vida. El resto no me importa.

-Una cosa que siempre he admirado de ti es que sabes lo que quieres y no te importa lo que cueste, lo que tengas que hacer hasta lograrlo -Kristina la miraba con una necesidad imperiosa de besarla no podía dejar de sentirlo. Parker le hablaba con admiración y profundo cariño.

Y fue la mezcla perfecta, la necesidad de Kristina y la admiración de Parker creó una atmósfera tan íntima que por unos segundos volvieron a ser ellas sin caretas, ni miedos, ni resistencias. Kristina le sonrió feliz y con esa misma decisión que admiraba Parker se lanzó a sus labios. Parker le respondió. Pero fue justo eso… unos segundos en la vida de ambas, en un presente que querían arrancar pero había algo que lo impedía. Parker se separó abruptamente de una Kristina desconcertada ante su gesto.

-¡No Kristina, por favor! -Parker se levantó mirando al guardaespaldas.

-Tranquila… él no va a decir nada -le sonrió para calmarla.

-No puede ser, no podemos hacer esto sigue siendo totalmente inapropiado -respondió con total seriedad mientras se ponía el bolso en el hombro totalmente fuera de sí.

-¿Por qué? -le preguntó desconcertada mientras se ponía de pie-. ¿Sigues preocupada por la diferencia de edad? ¡Sigues con eso! Ya te dije que no me importaba -Parker volvió a mira alrededor nerviosa-. Parker me acabas de decir que me admiras, que me admiras en la mujer que me he convertido

-Y estoy orgullosa de ti, sí pero ese no es el problema.

-¿Y entonces? -le preguntó elevando la voz totalmente desconcertada ante la actitud nerviosa de Parker que no entendía. Entonces como si el pasado volviera a ella cambió el gesto mirándola a los ojos con decepción-. ¡No!… ¿Vas a volver con tu mujer?

-¡No, por qué dices eso! -cruzó los brazos sobre el pecho notaba otra vez la decepción en Kristina, ella misma sentía esa sentimiento pero más sentía un profundo miedo que le hacía mirar alrededor nerviosa.

-¿Entonces… no lo harás por mi madre? -le dijo atónita.

-No, no Kristina, esto tiene que ver conmigo, no puedo perder mi carrera por ti.

Aquello Kristina no lo esperaba, se le quedó mirando con gesto perplejo, mientras Parker la rodeaba para marcharse. Pero Kristina la detuvo con su pregunta.

-¿Qué tiene que ver nuestra relación con tu carrera? No soy tu estudiante.

-Pero estás en la misma universidad en la que soy profesora. Y justamente con lo que me ha costado encontrar un lugar donde puedo optar a una plaza fija, Kristina. Si se enteran volvería a pasar todo otra vez, volvería la junta directiva a cuestionarme y se pondrían en mi contra, especialmente por las alegaciones que tengo en el pasado -no podía evitar un gesto alterado mientras le hablaba, otra vez su corazón roto, otra vez sintiendo que perdía, otra vez tenía que elegir o su carrera o el amor.

-¡Pero Parker nadie tendría que saberlo!

-Kristina si no obtengo la plaza y tengo que buscarme otra universidad en otro lugar, tal vez esto sería algo que podríamos llevar hacia delante e intentarlo, pero ahora mismo no es un buen momento para nosotras -llegado a ese punto se le rompió la voz y los ojos se llenaron de lágrimas, Kristina la miraba sin creerse lo que estaba sucediendo-. No es un buen momento para alentar esto.

-La historia se está repitiendo -Parker cerró los ojos con total abatimiento-. Pero no te preocupes por mi parte no será igual, no armaré revuelo.

-Esto fue un error, lo siento -le dijo rota por dentro y con las lágrimas cayendo una tras otra-. Dios mío lo último que quería era darte falsas esperanzas.

Parker agachó la cabeza y llorando se marchó. Mientras Kristina se había quedado sin moverse en el mismo sitio con gesto de total decepción y un sabor amargo que le estaba matando. Sin embargo, no podía quedarse allí sufriendo, tenía que ayudar a su hermana Sam y eso le ayudaría para aliviar algo el dolor que sentía. Cuando terminó de llevar a los niños al hospital y después volverlos a dejar en casa, entonces se permitió pensar en Parker, se había cambiado y estaba sobre la cama, se le habían ido las ganas de cenar, mantenía el teléfono en su mano mientras trataba de hacer algo que le funcionaba, relajarse para pensar con claridad. Una de las cosas que había incorporado a su vida era la meditación, y lo había hecho gracias a Parker que le había hablado de ella. Recurría a esos quince minutos de paz para calmar su interior y ponerse a buscar soluciones a los problemas, tenía uno, sí. Pero también tenía algo claro, Parker sentía amor por ella y eso era lo único que le importaba.

La noche ya estaba bien entrada para Parker había sido un día agridulce, recordaba el beso de Kristina y todas las emociones maravillosas que había sentido en la charla sincera que habían tenido, sonreía pero en el momento recordaba el beso todo se desmoronaba. No cesaba de ir de un lado a otro de la casa suspirando, pensando cómo podría solucionar el problema porque necesitaba a Kristina a su lado. Había pensado llamarla y volver a quedar pero lejos de la universidad. Quería pedirle que esperara seis meses, quizá verse a escondidas… pero denegaba esa opción aquello no saldría bien, ella quería tener a Kristina pero no en esas condiciones. Se había recogido el pelo y se estaba desmaquillando, tenía tantas emociones encontradas, Kristina había recurrido a los celos para darse cuenta de que aún la quería, sonrió, siempre fue una joven muy inteligente, recordó en ese momento que le había confirmado que fue ella quien escribió aquella carta repleta de acusaciones, todo había empezado mal y era como si el destino les estuviera echando un pulso, se amaban, no había duda pero todo estaba en su contra y lo peor, es que no veía otra solución que esperar durante esos seis meses pero ¿qué pasaría si le daban la plaza fija?

-¡Por qué tiene que ser todo tan difícil! -se quejó mirándose en el espejo.

Mientras ellas pensaban la una en la otra, en casa de Alexis, la tranquilidad no había llegado para ella, esperaba ansiosa que Molly regresara para hablar con ella. Al entrar y verla allí con la bata, Molly supo que iba a tener una charla con ella y no sobre ella.

-Mamá, buenas noches.

-Te estaba esperando, hija -la besó-. Ven siéntate.

-¿Ha pasado algo? Vengo del hospital y Jason está igual.

-No, no, no ha pasado nada. Al menos nada bueno -dijo con gesto de fastidio-. Hoy no he visto a Kristina y no me ha llamado.

-Yo sí la he visto.

-¿Y?

-Iba a hablar con Parker.

-Me lo temía -susurró negando con la cabeza.

-Tenía que decirle algo que ha pasado entre ellas, al parecer Kristina ha hecho algo que no debía.

-¡Voy a tener que tomar cartas en el asunto! No me va a quedar mas remedio. Además ahora no puedo contar con Sonny con todo lo que ha pasado.

-Mamá, quizá Sam tenga razón y haya que dejarla.

-¡Dejarla para que se vuelva a estrellar y sufrir! ¿Dejar que esa mujer la destruya?

-¿Y si Parker quiere a Kristina? -la miró con dudas sin esa seguridad de días antes en las que lo veía imposible.

-No Molly, no la quiere, si la quisiera sería consciente de que esa relación no tiene futuro alguno, la dejaría, no sería egoísta y no hubiera venido hasta aquí para manipularla nuevamente.

-Precisamente si ha venido hasta aquí, igual es porque la quiere -le dijo con cierto temor a su reacción-. Mamá a mí me cae tan mal como a ti, pero quizás ellas se quieren de verdad hoy las he visto juntas y… no tengo tan claro que Parker quiera manipularla, más bien, creo que la quiere.

La mirada de Alexis enfurecida le dejó claro que no iba a quedarse tranquila. En ese momento, Molly dudó si poner sobre aviso a Kristina de que su madre volvía a contraatacar.

Era la una de la madrugada cuando Parker desesperada por no poder dormir se levantó a tomar un vaso de leche, volvió a la cama y trató de descansar, aunque sentía unos deseos enormes de vestirse e ir a buscar a Kristina.

Alexis en su casa estaba redactando una carta, había pensado muy bien lo que quería decir, la había dirigido al decano de la universidad, en ella relataba como la profesora Parker Forsyth estaba acosando a su hija, y les rogaba se pusieran en antecedentes sobre la profesora con la universidad de Wesleyan. Al finalizar de redactarla, la imprimió y guardó en un sobre. La metió en su bolso y decidida a no perder nuevamente a su hija, se marchó a dormir.

Kristina escuchó el sonido del timbre, abrió la puerta y atónita vio allí a Parker.

-¿Parker qué haces aquí?

-He averiguado que vivías aquí -le dijo sonriendo.

-Pensé que ayer dijiste que…

-Sé lo que dije, Kristina. Sé que esto es una locura pero… -elevó los hombros mientras se mordía el labio inferior.

-¿Pero qué?

-Que quiero intentarlo si a ti te parece bien.

-¿De verdad? -le preguntó sonriente.

-Sí, he venido hasta aquí por ti, he venido porque te necesito -se acercó a ella mirándola con un amor infinito-. Y estoy dispuesta a lo que sea por no perderte.

-¡Parker!

Kristina se abalanzó a su cuello, abrazándose ambas con una carcajada feliz, entonces se separaron mirándose fijamente a los ojos, Parker deslizó su mano lentamente por la cara de Kristina que sintió morir. Y con delicadeza pero decisión fundieron sus labios, después de tanto tiempo aquel beso intenso les supo a poco, Kristina separó sus labios mirándola feliz. Parker se sentía en ese instante capaz de volar.

-Me alegro que hayas tomado la decisión de intentarlo -le dijo Kristina-. No puedo vivir sin ti.

Y dicho esto la estiró del brazo y se la llevó hasta la habitación.

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