PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 41

 

Este capítulo se lo dedico a las Pristina que tanto han sufrido. Un abrazo.

Se habían citado en el Kelly’s y al llegar no supieron muy bien si besarse o no, Kristina prefirió dejar que fuera Parker quien iniciara aquel paso cuando ella se sintiera cómoda, solo esperaba que fuera aquella misma noche porque al verla sintió una atracción salvaje que tuvo que controlar. Entraron sin besarse, tan solo se dibujaron dos sonrisas enormes en sus labios. Se sentaron y el camarero les entregó la carta, Kristina se mostraba radiante.

-¡Estoy tan feliz de qué estemos aquí!

-Yo también, la verdad que no te has rendido hasta lograrlo -sonrió mostrando esa felicidad que compartían en su mirada y con su dulce sonrisa.

-No me arrepiento de haberlo hecho, al revés, así no tienes que tener miedo a salir con una estudiante -hablaba mientras Parker la miraba con los ojos repletos de amor sentía que por fin se había liberado y podía mostrar lo que sentía.

-No es solo eso, lo peor es que si pierdo este trabajo está hoy en día tan complicado encontrar uno, que te agradezco que entendieras que no podía ponerlo en peligro.

-¡Claro que lo entiendo! Es más fácil que yo en un tiempo vuelva a estudiar, pero no en Gestión que ya has visto que no es lo mío, pensé que podría sacar partido de lo que había aprendido trabajando con mi padre, pero… -Parker la miraba tan intensamente que Kristina tuvo que detenerse porque aquella mirada le hacía perderse-. Bueno… es mucho más complicado de lo que pensaba. Iba directa a fracasar. Y mi prioridad eres tú, y ahora mismo que disfrutemos de esta cita.

Sonrió ampliamente como si pudiera sacudirse los nervios que la mirada de Parker provocaban en ella, entre sus ojos y la sonrisa dulce que le dedicaba tuvo que parar y tras una carcajada continuó.

-¡He oído que hay un chef maravilloso así que vamos a disfrutar de la cena! No puedo esperar a probar su comida.

Pero entonces, la sonrisa de Parker se borró, agachó la mirada mordiéndose los labios como si necesitara contener algo que le bullía en el interior. Kristina al levantar la mirada de la carta vio su gesto y también borró su sonrisa que mantenía desde que había visto a Parker.

-Parker ¿qué pasa?

-Voy a ser honesta -dijo tras un suspiro profundo mirándola con gesto de pena-. He estado a punto de cancelar la cita.

-¿Cómo? Después de todo lo que hemos pasado ibas a romper nuestra primera cita -la miraba atónita sin poder creerlo.

-No, no, no es lo que piensas -se apresuró a decir.

-Hace un año dos meses y catorce días que estoy esperando este momento ¿y lo ibas a romper?

-¿Catorce días? -le preguntó con una sonrisa minúscula-. ¿Llevas la cuenta de los días?

-Sí, completamente -le respondió seria-. No estar contigo es como una condena.

-Lo sé, lo sé, yo también llevo la cuenta pero no de los días -volvió a sonreírle tratando de tranquilizarla-. Si había pensado en cancelarla no es por nosotras por lo que he estado a punto de llamarte, es que he visto en la prensa que mañana tu familia le hace un funeral a Morgan y… he pensado que esta noche no sería un buen momento para ti, que empezar algo tan maravilloso como esto, como estar juntas y poder disfrutarlo, quizá no era para ti lo mejor para hacerlo hoy, sé lo mucho que querías a tu hermano a lo mejor preferías estar con tu familia.

-Bueno, tienes razón, echo de menos a Morgan muchísimo, mis otros hermanos son los sensatos y los que nunca dan problemas todo lo hacen bien, él y yo éramos los mete patas como nos gustaba llamarnos -sonrió ante la mirada repleta de apoyo de Parker que le prestaba toda su atención-. Éramos igual de volátiles y siempre actuando por impulso.

-¿Tú actuar por impulso?, no me lo creo -le dijo sonriendo al tiempo que trataba de evitar su gesto de tristeza.

-¿Verdad? -le sonrió consiguiendo que cambiara la expresión-. Cuando le dije lo nuestro él me apoyó y me animó a que lo intentara y al decirle que me habían suspendido se alegró tanto de no ser solo él quien suspendía.

-¡Que gracioso tu hermano! -le dijo riendo con ella.

-Sí, fue injusto el final que tuvo -retiró la mirada de los ojos de Parker porque notó que se le humedecían.

-¿Tienes una foto?

-Sí -agradeció que le estuviera apoyando en ese momento triste.

-¡Tenéis la misma sonrisa!

-Sí, siempre estaba sonriendo. Mañana será un día complicado volver a vivir su ausencia más intensamente… -lo dijo con voz decaída-. Compartir nuestros recuerdos que tuvimos con él.

-Kristina lo siento mucho -le dijo con gesto compungido al verla afligida.

-Él amaba la vida a pesar de todos sus problemas, era tan apasionado -sonrió con tristeza.

-Igual que tú -le dijo con lágrimas en los ojos.

-Pero él me enseñó a que debía vivir la vida intensamente cada segundo y es lo que quiero hacer esta noche, no quiero decir que porque me vaya a divertir su recuerdo no está en mí o no lo siento -dijo apurada porque a ella misma le había sonado mal aquella frase.

-Te entiendo, Kristina.

-La mejor manera que tengo de recordarlo es tenerlo en mi corazón y vivir mi vida de la mejor manera posible que es lo que él quería, y eso es estar aquí contigo -la miró reflejando en su gesto todo el amor que sentía por ella.

A Parker aquella frase la dejó sin saber qué decir, se le llenaron los ojos de lágrimas que ya había estado tratando de retener, Kristina provocaba en ella unas emociones y sentimientos que nadie había conseguido transmitirle con anterioridad. Iba a contestarle cuando sonó el teléfono, las dos miraron la pantalla y allí reflejada apareció la foto de Alexis. Parker miró a Kristina, y ésta a su vez miró a Parker frunciendo los labios.

-¿No vas a contestar?

-No, estamos en nuestra cita -le dijo sonriendo.

-¿Es esa la única razón? -ante el silencio de Kristina le preguntó-. ¿Estás preparada para que te vean conmigo? Es un paso importante, lo digo por tus padres.

-Bueno te he traído al lugar más importante de la ciudad ¿tú que crees? -la miró sonriente-. Vengo aquí desde que era una niña, te aseguro que no estoy avergonzada de que me vean contigo.

-Entonces estamos haciendo una declaración pública de lo que queremos.

-Así es, a mí no me importa ¿y a ti? -le preguntó enarcando una ceja a modo de desafío.

-No, nunca me ha importado, aunque pensaba que me habías traído aquí por el chef.

-También -sonrió y Parker la acompañó en la sonrisa-. Pero… ¿no querrás ocultar nuestra relación, no?

-Éticamente hasta esta mañana estaba pensando en tener una relación contigo oculta, pero desde que las cosas han cambiado, no tengo por qué ocultarla.

-¡Pues aquí estamos! -exclamó feliz-. Aunque te digo una cosa, estoy segura que mañana una gran parte de Port Charles lo sabrá.

-¿Que me quieres decir con eso? -la miró sonriendo.

-Que solo quiero saber dónde estamos -sus ojos le transmitían que necesitaba estar segura de que no iba a salir corriendo otra vez-. Antes de decirle a mis padres no lo digo porque me dé vergüenza es solo que quiero saberlo.

-Te entiendo, Kris, ellos me odian entiendo tu preocupación -le dijo con calma sin un ápice de reproche.

-Ellos son sobreprotectores, tienen sus problemas con lo que pasó al principio entonces quiero tener claro lo que hay entre nosotras para hablar con ellos -conforme hablaba se daba cuenta de la mirada de Parker, iba transmitiéndole algo intenso que le hizo dudar de seguir hablando-. Quiero estar segura de que esto es serio.

-Kris, si no fuera en serio jamás te habría dicho de tener esta cita, durante todo este tiempo no he dejado de pensar en ti, y me di cuenta cuando te vi con Valerie que no soportaba la idea de perderte, por más que tratara de querer admitir que pudieras tener pareja no podía, desde el principio me sentí atraída por ti, durante todo este tiempo he vivido con la necesidad de estar a tu lado, y ha sido así desde siempre. Eres mi pasión. Pero…

-¡Sabía que habría un pero! -le dijo frunciendo la frente.

-Pero -insistió cerrando los ojos-, todo esto no evita que esté preocupada por la reacción de tus padres. Especialmente por la reacción de tu madre que tiene fijación en odiarme. Ella me avisó que no me acercara a ti.

-Mi madre no controla mi vida tanto como ella desearía, probablemente cuando se entere que he dejado la universidad sí puede estallar -sonrió divertida.

-¿Aún no le has dicho nada?

-No, porque sé como se va a poner y hoy no quiero tener nada negativo en mi vida, hoy es un día muy importante para mí. Se lo diré más tarde.

-¡Pero Kristina si se entera antes vas a tener problemas con ella! -exclamó nerviosa.

-Deja de preocuparte, por favor, lo que tenga que ocurrir ocurrirá y lo aceptaré. Mira igual que he tenido que aceptar lo que los Yankees han hecho este año.

-¿Yankees? -le preguntó enarcando una ceja.

-Sí, mi hermano mayor nos ha hecho socios de los Yankees y los seguimos en todos los partidos.

-Eso si que no, no y no -dijo soltando la servilleta con gesto serio.

-¿Perdona?

-Crecí en Boston y no hay discusión para mí los mejores son los Red Sox.

-¡Dios mío eso es insoportable! Hasta aquí hemos llegado.

Acto seguido se levantó como si se fuera a marchar y Parker la alcanzó con gesto divertido obligándola a sentarse. En ese instante se quedaron mirando fijamente como si el resto del mundo hubiera dejado de existir. Parker no soltaba su mano pero se habían quedado descifrando el amor en su mirada tal que parecían devorarse con los ojos. De repente Parker elevó graciosamente la mano al camarero pidiéndole la cuenta.

-¿No vamos a terminar la cena?

-No, se me ha ocurrido que mejor vienes a mi casa y… te invito a… un… café -lo dijo dándole una entonación intensa acompañada por su mirada lasciva.

-¡Sí! -respondió con una sonrisa divertida mientras agachaba la cabeza-. Definitivamente, sí.

El camarero les llevó la cuenta y Kristina no le dejó pagar a Parker con la excusa de que así tenía que llevarla a cenar al día siguiente y pagaba ella. Se levantaron a la vez cuando Parker iba a caminar Kristina la tomó del brazo deteniéndola mientras la miraba con el fuego encendido en los ojos. Parker sabía que era su turno, que Kristina había movido todos los hilos para llegar hasta ahí pero a partir de ese momento era ella la que debía tomar decisiones. La miró sonriendo mientras se acercaba con cuidado y la besaba ante la sonrisa de Kristina. Tras dejarle un beso, Parker se separó un poco mirándola divertida, Kristina seguía con los ojos cerrados en pleno éxtasis, cuando los abrió enarcó la ceja derecha demandando más, y Parker entendió su mirada volviéndola a besar con delicadeza y ternura.

Mientras ellas se besaban la puerta del Kelly’s se abrió, allí estaba Alexis que iba a cenar con un amigo, al verlas besándose cerró los ojos, se giró disculpándose un momento para desaparecer de allí y que no la vieran.

Dentro, Parker y Kristina seguían besándose con la misma ternura. Hasta que Parker se retiró suavemente sonriendo.

-Sé que he empezado a besarte, pero no soy de demostraciones en público.

-Pero tú hace mucho tiempo que asumiste quién eres.

-No es por ser gay, Kris, es porque soy profesora de esta universidad y no me gusta que sepan de mi vida privada.

-Pero… ¿a mí me vas a dejar entrar en tu privacidad, no? -le preguntó con tono meloso.

-Francamente, creo que nos vamos a saltar el café.

Agradecieron que la casa de Parker estuviera cerca. Iban cogidas de la mano con una sonrisa permanente colgada de sus labios. Al llegar, Parker abrió la puerta ante el suspiro de Kristina que estaba conteniendo su necesidad de abrazarla. Al pasar, le cogió el bolso para dejarlo en el armario. Kristina se detuvo a escasos pasos de distancia, la miraba con la ansiedad que se había apoderado de ella desde que le nombró el café, en ese momento en que la tenía tan cerca sintió como la atravesaba una oleada de excitación que la abrasaba. Parker le sonrió y se acercó lentamente, la miraba con un gesto que a pesar de mostrarse calmado estaba repleto de pasión. Kristina seguía sin moverse y fue Parker quien inició de nuevo el beso porque pudo percibir cómo su rostro estaba reflejando todo el deseo que sentía, bebió de sus labios para saciarse de la misma sensación que ardía en su interior, pasó su mano derecha por la cintura de Kristina que al notar el contacto soltó un ligero gemido que se volvió más insistente con el beso de Parker, quien recorrió la espalda de Kristina con la mano izquierda hasta llegar a la altura del cuello, y le quitó con suavidad la cazadora vaquera sin dejar de besarla. Kristina por su parte la estrechó fuertemente contra su cuerpo quería fundirse con ella y no dejarla escapar nunca más. Parker separó sus labios dejando besos cortos y suaves con la expresión de felicidad absoluta reflejada en su mirada y la respiración agitada, apoyó la frente en la de una extasiada Kristina y le susurró.

-Te quiero, Kris.

-Yo también te quiero.

Se lo dijeron mirándose a los ojos en la mayor intimidad que habían vivido hasta entonces, ni siquiera su primera vez podía compararse a aquel momento repleto de ternura y amor, Parker le acarició la cara con sumo cuidado mientras Kristina cerraba los ojos de felicidad. Ambas sonrieron, Parker se mordió el labio tratando de retener un poco su ímpetu pero le fue imposible, llevaban un año, dos meses y catorce días deseando perderse en la pasión, soñando a hurtadillas con ese momento y como si ambas lo entendieran unieron sus labios con rotunda pasión, Kristina comenzó a desabrochar a toda velocidad los botones de la camisa de Parker y la ropa fue quedando por el camino entre besos apasionados, risas y suspiros.

Al llegar a la habitación se miraron sonrientes, felices y con las respiraciones repletas de deseo, a esas alturas la atracción que existía entre ambas era arrolladora. Se tumbaron sobre la cama con los cuerpos enredados, los labios enlazados entregándose besos húmedos y profundos. Aquella vez fue Parker quien dio el paso, quien se encargó de tomar las riendas de la pasión, nada recordó a aquella primera vez donde fue tierna y cariñosa, ni siquiera Kristina se comportó igual nerviosa e insegura, en ambas explotó la pasión mas desmesurada que podían sentir, los labios y las manos de Parker viajaron por el cuerpo de una Kristina que cerraba los ojos y entre abría la boca para no ahogarse con su propio deseo, con aquellas caricias ardientes con las que Parker la estaba deleitando. La pasión dormida en ella durante todo aquel año fue transformándose en un torbellino que se agudizó en aquel instante en que Parker la conducía hasta la explosión más maravillosa que había sentido jamás, a un éxtasis embriagador que la obligó a emitir un grito ahogado en su propio placer, su corazón latía tan fuerte, tan intensamente que cerró los ojos mientras entrelazaba su mano con la de Parker que había pasado de la pasión a la ternura, nuevamente, dejando a cada paso por su piel besos dulces, efímeros pero que abrasaban su interior su propio deseo. Para Kristina todo se desvaneció a medida que notaba sus manos y sus labios recorriendo su piel. Cuando llegó el turno de besar sus labios, Parker sonrió mientras Kristina estrechaba su espalda apretándola contra su cuerpo y Parker notaba como se estremecía entre sus brazos.

-Parker -musitó extasiada.

-Mi amor… me vuelve loca tocarte.

Entonces Kristina a pesar de sentirse agotada, la giró sonriendo ante aquella afirmación, lo hizo con cuidado dejándola sobre la cama con suavidad, cogió sus manos entrelazando los dedos y subiendo los brazos sobre la cabeza de una Parker que gimió sin poderlo evitar al notar el contacto de su cuerpo en su propio cuerpo. Kristina dejó resbalar su mirada por el rostro y el cuerpo de Parker, una mirada repleta de deseo que provocó en Parker que la transportara a un placer que desconocía, gimió nuevamente mientras movía sus caderas en busca del roce con el cuerpo de Kristina mirándola con el fuego del deseo clavado en su mirada, mostrándole que no podía esperar mucho más. Aquella mirada fue suficiente para desatar en Kristina una sonrisa traviesa y un deseo por aquella mujer que volvió a gemir apretando sus manos que le llenó de un éxtasis intenso. Para Parker aquellas caricias apasionadas de Kristina fueron como si de repente su alma encontrara amparo, todo lo que había sufrido y por lo que tanto había llorado estaba siendo borrado por ella, la estaba liberando de esa culpabilidad que sentía por el daño que le había hecho, y aquello provocaba en ella que llegar a su alma entregándose a aquella pasión arrebatadora que sentía. Apretó los labios y los ojos mientras su mano derecha acariciaba intensamente el pelo de Kristina que sentía la excitación de Parker y aquello aun le provocaba mayor placer a sí misma, el gemido que emitió y que ella misma sintió en Parker le hizo feliz. Por su parte, Parker trataba de recobrar la respiración, los besos que Kristina estaba dejando con total suavidad en su cuello le provocaban la sensación de plenitud. Y cuando llegó la hora de unir sus bocas, lo hicieron con ternura mientras Parker acariciaba su espalda. Al separarse, la mirada repleta de amor que le dedicó Kristina le provocó que se erizará su alma.

-Te quiero, Parker.

-Te quiero, mi amor.

Entonces se incorporó en la cama sentándose al tiempo que Kristina se acoplaba sobre ella. Parker le acariciaba la espalda sensualmente, con una mirada intensa repleta de ternura.

-Cuando me miras así me vuelves débil -le susurró mientras rodeaba su cuello.

-¿Ah sí? -le preguntó enarcando un ceja con lo que su gesto se convertía intensamente seductor, entonces Kristina dio una carcajada tan feliz como la que arrancó en ella-. A mí me pasa lo mismo cuando lo haces tú.

-He soñado tantas veces esto -le acarició la mejilla con ternura sin apartar ni un segundo sus ojos de los de ella.

– Y yo -Parker le cogió la mano depositando en ella un cálido beso-. No sé tú pero para mí ha sido mucho más intenso y maravilloso que en mis sueños.

-Para mí, también -sonrió con cierta timidez.

-¿Sabes, Kris? Me he dado cuenta que es la primera vez en mi vida que alguien llega a mi alma -Kristina sonrió de lado, feliz mientras le acariciaba el pelo-. Es la primera vez que siento el amor descontrolado, esta pasión que provocas en mí.

-Tú provocas lo mismo, nunca me había sentido tan inmensamente feliz, no quiero que esto acabe nunca.

-Está en nuestra mano -le sonrió besándole con dulzura-. Además, una vez alguien me dijo que había que disfrutar el momento y no pensar en el mañana.

-¡Es verdad! ¡Me alegro que te acuerdes! -sonrió divertida mientras la abrazaba con fuerza y le dejaba un cálido beso en el hombro-. Durante todo este tiempo, ¿sabes lo qué me obsesionaba?

-¿Qué? -le preguntó mientras le acariciaba con suavidad el hombro derecho.

-Quería crecer, quería ser mejor para cuando volvieras, quería que al reencontrarnos encontraras a otra Kristina, una Kristina capaz de darte amor no problemas. Porque siempre supe que volverías, cuando me decían que te habías aprovechado de mí, que nuestra primera vez fue un capricho para ti, yo sabía que lo que existía entre tú y yo era mucho más que eso, durante todo este tiempo me dije espera y cuando vuelva todo será diferente.

-Esta nueva Kristina es maravillosa -le sonrió delicadamente mientras Kristina la observaba con infinito amor-. Aunque en esencia es la misma que me enamoró. Algo parecido me pasó a mí, quería volver a encontrarte pero sabía que debía hacer las cosas diferentes, que debía mirarme a mí misma y aceptar lo que no quería aceptar, que te amaba con locura. Tuve que asimilar que si tú me querías poco importaba el resto, me costó muchísimo llegar al fondo de mi alma y darme cuenta que tú seguías ahí esperándome.

-Yo sabía que no era fácil para ti, cariño. Era consciente de ello -le susurró con delicadeza.

-Te voy a contar una cosa que seguro te vas a reír de mí.

-Seguro que no -soltó una carcajada feliz.

-¡Pero si aún no te lo he dicho y ya te estás riendo! -la riñó sonriendo haciéndole cosquillas.

-No, Parker, no por favor -decía muerta de risa-. ¡Para, para!

-Pues… -la miró sonriendo mientra ambas recobraban la calma-. Cuando me encontraba mal o te extrañaba me ponía los mensajes que me dejabas en el teléfono, te escuchaba y eso me llenaba de calma también de rabia porque no te tenía, pero sin duda alguna, gracias a tu constancia y tu decisión estamos aquí.

-¡Y en que mejor lugar íbamos a estar! -sus ojos la escrutaban con fiera intensidad.

-Es verdad -se mordió el labio inferior aquella mirada la perdía.

-Nada ni nadie va a poder con este amor, Parker. Quiero vivir a tu lado siempre, todos los días de mi vida.

-Te quiero -le susurró perdiéndose en aquella mirada y en sus labios.

-Te quiero.

Y los labios volvieron a unirse con besos delicados, se dedicaron a descubrir el tacto de sus cuerpos a conocer el tacto de aquella piel suave y caliente. Pero para ambas un fiero deseo seguía ardiendo en su interior y aquellos besos y caricias lentas no hicieron más que dispararlo convirtiéndose en dos fieras devorando sus cuerpos envolviéndose en una dulce tortura, ninguna quería que aquel exquisito tormento acabase nunca, se acariciaban con extrema dulzura y ambas llegaron a un manantial de felicidad del que no estaban dispuestas a marcharse.

Hasta que finalmente cayeron rendidas, abrazadas y con los corazones repletos de felicidad, se dejaron llevar por el sueño aunque en ese momento amanecía sobre la ciudad, un amanecer que iba a alumbrar un nuevo día, una nueva vida como pareja.

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2 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 41

  1. Bufff ke buena escritora eres dios mio….mis felicitacioned amiga….una historia preciosa….

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