PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 44

Mientras tanto, Sam había llegado a su casa para preparar el regreso de su marido del hospital, estaba haciendo una lavadora cuando sonó el timbre de su casa. Le extrañó porque no esperaba a nadie. Al abrir, se encontró con su madre en la puerta, con el gesto abatido y se notaba que había llorado. La hizo pasar preocupada.

-¿Qué te pasa, mamá?

-Parker ha ganado… tu hermana se ha marchado con ella a Eugene.

-Ven, siéntate que te traigo un vaso de agua -le dijo ayudándola a sentarse en el sofá mientras la miraba con gesto de pena.

-No se lo voy a perdonar nunca, me ha arrebatado a mi hija… y ahora la tiene bien lejos… ¡Dios mío qué va a pasar!

-Toma -le entregó el vaso mientras se sentaba a su lado-. Mamá creo que estás haciendo un drama que no es tal.

-Sam… esa mujer ¡no es adecuada para Kristina! Le dobla la edad, tiene experiencia, es manipuladora y claramente tiene ventaja sobre tu hermana.

-Mi hermana no es una niña, ¡y Kristina no es precisamente una mujer fácil de manejar! ¿Por qué no puedes pensar que se quieren?

-¡Porque ella no la quiere! Solo es un capricho que cuando se haya acostado con ella las veces que quiera le dará una patada. No dudo que tu hermana se haya enamorado pero no va a corresponderla.

-Yo no lo veo así.

-¡Porque tú no la conoces, si la conocieras habrías puesto de tu parte para ayudarme con tu hermana!

-Mamá… no me hace falta conocer a Parker porque conozco muy bien a mi hermana, y he hablado mucho con ella estos días. Voy a decirte algunas cosas para que te quedes tranquila, Parker no ha buscado a Kristina, ha sido al revés.

-Te has creído el cuento de que es tu hermana la que la busca por los rincones de la universidad, perdona ¿quién ha venido a Port Charles? -la miró furiosa.

-De acuerdo, ha venido Parker ¿y eso no te hace pensar que quizá lo que le mueve no es un capricho y sí es amor? Kristina se enfadó porque Parker le dijo que no iba a inmiscuirse en su vida, sabes como es Kristina cuando se enfada así que no se le ocurrió nada mejor que ir con Valerie a una fiesta de lesbianas donde estaba Parker. Mi hermana se besó con Valerie para hacerle creer que era su pareja -Alexis cerró los ojos con rabia-. ¿Y sabes por qué lo hizo? Porque quiso que se pusiera celosa ¡y aún así! Parker le dijo que se sentía feliz al verla con esa mujer. En todo lo que te he contado hasta ahora no veo que ella haya tratado de conseguir a mi hermana para su capricho.

-Es muy lista… ¡mucho, no sabes cuánto! -respondió con la voz crispada por el odio y los ojos repletos de lágrimas-. Si vieras como me ha desafiado… ¡Y tu hermana defendiéndola!

-Kristina durante todo este año no ha buscado a nadie porque seguía esperándola a ella, mamá. Ha tratado de madurar, de tomar las riendas de su vida apartándose primero de ti yéndose a vivir sola, después a tratado de ser mejor de aceptarse y quererse para cuando Parker volviera, todos hemos notado el cambio en ella, pero solo ella sabía que trataba de conseguir.

-No sé que le ha dado para que se obsesione así por ella.

-Amor, mamá. Le ha dado amor, comprensión, cariño, ternura, un amor de igual a igual. Todo lo que Kristina no ha tenido en su vida -le dijo con esmero mientras le cogía la mano-. Si tú has propiciado que echaran a Parker de la universidad, has cometido un grave error.

-¿Has hablado con ella? -la miró con un severo enfado.

-No, me ha enviado un mensaje. Mamá… siento que no he perdido a mi hermana, siento que quizás ha ganado a su lado la persona que puede equilibrar su vida. No puedes dejar pasar las oportunidades de quien te puede amar, y Parker aunque no nos guste la hace feliz.

Alexis la miró sin ninguna emoción. Sentía que había perdido a su hija para siempre, le dolía el alma y rompió a llorar. Sam la consoló pero no por ello en ningún momento le dio la razón.

El avión había aterrizado. Parker y Kristina acababan de llegar a su destino. Kristina quedó maravillada por las montañas que rodeaban a la ciudad, por el verde de los parques y los grandes edificios, Parker la miraba sonriente. Hasta que cruzaron toda la ciudad para llegar a un humilde barrio de casas bajas todas ellas rodeadas por un pequeño jardín. El taxi paró justo en frente de una que se notaba su abandono, las ventanas cerradas, el jardín con algo de maleza pero le gustó aquella pequeña casa. El taxista les ayudó a bajar las maletas. Kristina no perdía detalle de todo cuanto había alrededor, parecía un barrio tranquilo en una calle larga con algunos establecimientos y muchos árboles. Parker sacó de su bolso las llaves y se dispuso a abrir, Kristina se dio cuenta que le temblaba un poco el pulso. Y se colocó detrás de ella rodeando su cintura con los brazos en señal de apoyo. Aquel gesto provocó en ella una sonrisa de agradecimiento. Al abrir encendió la luz porque a pesar de aún estar el sol fuera todas las ventanas estaban cerradas. Kristina entró con sus maletas y se quedó allí mirando alrededor, la casa era pequeña con un gran comedor cuadrado podía divisar la cocina a un lado y al otro un corto pasillo en el que supuso estarían las habitaciones. Miró a Parker a quien se le había cambiado el rostro, volvió a abrazarla por detrás mientras ella apoyaba su cabeza.

-Siempre me cuesta entrar, aquí pasé los mejores años de mi niñez.

-Pues ahora vas a pasar los mejores años conmigo -le dijo sonriendo y obligándola a girarse para mirarla-. Vamos a ser muy felices, vamos a vivir nuestros mejores años juntas, mi amor.

-Estoy segura que así será -le dijo con un gesto repleto de ternura.

-¡Bueno empecemos a arreglar un poco esto y luego me cuentas todo lo referente a tu vida aquí!

Para Parker aquella energía de Kristina fue suficiente motivo para comenzar a abrir ventanas para tratar de que aquel olor a cerrado fuera desapareciendo, enseñarle la casa, y con lo que tenían más a mano se pusieron a hacer una limpieza urgente para poder sacar sus cosas y dormir allí. Fueron hasta la tienda de la esquina para comprar lo que necesitaban, entre risas compraron no solo los utensilios si no también algo de comida para desayunar porque la cena le dijo Parker que la harían en algún restaurante cercano. Ambas se pusieron ropa cómoda se recogieron el pelo y comenzaron con la limpieza, a Parker le sorprendió la decisión y ánimo de Kristina, y a Kristina le sorprendió la destreza que tenía Parker para las cosas del hogar. Poco a poco tendrían que ir descubriéndose en momentos que hasta ese instante no habían compartido, y que les estaba provocando una felicidad maravillosa. De vez en cuando paraban y dejaban momentos para los besos apasionados.

En Port Charles, Alexis seguía con su pesar, estaba en casa sentada en el sofá mirando el teléfono porque a pesar de todo esperaba un mensaje de su hija avisándole al menos que había llegado. Sin embargo, aquello no había ocurrido por más veces que miró la pantalla.

-¡Mamá! -entró Molly con gesto de pena al verla, se sentó a su lado abrazándola con fuerza.

-Se ha ido, Kristina se ha ido.

-Esto va a terminar mal, mamá -le dijo con gesto de pesar-. Se ha vuelto loca.

-No se ha vuelto loca, Parker la ha trastornado. Y ahora tan lejos de nosotras va a pagar las consecuencias de lo que ha hecho, de dejarse llevar por esa mujer.

-Mamá…

-No, ¡no me vengas con eso de que se aman! No.

-Trata de calmarte, ahora ya no podemos hacer nada.

-Ni siquiera me ha avisado que ha llegado bien.

-Ha llegado bien -le dijo convencida. Ante la mirada de Alexis le dijo-. Me ha escrito un mensaje diciéndome que se había ido y que iba a ser feliz con Parker, por fin podían estar juntas.

Alexis negó con la cabeza cerrando los ojos mostrando el malestar que aquel mensaje le causaba, Molly no era como Sam, a Sam no pudo sonsacarle lo que le decía, pero Molly era a veces tan cándida que no había sido capaz de retener las palabras de Kristina.

-Mamá… ¿por qué no le damos una oportunidad? Kristina está enamorada de Parker es así aunque nos duele reconocerlo, y Parker parece que también, entonces… si las dos son adultas ¿por qué no darles la oportunidad de que puedan ser felices?

-Porque jamás saldrá bien, cariño -le dijo con lágrimas en los ojos.

-Pero ella está convencida de que sí, al menos, mantengámonos al margen.

Alexis suspiró con fuerza, no estaba por la labor, pero no le quedaba más remedio que aceptar lo que su hija le estaba diciendo. Sabía que antes o después, Kristina volvería y quizá solo si se estrellaba junto a Parker podría evolucionar y dejar a esa mujer que la había embaucado, era su única esperanza, que el día a día con ella le hiciera darse cuenta de su gran error al irse a su lado.

La noche estaba llegando a Eugene, la pareja había terminado de limpiar, parecía un hogar diferente, las ventanas abiertas hicieron que el olor que había en la estancia a cerrado fuera desapareciendo, además, porque Kristina había cogido incienso y había puesto en cada habitación y comedor, le había preguntado a Parker que eligiera pero con una sonrisa y un beso le había propuesto que la sorprendiera. Finalmente, estaban tan cansadas que siguiendo el deseo de Kristina, pidieron una pizza grande de vegetales y queso. Ni siquiera pusieron la mesa, tras una ducha rápida para sacarse todos los restos de la limpieza, llegó el repartidor con la pizza. Parker fue la encargada de pagarla, Kristina había preparado la mesa pequeña que había en el comedor junto al sofá, habían puesto a Barbara Streisand con el volumen suficiente como para tenerla de fondo pero que no les molestara hablar.

-¡Qué rica! -exclamó feliz Kristina que se había puesto un pijama veraniego con pantalón corto.

-¡Nos sabe a gloria! -respondió Parker que había optado por un pantalón fino largo y una camiseta de tirantes con el pelo recogido.

-¿Cómo estás? -le preguntó Kristina que había subido las piernas al sofá y se había sentado cara a ella, que le había imitado dejando la caja de la pizza entre ellas.

-Bien -sonrió-. La verdad que ha sido todo tan precipitado que no me lo creo.

-Ni yo pero estoy feliz.

-Yo también. ¿Me pasas un poco de pimiento no tengo casi?

-¡Lo tengo todo yo! -dijo Kristina sonriendo-. Toma coge el que quieras.

-Gracias.

-¿Por qué vivías aquí si eres de Boston?

-Bueno, mi padre era profesor y fuimos cambiando de lugares hasta que por fin le dieron plaza fija en Houston.

-¿Y esta casa?

-Mis padres le tenían tanto cariño que no se deshicieron de ella, de hecho, en verano veníamos aquí nos gustaba recorrer las montañas, mi padre era un apasionado de la naturaleza. Fuimos muy felices en esta pequeña casa -lo dijo con una sonrisa repleta de nostalgia.

-¿Y ellos? -le preguntó con cierto temor.

-Mi padre hace cinco años que murió, mi madre no superó su muerte y… bueno… a los seis meses se fue con él -tragó saliva porque el dolor cada vez que pensaba en ellos se le atravesaba en la garganta.

-Lo siento -le cogió de la mano ante la sonrisa de Parker-. ¿Y no tienes hermanos?

-Tengo una hermana, pero… desde hace muchos años no mantenemos ninguna relación.

-¿Y eso?

-Digamos que cuando supo que me iba a casar se ofendió, nunca llevó bien mi condición sexual y el tema de la boda fue para ella un horror -elevó un hombro con gesto de fastidio.

-No me lo puedo creer -la miró atónita.

-El día del entierro de mi padre ni siquiera se acercó a mí. Ya ves, Kris, por eso te insistía en que fueras sincera con todos, yo no lo fui con ella y para cuando quise hacerlo, me odiaba.

Kristina la miró con pena, se notaba que a Parker aquello le dolía. Entonces se dio cuenta que Parker no tenía a nadie, excepto a ella.

-¿Y no tienes más familia?

-No, mis tías murieron y bueno… tengo a mi amiga Úrsula.

-¿Úrsula? No la conozco… nunca me hablaste de ella -la miraba fijamente-. ¿Tengo que ponerme celosa?

-No, Kristina pero si la conoces es profesora en Wesleyan -dio una carcajada mirándola con ese amor que sentía por ella que le rebosaba el corazón-. Es más ella es tu fan.

-¿Mi fan? -preguntó sorprendida.

-Sí, siempre me dijo que acabaríamos juntas pero no por mí, si no, por ti, por tu insistencia.

-¡Ya me cae bien! -puso gesto divertido.

-Ha sido el hombro donde he llorado todo este tiempo, ella me ha soportado como creo nadie lo habría hecho.

-Ya no vamos a llorar más, Parker. Te lo prometo.

La mirada insistente de Kristina provocó un escalofrío en Parker que tuvo que retirar por uno segundos la mirada de aquellos ojos que literalmente se la estaban comiendo.

-¡Voy a preparar té! -exclamó Kristina divertida porque sabía que había conseguido excitarla-. ¿Hacía mucho tiempo que no venías?

-Siete años años, vine porque tuve que hacer un examen y estuve aquí, pero después… he sido incapaz de volver. Mis padres le dejaron a mi hermana la casa de Houston porque vive allí y a mí esta, sabían que yo no la vendería querían preservarla de algún modo.

-¡Pues lo haremos! Vamos a poner esta casa de lo más preciosa -apareció ante ella arrodillándose en el suelo y cogiéndole las manos-. Haremos que este sea nuestro hogar, una vez fuiste feliz aquí, lo volverás a ser a mi lado.

Parker sonrió, le acarició la cara y se besaron.

-Gracias por apoyarme -le dijo Parker-. Sin ti no hubiera soportado venir aquí.

-Estamos aquí juntas, apoyándonos mutuamente.

-Te quiero -le tocó la punta de la nariz.

-Y yo -se besaron justo cuando la tetera sonó-. ¡Oh el té!

Y la dejó a mitad beso para salir corriendo hasta la cocina ante la carcajada de Parker que recogió los restos de la cena para llevarlos a la basura.

-¿Sabes una cosa, Kris? -se acercó a ella pegándose a su cuerpo ante su sonrisa al notar el tacto de su cuerpo-. Mañana cuando nos levantemos voy a llevarte a la playa, quiero que disfrutes del maravilloso paseo que hay.

-¡Quiero hacer footing como tú! -le dijo sonriendo.

-¿De verdad? -Kristina se dio la vuelta una vez puestas las tazas de té.

-Sí, me parece divertido.

-De acuerdo, pero mañana no correremos que llevamos mucho cansancio acumulado.

-Y más que vamos a llevar -le susurró graciosamente rodeando su cuello.

-¿Sí? -se mordió el labio inferior mientras la miraba intensamente.

-Sí… es más… prefiero tu café antes que el té.

Aquello provocó en Parker una carcajada divertida, parecía que las dos habían querido enterrar los problemas de aquel día para disfrutar de su compañía mutua.

Tras un buen rato de pasión intensa, Kristina buscó refugió en el pecho de Parker que la abrazó mientras le acariciaba lentamente el brazo. Sin embargo, por mucho que había disfrutado, por mucho que habían tratado de olvidar lo ocurrido por la mañana, Kristina sentía una pena que le mordía el corazón. No estaba tranquila. Por mucho que intentaba relajarse y que las caricias de Parker la llevaran a un sueño profundo no lo lograba, sí que escuchó como Parker se había quedado dormida y notó que su mano se detenía en las caricias. Sin poderlo evitar se formó un puchero en su barbilla llenándose los ojos de lágrimas.

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4 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 44

  1. Jajaja bueno de momento es como un equipo donde tenemos a Sonny y Sam dispuestos a dejarlas y otro en el que se encuentran Alexis y Molly dispuestas a todo lo contrario. Esperemos que ellas sepan aislarse y el día a día les vaya genial aún con problemas que estoy segura tendrán.
    Gracias

  2. ¡Lo mismo digo! ¡A quién le importa si ellas son felices! Y de momento demuestran que lo son.
    Un abrazo ¡y vivan!

  3. Finalmente las dos juntas, aunque lo veo un poco complicado con un nuevo trabajo de Parker en una Universidad, espero esto al final no incida en la relación.
    Esperando un nuevo trozo a ver como les va a nuestras protagonistas, a ser posible sin la presencia de Molly y Alexis.
    Gracias por tu tiempo escritora, saludos

  4. No entiendo como todavía hay gente que se meta en las vidas de los demás, con quien se acuestan es cosa de esas dos personas….ay que vivir, disfrutar, sentir…..y claro que tambien nos equivocamos pero ene sta vida estamos para eso….y yo jamas me arrepentiria de lo que yeva estar con alguien más mayor, crezes y aprendes muchisimo….vivan parker y kristina

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