PAKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 47

En el aeropuerto de Eugene, estaba esperando Kristina nerviosa la llegada de su hermana Molly, y no solo por la llegada si no también porque había ido sola tal y como le pidió. La puerta de embarque se abrió y comenzaron a salir los viajeros, Kristina observaba ansiosa las caras hasta que rápidamente divisó a su hermana.
-¡Molly! ¡Molly! -la llamó moviendo los brazos exageradamente.

-¡Kristina!

Al reencontrarse se fundieron en un abrazo fuerte y emocionado, las dos se mostraban felices de reencontrarse, a pesar que nada más había pasado un mes. Se miraron sonriendo y se volvieron a abrazar.

-¿Cómo estás, Molly?

-Muy contenta de estar aquí. Te veo muy bien -le dijo sonriendo porque realmente Kristina tenía un brillo intenso en su mirada.

-¡Estoy muy bien! ¡Soy muy feliz! Aunque déjame decirte que estoy molesta contigo ¿qué es eso de irte a un hotel?

-Bueno, creo que es lo mejor -dijo con gesto un tanto nervioso-. ¿Has venido sola?

-Sí, claro me dijiste que viniera sola, solo espero que no venga mamá -le dijo con gesto serio.

-No, no. Pero prefería verte sola.

-¡Molly tenemos tanto de que hablar! ¡Venga vamos que te lleve al hotel y vamos a casa a saludar a Parker!

-Escucha, Kristina… prefiero que estemos las dos solas -le dijo con cierto temor.

-Pero… -la miraba con el ceño fruncido sin entender su actitud.

-Llévame al hotel, me doy una ducha y cenamos tú y yo ¿te parece bien?

-No, pero bueno, si es lo que quieres.

Kristina la miró con cierto resquemor, no entendía que su hermana se estuviera comportando así ante la posibilidad de ver a Parker. Al salir del aeropuerto cuando vio el coche, Molly no pudo más que dar un pequeño grito.

-¿Qué te parece? -le preguntó Kristina con una sonrisa de oreja a oreja.

-Pero Kristina… este coche ya ni lo fabrican… ¡es de los antiguos antiguos!-sonrió.

-Bueno, pero nos hace su papel. Venga el hotel está cerca llegaremos en seguida.

Durante el corto trayecto, Kristina no paró de hablar de lo fantástica que era la ciudad, Molly la miraba porque realmente se le veía distinta, había en ella un gesto de felicidad que llamaba su atención. Aquello le hizo irremediablemente pensar con su madre.

-¿No vas a preguntarme por mamá?

-Molly… espero que no hayas venido para intentar uno de tus acercamientos.

-No, he venido porque te echaba de menos, te echamos de menos.

-Yo también os echo de menos, Parker me había reservado un vuelo para haceros una visita.

-¿Y vendrás? -la miró con una sonrisa repleta de ilusión.

-Sí, claro, iremos siempre que nos sea posible. Aquí es.

Bajó del coche y acompañó a su hermana hasta recepción, una vez la dejó allí se marchó a casa para cambiarse de ropa, su hermana se había empeñado en cenar solas y eso no le gustaba. No sabía cómo iba a reaccionar Parker, pero ante todo, no quería tener ningún problema con ella. Cuando llegó con el coche la vio en el jardín con unos guantes y una tijera arreglándolo. Al verla sonrió.

-¿Y Molly? -le preguntó preocupada al ver que venía sola.

-Estaba cansada y la he dejado en el hotel -le dio un beso-. ¡Estás muy buena vestida de jardinera!

-¡Oh Kris! Siempre consigues ponerme colorada -le sonrió divertida-. ¿Qué vais a hacer? Imagino que querréis cenar solas.

-¿Por qué? -la miró intensamente.

-Bueno… tendréis muchas cosas de las que hablar -se quitó los guantes para poder ponerle el mechón de cabello tras la oreja porque se había movido por el aire.

-La verdad es que estoy un poco molesta con Molly -le dijo con gesto serio-. La entiendo y sé que me vas a decir que no lo esté, pero… no ha querido venir aquí a dormir, me pidió que fuera sin ti y ahora quiere que cenemos solas.

-Cariño… es normal.

-¡Pues va a dejar de serlo! Te lo garantizo -le dijo seria mientras se quitaba el bolso del hombro-. Me cambio y te ayudo que aún me quedan dos horas.

-Tranquila… arréglate que ya se está yendo la luz y podemos seguir en otro rato.

-¿No hay noticias?

-No. Pero las habrá -le sonrió de oreja a oreja y dándole una palmada en el culo le dijo-. Venga… a arreglarte.

-¿De verdad no te importa? -la miró con gesto preocupado.

-No, de verdad.

En el hotel, Molly había enviado un mensaje a su madre diciéndole que estuviera tranquila, que había llegado y estaba preparándose para ir a cenar con Kristina, que había conseguido cenar sola con ella y así podría hablar más abiertamente. Alexis suspiró al leer el mensaje tenía la esperanza de que Molly con su insistencia podría traerla de vuelta.

A Kristina le costó irse, besos, arrumacos, abrazos, mil veces le dijo que no le parecía bien, a lo que mil veces Parker le contestó lo mismo con una sonrisa. Sin embargo, al quedarse sola su gesto cambió, su expresión relajada se giró en preocupación. Entendía que Molly quisiera hablar a solas con su hermana, y ella estaba segura que nada cambiaría en Kristina pero le inquietaba, mucho más cuando recordó aquella conversación que mantuvo con Molly en el despacho.

-¿Puedo pasar? -allí estaba Molly con gesto serio.

-¡Molly, claro, adelante! -le sonrió.

Sin poderlo evitar miró por encima de su hombro esperando la presencia de Kristina

-Vengo sola -le aclaró con malestar al captar su gesto que sabía buscaba a su hermana.

-Bien -carraspeó sintiéndose descubierta-. Pues tú dirás, me contó Kristina…

-Lo sé, ya sé que se han visto.

-¿Y qué has decidido? -suspiró porque era como si ante ella estuviera Alexis, el mismo odio en la mirada, la misma dureza en su voz.

-Voy a venir a sus clases.

-Está bien, me alegro -le sonrió con amabilidad.

-¿Por qué? Porque así piensa que tendrá más cerca a Kristina.

Parker entornó los ojos, la miró sintiendo la rabia que Molly sentía por ella. Pero sin duda alguna fue peor al seguir hablando.

-Usted no se da cuenta que podría ser su madre, que lo único que está haciendo es enredar a mi hermana y que piense que puede se feliz a su lado ¡claro para usted es muy interesante tener a una joven como ella! ¡Debe sentirse enormemente satisfecha de que alguien como Kristina esté rendida a sus pies sin importarle que usted pueda pisotearla! Mi hermana está ciega pero le aseguro que no voy a parar hasta que consiga que despierte y vea lo que realmente está tratando de hacer, aprovecharse de ella, usarla a su antojo y cuando se cansé ¿qué hará? ¡Salir corriendo a buscar a su mujer!¡Se está aprovechando de ella! ¡Está abusando de su poder!

-Molly creo que no sabes bien de lo que hablas -le dijo tratando de ser correcta.

-¡Claro que lo sé! Porque he sido yo la que he visto a mi hermana llorar desesperada porque la había dejado, he sido yo la que he tenido que sacarla de un bar para que no cometiera más locuras, la he visto totalmente destruida como persona yo, Parker, yo he visto la destrucción que causó en ella y no voy a permitir que lo vuelva a hacer. No sabe lo mucho que la odié y cuando pensé que nos habíamos librado ¡viene a buscarla! Ojalá no la renueven y vuelva a largarse de aquí bien lejos antes de que su poder alcance a mi hermana, ¡ojalá se destruya usted sola!

Aquel recuerdo le hizo suspirar con cierta preocupación.

Las dos hermanas se volvieron a abrazar al encontrarse, Kristina había aparcado el coche y acudió al hotel.

-Vamos a un restaurante que me ha dicho Parker que tienen la mejor pasta de Eugene.

-Perfecto. La verdad que es una ciudad bonita.

-Sí, y tiene una playa maravillosa todas las mañanas vamos a hacer footing.

-¿Tú haces footing? -la miró perpleja.

-Sí, Parker me ha estado entrenando y ya soy capaz de aguantar veinte minutos de carrera -dijo feliz.

Molly la miró con una sonrisa que no sabía muy bien como encajar Kristina, así que en cuanto se sentaron tal y como era fue directa.

-Molly, no estoy de acuerdo con esto aunque a Parker le haya parecido bien porque tenemos mucho de que hablar, pero por favor, me gustaría que tú que eres muy importante para mí pudieras darle una oportunidad.

-Verás… yo…

-Molly, nos amamos de verdad somos muy felices a pesar de todos los problemas que tenemos. Parker no puede volver a dar clases en la Universidad porque el decano de Port Charles adjuntó a su expediente la denuncia de nuestra madre.

-¿Tú crees que mamá haría algo así?

-¡Por supuesto! No tengo la mínima duda de ello. Odia a Parker y por más que he dicho que la única que ha tenido la culpa he sido yo, nunca lo admitió.

-Pero Kristina, ella no debió permitirlo. Es adulta.

-Y yo también, Molly, hay mucha gente que se enamora como nosotras, ¿pero qué pasa? Los hombres pueden estar con una mujer joven y todos lo ven estupendo nadie piensa que podría ser su padre, lo hace una mujer y es un horror, ¡es puro machismo! ¡Pura hipocresía! ¡Y ni te cuento si las protagonistas somos dos mujeres! Entonces entra el rol de que si puede ser la madre, que si es una depredadora, o una asalta cunas. Parker es cierto que casi me dobla la edad ¿y? ¿Qué problema hay? -Molly la miraba seria-. Nunca nadie me ha tratado como ella, me admira, me respeta, me ayuda, me comprende… no me siento juzgada por ella solo me siento amada. Y eso es lo importante que me hace infinitamente feliz. No tenemos trabajo, no podemos permitirnos lujos, tenemos un coche que se cae, y si llueve nos entra agua por las ventanas, pero soy feliz, Molly. No necesito más que a ella, me quiero casar con ella, tener hijos con ella.

-¡Kristina sabes lo que estás diciendo! -exclamó horrorizada.

-Por supuesto que sí, sé que Parker es el amor de mi vida -su voz fue contundente su expresión estaba repleta de seguridad y firmeza.

-¿Te casarías con ella? -la miró sin entender muy bien si estaba hablando en serio.

-Por supuesto que sí, espero poder hacerlo algún día -entonces se acordó de la hermana de Parker y le dijo-. Te aviso con tiempo para que lo vayas asimilando.

-No sé Kristina…

-Mamá ha sido muy injusta, me gustaría que tú no lo fueras.

-¿Estás segura que ella te ama? -le preguntó mirándola con cierto tiento.

-¡Por supuesto que sí! -le dijo con el ceño fruncido-. ¡Y no estoy dispuesta a que nadie le haga daño! Por eso no me gusta lo que has hecho, Molly. Tenemos una habitación en casa podías haber venido, y esta noche deberíamos estar las tres cenando juntas, Parker es súper divertida, ella te hubiera recibido con los brazos abiertos, sabe que mi familia es importante para mí y os respeta.

-Verás… hay algo que no sabes y es por lo que te pedí no verla.

-¿Qué pasa? -la miró con temor.

-Tuvimos un enfrentamiento en la universidad.

-Molly -cerró los ojos con malestar.

-Fui muy dura con ella, supongo que también fui injusta y me metí donde nadie me llamaba, es cierto, pero no quiero que te haga daño, y después de todo lo que le dije me da vergüenza verla.

-¿Por qué lo hiciste? -preguntó con gesto de rabia contenida.

-Porque pensé que se quería aprovechar de ti.

-¿Por qué siempre haces caso de lo que dice mamá y nunca me escuchas a mí? -su tono demostró dolor al pensar en todo cuanto Parker había tenido que aguantar.

-Lo siento, Kristina. La verdad que necesitaba verte, te echo mucho de menos pero… no quería verla a ella.

-¿La razón es ese enfrentamiento?

-¿Te parece poco? -preguntó con el gesto repleto de desconcierto.

-Parker no es rencorosa, de hecho, ni siquiera me lo ha contado.

-Me lo he imaginado cuando no hacías referencia a ello. Lo siento, Kristina.

-Mira la mejor manera que tienes de quedarte tranquila es conocerla, estar con nosotras vernos lo felices que somos y lo mucho que nos queremos -le dijo sonriendo ampliamente.

-La verdad que… nunca te había visto tan bien.

-Es que nunca he estado como ahora, te lo aseguro. ¡Pero cuéntame de mis sobrinos y Sam! Sé que Jason ya está en casa… ¡vamos cuéntame que tengo ganas de saber!

Parker había esperado en el sofá la llegada de Kristina pero le dolía un poco la espalda y decidió esperarla leyendo en la cama. Sin embargo, antes de retirarse del comedor al pasar por el cuadro que aparecía en su pesadilla lo desclavó de la pared y lo metió en la habitación pequeña. Era irracional lo que estaba haciendo, pero así evitaría que aquella pesadilla volviera a su mente al pasar por delante de él. Trataba de mantener la cabeza entretenida de vez en cuando miraba el reloj un tanto inquieta pero cuando oyó la llave en la cerradura suspiró con una mezcla de alivio y preocupación. Mucho más cuando Kristina se apoyó en la puerta mirándola fijamente.

-¿Qué tal ha ido? -le preguntó Parker con una sonrisa enamorada.

-Bien, aunque, déjame que me cambie porque tú y yo tenemos que hablar.

-¿Tengo que asustarme? -le preguntó sonriendo mientras Kristina se acercaba a ella para besarla.

-Un poco. Dame dos minutos.

Kristina se metió en el cuarto de baño, Parker sonrió, dejó el libro que estaba tratando de leer sobre la mesilla de noche y la esperó sentada tapada con la sábana. Al salir Kristina saltó a la cama como le gustaba hacer provocando la carcajada de Parker. Apartó la sábana y se sentó sobre ella.

-Antes de hablar quiero lo que es mío -le dijo Kristina mirándola con pasión, se besaron mientras Parker metía las manos en el interior de su camisón provocando un suspiro en ambas-. Espera…

-¿De verdad? -la miró con el deseo asomado en sus ojos.

-Sí, necesito que hablemos primero. ¿Por qué no me has dicho nada de lo que ocurrió con Molly en tu despacho? -Parker cerró los ojos negando levemente con la cabeza-. Mi hermana no ha venido a casa porque le da vergüenza lo que hizo.

-Oh… Kristina eso pasó y…

-Me lo tenías que haber dicho.

-¿Para qué? -le puso gesto contrayendo la barbilla dándole a tender que no merecía la pena-. En ese momento entendí que lo que estaba haciendo era protegerte.

-Atacándote a ti -la miró con seriedad.

-Ya pasó… solo trataba de defenderte -insistió con dulzura.

-No quiero que nadie te haga daño, mucho menos alguien de mi familia -le dijo con rotundidad-. Eres mi pareja y te tienen que respetar, y si alguien no lo hace te agradeceré que me lo digas ¿de acuerdo?

-¡De acuerdo! -le sonrió con gesto complacido-. Me siento la mujer más afortunada del mundo.

-Lo eres -la miró divertida mordiéndose el labio inferior aunque entonces se le borró la sonrisa-. Mi hermana Molly está muy influenciada por mi madre.

-Ella también te vio sufrir y en parte yo tuve culpa de tu sufrimiento. Su reacción fue normal -le hablaba acariciándole con ternura el pelo, manteniendo una leve sonrisa-. Pero me gustaría que olvidara lo que pasó, me gustaría que todos pudieran olvidar y borrar lo que pasó para poder aceptar que estamos juntas y somos felices, pero también sé, que eso es complicado. Así que lo único que nos queda, cariño, es tratar que cuando nos vean y ven nuestro amor puedan variar ese pensamiento.

-Tienes razón, ¿y sabes qué? Lo vamos a lograr en el momento te conozcan les va a pasar como a mí, van a caer rendidos.

-¡Tú me sobrevaloras demasiado, cariño! -dio una carcajada divertida.

-¿Te parece bien que mañana venga Molly a comer?

-Por supuesto que sí. Y hablaré con ella si así te vas a quedar más tranquila tú y ella también.

-¿Te he dicho que eres maravillosa? -le dijo besándole en el cuello.

-Creo que… -no pudo continuar porque aquellos besos de Kristina le hacían perder toda concentración.

Al día siguiente, Kristina se despertó antes que Parker, lo hizo sonriendo le encantaba dormir acurrucada entre sus brazos. Suspiró con la ilusión de que aquel día Molly pudiera aceptar a Parker, era consciente de que si lo hacía podría incluso ablandar algo el odio de su madre. Con ese pensamiento se levantó para prepararle el desayuno, a como le gustaba llamarme, “su mujer”. Una vez lo tuvo preparado volvió a la habitación le parecía extraño que Parker siguiera durmiendo, pero al acercarse y ver su rostro tranquilo, sonrió. Se tumbó a su lado mientras le dejaba besos sobre su espalda desnuda.

-Mmmmm…

-Buenos días -le apartó el pelo para poder alcanzar el cuello.

-Kristina…

-¿Quieres seguir durmiendo? He preparado el desayuno -metió su mano por debajo de la sábana.

-Si sigues no voy a desayunar -dio una carcajada.

Entonces se dio la vuelta y la abrazó con fuerza. Se besaron con calma hasta que las tripas de Kristina crujieron y la carcajada de ambas les interrumpió el beso. Desayunaron mientras Kristina le decía a Parker qué clase de comida le gustaba a Molly, le iba a preparar unas verduras al vapor con una ensalada y un bistec. Mientras ellas recorrían la playa, ella se quedaría preparando las cosas, sabía que iba a tener que poner de su parte para hacer que Molly se sintiera cómoda, podía entender sus nervios después de lo ocurrido y ante todo estaba la tranquilidad de Kristina. Durante el paseo, Molly no pudo más que constatar la alegría de su hermana y cómo cada vez que hablaba de Parker se le iluminaba la mirada. Subieron al coche para llegar a casa y antes de bajar le dijo.

-Molly estate tranquila… de verdad.

-Vale, de acuerdo.

-Olvida lo que pasó.

-Está bien.

Puso la llave en la cerradura mientras Molly tomaba aire tratando de controlar sus nervios. Inevitablemente ante aquella puerta pensando que iba a encontrarse con Parker, su madre llegó a su mente.

-¡Cariño ya estamos aquí! -la avisó Kristina.

-¡Hola! ¡Molly qué alegría verte! -le dijo sonriendo al verla mientras Kristina le daba un beso y la cogía por la cintura.

-Hola, Parker -la saludó con cierto apuro al ver el gesto cariñoso de ambas.

-¿Te ha gustado la playa?

-Sí, la verdad que me gusta mucho la ciudad.

-Cariño Molly no ha podido resistir la tentación y ha comprado helado de chocolate.

-¡Dame y lo pongo en el frigorífico! -le dijo sonriendo.

-Voy a dejar esto en la habitación y le enseño la casa -decía ilusionada Kristina.

-Vale, la comida ya está he puesto la mesa.

-Tenemos que estar en el aeropuerto a las cinco, nos da tiempo -sonrió a su hermana.

-Perfecto, Molly ven conmigo a la cocina mientras Kris deja las cosas.

-Gracias -sonrió algo cortada.

Parker dejó el helado y se giró mirándola con una sonrisa que trataba de restarle tensión que sin poder evitarlo, la había por ambas partes.

-Me ha dicho Kristina el motivo por el que no has querido venir a quedarte aquí -le dijo tratando de aparentar la mayor normalidad del mundo mientras abría el horno.

-La verdad que me gustaría pedirte disculpas.

-Bueno… estabas defendiendo a tu hermana de algo que para ti era una amenaza -en ese momento se giró y se puso delante de ella mirándola con seguridad, Molly se sintió un poco intimidada ante aquella mirada mientras Kristina que fue a entrar se quedó parada en la puerta escuchando-. Siento que me vieras así aunque te comprendo, ver sufrir a tu hermana no debió ser agradable, solo espero que a partir de ahora tu visión sea diferente, para mí Kristina es muy importante, la amo de verdad y me gustaría que pudieras entenderlo, no por mí, si no, porque sé que para ella eres muy importante. ¿De acuerdo?

-Sí, lo siento mucho, la verdad.

-¡Ya está ya pasó y quedó olvidado! Me gusta que defiendas y cuides a Kristina pero también me gustaría que aprendieras a respetarla.

Aquella frase firme y contundente provocó una sonrisa a Kristina y un escalofrío a Molly porque aunque se lo dijo con una sonrisa la mirada de Parker seguía siendo intensa.

-¿Aún no habéis sacado nada? -entró sonriendo-. Sois un poco lentas.

-¡Será posible! -respondió divertida Parker.

-Toma Molly saca esto -le entregó Kristina la ensalada. Al quedarse solas en la cocina se acercó a Parker le dejó un beso en la mejilla y una caricia en la espalda mientras le decía-. Gracias.

Durante la comida Molly iba dándose cuenta que lo que tantas veces le había dicho su hermana sobre lo mucho que se amaban era cierto. Las dos se dedicaban miradas intensas que les salían sin necesidad de tratar de impresionar a Molly, se sonreían con los labios y los ojos. Percibía la complicidad que había entre ellas, esa conexión a la que tantas veces Kristina hizo referencia y todos omitieron. También descubrió que Parker era mucho más divertida de lo que podía imaginar, que no solo se comía a su hermana con los ojos como decía su madre, si no, que se notaba la admiración que sentía por ella, aunque con ese punto de burla que les arrancó más de una carcajada.

-No te hago haciendo footing, ¡qué quieres! -se defendió Molly ante las risas de las dos-. Tú siempre has sido de cosas tranquilas, meditación… yoga… ¡pero correr!

-Bueno, no creas ¿eh Molly? Que es un poco floja -le dijo Parker con el rostro serio.

-¡Cómo puedes decir que soy floja! -protestó graciosamente Kristina-. Que sepas que el primer día casi me mata, es muy mala.

-Pero si no aguantas tengo que ir corriendo casi hacia atrás para no perderte.

-¡No soy floja! -se mordió el labio inferior mientras protestaba mirándola con falso enfado. Lo que provocó la carcajada de Parker y Molly-. De verdad… ¡llego ya a correr 20 minutos seguidos sin parar!

-¡Ohhh! -hizo un ademán divertido Parker que arrancó la sonrisa de Molly y la mirada furiosa de Kristina-. Bueno, es cierto, no es floja la verdad que me sorprendió porque casi se me muere pero llegó el primer día hasta donde le dije.

-No te veo… me lo creo porque lo dice Parker… pero no te veo.

Y así entre risas a Molly se le fue pasando la vergüenza, entendiendo a su hermana a la que cada vez que Parker hablaba la veía como la miraba feliz. Y agradeció profundamente que Parker la tratará con total normalidad sin un mal gesto por su parte, con lo que la voz de su madre llegó en un momento dado a ella repitiendo.

-Es una embaucadora.

La acompañaron juntas hasta el aeropuerto. Una vez allí Molly sintió pena de marcharse porque la visita se le había pasado rapidísima. Se estaba abrazando a Kristina con el corazón encogido por un lado contenta de verla feliz, por otro triste por tener que marcharse. Kristina la miró sonriendo.

-Ven las veces que quieras, ya sabes que en nuestra casa hay una habitación para ti.

-Gracias, Parker.

-Bueno… da muchos besos a Sam y a los niños -le dijo Kristina con una sonrisa.

-Claro en cuanto llegue -se le quedó mirando esperando que dijera también para su madre.

-¡Venga a ver si ahora vas a perder el avión! -le apremió Kristina sin hacer referencia a su madre.

-Gracias por este fin de semana tan genial -les dijo sonriendo.

Se despidió de las dos para entrar en la puerta de embarque al girarse vio como Parker tenía cogida a Kristina con su brazo por encima del hombro, y Kristina reposaba la cabeza en su cuerpo, aquella visión era como irse con la sensación de que aquella pareja era, a pesar de todo y de todos, inseparable.

En Port Charles Alexis esperaba desesperada noticias de Molly caminaba por la casa de lado a lado, al recibir el mensaje se puso las gafas y lo leyó como si le fuera la vida.

Mamá ya he cogido el avión, ha sido un buen fin de semana, Kristina está muy bien. Ya hablamos.

Fue como un mazazo, cerró los ojos tratando de asimilar aquel “Kristina está muy bien”. Suspiró con fuerza por un lado le tranquilizaba saber que estaba bien por otro, seguía pensando que Parker tenía todas las de ganar estando lejos, ya había pasado un mes y seguía preguntándose cuanto más iba a aguantar Kristina. La rabia le podía. Molly no había logrado llevarla consigo de regreso.

-¡Maldita Parker!

Aquella rabia se transformó en una ira incontrolada cuando Molly le contó lo que había vivido allí, la casa que tenían, el coche, el próximo trabajo de Kristina.

-Lo único que les falta para ser feliz es que Parker pudiera retomar su carrera.

-¡Espero por el bien de tu hermana y el resto de chicas que no lo haga! Nada más hay que verte a ti, tiene un poder extraño con las chicas.

-Mamá -le dijo con tono cansado.

-A ver cuanto es capaz de no engañar a tu hermana con otra jovencita, la que lo hace una vez lo hace mil -le advirtió con el dedo indice de su mano izquierda apuntándole la cara.

-Mamá, nada más hay que verlas para darse cuenta de que se quieren de verdad, de que existe esa química que Kristina siempre nos dijo. Creo que es hora de que aceptes que Kristina es feliz y que Parker la ama de verdad.

-Aunque me quede sola, aunque todos queráis ver en ella que la ama, yo sé perfectamente como es, yo sé como se las gasta te recuerdo que me he enfrentado tres veces a ella y sé que es una muy buena manipuladora. ¡Menos conmigo, que no puede porque no caigo ante los encantos que os hace creer a todos!

-Creo que la que está equivocada eres tú, y deberías pensar muy bien lo que vas a hacer porque con esta actitud tuya lo único que estás logrando es separarte de Kristina.

-¿Te preguntó por mí?

-Digamos que…

-¿No verdad? -le afirmó mostrando su rabia.

-Está muy dolida porque sigue pensando que tú has sido quien las denunció y que por eso Parker no tiene su trabajo.

-Ves… Parker siempre la maneja para estar lejos de mí porque ella sabe que soy la única que la conoce realmente y la que puede quitarle esa mascara de mujer enamorada.

Molly la miró con pena porque por primera vez entendió a Kristina cuando le habló del odio que sentía su madre por Parker.

 

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