PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 50

Allí en la puerta con gesto serio se encontraba Sonny. Kristina no pudo reprimir su alegría a pesar del rostro de su padre. Se echó a sus brazos feliz. Él respondió a aquel abrazo estrechándola fuertemente, la echaba de menos y en aquel momento olvidó el resto.

-¡Pero papá, qué alegría verte! ¿Qué haces aquí? ¡Pasa, pasa!

-Necesitaba verte.

-Ven… pasa… vamos a la cocina que estoy terminando la comida.

Sonny la siguió sin perder detalle de todo cuanto había en aquella casa, era cierto, le llamó la atención lo modesta que era, pero se notaba que ambas tenían muy buen gusto en la decoración con pocas cosas aquella casa parecía acogedora. Al entrar a la cocina le impactó ver la destreza de Kristina con la preparación de la comida.

-Ya está, tenía que bajar el fuego -le dijo sonriendo y con un brillo en los ojos que le demostraba que realmente estaba emocionada y feliz-. ¡Me alegro tanto de verte, papá! ¿Quieres un café? ¿Pero siéntate!

-Sí, un café está bien -le sonrió mientras se sentaba sin dejar de mirar alrededor-. ¿Qué tal estás?

-Muy bien… la verdad que muy feliz, y ahora de verte aquí mucho más, ¿sabes? Parker y yo íbamos a ir a Port Charles pero como ahora trabaja los sábados no podemos, así que me alegro mucho de esta visita -le puso el café y se sentó frente a él y le hablaba feliz aunque algo nerviosa-. Estoy preparando la comida para cuando salga Parker de trabajar, por fortuna ha encontrado un trabajo. Y yo también ¡estoy muy contenta con mi trabajo!

-¿En una ferretería? -Kristina lo miró con gesto atónito entonces la voz de su hermano Morgan llegó a ella diciéndole que su padre lo sabía todo-. ¿Crees que no iba a estar pendiente de ti?

-¿Me has estado espiando? -le preguntó borrándose en ella la sonrisa.

-No, he estado pendiente de ti por si necesitabas mi ayuda.

-Te dije que si la necesitaba te lo diría -respondió seria.

-Kristina, estás lejos de nosotros con alguien que no debería estar contigo.

-¡Has venido para decirme eso! -le reprochó levantándose con la rabia marcada en su mirada.

-He venido porque te echo de menos, porque no creo que esta casa, ese coche que hay fuera tu trabajo en la ferretería o el suyo en la Biblioteca sea lo mejor para tu vida.

-No me lo puedo creer -renegó pasándose las manos por el pelo-. ¿Pues sabes qué? Con todo eso que has nombrado que es mi vida aquí, te aseguro que nunca he sido tan feliz teniendo muchas más cosas de las que tengo aquí.

-He venido porque quiero que vuelvas a Port Charles -le dijo con gesto muy serio y voz firme.

-¿Qué? -murmuró atónita.

-Creo que tu vida está allí junto a tus hermanas, tus sobrinos, tu madre y junto a mí.

-No, si has venido para eso te puedes ir si quieres y te puedes ir ya -le sonrió con sarcasmo-. Pensé que habías cambiado que todo lo que te he contado te había hecho entender que mi lugar está donde esté Parker, sin ella no voy a ningún sitio. ¿Te queda claro, papá?

Su mirada lo traspasó, su gesto se mostró nuevamente herido no podía entender que estuviera allí diciéndole aquello.

-Parker es antes que nada ni nadie, donde ella esté estaré yo, donde ella vaya iré yo. Soy feliz papá, por primera vez en mi vida soy feliz -se sentó nerviosa y le cogió una mano-. Nunca me había sentido así tan amada, tan querida, tan respetada, ella es mi vida y si quieres que las cosas entre nosotros vayan bien, tendrás que aceptarla. Olvida lo que dice mamá, ella la odia y no entiendo por qué.

-¿Por qué era tu profesora y nunca debió hacer lo que hizo? ¿Por qué te dejo y te destruyó?

-Me dejo por su culpa, que no se te olvide, papá. ¿Recuerdas? Mientras tú y yo estábamos hablando en el hotel ella la estaba amenazando para que me dejara. Parker jamás lo hubiera hecho por sí misma. Tan solo tuve que darme cuenta que algo raro ocurría, y era la manipulación de mamá. Parker amaba su carrera era feliz enseñando, es la mejor profesora que he tenido jamás que tan solo cometió un error, enamorarse de mí.

-No debió hacerlo, Kristina.

-Pero sucedió ¿cómo luchas contra tu corazón cuando se enamora?, y gracias a mamá perdió la carrera que era su vida. ¿Y sabes por qué la perdió? Por mí, porque me ama ¡y no voy a permitir a nadie que le haga daño!

-¿Y tú?

-¿Yo qué? -le preguntó sin entender.

-¿Tú crees que algún día no pueda reprocharte que por ti perdió la carrera?

-Eso lo dices porque no la conoces. Jamás haría eso. Te lo aseguro.

-Kristina yo busco tu felicidad y no creo que en esta casa con ese trabajo lo sea.

-Te aseguro que sí -le dijo con rotundidad-. En mi trabajo y en esta casa que para mí es un palacio donde me aman y me hacen feliz.

Sonny la miró fijamente, con gesto serio.

Mientras ajena a la visita que estaba teniendo en su casa, Parker había recogido sus cosas, aquel día la mañana había sido un poco desastrosa, se había estropeado el ordenador y no había podido adelantar su trabajo. Tuvo que hacer las fichas a mano para no perder tiempo y poder proseguir con la base de datos. Cuando se dio cuenta pasaba un buen rato de su hora y pensó en Kristina, quizás estaba fuera esperándola pero le pareció raro que no le hubiera dicho nada. Se dio prisa para coger la chaqueta, el bolso y abrió la puerta, la presencia de un hombre serio y con mirada desafiante le hizo quedarse de una pieza. Por tan solo como la miraba presintió quien era él.

-Soy Sonny Corinthos, vengo a hablar contigo.

Su voz sonaba como el acero, su mirada reflejaba dureza.

-Pase -le dijo Parker tragando saliva mientras volvía a dejar la chaqueta y el bolso. Sonny se sentó en la silla y Parker lo hizo enfrente tras la mesa tratando de poner distancia-. ¿Qué quiere decirme?

-¿Por qué?

-¿Cómo? -lo miró confundida.

-¿Por qué mi hija?

-Entiendo -suspiró tratando de controlar sus nervios y le respondió con total seguridad y mirándolo a los ojos fijamente-. Porque nos enamoramos.

Sonny la miró de un modo receloso. Parker entendió que el momento de la verdad había llegado, sabía que a pesar de poner tierra de por medio sus padres no iban a ponérselo fácil.

-Podría darle muchos motivos, pero es algo así de sencillo, nos enamoramos y por mucho que intenté poner distancia siempre de algún modo algo nos unía. Y ese algo es que estoy segura que estamos destinadas la una a la otra. Sé que tanto usted como su madre me odian, piensan que la he manipulado, que es un capricho para mí, que en cuanto me canse la dejare. Entiendo que tengan esos pensamientos pero nunca fueron mis intenciones, nunca la manipulé tan solo intente ayudarla. Pero era algo superior a mí, siento si tengo que decirle que la quiero que es muy importante para mí, que es mi vida.

-Kristina ha sido desde siempre un caos, nuestros miedos no son infundados he visto a mi hija debatirse entre la vida y la muerte por un novio que tuvo, la maltrató y casi la mata de una paliza. Él provocó en mí una desconfianza hacia aquellos que se acercaban a ella que parecía haber olvidado, hasta que llegaste tú.

-¿Me está comparando con un maltratador? -lo miró ofendida.

-Al principio pensé que no le pegabas pero al igual que él psicológicamente estabas manipulándola.

-¡Jamás hice algo así! -se defendió mostrando su carácter con el ceño fruncido y gesto molesto.

-Pero para mí sí. Como padre no podía entender que una mujer como tú pudiera transformar a mi hija como sucedió, que de la noche a la mañana me dijera que estaba enamorada de una mujer que había compartido cama contigo -la miró fijamente-. No fue agradable para mí ver como os besabais y en ese momento pensé que te estabas aprovechado de ella.

-¡Nunca me aproveché de Kristina! -renegó removiéndose en su silla.

-Cuando Alexis me dijo que habías vuelto tuve la necesidad de ser yo mismo quien te apartara de mi hija, porque ella es débil y pensaba que se dejaba llevar por ti, porque para ella tú podías representar su protección.

De repente se puso en pie, Parker tragó saliva porque aquel hombre imponía y mucho más después de todo lo que le dijo. Pero no estaba dispuesta a dejarse pisotear.

-He estado en vuestra casa.

-¿Con Kristina? -preguntó poniéndose en pie se le acababa de helar la sangre, por su cabeza pasó la posibilidad de que se la llevaba.

-Sí.

-¿Qué es lo que pretende? ¡Por qué no pueden dejarnos vivir en paz! -elevó un poco la voz a modo de ruego.

-¿Tienes miedo a que me la lleve? -le preguntó con tono crispado mirándola con desafío.

-Ella no se irá -respondió sin titubear.

-Estás muy segura.

-Por supuesto que sí, porque nos amamos de verdad por encima de sus prejuicios sobre mi edad, por encima de lo que piense usted sobre como trato a su hija y que no tiene nada que ver con la realidad que vivimos día a día. Ella es lo más importante en mi vida, y no creo que haya accedido a marcharse pero si es así, iré donde vaya ella porque no voy a dejarla ni voy a permitir que me aparten de ella ¡dudo mucho que haya decidido irse! -aquella frase fue contundente, salió con fuerza y la acompañó una mirada severa.

En casa, Kristina estaba sentada en la silla de la cocina, desde que su padre se había marchado había sido incapaz de moverse, sentía que por un momento su vida volvía atrás daba un bandazo y volvía a sentirse empujada a la incredulidad. Suspiró con fuerza y le envió un mensaje a Parker, le parecía muy extraño que la hora que era no la hubiera llamado, entonces como un rayo pasó por su mente la idea de que su padre hubiera ido a verla.

-¡Oh no! ¡Parker!

La tensión entre Parker y Sonny era más que evidente, ella se había mostrado segura tratando de mostrarle su amor por Kristina, firme en su actitud y él la miraba con ese gesto duro que a muchas personas ponía nerviosas y hasta retrocedían ante él. Sin embargo, allí estaba Parker a escasa distancia de él como si aceptara el desafío que le estaba provocando con sus palabras. Le había herido saber aquel episodio que Kristina no le había contado tan explícitamente, se le hizo un nudo en el corazón tan solo pensar que había sufrido malos tratos, pero ella, ella tan solo tenía para darle amor, amor a manos llenas.

-Es curioso -habló por fin él-. Cuando le he dicho a mi hija de venirse a Port Charles ¿sabes lo que me ha contestado?

Parker movió ligeramente la cabeza aguantándole la mirada.

-Me dijo que su lugar estaba donde estuvieras tú -Parker suspiró levemente para que él no lo notara-. Nunca había visto a mi hija tan feliz, no me gustas ¡Dios sabe que no! Pero… la mirada de Kristina es otra, su sonrisa, desde que os vinisteis aquí he tratado de aceptar que podía pasar esto, que cabía la posibilidad de que existiera el amor de verdad, que si Kristina había dado ese paso era porque estaba enamorada pero temía la parte que me cuenta Alexis de ti -elevó los hombros con gesto sincero-. Nadie ha defendido a mi hija como tú, quizás es hora de pensar que estamos equivocados respecto a ti.

-Le aseguro que jamás haría daño a Kristina y que me arrepiento de lo que hice por salvar mi carrera, debí ser contundente con Alexis, pero entonces, yo también sentía que era un error que Kristina tenía que vivir su propia vida y descubrir cosas. Pero… ni ella ni yo fuimos capaces de olvidarnos. No me sentí orgullosa de haberla denunciado pero no me quedó más remedio, nunca quise perjudicarla en sus estudios y tengo su promesa de que en cuanto podamos retomará su carrera. Durante el año que estuvimos separadas creí que me moría sin ella, no quiero volver a vivir esa sensación. ¡Si eso no es amor! -le dijo elevando los hombros de manera definitiva.

-Espero que sea así. Y espero que entiendas que para mí como padre con todo lo que he sufrido con Kristina, con sus malas experiencias y sus grandes errores, espero que entiendas que es muy duro tenerla lejos.

-Lo entiendo, pero no fue nuestra decisión marcharos, no nos quedó otro remedio que hacerlo. Jamás la habría separado de su familia porque yo quiero lo mejor para ella y sé que ustedes son muy importantes en su vida.

Sonny la miró serio asintiendo pensativo. Tragó saliva y ladeó la cabeza.

-Cuida de mi hija.

-Lo hago todos los días.

La miró por última vez y salió del despacho. Parker suspiró con fuerza casi se le había parado el corazón. No sabía cómo reaccionar aunque en su alma se alegró infinitamente de lo que acababa de suceder. Tomó la chaqueta, el bolso y salió a toda velocidad de allí con los nervios todavía disparados.

Kristina le había enviado un mensaje pero no lo había leído, se temía lo peor. Entonces se sentó en el sofá recordando la conversación que había tenido lugar momentos antes en esa misma casa.

“-Papá, ¿por qué no me creéis? ¿Por qué no os dais cuenta que Parker es una mujer maravillosa?, Molly os lo puede contar ella pensaba lo mismo y le ha bastando vernos juntas para darse cuenta de cómo es. De todos modos te digo algo que quiero que tengas muy claro, a mí no me importa lo que penséis, yo estoy segura de mis sentimientos hacia ella, de mi amor por ella y sé que es recíproco, tan solo quiero que la aceptéis pero si no podéis hacerlo te aseguro que no voy a ponerla en riesgo yendo a Port Charles para que la ataquéis.

-Estás muy segura de que ella es tu vida.

-¡Es que lo es papá! -insistió casi fuera de sí con las venas de la garganta marcadas por la rabia de escuchar a su padre-. Cuando abro los ojos y la veo o la siento, sé que es ella la persona que tantas veces pensé quería en mi vida. Me llena, me provoca sonreír continuamente, hemos tenido algún bajón y lo hemos sacado hacia delante juntas y apoyándonos. Parker es una mujer maravillosa que tengo la inmensa suerte de que me ame. Y fui yo papá, yo quien provocó todo lo que ocurrió y que desgraciadamente os ha quedado marcado para odiarla, pero nos enamoramos ella intentó apartarme de su vida, lo intentó todo, hasta me mintió diciéndome que volvía con su mujer para que me olvidara de ella. ¿No lo ves, papá? Nuestras vidas estaban destinadas, ella me ha ayudado a aceptarme, a entenderme, sobre todo, a no odiarme. Cada vez que me he equivocado me he hecho una muesca en el corazón contra mí misma -le dijo con lágrimas en los ojos-, sin embargo, ella me comprende, me apoya y si me equivoco me anima a continuar hasta que lo consiga… Papá, Parker es la mujer de mi vida, la persona que quiero a mi lado siempre. Solo te pido que lo entiendas, necesito tener a mi familia para poder ser completamente feliz, lo que más necesito es ver que podéis aceptar a Parker. No se merece ese odio ni la humillación con la que la trató mamá, ni quedarse sin su carrera que tanto le ha costado. Estoy segura de nuestro amor y solo te pido que me apoyes.

Entonces Sonny le cogió la mano con cariño, le sonrió.

-Nunca te he visto así, segura, fuerte y feliz, me alegro que por fin puedes sonreír con la mirada.

-¿Me crees?

-Sí, te creo -Kristina se levantó y se abrazó a ella-. Tu parte la creo.

-¿Y admites a Parker? -lo miró nerviosa.

-Lo intentaré”.

En ese momento se abrió la puerta de casa y se puso en pie. Parker al verla suspiró y Kristina al verla sonrió con temor. Sin decirse nada se fundieron en un fuerte abrazo.

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