PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 51

Thaks NatGeo

Tras aquel abrazo que fue como un bálsamo para las dos, se besaron. Parker podía notar los nervios de Kristina al abrazarla, y al separarla los vio reflejados en su mirada. Por un momento tuvo delante a la misma Kristina atemorizada y preocupada que aquel día que se besaron por primera vez. Su mirada era la misma, aquellos ojos, más lo que Sonny le había confesado sobre su maltrato provocaron en ella una mezcla de pena y rabia que hicieron que la cogiera de la mano acompañándola hasta el sofá, se sentaron sin soltarse las manos, Kristina la miraba preocupada, sabía que debía hablarle de la visita de su padre y temía que en aquel abrazo al verse significara que ella también había recibido a su padre.

-Parker ha venido mi padre -habló con un ligero temblor en su voz.

-Lo sé -ante su mirada frunció la boca en señal de preocupación-. Vino a verme.

-¿Qué ha pasado?, ¿qué te ha dicho? ¿Te ha molestado? -hablaba atropelladamente.
-No ha sido agradable, te lo aseguro, pero creo que me ha ayudado a entenderlo y creo que he conseguido que se marche más tranquilo.

-No entiendo por qué ha ido a verte, pensé que le había dejado las cosas claras -respondió enfadada.
-Tu parte, sí, pero es normal que quisiera saber la mía.

Kristina la miró seria, conocía a su padre y sabía de lo que era capaz, además de recordar perfectamente sus palabras cuando habló con Alexis de las ganas que tenía de ser él quien se enfrentara a Parker.

-¿Por qué nunca me hablaste de que estuviste a punto de morir?

-¿Te ha hablado de eso? -preguntó fuera de sí.

-Para hacerme entender su postura hacia mí.

-No lo entiendo -se formó una arruga nerviosa en su frente-. ¿Qué tienes tú que ver en todo aquello?

-Quiero que me dejes hablar y explicártelo -le retiró el mechón de su cabello con una sonrisa leve mientras su mano recorría lentamente su mejilla y cuello hasta depositarla nuevamente entrelazando sus dedos-. A mí me ha costado entenderlo, es más, creo que hasta que no he estado a punto de llegar a casa no he sido capaz de comprender lo que trataba de decirme, pero creo que tiene su por qué.

-Me da que ese por qué no me va a gustar -respondió con cara de susto soltando las manos de Parker mientras movía las manos alterada.

-Tu padre creía que yo estaba abusando de ti, de igual modo que ese desgraciado, solo que mi maltrato era psicológico.

-¡Se ha vuelto loco! -la miró con la boca abierta impactada por aquella acusación de su padre contra Parker a punto de echarse a llorar.

-Kristina -le dijo firme pero con ternura para que la dejara continuar.

-¡No Parker cómo puede compararte con Keifer que era un monstruo! -se le habían llenado los ojos de lágrimas, Parker la abrazó cerrando los ojos sintiendo que hablar de aquello le estaba volviendo a hacer daño-. No se lo voy a perdonar…

-Kris, cariño, escúchame -se separó de ella apoyando su mano en la barbilla, mirándola con todo su amor-. Lo que tu padre trataba de explicarme eran sus sentimientos, especialmente, su miedo hacia lo que yo podía hacerte. Sin duda, supongo que la opinión de tu madre tuvo que ver en ese pensamiento de que yo estaba abusando de ti, manejándote para tenerte a mi lado para utilizarte. Y lo que él quería era protegerte ante ese supuesto abuso de poder que yo tengo sobre ti.

-No me lo puedo creer -se mordió el labio inferior mientras las lágrimas rodaban mejilla abajo continuadamente.

-Kristina tu padre necesitaba saber lo que yo siento, desde el principio las cosas no las hicimos bien, todo se enredó y después de ver como sufría mientras me contaba aquel horror que viviste entiendo que tuviera sus dudas sobre mí -Parker le acarició con una mano la mejilla quitándole las lágrimas mientras no soltaba la otra apretándola con fuerza. Continuó hablándole con ese inmenso cariño y ternura con la que conseguía tranquilizarla-. Creo que ha sido sensato, me ha abierto su corazón como yo el mío por ti. Él te ama muchísimo de eso no me queda duda, esta charla era pura necesidad, es cierto no ha sido fácil para mí, no es agradable que me compare con un maltratador pero son sus sentimientos, Kris, que son tan respetables como los nuestros. Él necesitaba quedarse tranquilo y ha sido mi oportunidad para hablarle de mis sentimientos, explicarle lo mucho que te amo, lo importante que eres en mi vida y lo mucho que te necesito en ella. ¿Lo entiendes ahora, cariño?

-Pero es que no soy una niña, Parker es que no te das cuenta me siguen tratando como si fuera una niña indefensa.

-Yo sé que no eres una niña, sé que eres una mujer que sabe lo que quiere, a mí me lo has demostrado -le dijo sonriéndole con amor-, pero tus padres quizá no estaban preparados para que tuvieras una relación así, y su miedo por todo lo que has pasado antes, incluso por lo que pasó entre nosotras en Port Chales y tu sufrimiento, es lo que hace que intenten protegerte.

-¿Pero protegerme de ti es una locura?

-Para ti y para mí que sabemos lo que nos amamos y tenemos, sí. Para ellos que no nos han dado la oportunidad de mostrarles nuestro amor, no cariño. Mi amor… que a ti no te importe la diferencia de edad que existe entre las dos, no significa que para ellos no sea algo complicado de aceptar -le dijo con emoción y los ojos repletos de lágrimas.

-Supongo que sí -entonces la miró con dolor de verla así pero entendiendo que quizás era un buen momento para explicarle aquel episodio de su vida que trataba de no recordar ni mencionar nunca-. Mi vida cambió entonces… me convertí en una persona que andaba perdida, incluso me comporté de modo ruin con Molly, con mi madre, me volví ciertamente insoportable pero nadie entendía mi rabia, nadie sabía como tratarme tan solo Sam que para mí es quien más me ayudó… Cuando te conocí a ti cuando intercambiamos dos frases me atrapó tu ternura, creo que fue lo que me hizo sentirme como hechizada atraída irremediablemente hacia ti, nunca nadie me había tratado así.

-Kristina -le dijo con lástima mientras le acariciaba la cara.

-Tú has conseguido que cambiara, no solo que me redescubriera y aceptara, si no que fuera dándome cuenta que lo que había vivido se quedaba atrás y que tú eras totalmente diferente a todos, sabes que soy romántica…

-¿De verdad? -le sonrió mirándola mientras se le escapaba un par de lágrimas, le dolía ser consciente de lo que debió sufrir.

-Cada caricia que me has dedicado, cada beso cada vez que me abrazas es como si borraras de mi alma todo ese dolor, por eso soy tan feliz, porque el amor más puro es el que tú me has hecho sentir, el que tú me das todos los días -le cogió las manos mirándola con intensidad-. Es por eso que no puedo permitir que nadie juzgue tu amor que yo sé es real.

-Sí Kristina pero tu padre necesitaba escucharlo, pero también creo que necesitaba explicar qué significaba para él que yo estuviera a tu lado.

-Aún así -le dijo secándole un lágrima que se le había escapado-. Tú eres lo mejor de mi vida, me haces mejor, mejor persona -sonrió mordiéndose el labio inferior-. Te quiero y sé que te he creado muchos problemas por eso no quiero crearte más.

-¿Crearme más? -la miró sin entenderla-. ¿Por que tu padre quiere que vuelvas a Port Charles?

-Parker -le dijo moviendo la cabeza un tanto preocupada.

-Kristina, estamos aquí porque tu madre se interpuso y no nos quedó otra salida, pero sabes que yo estaré e iré donde tú te sientas feliz. Si quieres volver a Port Charles, si de verdad allí vas a sentirte bien y feliz, yo iré a tu lado -ante el gesto serio de Kristina añadió con gesto divertido-. Eso sí, me compraré un chaleco anti balas para cuando vea a tu madre.

-¡Parker! -le dijo sonriendo y borrando el gesto serio.

-No me gusta verte triste -respondió con una sonrisa rota.

-Bueno, le dije a mi padre que no me iba sin ti, así que no estoy dispuesta a volver a menos que te dieran otra vez trabajo en la universidad.

-Eso sería un milagro imposible -le sonrió de lado.

-Debiste dejar que llamara al abogado de mi padre.

-Kristina, ya pasó. Ahora tenemos que pensar qué quieres hacer tú.

-Estar contigo, aquí juntas -la miró apasionadamente.

-De acuerdo -respondió-. Pues entonces sabes que Molly y tu padre nos apoyan.

-¡Y Sam! Cuando la conozcas te va a encantar, harás muy buenas migas con ella.

-Bueno, y Sam -agregó sonriendo-. Eso ya es mucho más de lo que esperábamos.

-Y tenemos nuestro hogar -la besó y después la abrazó con un suspiro fuerte.

-Sí, poco a poco estamos formando un bonito hogar, ¿no te parece?

-Prométeme una cosa -le dijo mirándola con intensidad.

-Dime.

-Que nunca me dejarás -su voz sonó repleta de dependencia de ella.

-Te prometo que a menos que me muera no te dejaré.

-¡No digas eso! -le riñó.

-Es la verdad, Kristina, viva nunca te dejaré -respondió mirándola tan intensamente como lo hacía ella.

-Te quiero, Parker -Parker sonrió feliz recibiendo el beso de Kristina.

En el avión Sonny pensaba en todo lo ocurrido, su hija era feliz y Parker había aguantado una acusación muy dura por su parte, incluso le había soportado la mirada sin parpadear. Tomó aire con decisión y mientras tragaba su orgullo cerró los ojos. Sin lugar a dudas, podía estar tranquilo aquella mujer distaba mucho de lo que Alexis había definido, ver a Kristina con la mirada brillante le hizo entender que por primera vez su hija era feliz, que podía no gustarle Parker pero la hacía feliz, era hora de hablar con Alexis, hora de asentar las bases de la familia.

El reloj marcaba las dos de la madrugada y Parker seguía sin dormir, Kristina la tenía abrazada por la cintura podía notar su respiración tranquila, después de haber pasado un mal rato por su parte con la visita de su padre y la posterior visita a ella. No paraba de pensar en lo que había sucedido no podía estar tranquila algo le decía que aquella visita le traería problemas, a pesar de poder entender a Sonny no estaba segura de que sus intenciones tratando de que regresaran a Port Charles fueran buenas. Se le había quedado un sabor amargo que no era capaz de quitarse. Si él presionaba a Kristina para volver ella no podría decirle que no, porque entonces crearía un conflicto entre ellas. Sí, sin duda, aquella visita había sido lo peor que les podía pasar. Volver implicaba estar al alcance de Alexis y por mucho que ambas se amaban la posibilidad de estar cerca de ella, le creaba una ansiedad, que si era solo de imaginarlo, no quería pensar tener que convivir en esas circunstancias. Solo esperaba que Kristina se mantuviera fuerte sin querer volver.

-Parker -susurró Kristina apretando más su cuerpo contra el de ella.

-¿Qué? -respondió con un susurro.

-No te vayas…

-No me voy, cariño.

-No me dejes.

-¿Kristina?

Le preguntó algo dubitativa pero no le respondió, entonces entendió que estaba soñando nunca la había llamado en sueños y mucho menos le había pedido algo así, entendió que la visita de Sonny realmente las había alterado a las dos.

Al día siguiente cuando Parker se despertó antes de que sonara el despertador, Kristina no estaba en la cama, se asustó eran las seis y media de la mañana nunca se levantaba tan pronto. Pero entonces la vio entrar con gesto de sueño.

-¿Qué te pasa, cariño?

-He tenido una pesadilla y necesitaba beber agua -respondió frotándose los ojos.

-Ven aquí -Kristina le hizo caso se acostó y se puso sobre su pecho mientras Parker la tapaba pasándole el brazo por la espalda-. Ya pasó. Quizá no debí hablarte de…

-No, Parker, no es por eso que he tenido pesadilla, he soñado que volvíamos a Port Charles que tú tenías trabajo en la universidad pero que al final me dejabas y te ibas con tu ex mujer.

-Kristina menudo enredo de sueño -le dijo sonriendo mientras la acariciaba la espalda.

-Pues me ha dejado un mal sabor de boca que ni te cuento.

-Bueno si te sirve de algo te diré que nunca volvería con mi ex mujer, solo me interesas tú. Y todo lo que ha pasado es provocado por la charla con tu padre y los nervios que hemos vivido hoy.

-¿Tú también has tenido una pesadilla?

-No, pero no he podido dormir.

-¡Sabes por encima de todo estamos tú y yo! -la miró con ternura-. Y siempre lo estaremos pase lo que pase.

Se besaron quedándose un buen rato allí abrazadas sintiéndose la una a la otra.

Al día siguiente, cuando Parker salió del trabajo se acercó hasta la ferretería. Allí la esperaba con el gesto torcido la señora Davis. Cuando entraba y la veía así sonreía, aquella mujer era única.

-Buenos días, señora Davis.

-¡Parker! -cambió el gesto por uno más tranquilo y sonriente.

-¿Qué tal ha ido hoy el día?

-¡Como el resto! ¡Un soberano coñazo! Pasa, pasa -Parker la miró algo extrañada porque nunca la hacía pasar al interior-. He mandado a Kristina al banco, me tiene loca quiere cambiar no sé cuantas cosas para poner mi ferretería en Internet ¡esa chica sabe de estas cosas!

-Sí, es muy inteligente, si le dice eso hágale caso -sonrió mientras pasaba algo más tranquila.

-No es inteligente, la he mandado sin motivo porque quiero hablar contigo de ella.

Su voz sonó tan solemne que sin evitarlo Parker sintió que se le erizaba la piel.

-Quiero evitar que haga la mayor tontería de su vida volviendo a su ciudad, y que acabe perdiéndote a ti.

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