PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 52

En Port Charles la actividad en el despacho de Alexis era frenética, otra vez Julián había vuelto a su vida volviendo todo del revés, no escuchó a nadie y sin poder evitar cayó nuevamente en sus manos. Él la manejaba de una manera que asustaba a su entorno, la Alexis fuerte y decidida se volvía débil y sumisa ante aquel hombre que no tenía piedad a la hora de tratarla, menospreciarla y usarla. Cuando su secretaría le informó que Sonny Corinthos estaba allí resopló con ansiedad por saber de Kristina. Le hizo pasar y se levantó yendo hasta la puerta observándolo con intensidad.

-Hola, Alexis.

-¿Ha venido?

-No, tenemos que hablar.

-¿Qué ha pasado? -lo miró con algo de desconfianza.

-Lo que pasa es que Kristina es feliz -lo miraba con fijeza, pareciendo calibrar el fin de sus palabras-. Nunca la había visto así y me dejó muy claro que no va a separarse de Parker.

-¿Por qué será que no me sorprende? -preguntó sonriendo amargamente.

-También me enfrenté a Parker -se sentó tras un suspiro-. Debo reconocer que fui bastante desagradable comparándola con Keifer.

-No fuiste desagradable… hiciste bien ella es igual que él solo que no la maltrata físicamente.

-No, Alexis, esta en las antípodas de ser como él.

-¡A ti también te ha hecho creer que la ama por encima de su vida! -le soltó sonriendo de manera irónica.

-Esa mujer que no es de mi agrado, me demostró que ama a nuestra hija. Y la creo -lo dijo con contundencia.

-No os dais cuenta de como mueve los hilos, como buena serpiente que es os tiene a todos engañados, yo vi la verdadera Parker cuando Kristina salió por mi lado y ella antes de irse me dedicó esa sonrisa maléfica, esa sonrisa que me dijo sin hablar de modo triunfal, te he quitado a tu hija -le decía entre dientes con el dedo índice apuntando hacia Sonny-. Ella no es como crees.

-Lo siento, Alexis yo no vi a esa mujer que dices, yo vi a una mujer enamorada de mi hija, que la defendió y que además hizo todo lo que pudo para que no sucediera lo que finalmente sucedió.

-¿Llevársela a su casa cuando no estaba su mujer es hacer lo correcto para no dar alas a Kristina? Venir a Port Charles para decirle que la extrañaba y estaba preocupada por ella por lo sucedido en mi boda ¡y besarla! ¿es tratar de distanciarse? ¡Venir y acostarse con ella y echármelo en cara como si fuera una victoria! ¡Eso es poner distancia! -le iba alzando la voz conforme describía cada acción que Parker había hecho en el pasado-. No, Sonny, esa mujer no quiere a nuestra hija, y te digo una cosa, que quiero que te quede clara, Parker cuando a Kristina le dé alguna de sus pataletas, cuando se ponga caprichosa y haya algo que no le cuadre entonces le dará la patada como se la dio cuando estuvieron juntas, Parker quiere a Kristina por su juventud, ¿no te das cuenta? ¡Acuérdate de lo que te estoy diciendo! Es la niña que tiene ahora para su jueguecito para saciarse de ella, después en el momento se crucé otra Kristina nuestra hija se irá al infierno ¡y seremos tú y yo quienes tendremos que luchar por salvarla! Pero está bien, es lo que quieres, es lo que veis Molly y tú, de acuerdo pero a mí no me hagáis comulgar con ruedas de molinos, sé quienes es Parker y nadie me va a hacer cambiar de opinión.

-Si supuestamente esa mujer es una mentirosa de libro que me ha engañado, que en ningún momento la quiere y solo está jugando con ella, ¿tú quieres tener a Kristina lejos en esas condiciones?

-No, Kristina jamás debió irse.

-¡Te recuerdo que se fueron por ti! -le gritó poniéndose en pie.

-Tú estabas de acuerdo conmigo en separarlas.

-Sí pero no en que mi hija estuviera a miles de kilómetros de mí -le reprochó-. Y si decidió irse es porque la ama y es adulta para tener esa relación que ella quiere tener, ¡nunca debiste actuar como lo hiciste!

-La culpa no es mía, Sonny, la culpa es de Parker -se defendió con una mirada dura hacia él.

-Pues vas a ser tú la que haga que vuelvan aquí.

Se lo dijo apuntándole con el dedo firmemente, su mirada y expresión eran duras, su rostro mostraba una tensión enfermiza, mientras Alexis lo miraba sin poder creer que después de todo lo que le había dicho le dijera aquella frase.

En la tienda, Parker se había sentado en el taburente que la señora Davis le señaló. La miraba con aire preocupado no estaba segura que había sucedido si había tenido algún problema aunque por la frase podía percibir que era algo referente a lo que había ocurrido el día anterior, Kristina tenía mucha confianza con ella y quizá le dijo algo que a ella no se atrevió a decir.

-Antes que nada déjame decirte que eres igualita a tu madre, ¡qué gran mujer! -Parker sonrió aunque los nervios no le permitieron hacerlo con frescura-. Vamos a lo que vamos, le he cogido yo cariño a Kristina, sí. Por eso quiero decirte que no permitas que volváis a Port Charles.

-¿Ella le ha dicho que quiere volver? -preguntó algo desconcertada.

-Ella me ha dicho que estuvo su padre aquí y que le pidió que volviera, que tú le habías dicho que si era su decisión irías con ella, no lo hagas -le dijo con firmeza-. No conozco a su madre pero por lo que me ha contado es una víbora capaz de con su veneno matar vuestro amor. Y no me gusta que su padre le haya dicho que vuelva, no, no me gusta cuando los demás quieren manejar los hilos de las vidas ajenas, no es mi caso en este momento lo único que te digo es que os amáis pero por muy fuerte que sea vuestro amor, si volvéis siempre tendrás que estar demostrando al resto del mundo que a pesar de ser mayor que ella, a pesar de amarla con locura, a pesar de estar perdidita como estás que no hay más que ver como la miras, a pesar de todo esto, siempre habrá alguien que no tendrá suficiente, que te juzgara y ese alguien tiene nombre y un apellido que comparte conmigo, desgraciadamente.

-Lo sé, señora Davis. Pero soy consciente que Kristina echa de menos a su familia.

-¡Pero te tiene a ti! Tú eres su familia ahora y eso debe entenderlo -le dijo con mimo.

-No puedo obligarla a quedarnos aquí si llega el momento y quiere volver -su gesto le dio a entender que había aceptado aquella posibilidad.

-Hija, a veces una tiene que hacer cosas que no quiere pero pueden salvar su relación.

-No, señora Davis, creáme, si Kristina quiere volver y yo me niego, entonces la perderé.

-¡Parker, cariño! -entró feliz Kristina al verla allí.

-Hola mi amor -entonces Kristina la besó y la abrazó ante la sonrisa de la señora Davis que carraspeó graciosamente-. ¡Oh perdón señora Davis!

-No me pidas perdón, ¡el beso ha sido muy corto! -le riñó dándole con el sobre de papel en la cabeza arrancando las carcajadas de las dos-. Venga, largo de aquí que me ponéis los dientes largos y me costó mucho la dentadura postiza.

-Voy a por el bolso -le dijo sonriendo Kristina.

-Hazme caso, Parker. Que vuestro amor no lo rompa nadie.

Comieron mientras se contaban como había ido el día, Parker quiso saber que estaba tratando de hacer en la ferretería que a la señora Davis la tenía asustada. Le explicó como hacer que las ventas del negocio subieran, tenía un gran local y un grandioso almacén.

-Te juro que estoy por comprarme unos patinetes para ir haciendo inventarios.

-¡No es mala idea! -dio una carcajada.

-Aunque… te digo una cosa… le he dejado caer la posibilidad de tener ayudante.

-¿Y? -Parker fue a beber agua.

-¡Me ha dicho que yo lo que quiero es tenerte atada corta!

-¡No! -se atragantó al beber.

-¡Te lo juro! Pero no me ha dicho que no -le guiñó el ojo graciosamente.

-Kristina…

-¿Sabes? sé que no es como dar clases, no se le parece en nada por supuesto pero la señora Davis ha sacado esa ferretería adelante y está forrada de dinero, el otro día me dijo que tiene ganas de perderla de vista podríamos tener un negocio -le hablaba ilusionada.

-¿Estás hablando en serio? -le preguntó atónita.

-Completamente, le he dicho que debería modernizarse. En el barrio todo el mundo le compra, podríamos tratar de tener una comercial ayudante de almacén que no lleve falda -Parker dio una de sus maravillosas carcajadas, pensó Kristina que adoraba verla reír así-. Y quizá podríamos crear la mejor ferretería de Eugene, no es lo mismo que atienda la señora Davis con todos mis respetos, a que lo haga una mujer guapa, inteligente y maravillosa como tú.

-Siempre dije que eras inteligente y que podrías hacer lo que quisieras, pero no me veo de comercial sin falda, lo siento.

-¡Como que no! -le dijo enfadada.

-No.

-Entonces no te podré contratar -se levantó y se sentó ante la risa de Parker sobre ella-. Porque para contratarte y hacer que me pierda por las estanterías del almacén persiguiéndote… no sé… no haríamos negocio…

-¡Ay Kristina! -suspiró mordiéndose el labio inferior mirándola con toda su pasión y mientras pasaba las manos por su cintura y entrecerraba un poco los ojos mirando hacia el techo le dijo-. Es una muy buena idea, cariño. Puedo imaginarte como una gran empresaria.

-Pero no quieres ser mi ayudante -le hizo un puchero.

-¿Tú me ves a mí de chica de almacén? -sonrió divertida y tras la pregunta la besó.

-Yo te veo a ti de todo, mi amor -se mordió el labio inferior y eso era el primer paso para desatar la pasión en Parker, de hecho, su mano se metió por el escote de la blusa blanca que llevaba.

-¡Estás loca, Kris! ¿Y con que dinero piensas comprar el negocio de la señora Davis?

-Con un centavo.

-¿Cómo? -detuvo su mano a medio camino.

-Eso me ha pedido y le he dicho que lo hablaría con mi mujer.

-¡Ay Dios mío! -susurró mirándola perpleja-. ¿De verdad quieres quedarte su ferretería?

-Tendríamos el negocio al lado de casa, podríamos trabajar juntas. Así… te vigilaría.

-¿Me vigilarías? -le preguntó enarcando una ceja.

-Sí, la señora Davis tiene razón -desabrochó el botón de la blusa con gesto pícaro-. Eres demasiado guapa para estar lejos de mí.

-¡Kristina! -dio una carcajada repleta de incredulidad-. ¿No estarás hablando en serio?

-Completamente en… -le beso el cuello suavemente-… serio…

-¡Kris!

La llamada de Alexis a Sam provocó en su hija un temor por el estado en el que estaba, dejó a los niños en la escuela y se fue con la pequeña Emily hasta su casa. Sabía que Sonny había ido a ver a Kristina y quizás aquel estado de nervios con el que la llamó se debía a que había ocurrido algo. Desde que Kristina se fue, se sentía un poco perdida sin su hermana, pero además alterada por los continuos ataques de su madre. Abrió la puerta con la pequeña en brazos.

-¿Mamá?

-Estoy aquí -apareció Alexis llorando, con los ojos hinchados y la barbilla temblando por el disgusto.

-¡Mamá qué ha pasado! -la abrazó mientras Alexis se abrazaba a ella y acariciaba a su nieta.

-Sonny… se ha vuelto loco.

-A ver… espera… déjame que acueste a Emily en el sofá -Alexis se sentó llorando sin parar tenía un disgusto tan grande que no podía dejar de hacerlo-. ¿Qué pasa con Kristina?

-No quiere volver, y Sonny me acusa a mí de que no quiera regresar.

-Bueno… eres la principal causante de que estén allí.

-¡No, yo no, la culpable es Parker! ¡Qué no se te olvide!

-¿Hasta cuándo mamá? ¿Hasta cuándo vas a mantener esta postura injusta totalmente? No te das cuenta que si Kristina fuera un capricho para Parker se habría cansado de ella ya, esa mujer la ama y no hay más vueltas que darle.

-¡Todos estáis equivocados!

-No, mamá, disculpa, la que está equivocada eres tú. Y, o cambias esta actitud, o te aseguro que vas a perder a Kristina para siempre. Deberías haberte disculpado por lo que pasó.

-¡Sonny pretende que vaya a la Universidad para decir que me inventé mi acusación!

-Podrías empezar por ahí.

-No, no, esa mujer…. esa maldita bruja que es lo que es, os tiene a todos engañados ¡no va a salirse con la suya! -se levantó hablando entre dientes la rabia salía por sus ojos.

-¿Por qué la odias tanto?

-Porque me ha quitado a mi hija con sus malas maneras, abusando de ella, le ha lavado el cerebro, le dobla la edad ¡a saber con cuántas más ha hecho lo mismo! La maneja como ella quiere, mueve los hilos de la marioneta en la que ha convertido a tu hermana creída de que esa mujer la ama…

-¿No te das cuenta que lo que estás diciendo es tu reflejo? ¡Eso lo hace Julián contigo! No Parker con Kristina.

-¡Cómo te atreves a decirme…! -de golpe se calló mirándola atónita.

-¿La verdad? -la miró fijamente con total seriedad mientras añadía de modo tajante-. Siempre has querido controlar a Kristina porque se parece a ti más que Molly o yo, desde lo que ocurrió con Keifer no la has dejado volar ser ella, siempre has pensado que tú deberías manejar su vida para evitar que fuera como tú débil y que alguien se aprovechara de ella, la que mueve sus hilos eres tú, mamá. Tú hiciste que Parker la dejara de un modo ruin, tú provocaste esa separación que para mi hermana fue traumática y que solo el gran amor que sentía por Parker logró que no cometiera ninguna estupidez, tú viste en Parker una amenaza que no es real porque todo esto que tratas de hacer ver que Parker está sometiendo a Kristina, la maneja, abusa de ella todo esto a quien realmente le está pasando es a ti. Kristina es feliz, ha encontrado el amor de su vida, que dentro de unos años se separan ¡le puede pasar a cualquiera! Pero no veo ningún abuso por parte de Parker, por lo que me cuenta Kristina solo veo una mujer ¡que es mayor que ella, sí, pero no seas machista ni hipócrita tú también, mamá! ¡Cuántos hombres hay así y no oigo lo mismo! Parker está haciendo feliz a Kristina y eso es lo que debería importarte.

-¡Eso es lo que dice tu hermana porque está mareada por ella!

-No, mamá, no te confundas, es lo que dice mi hermana porque esta enamorada y es correspondida en ese amor. ¡Baya ya, mamá!

Alexis miró a su hija con la rabia marcada en su rostro y las lagrimas asomando en sus ojos.

 

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2 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 52

  1. Hola Kris. Muchas gracias por tus palabras… sabes que para mí los personajes secundarios son muy importantes y siempre busco contraopuestos. Creo que para contrarrestar a Alexis hace falta más de uno. Y no sé si será suficiente. No te digo más.
    Un abrazo.

  2. Nunca mejor dicho, “-¿No te das cuenta que lo que estás diciendo es tu reflejo? ¡Eso lo hace Julián contigo! No Parker con Kristina.” Ojala en la vida real existieran más personas como Sam y menos como Alexis, que es quien necesita ayuda para salir de la relación abusiva en la que vive.
    Estupendo como siempre escritora.

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