PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 56

Tras su charla con el decano, Parker salió por la puerta con una sensación extraña, sin embargo, al salir del edificio todo ese mundo extraño por el que había transitado se volvió paz al ver a Kristina paseando de un lado a otro mordiéndose una uña, señal inequívoca de que estaba nerviosa. Sonrió, fue un pequeño instante donde pudo percatarse que era feliz, que aquella mujer había conseguido darle a su vida un sentido especial, único y maravilloso.

Cuando Kristina se percató de su presencia frunció el ceño y se encaminó hacia ella con rapidez.

-¿Qué te ha dicho? ¿Por qué no me has despertado? Quería acompañarte.

-Kristina, respira cariño -le cogió las manos con delicadeza.

-¡Parker, que te ha dicho! -le insistió nerviosa al borde de la histeria.

-Me han retirado el expediente donde me acusaban de haber infringido la regla por tener encuentros sexuales con los alumnos por acusación falsa.

-¡Entonces, es fantástico! -sonrió ampliamente abrazándola-. ¿Y cuándo vuelves?

-Les he dicho que tengo que hablarlo con mi mujer.

-¿Hablar qué? Es tu pasión, cariño -le cogió las manos con una sonrisa emocionada.

-Bueno… en la vida vamos cambiando nuestras pasiones -le dijo doblándose un poco y dejándole un beso en los labios-. Mi verdadera pasión eres tú, y es cierto que puedo terminar el trimestre que falta, me puedo reincorporar en una semana, el lunes tengo que dar la contestación, y es un tema que nos afecta a las dos y quiero que lo hablemos tranquilamente.

-De acuerdo… pero… ¿Ha dicho algo referente a eso de tu mujer?

-No, nada. Tampoco he dado más explicaciones.

-¿No estás feliz? -le preguntó mirándola con cierta duda.

-¡Claro que lo estoy! -sonrió ampliamente-. Mucho más por ti porque sé que vas a dejar de sentirte culpable.

-No lo sabes bien, cariño -la abrazó con fuerza besándola con pasión.

-¿Sabes? La persona que me denunció, ha sido quien ha reconocido que mintió.

-Mi madre, claro.

-Si me permites que te diga esto, no creo que haya sido ella, más bien tu padre.

-Lo sé, yo también lo creo.

-¿Tú le dijiste algo?

-No, Parker, le dije que iría donde fueras tú pero nada más.

-Bueno… sea como sea está arreglado -la cogió de la mano feliz-. Y cuando estemos tranquilas en casa decidiremos qué hacer.

-Me encanta cada vez que haces referencia a nuestra casa.

-¿Sabes algo de Sam?

-La cosa no pinta bien -dijo preocupada-. Como te conozco y sé que me ibas a decir que fuera a verla, he quedado con ella no está demasiado bien.

-Claro, lo entiendo -asintió mirándola preocupada.

-¿Qué quieres hacer tú?

-Pues mientras hablas con Sam, iré a pasear, ¿Qué te parece?

-No vas a quedar con tu amiga Margaret.

-No, ni siquiera le he dicho que estábamos aquí, como el plan era otro.

-Si quieres puedes quedar, ¿eh? -le sonrió maliciosamente.

-¿Me estás dando permiso? -la miró sorprendida enarcando una ceja.

-¡Claro que no! No lo necesitas eres la única persona en la que confío ciegamente.

-Me alegra saberlo. Te quiero

Se besaron para despedirse, quedaron que Kristina la llamaría para ir a recogerla y juntas ir a comer con Sonny y su mujer.

Para Kristina la noticia de que podía volver a dar clases le hizo feliz, sin embargo, la situación de su hermana le preocupaba bastante. Llegó a su casa pensando en que no estuviera su madre. Al abrir la puerta Sam y verla, sonrió feliz aunque se le llenaron los ojos de lágrimas, pero estaba feliz de verla, de tenerla allí.

-¡Kristina!

-¡Sam qué alegría verte! ¡Qué ganas tenía!

Hablaban abrazadas y aunque trataban de sonreír las dos se mostraban emocionadas. Después de saludarla a ella, llegó el turno de los dos niños y la pequeña Emily. Al quedarse solas, Kristina quiso saber que le pasaba, Sam le explicó que su matrimonio estaba pasando una crisis muy seria y que no veía solución. Tras explicarle las cosas, Kristina no dudó en abrazarla.

-Sam quiero que cuentes conmigo si necesitas algo, y también con Parker,mira nosotras lo mas seguro es que en una semana estemos aquí.

-¿Qué quieres decir?

-Han anulado la denuncia que hizo mamá contra Parker.

-¿Al final le ha hecho caso a Sonny?

-Ya sabía que ella no lo habría hecho por su propia voluntad -dijo con tono decaído.

-Kristina… sabes como es… además Julián ha vuelto a su vida y…

-¿Y qué culpa tenemos Parker y yo para que nos tratara como lo hizo?

-Ninguna, he hablado con ella varias veces pero no entra en razón -le dijo con gesto repleto de tristeza.

-Me dijo que Parker era un gran error en mi vida, si vieras con el desprecio que la trató eso no se lo puedo perdonar.

-Kristina…

-No, Sam, Parker no es un error es lo mejor que me ha pasado en la vida.

-Bueno nada más hay que verte -le dijo sonriendo mientras le acariciaba el pelo.

-Pues por eso mismo, no puedo permitirle que la trate mal.

-Kristina voy a decirte una cosa, ante esta situación tienes dos opciones y me gustaría lo pensaras bien, una es hablar con mamá, hacerle ver que eres feliz con Parker que ella te quiere y hacerle entender que tiene que olvidar lo que pasó en el pasado, o una vez pasen esos tres meses que ella pida el traslado a otro lugar porque estoy convencida que es la única manera en la que vais a ser felices.

-Ya lo he pensado, Sam. ¡Es tan triste que tenga que pensar así! En Eugene somos muy felices, tenemos una casa pequeña pero maravillosa, yo trabajo en una ferretería que jamás pensé podría hacerme sentir tan válida, deberías conocer a la señora Davis, nos ayuda muchísimo. Además compartimos tantas cosas Parker y yo, nos gusta pasear por la playa, hacer footing, ir al cine o al teatro, ver cine en casa tranquilamente. Tenemos una vida tan tranquila y feliz -sonreía mientras lo explicaba-. Y lo único que no quiero es perderla a ella, si para eso tenemos que irnos allí lo haremos. Te lo aseguro.

-No me gustaría que tuvieras que marcharte, pero eres mi hermana y quiero lo mejor para ti, pero créeme lo mejor es eso.

-Me da miedo ¿sabes? No pensé que mamá estaría tan ofendida, pensé que se le pasaría pero… ni siquiera me ha escrito una vez. La he decepcionado como hija -elevó los hombros con gesto serio.

-No digas eso… -le acarició la cara con cariño y una sonrisa-. Por favor, dile a Parker que me perdone que tengo muchas ganas de conocerla.

-Lo sé, ella también te lo aseguro. Menos mal que tú aceptas nuestra relación y no vamos a tener problema.

-¿Has tenido algún problema?

-No, nada importante -le restó importancia a la manera de comportarse de Molly-. Y quiero que tú sepas que nos tienes tanto a Parker como a mí, ella es muy comprensiva, de verdad es una persona maravillosa que cuando la descubras me darás la razón.

-Soy muy feliz de verte así, de verdad, te lo mereces Kristina.

Volvieron a abrazarse con la promesa de hablar sobre el proceso de su separación o si finalmente se arreglaban las cosas. Le ofreció su casa de Eugene porque sabía que Parker se lo diría y cuando se marchó lo hizo con el corazón encogido por Sam, era tan buena gente que no se merecía lo que estaba pasando.

La hora de la comida se acercaba y Sonny estaba un tanto nervioso, Carly que lo conocía perfectamente no daba crédito a su actitud.

-Pero si ya conoces a Parker, ¿qué es lo que te pasa?

-Sabes que no me gusta, que la acepto porque Kristina me lo rogó y porque la vi feliz, pero… no sé… no me acostumbro.

-¿A qué esté con una mujer? -lo miró enarcando una ceja.

-No, a que este con esa mujer -acentuó.

-¡Vamos Sonny! ¿Quieres que te diga lo que pienso? -él la miró asintiendo-. Kristina es una chica muy complicada, tú siempre lo has dicho, por su pasado, quizá por lo que sufrió. No todo el mundo necesita tener a su lado a alguien de su edad con la que compartir cosas acordes a su edad, es cierto que Kristina debería ir con sus amigos, salir de fiesta, viajar, estudiar todo lo que corresponde a su edad, pero ella ha vivido cosas que le han hecho madurar a base de golpes y también caminar de un modo inseguro en el amor, y para ser feliz debe tener a alguien a su lado que le dé estabilidad, además de amor, y eso lo ha debido de ver en Parker. Quizá por eso la diferencia de edad para ella no es ese gran problema que genera en vosotros, porque alguien igual a ella quizá no le daría seguridad o algo mucho más sencillo, se ha enamorado de Parker y lo más importante es que sea feliz, con quien quiera y si esa felicidad se la da Parker, nadie tenemos derecho a meternos en su vida porque ella, a pesar de lo que diga Alexis, es adulta.

-Lo entiendo, entiendo lo que dices pero… desconfío de ella.

-Porque estás influenciado por la opinión de Alexis.

-No sé… Parker tiene mucho vivido…

-¿Qué quieres decir? -lo miró asombrada-. ¿La conoces, la has indagado a caso?

-No, pero por la edad… por su manera de exhibirse sin que le importe que sepan que es…

-¿Lesbiana? ¿Por eso?

-Y porque tiene una edad que lo dice todo… ya sabes lo que dicen…

-Perdona que te diga pero Kristina para la edad que tiene también tiene su recorrido amoroso -le dijo con seriedad-. Y no me creo que estés haciendo un comentario tan machista.

-Pero me refiero a… -negó con la cabeza porque su mente estaba hecha un verdadero caos-. Me refiero a que no sabemos qué ha hecho en su vida, cuantas mujeres ha tenido, si ha vivido con alguna estudiante más, si esa forma de llevarse a Kristina lo ha hecho premeditadamente, si cuando se cansé la dejara destrozada…

-Sonny, todas esas dudas solo están en tu cabeza por lo que te ha dicho Alexis. Vamos a darle una oportunidad, su pasado tampoco nos importa tanto. Lo más importante es el presente porque en él está Kristina y quizá de ese presente llegue un futuro enorme con ellas.

-Espero que tú me des una visión imparcial.

-Lo haré cariño, me da mí que tu niña está en buenas manos.

Mientras esto pasaba en casa de Sonny, Kristina había ido al encuentro de Parker, le sorprendió que le dijera que se había ido al hotel, fue hasta allí pensando como afrontar la distancia que había entre su madre y ella, quizá Parker tenía razón y debía ser ella quien diera el paso de acercamiento pero le dolía tanto hacerlo, porque en el fondo sabía que su madre jamás se acercaría a Parker. Necesitó liberar ese pensamiento que se manifestará y que no le aprisionará el corazón de la manera que lo estaba haciendo. Al llegar frente a la puerta de la habitación, cerró los ojos y recordó aquella otra vez que se dio la misma situación, se visualizó así misma con aquella blusa azul a rayas blancas, con los nervios desatados y el deseo por aquella mujer. Sonrió. Que miedo sintió la vez anterior, cuando se plantó ante la puerta tan solo se permitía pensar en decirle a Parker que estaba con alguien, pero en el fondo lo que iba buscando era poder decirle que a pesar de todo lo único que seguía haciendo era pensar en ella una y otra vez. Tras un suspiro y una sonrisa divertida llamó a la puerta.

Al abrir, Parker le sonrió.

-¿Puedo pasar?

-¿Tú que crees? -se hizo a un lado sonriente y Kristina pasó, sin percatarse de la mirada de Parker porque era un acto reflejo diario en ella, la miró de arriba abajo como aquella otra vez-. ¿Qué tal está Sam?

-Preocupada y decaída -dejó el bolso y fue hasta ella-. Me ha dicho que la disculpes.

-Por supuesto, Kristina -se había abrazado a ella y Kristina rodeó su cintura dando un fuerte suspiro-. No hay nada que disculpar, espero que se solucione de la mejor manera posible.

-Yo también -la besó-. ¿Y qué has hecho?

-He ido de compras – le susurró bajito mientras le besaba el cuello.

-Mmmm ¿Y qué has comprado?

-He visto una tienda muy sexy y no he podido evitar comprar un camisón -le dijo mordiéndose el labio con los ojos encendidos en deseo.

-Mmm voy a disfrutar esa compra – metió sus manos por la blusa que llevaba Parker rozando lentamente su piel.

-Digamos que… la que más la va a disfrutar soy yo -respondió mirándola insistentemente tras un suspiro.

-¿Sí? -respondió aguantando aquella mirada.

-Aja -la besó con ternura.

-Parker… -susurró con los ojos cerrados al separarse de ella.

-¿Qué? -sonrió divertida.

-No puedo resistirlo.

Su respuesta fue acompañada por un ligero empujón que dejó a Parker contra la pared a merced de sus manos y sus labios.

En el restaurante, acababan de llegar Carly y Sonny. Como la pareja aún no estaba se quedaron en la barra tomando un vino.

-Vamos tranquilízate aún faltan cinco minutos.

-Sí…

-¡Quita esa cara de susto! Pareces un padre novato… -le decía divertida Carly.

-Mira no me hagas enfadar, estoy nervioso, no las he visto juntas y pienso que juntas todavía debe verse más la diferencia de edad.

-Sí las has visto juntas.

-Mejor no me lo recuerdes.

-Cariño tu hija es feliz. Y quizá el retraso se deba a eso.

La mirada de Sonny fue letal, pero a Carly aquellas miradas no le provocaban ningún miedo, más bien una carcajada divertida que fastidió más aún al hombre.

Por la calle, a paso ligero iban la pareja cogidas de la mano muertas de risa.

-A ver, cariño, mi padre lleva escolta no te asustes por ello.

-Ya lo sé, no me voy a asustar ya viví eso una vez -le dijo con expresión divertida.

-Carly es buena gente, igual te hace muchas preguntas pero ella es así.

-¡Madre mía! -sonrió-. ¡Me va a interrogar!

-Y sobre todo, tú muéstrate tan maravillosa como eres.

-Gracias, cariño, así lo haré.

Al llegar entró primero Kristina y le dio la mano a Parker, aquel gesto provocó que Sonny desviara la mirada frunciendo los labios.

-¡Hola, sabía que estaríais ya! Carly te presento a Parker, Parker la mujer de mi padre.

-Encantada -se dieron la mano y se saludaron con una sonrisa.

-Papá -se lanzó a sus brazos besándolo.

-¿Cómo estás, cariño? -la estrechó fuertemente contra su pecho.

-Muy bien -le sonrió feliz.

-Parker.

-Señor Corinthos -movió ligeramente la cabeza a modo de saludo.

-¡Vamos que la mesa ya está preparada!

Kristina fue junto a su padre y Parker con una sonrisa que trataba de calmar sus nervios fue con Carly. Una vez en la mesa y con la cena puesta Sonny estaba mordiéndose la lengua para no preguntar por la entrevista con el decano, Parker estaba decidida a no decir nada, y Kristina estaba tan radiante que fue la que suavizó la tensión de la mesa. Todo bajo la atenta mirada de Carly que a pesar de mirar disimuladamente a Parker, ésta se había dado cuenta.

-Papá tengo una buena noticia que daros, ¿te acuerdas que te dije que estaba trabajando en una ferretería?, francamente, le veo mucho futuro, y Parker me ha ayudado a inscribirme en la universidad a distancia, creo que sería una muy buena oportunidad quedarnos la ferretería, por eso he decidido que voy a estudiar marketing.

De repente se hizo el silencio en la mesa, Parker la miraba con una sonrisa orgullosa en los labios, su padre había detenido la copa de vino a medio camino y Carly lo miró enarcando las cejas totalmente atónita.

-¡Eso está muy bien! -dijo animada Carly ante la sonrisa de Parker.

-¿Cómo vas a comprarla? -le preguntó su padre con el ceño fruncido.

-Por un centavo -sonrió divertida ante el gesto de su padre-. La señora Davis quiere jubilarse dice que tengo madera de empresaria y ella está hasta el gorro de aguantar a los clientes.

-¿Le ves futuro?

-Mucho -sonrió feliz.

-Pues… si es así espero que seas la nueva empresaria de la familia con éxito -sonrió tras un suspiro que trató de controlar y cogió la copa diciendo-. ¡Brindo por mi hija empresaria!

Los tres elevaron sus copas y Parker clavó la mirada intensamente en Kristina que se la devolvió con un guiño un tanto descarado.

-¿Y tú Parker? -le preguntó Carly-. ¿En que trabajas?

-Pues de momento me he quedado sin trabajo en Eugene, pero hoy he tenido una entrevista con el decano de la universidad de aquí. Aprovecho para darle las gracias por haber intercedido para que me devuelvan mi carrera -le dijo a Sonny quien puso gesto de alerta-. No, el decano no me ha dicho nada pero era fácil deducirlo.

-Creo que es lo justo -respondió serio mirándola con menos dureza de lo que había estado haciendo.

-Muchas gracias -le sonrió Parker.

-¿Entonces os quedáis en Port Charles? -preguntó Carly mirando a una y a otra.

-Lo tenemos que pensar -respondió Kristina cogiendo la mano de Parker y provocando en Sonny un gesto un tanto incómodo-. Vamos a hablarlo con tranquilidad y decidiremos qué es lo mejor para las dos.

-Muy bien -sonrió Carly.

-Pensé que os quedaríais aquí -dijo Sonny algo decepcionado.

-Ya veremos, papá.

Terminaron la comida hablando un poco de todo, sin entrar en conversaciones peligrosas. Todo fue muy educado, respetuoso y amistoso. Al terminar la comida, Sonny se quedó hablando con Kristina sobre Jason mientras Carly aprovechó su momento a solas con Parker.

-Me alegra mucho ver a Kristina tan bien, creo que tienes mucha culpa de ello, nunca antes la había visto tan radiante.

-Bueno, la verdad que está haciendo muchos progresos con su vida también y eso siempre es importante.

-A Sonny le gustaría tenerla aquí.

-Lo sé, lo hablamos el día que vino a vernos.

-¿Puedo hacerte una pregunta sin que te molestes? -la miró entrecerrando los ojos.

-Sí, claro -suspiró con cierto agobio.

-¿Es la primera vez que estás con alguien como Kristina?

-¿A qué se refiere? ¿A alguien tan joven? ¿A una alumna? ¿A una mujer maravillosa? Pues la respuesta es sí, a todo.

-Entiende que…

-Sí, lo entiendo -le sonrió con amabilidad.

-¿Nos vamos Carly?

-Sí, cariño -le dio dos besos y aprovechó para decirle a Parker-. Me alegro mucho que seas su pareja.

De la familia que había conocido de Kristina era la primera que tenía la deferencia de darle dos besos. Además, le pareció sincera y trató de preguntar sin ofenderla. Cuando se quedaron solas se miraron y al mismo tiempo resoplaron como si se hubieran quitado un gran peso sobre sus hombros.

-¡Vamos a descansar! -dijo Kristina cogiendo a Parker del brazo y saliendo feliz a su lado.

En el coche, Sonny se estaba desabrochando el botón de la camisa. Carly se mostraba pensativa.

-¿Qué te ha parecido?

-Nada más hay que mirarlas para darse cuenta que están enamoradas hasta el alma. Y Parker me ha dicho que es la primera vez que le sucede algo así, y la creo no veo en ella maldad. Sonny solo se han enamorado, ¡es amor, cariño!

-Veo tan cambiada a Kristina, parece otra.

-Así es, es feliz.

-Pero… se nota tanto la diferencia que… en un futuro…

-Sonny… deja ese tema, por favor.

-¿Y lo de la ferretería? -le preguntó con el ceño fruncido totalmente asombrado.

-Es una buena iniciativa ¿no te parece?

-Tendré que aceptar que Parker está haciendo mejor a mi hija.

-Indudablemente.

-Solo espero que acepte el trabajo en la universidad y no se marchen. Que la idea de la ferretería se quede en eso… en una idea.

-Si yo fuera Parker ¿sabes qué haría? -él la miró con cierto pesar-. Eso mismo, me iría bien lejos de ti, de Alexis y de Molly.

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4 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 56

  1. Ooohhh nooo, no nos agas llorar gaz que esta historia acabe bien…. No como la mayoría… Me alegro muchísimo que esten en casa ya trankilos….un saludooo🙋🙋🙋🙋🙋

  2. Gracias, Kris. Afortunadamente ya en casa.
    Jajaja me encanta tu resumen, sobre todo ese “como te conozco”. Yo tampoco volvería visto lo visto.
    Un abrazo.

  3. Antes que todo, lamento que tu familiar este en el hospital, espero este mejor.
    En cuanto a las chicas, estoy de acuerdo con la sra. Davis y Carly, lo mejor es no regresar a Port Charles, hay mucha gente que no aprueba esa relación, aunque noten lo feliz y cambiada para bien que esta Kristina, espero tengan la suficiente fortaleza para hacer frente a los obstáculos que les pongan. Como te conozco escritora estoy disfrutando de ese pasteleo entre ella que nos ofreces, aunque estoy consciente que cuando menos lo esperemos zas, a llorar todas.
    Saludos escritora y un fuerte abrazo.

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