PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 57

Durante el camino hasta el hotel decidieron dar un rodeo para pasear, como siempre, lo hacían cogidas de la mano, cercanas un cuerpo con el otro y con el rostro feliz. Sin ellas percatarse, un coche se detuvo al pasar por su lado. Dentro los ojos abiertos y repletos de furia de Alexis se clavaron en el espejo retrovisor.

Al llegar a la habitación y tras asearse, Kristina había tratado de ver su regalo, pero Parker lo había escondido demasiado bien para que no lo encontrara. Así que decidió apartar la colcha y tras ponerse su camisón se sentó esperando a Parker mientras miraba el teléfono.

-¿Sabes que estoy agotada? -le dijo Parker con una sonrisa mientras se sentaba en la cama.

-¿Dónde tengo mi regalo? -le preguntó con gesto divertido.

-Hasta la noche no te lo voy a dar -sonrió.

-Dime como es…. anda… ¡Bueno! Dime al menos que te has comprado uno -la miraba mordiéndose el labio mientras ponía ojos de niña buena.

-¡Kristina! -la miró con intensidad mientras se subía divertida sobre ella quedando sentada ante la carcajada de Kristina que la abrazó fuerte-. Debes desarrollar la paciencia, mi vida.

-Lo hice durante todo un año… pero contigo no puedo -la besó con pasión.

-Pues tendrás que aprender -frotó la punta de su nariz con la de ella.

-Cariño… ¿Puedo pedirte una cosa?

-Sabes que sí.

-¿Podemos hablar sobre lo que vamos a hacer? Sé que dijiste de hablarlo con calma en casa, pero aquí también podemos hacerlo, ¿no te parece?

-Sí, claro.

-Pero no te bajes que me encanta sentirte así -su sonrisa provocó una carcajada en Parker-. ¿Qué quieres hacer tú?

-No lo sé, Kristina. Por un lado pienso que es una gran oportunidad, que mientras tengo esos tres meses tú puedes dedicarte a estudiar, estar cerca de Sam que sé ese tema te preocupa, por otro lado no te voy a negar que aquí me siento juzgada, vigilada y como si tuviera que pedir disculpas por amarte. Que en parte lo entiendo pero en parte me genera un poco de angustia -Kristina se mostró seria entendía perfectamente sus palabras-. Y todo esto sin cruzarme con tu madre. Es decir, nuestro entorno aquí va a ser difícil pero sé que quieres estar aquí y estoy decidida a aceptar el trabajo si tú quieres. Y ahora dime, ¿Qué quieres hacer tú? Teniendo en cuenta el tema de la ferretería y que se lo has dicho a tu padre.

-La verdad… me gustaría quedarme y que todos pudieran aceptarnos, pero comprendo lo que dices y no quiero en ningún momento que tú tengas que soportar más presión por parte de mi gente, porque imagino que habrás tenido alguna pregunta incomoda de Carly, las miradas de disgusto de Molly porque nos cogemos la mano y cierto resentimiento en la mirada de mi padre. Te juro que me duele y mucho, pero si es la manera que tenemos de que tú puedas dar clases durante estos tres meses y podamos después ir a Eugene, a nuestra casa y a vivir solas como hasta ahora, lo podemos intentar.

-¿Quieres regresar a Eugene después de ese tiempo?

-Sí. -contestó rotundamente-. A no ser que en este tiempo las cosas cambien y decidamos quedarnos aquí. Yo puedo estudiar a distancia y tú tener trabajo en lo que te gusta. Después siempre puedes pedir traslado. ¿Qué te parece?

-Me parece bien.

-¿Qué te ha preguntado Carly?

-Nada importante, me ha dicho que tu padre quería que te quedaras.

-Te ha presionado -torció un tanto los labios mientras fruncía el ceño.

-Si queremos sobrevivir hay que ser conscientes de estas cosas y que solo nosotras somos capaces de cambiar pero no nos deben afectar.

-De acuerdo.

-Te quiero, Kris, te quiero mucho y francamente no me importa lo que piensen los demás, sé lo que siento y lo que quiero que no es otra cosa que estar a tu lado.

-Eso es lo único que me importa.

Se besaron con ternura, despacio, saboreando cada beso y cada caricia, cada mirada repleta de amor, hasta terminar acostadas Kristina acoplándose al cuerpo de Parker que la abrazaba mientras recibía las caricias lentas y tiernas de Kristina.

Cuando Alexis llegó a su casa lo primero que hizo fue prepararse un vaso de whisky, lo bebió de golpe para tratar de quemar así el sentimiento intenso, el dolor agudo que sentía en su pecho al ver a su hija cogida de la mano de aquella mujer, por saber que estaba allí a escasa distancia y había sido incapaz de acercarse a saludarla, a mostrarse arrepentida por su comportamiento. A preferir a aquella mujer que le haría daño a su propia madre quien tanto había luchado por ella. Sin poderlo evitar la rabia se transformó en llanto, aquella mujer había logrado su objetivo alejarla de ella para tenerla a su merced.

Molly entró en casa de Alexis y al verla en el estado en el que se encontraba corrió a su lado abrazándola ante su gran llanto.

-¿Mamá que ha pasado? No me asustes…

-No lo puedo creer -lloraba con amargura-. Tu hermana iba caminando por la calle…

-¿Has visto a Kristina? -la miró perpleja-. ¿Qué te ha dicho?

-Eso es lo malo, que está aquí y no me ha dicho nada, ni siquiera me ha escrito para decírmelo -lloraba con un pesar que a Molly le preocupaba-. Ni ha venido a verme… al final lo ha conseguido, ha apartado a mi hija de mí, lo ha conseguido…

-Mamá, no creo que Parker haya hecho eso. Es Kristina que está enfadada por lo que hiciste.

-¿Kristina? Ella es como un corderito que hace y dice lo que quiere la otra -se quitaba las lágrimas de golpe con gran enfado-. Mi hija jamás actuaría de ese modo, Molly tu hermana y yo hemos discutido mil veces y mil veces hemos hecho las paces… por muy fuerte que fuera siempre hemos llegado a un acuerdo, y ahora… ahora estando ella por delante no podemos hablar, ¿Crees que si le llamo me va a contestar?

-Pruébalo.

-No… -se levantó con gesto desesperado.

-Mamá… yo creo que estás equivocada a Kristina se le ve feliz.

-¿Sabes cuál es el motivo por el que Parker ha separado a Kristina de mí?

-No digas eso… -le dijo ladeando la cabeza mientras cerraba los ojos algo desanimada.

-Porque sabe que a mí nunca me ha engañado, no olvido ni perdono lo que hizo el último día que vi a mi hija, no olvido su cara de satisfacción contra mí… su cara victoriosa antes de marcharse, en ese instante supe que perdía a mi hija, ella sabe cómo manejarla… Kristina no me escuchara, no lo hará.

-Quizá se queden aquí -Alexis la miró con los ojos repletos asombro-. Han llamado a Parker de la universidad.

-¿Así que Sonny ha movido los hilos? Ella recupera su puesto de trabajo después de lo que hizo pero mi hija no puede estudiar.

-No voy a contarte nada, solo te digo que quizá Kristina está esperando el momento adecuado para venir a verte.

-¿El momento adecuado? -la miró herida-. ¿Desde cuándo se necesita un momento adecuado para ver a una madre? ¡Ha estado contigo, con Sam! Lleva aquí ¿desde cuándo?

-Desde ayer.

-Son las siete de la tarde de un sábado y no tengo ni un solo mensaje en el móvil -lo echó contra el sofá con fuerza-. He perdido a Kristina, he perdido a mi hija.

Rompió a llorar con una rabia considerable, Molly la abrazó con fuerza con gesto consternado por ver de aquella manera a su madre. Tal fue así, que la ayudó a meterse en la cama nunca la había visto tan rota ni tan abatida. Puso gesto serio porque no le gustaba ver a su madre así, y saber que Kristina no entrara en razón.

Mientras esto sucedía en casa de Alexis, Kristina había sorprendido a Parker, le había dicho que iban a tener una cena romántica al aire libre. Y a Parker le pareció maravilloso. Pero no solo eso, le asombró ver como Kristina tenía todo preparado para aquella sorpresa, recogió una bolsa en recepción y salieron cogidas de la mano.

-¡Nunca dejas de sorprenderme! -le dijo sonriendo.

-Y espero seguir así toda la vida.

Se miraron felices, llegaron a un lugar que era de los preferidos para Kristina, se sentaron sobre una manta recordando divertidas aquella otra manta que compartieron. Sin embargo, ambas decidieron no hablar del pasado, ni del futuro. Decidieron disfrutar del momento, cenaron entre besos dulces, risas y hablaron de lo que tanto les gustaba, de cine, libros, música. Compartieron quizá desde que se conocían el momento más distendido por la tranquilidad que ambas sentían, por las ganas de sentirse cerca, de poderse mirar con calma y besarse cuando les pareciera. Rieron porque era lo que mejor se les daba, se mostraban felices sin hablar de la familia, sin hablar del trabajo, tan solo de lo que les gustaba y divertía, a Kristina escuchar hablar a Parker era una de las cosas que más le gustaban, se notaba su pasión por la literatura y el cine. Podría pasarse las horas así sentada junto a ella escuchándola hablar. Pero en un momento dado se miraron con esa mirada que nada más ellas entendían, Parker se acercó para dejar un beso en los labios de Kristina que justo antes de sentir su roce suspiró.

-¿Sabes una cosa, cariño? -Parker se detuvo a escasos centímetros de ella.

-¿Qué? -respondió perdiéndose en su mirada.

-Nadie me ha hecho tan feliz como tú, nunca en mi vida he sido tan feliz como estando a tu lado.

-¿De verdad? -sonrió con dulzura.

-Soy muy feliz contigo.

-Yo también, y me gustaría tanto que nada cambiara que siempre fuera así.

-Si lo deseas lo será -le rozó la mejilla con infinito amor.

-En mi vida siempre me preguntaba cómo sería tener a tu lado alguien que te provocara sonreír sin parar, que te hiciera sentir mariposas en el estómago y unas ganas locas de gritar -mientras le hablaba sonreía y esta vez fue ella quien acarició lentamente su mejilla. Parker ante el contacto cerró los ojos suspirando-. Y todo eso lo he averiguado junto a ti.

Se besaron tras el suspiro fuerte de Parker. Kristina siempre sabía qué decirle para acercarla al éxtasis más profundo.

-¿Y sabes qué más? -preguntó con tono travieso.

-¿Qué? -respondió Parker sonriendo.

-Me muero de ganas por verte con ese camisón… creo que esta noche va a ser ¡una gran noche!

-¡Pues a qué esperamos!

Alexis se había levantado de la cama con el pelo revuelto y sin parar de llorar. Cogió el teléfono para llamar a Kristina, quería poner punto y final ante la situación, no podía perderla y eso era justamente lo que quería lograr Parker, mientras ella no le llamara ni le dijera nada siempre tendría la posibilidad de seguir poniéndola en su contra. Pero en ese momento le llegó la voz de Molly diciéndole que iban a regresar a Port Charles. Dejó el teléfono a un lado apartándose las lágrimas esa sería su oportunidad, entonces podría enfrentar a Parker y arrebatarle la máscara que llevaba de mujer dulce y maravillosa, podría mostrar lo que ella sí había visto quera una loba con piel de cordero. Se sentó en el sofá con la mirada perdida, en cuanto pusieran un pie allí sería su tortura, iba a hacer de su vida un infierno día tras día para que todos se dieran cuenta de quien era realmente. Salvaría a su hija de las garras de aquella bruja.

La pareja volvía de su cena romántica bajo las estrellas, estaban entrando por la puerta y lo hacían muertas de risa, incluso al pasar el umbral Kristina abrazó divertida a Parker, todo porque momentos antes Parker había tropezado y ella la había salvado de caer.

-¡Kristina!

-¡Molly! ¿Qué pasa? -ambas se separaron del abrazo porque les sorprendió su visita a aquellas horas.

-Necesito hablar contigo.

-¿Le ha pasado algo a Sam? -preguntó Kristina con el ceño fruncido.

-No, no, pero quiero hablar contigo.

-Tranquila, te espero en la habitación -dijo Parker dándose cuenta que de alguna manera le estaba pidiendo que se fuera.

-En seguida subo, cariño.

-Adiós, Molly.

-Buenas noches, Parker.

A Parker aquella visita no le gustó, en el ascensor se miró en el espejo para arreglarse el pelo y al hacerlo se quedó mirando fijamente como si el reflejo que veía pudiera recriminarle algo que en el fuero interior de su alma sentía. Envejecería mucho más rápido que Kristina, cerró los ojos girándose para darle la espalda a esa imagen que algunas veces llegaba a ella. Suspiró con fuerza y entró en la habitación. Prefirió quedarse con las palabras que le había dicho Kristina, ella la amaba y había conseguido hacerla feliz, eso era lo importante. Ni siquiera quiso pensar la visita de Molly a esas horas, porque si lo hacía su instinto la llevaba irremediablemente a Alexis.

Las dos hermanas se habían apartado a un lado de la recepción para que nadie pudiera escucharlas hablar. Kristina había cruzado los brazos sobre su pecho en actitud defensiva, no le gustaba la mirada de Molly.

-Kristina por favor te lo pido, habla con mamá… Está fatal la he dejado en casa metida en la cama y llorando. Sabe que estás aquí, te ha visto con Parker por la calle y no le has llamado para decirle nada, está muy mal.

-¿Has venido para eso? ¿Me has interrumpido de estar con Parker por eso?

-¿Te parece poco, Kristina? -la miró asombrada las palabras de su madre sobre que Kristina estaba cegada por Parker pasaron por su mente-. ¿Cómo te sentirías tú si tu hija te omite? Mamá pudo cometer un error pero no se merece tu desprecio.

-Mira Molly, te lo expliqué y te pedí que no te metieras entre mamá y yo, no voy a llamarla, no voy a decirle nada, ¿sabes a lo mejor qué es lo que le sucede? -Molly la miraba con la boca entre abierta sin creerse la actitud de su hermana-. Que la matan los remordimientos por lo que hizo. Solo espero que recapacite porque yo siempre voy a escucharla y lo único que necesito para ir a su lado abrazarla es que pida perdón a Parker, lo único. Que nos respete como pareja. ¿Lo entiendes?

-No, Kristina, no lo entiendo. Mamá está así por tu culpa -le reprochó.

-No, mamá está así porque es una manipuladora y como esta vez no me deje llevar por ella lo único que le pasa es que está rabiosa y no voy a consentir que manipule más mi vida, eso se acabó. Y si está llorando lo siento mucho, yo también lloré en su momento pero todavía me dolieron más las lágrimas de Parker, todo por su culpa. ¿Lo entiendes? -volvió a insistirle.

-Perdona que te haya molestado, que haya roto el momento íntimo que estas deseando tener y parece te tiene totalmente absorbida para ni siquiera mostrar un poco de compasión por tu madre, que te recuerdo es la que ha estado en tus peores momentos junto a ti, precisamente, cuando te dejó tirada Parker.

Se dio la vuelta con gesto realmente enfadado dejando de una pieza a Kristina allí, no podía creerse las palabras de Molly, no podía creer que actuara de ese modo contra ella. Tragó saliva y se le hizo un mundo pensar lo que acababa de ocurrir. Sintió ganas de llorar de impotencia. Pero recordó que en la habitación Parker la estaría esperando. Suspiró hondo negando con la cabeza mientras apretaba los dientes con esa rabia que le había causado el reproche de su hermana y fue a reunirse con su mujer.

Sentada en la cama esperaba Parker, al escuchar que llamaba abrió con gesto preocupado.

-¿Qué ha pasado?

-Nada importante, mi hermana Molly es una exagerada ¡de siempre! -dejó el bolso a un lado y se fue directa a ella.

-Si no me lo quieres contar no me lo cuentes, pero… ¿estás bien? -lo preguntó con esa voz repleta de ternura que desarbolaba a Kristina, le dejaba con las emociones a flor de piel y en ese momento sus emociones eran de rabia y dolor. Se formó un puchero en su barbilla que provocó en Parker una expresión de pena volviéndola a abrazar-. Cariño…

-Ahora mismo me iría y no volvería nunca más.

-Bueno ahora mismo no es momento para tomar ninguna decisión. Es sobre tu madre.

-Sí.

-Kris… -posó sus manos en la cara de Kristina que la miraba con los ojos repletos de pena-. Yo no quiero que tengas más conflictos con ella por mí, no necesito su perdón, no necesito sus disculpas, lo único que necesito es que tú estés bien y tampoco lo estás con esta distancia de por medio. No es lo que quiero para ti, ¿me oyes?

Kristina asintió cerrando los ojos mientras sentía que algo se desgarraba por dentro.

-Todos nos equivocamos, a veces, hacemos daño sin querer -la llevó hasta la cama sentándola junto a ella-. ¿Qué hubiera pasado si esta misma actitud la hubieras mantenido conmigo cuando te dije que volvía con mi mujer? Te mentí en ese momento pensado que era lo mejor para ti y me equivoqué. Después lo hablamos y se aclaró para poder seguir juntas hacia delante. Te lo dije una vez, mi amor. No vale la pena guardar rencor hacia nadie, mucho menos si es tu madre.

-Pero es que… sé como es, Parker.

-Bueno, pues si sabes como es sabes como hablar con ella para aclarar las cosas. Yo lo único que quiero es que tú estés tranquila y bien.

-Te prometo que cuando volvamos hablaré con ella -se limpió las lágrimas.

-Está bien -le sonrió con calma.

Ambas se miraron con ternura. Y entonces Kristina tratando de recomponerse a pesar del dolor que le había causado su hermana le dijo frunciendo la frente con gesto expectante.

-¿Dónde está mi regalo?

Parker se levantó y abrió el mueble donde se encontraba el mueble bar.

-¡No me lo puedo creer! -le dijo riéndose mientras se quitaba las lágrimas encaminándose hacia ella.

-Sabía que ahí no ibas a mirar -respondió divertida.

-Vale, ¿y el tuyo?

-Lo tengo en mi neceser.

-¿Tan pequeño es? -lo dijo con una expresión de asombro que desató la carcajada de Parker-. Venga, venga… ve yo me cambio aquí no salgas hasta que te lo diga.

Se lo dijo empujándola hasta el cuarto de baño pero entonces Parker antes de cerrar la puerta la cogió del brazo mirándola con ojos turbios debido a la excitación, le dio un beso apasionado que dejó a Kristina encandilada.

Dentro del cuarto de baño, Parker suspiró con fuerza le dolía cada vez que veía a Kristina llorar se miró en el espejo y ahí se vio reflejada con un gesto de cierto malestar, pero aquella noche no iba a permitir que Kristina tuviera ni un solo momento de tristeza. Para ellas era significativo estar en aquella habitación no iban a tener otra oportunidad de poder celebrar que estaban juntas que un día en aquel mismo espacio se habían amado con temor, con dudas, con ternura, con necesidad. Para ambas era la oportunidad de amarse con pasión y la felicidad que sentían en aquel momento. Nadie entendería quizás aquel encuentro esencial para las dos, pero poco importaba cuando ambas estaban seguras de lo que sentían de la manera en que sus corazones latían de que aquello era el verdadero amor a pesar de todos, y si estaban juntas nadie podría con esa unión. Era el mismo pensamiento que tenían las dos a pesar de estar cada una en un sitio diferente.

Cuando Kristina le dijo que saliera, Parker se quedó de una pieza. Estaba ante ella con el camisón de lencería rosa, que debía reconocer había tenido un ojo espléndido porque le sentaba como un guante, la miraba con una sonrisa repleta de deseo recorriendo su cuerpo de arriba abajo porque con aquel salto de cama rosa de seda con encaje en el pecho y toda la espalda abierta, le pareció la mujer más hermosa del mundo. Parker le dedicó una mirada tan intensa que ruborizó a Kristina que la miraba a su vez con ardiente deseo, aquel camisón de seda negro con encaje y tirantes en forma de v en el cuello y cruzados en su espalda hacia que sintiera una abrasadora necesidad de tocarla y sentirla. Ambas suspiraron encantadas de descubrirse. Kristina había puesto música en su teléfono, además, había colocado unas cuantas velas apagando la luces, dándole un aire a la habitación tan romántico que ni siquiera tuvieron que hablarse, con los ojos se decían todo lo que sentían notaban que el calor se extendía por sus cuerpos, desde el palpitante corazón hasta el nudo que se les formó en el estómago, unieron sus manos entrelazando los dedos sin apartar los ojos cada una de la otra, sin dejar de sonreír mostrándose las ganas que sentían la una por la otra. Cuando la mano derecha de Parker acarició lentamente la mejilla y el cuello de Kristina las dos temblaron de forma casi imperceptible con una mezcla de deseo y un comienzo de excitación. Las yemas de los dedos de Kristina rozaron con exquisita delicadeza la espalda de Parker y a pesar de estar besándose ambas gimieron de placer. Unieron sus cuerpos con fiereza para entregarse en aquella habitación sagrada para ellas a la danza de la pasión.

El sol rozó con delicadeza el rostro de Parker que gimió levemente, entonces notó como sobre su cuello dejaban unos besos suaves lo que provocó una sonrisa mientras su brazo rozaba el cuerpo desnudo de Kristina.

-Buenos días, mi amor -susurraba con delicadeza en el oído de Parker que ante aquel roce notaba como se erizaba su piel.

-Cariño… -la miró sonriendo mientras se besaban.

-¿Qué tal? -no podía dejar de sonreír.

-¿Me lo preguntas de verdad? -dejó su mano posada en la espalda de Kristina mientras empezaba un recorrido descendente.

-¿Sabes? Siento necesidad de contarte una cosa.

-Claro, dime -detuvo su mano ante la sombra que vio en los ojos de Kristina.

-Eres la primera persona que consigue que pierda todo el temor que me dejó la experiencia que viví con mi maltrato. Nunca antes había sido capaz de darme por completo sin tener un resquicio de temor, pero contigo todo es tan tierno, tan maravilloso por muy apasionado que sea siempre me siento segura rodeada de amor.

-Me alegro, mi vida. Siento tanto que tuvieras que vivir algo así.

-Sí -frunció el ceño con seriedad-. Aquello me marcó para mal no supe gestionarlo ¿pero sabes qué? Tú me has ayudado muchísimo, nuestras charlas cuando hablábamos del amor y el poder de algunos hombres, no puedes imaginar lo que me hiciste recapacitar sobre el tema para dejar de sentirme culpable por lo ocurrido, por pensar que yo hice algo mal y de ahí toda la furia que descargó contra mí.

-Me alegro, aunque lo hiciera sin saberlo.

-¿Sabes Parker? Intenté superarlo porque después de aquello tenía que seguir viviendo, riendo, estudiando tenía que volver a vivir.

-Por supuesto, cariño. ¿Sabes por qué? Porque estabas viva… habías sobrevivido.

-Sí, es cierto, pero siempre lo hacía con cierto resquemor hasta que te conocí a ti -le acarició la cara-. Tú estabas destinada para mí.

-Me alegro tanto… Sabes que te admiro desde siempre por todo lo que has tenido que superar, pero esta experiencia que marca tanto, entiendo que tuvieras miedos y dudas, yo nunca te quise presionar tan solo quería que no sufrieras.

-¡Lo has logrado! Y hacer el amor contigo es lo máximo que puedo vivir intensamente en mi vida -se le subió encima con una carcajada-. Me vuelves loca. No pararía nunca.

-Pero hay que parar, cariño, debemos volver a Eugene, te recuerdo que el vuelo sale a las doce.

-Lo sé… -le dijo sin moverse de encima.

-Nos queda media hora -le dijo Parker de carrerilla con sonrisa pícara.

-¿Verdad? Gracias por ayudarme, Parker. Por conseguir que el sexo sea para mí otra vez un motivo de satisfacción, de locura maravillosa, de deseo… de ternura pero sobre todo gracias por todo el amor que me das, por el respeto y la ternura con la que me tratas.

-Te quiero.

Una ve recogieron todas sus cosas, antes de salir de la habitación la miraron sonriendo como si allí hubieran sellado para siempre su relación. Al bajar para pagar la cuenta y marcharse, volvieron a encontrarse con Molly en el hall. Kristina suspiró con fuerza, Parker con cierto nerviosismo.

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