PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 60

Kristina se sentó de golpe en la cama con la respiración agitada, miró a su lado y allí Parker dormía tranquilamente, le costó tragar el miedo que se le había agarrado en la garganta. Se levantó lo más silenciosa que pudo, no quería molestar a Parker que dormía profundamente. Fue hasta la cocina para prepararse un vaso de leche porque necesitaba calmar los nervios que había provocado en ella aquel sueño. Dio un trago y suspiró con fuerza, trató de hacer caso a Parker, debía pensar las cosas al menos dos veces, no podía dejarse llevar por el pánico irracional que sufría a vivir aquella pesadilla. No tenía dudas de que aquel sueño era la representación de sus propios miedos, miedo a perder a Parker por volver a Port Charles, la influencia de Sam y la señora Davis, incluso Úrsula advirtiéndole del peligro de volver allí, se transformaba en aquella presencia de Amanda que llegaba para llevarse lo que más quería en el mundo. Volvió a suspirar con la frente arrugada debía poner en valor aquel sueño, todo dependía de ella para borrar su miedo, ella era el puente de unión entre su madre y Parker, ella debía sentarse frente a su madre y dejarle las cosas claras, hablarle con toda la claridad posible a corazón abierto, si eso lo lograba porque sería la manera de transmitirle sus sentimientos, entonces nada podría hacerles daño. Bebió un sorbo más mientras su corazón parecía tranquilizarse. Tenía la mirada perdida pensando que esa era la única razón por la que podían tener problemas, así que, tomaría las riendas de ese problema y su vida sería tranquila, feliz y junto a quien amaba. Pero entonces si esa era la solución no entendía porque los nervios seguían instalados en su estómago.

-¿Qué te pasa, Kristina? -apareció entrando por la puerta con cara de sueño y el pelo revuelto Parker.

-¿Te he despertado? -le preguntó con gesto de pena.

-No, te he echado de menos en la cama -se sentó a su lado.

-He tenido una pesadilla -resopló mientras se cogía de su brazo.

-Bueno… ya pasó -le acarició la cabeza dejándole un beso.

-Eso espero -sonrió de lado-. Vamos a la cama que mañana tienes que estar bien para hablar con el decano.

-¿Estás más tranquila?

-Sí, entre tus brazos lo estaré mucho más.

Se levantó y cogió de la cintura a Parker hasta que llegaron a la cama y se acostaron.

-Parker… dime que nunca me dejarás.

-¿Otra vez has soñado lo mismo? -la miraba con cierta zozobra.

-Sí, llegaba tu ex mujer y… te ibas.

-Cariño… ¿sabes eso qué es? Tienes miedo a que tu madre vuelva a intentar separarnos, por eso recurres a lo que nos separó al principio, jamás volvería con Amanda, jamás te dejaría por ella ni que por ninguna otra mujer, a tu lado soy completamente feliz, tengo todo lo que podría desear cualquier persona. Relájate porque esta pesadilla es el regreso a Port Charles.

-Quizá tengas razón. De acuerdo, me voy a relajar y lo primero que voy hacer es tratar de solucionar el problema con mi madre.

-Eso es, entonces, desaparecerán tus pesadillas. ¡Ven aquí!

Kristina se refugió en su pecho pasó su mano por la cintura de Parker y entre sus brazos volvió a dormir con tranquilidad.

El día amaneció en Port Charles con un sol reluciente que iluminaba la ciudad, Parker se había levantado pronto, con cuidado de no despertar a Kristina que había pasado tan mala noche. Pero sobre las nueve de la mañana entró en la habitación con gesto preocupado, no le gustaba verla como la había encontrado en la cocina y le preocupaba realmente aquel pensamiento que tenía sobre si podría dejarla por su ex mujer. Se acercó y al ver que dormía plácidamente sonrió.

-Cariño… mi amor… -le dijo con ternura.

-Mmmm

-Siento despertarte pero son las nueve y van a venir tus hermanas -se lo decía acariciándole la cabeza con sumo cuidado.

-Es verdad -se giró con los ojos todavía entrecerrados-. Buenos días.

-Buenos días, mi amor.

Se besaron mientras Kristina rodeaba el cuello de Parker atrayéndola para besarla.

-¿Estás mejor?

-Sí… ¿Has podido descansar? -Kristina lo preguntó con el tono repleto de amor pero también de preocupación.

-Sí -le acariciaba con mimo la cara-. Tranquila, amor.

-Tengo unas ganas de que conozcas a Sam.

-Pues en menos de dos horas, ¿eh?

-¡Tengo qué comprar para cuando vengan! -dijo preocupada cerrando los ojos.

-Cariño, tranquila, he salido un momento a la tienda de la esquina, he comprado pastas para cuando vengan y té.

-¡Gracias! Ves porque te quiero tanto porque eres la mejor.

-¡Venga levanta! -le quitó la sábana de golpe riendo con fuerza.

-No seas mala y levántame con amor -decía muerta de risa.

Entre bromas, besos y abrazos finalmente Kristina se levantó. Se tomó un café mientras probaba las pastas.

-Acuérdate que tienes que dejar para Molly y Sam -le advirtió sonriendo. En ese momento sonó su teléfono-. Es el decano.

-¿El decano? -preguntó bajando la voz dejando de comer mientras se frotaba la manos para quitarse las migas.

-¿Sí, decano Paulson? Sí, claro no tengo ningún problema, de acuerdo.

-¿Qué pasa? -se había levantado nerviosa.

-Quiere que esté allí en una hora.

-¡Oh no!

-Voy a arreglarme.

-¡Pero si hasta mañana no tenías que ir!

-Al menos, me da tiempo para poder saludar a Sam. Cariño invítala a comer o cenar. Como a ella le venga bien -le dijo mientras se perdía por el pasillo hasta el cuarto.

-¡Parece qué se resiste que os conozcáis! -entonces miró el móvil pensando que tenía que hablar con su madre-. Quizás es buen momento.

Sin embargo, no lo hizo, dejó el móvil y se fue a la ducha. En la ducha se perdió en una batalla repleta de prisas y pasión con Parker. Se cambió con rapidez y preparó en la cocina las cosas para agasajar a sus hermanas, estaba radiante cantaba mientras escuchaba de fondo trastear a Parker. Entonces llamaron a la puerta y sus nervios se dispararon.

-¡Cariño ya están aquí! -le dijo mientras iba hacia la puerta.

Al abrir allí estaban sus dos hermanas que no pudieron evitar dar un grito de alegría y un abrazo compartido por las tres. Sam besaba a Kristina con alegría y Molly reía feliz.

-¡Pasad, pasad! -les dijo sin dejar de sonreír.

-¡Hola! -apareció Parker.

-¡Hola Parker! -la saludó con cierta distancia Molly.

-¡Tú debes ser Sam! -afirmó con una amplia sonrisa al verla.

-¡Encantada de conocerte, Parker!

Y por un momento el corazón de Kristina parecía que iba a estallar de felicidad. Sam no dudó ni un segundo se dirigió hasta Parker abrazándola, un abrazo que pilló desprevenida a Parker porque ningún miembro de la familia de Kristina le había demostrado afecto. Sin embargo, reaccionó con rapidez y devolvió el abrazo cariñoso a Sam junto a dos besos.

-Lo mismo digo, Sam. Aunque Kristina me ha hablado tanto de ti que es como si te conociera.

-Sí, tenía tantas ganas que os conocierais -agregó Kristina abrazando por la cintura a Parker mirándola feliz.

-¡Anda enséñame la casa! -le dijo sonriendo Molly.

-¡Claro ven!

Allí se fueron las dos hermanas mientras Sam se quitaba el chaquetón.

-Dame que con la emoción Kristina no se ha percatado.

-Gracias -le sonrió.

Parker dejó en el armario el chaquetón y al girarse vio como Sam la observaba atentamente. Para sí pensó que debía estar valorando su edad.

-Quería darte las gracias por luchar por mi hermana -le dijo sorprendiéndola-. Nunca la había visto tan feliz, y sin duda es porque por fin está contigo.

-La verdad que somos muy felices -sonrió-. Sé que eres muy importante para ella, y aunque no debería hacer esto de justificarme a estas alturas, te aseguro que la quiero con locura, nunca traté de hacerle daño.

-Lo sé, lo sé -le dijo moviendo levemente la cabeza como queriendo evitar esa disculpa-. Sé que no fue tu intención pero si me permites, creo que os vino bien.

-¿Sufrir? Bueno, fue muy duro pero quizá nos ayudó a valorar que no queríamos estar separadas.

-Me alegro mucho que Kristina esté a tu lado, de verdad.

-¡Bueno aquí estamos! -dijo Kristina con ese rostro que no podía dejar de sonreír.

-Parker… por favor… dime que empiezas ya a darnos clase -le dijo Molly con una leve sonrisa.

-Pues mira, ahora mismo tengo que irme a la universidad, me ha llamado el decano.

-Espero que sí -dijo Molly sonriéndole.

-Me da mucha pena irme, pero confío que podamos repetir esto las cuatro -les dijo mientras se ponía el chaquetón.

-¡Claro que sí! -dijo Sam sonriendo.

-Sentaros que voy a despedirla -Kristina la cogió de la cintura mientras les decía aquello.

-Hasta el próximo día -les saludó Parker antes de irse.

-¡Adiós Parker!

Las dos no pudieron evitar mirar la escena, Kristina le hablaba con un tono de amor que pocas veces le habían escuchado, a parte de llevarla de la cintura y besarla antes de irse.

-Llámame nada más sepas algo, cariño.

-Tranquila, así lo haré.

-¡Que te vaya bien! -volvió a besarla sonriendo.

-¡Hablamos, mi amor! -Parker fue quien le besó nuevamente acariciando su cara como tantas otras veces.

Molly retiró la mirada con el primer beso de Kristina y Sam entendió entonces aquella frase que le había dicho Kristina sobre que ella no tendría problemas de verlas besarse, entendió que Molly debía haber dicho o hecho algo inoportuno, como en ese momento, apartar la mirada. Sam la miró con cierta reprobación.

-¡No puedo creer que estemos juntas! -dijo de pronto Kristina realmente feliz.

-La verdad que solo han sido tres meses pero parece tanto tiempo -respondió Molly.

-¿Qué te ha parecido Parker, Sam? -le preguntó con cierto miedo-. Es una pena que no podáis estar más rato juntas pero habrá tiempo para ello.

-Bueno… antes que nada debo decirte que es una mujer muy guapa y elegante.

-Sí -la sonrisa de boba fue eterna en Kristina quien estiró los brazos uniendo las manos entre sus rodillas.

-Me parece una mujer muy interesante, muy dulce y te mira… vamos… se nota que está coladita por ti, hermana. Pero cuando la conozca más te diré.

-¡Menos mal que vuelve a darnos clase! -dijo de pronto Molly.

-Sí, porque me sentía tan mal. Al menos, ahora podrá recuperar lo que tanto le gusta.

-¿Y qué vas a hacer tú? -le preguntó Sam.

-Voy a estudiar, mientras ella este dando clase yo estudiaré quiero sacarme la carrera de marketing. Lo voy a hacer a distancia y estoy dispuesta a sacarla lo antes posible.

-Me alegra saber que vas a estudiar, eso calmara un poco a mamá -dijo Molly.

Entonces tanto Sam como Kristina miraron a Molly con cierta seriedad.

-¿Qué quieres decir? -le preguntó Kristina a quien se le había borrado la sonrisa.

-Bueno, estaba enfadada porque Parker volvía a la universidad y tú no podías estudiar por lo que ella entiende que es su culpa.

-Cada vez que me cuentas algo de mamá, se me van las pocas ganas que tengo de hablar con ella.

-Lo tienes que hacer, Kristina. Antes o después deberías hablar con ella -apuntó Sam.

-Sí, hoy tenía pensado hacerlo.

-Os hará bien, yo creo que tan solo necesita ver que estás bien.

-No sé, Molly. Me da mucho miedo que pueda hacer algo contra Parker.

-Por eso debes hablar, las tres conocemos a mamá. Además volver con Julián es lo peor que podía pasar para que su carácter todavía se agríe más.

-Lo sé.

-Pero se os ve muy bien, ella lo acabará entendiendo -le dijo Sam mientras la abrazaba y le dejaba un beso en la sien.

-Eso espero porque lo único que no quiero es perder a Parker.

-Eso no va a pasar -la mirada repleta de ternura de Sam le provocó sonreír y abrazarla.

-En cuanto Parker me diga cuando empieza, tenéis que venir a comer o cenar, os voy a dejar boquiabiertas con mi mano culinaria.

-¡No me lo puedo creer! -dio una carcajada Sam.

-Sí, he aprendido mucho -respondió con una sonrisa orgullosa.

-¡Al final serás una gran ama de casa! -sonrió Molly.

-Bueno lo que peor se me da es planchar, pero voy cogiendo el aire. Aunque bueno pienso ponerme a trabajar en cuanto nos establezcamos.

-Oye, Kristina, ¿puedo hacerte una pregunta? -la miró Molly con ese aire confidencial con el que solía actuar cuando iba a soltar una bomba.

-Claro.

-¿Qué tal el sexo con Parker?

-¡Molly! -la riñó Sam.

-¡Oh vamos Sam no me digas que tú no tienes curiosidad cómo le va el sexo con otra mujer! -lo dijo con total naturalidad.

-Pues… -se calló divertida mirando a Kristina con una sonrisa.

-¡Vaya dos! -soltó una carcajada Kristina-. Tan maravilloso como lo es ella. Nunca me habían tratado con tanta pasión, tanta intensidad y ternura al mismo tiempo.

Molly la miraba como esperando algo más, Sam que vio el gesto de Kristina ante esa mirada soltó una carcajada que provocó las risas en las tres.

-¡El mejor sexo que he tenido nunca, Molly! ¡Te recomiendo que lo pruebes! ¡Se lo recomiendo a todas las mujeres! -miró a Sam-. Aunque, claro, Parker es especial muy especial.

-Claro ella tiene más experiencia -lo dijo sin maldad pero sonó a un reproche por la edad.

-Molly, ¿sigues con todos tus prejuicios por la edad y porque nos besemos delante de ti? -se difuminó nuevamente la sonrisa.

-No, no he querido decir eso… solo que ella es tu primera mujer y ella con su… bueno habrá tenido más experiencias que tú.

-Ella será mi única mujer. Del mismo modo que yo lo seré para ella a partir de ahora -lo dijo con rotundidad-. Además para que te quedes tranquila, Parker no ha sido muy feliz en su vida, siempre me dice que soy quien más feliz le ha hecho. ¿Te acuerdas cuándo al principio de contarte las cosas entre nosotras me decías que si todo era pura tensión sexual? ¡Pues somos como dos bombas! -dio una carcajada divertida.

-Ahora cuando me dé clase pensaré en eso de que el sexo con ella es tan intenso como una bomba y no podré mirarla.

Las tres hermanas rieron de buena gana. Después la ayudaron a sacar las pastas, preparar el té y estuvieron hablando de la situación de Sam, no estaba arreglada pero al menos se habían dado una tregua y parecía que podían volver a estar juntos. Kristina se ofreció para cualquier tipo de ayuda que necesitara con los niños.

-¿Oye y sigues pensando en esa idea de tener hijos?

Aquella pregunta de Molly volvió a cambiar el gesto de Kristina ante la mirada sorprendida de Sam.

Parker se dirigía hacia la universidad un tanto asombrada por la llamada del decano porque parecía que tenía prisas en su reincorporación, pero contenta al ver a Kristina feliz con la visita de sus hermanas. Sin embargo, su alegría le duró lo que le costó encontrase con Alexis y su mirada repleta de reproche. Al verla suspiró con fuerza, no había tardado demasiado en buscarla. Desde que salió de Eugene sabía que aquel encuentro iba a producirse. La mirada de Alexis le mostraba, además, que no había cambiado su actitud con ella.

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2 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 60

  1. Sí, Laura, en cada historia intento reflejar aquello que nos pasa diariamente a culquiera, yo creo que Kristina por mucho que no quiera reconocerlo se siente insegura no porque vea algo en Parker que le haga sentir así, si no, más bien porque ella tiene sus propios miedos que debe superar.

    Gracias por comentar.
    Un abrazo

  2. Dios….malditas inseguridades, todo una pesadilla….se exactamente lo que es eso….esperando ansiosa próximo capitulo

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