PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 61

Tomó aire para saludarla con seriedad, porque Alexis la seguía mirando con aquel odio que seguía sin entender.

-Hola, Alexis, me preguntaba cuanto tardaría en aparecer ante mí. Pero no pensé que fuera tan rápido.

-Imagino que estarás feliz -le espetó con voz acerada.

-Sí, mucho -le respondió con firmeza y una sonrisa franca.

-Ya tienes lo que tanto querías.

-No lo dude ni un segundo, soy feliz junto a la persona que amo -le sostenía la mirada enfurecida mientras le hablaba con una seguridad arrolladora.

-¿Hasta cuándo?

No podía negarlo, a Alexis le asombró su actitud, aquella firmeza a la hora de hablarle, su seguridad, se mostraba erguida con voz fuerte y decidida, nada que ver con la Parker que arrinconó una vez. Ni con la Parker que quiso mostrarse digna a pesar de estar destrozada por la expulsión que acababa de recibir en su último encuentro. Aquella que tenía delante y la enfrentaba sin una pizca de duda la sorprendió.

-En el fondo tengo sentimientos enfrentados por usted, y créame que el que gana es el peor porque me da lástima. No es capaz de respetar la decisión de Kristina siquiera de darle la oportunidad de ser feliz a mi lado, y eso que trato de entender su postura como madre, se lo aseguro. Puedo entender que desconfiara de mí al principio, lo puedo entender, porque jamás quiso escuchar la verdad, la verdad que tanto le dijo su hija y que es muy sencilla nos enamoramos -elevó los hombros con gesto evidente-, ese fue el motivo que nos unía y nos unirá.

-Tú llamas amor a destrozar la vida de mi hija, sigues pensando que tenéis una oportunidad cuando la realidad es diferente, sé quién eres y cómo eres.

-No, Alexis, no lo sabe porque no me ha dado oportunidad de mostrarme como soy y cuando he intentado decirle que amo a su hija no me ha querido escuchar ni creer. Kristina es lo más importante que tengo en mi vida, sí soy mayor que ella, es cierto, pero nos hemos enamorado -se lo dijo por primera vez modulando la voz cambiando su tono gélido por esa ternura que despertaba en ella hablar de su amor por Kristina-. Por eso me gustaría decirle algo, ódieme si así va a sentirse mejor pero trate de acercarse a su hija y en la medida de lo posible, intente tratarme de un modo correcto delante de ella, solo eso, me gustaría que Kristina fuera completamente feliz, porque de otra manera no le voy a permitir que se acerque a ella.

-Ya veo… vienes y me amenazas sobre cómo comportarme con mi hija que te recuerdo has sido tú quien me la ha arrebatado.

-No, Alexis, veo que a pesar de este tiempo que ha pasado no ha cambiado nada en usted. Vengo aquí porque soy consciente que Kristina echa de menos a sus hermanas, pero es cierto que por mí no hubiera vuelto porque sé que aquí Kristina va a sufrir por usted. Yo no le he arrebatado a su hija, Kristina no es propiedad de nadie que no sea ella misma y, afortundamente, fue ella quien decidió venir conmigo. Y quédese tranquila yo no la amenazo, no soy como usted -la miró fijamente volviendo a ella el tono severo y la mirada gélida lo hizo con tal fuerza que Alexis instintivamente movió su pie de apoyo dando un ligero paso hacia atrás-. Le digo todo esto porque quiero a Kristina y por ese motivo jamás sería capaz de separarla de usted. Las amenazas no entran en mi modo de ver la vida, pero si le advierto que no le voy a permitir que le haga daño. Y ahora si me disculpa tengo una reunión.

Alexis se quedó de una pieza, aquella Parker la sorprendió, ya no era una rival débil como cuando la enfrentó la primera vez en Port Charles tras estar con su hija, ahora se había mostrado con tal seguridad que le provocó un titubeó importante. Suspiró con rabia y miró hacia el balcón donde sabía vivían, hizo una mueca de descontento y se fue.
Mientras, Sam y Molly hablaban con una Kristina que se mostraba radiante.

-¿De verdad lo has pensado, Kristina? -le preguntó Sam algo desconcertada no esperaba aquella noticia.

-Sí, hemos hablado no hemos concretado nada pero las dos tenemos muchas ganas de ser madres.

-Pero ¿no te parece muy pronto? -Molly seguía sin confiar del todo en aquella relación.

-No, es como si siempre hubiéramos estado juntas, conectamos de un modo especial siempre lo dije tenemos una conexión como no he tenido con nadie.

-¿Y no discutís?

-Sí, claro, hemos tenido alguna discusión pero solemos hablar mucho y aclararlo, Parker es una mujer que me entiende y me apoya, con ella estoy aprendiendo a ver la vida de diferente manera, su calma me ayuda muchísimo, os aseguro que soy muy afortunada.

-Se nota. Y ella también lo es, Kristina -sonrió Sam-. Nada más hay que ver como te mira.

-¿Sabéis? La amo tanto que a veces me da miedo ser tan feliz y siento que en algún momento va a pasar algo que va a romper nuestro amor, no estoy segura de que estar aquí sea buena idea pero… necesitaba que recuperara su trabajo. No podía permitir que lo perdiera por mi culpa. Nunca he sentido esto tan fuerte la necesidad de estar con alguien como estoy a su lado…

-Bueno, pero eso pasa siempre al principio, después lógicamente ese sentimiento va desapareciendo.

-¿Por qué, Molly? -la miró con el ceño fruncido.

-Porque así es la vida, el amor va desapareciendo para dejar paso a la compañía.

-A veces, no es tan así, Molly. Hay gente que se conoce y surge algo que es tan especial que nadie puede comprender y perdura en el tiempo -apuntó Sam.

-Sí, algo así nos pasa a nosotras… sí -le sonrió y con la expresiva mirada lo dijo todo.

-De todos modos, volviendo a los niños ¿lo tendrás tú, no?

-No lo sé, Molly no lo hemos hablado específicamente, antes tendremos que establecernos, o aquí o en Eugene.

-¿Quieres volver a Eugene? -Molly pensaba que aquella idea se le había olvidado.

-Depende de lo que suceda aquí. Ante todo quiero preservar a Parker de cualquier encontronazo con mamá, no quiero problemas.

-Kristina déjame decirte una cosa -la miró Sam fijamente-. Me tienes asombrada, te veo eres mi hermana pero… pareces otra persona diferente, estás tranquila, sonriente, segura de ti misma se te ve en los ojos que eres feliz. No creo que tengas problemas, en cuanto mamá vea como estás entenderá que os amáis de verdad.

-Eso espero.

-¡Y si los hijos los tiene que tener ella no tardes mucho, Kristina!

La mirada reprobatoria de Sam se clavó en Molly.

Al salir de casa, las dos hermanas fueron caminando hasta dónde Sam había dejado el coche. Aprovechó el momento para tener una charla tranquila en el interior con Molly.

-Déjame decirte que no me gusta cómo te refieres a Parker.

-¿Por qué me dices eso?

-Parker puede tener perfectamente un hijo, aún puede aunque pase los cuarenta, y al hilo de esto quiero preguntarte algo, ¿le has dicho algo a Kristina sobre su comportamiento con ella?

-Si te refieres a que se besen en público, sí. Debiste ver en el aeropuerto la gente como las miraba porque iban cogidas de la mano, ¡Sam! Yo no dudo que se amen, se les ve muy bien, pero… ¿no te das cuenta que la diferencia de edad choca en la gente?

-Molly ese problema no es de Kristina ni de Parker, a mí me ha encantado ver la dulzura con la que ambas se han despedido, eso es lo que me importa, a quien no le guste que no mire, pero precisamente nosotras no podemos poner barreras a sus libertades, porque eso es lo que Kristina teme, eso es precisamente lo que mamá quiere utilizar en su contra.

-Mamá me ha dicho que iba a venir a hablar con Kristina.

-¿De verdad?

-Sí.

-No creo que esa charla deban tenerla a solas, deberíamos estar nosotras para mediar porque son igual de cabezotas y ninguna de las dos cederá ante la otra.

-Lo sé, pero… ¿tú no crees que aunque sean tan felices como se les ve es un poco pronto para que se planteen tener hijos?

-Sus tiempos son diferentes, Molly. Y hay que apoyarlas.

-No me imagino a Kristina haciendo de madre.

-Parker ha cambiado para bien a Kris, debemos agradecérselo y respetándola es la mejor manera de demostrárselo.

En casa Kristina se había puesto a estudiar, lo había intentado porque la charla con sus hermanas, la llamada del decano y la presión del sueño no la dejaban centrarse. Trataba de respirar hondo y dejar que las cosas fueran sucediendo, precisamente ella siempre le había dicho a Parker que el mañana no importaba y no estaba haciendo caso a su propio consejo. Estaba en ello cuando sonó su móvil, era Parker la sonrisa en su rostro se llevó todos aquellos pensamientos.

-¡Cariño, qué ha pasado!

-Debo empezar mañana las clases, Kris. Tengo ahora que rellenar unos papeles y quedarme con el profesor que está dando la materia. Imagino que saldré a la hora de comer.

-De acuerdo, no pasa nada. Estoy estudiando.

-Perfecto, mi amor.

-¿Qué te ha parecido Sam? -le preguntó con una sonrisa.

-Encantadora. La verdad que es la primera persona de tu familia que me sorprende para bien, aunque esperaba que fuera más o menos así por lo que me contabas.

-Sí, está muy feliz.

-Me alegro -sonrió Parker mientras se pasaba la mano por el pelo.

-Prepararé la comida ¿te parece?

-Sí. Estudia mi amor.

-Sí y tú cuando tengas un momento libre piensa en mí.

-Lo hago cariño, lo hago. Un beso.

-Otro.

Colgó con la sensación de felicidad más extrema que pudiera sentir.

Por su parte, Parker había colgado con gesto preocupado, si Kristina no le había dicho nada era que no había hablado con su madre. Ella había decidido ocultar su encuentro hasta que hablara con ella, no le había gustado tener esas palabras con Alexis pero quería que reaccionara que dejara de crear problemas. Sin embargo, se daba cuenta que no iba a ser tan fácil, aquella mujer estaba empeñada en seguir con su actitud dura en su contra y lo peor de todo era que no sabía muy bien cómo actuar ni como hacerle recapacitar. En ese momento que estaba sintiéndose agobiada, llamó Úrsula.

-Definitivamente debes tener un radar que capta cuando estoy a punto de explotar -le dijo poniendo su mano en la frente mientras cerraba los ojos.

-¡Primer round con mamá víbora!

-Sí -pasó su mano por el cuello mientras suspiraba-. Y no ha sido nada bueno.

-Eso ya lo sabíamos.

-¡Pero es que no la entiendo, Úrsula! Te lo digo de verdad, hoy han venido sus hermanas, Sam es adorable y me ha tratado con una amabilidad que me ha provocado casi ponerme a llorar.

-Claro tienes a todo el mundo en contra, cuando alguien está a tu favor debe ser como que se abra el cielo después de una tormenta.

-Exacto.

-¿Y qué le vas a decir a Kristina?

-Del encontronazo con Alexis, nada.

-¿Se lo vas a ocultar?

-Sí, prefiero no agobiarla. El mal rato ya lo he pasado, si vieras el odio con el que me mira.

-¡Esa mujer es idiota! Permíteme que te lo diga, debería ir besando el suelo que pisas.

-Solo espero que no le diga nada a Kristina, para que no la ponga más nerviosa de lo que está.

-¡Kristina lo que debería hacer es plantarse delante de su madre y dejarle las cosas claritas, ¿lo entiende? Bien, ¿No lo entiende?, pues que la envíe a paseo.

-No es tan fácil, Úrsula, es su madre.

-Una madre que no es capaz de agachar la cabeza y darse cuenta del error que ha cometido contigo, no es una buena madre que mira por el bienestar de su hija. Cariño, nada más hay que veros para darse cuenta que estáis hechas la una para la otra, ¡quizá lo que necesite sea eso, veros!

-Espero que sea así, espero que Sam nos eche una mano que estoy segura lo hará.

-Sigo pensando que no debisteis volver.

Tras la charla con Úrsula, Parker le envió un mensaje a Kristina diciéndole que no hiciera comida, que la invitaba a comer en el Kelly’s.

Se acercaba la hora de la comida y Molly se presentó en el despacho de Alexis. Al verla enfrascada en sus papeles pensó que su trabajo era el mejor refugio para ir superando los problemas y esperaba que fuera así sin volver a tomar alcohol.

-Mamá ¿qué tal estás? -le dio un beso.

-Bien, hija, terminando estos papeles. ¡Te apetece comer con tu madre! -le dijo sonriendo.

-Venía a decirte lo mismo. He acabado las clases ahora mismo.

-De acuerdo, pues dame cinco minutos y nos vamos ¿al Kelly’s te parece bien?

-Me parece estupendo.

-Acabo y nos vamos.

En ese mismo instante, Parker salía de la universidad lo hacía pensativa pero entonces una voz la sacó de aquellos pensamientos y le provocó una gran sonrisa.

-¡Aún con ese gesto de preocupación estás para comerte!

-¡Kristina! -se giró mirándola con amor.

-¿Qué te pasa? -le dio un beso en los labios respondido por Parker-. ¿Ha pasado algo?

-No, no, nada, estaba pensando en que me estaba agobiando con el profesor que hay. No entiendo a la gente que toma su trabajo como una rutina sin una pizca de pasión, que nada más piensa en cobrar al fin de mes.

-Cariño… ¡hay tanta gente así! Lo raro es encontrar alguien con la pasión que le pones tú a las cosas.

-¡Zalamera! -le dijo dándole una palmada en el culo-. ¿Qué tal están tus tripas?

-Muertas de hambre.

-¡Ya me parecía a mí! -dio una carcajada mientras pasaba su brazo por los hombros de Kristina cogiéndola-. Cuéntame ¿cómo te arreglas con los estudios así?

-Muy bien, la verdad que estudiar a distancia no está tan mal. Te lo va explicando todo lo que debes hacer y tengo una tutora para hablar con ella sobre las dudas que me vayan surgiendo.

-Está muy bien, es una opción muy buena -le dijo sonriendo-. Espero que algún día puedas volver a estudiar presencialmente.

-Sí, cariño. De momento me he puesto una rutina diaria.

-Eso es perfecto.

-¿Y tú? ¿Todo bien?

-¿A qué te refieres? -la miró un tanto seria.

-No sé… la vuelta a la universidad… ¿El decano? ¿Tus compañeros?

-¡Ah! Sí, la verdad que se han alegrado de verme -respiró con tranquilidad porque por un momento pensó en Alexis.

-No me extraña -sonrió-. Oye… ¿por qué no invitamos a Margaret y a su mujer a cenar?

-¿Me lo estás diciendo de verdad? -se detuvo mirándola con asombro.

-Quiero demostrarte que no soy celosa, o sí, pero no una celosa enfermiza y que respeto tus amistades porque confío en ti -la miró sonriente.

-Vaya… me acabas de sorprender ¡y mucho! -respondió con gesto divertido.

Mientras ellas hablaban a escasos metros del Kelly’s, Alexis y Molly acababan de entrar para comer, el camarero les puso en una mesa apartada porque así se lo indicó Alexis. Se sentaron con gesto tranquilo mientras dejaban los bolsos y las chaquetas.

-¿Qué tal tu encuentro con Kristina? -preguntó mientras se ponía la servilleta sobre la falda.

-Muy bien -sonrió de lado haciendo el mismo gesto que ella.

-Me alegro.

Alexis levantó la mirada y su gesto fue totalmente de espanto.

-¿Qué pasa, mamá? -preguntó preocupada Molly por su gesto.

Fuera del Kelly’s, Kristina había agarrado a Parker de la cintura y se estaban dando un beso apasionado.

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