PARKER Y KRISTINA. LA FUERZAL DEL AMOR. Capítulo 62

Tras el beso Kristina le susurró algo al oído que provocó en Parker una gran carcajada. Decidieron sentarse fuera del local, a pesar de que hacía un poco de frío ellas prefirieron estar allí que no había nada y estar más tranquilas. Las dos quedaron de espaldas a la cristalera que daba a la cafetería pero que les permitía verlas perfectamente a Alexis y Molly.

-No puedo creer que se vayan besando así por la calle -dijo ofuscada Alexis.

-Mamá -le llamó la atención.

-¡Pero no te das cuenta! Dios mío… mi hija ha perdido la cabeza no se da cuenta de lo ridícula que queda al lado de ella -apoyó el codo en la mesa y puso la mano sobre los ojos.

-Creo… que -trató de mediar por su hermana pero solo de ver el gesto de su madre se percataba que aquello iba a ser imposible.

-Mira como la agarra… -Parker había pasado su brazo por la cintura de Kristina para dejarle un beso en la sien-. ¡Pero! No puedo aguantarlo.

-¿Qué vas a hacer? -la detuvo cuando se iba a levantar.

-Decirle que lo que está haciendo con mi hija tiene un nombre y muy feo.

-Mamá, por favor, ¡siéntate! ¿qué pretendes montar un escándalo? -la miraba preocupada.

-El escándalo lo están dando ellas.

Y es que Kristina aprovechando que no había nadie alrededor se había lanzado a los labios de Parker que estaba tan necesitada como ella de sentirla, y ésta había descendido su mano por la espalda dejándola en el trasero de Kristina. Quizá porque ambas estaban más nerviosas de lo normal pero aquel reencuentro hizo saltar chispas en las dos.

-Kris -cerró los ojos susurrando su nombre de manera seductora.

-Te he echado de menos… tanto… -respondió con voz ardiente mientras le acariciaba la cara.

-Yo también, debería estar acostumbrada a no vernos durante la mañana pero… hoy no sé por qué tenía mucha ganas de verte.

-Lo entiendo yo también -le dijo cerrando los ojos confirmando sus palabras.

-Tendremos que tranquilizarnos un poco ¿no crees? -preguntó tras carraspear y apartar su mano de ella.

-Pero poco.

La carcajada que compartieron fue estruendosa penetró por los cristales y le llegó como una lluvia de cuchillos a Alexis. Molly estaba nerviosa, temía que en cualquier momento pudiera salir y arruinarles la tranquilidad en la que se notaba vivían.

-Mamá relájate piensa que Parker y Kristina son felices, nada más hay que verlas.

-¿Sabes lo que veo? -la miró enfurecida tras una nueva carcajada de Kristina-. Una mujer dominando a una cría que se piensa es el centro de su vida.

-Kristina no es una cría. Esto ya deberías haberlo superado -respondió con tono cansado.

-Para una relación así, créeme que sí.

-Parker la quiere.

-Hoy he hablado con ella -dijo con gesto de desagrado.

-¿Has hablado con Parker? -la miraba seria.

-Y claro, estamos solas, no hay nadie delante y puede actuar tal como es, una maldita bruja. Está utilizando a Kristina y no os dais cuenta, pero yo sí y ante el peligro de que yo le haga entender a mi hija su finalidad, que no hay más que verla -las señaló justo en el momento en que Parker volvía a besar a Kristina-. ¿Tú crees qué eso es amor? Parker no quiere amor, quiere una relación con una cría que la sacie. Pero tu hermana no lo ve. Y claro a Parker le da miedo que yo pueda hacer entender eso a Kristina poniendo fin a su fantasía de estar con una cría -acentuó la palabra con ojos fieros- Y me ha amenazado.

-¿Amenazado? ¿Parker? -la sorpresa en su rostro fue mayúscula.

-Sí -entonces les llegó una carcajada de Parker que provocó una mirada asesina de Alexis hacia el cristal-. Si vieras como me ha hablado, con que soberbia, regodeándose de tener a su lado a Kristina, amenazándome con la posibilidad de llevarse a mi hija cuando quiera, ponerla en mi contra y… -se detuvo cerrando los ojos-. Y lo peor es que esto no se lo puedo decir a tu hermana porque aún nos alejará más.

-Mamá… es que Parker no es así, no digo que no te haya tratado así pero… es que… no la reconozco en ese caso.

-¡Claro que no! Sabe cómo manejaros. Pero no se lo voy a permitir, de ninguna de las maneras voy a permitirle que se salga con la suya y me separe de mi hija.

-No sé que decirte… yo la veo muy pendiente de Kristina, mírala.

En ese momento Parker que habían terminado el primer plato le cogió la mano a Kristina mientras se acodaba en la mesa mirándola fijamente.

-Seguro que nos ha visto, es tremendamente lista me ha demostrado que lo es, parecía una mosquita muerta pero…

-Mamá… por favor… mira podríamos hacer una cosa, Sam y yo hemos pensado estar con vosotras para que podáis hablar tranquilamente. Kristina necesita hablar contigo.

-Claro pero no lo ha hecho -dijo con la expresión repleta de reproche-. Yo iba a ir a hablar con ella porque anulé unas reuniones para verla ¡no podía más!, y al llegar a casa me he cruzado con Parker, he preferido no ver a tu hermana ese encuentro me ha dejado muy nerviosa, si subía a verla no podría callarme entonces ella habría provocando una discusión entre Kristina y yo, y eso no lo voy a consentir porque precisamente es lo que busca. Esa mujer si tuviera decencia que no la tiene, se daría cuenta que está destrozando la vida de mi hija, ella en su puesto de trabajo y tu hermana sin poder estudiar. ¿Eso es amor? No, ella ha esperado junto a Kristina para de algún modo recuperar su trabajo, Sonny se ha dejado embaucar y eso de que ama a nuestra hija…

-Mamá… no voy a decirte nada de lo que corresponde a Kristina porque es ella quien debe hacerlo, solo te diré que es feliz y eso debería bastarte para replantearte la situación, ya te lo dije, deberías hablar con Kristina y hacer borrón y cuenta nueva, Parker está con Kristina porque la ama. ¡No busques más enredos!

-Kristina va a sufrir y no os dais cuenta… el día que veas a tu hermana destrozada llorando, ese día me darás la razón.

-A veces pienso que con tal de tener la razón te importa poco la felicidad de Kristina y eso me asusta.

Al acabar la frase, las dos miraron por el gran ventanal y pudieron ver como se miraban absortas como si solo estuvieran ellas en el mundo, Parker en ese momento retiraba un mechón del cabello de Kristina y ésta le cogía la mano dejándole un beso mientras se miraban sonriendo.

Llegaron a casa tras dar un largo paseo cogidas de la mano y hablando. Decidieron aquella tarde quedarse en casa tranquilas y relajadas. Parker seguía pensando que era mejor omitir el encuentro con Alexis y el silencio de Kristina le daba a entender que no habían hablado. No le gustaba ocultar el encontronazo sobre todo porque habían decidido hablarlo todo, sin quedarse nada pero en ese instante Parker pensó que sería lo mejor para ella, porque era consciente, que aquel sería el primer encuentro de muchos desagradables que tendría que aguantar.

-No he hablado con mi madre -le dijo rompiendo sus pensamientos.

-Pensé que lo ibas a hacer.

-Sí, pero… bueno… al final he pensado que mejor ir a casa para hablar con ella más tranquilamente.

-Muy bien. ¿Y qué tal con Sam y Molly? Al final no hemos hablado de su visita.

-Bien, tenía ganas de hablar con ellas. Le he dicho a Sam que si necesita que me quede con los niños puede contar con nosotras ¿no te importa, verdad?

-Sabes que no, Sam me ha parecido una persona muy sensata.

-La más sensata de las tres -dijo sonriendo de lado-. Me ayudó mucho ya lo sabes.

-Claro, mi vida. Y ahora en lo que podamos ayudarle lo haremos, tranquila -la besó la frente.

-Gracias por entenderlo.

-¿Has hablado con la señora Davis? -le preguntó tras beber de su taza de té.

-No, mañana le llamaré a ver qué tal está sin mí.

-A mí me ha llamado Úrsula, para saber qué tal estábamos.

-¿Cómo estábamos o si ya habíamos tenido algún encuentro con mi madre? -la miró de reojo sonriendo.

-Las dos cosas -respondió con una sonrisa sincera.

-Bueno… ¿no te parece que sería bueno que nos fuéramos a la cama?

-Sí, ya va siendo hora de dormir. Mañana tenemos que salir a correr.

-¡Ya lo echaba de menos! -dijo apagando la televisión-. ¡Aunque yo no hablaba de dormir!

Parker se levantó para dejar la taza en la cocina pero entonces Kristina se enganchó a ella por la espalda pegando su cuerpo al suyo mientras daba un gritito de felicidad que arrancaba la carcajada de Parker. Entre besos llegaron a la habitación. Tras su buena dosis de pasión finalmente se quedaron dormidas, Kristina tenía abrazado el cuerpo desnudo de Parker pero ésta parpadeó abriendo los ojos con gesto de preocupación, saber que Kristina iba a hablar con su madre no le dejó tranquila, quizá debería decirle que la había visto porque ¿y si Alexis utilizaba el encuentro para volverla en su contra? Sin embargo, el sueño llegó venciéndola quizás era mejor dejar las cosas como estaban. En realidad aquel encuentro tampoco era para preocuparse demasiado, estaba segura que lo omitiría porque si no era como darle a entender a Kristina que había ido especialmente a propiciarlo y eso no lo iba hacer. Se apretó más contra el cuerpo de aquella mujer que había tenido la inmensa suerte de encontrar en la vida, sonrió como si así pudiera sacudir de su cabeza todos los pensamientos negativos que provocaba Alexis en ella.

La mañana llegó con una lluvia persistente, aún así salieron a hacer footing y Kristina disfrutó como nunca corriendo bajo la lluvia, Parker no podía dejar de sonreír feliz de verla tan radiante. Después del desayuno, insistió en llevarla hasta la universidad. La dejó en la puerta besándola con pasión.

-Nos vemos a la hora de comer -le dijo Parker sonriéndole.

-Vale, no te canses mucho, cariño.

-Bueno, el primer día de clase te aseguro que es agotador, los nervios me dejan destrozada, te aviso.

-Mmmm… bien ahora que lo sé cuando vengas te daré un masaje para aliviar toda la tensión, aunque no sé porque estás nerviosa eres la mejor.

-Gracias, mi amor. Te quiero.

-Te quiero. Vendré a recogerte ¿vale?

-¡Perfecto! Estudia mucho.

-Sí. ¡Suerte!

La vio perderse entre la gente camino de la universidad y suspiró con fuerza mostrando una sonrisa repleta de felicidad. Pero esa sonrisa se evaporó cuando pensó que debía ir a casa de su madre y no podía perder mucho tiempo, quería hablar con ella antes de que se fuera a trabajar.

Dentro de la universidad, Molly había ido un momento al lavabo, estaba dentro cuando escuchó las voces de algunas chicas, lo que oyó la dejó tan paralizada que no fue capaz de salir.

-¡Deberíais haberla visto! Besándose en la puerta ¡pero si podría ser su hija! ¡Qué poca vergüenza tiene la Forsyth!

-A ver… la profesora Forsyth se conserva muy bien y es guapa… pero os imagináis dentro de diez años, ella será un vejestorio y la Corinthos tendrá que ir corriendo a buscar una residencia donde meterla -dio una carcajada.

-Además, yo no lo entiendo, la Corinthos siempre ha estado con hombres…

-¡Y con un montón! -dijo otra-. Ya sabéis que es muy facilona.

-¡Y vaya estómago tiene también la profesora de estar con alguien como ella! Si en cuanto se le cruce un tío la va a dejar.

Molly cerró los ojos sintiendo una rabia enfermiza por todo cuanto escuchaba.

-Eso seguro. Pero vamos… que menuda parejita hacen ¡no se deben mirar al espejo! -volvieron a reír todas.

-¿Y quién hará de hombre? -preguntó una escandalizada-. Porque yo a la profesora no la veo y a la Corinthos…

-¡Pues yo creo que por eso la tiene la profe! Te digo yo a ti que Kristina es un capricho para ella para pasearla por ahí diciendo ¡mira que bomboncito tengo a mi lado! Le deben gustar jovencitas para llevárselas a la cama ¡Y encima dicen que Kristina se entrometió en el matrimonio! ¡Qué la mujer las pilló en la cama! ¿Por qué otra cosa van a estar juntas?

De pronto la puerta de baño donde se encontraba Molly se abrió. Las cuatro se miraron algo cortadas por la pillada que les acababa de dar. Salió con los ojos repletos de lágrimas porque le dolía tanto que hablaran así. Pero tragó saliva tratando de evitar llorar, las miró a todas y les dijo con el tono repleto de dolor.

-Todas vuestras estúpidas preguntas se resumen en una palabra que creo vosotras no conocéis y dudo mucho que lleguéis a saber cuál es el significado. Amor.

Dicho esto que fue lo único que pudo decir salió de allí como alma que lleva el diablo, se apoyó en la pared con el gesto repleto de rabia. ¿Cómo podían hablar así? Entonces entendió aquello que le dijo Kristina de que a ella no le importaba lo que decían los demás, porque la gente no solo era dura en sus palabras, también en sus miradas, en sus gestos. Comprendió que aquel amor que ellas vivían era juzgado por muchas personas que no tenían derecho a entrometerse entre las dos.

-¿Molly qué te pasa? -preguntó Parker preocupada al verla en aquel estado casi catatónico.

Y Molly al verla allí delante de ella con ese gesto de preocupación sincero, lo único que pudo hacer fue aferrarse en un abrazo que asustó a Parker repleto de arrepentimiento por sus pensamientos que quizá no distaban tanto de los de aquellas cuatro chicas.

El coche de Kristina paró frente a la puerta de la casa de Alexis, lo único que quería era que no estuviera Julián y que pudieran hablar con tranquilidad. Bajó con los nervios disparados y las pulsaciones mucho más altas que cuando corría. Tomó aire profundamente, cerró los ojos y llamó al timbre, esperando que la puerta se abriera no pudo hacer otra cosa que pensar en Parker.

En el despacho de la universidad, Parker le estaba dando un vaso de agua a Molly, se había sentado junto a ella tratando de que se calmara porque con el abrazo había explotado a llorar. La miraba con gesto preocupado, con la duda de acariciarla o no. Porque hasta el momento del abrazo siempre había sido distante, y prefirió mantenerse en esa actitud de apoyo pero sin ningún roce. Casualmente estaban en el mismo despacho donde Molly la atacó de manera injusta, y parecía que la situación era muy distinta.

-¿Mejor? -Molly asintió limpiándose las lágrimas-. ¿Quieres contarme lo que te ha pasado?

-No sé si deba -dijo sonándose la nariz.

-Bueno, pues entonces intenta tranquilizarte -irguió su espalda ya que se había acercado a ella para cogerle el vaso de agua.

-La gente es muy cruel -Parker la miró con expresión preocupada. Molly se atrevió a decirle-. Estaba en el lavabo y… bueno han entrado… de repente he empezado a escuchar una conversación que me estaba dando náuseas.

-Imagino que hablaban de Kristina y de mí -afirmó arqueando la ceja derecha al entender su estado.

-Sí -apartó la mirada frunciendo los labios-. La gente se atreve a criticar sin conocer.

-Bueno, no espero otra cosa, Molly. Hay gente que te conoce y te critica -ante la mirada de Molly y su gesto de pena agregó con rapidez-. No es un reproche, te lo aseguro. No es fácil mantener una relación diferente, la gente no acepta lo que no puede entender porque le da miedo y la mejor manera de enfrentarlo es destruirlo. Por eso siempre me he negado a ocultarme, soy quien soy le guste a quien le guste, y te aseguro que a esa gente que no le gusta, mucho mejor tenerla lejos.

-Eso incluye a mi madre.

-Incluye a la gente que ve mal mi relación con Kristina. Es su opción yo no puedo obligar a nadie a que acepte mi relación -le dijo con la voz tranquila y mirada repleta de cariño.

-Lo siento… no debí…

-Tranquila, Molly. Tranquila.

-Me preocupa Kristina, tú puede que estés acostumbrada a esto pero ella…

-Mira Molly, por ser lesbiana mi hermana se apartó de mí me dio de lado de su vida, he tenido que soportar salidas de tono de mucha gente, incluso cuando estaba en Wesleyan de mis propios compañeros haciendo referencia a la denuncia que puse a tu hermana, he perdido alguna amistad pero he ganado ser yo misma cada día con la mayor dignidad posible. Kristina me ha sorprendido porque lo tiene mucho más claro que yo lo tenía a su edad, no podemos agachar la cabeza y dejar que ellos ganen pisoteando algo que es bello porque no comparten que dos mujeres nos amemos, incluidos nuestros derechos, Nos amamos por encima de todos los prejuicios de la gente, de esos que nos miran mal porque vamos cogidas de la mano, o de los que tuercen el gesto cuando nos besamos, nosotras tratamos de estar por encima de todo eso, es cierto que nuestra relación, ya de por sí, es reprobada mucho más por la diferencia de edad, pero cuando amas a alguien de verdad como nosotras nos amamos es complicado que eso te afecte, tan solo te afecta la parte de tu familia y llega un día que ni siquiera eso puede contigo. Sé que no te gusta vernos en actitud cariñosa, pero es nuestro modo de seguir siendo libres.

-Lo siento -le dijo mirándola con gesto de pena.

-Entiendo que quizá yo no sea la persona que te parezca mejor para estar con ella, pero…

-Nunca la he visto como la veo ahora. Imagino que nada más necesito un poco de tiempo para acostumbrarme.

-Claro que sí, Molly. Estoy segura que vas a ser de gran ayuda y apoyo a Kristina.

-¿Por qué dices eso? -la miró seria no entendía aquella frase.

-Bueno…

-¡Profesora Forsyth! -entró el decano.

-Decano Paulson.

-Gracias por todo, profesora Forsyth -se levantó Molly sonriéndole.

-De nada, Molly. Veremos esa clase de apoyo puedes estar tranquila.

-Decano -le saludó Molly saliendo del despacho.

-Pues usted dirá, decano.

La puerta de casa de Alexis Davis se abrió, su gesto fue de total sorpresa al ver allí a Kristina. Ambas se miraron a los ojos un cierto movimiento en ellos dándoles a entender su nerviosismo.

-¡Kristina!

-Hola, mamá. ¿Puedo pasar?

 

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2 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZAL DEL AMOR. Capítulo 62

  1. ¡Hola Silvia! Jajaja, Alexis es un personaje que bueno… hemos tenido nuestros momentos con ella, sí lo reconozco. Gracias por tus palabras y tu apoyo. Espero que conforme vayas adelantándote en la historia te siga gustando.
    Un saludo.

  2. ¡Dios! ¡Cómo detesto a Alexis! ¡Es una mala víbora! Tiene razón Molly, con tal de no bajarse del burro le importa una m***** la felicidad de Kristina. Son una pareja maravillosa, cada detalle que nos describes es precioso. Es una GRAN historia, gracias por hacernos disfrutar con ella, ESCRITORA (con mayúsculas, ¿eh?)
    Sé que aún me toca sufrir e intento estar preparada… ejem… u.u Pero espero que el final sea tan maravilloso como merecen estas pedazo protas.

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