PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 63

Alexis se apartó para que Kristina pasará a la que había sido su casa. Lo hizo con una seguridad en ella misma que llamó la atención de Alexis. Cerró la puerta con gesto serio pero sintiendo un profundo alivio de tenerla allí. Se podía decir que en ese instante olvidó todo y lo único que quería era abrazarla, abrazarla fuerte contra su pecho como tantas veces había hecho. Sin embargo aguantó las ganas y esperó a que Kristina hablara.

-Quería decirte que Parker y yo estamos aquí. Sé que lo sabes pero… quería que lo supieras por mí.

-Lo sé, sí.

-Mira sé que en todo este tiempo no te he dicho nada, y que soy yo quien debí dirigirme a ti, pero… sinceramente no pude hacerlo -intentaba mantener un trato y un tono conciliador mirando a su madre con tranquilidad.

-¿No pudiste? ¿O acaso no te dejaron?

-Mamá -cerró los ojos molesta-. No pude porque me dolió mucho lo que hiciste.

-Y a mí me rompiste el corazón con tu locura de irte con ella.

-Lo siento, pero no nos dejaste otra salida.

-Imagino que tu novia te ha debido repetir muchas veces esa frase para que te quede grabada.

-No estoy aquí para que hables mal de ella. ¿De acuerdo? He venido para tratar de arreglar este distanciamiento y para que aceptes a Parker como mi pareja -su tono subió de intensidad y su mirada se volvió algo turbia por la contestación de su madre.

-¿Aceptarla como tu pareja? Francamente, después de lo de ayer ni siquiera tenía esperanzas de poder verte.

-¿Ayer? -la miró fijamente mientras Alexis agachaba la cabeza encaminándose hasta el sofá.

-¡Ah, tu novia eso no te lo ha contado! -contestó con expresión sarcástica fijando sus ojos en ella.

-¿De qué estás hablando? -su mirada se volvió hostil.

-Le pregunté a Molly tu dirección para ir a verte, necesitaba hablar contigo -lo dijo cerrando los ojos con gesto totalmente apenado-. Cuando estaba a punto de llegar me crucé con ella.

Hizo una pausa con un punto intenso de dramatismo mientras Kristina se sentaba en el sillón frente a ella con una expresión de total sorpresa, Parker no le había dicho nada de aquel encuentro, ¿se lo estaría inventado su madre?

-Al verme, sé que no me vas a creer, se puso en actitud algo chulesca y sin un ápice de duda me amenazó, directamente, me dijo que ella cuando quiera hará que os vayáis porque lo único que hace aquí es recuperar su carrera. Algo así como que eres de su propiedad y hará contigo lo que quiera.

-Eso es mentira ¡vuelves otra vez a mentirme! -le dijo tratando de calmarse sin apartar ni un segundo su mirada de la de su madre.

-Por eso no fui a verte, porque sabía que si te decía la verdad ibas a pensar que te miento. Ella piensa volver a Eugene, alejarte de mí, de tus hermanas, de tu padre ¡solo te está utilizando y sigues sin verlo!

-La que sigue sin ver que nos amamos eres tú -arrastró las palabras tratando de controlar su respiración que ya comenzaba a alterarse.

-Si no tuviera nada que esconder de ese encuentro… ¿por qué no te lo ha dicho? Debiste ver cómo me trató, se rio de mí por haber logrado apartarme de tu vida, pero no espero que me creas, tranquila. No aspiro a eso ya hace tiempo que he asumido que nada de lo que yo te diga sobre Parker vas a creerlo -suspiró con fuerza mientras cerraba nuevamente los ojos diciéndole-. Ella ha ganado, lo único que me queda es esperar el momento en que se canse de que la dejes satisfecha y busque otra, ese momento en el que tendré que ir a recogerte rota en mil pedazos otra vez, porque quien lo hace una vez…

-¿Como Julián? Que te destruyó y volvió a hacerlo y tú lo perdonaste. A veces siento que necesitas que mi vida sea tan miserable como la tuya para poder soportarla, pero… ¿sabes? Lo siento, Parker me hace inmensamente feliz, me quiere, me respeta, me apoya, me da lo mejor de ella y me hace mejor a mí. Te digo una cosa, no vuelvas a acercarte a ella no vuelvas a dirigirte a ella porque la que realmente te está amenazando soy yo -se levantó para marcharse.

-Ya veo que te tiene muy bien entrenada, ¿vais a seguir haciendo vuestro circo por la calle como en el Kelly’s? Jamás pensé decirte esto… eres el hazme reír de todo el mundo pero tengo la desgracia de que no te das cuenta de la verdad ¡cuánto me gustaría arrancarte ese velo, cariño! ¡Cuánto para evitarte el sufrimiento que vas a vivir!

-No sé por qué he venido… bueno sí… -se pasó apartó el pelo de la cara con un movimiento rápido de su mano derecha-. En el fondo pensaba que te alegrarías de verme, de que por primera vez en toda mi vida sea feliz, de que aunque no te agrade Parker te muestres feliz porque yo lo soy, pero ya veo que no, que sigues igual o peor que cuando me fui -entonces se acercó a ella con gesto fiero-. No te acerques a Parker, ¿me oyes?

-Una vez fui capaz de matar a quien te hizo daño… solo espero que adviertas a Parker que estaré detrás de ella que no se atreva a hacerte daño o será lo último que haga -lo dijo con un tono amenazador y la mirada repleta de odio.

-No te acerques a Parker, mamá -la miró con un gesto muy cercano al odio.

-Me das tanta pena…

-Entonces… después de tanto tiempo sin vernos ambas tenemos algo que compartir. Porque a mí me da pena que no seas capaz de aceptar la verdad, de que no veas que soy feliz y muy afortunada de tenerla a mi lado. No te acerques a ella, mamá, no te acerques.

Salió de allí corriendo se subió al coche y arrancó llorando. No podía controlar las lagrimas, Alexis había sido tremendamente dura, ella había matado a Kiefer atropellándolo después de que él estuviera a punto de matarla. Siempre dijo que había sido accidental pero Kristina sabía que para su madre por encima de todo estaba la felicidad de sus hijos, nunca pudo recriminarle lo que hizo porque entendía que en aquel instante en que todo fue muy rápido para Alexis se trataba de él o su hija, y no tuvo dudas. En ese momento comenzó a sentir un pánico irracional, ¿por qué había vuelto? No supo a dónde dirigirse y terminó en el despacho de su padre llorando desgarradoramente.

-Kristina, cálmate. ¿Qué ha pasado? -le preguntó realmente preocupado por si Parker había hecho algo.

-Mamá… -siguió llorando.

-Tranquila… toma bebe un poco de agua -le dio un vaso mientras ella bebía tratando de controlarse-. Ahora dime que ha pasado, ¿qué ha hecho Alexis esta vez?

-He ido a hablar con ella, quería hacer las paces, que entendiera que Parker y yo somos felices -él la miraba con seriedad-. Y me ha dicho que ayer Parker no la dejó subir a casa para hablar conmigo, algo que sé que es mentira y cuando le he reprochado eso, me ha amenazado con que si Parker me hace daño la matará.

-¡Vamos Kristina! Eso no va a suceder, tú madre es incapaz de hacerlo.

-¿Eso es todo? -lo miró con rabia.

-¿Qué?

-¡Pensé que ibas a decir que Parker no me va a hacer daño que eso es lo que no va a suceder!

-Kristina sabes que te apoyo pero en las parejas a veces pasan cosas y uno discute, o empieza a distanciarse, hay terceras personas… no puedo asegurarte que no te vaya a hacer daño.

-De acuerdo, tú también lo piensas.

-¿Quieres que sea sincero? -Kristina miró hacia el techo mientras su barbilla temblaba a punto de llorar-. Aunque ahora no le des valor, la diferencia de edad os pasará factura, antes o después. Y eso acabara rompiendo vuestra relación.

-Gracias, papá. Ya veo que tu buena cara ante Parker es falsa, al menos, te agradezco que le hayas devuelto la plaza en la universidad -se levantó con gesto de enfado.

-¿Dónde vas, Kristina? Debes admitir como son las cosas, no estoy de acuerdo con Alexis, es más si te vas a quedar tranquila hablaré con ella, estoy seguro que no va a hacer nada, pero admite que vuestra relación no es sana.

-Lo que no es sano es creer que tengo una familia que me apoya y encontrarme con esto. Gracias por ayudarnos. Muchas gracias, papá.

Salió de allí peor de lo que había llegado. Se fue hasta casa al ver la hora que era, se puso a preparar la comida entre lágrimas, Parker le había ocultado su encuentro con su madre ¿por qué razón? Aquello le enfadaba mucho más que la incomprensión de sus padres, la rabia que sentía no le permitía dejar de llorar por mucho que trataba de tranquilizarse. En ese momento sonó su móvil, le había llegado un mensaje.

Cariño, lo siento, no voy a poder ir a comer ni sé la hora que voy a salir, tengo que entregarle unos trabajos al decano sobre mi materia. Trataré de acabar lo antes posible. Te quiero, mi amor. Un beso.

Lo leyó en voz alta, era lo único que le faltaba. Ni siquiera le contestó algo que hizo que Parker en su despacho se quedara preocupada. Comió con dos compañeras en la cafetería y, cuando subió nuevamente a su despacho para ponerse a trabajar, le envió otro mensaje.

Kristina, cariño ¿estás bien? No me has contestado y estoy un poco preocupada.

Miró el teléfono esperando respuesta, que le llegó en breve. Sonrió al recibir el mensaje aunque su gesto de preocupación aumentó con el texto.

Estoy bien, tranquila.

Suspiró. E inmediatamente llegó Alexis a su cabeza.

¿Qué tal ha ido con tu madre?

Esperó respuesta. Tardó en recibirla con lo que le dio a entender que no muy bien.

Luego hablamos.

Ni un beso, ni un te extraño, ni un te quiero. Palabras que solía utilizar Kristina para dirigirse a ella con los mensajes. La notó fría y distante. Exhaló un profundo suspiro porque entendió que la visita habría resultado fatal.

En casa a Kristina se le estaba haciendo la tarde horriblemente larga, trataba de mantener la cabeza ocupada pero no le era posible, cogió el ordenador de Parker para utilizarlo con sus estudios. Siempre le había dicho que lo utilizara cuando fuera necesario. No tenía contraseña y al abrirse en el escritorio se encontró con un montón de carpetas con las escritoras más famosas de la historia, también algunos escritores. De fondo tenía un perro carlino con una sonrisa amplia y unos ojos vivarachos. Le hizo sonreír aquella foto, no sabía que a Parker le gustaran los perros. Abrió la pestaña de Internet para buscar algunos ejercicios que le ponían en sus libros pero no fue capaz de concentrarse en lo que leía, sin querer le dio al ratón y este salió de la pantalla directamente hasta las carpetas de archivo. Sintió curiosidad por la carpeta de imágenes aunque temía encontrarse algo que no le gustara, pero como era más fuerte la curiosidad que nada entró. Allí vio muchas carpetas por lo que pudo ver había viajado mucho, también tenía fotos de Eugene, de sus padres, y había una que ponía Amanda. Salió de la pantalla no tenía el día para ver fotos de su peor pesadilla. Pero cuando fue a cerrar le pudo más las ansias de saber sobre ella, y volvió a abrir la carpeta. Allí estaba Amanda con Parker, no tenía muchas fotos juntas, pero se les veía bien parecían una pareja feliz. Amanda era una mujer guapa, con unos ojos impactantes y un tipazo, jamás se la imaginó así, era más alta que Parker, morena y se notaba que hacía mucho deporte. Se fijo en Parker con su inseparable sonrisa. Le dolió ver aquellas fotos, más ver que Parker aparentemente era feliz. En ese momento escuchó como ponía la llave en la cerradura y desconectó el ordenador. Trató de respirar profundamente para calmarse, justo Parker había elegido el peor momento para llegar a casa.

-Hola cariño, ya estoy aquí -le dijo entrando con una sonrisa mientras dejaba las llaves en el vacía bolsillos.

-Ya te veo -respondió seria.

-¿Qué pasa? ¿Qué clase de contestación es esa? -su gesto fue de asombro no le parecía que le hablaba en broma.

-No sé… quizá la que me tenga que contestar algo eres tú.

-Kristina -dejó el bolso mirándola con cierto desasosiego ante su extraña actitud-. ¿A qué viene esto?

-Esa pregunta me lo estoy haciendo yo todo el día ¡a qué viene que te veas con mi madre y te calles! ¿Y tengas el valor de preguntarme si había hablado con ella sin decirme la verdad? ¡A que demonios viene eso! -le gritó con gesto enfurecido.

-No me grites, por favor -le dijo clavando su mirada en ella con malestar.

-Parker… que sea la última vez que hablas con ella…

-Un momento -la miró con disgusto y una sonrisa incrédula, al tiempo que con voz grave le preguntó-. ¿Me estás prohibiendo que hable con tu madre?

-Sí, ¡no tienes por qué hablar con ella! -le dijo con la respiración agitada.

-Muy bien, Kristina… -su voz sonó crispada-. Ya veo que volver aquí te hace volver a ser intransigente…

-¡Y tú me vuelves a mentir! -le reprochó con gesto fiero que se marcaba en su rostro.

-No te he mentido -le dijo firme cerrando los ojos.

-¡Claro que sí!

-No te dije que la había visto porque no quería preocuparte, es diferente -elevó la voz ella también mirándola fijamente con gesto realmente enojado.

-¡Claro! ¡Claro! Hablas con ella por la mañana, estamos juntas toda la tarde, me preguntas si he hablado con mi madre, te digo que no, volvemos a hablar por la noche del mismo tema ¡y eres incapaz de decirme que tú sí habías hablado con ella! ¡Durante todo el tiempo te callas!

-¡Pensé que era lo mejor para ti! -insistió con tono irritado pero sin elevar la voz.

-¿Lo mejor para mí? ¿O lo mejor para ti?

-¿Qué quieres decir? -la miró realmente enfadada.

Por un momento las dos se perdieron en sus miradas expectantes y temerosas. Ambas respiraban alteradas, nunca habían tenido una discusión así. Kristina resopló tratando de controlarse pero tenía tantas cosas en su cabeza que no sabía qué decirle. Parker por su parte no entendía aquella reacción tan dura por parte de Kristina.

-Esto es lo que vas a hacer siempre, Parker. Ocultarme las cosas que tú decidas pueden o no afectarme, como si fuera para ti también una niña. Amenazar a mi madre como has hecho.

-Yo no he amenazado a tu madre, me parece intolerable que me digas eso, nada más le advertí que no quería que te hiciera daño.

-Diciéndole de irnos a Eugene -le recriminó.

-Ya veo -Parker habló moviendo levemente la barbilla mientras la miraba incrédula-. Prefieres hacer caso de lo que ella te dice.

-Es la única que me ha hablado de esa conversación, quizá sea por eso -arrugó los ojos como si asi pudiera mostrarle aún más intensamente su rabia.

-¡Estás siendo terriblemente injusta! -la miró ladeando la cabeza con un gesto totalmente tenso.

-¿Injusta? Aquí la única injusta has sido tú porque de mi madre puedo esperar cualquier cosa, pero no de ti que me mientas y me ocultes lo que ha pasado. Esta es la confianza que quieres que tenga en ti.

Se giró dándole la espalda mientras cerraba los ojos con furia.

-¿También tengo que creerte cuándo me dices que no volverás con Amanda? Y mantienes tus fotografías con ella… ¿debo creerte?

-Esto no tiene ningún sentido, Kristina -le dijo ya a esas alturas con los ojos repletos de lágrimas.

-Para ti puede que no, para mí, sí lo tiene, mucho además -sonrió de lado con actitud totalmente decepcionada.

Dicho esto, Parker cerró los ojos pasó por su lado y se fue hasta la habitación no podía creer lo que acababa de pasar entre las dos.

Ninguna hizo nada por hablar con la otra, Kristina se había quedado en el sofá con la mirada perdida y una tristeza que le arañaba el corazón, de vez en cuando, rompía a llorar. Parker había ido hasta la cocina, se había preparado un vaso de leche y sin decir nada, se había vuelto a la habitación. No daba crédito a lo que acababa de ocurrir. Ni podía creer la actitud tan rabiosa de Kristina contra ella por haber hablado con su madre. Alexis. Suspiró al pensar en ella. Llevaba dos días en Port Charles y había conseguido una primera discusión, además, de una serie de reproches que ni siquiera imaginó que podría hacerle Kristina. Había llorado de impotencia pero prefería calmarse porque no quería discutir más. Escuchó como se abría la puerta y cerró los ojos, estaba en su lado de la cama pero tan cerca del borde de la cama que a Kristina le pareció más grande de lo habitual. Se desnudó y se metió quedándose ella también en la misma posición que estaba Parker. Sentía como le hervía el interior. Y cada vez que cerraba los ojos la imagen de Amanda se apoderaba de su cabeza, sonriendo junto a Parker.

Ninguna de las dos dormía, tan solo sus pensamientos eran los que bullían en la habitación, en un momento dado podían haber salido de sus cabezas y haberse puesto a batallar entre ellos, una no entendía a la otra, Parker no entendía la reacción de prohibirle acercarse a Alexis ¿estaba defendiendo a su madre? Y después… ¿Amanda? Parecía que era un fantasma entre las dos que no desaparecía nunca, ni siquiera se acordaba de qué fotos le hablaba. Por su parte, Kristina pensando en su madre y su actitud, su motivo para querer apartarla de ella era irracional, se preguntaba si Parker actuaría siempre de aquella manera de silenciar lo ocurrido, ¿por qué razón guardaba las fotografías de Amanda? Así hasta que al final el sueño venció a ambas.

Cuando Kristina se despertó, Parker no estaba a su lado y aquello le provocó un miedo amargo que la hizo levantarse de la cama para buscarla, sin embargo, Parker no estaba, ni ella, ni su bolso. Eran las seis y media de la mañana ¿dónde estaba? Por un momento entró en pánico y fue corriendo hasta el armario para confirmar que su ropa seguía allí.

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2 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 63

  1. Hola Kris… yo también volvería a Eugene. Comparto todo lo que dices Parker se equivocó y Kristina explotó. A ver si les sirve de algo esta experiencia o no.
    Un abrazo muchas gracias por comentar.

  2. No se por donde empezar en este capitulo, lo que si se, es que fue un gran error de Parker ocultarle a Kristina el haber hablado con Alexis, todos alegando querer proteger a Kristina de una u otra forma le hacen daño, como ella dice no es una niña y allí tiene Parker el resultado de su silencio que bien aprovecho Alexis.
    Sony desde mi punto de vista un hipócrita que solo esta a la espera de ver romperse la relación entre ella.
    Kristina, aún muy insegura, deberá aprender a confiar mas en Parker. pero es entendible si todo el mundo te esta llenando la cabeza de cosas es difícil no estallar en algún momento, yo ellas me devolvería a Eugene, pues si con pocos días estando en Port Charles ya tuvieron este encontronazo, que esperar para cuando sigan pasando los días y todos de una u otra forma interviniendo en su relación.
    Magnifica historia, saludos y un fuerte abrazo escritora.

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