PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 64

Parker a pesar del frío de la mañana había decidido salir de casa, necesitaba pensar, la noche había sido larga, pesada y estaba nerviosa. Lo que menos le apetecía era discutir de buena mañana con Kristina. Tras pasar por la cafetería para comprarse un café se sentó en un banco con gesto serio y una angustia que no podía controlar.

Mientras, Kristina estaba en casa llorando, sentía que había perdido el control y toda la frustración que había sentido la había pagado con Parker. No sabía qué hacer, se sentía perdida y cuando dieron las siete y media marcó el número de teléfono de la señora Davis, sabía que estaría despierta.

-¡Quién es! -elevó la voz la mujer.

-Señora Davis…

-¿Quién eres? -miró el teléfono y vio el nombre de Kristina-. ¿Kristina eres tú?

-Sí, soy yo -respondió tratando de controlar sus espasmos debido al llanto.

-¿Pero qué te pasa, hija?

-Anoche discutí con Paker…

-Pero…. pero… vamos a ver… respira hondo trata de calmarte o no voy a entender nada -le dijo preocupada-. Imagino que por tu madre.

Kristina le contó lo sucedido entre lágrimas, algún quejido pero sobre todo un tono desgarrador que asustó a la mujer, nunca la había oído de aquella manera.

-Nunca debí decirle eso… me porté fatal… y ahora se ha ido sin decirme nada.

-¡A ver tranquilízate! Es una bronca de las gordas y que estaba segura iba a pasar. ¡Pero tú por que te enfadas tanto! Si no te lo dijo sería porque pensó en no hacerte daño se lo puedes cuestionar no te digo que no, ¡pero reprochar así! Ella es fuerte, Kristina puede enfrentarse a tu madre, es la manera de que esa mala zorra que tienes por madre se dé cuenta que no va a manejar tu vida más, que ahora tienes a tu lado a alguien que se preocupa y te defiende. Kristina… no cortes a Parker su poder es la única que puede hacer entender a tu madre que te ama. Y lo que me has contado de la ex, ¡eres tonta de remate! Y te has comportado como una niña, no como la mujer que dices ser y así lo único que consigues es hacerle ver a Parker que sigues siendo inmadura. ¿Acaso tú no tienes un pasado? ¡Qué es eso de reprocharle que tenga las fotografías! Ha sido parte de su vida pero eso no significa que tú seas menos, ¡has vuelto a Port Charles y ha vuelto a aflorar en ti la inseguridad de la que hablabas! Kristina, necesitas parar y pensar, enfrentarte a tu madre no debe ser fácil pero enfrentarte a Parker porque haya tratado de protegerte ¡es de idiota!

-Es que tengo miedo que le haga daño.

-¿Pero qué daño le va a hacer? -le preguntó enfadada.

-Mi madre… mi madre puede hacer lo que sea… y no soportaría que a Parker le pase algo por mi culpa. Me moriría si la pierdo.

-¡No debiste volver! ¡Nunca! Se lo dije a ella, te lo dije a ti…

-Pero… es la única manera de que recuperara su carrera.

-¿A cambio de qué, Kristina? De crear estos conflictos entre vosotras por culpa de los demás. ¡Y tú deja de pedir ayuda a tus padres para que acepten a Parker! Olvídate de ellos… aquí solucionabas los problemas allí te vuelves otra vez miedosa. Saca tu carácter, solo eso puede salvarte. Parker se rindió ante la mujer fuerte que eres, eres mucho más fuerte de lo que crees ¡manda a la mierda a tu madre y vive con tu mujer!

Al otro lado del teléfono hubo silencio.

-¿Sigues ahí? -preguntó un poco preocupada por si había sido excesivamente dura con ella.

-Sí, señora Davis, sigo aquí -respondió con un hilo de voz.

-¿Estás de acuerdo con lo que te he dicho?

-Sí, pero ahora no sé qué hacer. Parker está muy enfadada.

-Pues sabes que tienes que mover ficha y pedirle perdón.

-Me moriré si me deja.

-No te va a dejar, pero no tientes al diablo. No vaya a ser que por salvar la relación tóxica que tienes con tu madre, vayas a perder la maravillosa de Parker.

-Iría a la universidad ahora pero…

-No, déjala, nunca mezcles el trabajo con el amor. Y menos con las broncas ¡Kristina eres inteligente, Parker te ha ocultado algo para no hacerte sufrir, eso no es tan malo!

-He sido una idiota.

-Totalmente -le dijo seria-. Y si estuviera ahí te daría un buen azote en el culo.

-Es que… me volví loca… mi madre amenazando a Parker, mi padre diciendo que antes o después la diferencia de edad nos separara, ella no diciéndome el encuentro con mi madre y al final… esas fotos… se le veía feliz y…

-Mira jovencita, te diré algo, si no sabes distinguir entre todo eso que lo único que importa es que estáis juntas, al final dejaras que todas esas tonterías que te han inculcado los demás, afecten a tu relación que es justamente lo que no te crea ni problemas ni gilipolleces, tan solo te crea amor y buen sexo. ¿Lo ves más claro así?

-Señora Davis -le dijo sonriendo.

-Recuerda una cosa, Parker tiene un gran corazón como tú, pero también tiene su carácter aunque lo saque en contadas ocasiones.

-Me he equivocado, esto no puede volver a ocurrir… estoy tan nerviosa no sé nada de ella y…

-Pues tranquilízate o al final va a pasar algo grave. ¡Nunca debiste volver!

Mientras esto ocurría al mismo tiempo Alexis había ido hasta casa de Sam para verla y asegurarse que estaba mejor. Allí se encontró con Molly que antes de pasar a la universidad se llevaba a los niños hasta el autobús que los llevaba a la escuela.

-¿Qué tal estás, hija?

-Hola mamá, pasa, pasa. Bueno… bien… anoche estuvimos hablando Jason y yo.

-¿Y? Espero por el bien de todos que seáis sensatos.

-Hemos decidido darnos una pequeña tregua, no podemos hablar así. Jason se va a marchar una semana, y en ese semana trataremos de ver cual es la mejor solución.

-Cariño… la mejor solución es estar juntos, no he visto a nadie que se quiera más que vosotros.

-Bueno, tendremos que hablar y… por cierto ahora que digo hablar, Molly y yo hemos pensado que sería bueno que Kristina y tú hablarais con nosotras delante.

-No hace falta, tu hermana vino ayer a verme.

-¿Y? -Molly la miró asustada después de la manera en la que había actuado en el Kelly’s podía esperar cualquier reacción.

-No podemos hablar, es imposible. Traté de contarle mi encuentro con Parker y no me creyó.

-¿Con Parker? -preguntó Sam un tanto descolocada.

-Sí, pero no pienso contarte nada porque Molly me ha tachado de mentirosa y exagerada.

-Yo no he dicho tal cosa, mamá.

-A ver… esto no puede seguir así -dijo Sam-. Se quieren mamá, las dos.

-Está bien, pues que sean muy felices -hizo un gesto de falsa alegría.

-Mamá, las viste.

-¡No me lo recuerdes! -le espetó a Molly con los ojos abiertos como platos-. A vosotras os parece bien, a mí no. El tiempo dirá quien tiene la razón, de momento, no puedo hablar con Kristina la tiene tan manipulada que no me escucha.

-De acuerdo, ¿y qué vais a hacer? ¿No hablaros? ¿Omitiros?

-Al parecer es lo que Parker quiere, Kristina me ha amenazado de que no me acerque a Parker. Así que mi propia hija ha elegido que quiere estar con su novia.

-Esto es irracional -dijo Molly.

-Eso díselo a Parker, la única irracional que hay aquí es ella. ¡Oh perdona! No puedo decir eso porque vosotras la adoráis.

-Eso no es así, mamá. Yo he visto como mira a mi hermana y he encontrado a Kristina feliz, sonriente, confiada en sí misma.

-¿Hasta cuándo? Yo te lo diré…

-¡No mamá! Parker no la tiene para que le caliente la cama, ni para que la deje satisfecha. Parker la ama. Y si de verdad quieres que quede algo en tu relación con Kristina, recapacita y dale la oportunidad de hablarte, de contarte la verdad de su vida y no las mires con el odio que lo haces, nunca en toda su vida Kristina ha estado como está ahora, no lo estropees tú, mamá.

-Mamá, por favor -le dijo Molly-. Somos una familia no puede ser que se rompa así.

-Eso recuérdaselo a tu hermana. Como veo que estáis bien, me voy a trabajar gracias a Dios allí nadie me habla de Parker.

-¿Qué hacemos? -le preguntó Molly a Sam.

-No lo sé, quizá deberíamos dejar que pase un poco de tiempo… a ver si logramos que se calmen las cosas.

-Esto no pinta nada bien, debiste verla como se puso cuando las vio besándose. Creí que no la iba a poder retener en la mesa.

-¿Sabes una cosa, Molly? Me da miedo, me da miedo que esto acabe mal.

Había llegado la hora de la clase de Parker, aquel día la primera era justamente la del grupo de Molly, bastaba verla para entender que algo le pasaba, ella que había estado en sus clases sabía que solía entrar con una sonrisa amplia y arrebatadora, con los ojos siempre brillantes y con una actitud siempre positiva y vibrante. Aquella Parker intentó durante toda la clase mostrarse así, pero ella notaba como estaba triste y apagada, a pesar de haberse maquillado no logró tapar las profundas ojeras que tenía y hasta el tono de voz se mostraba afectado. Aquel conjunto le hizo pensar a Molly que había tenido un problema serio y quizá lo había tenido con Kristina por culpa de su madre. Cuando terminó la clase le sonrió con ciertos nervios porque no sabía si acercarse a ella o no. De todos modos en el tiempo que lo decidía otros compañeros se acercaron a Parker para preguntarle por el temario y ella decidió salir de la clase.

Para Alexis llegar a su despacho fue un alivio, se sentó abatida mientras le decía a su secretaria que no le pasara llamadas, apoyó el brazo derecho sobre el reposabrazos de su sillón, suspirando al tiempo que apoyaba su espalda en el respaldo con fuerza y una pena que se había instalado en su corazón. Sentía el vacío que en él había al pensar en Kristina. De sus tres hijas ella era con la que tenía los encontronazos más fuertes a la hora de hablar, pero desde que conoció a Parker todavía era mucho peor. Cerró los ojos sintiendo una impotencia brutal al no saber cómo afrontar aquel grave problema que está viviendo Kristina. De repente, la puerta se abrió y ante ella apareció Sonny con esa mirada que marcaba un fuerte reproche.

-No estoy para charlas, Sonny. Te advierto que estoy de Parker hasta más arriba de la cabeza. Y solo lleva dos días aquí.

-Pues vamos a tener que solucionar esto de algún modo ¡y ya es la segunda vez que te lo digo! -le recriminó mirándola duramente mientras se sentaba frente a ella.

-Me amenazó.

-Bien. ¿Cómo te amenazó?

-Con apartar a Kristina de todos nosotros.

-¿No crees que tiene un poco de razón?

-¡Cómo!

-Viene aquí por Kristina y digamos que no estamos haciendo demasiado para aceptarla en nuestras respectivas familias.

-No, Sonny, no viene aquí por Kristina, viene aquí para recuperar su carrera. Créeme que Kristina le importa tanto como a mí el póquer.

Hubo un pequeño silencio entre ambos. Sus gestos denotaban que estaban realmente preocupados y pasando un mal momento ante aquel desafío que tenían que afrontar.

-Hoy… alguien me ha dicho que ha visto a mi hija besándose con una señora -lo dijo con un dolor profundo.

-¡Si es que no se esconden! Yo las tuve que aguantar toda la comida allí sin parar de besarse, si vieras como manosea Parker a Kristina ¡delante de cualquiera! No me extraña que la gente hable. Y te aseguro que eso es lo que busca Parker de Kristina.

-¿Crees que solo es sexo? -la pregunta la hizo con una seriedad y un gesto realmente impactado.

-Por supuesto. ¡Vamos, Sonny, Kristina es joven! Tú y yo sabemos como es Kristina, ¿crees de verdad que está enamorada de ella? ¿De nuestra pequeña insoportable hija que pocos aguantan?

-No hables así de Kristina. Yo creo que sí está enamorada, Carly dice que sí.

-¡Ah vaya! Lo ha dicho Carly ya está todo dicho.

-No quiero discutir contigo, solo he venido a decirte que si no quieres disculparte por todas las barbaridades que le has dicho a Kristina, no lo hagas, pero quiero que inmediatamente y delante de mí la llames y le digas exactamente que nunca harás daño a Parker.

Alexis lo fulminó con la mirada.

En casa, a Kristina se le estaban haciendo las horas interminables, había limpiado, comprado y preparado la comida, aunque tan solo había puesto en el horno una lasaña. No tenía cabeza para nada, le aterraba pensar que Parker no volviera. Sentía unos nervios en la boca del estómago que no podía controlar, se mordía la uña del dedo pulgar tratando de apaciguar algo su ansiedad. La hora en la que Parker debía llegar ya había pasado hacia diez minutos. Se sentó en el sofá pasándose las manos por el pelo, tragó saliva su mundo se desmoronaba todo lo que había resistido quizá lo había perdido en tan solo un día. Había sido excesivamente cruel con Parker y no se lo merecía.

Al segundo de escuchar como introducía la llave en la cerradura se puso en pie de un salto, adelantándose un poco con gesto totalmente compungido y apretando una mano contra la otra en actitud nerviosa.

Parker entró con la cabeza agachada pero al verla allí y con esa expresión en su rostro, se quedó por unos segundos parada sin pasar del umbral de la puerta.

En el mismo instante el teléfono de Kristina sonaba pero como lo tenía en silencio no se percató de la llamada.

Alexis había puesto el manos libres para que Sonny fuera testigo de la conversación.

-Bueno… como ves no contesta.

-Vuelve a llamar.

-¡Sonny no pienso arrastrarme! -elevó la voz exasperada.

-Por favor -cerró los ojos con gesto repleto de suplica.

-Está bien -volvió a llamar con el mismo resultado-. ¿Te das cuenta ya? ¡No quiere hablar conmigo! La tiene muy bien enseñada, no me gusta, Sonny. No me gusta nada la manera que tiene de exhibirse con ella por la calle, me dices que está enamorada pero yo veo otra cosa muy diferente, la próxima vez que me encuentre con Parker a solas grabaré nuestra conversación para ver si así todos me creéis. Incluida tu Carly -le dijo con ironía.

-Alexis, prométeme que pase lo que pase te mantendrás al margen.

-¿Crees que me queda otra opción? -lo miró con un gesto repleto de pena.

-Tenemos que hacer las cosas bien para que no se vayan.

-¿No te das cuenta que Parker os está chantajeando a todos? De un modo sibilino que casi ni os dais cuenta todos estáis en sus manos, para que no se lleve a Kristina aceptáis todo lo que ella quiera, entre otras cosas, esa enfermiza manera que tiene de apoderarse de nuestra hija.

Sonny guardó silencio, realmente, era lo que estaba sucediendo. ¿Tenía Alexis razón? Él estaba siendo testigo de que Kristina no había contestado su llamada. Así que decidió darle su teléfono aunque no quería explicarle a Alexis que él también había terminado discutiendo con Kristina.

-Llama desde el mío.

Así lo hizo, puso el manos libres y al final se cortó la comunicación sin que Kristina contestara.

-¿Y bien? -le preguntó Alexis elevando una ceja con gesto vencedor.

En la entrada de casa seguía impasible Parker, lo mismo que Kristina. Parecía que alguien había detenido el tiempo que ninguna de las dos se atrevía a decir ni a hacer nada. Kristina tragó saliva con los ojos fijos en Parker quien entró y cerró la puerta tras de sí. Colgó el bolso y el chaquetón, con gesto serio muy serio le dijo a Kristina.

-Lo siento, tienes razón enfadándote conmigo, debí contarte que había visto a tu madre solo quise evitar que sufrieras. Y no, Kristina, para mí no eres una niña a la que tengo que proteger pero me equivoqué pensando que era lo mejor. Sé que te dije que lo más importante era ser sinceras y hablarlo todo, te aseguro que no volverá a pasar. Lo siento, Kris.

La voz de Parker salió rota y su mirada mostraba que estaba dolida por lo ocurrido. Kristina fue incapaz de decirle nada se encaminó a ella abrazándola con fuerza, mientras Parker cerraba los ojos y apretaba los labios con dolor.

-Parker… me… me porté fatal ayer… de verdad estaba… estaba nerviosa, asustada y además, ridícula con el tema de las fotos. Tú no tienes la culpa, perdóname.

-Lo que no entiendo es porque me dijiste que no hablara con tu madre -entonces la apartó de aquel refugio en el que las dos les gustaba tanto perderse como era el abrazo, mucho más aquel, que fue tan conciliador.

-Ven… siéntate conmigo. Voy a contarte algo que es muy complicado para mí y que ayer me hizo perder un poco la razón, pero si no te lo explico no me entenderás y no quiero que se vuelva a repetir otra vez este distanciamiento -tomó aire mientras le cogía la mano, tragó saliva y le dijo mirándola fijamente-. Discutí con mi madre otra vez, volvió a insistir que tú no me querías y que solo me estabas usando, tuvimos una discusión bastante fuerte y subida de tono. Le dije que no se acercara a ti no quiero que se acerque a ti, y si lo hace quiero que me lo digas para protegerte.

-Kristina, cariño, no necesito tu protección, hablé con tu madre traté de hacerle ver que tú necesitas estar bien con ella. Puedo hablar con tu madre no me asusta, ni va a conseguir lo que una vez logró, no te dejaría por nada en el mundo.

-Pero… ella…

-Cariño… o estamos juntas en esto o, al final, se saldrá con la suya -le habló volviendo a ella el tono dulce.

-Parker, escúchame -le cogió una mano y posó la otra en la barbilla de Parker mientras le acariciaba lentamente con el dedo pulgar como si así pudiera atraer toda su atención-. No quiero que te acerques a mi madre no porque no puedas defenderte o me quieras proteger que sé es lo que quieres hacer, pero mi madre… ¿Recuerdas lo que te conté de Kiefer? No te conté todo, cuando pasó todo aquello y estuvo a punto de matarme mi madre llegó en aquel momento -tragó saliva dejando de acariciarla y retirando la mirada-. Ella lo atropelló matándolo.

-¿Cómo? -la miró con gesto aturdido.

-Sí, y me da mucho miedo porque sé que no te ve como eres en realidad, le he dicho que soy feliz -se puso a llorar apartándose las lágrimas de la cara-, le he dicho que me haces inmensamente feliz, pero no escucha, no me escucha Parker y el miedo a que te pudiera hacer algo me cegó. Yo… me comporté como una idiota en lugar de explicarte esto, mi miedo me nubló y…

-Kristina, mi amor, ¿Tu crees qué tu madre me mataría a mí? -le preguntó enarcando una ceja al tiempo que le apartaba ella misma una lágrima-. Piénsalo fríamente.

-Supongo que no, no, claro que no. Aunque para ella tú me estás haciendo daño.

-Alexis utiliza ese miedo contigo. Necesitas hablar con ella tranquilamente, sin confrontación.

-Eso con ella es tan difícil.

-Para ti no, Kristina. Tú tienes algo que puede ayudarte, y es tratar de mostrarle nuestro amor.

-¿Sabes? Estoy convencida de que aquel episodio creó entre nosotras un vínculo insano, es como que mi sufrimiento no fue solo mío, ella también se vio implicada y es como si se hubiera adueñado de mi vida, como si le debiera eso… la vida. No sé ni como explicarlo.

-Lo estás explicando muy bien, cariño -le acarició con ternura mientras la miraba con una inmensa pena reflejada en su expresión, y que llegaba directamente de lo que estaba sintiendo su corazón.

-A veces pienso que mi madre no quiere verme bien porque entonces no podrá manejarme, ni saber que hay alguien que a mí sí puede hacerme feliz.

-Tu madre tiene miedo y en cierta medida, muy pequeña eso sí, es comprensible, pero como le dije a ella entiendo ese miedo al principio cuando me conoció con todo lo que nos había pasado podía imaginar que yo quería aprovecharme de ti, eso lo entiendo, pero su actitud ahora se me escapa y solo la entiendo con tu explicación.

-Parker siento como me he comportado, me dio pánico, fui a hablar con mi padre y también terminé discutiendo con él, después las fotos que siento mucho lo que te dije, sacaron mis inseguridade. Es como si regresar aquí me hubiera vuelto otra vez cobarde.

-No eres cobarde, piensa te has enfrentado a tu madre y a tu padre para protegerme, pero quizás ese no sea el camino. No vuelvas a decir que eres cobarde, eres impulsiva y para hablar con Alexis, debes estar tranquila. Yo tampoco he estado muy acertada pero quiero que sepas, por favor -le dijo cerrando los ojos con gesto contundente para que la creyera-, que mi intención nunca ha sido tratarte como si fueras una niña débil y asustadiza, eres una mujer adulta fuerte y luchadora, sabes que te admiro por muchas cosas y cada día me demuestras que vas superándote, me equivoqué pero te aseguro que nunca más va a volver a suceder esto ¿vale?

Kristina no le contestó tan solo se lanzó a su cuello y una vez la tenía abrazada ambas dieron un suspiro que era como si pudieran recobrar la paz y el amor que sentían entre ellas. Entonces se apartaron mirándose a los ojos y de ahí su mirada se perdió en los labios que unieron con necesidad de sellas aquella confrontación que habían vivido y que nunca debió pasar.

-Parker eres la única persona que me comprende y perdona mis inseguridades -le dijo sonriendo.

-Mi amor, tu vida ha sido muy dura y eso marca no solo a ti, a los demás también. Por eso he estado pensando el tema de tu madre, quizá podamos encontrar una solución hablando tú y yo juntas con ella.

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