PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 65

Los ojos de Kristina se abrieron ante aquella frase, porque Parker parecía enormemente segura de que aquello podía funcionar.

-¿Cómo?

-Deberías decirle que venga aquí y hablamos las dos con ella, lo mas tranquilas posible, pero para atajar sus miedos y desconfianzas lo mejor es tratar de tener una conversación donde podamos hacerle ver que tenemos una vida común, proyectos y nos amamos.

-Parker eso es imposible, nos vio en el Kellys y me acusó de que nos estuviéramos besando. ¿Sabes? Entiendo que quieres solucionarlo pero así no lo lograremos. Volveré a hablar con ella y con mi padre hablaré con los dos, como tú dices lo más tranquila posible.

-De acuerdo, y si eso no sale bien…

-Lo haremos a tu manera -le sonrió.

-Perfecto. Somos un equipo -le chocó la mano mientras ambas sonreían divertidas.

-Pero también te digo una cosa, Parker. Estoy decidida a no dar muchas más oportunidades, no voy a ir rogando a la gente que nos acepte, tú lo has dicho, Molly nos ha conocido y al final está de nuestra parte, hablaré con ella pero si sigue con esa conducta intolerante, no haré nada por convencerla otra vez.

-Está bien, es tu decisión y la respeto -le dijo sonriendo aunque sabía el daño que esa palabras le debían de estar haciendo.

-Y ahora quiero otra cosa -se puso seria, carraspeó, tomó aire y le dijo con tono muy apenado-. Perdona por lo que te dije de las fotografías que vi, las vi por accidente te juro que no busqué nada.

-Bueno -suspiró con fuerza-. Pasemos a ese tema también. Ni siquiera recordaba tener esas fotografías en el ordenador, creo que son las únicas que tenemos juntas. Pero me duele que hayas reaccionado así, eso forma parte de mi pasado como de igual modo tú tienes tu pasado, en algún momento otras personas nos hicieron felices, eso no se puede borrar y no tiene nada que ver con lo que estamos viviendo nosotras en el presente y deseo que sea también en nuestro futuro.

-Lo sé, lo sé -cerró los ojos sintiéndose ridícula-. Y lo entiendo pero soy sincera contigo, no me gustaron aunque entiendo lo que me estás diciendo no pude controlarme y no me gusta ser así ni actuar así.

-Nunca he sido tan feliz como lo soy ahora contigo.

-Y eso es lo importante, lo felices que somos y que seguiremos siendo, mi amor -le cogió las manos sonriendo.

-Pero, Kristina necesito que confíes en mí de igual modo que yo confío en ti.

-Tienes razón, reconozco que contigo me puede el temor a perderte, pero -apuntó con decisión-. No pienso dejar que esto me vuelva a ocurrir.

-¡Eso es! -se volvieron a besar con una sonrisa reconciliadora-. Otra cosa.

-¿Más? -le preguntó con gesto un tanto aterrado.

-Sí -sonrió ante su reacción-. Pero no es sobre ti. Ayer Molly tuvo un problema en la universidad oyó una conversación sobre nosotras y cuando llegué la encontré bastante mal en el pasillo entonces le pregunté y se abrazó a mí llorando.

-¿Molly te abrazó? -la miró asombrada.

-Sí -respondió elevando los hombros tan asombrada como ella.

-No me lo puedo creer -dijo con una sonrisa amplia.

-La acompañé hasta el despacho y estuvimos hablando. Como bien has dicho Molly puede ser un buen ejemplo de lo que podemos conseguir, cariño. Es cierto que ella no tiene ese sentimiento de odio que tiene tu madre hacia mí, pero estábamos en el mismo despacho en el que meses atrás me acusó de aprovecharme de ti y de destrozarte la vida, y ayer hubo un momento en que me dijo que debía acostumbrarse a vernos juntas porque nunca te había visto tan feliz.

-Y es verdad -sonrió ampliamente-. Sí, quizás algún día mi madre también cambie su opinión.

-Así es.

-Pero mientras tanto nada de ocultarnos las cosas por no hacernos daño porque al final es peor.

-De acuerdo. Trato hecho -la besó.

-Y ¿te puedo pedir una cosa? -la miró mientras le cogía las manos.

-Claro.

-No me gustaría que borraras las fotos, al menos, no por mi estúpida reacción.

-Esa es la Kristina que me vuelve loca -se mordió el labio acercándose a ella y besándose con pasión-. ¡Venga vamos a comer que estoy que no puedo más!

-¡Y yo no me pasaba nada! ¡Qué mal lo he pasado! -murmuró mordiéndose el labio inferior y poniendo gesto de espanto.

-Esto también nos sirve para aprender y mejorar.

-A base de dolor no me gusta aprender. Te quiero, Parker.

Y ella le besó con infinito amor.

En su casa, Molly estaba repasando la lección justamente la lección que Parker había impartido aquella misma mañana, entonces se acordó de su gesto y se quedó por un momento pensativa. Cogió el teléfono para llamar a Kristina y preguntar si todo estaba bien pero, tampoco sabía si debía hacerlo o no. Cada vez que recordaba las palabras que había escuchado en aquel lavabo, sentía una rabia profunda. ¿Por qué la gente era tan cruel? En ese instante sonó el móvil y allí estaba Sam.

-¡Sam, pasa algo!

-No, no, nada ¿sabes algo de Kristina? ¿La has visto? No me ha dicho nada del encuentro con mamá y me preocupa.

-Pues a ella no la he visto, pero Parker tenía una cara horrible, creo que han debido de tener algún problema.

-Eso me temo. Entonces es mejor no molestarlas si necesita algo nos lo dirá. Pero habrá que hacer algo con mamá o estos meses aquí van a ser un infierno para las dos.

-¿Sabes una cosa, Sam? Ahora soy yo la que te dice que lo mejor que pueden hacer es volver a Eugene. Mamá se está portando de un modo irracional y cuando se pone así…

-Te juro que no la entiendo.

-Ayer Parker me ayudó en un momento dado que estaba mal, debiste oír lo que decían sobre ellas, me dolió tanto que las estuvieran criticando de un modo tan ruin por ser mujeres y por la diferencia de edad, estaba en el pasillo sintiéndome morir, llegó ella y se comportó conmigo de un modo que no olvidaré jamás. Y yo la he atacado muchísimo pero… lo que me importa es Kristina y la veo tan bien que no soy capaz de relacionar a la Parker que cuenta mamá de la que ayer no dudó un instante en ayudarme.

-El problema es que si nosotras nos metemos por el medio será peor.

-¡Pero hay que ayudar a Kristina! No nos queda más remedio que hacer una reunión donde hablen con tranquilidad.

-De acuerdo, será lo mejor por el bien de las dos. Si sabes algo me dices.

-Lo mismo te digo.

Molly se quedó preocupada. Sam colgó de igual modo. Debían ayudar a su hermana.

Durante la comida, Kristina le contó como la señora Davis había hablado con ella le había ayudado a aclarar su mente. Estaban preparándose el té para tumbarse en el sofá cuando Kristina le dijo:

-La echo de menos -le dijo mirando hacia el vacío mientras contraía la barbilla.

-Yo también. Es especial.

-Sí, mucho. ¿Estás bien?

-Sí, cariño, ¿y tú? -le cogió la mano.

-Muy bien -sonrió.

-Me muero de ganas por que me abraces.

-Y yo… -se besaron con cariño.

Se tumbaron con la televisión puesta, decidieron ver una película mientras terminaban el té. Tenían las manos entrelazadas, los dedos jugueteaban con la otra piel. De vez en cuando se miraban y sonreían o se besaban, la calma nuevamente había llegado a ellas logrando que todo lo negativo saliera de su entorno. Quizás aquel mal momento que habían pasado les servía para ir tejiendo su relación de un modo tan fuerte que nadie pudiera nunca romperla. En un momento dado las caricias se hicieron un poco más intensas y de ahí, Kristina se subió sobre Parker que estaba sentada y comenzaron su ritual de pasión hasta terminar en la cama necesitando ambas sentirse unidas en cuerpo y alma.

Era media tarde cuando Kristina le preguntó a Parker si dormía.

-No, cariño. Es más debería levantarme y ponerme a trabajar pero estoy tan bien…

-He pensado una cosa a ver que te parece.

-A ver -la miró sonriente mientras Kristina se acodaba sobre la almohada y con la otra mano comenzaba a recorrer el hombro, el brazo y el pecho de una Parker que se sentía en la gloria-. Me apetece mucho perderme este fin de semana contigo en algún lugar rodeadas por la naturaleza, hay un pueblo que está a una hora de aquí, no voy desde que era pequeña ¿qué te parece si alquilamos una casa que son bastante económicas y nos lo podemos permitir, para perdernos allí el fin de semana?

-Me parece una idea estupenda. Creo que nos lo merecemos.

-¿Verdad? -sonrió ampliamente

-A mí también me apetece perderme contigo -le apartó el pelo de la cara y después le acarició la mejilla.

-Parker… te quiero -le susurró mirándola con intensidad.

-Yo también, te quiero mucho pero… ¡hay que trabajar!

-Odio eso… pero tienes razón, mientras tú preparas tu clase yo voy a estudiar que hoy no he podido concentrarme.

-Pues venga… vamos allá y como esta mañana no hemos salido a correr, deberíamos salir esta noche.

-¡Pero yo tengo que reponer todo lo que hemos gastado! -le dijo con cara muy seria mientras le señalaba con el dedo.

-¡Madre mía, Kristina! -dio una carcajada.

-Oye… ¿y si volvemos a empezar? -la miró de un modo irresistible.

-No, hay que trabajar -trató de ser contundente pero aquella mirada la perdía.

-Vale. Pues nada… a trabajar se ha dicho.

Cuando se arreglaron, Kristina se percató que en el móvil había una luz de que alguien le había llamado, miró y su gesto fue de sorpresa. Tanto que llamó la atención de Parker.

-¿Qué pasa, cariño?

-Mi madre me ha llamado -le dijo atónita-. Y mi padre también.

-Bueno… quizá han estado recapacitando, cariño.

-¿Tú crees?

-No lo sé, solo lo sabrás si llamas.

-De acuerdo -tomó aire y se sentó-. Ven a mi lado.

-Tranquila, cariño -se sentó dándole un beso en la frente.

Llamó a su madre con los nervios en la boca del estómago, el teléfono sonó y sonó bajo la atenta mirada de Alexis que con gesto serio no descolgó.

-Nada. No me contesta. Igual se ha equivocado.

-¿Y tu padre?

-Voy. -Llamó y Sonny respondió al segundo-. Papá ¿me has llamado?

-Sí, cariño.

-Dime, no te he podido atender.

-Quería que supieras que he hablado con tu madre y me ha prometido que no va a hacer nada contra Parker, que solo fue una frase que dijo en un mal momento. Quiero que te quedes tranquila.

-Gracias, papá.

-Pero también quiero pedirte algo, por favor, ¿podrías en público mantener la compostura? Evitar ciertos gestos y besos, al menos, hasta que Alexis vaya cediendo sé que no es justo pedirte esto ni a lo mejor tengo derecho pero…

-Así es papá, ni es justo ni tienes derecho, tú lo has dicho. No voy a dejar de besar, acariciar o hacer cualquier cosa que otra pareja haga en la calle para contentar a mi madre, lo siento pero no.

-De acuerdo, Kristina. Estate tranquila, ¿vale?

-Gracias, papá.

Cuando colgó el gesto con el que la miraba Parker era realmente de sorpresa.

-¿Qué te parece? -le dijo Kristina con el ceño fruncido-. No entiendo esto, ¿por qué les cuesta tanto ver que nos besamos?

-Creo que no viviré lo suficiente para ver que la gente nos acepta de igual manera que a las parejas heterosexuales, falta educación y hasta que no se den cuenta que lo que realmente nos pasa es que nos enamoramos no superarán esos traumas ridículos -entonces al ver su gesto contraído le dijo con cierta advertencia-. Cariño…

-No, Parker, no pienso dejar de darte un beso cuando me apetezca. No. Mira tú misma lo has dicho con Molly. Ella lo va aceptando si nos escondemos nunca sería así y ahora cuando vea otra pareja que no seamos tú y yo los verá de otra manera.

-Eso es cierto, ¡eres tan inteligente! Ven aquí -la besó abrazándola.

-Tú me has ayudado siempre, desde el principio y creo que tu charla con Molly seguro ha sido más efectiva que todas las mías.

-No, cariño, tan solo ha comprendido algo más nuestra postura desgraciadamente por esos comentarios. Pero, sea como sea, ella ha puesto de su parte, tengamos calma no pretendamos cambiar todo en dos días.

-Bueno han sido suficientes como para tener nuestra primera discusión -lo dijo con gesto de pena.

-Pero nos ha hecho más fuertes.

-Voy a llamar a la señora Davis y calmarla. Se había quedado preocupada.

-Bien, yo me pongo a trabajar, dale un beso de mi parte.

Al día siguiente volvieron con su footing matinal, desayunaron juntas entre mimos y Kristina volvió a acompañar a Parker hasta la universidad, hicieron lo mismo que siempre iban cogidas de la mano, y al llegar a la puerta se besaron para desearse un buen día. En ese momento sonó su teléfono era Molly que sabía bien que su hermana estaría por la universidad a esa hora y le citaba en la cafetería para hablar con ella.

-¿Qué tal, Molly? Ya me contó Parker.

-Bueno, no fue nada agradable lo que tuve que escuchar pero… me ayudó a entender algunas cosas.

-Me alegro aunque no fuera agradable. ¿Para qué me querías ver? ¿No será para arreglar una cita con mamá?

-Exacto, para eso quería hablar contigo. Me quedé muy preocupada cuando dijo que habíais hablado, y que no había ido bien.

-¿Crees que puedo cambiar la visión que tiene mamá de Parker? La acusa poco menos que de apropiarse no solo de mi cuerpo si no también de mi cabeza, como si ella fuera una depredadora, ¡ella la ve así desde el principio y por mucho que he intentado explicar las cosas no me hace caso!

-Kristina podemos intentarlo Sam, tú y yo.

-Como queráis pero la semana que viene, mañana me voy con Parker a Lake Sweet.

-¡Eso está muy bien! -le dijo sonriendo contenta.

-Necesitamos un poco de paz, porque me estoy arrepintiendo de venir.

-Ayer Parker tenía mala cara.

-Sí, discutimos y no estoy dispuesta a volver a hacerlo. Hablaré con mamá pero no espero nada y te aseguro Molly que va a ser la última oportunidad que le dé, tengo mi vida, mi mujer, mis estudios y no voy a perder el tiempo tratando de explicar algo que es evidente, que nos amamos. Ayer me llamó dos veces, mi padre debió obligarla a ello para disculparse conmigo por amenazar a Parker, y luego la llamé yo pero no contestó, puedo imaginarla mirando el móvil y no queriendo contestar si no es porque está presionada y así no quiero, Molly. Por eso sé que por mucho que vosotras queráis ayudarme no va a poder ser.

-¡Vamos a intentarlo! Me duele verte mal a ti y ver mal a mamá. Por favor, Kristina.

-¡De acuerdo! Cuando ella quiera pero a mí lo que más me duele es la forma en la que trata a Parker.

Parker estaba en el despacho cuando sonó su móvil, era Kristina que le pedía que la llamara en cuanto pudiera, le dijo que estuviera tranquila pero necesitaba comentarle una cosa.

-¿Dime, cariño?

-Parker me acaba de llamar mi hermana Sam, tiene que salir de Port Charles y me ha pedido si podemos quedarnos con los niños, le he dicho que sí.

-Claro, no hay problema.

-No voy a poder recogerte, mi amor. Voy a comprar algunos caprichos para los niños.

-No hay problema, estoy terminando ya. No compres mucho azúcar, Kristina, hay que preservar la dentadura -le dijo sonriendo.

-¡Vale pero algo sí podré, no! Soy la tía que les consiente.

-Pues muy mal, ¿eh? -dio una carcajada-. Venga voy a terminar y te espero en casa.

Al llegar a casa se estaba quitando la chaqueta cuando llamaron al timbre.

-¡Sam! -la saludó sonriendo.

-Hola Parker, de verdad, siento este atraco que os hago pero…

-No te preocupes. Pasa, ¿tú debes ser Danny? ¿y tú Jake?

-Hola Parker -la saludaron los dos con una sonrisa.

-Pasar al comedor, chicos,  Kristina viene en seguida -ellos le hicieron caso después de darle un beso a Sam-. ¡Y la pequeña Emily que ya me conoce! -le dijo Parker cogiéndola de los brazos de Sam.

-Sí, no os va a dar trabajo, es muy buena -sonrió Sam al ver el cariño con el que Parker cogía a la pequeña-. Ellos se han traído películas de dibujos y bueno… no he podido decirles que no.

-Muy bien, tendremos tarde de manta y películas -sonrió.

-Muchas gracias, de verdad.

-No hay de qué, Sam en lo que te podamos ayudar… ya sabes puedes contar con nosotras.

-Parece que a Emily le gusta estar contigo -le dijo sonriendo.

-Eso parece -dio una pequeña carcajada al ver como la niña había apoyado su cabeza sobre el hombro.

-Parker sé que has tenido algún problema con mi madre, te pido mil disculpas, de verdad. Yo estoy muy contenta que estés con mi hermana, veo a Kristina tan feliz que lo único que puedo decirte es que gracias por quererla así, por comprenderla porque me doy cuenta que eres un gran apoyo para ella, quiero con toda mi alma a Kristina, y solo por ver como la tratas ya me es más que suficiente para aceptarte y decirte que cualquier cosa que necesites me tienes.

-Muchas gracias, Sam, la verdad que no es fácil estar aquí, te lo aseguro pero ya no por mí, si no, porque veo a Kristina sufrir y eso no es lo que quiero.

-Lo sé, y trataré de ayudaros en todo lo que pueda. Pero… si tienes oportunidad, vete de Port Charles con mi hermana. Me tengo que ir… otra vez gracias -se acercó a ella abrazándola y dejándole un beso en la mejilla.

-Gracias a ti Sam, de verdad es un gran alivio escucharte decir eso.

-Sé que debes estar bajo mucha presión, pero te lo vuelvo a repetir, si necesitas algo yo estoy de tu lado.

Sam se marchó con la sensación de que Parker aparentaba tranquilidad pero era muy posible que estuviera muy lejos de dicha calma. Cuando Sam se marchaba se cruzó con Kristina.

-Kris, gracias por quedaros con ellos, mañana por la mañana a primera hora estaré aquí.

-Si tienes algo que hacer pueden quedarse con nosotras.

-No, no, mañana vendré pronto te avisaré.

-De acuerdo. Voy a ayudar a Parker.

-Te quiero mucho, Kristina.

-Yo también. Y si necesitas algo más…

-Gracias.

Kristina se abrazó a su hermana para despedirse de ella se sentía realmente feliz. Llegó a casa con las dos bolsas de comida que había comprado. Al abrir la puerta la visión de Parker sentada en el sofá con un chico a cada lado y Emily en sus brazos mirándola la paralizó. Sintió de repente un sentimiento tan fuerte como inexplicable que le provocó emocionarse.

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2 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 65

  1. Hola Kris, muy acertado como siempre tu apunte sobre Alexis. La verdad que me cuesta un mundo poder meterme en su piel, como he seguido el desarrollo de la serie no puedo romper su linea bruscamente, pero sí, yo la enviaría también a un psicólogo o algo más.
    En esta historia desde el principio mucho antes de que eligiera a Parker y Kristina quería mostrar esos comentarios y algunas actitudes.
    Un fuerte abrazo y gracias por acompañarnos

  2. Podrán conversar mil veces, podrán tratar de reunirlas y tratar de que Alexis entienda, pero cuando se tiene los niveles de obsesión y odio gratuito reflejo de lo mal que esta su propia vida, lo que le digan a Alexis va a caer en saco roto, aquí lo que necesitan es someter a Alexis a un profundo tratamiento psiquiátrico, que por cierto escritora ya puedes ir haciéndole la cita, antes que las cosas pasen a mayores-
    La comunicación es importante en toda relación y ellas la tienen, pero Port charles es un sitio toxico para las protagonistas y si no toman medida a tiempo, seguro van a tener muchos mas problemas, lo mejor es que tomen el consejo de Sam.
    Comentarios como los escuchados por Molly, se repiten constantemente antes parejas homosexuales., triste reflejo de una sociedad, que aun no acepta que personas del mismo sexo puedan amarse y que aún falta mucho camino por recorrer para lograr un trato igualitario.
    Saludos escritora y un gran abrazo

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