PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 67

Molly no podía creer las palabras que su madre acababa de pronunciar, la miraba fuera de sí, molesta no solo por ese pensamiento con ella, si no, por lo tremendamente injusta que estaba siendo con Parker. Entonces con gesto repleto de rabia le dijo:

-¿Sabes una cosa, mamá? No logro entender ese odio enfermizo que sientes por Parker, es irracional. Deberías pararte a pensar dónde te lleva porque a estas alturas no tiene lógica, y lo que empiezo a darme cuenta es que Parker no necesita decirte nada de lo que tú aseguras te ha dicho o supuestamente amenazarte para que la odies, cosa que cuanto más la conozco menos creo que pudiera llegar a hacer. El único error que ha cometido es enamorarse de Kristina ¡pero solo para ti lo es! Para Sam y para mí que las hemos visto es lo mejor que podía pasarle a mi hermana. Empiezo a pensar que Kristina tiene razón cuando dice que no eres capaz de verla feliz, porque entonces te quedas sola en el mundo con tu desgraciada vida y tu nefasto pasado. ¿Sabes qué? Quizá deberías ir a que alguien te analice porque no es normal lo que piensas ¡jamás vuelvas a insinuar lo que acabas de decir, o te juro que no solo vas a perder a Kristina!

Se levantó y llorando cogió su bolso para marcharse pero entonces la voz de su madre la detuvo en seco.

-¡Espera Molly! ¿Crees que odio a Parker sin razón? Como madre tengo muchas razones para hacerlo, como madre me siento engañada por ella, ella tenía que velar por la educación de mi hija ¿y qué hizo? -alzó la voz acercándose enfurecida a una Molly que la miraba con la boca abierta impresionada por su rabia-. La manipuló hasta hacerle creer que su vida había sido un desastre porque realmente era gay, hasta que la tuvo a su merced como ella siempre quiso, la volvió loca y no paró hasta conseguir que tu hermana dejara a un lado a Aaron que era un buen chico, los estudios y viviera durante un año únicamente esperando su regreso. La manejó de manera que quiso, se aprovechó de ella y Kristina se fue corriendo detrás cuando la otra huyó de un comportamiento vergonzoso y cruel que es lo que significa su aparición en la vida de mi hija. Esa mujer a la que ahora defiendes, y de la que deberías cuidarte, no es más que una depravada que me demostró muy poca decencia buscando a Kristina una y otra vez. Es una relación enfermiza que nunca tendrá buen final porque está basada en el poder que ejerce esa víbora sobre tu hermana. Aún recuerdo con la honradez que quería mostrarse diciéndome que tan solo había ayudado acostándose con mi hija a explorar su sexualidad, ¡qué sexualidad! La que ella quiso, la que ella le inculcó en su mente. Kristina era débil y se aprovechó de ello, ¿cómo explicas que aún estando casada en cada ocasión que no estaba su mujer decidiera llevársela a su casa? ¡Hablarle de sexo continuamente y hacer cuestionar su sexualidad! ¿Eso lo hace un profesor? ¡Dime, Molly! ¿Eso lo hace una buena persona en la que puedo confiar?

Molly no sabía qué contestar veía en sus ojos una furia que le asustaba. Alexis había explotado su respiración era jadeante y su rostro mostraba los nervios que sentía.

-No Molly, yo no odio a Parker por nada, la odio por todo lo que ha hecho para tener a mi hija a su lado, la odio por llevársela, por durante todo este tiempo haberle estado metiendo ideas en su cerebro que no son reales pero que Kristina no ve cegada por lo que ella cree es amor. La odio porque ha movido muy bien los hilos mediante Sonny para recobrar su puesto de trabajo gracias a estar con Kristina. La odio porque sé que el día que se canse de tu hermana la dejara como hizo una vez y entonces no sé qué será de la vida de mi hija porque esa mujer ¡esa maldita mujer! -acentúo mucho más sus palabras-, se encaprichó de tener a su lado a una jovencita, lo único que me pregunto es… ¿Con cuántas más lo habrá intentado? ¿A cuántas más habrá tratado de confundir? ¡Pero tuvo que ser mi hija! ¡Mi hija la que se creyera sus palabras! Una mujer decente una buena mujer no hace lo que hizo ella.

-¿Y si el odio no te deja ver que no es así? Que no fue así.

-Créeme Molly, desgraciadamente, fue, es y será así. ¿Crees que yo quiero que tu hermana sufra? -le preguntó mirándola con gesto incrédulo-. ¿Lo crees de verdad?

-Quiero pensar que no, pero… A veces lo parece, sobre todo, porque yo las he visto juntas y veo amor de verdad entre ellas.

-Estoy cansada, Molly, muy cansada de esto. Es su vida… soy su madre y cuando me necesite estaré a su lado, pero me duele su actitud. Y te lo vuelvo a repetir, ten cuidado con Parker no vaya a cansarse de tu hermana y te busque a ti que aún eres más joven. Pero antes me cortaría una mano que desear el sufrimiento de mi hija. Y ahora, si me disculpas, me gustaría irme a la cama.

Molly salió de allí con el gesto preocupado, quizá verlas juntas había hecho que olvidaran todo el comienzo de su relación, todos los caminos tortuosos que había vivido Kristina, pero ella no iba a dejar de pensar que lo que ellas sentían era amor verdadero. Aunque trató de entender a su madre porque sin duda ella sentía que Parker había abusado de la confianza de Kristina, le era complicado entender su postura una vez ya estaban juntas. Y eso era realmente un problema que no sabía si existiría solución. Desanimada y preocupada se fue hasta su casa, durante el camino pensó que quizá Kristina tenía razón y hablar con ella iba a ser peor. No podía dejar de darle vueltas a la acusación que había hecho sobre Parker respecto a ella, aquella monstruosa Parker existía nada más que en la mente de su madre, quizá en la mente enfermiza de su madre porque aquella reacción y haberse quedado anclada en un principio equivocado le daba muestras de lo injusta que podía ser, aunque ella pensara que todos aquellos pensamientos eran suficientes para odiarla.

En la maravillosa cabaña de Lake Sweet la hora de volver a casa se acercaba para la pareja, ninguna de las dos quería regresar, habían sido dos días intensos por muchos motivos, habían vuelto a disfrutar de la compañía mutua, habían hablado de futuro sin miedo y planteando lo que ambas pensaban al respecto de como formar una familia, habían disfrutado del jacuzzi relajadamente mientras se repartían caricias tiernas, y palabras repletas de amor rodeadas por velas y dos copas de vino. Todo había sido maravilloso logrando borrar de sus vidas los momentos malos vividos los días anteriores. Antes de irse, Kristina fue a devolver la llave de la cabaña, lo hizo sola porque Parker había recibido la llamada de Úrsula y estaba hablando con ella. Entró con una de sus sonrisas irónicas que mostraba momentos antes de explotar. Cuando la mujer la vio miró por encima de su hombro para ver si estaba la otra detrás.

-Aquí le dejo la llave.

-Muy bien -la miraba con una mezcla de pena y disconformidad. Con tono bastante distante le dijo-. Espero que les haya gustado.

-Mucho, la verdad que si no fuera por usted, este sitio sería ideal. Esa mujer a la que miró ayer tan mal, es mi mujer. Y soy muy feliz a su lado. Espero que la próxima vez que tenga la desfachatez de juzgar a alguien piense que no todo el mundo tiene porque ser igual a usted o a la mayoría.

La mujer la miró con la boca abierta y Kristina salió de allí con una sonrisa feliz, se había quedado muy a gusto aunque tal y como le había dicho Parker no podía estar explicando ni justificándose con todo el mundo sobre su vida, Parker quería que se relajara pero ella no podía soportar las injusticias y, mucho menos, si eran contra la persona que más quería.

Al llegar al coche vio como Parker sonreía y se despedía de su amiga diciéndole que se los daría que no se preocupara, entonces la miró elevando los ojos mientras marcaba una sonrisa en sus labios.

-¿Qué dice mi querida Úrsula?

-Que te dé muchos besos -guardó el móvil mientras la miraba fijamente-. ¿Qué le has dicho?

-¿Cómo? -arrancó para incorporarse a la carretera.

-Kristina te conozco y sé que algo le habrás dicho.

-Lo que necesitaba escuchar por intransigente.

-No puedes estar batallando con cada persona intransigente que nos encontremos que van a ser una cuantas -le dijo con tono de advertencia mientras se ladeaba mirándola fijamente.

-Bueno, digamos que como tú has dicho como no iba a ser ni la primera ni la última al menos yo sí ha sido a la primera y última persona que voy a justificar mi relación.

-¡Madre mía, Kris!

-¿Qué? -dio una carcajada divertida.

-Nada, nada, si te has quedado a gusto -elevó los hombros divertida.

-Y Úrsula a parte de darte besos para mí, ¿ha dicho algo más?

-Viene la semana próxima. Va a dar una conferencia por la mañana, podré comer con ella pero luego hasta que se vaya le he dicho que no podré acompañarla y me ha soltado ¡me quedo con Kristina qué más puedo pedir!

-Es maravillosa -dijo dando una carcajada.

-Sí. Si vieras todo lo que me soportó, no sé ni como me habla -dijo tras un suspiro mientras le acariciaba el pelo.

-Anda cuéntame qué pasó porque nunca me lo dijiste.

Si bien el camino de ida había transcurrido con toda la historia de los hermanos de Kristina, el de regreso lo hicieron mientras Parker le contaba todo lo que había sufrido, no estaba segura si era buena idea contarlo, pero Kristina le insistió. Mientras hablaba se daba cuenta que su gesto iba cambiando mientras conducía. Sin duda, para ella también era doloroso escuchar lo mucho que había sufrido Parker, y pudo entender mejor su reacción al volverse a encontrar en el campus. Su miedo a volver a hacerle daño pero al mismo tiempo aquella mirada que tanto amor le transmitía. Por esa razón aquel viaje las unió en algo más de lo que ya estaban, se daban cuenta que sus vidas habían sido complicadas, habían sufrido y habían decidido no hacerlo más. Incluso aquella explicación de Parker encendió una luz en el corazón de Kristina.

Cuando llegaron a casa recogieron las cosas juntas. Parker se puso a repasar la clase del día siguiente y Kristina con el teléfono en la mano se entretuvo mirando algunas cosas que se cuidó mucho de no ser vista por su amor.

Una vez se acostaron, Kristina le pidió a Parker que la dejara abrazar, la conversación del coche le había hecho sentir una necesidad de protegerla para que no sufriera que le empujó a abrazarla mientras una de sus piernas se colaba entre las de Parker y le dejaba un beso en el cuello que logró desatar un suspiro intenso.

-Me encanta que me abraces -le dijo Parker a punto de dormirse.

-Y a mí abrazarte, descansa mi amor.

-Te quiero -le susurró ya con la voz totalmente adormilada.

-Y yo, mi vida. Eres lo que más quiero.

A la mañana siguiente se levantaron para hacer su footing matinal, desayunaron y tras terminar de arreglarse, Kristina cogió el coche para acercar a Parker hasta la universidad.

-Cariño… ¿vas a coger el coche?

-Sí, quiero ir a comprar.

-¿Pero no habíamos dicho de ir esta tarde? -la miró extrañada.

-Bueno, digamos que la tarde la prefiero utilizar para otra cosa.

-¿Me vas a sorprender? -le preguntó sonriendo de lado.

-Quizá -dio una carcajada.

-¡Ay Kristina!

Era el típico suspiro de Parker que llegaba al alma de Kristina, le provocaba un intenso sentimiento de amor cada vez que se lo decía. La dejó en el campus no sin antes darle un buen beso de despedida y decirse ese te quiero tan especial que les salía a las dos del corazón. Cuando la vio perderse por el jardín arrancó el coche con una sonrisa de oreja a oreja.

Tras las dos primeras clases decidió ir a tomar algo, estaba en la cafetería leyendo el periódico cuando se le acercó Molly.

-¡Hola, Parker! ¿Puedo?

-Claro, siéntate.

-Gracias -dejó el café que se había pedido sobre la mesa.

-¿Qué tal?

-Bien, verás quería comentarte una cosa, no me atrevo a decírselo a Kristina y realmente no sé muy bien qué hacer de ahí que he pensado que quizá tú me puedas ayudar.

-¿Qué pasa con Alexis? -le dijo antes de dar un sorbo a su café.

-Imagino que cada vez que digo no preocupar a mi hermana sabes que hablo de ella -Parker sonrió con tristeza como dando por hecho que era así-. El sábado tuve un encontronazo con ella, además de encontrarla bebiendo otra vez, sé que le dije a mi hermana de hablar con ella apoyándola Sam y yo, pero después de nuestra conversación no sé muy bien si es una buena idea. No entiendo el odio de mi madre hacia ti aunque tratara de justificarse y estoy segura de que si le dice algo de lo que me dijo a mí, Kristina explotará y será mucho peor.

-Lo sé, sé que es un tema delicado, Molly. Le he propuesto a Kristina que hablemos las dos con ella, pero no quiere, prefiere hacerlo sola.

-Mejor que tú no hables con mi madre estando delante Kristina. Yo os he intentado ayudar pero no logro que mi madre afloje.

-No sé, la verdad que yo tampoco entiendo demasiado su actitud. Pero… supongo que tendrá sus motivos.

-Motivos que no son reales, Parker.

-Molly yo no quiero entrometerme en algo que sé va a hacer daño a Kristina, soy la primera que me gustaría que las cosas cambiarán pero no puedo obligar a nadie y menos a tu madre a aceptarme.

-Lo sé… gracias por escucharme.

-Sé que quieres ayudar a Kristina pero no estoy segura de que esto salga bien. Y mira que me gustaría para que todo se quedara tranquilo.

-A mí también. Bueno… me voy que tengo clase, hablaré con Sam y a ver si podemos hacer algo, sería un descanso para todos, porque así podríais vivir tranquilas.

-Realmente vivimos tranquilas, Molly. Sabemos que es cuestión de tiempo y si aún así no nos acepta -elevó los hombros con señal de pena.

Molly se fue pensando que Parker tenía razón, si su madre no las aceptaba ellas debían seguir como estaban, y la única que iba a salir perdiendo era Alexis.

Llegó la hora de salir de la universidad, en la puerta la estaba esperando una impaciente Kristina con una sonrisa amplia y feliz. Al verla se precipitó hasta ella besándola. Le cogió la mano y comenzó a caminar deprisa.

-Pero Kristina… ¿qué pasa?

-Nada, corre que tenemos que volver rápido a casa.

-¿Por qué? No me asustes -le dijo sonriendo.

-No es nada malo, tranquila.

-No si ya sé que malo no es por tu sonrisa pero…

No le dijo nada más porque Kristina echó a correr arrastrándola feliz. Ella se dejaba llevar con una sonrisa bien marcada en los labios. Al llegar a su casa, Kristina sacó de su bolsillo un pañuelo negro ante la mirada incrédula de Parker, entonces le dijo divertida.

-Vale, ahora… tengo que vendarte los ojos.

-¿Qué has hecho? Me espero cualquier cosa -reía alegre.

-Venga… va… déjame que te vende los ojos agáchate un poco que yo no llevo tacones y no llego.

-Madre mía… miedo me das.

-Ahora coge mi mano y vamos a entrar -Kristina no podía borrar de su rostro la sonrisa, la llevó hasta la mesa y la hizo sentarse-. De acuerdo ahora espera… un momento… ¡ya! ¡Ya puedes quitarte el pañuelo.

Parker se quitó el pañuelo con una sonrisa ante la sorpresa que Kristina iba a darle. Cuando la vio lo único que pudo hacer fue poner un gesto de impacto mientras se le llenaban los ojos de lágrimas.

Mientras esto sucedía en Port Charles, lejos de allí una noticia había hecho cambiar el rumbo por completo de una vida, provocando una decisión que podía cambiar otros rumbos, otras vidas.

Y al mismo tiempo en el despacho de Sonny se estaba produciendo una reunión entre él, Sam y Molly, preocupados por la situación de Kristina y Parker. Molly había decidido no decirles nada al respecto de lo que Alexis le había dicho a ella de la acusación tan horrenda que le había hecho a Parker.

-Creo que sería bueno tratar de mediar, en un momento dado puede surgir un encontronazo entre Alexis y Parker, pueden verse por cualquier sitio y si no logramos parar el golpe podrá tener consecuencias graves -dijo Sonny.

-El problema es que mi madre no va a bajar ese odio hacia Parker -apuntó Molly.

-Eso lo sabemos pero quizá entre los tres podamos hacer que hablen, que al menos rebajen la tensión para evitar daños colaterales, es lo único que podemos hacer y si eso no funciona… -dijo serio Sonny que lo último que quería era que Kristina volviera a marcharse.

-Kristina quiere hablar con ella, pero no creo que le vaya a dar muchas más oportunidades a mamá. Por eso quizá… ¿y si dejamos las cosas como están?

La pregunta de Molly hizo que Sonny y Sam se cruzaran una mirada de duda. ¿Era lo mejor hacerles hablar?

-Llama a Kristina, yo llamo a Alexis -finalmente Sonny quiso zanjar el problema de una.

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2 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 67

  1. “Mientras esto sucedía en Port Charles, lejos de allí una noticia había hecho cambiar el rumbo por completo de una vida, provocando una decisión que podía cambiar otros rumbos, otras vidas.” Por favor escritora si ya lo sabía yo… Me dejas temblando con esto, a ver con que nos sales, me atrevo a pensar que si es lejos de Port Charles, seguro la noticia la recibió Amanda, le diagnosticaron alguna enfermedad y la tonta de Parker la va a cuidar.

    PD. Se Agradece no tomar mis elucubraciones como ideas malignas para enredar la historia.

    Gracias escritora por tu tiempo, espero con una valeriana al lado, saber cual será esa noticia, que por descontado no nos va a gustar, abrazos

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