PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 68

En el comedor de casa, Parker tenía abrazada a una perrita blanca y negra con unos intensos ojos azules, lo hacía emocionada mientras Kristina también sonreía de igual manera.

-Como ayer me dijiste que Amanda no te dejaba tener perros y mi madre a mí tampoco, pensé que con lo que nos gustan podríamos ayudar a alguno, y esta perra ha tenido una vida muy dura me recordó a nosotras y bueno… pensé que podríamos cambiarle el destino como nosotras mismas hemos hecho.

-Gracias, Kristina -le cogió la mano mientras le obligaba acercarse a ella para besarla-. Es preciosa y se nota que tiene miedo.

-Si, ayer busqué en el móvil y vi su caso, estaba en un refugio y pedían ayuda porque ha sido maltratada, ¿quién mejor que tú con tu maravilloso amor para ayudarla a recuperarse? -Kristina se veía reflejada en aquella perra al leer su historia, y sabía que como a ella Parker la ayudaría a curarse de su miedo.

-Bueno, nosotras, estoy segura que la vamos a hacer muy feliz.

La perra no se movía de los brazos de Parker, se le notaba asustada pero entre las dos con sus caricias y mimos lograron que poco a poco bajara al suelo y fuera reconociendo la casa. Estaban riendo al ver como subía al sofá cuando sonó el móvil de Kristina, miró la pantalla y allí aparecía su padre. Tras hablar con él le dijo a Parker.

-Quiere que vaya a su despacho ahora, dice que ha llamado a mi madre y va también -lo dijo con tono de desconcierto.

-Está bien, Kristina -tomó aire y le preguntó lo más tranquila que pudo porque se habían disparado en ella los nervios-. ¿Qué quieres hacer?

-No lo sé. Pero quizá sea lo mejor para terminar ya con este tema que me agobia.

-Estaremos esperando tu vuelta, por cierto ¿qué nombre tiene?

-No le he puesto ninguno porque pensé que lo haríamos juntas.

-Te espero y a la vuelta buscamos un nombre. Tranquila ¿vale, cariño? Intenta estar tranquila y pensando en la fuerza de nuestro amor que nadie lo romperá.

-En cuanto termine esa reunión te diré algo -dijo con fastidio-. Come tú por si se alarga el tema.

-Me espero a que vengas y comemos juntas. Te quiero -le dijo Parker tras un beso.

-Yo también.

Pero Parker que la conocía perfectamente, sabía que aquel gesto incrédulo le demostraba la poca fe que tenía en ello. Y se quedó allí con un sabor agridulce, le hubiera gustado acompañarla aunque tan solo fuera para poder darle apoyo, aún recordaba el enfrentamiento que tuvieron en la universidad y la última mirada que Alexis le dedicó. Suspiró con fuerza cogiendo a la perra en brazos, la miró a los ojos sonriéndole.

-Bueno guapa, tu sufrimiento ha terminado gracias al gran corazón de Kristina… solo espero que el nuestro también, porque sé que Alexis no se va a quedar quieta y tranquila hasta que no me vea lejos de Kristina.

En el despacho se encontraba ya Kristina, Sam le dio un abrazo y un beso la veía seria pero firme con la misma actitud desde que había vuelto con Parker, también Molly le dio un beso mientras le sonreía, al igual que Sam que querían demostrarle su total apoyo. Sonny fue abrir la puerta porque Alexis ya estaba allí.

El momento era tenso para todos. Sonny se quedó en un lado mientras Sam y Molly estaban detrás de Kristina mostrando así su apoyo a su hermana. Fue Sam quien decidió hablar porque la mirada de Alexis mostraba más que estaba allí por los demás que por ella misma.

-Mamá, creemos que es justo que solucionemos el problema que existe. Debéis hablar con tranquilidad para acabar con esta guerra.

-Yo no tengo ninguna guerra, el problema lo tienes tú Kristina.

-Pues así empezamos mal -le respondió con una mirada un tanto furiosa-. Solo te pido que aceptes a Parker como mi pareja ella me hace feliz, no creo que sea tan difícil olvidar lo que pasó.

-Para mí lo que pasó fue muy grave.

-Pero pasó, mamá -le dijo Kristina-. Y todo fue por mi culpa, Parker se resistió todo lo que pudo.

-Claro, ese cuento puedes saltártelo porque tengo una opinión muy clara de su actitud entonces.

-Alexis, el pasado no nos sirve para nada más que crear problemas en el presente -la mirada dura de Sonny acompañó sus palabras.

-¿Me lo dices tú, Sonny? Si tú como padre aceptas lo que pasó, pues… mi enhorabuena, yo como madre no lo puedo aceptar la manera en la que te manipuló y abuso de ti -le dijo a Kristina con el dedo índice de su mano izquierda apuntándole contundentemente.

-Eso es mentira -le dijo entre dientes-. Parker jamás hizo eso.

-Claro que lo hizo ¡solo qué no lo ves! ¡Y cómo tardes mucho a darte cuenta quizá sea demasiado tarde para ti! -le reprochó con fuerza-. Si todos están encantados con Parker, me alegro porque así tienes lo que quieres que la acepten sin importarles otra cosa que verte falsamente feliz.

-Tú no puedes decir que soy falsamente feliz, créeme eres la persona menos indicada para ello -le recriminó con una sonrisa nerviosa mientras Molly se adelantaba mirando a su madre incrédula-. Son inmensamente feliz a su lado. Y quiero estar toda mi vida junto a ella.

-Habría que ver si ella quiere lo mismo -se sentó mostrando una soberbia que molesto a todos-. No estoy tan segura.

-Tú la odias por amarme, porque precisamente me hace feliz.

-Muy bien, pues si es así te felicito, no deseo nada malo para ti.

-De acuerdo -dijo Sam no muy segura de que aquella frase fuera sincera pero quiso hacer algo para suavizar la tensión entre ellas-. Pasemos a lo que importa, mamá no puedes tratar a Parker de la manera que lo haces.

-¿Tú vas a decirme a mí como debo tratar a determinadas personas? -se levantó entrecerrando los ojos mientras Kristina se daba la vuelta con la mano sobre la frente.

-Mamá todos le hemos dado una oportunidad y al conocerla, nos damos cuenta que pasara lo que pasara en el pasado, ahora que es lo que importa, Parker mira a mi hermana con un amor que ya me gustaría a mí tener algún día -apuntó Molly.

Alexis hizo un gesto muy característico en ella con una sonrisa totalmente irónica.

-Mira ¿sabes una cosa, mamá? -le dijo Kristina molesta por aquella sonrisa-. A mí me podrá doler que no podamos tener la relación que siempre hemos tenido, pero te aseguro que lo único que me importa es que Parker sea feliz y esté tranquila, no quiero discutir contigo, no quiero enfrentarme a ti por esto ni que tú te enfrentes a ella. No voy a obligarte a que nos aceptes, si quieres que sea así, así será -dicho esto cogió el bolso para irse.

-Lo que más rabia me da de esto, es que estás tan ciega que eres incapaz de ver lo que hay delante de tus narices.

-¿Qué tratas de decir? -le preguntó Kristina con gesto serio porque sabía que aquella frase llevaba un veneno que estaba a punto de salir.

-Mamá -le advirtió Molly con gesto de espanto ante la mirada nerviosa de Sam que no entendía que acababa de pasar.

-Quizá deberías estar más preocupada por el juego que se trae tu novia que poco le importa tentar a tu propia hermana con cafés en la universidad.

-¡Mamá! -le gritó Sam incrédula mientras Sonny cerraba los ojos y Molly se daba la vuelta.

-Estás enferma -le espetó Kristina.

-Alexis haz el favor de disculparte por lo que acabas de insinuar -le llamó la atención muy serio Sonny.

-Digo la verdad, digo siempre la verdad lo que veo pero que precisamente por ser la verdad no lo queréis aceptar. Parker te ha utilizado, desde siempre, se encaprichó de ti e hizo todo por tenerte, ¿crees que no hará lo mismo cuando se encapriche de otra? ¡Crees que ahora no debo estar preocupada no por una hija si no por las dos! -le elevó la voz.

-Mamá, por favor -le rogó Molly con lágrimas en los ojos.

-Esto es demasiado, estás cruzando un límite intolerable, mamá -le habló Sam con la mirada repleta de dolor.

-La Parker que todos creéis no existe. Y algún día vendrás a pedirme perdón, Kristina, porque te he advertido tantas veces que lo que te pase con ella no será una sorpresa para mí.

Alexis cogió su bolso para marcharse ante la mirada atónita de todos. Pero entonces Kristina le cogió del brazo deteniéndola, mientras le decía con una calma que les sorprendió.

-Llegará el día, mamá, que quien venga a pedirme perdón por todo esto seas tú y quizás ese día no me encuentres, entonces tendrás que soportar tus propios remordimientos por tratarnos cómo lo haces. Parker sufrió por mi culpa quien la acosó fui yo, quien provocó su divorcio fui yo, quien más daño le hizo en toda aquella historia fui yo, ni me manipuló, ni abusó de mí. Tan solo me ayudó a reconocerme y he tenido la gran suerte de que me perdonara por todo ello, que volviera a mí ¿y sabes por qué? Porque me ama -lo dijo con la voz emocionada se notaba que sentía cada palabra que decía y que estaba hablando sin rencor, desde el corazón-. No voy a darte más explicaciones, tan solo decirte que nos amamos por encima de tu intransigencia y de tu rabia. Lo siento, mamá, pero hasta aquí he llegado por ti para tratar de que pudieras ver la verdad, nuestra casa siempre estará abierta para quien nos respete, y también va por ti, papá -dijo mirándolo con esa calma que estaba dejando a todos atónitos-. No dejaré de expresar mis sentimientos en público a mi pareja para que nadie se ofenda. Nos amamos por encima de todo lo que tratéis de crear para destruir nuestro amor y solo espero que algún día os deis cuenta y ese día no sea demasiado tarde porque quien no respeta a Parker, no me respeta a mí.

Dicho esto cogió el bolso y se fue. Alexis dejó el suyo mostrando un gesto de rabia mientras Sam se pasaba las manos por el pelo negando con la cabeza, y Molly salía detrás de su hermana corriendo. Entonces Sonny le dijo con voz acerada.

-Lo que has hecho hoy es de una mezquindad tan ruin, que espero más pronto que tarde, pongas remedio a tus sentimientos o vas a estar muy sola en la vida, Alexis. Más de lo que ya estás.

Por la calle, Molly corría detrás de Kristina a quien la llamó pero no se detuvo al final la cogió del brazo deteniéndola.

-Kristina, Kristina para… -se giró mirándola seria-. ¿No creerás qué lo que ha dicho mamá es cierto?

-Estoy tan cansada, Molly, muy cansada de esta situación, lo único que me apetece es irme a casa junto a mi mujer. Y por supuesto que no lo creo.

Alexis se había sentado en el sofá con la mirada perdida, Sam se sentó junto a ella sin decirle nada, tan solo en silencio mientras Sonny la miraba con cierta rabia por su comportamiento.

-Mamá no voy a dejarte que arruines la vida de Kristina, lo siento pero esta vez no estoy de tu lado, quiero que lo sepas. Ellas se aman y creo que Kristina te lo ha dejado muy claro. Si quieres seguir con la opción de odiar a Parker por lo que hizo tiempo atrás será tu elección y con ella posiblemente estés perdiendo no solo en el presente a mi hermana, estoy segura que en el futuro también. Piénsalo.

Se levantó, apoyó la mano sobre el hombro de Sonny apretándole en señal de agradecimiento por intentarlo y se fue. Alexis siguió allí sentada sin mover ni un solo músculo de su rostro, con gesto serio y mirada pérdida.

-He perdido a mi hija…

-Solo tú tienes la oportunidad de recuperarla. Mira yo no soy devoto de Parker pero me doy cuenta que si no la acepto, Kristina hará lo que acaba de hacer darnos la espalda. ¿Tú no ves el cambio en ella?, su seguridad a la hora de hablar, su firmeza, su fuerza para defender ese amor que no nos gusta. Sam tiene razón si no dejas ese odio que sientes habrás perdido a Kristina.

En ese instante una lágrima recorrió el rostro de Alexis que cerró los ojos con rabia y mucho dolor.

Mientras en casa, Parker esperaba nerviosa la llegada de Kristina, de vez en cuando se asomaba a la ventana para verla llegar, hasta que recibió un mensaje que le avisaba que ya había terminado y que estaba de camino. Su cabeza no podía parar de dar vueltas a la situación. Estaba tan nerviosa que le llegó la voz de la señora Davis avisándole del peligro que corría estando allí. No lo dudó y la llamó, sin siquiera saber por qué pero la llamó.

-¡Señora Davis, soy Parker!

-Parker, ¿qué pasa? Sé que si me llamas tú es porque pasa algo.

-Quería pedirle un favor.

-Claro, tú dirás.

Una de las veces que se asomó vio como llegaba, por su actitud supuso que no había ido bien. Suspiró con fuerza para tranquilizarse, ella no quería influir en Kristina pero no pensó que su madre fuera tan dura ni tan intransigente con ellas. Al abrirse la puerta se acercó con gesto impaciente por saber, Kristina cerró los ojos ladeó algo la cabeza y se refugió entre sus brazos. Parker puso gesto de rabia contenida.

-Se acabó, no pienso volver a hablar con mi madre para nada. Ella sigue con su actitud de rechazo y no solo eso, si no, que ahora se atreve a avisarme sobre ti y mi hermana.

-¿Cómo? -la miró a punto de salirse los ojos de las órbitas.

-Sí, eso dice ¡vete tú a saber por qué! -elevó los hombros con pesar.

-No me lo puedo creer -le dijo asombrada-. ¿Pero sobre qué? No lo entiendo.

-Me dijo que vaya con cuidado por los cafés que te tomas con Molly.

-¡Dios mío nos ha espiado! -exclamó atónita ante la mirada de Kristina se apresuró a decir-. Me he tomado un café con Molly en el campus para hablar de esta situación, vino a hablar conmigo porque no sabía cómo ayudarte y me pidió consejo. No creo que Alexis se lo haya imaginado nos ha debido de ver.

-No tienes que darme explicaciones -dijo con tono cansado-. Supongo que igual pasaba por allí o… no sé, Parker.

-Me parece inaudito que haya hecho algo así -puso gesto serio.

-Cuando se queda sin argumentos suele utilizar alguna de sus tretas de abogada.

-Pero eso en un juicio lo puedo entender pero decir algo que puede crear un conflicto entre Molly y tú me parece tremendamente despreciable, y no te digo nada en lo que me deja a mí.

-Cariño… ya ¿vale? Es la última vez que hablamos de ella.

-¿Seguro? -le cogió con su mano la barbilla para que la mirara-. ¿Crees que eso es lo mejor?

-Sí. Para nosotras sí.

-Está bien, yo lo único que quiero es que estés bien.

-Lo estaré siempre que estés a mi lado.

-¡Bien pues entonces estarás siempre bien! -sonrió ampliamente mientras la volvía a abrazar con fuerza produciendo un sonido gutural de éxtasis que le encantó a Kristina que suspiro feliz- Y ahora vamos a hacer una cosa, tenemos que ponerle nombre a esta preciosidad.

-¿Qué ha hecho?

-He conseguido que me siguiera hasta la habitación, pero tiene miedo está aterrada no quiero ni imaginarme lo que habrá sufrido. ¿Qué nombre quieres ponerle? -le preguntó con una sonrisa divertida mientras se sentaba en el brazo del sofá y le cogía las manos mirándola con adoración.

-Había pensado en Ilsa.

-Me parece una buena elección.

-Es preciosa -soltó las manos de Parker y la acarició con una sonrisa-. Vamos a quererte mucho ya verás lo felices que vamos a ser, pequeña. ¿Comemos?

-Sí y después salimos a comprarle la comida, una cuna para dormir y juguetes ¿te parece bien?

-Claro -se giró mirándola entonces se levantó y se abrazó a Parker que abrió un poco las piernas para que Kristina pudiera pegarse a su cuerpo-. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Te lo aseguro y cuando oigo a mi madre cómo me habla, más segura estoy de que soy afortunada por tenerte a mi lado.

Se besaron mientras Parker recorría la espalda de una Kristina que de camino a casa se había repetido mil veces la necesidad de dejar atrás todo y centrarse en Parker.

Durante la tarde hicieron todo lo que habían dicho, se lo pasaron genial comprando las cosas para Ilsa, rieron de buena gana, aprovecharon para comprar y también para pasear durante un rato cogidas de la mano sin hablar tan solo compartiendo la compañía de la una con la otra. Llegaron a casa y comenzaron a sacar toda la compra, Ilsa las miraba con atención, el animal se notaba que tenía aún una fuerte desconfianza, pero poco a poco fue dejándose mimar hasta que esa misma noche mientras Parker y Kristina veían Casablanca para celebrar que su familia había aumentado, el animal se estiró con la cabeza sobre las piernas de Parker y el resto del cuerpo sobre Kristina demostrándoles que confiaba en aquellas dos mujeres que estaban sentadas en el sofá cogidas de la mano, fue un momento maravilloso para las tres, dejaban atrás a Alexis para comenzar otra vez con un miembro más en la familia. Se acostaron y pusieron la cuna que le compraron a los pies de la cama para que estuviera con ellas, la perra entendió a la primera que aquel lugar iba a ser su refugio para dormir, mientras leían un rato. Después se acostaron Parker apagó la luz quedaron cara a cara mientras entrelazaban su mano mirándose a los ojos.

-Soy muy feliz -le susurró Kristina.

-Yo también. Y lo vamos a seguir siendo.

Entonces Kristina se puso sobre el pecho de Parker que la abrazó con su brazo izquierdo mientras con el derecho le rodeaba la cintura. Cerraron los ojos con el respirar tranquilo y acompasado, en ese instante antes de dormirse Kristina tuvo un último pensamiento que nada estropeara su felicidad.

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2 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 68

  1. Hay capítulos que son necesarios para poder desarrollar la historia aunque parezca que no sucede nada.
    Lo que trato de reflejar es el cambio que para mí Parker hace en Kristina, el amor, el respeto, el apoyo que le da, la ayuda a crecer, mucho más que todo lo que había vivido hasta entonces. Ese cambio creo que asusta a Alexis. Espero haberlo reflejado como yo quería.
    Y estoy contigo, gustosamente, la mandaría a un psiquiátrico porque esta mujer me crea una serie de conflictos a la hora de escribir que me cuesta un mundo, pero su personaje es un gran reto para mí como escritora.
    Gracias por comentar, un abrazo ¡cómo se nota que eres ldanasufridora!
    Un besote.

  2. Era seguro que la conversación con Alexis, no iba a llegar a ningún lado, no se puede razonar con quien tiene una psiquis enferma, insisto la mandes al psiquiátrico.
    Una vez más Kristina defendiendo sin gritar con uñas y dientes y una gran seguridad su relación, espero Parker no sea menos.
    Capitulo intenso escritora, magnifico como siempre saludos

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