PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 71

 

Fue un breve instante en que pensó bien sus palabras para no hacer daño a Kristina que la miraba fijamente,

—¿A qué viene ahora esa pregunta?

—Porque no te veo ilusionada, el otro día cuando hablaste con la señora Davis tu gesto no fue ni por asomo de ilusión por la noticia. Parece como si mientras estábamos en Lake Sweet te pareciera maravilloso y después todo lo contrario. Parker te conozco, tu cara es el espejo del alma.

—Kristina, ¿crees que con el entorno que tenemos ahora mismo es un buen momento? Tú madre no va a parar de acosarnos, cuando no es por una cosa es por otra.

—¡Ahora mi madre es un problema para que tú y yo tengamos un hijo!

—Tu madre es un problema desde el primer día, Kristina -le dijo mirándola con seriedad. Después tragó saliva y apartó su mirada para decirle-. Tú lo ves todo muy fácil, cariño, pero las cosas no son así. Claro que me gustaría tener un hijo pero no sé si estoy capacitada para ello porque no veo que nuestra situación sea la mejor para tenerlo. Quizá nos estamos precipitando y eso me genera alguna duda.

—Madre mía, Parker -se puso en pie mirándola con el ceño fruncido y nerviosa se volvió a sentar-. Yo tengo muy claro que vamos a ser felices, que estamos bien y que nada nos va a alejar. ¿Qué dudas tienes tú?

—Yo también lo tengo claro, pero quizá deberíamos ser consecuentes con el momento actual. Esperarnos a que yo tenga un trabajo fijo que nos permita pagar el seguro y buscar un buen centro donde nos puedan ayudar, porque yo no soy tan joven como tú para que todo salga bien a la primera.

—¡No empieces con el tema de la edad! Hay mujeres más mayores que tú que tienen hijos. ¡No empieces, Parker!

—Kristina trato de ser realista.

—¿Me estás diciendo que yo no lo soy? -le preguntó moelsta-. Porque si es así estás diciendo lo mismo que dice mi madre al respecto de nuestra relación.

—¡A ver! Estamos dando bandazos de un lado a otro y veo que vamos a terminar discutiendo y no me apetece.

—Ni a mí, pero tampoco me apetece que me digas que estoy viviendo una fantasía.

—¡Yo no he dicho eso, Kristina! Eso lo dice tu madre.

—¡Mira deja a mi madre a un lado! ¡Olvídate de ella!

—Es que no podemos, Kristina, ella insiste una y otra vez en atacarnos por donde puede, hoy me he reprimido pero no estoy segura de que la próxima vez lo haga, no tiene ningún derecho a tratarme como lo hace, ¡ninguno! -le dijo furiosa levantándose.

—Lo sé.

—¡Entonces! Si es capaz de dejar caer algo tan desagradable como que estoy tratando de conquistar a Molly porque nos tomamos un café ¡qué más tengo que esperar de ella! -alzó la voz mirándola realmente molesta-. ¿No lo ves, Kristina? Tú y yo somos felices, pero su sombra siempre está en nuestro entorno, siempre trata de hacerte ver que soy mala, ¡una depravada que abusa de ti! ¿Crees qué todo esto nos va a llevar por buen camino? ¡Porque yo creo que no!

—Cálmate, Parker -le dijo poniéndose en pie preocupada porque nunca la había visto así.

—Sé que te dije que me comprometía contigo para que tuviéramos hijos, pero la situación no creo que sea la mejor. Porque en cuanto tu madre aparece, tú y yo terminamos de alguna manera con una discusión.

—Pero… No sé porque te pones así -la miraba con dudas.

—Porque es como si siempre tuviera que demostrar todos los días que te quiero, que no soy ninguna enferma mental que busca estar con alguien más joven que yo para que me satisfaga en la cama, que es lo que piensa tu madre, porque no sé como hacer para que las cosas estén tranquilas y podamos vivir nuestra historia sin que nadie más nos juzgue, y se qué te he dicho que no me importa pero al final, acaba por afectarme -lo dijo todo a la carrera sin prácticamente respirar y con gesto de enfado brutal.

—Parker… no me gusta verte así.

—Es que yo también tengo un límite, Kristina -le dijo tratando de calmar su respiración agitada por la discusión mirándola con seriedad.

—Lo siento.

—Tú no tienes la culpa. ¡Oh ven aquí! -la abrazó con fuerza mientras Kristina la besaba-. Eres lo mejor que me ha pasado… tú no tienes la culpa, solo he tenido un mal día y tu pregunta…

—Sé que soy impulsiva y trato de controlarme pero a veces me puede más la emoción que el control.

—Bueno… ya está -dijo separándose de ella.

—Ven -le cogió del brazo mirándola algo preocupada por su actitud-. Lo haremos como tú quieras, cariño.

Parker suspiró con fuerza y Kristina la abrazó con más fuerza todavía. Aquel abrazo a Parker estuvo a punto de arrancarle un llanto feroz que guardaba en su interior. Algo que como bien había captado Kristina, le creaba dudas.

Los siguientes días, Kristina estuvo más atenta de lo que era normal en ella con Parker, en cierta manera se sentía mal por cómo la había visto, quizá entre su presión por tener hijos y la de su madre habían logrado en Parker que llegara a un límite, y le daba miedo lo que podía ocurrir si lo traspasaba. Parker se dejó querer no volvieron a hablar del tema y por las tardes la ayudaba en lo que podía con sus estudios.

Había llegado el jueves y con ese día la llegada de Úrsula parecía haber rebajado un poco la tensión en la pareja. Aquel día, Parker no quiso que Kristina cocinara reservó comida en un restaurante cercano. Fueron juntas hasta la Universidad para poder escuchar la conferencia de su amiga, ambas disfrutaron con ella y al finalizar, el abrazo con Parker fue largo y afectuoso, pero también con Kristina. Hubo un momento que un par de señores con aspecto de gente muy influyente se apartaron a un lado con Parker, entonces Úrsula se quedó sola con Kristina.

—No sé si traigo babero en el bolso, cierra la boca -le decía riendo.

—¿Sabes quiénes son?

—Imagino que decanos, no me extrañaría que le estuvieran proponiendo alguna conferencia, Parker es muy buena en lo suyo.

—Sí, así es -lo dijo con una sonrisa amplia repleta de orgullo.

—Iba a preguntarte qué tal estás pero veo que sigues tan coladita por ella como siempre.

—Sí, aunque llevamos unos días complicados.

—Vaya…

—¿Puedo pedirte algo antes de que venga?

—¡Claro!

Conforme Kristina hablaba el ceño de Úrsula se iba frunciendo más, parecía realmente afectada por lo que le estaba contando, y una de las veces que Parker las miró se percató de ello, incluso se preocupó porque Úrsula estaba escuchando a Kristina y parecía que estaba a punto de llorar.

Pero a pesar de aquella charla, durante la comida, Úrsula vio que algo pasaba en Parker y aquello le llamó la atención. También que Kristina la miraba muchas veces con ansiedad, no solo con amor. Al llegar a casa para tomar un café tranquilamente y poder descansar un rato, la conversación se hizo algo más privada.

—Sentaros que yo voy poniendo las cosas -les dijo con una sonrisa Kristina.

—Te ayudamos, cariño.

—No, Parker, hazme caso aprovecha el tiempo que te tienes que ir a la universidad -la miró con dulzura.

Kristina se fue hasta la cocina para comenzar a preparar las cosas. Ilsa se fue con ella. Entonces Úrsula miró a Parker y le dijo.

—¿Qué pasa? He venido en un mal momento.

—No, no…

—¿Su madre?

—No me la nombres si no quieres que me salga un sarpullido -le dijo enfadada.

—¡Uh! -dijo de manera exagerada-. Ya lo puedo ver…

—Esa mujer no cede, es una tortura.

—¿Y te sorprende?

—Pues sí, pensé que estar aquí y que viera a Kristina feliz le iba a rebajar algo ese odio enfermizo que tiene por mí.

—Eres muy mala, ¡ya lo sabes! Las suegras son así y tú te llevas la palma como nuera… ¡Eres el diablo en versión femenina que ha venido a la tierra para convertir a su hija en algo maligno! ¡Mala malísima!

Aquella frase logró arrancar una carcajada en Parker, al escucharla Kristina sonrió desde hacía unos días atrás había dejado de escucharla. Llevaba la bandeja en la mano con las pastas cuando escuchó algo que le hizo detenerse en seco.

—No, Úrsula.

—Pero si lo tenías tan claro.

—Pues ahora no, me he equivocado y ahora ya no hay marcha atrás.

—Parker -le dijo bajando la voz-, has luchado por esto no puedes rendirte ahora.

—Claro que puedo, ha sido un error -insistió con una terrible tristeza reflejada en su voz.

—Pero… ¿y qué vas a hacer?

—Aguantaré un tiempo más y después…

—¿La dejarás?

—Sí, lo haré así.

—Me dejas muerta, que lo sepas. Yo más que nadie sé lo que te ha costado llegar hasta aquí y las dificultades que has tenido que pasar. Y claro, ¡se lo tendrás que decir a Kristina!

—Sí, y te aseguro que me da… -se le llenaron los ojos de lagrimas.

—Vale, Parker, ya… Que no te vea llorar.

A Kristina no se le cayó la bandeja de las manos porque se apoyó contra la pared, no podía dar crédito a las palabras de Parker, se arrepentía de estar con ella y la iba a abandonar. ¿Eso era lo que le pasaba? Por eso su tristeza en la mirada, por eso no quería tener hijos. Era incapaz de reaccionar.

—¡Qué te pasa, Kris! -exclamó preocupada Parker al entrar y verla apoyada contra la pared y la cara blanca.

—Nada… me ha dado como un mareo.

—¿Un mareo? -la miró con preocupación mientras le quitaba la bandeja de las manos.

—Sí, pero no es nada.

—¿Estás segura? Ven aquí y siéntate -le fue a coger pero Kristina le retiró la mano ante la mirada incrédula de Parker que no entendía su gesto.

—Estoy bien, no me pasa nada, solo ha sido que he girado muy rápido el cuello y sabes que si lo hago me mareo.

—De acuerdo -seguía mirándola con cierta extrañeza.

—Ya está el café.

Mientras sacaba las tazas trataba de controlar sus enormes ganas de llorar. Escuchó reír a Parker y sintió todavía más ganas de hacerlo. Se recompuso como pudo y terminó haciendo de tripas corazón para estar con ellas pero en su mente una y otra vez la misma frase con la voz de Parker se reproducía como si fuese un disco rayado.

Aguantaré un tiempo más y después…

¿La dejarás?

Sí, lo haré así.

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6 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 71

  1. ¡Hola! antes que nada decirte que me disculpes, hasta ahora no te he podido responder. Gracias por seguir comentando. Aquí estaré para cotestarte.
    ¡Si es una historia de amor intensa! Entre dos personas. Eso debería bastar.
    Un abrazo, guapa.

  2. ¡Dios! ¡Escritora! ¡Por dios! ¡Cómo sea lo que parece…! No, no, no… Espero y deseo que hable de otra cosa y no de dejar a Kristina… ¡Ay, madre, lo que me haces sufrir! Con la relación y el amor tan precioso que tienen…

  3. Hola Laura, en principio parece ser que sí pero no lo aseguran. Ha sido Ashley (Parker) la que ha dado un poco de esperanza.

  4. Si eres muy buena….oyes sabemos algo si van a volver r a aparecer en pantalla??? Xq yo el ingles lo llevo fatal…y veo algunas noticias pero nose bien si dicen que vuelven o no!!!! Gracias un abrazo

  5. Hola Laura, sí van a ser capítulos un poco más cortos, pero muy intensos. Me alegro que me digas que estás intrigada con la historia. ¡Gracias!
    Un saludo.

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