PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 75

Entonces a Parker le llegó un sonido desde el cuarto de baño. Cerró los ojos con abatimiento porque pudo percatarse que estaba llorando. La entendía y le dolía que estuviera en esas condiciones. Exhaló un profundo suspiro antes de entrar para poder hablar con ella, lo más tranquilas posible. Fue abrir pero la puerta estaba cerrada. Entonces le dijo con tono repleto de ternura y un profundo dolor en su corazón.

—Kristina, abre por favor.

Kristina, se miró al espejo para apartarse las lágrimas que desde que oyó la puerta cerrarse había tratado de detener su llanto, llevaba los ojos hinchados y enrojecidos. Abrió tras tomar una decisión que le había dolido pero era lo más digno que podía hacer. Pasó de largo por delante de Parker que fue a hablarle pero se quedó con la palabra en la boca. Kristina entró en la habitación y sacó del armario la maleta.

—¿Qué haces? -le preguntó Parker con gesto atónito.

—¿No lo ves? Recoger mis cosas, me voy -había dejado la maleta sobre la cama y abrió la puerta del armario.

—Pero… Kristina -la miraba nerviosa con los brazos puestos en jarras mientras ella metía con rabia ropa en la maleta.

—Ya está, ya te dejo libre no debes preocuparte más, ni darle vueltas de cómo me lo tienes que decir.

—¡Puedes parar! -le dijo con voz dura aunque su gesto era tierno…

—¿Parar? ¿Crees que esto tiene sentido? -entonces el pantalón que llevaba en la mano lo echó con rabia dentro de la maleta-. ¿Qué es lo quieres, Parker?

—¿Cómo que qué quiero? -mostró una sonrisa irónica, realmente, no pensaba que la visita de Amanda acabara provocando en ella aquel arrebato de furia.

—Sí, ¿qué? -le respondió con gesto fiero.

—A ti ¿acaso lo dudas? -la miraba aturdida no podía creer aquella duda que veía reflejada en su mirada. Aunque podía ponerse en su lugar y sentirse algo molesta, pero no de la manera tan herida que veía.

—¡Un poco! -le grito con su misma sonrisa. Entonces le dio su teléfono, en la pantalla estaba una fotografía suya abrazando a Amanda-. ¿No te parece que tengo derecho a dudar?

—No me lo puedo creer -murmuró con gesto totalmente fuera de sí, tratando al mismo tiempo de calmarse al ver las fotografías.

—La que no se lo puede creer, soy yo. Pero mira, así ya no tienes que pensar cómo me lo vas a decir, así ya me ha quedado claro, tu error ha sido estar conmigo ¿verdad? ¡Ese es el error que le decías a Úrsula! -le reprochó mirándola con una intensa rabia marcada en los ojos.

—¿Cómo? -fue un susurro leve.

Parker dejó de mirar el teléfono, allí había visto el momento en que se cogían de las manos mirándose con cierta pena, cuando se abrazaban fuertemente, y cuando se iba con Amanda hacia el interior del hotel cogiéndola por la cintura mirándola fijamente.

Pero Kristina seguía metiendo la ropa en la maleta con la misma rapidez que le caían sucesivamente lágrimas por su rostro encolerizado. Parker trataba de procesar tanto las fotografías que había en su teléfono, como el tema de Úrsula.

—¡Me voy a casa de mi hermana! Ya tienes el camino libre.

—Kristina.

La detuvo con decisión cuando iba a coger la maleta, la miraba con miedo podía entender su comportamiento tras recibir esas fotografías pero necesitaba que la escuchara. Por primera vez desde que había vuelto a casa sintió que las cosas se habían vuelto en su contra, pero lo que más le afectaba eran las lágrimas de Kristina, su rostro desencajado, eso le partía el corazón.

Ajenas a ese momento, Alexis estaba ayudando a Sam a poner a Emily en su sillita del coche. Cuando terminó, aun tenía la imagen de Parker en su cabeza, podía imaginar qué estaba sucediendo tras aquel abrazo y entrar juntas al hotel, pero le costaba tanto creerlo. Sin embargo, su preocupación realmente era su madre y la manera en la que podía utilizar en contra de Parker lo que acababan de ver, por eso trató de sofocar un poco aquel incendio que sabía existía en su interior.

—Mamá, por favor, seguro que esto tiene una explicación y no tiene nada que ver con lo que estás pensando.

—¿Lo que estoy pensando? No entiendo como puedes tener dudas. Está clarísimo ahora mismo deben estar…

—¡Mamá! Por favor -le rogó-. No le digas nada a Kristina.

—¿A ti no te gustaría que alguien te pusiera en aviso si Jason te estuviera engañando?

—Sí, pero ella…

—Pues imagino que a tu hermana también. Aunque yo sea quizá la menos indicada, deberías ser tú quien la llamara y hablara con ella.

—No voy a hacer eso sin hablar antes con Parker.

—¿Quieres que te diga lo que te responderá? No es nada tan solo estaba ayudando a una amiga, ella es así… muy solícita cuando se trata de sexo. Es un alma caritativa en estos casos…

—¡Mamá por favor no sabes lo que dices!

—¡Claro que lo sé! Te recuerdo que fue ella quien educó a tu hermana en la cama para después tenerla bien entrenada.

—¡Mamá tus explicaciones me provocan un horror! Kristina siente también, no lo olvides ¡y estoy segura que fue deseado por ambas partes! Deja ya este sinsentido de culpar a Parker por algo que es injusto, Kristina estaba enamorada de ella y pasó lo que deseaba.

—¿Lo que deseaba? No, lo que la otra le empujó a desear confundiéndola.

—¡Mamá vale ya! Por favor, no le digas nada a mi hermana -le rogó mirándola con seriedad.

—No te lo puedo asegurar.

En la habitación del hotel, Amanda se había lavado la cara, despedirse de Parker había sido más duro de lo que pensaba. Estaba sentada en un sillón mientras escribía una carta a Kristina porque sabía que no podría llegar de otra manera a ella y sentía la necesidad de hacerlo. Le había afectado despedirse de Parker pero su alma había descansado, estaba escribiendo cuando llamaron a la puerta.

—Hola, soy Alexis la madre de Kristina, la jovencita que se interpuso en tu matrimonio, ¿puedo pasar?

—¿Aquí? -le dijo sorprendida ante la presencia de aquella mujer que no entendía muy bien qué hacía allí.

—Sí, me gustaría hablar un momento contigo.

—De acuerdo -la dejó pasar mientras la miraba con gesto desconcertado-. ¿Pues usted dirá?

—Me gustaría saber si Parker se va a ir contigo o esto ha sido nada más que un revolcón sin importancia, porque para ella hay muchas maneras de tener sexo sin que afecten a sus relaciones, como cuando lo tuvo con mi hija para instruirla a pesar de estar contigo. Bueno antes la preparó bien cuando se la llevaba a tu casa en el tiempo que estabas de guardia. ¿Estás enterada de eso?

—Francamente señora, no entiendo qué hace aquí.

—Mi hija está al lado de esa víbora y ahora voy a tener que enfrentarme a su dolor. Pero a pesar de eso, he querido venir para darte las gracias personalmente por entrometerte, ahora tú, en su estúpida relación.

Amanda la miró con seriedad, Alexis sonreía con felicidad.

—Veo que usted no lleva muy bien que Parker esté junto a su hija.

—Es un grandísimo error.

—¿Por qué?

—Es evidente -le dijo con gesto totalmente elocuente.

—Mire, ahora mismo no me apetece mucho tener una conversación con una persona que tiene un aura tan negativa. Si usted cree que es un error que dos personas se amen es su problema, pero sobre todo, no conozco a su hija pero le digo una cosa, si una mujer luchara por mí la mitad de lo que ella luchó por tener a Parker a pesar de sus negativas, caería rendida a sus pies del mismo modo que lo está Parker. Otra cosa es cómo usted lleve tener una nuera. Y ahora, si me permite, estoy escribiendo una carta a Kristina para rogarle que cuide bien de la mujer más maravillosa que he conocido en mi vida. Porque sé que esa víbora que dice usted cuidará, respetará y amará a su hija. A veces el odio no nos deja ver la realidad de las cosas y es una lastima porque hacen una pareja maravillosa a la que le tengo una profunda envidia. Y ahora si es usted tan amable -le señaló la puerta.

—Solo espero que te lleves bien lejos a Parker y que no vuelva a verla jamás.

Salió de allí como si no hubiera escuchado nada de lo que le decía. Se fue con gesto ofuscado porque pensaba que había encontrado una aliada y resultó ser una defensora de la parejita.

En su casa, Parker trató de serenarse suspiró con fuerza, hizo que Kristina se sentara en la cama junto a ella, y le dijo:

—Amanda tiene cáncer, ha venido para decirme que seguramente se va a morir -mientras hablaba la miraba fijamente necesitaba que viera en sus ojos la verdad-. ¿Si alguien que ha sido para ti importante en tu vida, te dice que posiblemente no le quede mucho tiempo, qué harías? -Kristina la miró con el ceño fruncido. Parker cerró los ojos mientras apretaba las manos en sus brazos-. Cariño, eso que ves en las fotografías es simplemente un apoyo si es que se puede apoyar a alguien que sabe que tiene muchas posibilidades de morirse. ¿De verdad crees que yo te podría hacer algo así? ¿De verdad, Kristina?

La miró intensamente con los ojos vidriosos las lágrimas se habían agolpado al borde de sus ojos. Kristina sintió en ese momento un torbellino de calma en su interior que le provocó guardar silencio, tragó saliva, ver a Parker llorando le provocaba una tristeza que la paralizó sin saber ni qué decir ni qué hacer.

—Eres lo más importante que tengo en mi vida, te quiero -entonces le cayó una lágrima de su ojo derecho que Kristina limpió con delicadeza-. Te amo. No podría imaginarme la vida sin ti. Lo que le estaba diciendo a Úrsula era que no podía más, no puedo soportar esta tensión que estamos viviendo aquí y que nos lleva a discutir, a tener dudas, no puedo soportar que tu madre te siga haciendo daño, que me siga juzgando a mí que no vea la realidad, lo que me da miedo decirte es que me gustaría volver a Eugene, dejar la universidad renunciar a mi carrera para que podamos tener una vida tranquila, y sí me da miedo decírtelo porque sé que quieres estar aquí, que tu padre intercedió para que yo pudiera retomar la carrera, pero me he equivocado, fue un error volver. Pero jamás se pasó por mi mente dejarte. Estoy convencida que tú y yo tenemos un futuro juntas, un futuro que puede ser maravilloso porque lo más importante lo tenemos que es el amor. Pero aquí, aquí no, Kristina.

—¿Quieres dejar tu carrera? -la miraba con gesto repleto de tristeza.

—Sí -dijo con rotundidad-. Quiero que nos quedemos la ferretería de la señora Davis, que trabajemos juntas que vivamos nuestra vida lejos de la manipulación de tu madre, pero sé que pedirte eso es demasiado.

—¿No me vas a dejar? -preguntó con lágrimas en los ojos.

—Me duele que pienses eso, aunque reconozco que la visita de Amanda no ha sido lo mejor que nos podía pasar. Nunca te voy a dejar, mi amor, te quiero.

Kristina la besó con total desesperación, era lo que necesitaba escuchar, de pronto todos sus miedos se esfumaron, Parker la besó con intensidad hasta que se separó y le dijo mirándola.

—Nunca dudes de mi amor. ¿De acuerdo?

—Perdóname -se abrazó a ella con fuerza.

—No tengo nada que perdonarte, cariño -la separó con una sonrisa-. Y ahora, debo salir un momento.

Lo dijo dejándole un beso en la frente, salió de la habitación, en el comedor había dejado el bolso y la chaqueta, las cogió mientras se la ponía con un gesto severo marcando su rostro. Kristina salió tras ella.

—¿Dónde vas? -le preguntó inquieta.

—Voy a hacer algo que debí hacer mucho antes -se fue a marchar pero entonces volvió sobre sus pasos, posó la mano sobre la barbilla de Kristina, la besó y le dijo con contundencia mirándola fijamente a los ojos-. Y sí, Kris, quiero tener un hijo contigo porque eres la mejor persona que podía encontrar para formar la familia que siempre soñé, eres maravillosa me has dado la oportunidad de hacer realidad mi sueño junto a ti. ¡Mañana mismo empezaremos a mirar ese tema! Te quiero.

Con decisión salió por la puerta mientras Kristina se quedaba de piedra allí inmóvil en medio del comedor. Entonces algo le llegó a la mente y se golpeó la frente mientras se mordía el labio.

—¡No!

Anuncios

2 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 75

  1. Aix… ¡qué bien! Estoy feliz jeje. Estoy con farren Norieli, te mereces, escritora, una flor, un ramo, ¡un jardín! 🌹🌹🌹🌹😙

  2. Ojala Parker ya le ponga un asta aquí a Alexis, o a ver quien pero ya urge que a esa víbora la inter en , parker seguro va a ir a verla.
    Kristina ve tras tu mujer , y apóyala si es que va a ver a tu madre o ala escuela.
    Bien por amanda, y sobretodo que bueno que le dijo sus cosas a la víbora de Alexis, ya quiero ver que dice la carta,y que bueno que aceptó que Parker ya no es para ella y que la deje ser feliz.
    Todas las dudas de Kris ya tuvieron respuesta y ya esta arreglado el problema de las chicas, abra bebé 👶 eso es bueno , y ya urge que se regresen a su verdadero hogar.
    🌹 una fol para ti, me hiciste el dia feliz con la reconciliación de las chicas.👌👍💓

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s