PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 76

No era fácil para Alexis digerir lo que había sucedido aquella tarde. Ver a Parker en actitud cariñosa con aquella mujer le había abierto las puertas del paraíso, además, había podido fotografiar el momento para que nadie pudiera contradecirle y, no solo eso, Sam estaba con ella siendo testigo de aquel encuentro fortuito y del que se alegraba enormemente, que al final Sam hubiera decidido cambiar el restaurante. Sin embargo, aquella mujer lejos de dejarla tranquila saboreando su victoria, la inquietó más. Estaba contenta por la pareja, ¡no lo podía creer! Llevaba gesto serio y la barbilla se le había contraído formado un gesto de total rabia. Solo podía esperar que conociendo a Kristina aquellas fotos le hubiera hecho explotar para darse cuenta de la clase de mujer que tenía a su lado. Anduvo un buen rato por casa un tanto nerviosa, de vez en cuando miraba el móvil para ver si su hija le respondía pero no había dicho nada. Sonó el timbre y cuando abrió el gesto que se formó en su rostro demostró que estaba totalmente impresionada.

—¡Creo que ya va siendo hora de zanjar algunas cosas!

Dicho esto, Parker pasó por delante de Alexis con un aire realmente molesto. Se quitó la chaqueta, dejó el bolso y por un segundo se visualizó así misma mucho tiempo atrás cuando fue por primera vez a esa casa.

—Es curioso -le dijo mirándola fijamente mientras cruzaba los brazos sobre su pecho-. Usted en esta casa me pidió que cuidara de su hija y ahora que lo hago, no es capaz de aceptarlo.

Para Kristina todo lo sucedido había sido como un zarpazo en su corazón. Durante el tiempo que Parker estuvo con Amanda se había percatado de lo mucho que la amaba, de lo importante que era para ella y también de lo que la necesitaba a su lado. Había tenido tiempo para imaginarse la vida sin ella y solo de recrearlo en su mente se ponía enferma. Sin embargo, que ella le dijera con tanta rotundidad que era su vida le había hecho pasar de la desesperación a la felicidad extrema. Al ver las fotografías que su madre le envió, sintió resquebrajarse el alma, pero aún así con todos los pensamientos que tuvo y algo que estaba en contra de sus propias reglas, aunque la hubiera engañado sabía que la perdonaría porque la amaba tanto que no podía vivir sin ella. Se abrazó a Ilsa que había sido un apoyo para ella importantísimo durante el tiempo que Parker estuvo con Amanda. Después sonrió para dar una carcajada feliz no podía dejar de sonreír mientras enarcaba la ceja derecha al pensar que Parker la amaba tanto. Entonces su teléfono sonó.

—¡Sam!

—Hola Kristina… ¿qué tal estás?

—Bien, ¿qué pasa? -notó en su voz cierta preocupación.

—Nada solo quería saber cómo van las cosas.

—¿Por qué lo preguntas? -se sentó frunciendo el ceño.

—No, por nada… hoy he comido con mamá.

—¡Ah! Ahora sé porque me preguntas, ¡has visto a Parker!

—Pues… sí… ¿te lo ha dicho Parker?

—No, mamá me ha enviado unas fotografías desde su móvil donde Parker estaba abrazada a su ex mujer.

—¡Qué mamá ha hecho qué! -no daba crédito-. Ahora entiendo su actitud durante la comida, pues yo no me di cuenta que Parker estaba allí.

—No te preocupes hemos hablado cuando ha venido. Su ex mujer, Amanda, tiene cáncer y ha venido para despedirse.

—¡Oh Dios mío! -dijo apenada-. Pobre mujer.

—Sí -suspiró con fuerza-. Es atractiva ¿verdad?

—Kristina -le llamó la atención.

—No me hagas caso he tenido un día muy malo lleno de subidas y bajadas de emociones, más que una montaña rusa.

—¿Pero al final has hablado con ella de lo que te preocupaba? -preguntó con una sonrisa por la explicación de su hermana.

—Sí, ¿sabes lo que le pasa? Que está agobiada porque me ve a sufrir con el tema de nuestra querida madre, y lo que le había costado tanto es su carrera y está dispuesta a abandonarla por volver a Eugene, y lo que le daba miedo decirme era precisamente que quiere volver a Eugene porque sabe que yo quería venir aquí para estar con mi familia.

—Ves… eso me cuadra más. Kristina, Parker está enamorada de ti a mí me descolocó verla pero ahora me cuadra la explicación con la imagen que vi. Ella te quiere, cariño.

—Lo sé, pero es que todo es tan complicado… En Eugene éramos felices pero quise que recuperara la carrera y…

—¿Y qué vas a hacer? -preguntó al escuchar el silencio al otro lado podía imaginársela con gesto abatido

—Me encantaría quedarme aquí, pero amo demasiado a Parker como para perderla. Si ella está dispuesta volveremos allí.

—Será lo mejor.

—Y ahora, me temo que ha ido a verse con mamá. Porque le enseñé las fotografías y claro, vio que me las ha enviado ella. Solo espero que no le haga daño.

—Déjala, no va a pasar nada y quizá sea ella quien mejor pueda hacerle ver la realidad a nuestra madre.

En el comedor de casa de Alexis, estaban una frente a la otra. Parker la miraba con gesto serio y desafiante, mientras que Alexis la seguía mirando con ese odio que sentía por ella.

—¿Cómo te atreves a decirme algo así? -la miró girando levemente la cabeza mientras entornaba los ojos-. Aunque conociéndote no sé de que me extraña.

—No me conoce señora Davis, pero he venido para explciarle algunas cosas a ver si así es capaz de asimilar la verdad, porque hasta aquí ha llegado mi paciencia con usted, hasta hoy no he querido meterme en su relación con Kristina, pero cuando he llegado a casa y la he encontrado llorando de un solo plumazo se me terminó la impasibilidad con usted.

—¿Llorando? ¿Y soy yo la culpable? -preguntó con ironía enarcando las cejas.

—¡Qué bien sabe hacer el papel de abogada! Pero en este caso sería abogada del diablo.

—¡No voy a permitirte que me ofendas en mi casa! -se adelantó hasta ella mirándola con gesto repleto de hastío.

—Yo no la ofendo -respondió con total tranquilidad-. ¿Qué clase de persona ya no digo de madre, qué clase de persona envía unas fotografías con el único fin de hacer daño y, en este caso, a su propia hija además.

—Yo no quería hacerle daño, yo quería que viera la clase de persona que eres realmente.

—Usted se permite juzgarme sin conocerme, le recuerdo que aquí no estamos en uno de sus juicios, aquí estamos porque estoy harta de ver como trata de separarnos, como trata sin importarle hasta donde pueden llegar sus argucias para que Kristina me deje. Mire, Alexis, no siga por ahí porque Kristina no me va a dejar de la misma manera que yo no voy a dejarla a ella.

—¿Ah no? No debería sorprenderme tu actitud, para ti tener sexo con otra persona es prácticamente como un acto de caridad, ¿recuerdas lo que me dijiste con Kristina? Porque yo sí.

—Claro que lo recuerdo -le dijo sonriendo de lado acercándose un poco más a ella mostrándole bien a las claras que no le tenía miedo-. Solo que yo con la única persona que tengo sexo es con Kristina -Alexis entrecerró los ojos dolida por aquella frase-. La mujer con la que me vio es Amanda mi ex mujer, y ha venido porque se está muriendo. Pero claro, explicarle a usted que existe un sentimiento de amor hacia una persona a pesar de no estar a tu lado y de que no haya sexo no lo entiende ¿no? -pasó de largó y se puso justo detrás de ella mantenía su postura firme sin titubear en sus palabras-. Tiene razón en algo, yo debí parar a Kristina, era su profesora y debí darme cuenta que estaba sintiendo cosas por mí, ¿pero sabe qué? era muy sencillo, no podía ¿y sabe por qué? Porque a pesar de todo lo que nos separaba, principalmente nuestra diferencia de edad, me enamoré de ella.

—¡No me hagas reír! -soltó con una medio carcajada-. Tú lo único que hiciste fue dominarla.

—¿Dominar a Kristina? -esta vez quien dio una carcajada fue ella-. ¿Usted conoce a su hija?

—No, desde que entraste en su vida, no. ¿Y sabes por qué no la conozco? Porque tú le has hecho un lavado de cerebro para tenerla junto a ti, pero estoy segura que el día que un chico joven, apuesto y simpático se le pase por delante todo el amor que siente por ti se irá al infierno que es donde debe estar porque no es amor, es dominio.

—¿Usted quiere que su hija sea feliz? -le preguntó con el gesto muy serio porque aquello le había dolido.

—¡Por supuesto! Pero no a tu lado.

—Cuando la vi por primera vez me llamó la atención su tristeza, la pena que llevaba grabada en los ojos gracias a un chico joven, apuesto y simpático, me llamó la atención su manera de alejarse de todos, después descubrí a una chica encantadora, inteligente y falta de cariño. Pensé que podría ayudarla a aclarar todas sus dudas pero por muchas trabas que puse, por mucho que no quería hacer nada incorrecto por mi mujer, por Kristina y por mí misma, me había enamorado de Kristina. Y aún así, traté de ser firme tantas veces me tentó.

—¿Te tentó? Te recuerdo que quien se la llevaba a casa ersa tú, que quien vino hasta Port Charles a besarla ¡fuiste tú!

—Sí, vine aquí porque la echaba de menos, porque verla me llenaba de vida. Aunque estaba aterrada, y al besarme comprendí que Kristina tenía tantas dudas que debía resolverlas, lo mismo que yo.

—¿Tú, dudas? Yo diría más bien que lo tenías todo muy bien preparado. ¿Cuándo viniste a hacer tu obra de caridad con mi hija también la vas a culpar a ella?

—No puedo culpar a alguien que hizo lo que creía mejor para ella y para mí, no puedo culparla por amarme. Pero he venido a darle explicaciones, y le contestaré, yo vine con el propósito de no salir del hotel, y de hecho así lo hice. Me había separado y no quería verla porque entonces era libre y mi corazón me empujaba a ella irremediablemente. Traté de ni siquiera venir a Port Charles pero me fui imposible, así que decidí no verla porque sabía que lo único que nos detenía a las dos era, precisamente, mi matrimonio. Pero fue ella quien vino al hotel. Y ocurrió, para mí fue tan especial como para ella, jamás traté de abusar de su confianza, ni aprovecharme de sus dudas, Kristina me demostró que seguía pensando en mí, al igual que yo en ella. Alexis nos amamos mucho más de lo que incluso nosotras pensamos. Hoy hablaba con Amanda de su enfermedad pero pensaba en Kris, y creáme no soportaría que le pasara algo a ella.

—¡Vete de mi casa! No creo nada de lo que dices.

—Durante el año que estuvimos separadas lo único que hacía era pensar en ella, me daba cuenta que no podía vivir sin Kristina y sí lo reconozco, por eso vine a Port Charles por amor. Pero dispuesta a aceptar la vida que tuviera Kristina sin entrometerme en ella.

—¡Pretendes que te crea! Lo primero que hiciste fue convencerla para que dejara los estudios.

—Jamás haría algo así, ¡ve como no me conoce! Hicimos un trato cuando dejó la universidad y ahora Kristina está estudiando Marketing y estoy segura, completamente convencida de que lo va a sacar hacia delante. Le dije que no podía dejar sus estudios pero me insistió en que en ese momento prefería el amor. ¿No sé da cuenta que por mucho que hemos tratado de respetarnos las dos al final siempre acabábamos en el mismo camino? ¡Juntas! Sin poder vivir la una sin la otra. Le juro que lo que siento por su hija es amor, un amor de verdad, nunca señora Davis he amado a nadie como a ella, yo no soy ese monstruo que piensa que la necesito para mi cama. La amo, se lo dije, la amo con locura -le dijo acercándose a ella mientras la miraba con firmeza-. Cuando volvimos no lo hicimos por mi carrera solamente, lo hicimos porque Kristina quería solucionar este distanciamiento entre usted y ella. Lo hemos intentado todo, hemos intentado que nos entienda o, al menos, no nos entienda si no puede pero pensé que acabaría aceptando nuestra relación por su hija, por la felicidad de Kris, y lo único que hemos recibido por su parte son desprecios y amenazas.

-—Fuera de aquí! -le gritó pero al ir a pasar junto a Parker, ésta la detuvo en seco. Alexis miró su mano y después la miró a ella con total desprecio-. ¡Suéltame!

—No voy a permitirle que vuelva a hacer daño a Kristina -la miró con los ojos repletos de fuerza.

—Tú eres la que le hace daño. Tú.

—¿Usted ha amado a alguien alguna vez? -la mirada de Alexis se convirtió en fuego-. No lo creo, si fuera así se daría cuenta de que le estoy diciendo la verdad y que su hija es feliz a mi lado de la misma manera que lo soy yo a su lado.

—Fuera de mi casa.

Parker fue a por su bolso y chaqueta, lo recogió deteniéndose nuevamente frente a ella.

—No utilice sus malas maneras para manipular a Kristina, no utilice su insensibilidad contra ella porque no voy a permitirle que le haga daño. No señora Davis, ahora Kristina no está sola a su merced, ahora me tiene a mí y usted puede ser mala enemiga, ¡pero no trate de saber hasta dónde puedo serlo yo! Respete a Kristina, se lo ruego.

—¡Cómo te atreves a decirme algo así! ¡Es mi hija! Tú serás un pasatiempo pero yo seguiré siendo su madre. Tú saldrás un día de su vida, pero yo seguiré en ella porque es mi hija.

—Los hijos no son propiedad, a los hijos hay que tenerles respeto y darles libertad.

—¿Para que alguien como tú tenga el camino fácil para aprovecharse de ella?

—No, para que alguien como usted no pueda destrozarle la vida. Espero que reflexione no me gusta comportarme del mismo modo que usted, pero yo también sé y esta vez sí es una amenaza.

—¿Y tú hablas de libertad? Cuando quieres tenerla así bajo tu poder.

—No, señora Davis -suspiró tratando de no alzar la voz-. Kristina es libre a mi lado lo que no se merece es que le haga daño, no sé si es capaz de saber la suerte que tiene teniéndola de hija. Si no es así, se lo digo yo. No se meta nuevamente entre nosotras.

—¡Eres…!

—Soy la mujer que hace feliz a su hija, y que la ama con locura, antes de hablar, téngalo siempre presente.

Parker se marchó con la sensación de haberle dicho todo cuanto quería. No se planteó que pudiera entenderlas, simplemente se quedó tranquila y en paz consigo misma. Quien estaba que parecía iba a explotar de un momento a otro era Alexis, su orgullo le impedía aceptar que quizás esa mujer no era como ella pensaba, pero no podía dejar que con su bonito discurso ganara porque eso era lo que había hecho con todos, porque en el fondo utilizaba la misma máscara que Julián con el resto de personas, podía imaginar la clase de vida que tenía su hija a su lado, porque ella misma lo había vivido bajo el dominio de Julián.

Mientras tanto, Amanda se había tumbado tras acabar de escribir la carta. El sonido del teléfono de la mesita de noche la asustó. Le dijeron que tenía una visita y al decirle quién era sonrió de lado, cogió el sobre y bajó.

Allí estaba Kristina sentada, se notaba que estaba nerviosa y cuando la vio se puso en pie. Amanda le sonrió.

—Vaya sorpresa -le dijo sentándose en el sillón que había frente a ella.

—Hola, venía porque quería disculparme por como me he comportado cuando has venido a nuestra casa.

—¡Por cerrarme la puerta en las narices! ¿Dices eso?

—Sí, lo siento no debí…

—Bueno supongo que has venido para disculparte por eso pero porque sabes que tengo cáncer ¿no?

—Sí -dijo algo nerviosa.

—Algo más que dice a tu favor, a Parker le gusta la gente sincera. Por eso se molestó tanto contigo cuando escribiste aquella carta.

—La verdad que siento mucho lo que te pasa.

—Lo sé. Tú no eres como tu madre.

—¿Mi madre? -la miró sin entender.

—Ha venido para hablar conmigo y poner como hoja de perejil a Parker. ¡Chica menuda manía le tiene!

—Sí -agachó la cabeza pensando que su madre se estaba obsesionando demasiado con el tema.

—Esas cosas, pueden pasar. A mí la madre de Parker nunca me quiso -ante la mirada de Kristina agregó sonriendo-. Creo que me tenía calada. Sin embargo, estoy segura que si te conociera estaría feliz. Kristina me alegra que hayas venido porque voy a darte algo, es una carta que quiero que leas cuando estés sola, cuando no esté Parker delante, estoy terriblemente cansada para hablar contigo sobre esto ahora. Pero me alegro que estés con ella, puedo irme tranquila de que la vas a cuidar y querer.

—A pesar de lo que puedan decir todos, la amo -la miraba con ese gesto de amor que tanto transmitía Kristina.

—Lo sé, has luchado por ella con muchos bríos. No la dejes escapar ¿de acuerdo?

—De acuerdo -sonrió de lado.

—Yo lo hice y es de lo que más me arrepiento. ¡Aunque diga que quien tiene suerte de verdad es ella por tenerte a ti! Eres realmente afortunada.

—Lo sé, Parker es una mujer muy especial a la que no pienso dejar.

—Bien, pues te agradezco mucho la visita me voy muy contenta de este viaje, excepto por el grano en el culo que es tu madre, me alegro poder hablar contigo.

—Yo también. Te prometo que voy a hacer lo imposible por hacer feliz a Parker.

—Parker sigue teniendo muy buen gusto para las mujeres -le guiñó un ojo divertida tratando de quitar un poco de seriedad a la conversación

Se levantó y la miró con una sonrisa leve, no se dieron dos besos despidiéndose con un frío adiós.

Aligeró el paso porque quería llegar a casa antes que Parker, necesitaba quitar la maleta y volver a tener la casa como siempre. Llegó con los nervios disparados hablar con Amanda le había provocado una desazón terrible en el estómago. Aquella mujer había compartido más de quince años con Parker, y ahora ella era la que tenía la responsabilidad de hacer feliz a Parker, se había comprometido a ello y sin duda, iba a luchar por conseguirlo. Se había prometido a sí misma que confiaría en ella siempre, que por mucho que su madre quisiera separarlas no lo lograría y que si lo quería así, se irían a Eugene al día siguiente si quería, pero necesitaba vivir con Parker ella era su vida.

Estaba nerviosa porque sabía que al ver las fotografías le había provocado una rabia contra su madre y debía estar hablando con ella. Se sentó en el sofá esperando su llegada, abrazó a Ilsa feliz.

—¡Vamos a ser una familia maravillosa, Ilsa! Te lo prometo.

Había pasado media hora cuando la llave rodó en la cerradura, se levantó nerviosa. Porque oyó como la puerta se abrió y cerró demasiado rápido.

—¿Parker?

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4 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 76

  1. Hola Laura, bueno todo tiene su fin. Pero me alegra mucho saber que no te gustaría que acabara esta historia.
    Gracias.

  2. No por favor no dejes de escribir sobre esra pareja.!!!!!! Son la prueba de que ante todo siempre gana el amor, ya sea por edades por sexo….d igual las keremos siempre con nosotras….👭👭💏💏💏💁💁💁

  3. Hola Farren, pues la verdad estoy convencida que no queda mucho, pero tampoco sé decirte cuantos capítulos, porque esta historia se escribe sola y las protagonistas parece que no quieren dejar de serlo en este blog.
    Creo que Parker tenía que actuar. A ver si surte efecto o no.
    Un abrazo, ánimo y cuídate

  4. Sus verdades bien cantadas de Parker para Alexis.
    Kristina , disculpándose con Amanda, y jajaja ambas dicen que Parker tiene buen gusto para las mujeres.
    Tiene razón Kristina serán una hermosa familia.
    Y para cuando internan a la loca de Alexis ???.
    Una pregunta como soy nuevo leyendo tu historia, Cuantos capys serán de está increíble historia???.
    💕💝

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