PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 78

Alexis aquel sábado se sentía abatida. Parecía que todo giraba entorno a Parker, quiso dejar de pensar en ella y su hija, decidió salir a caminar y perderse un rato por la ciudad. Sabía que en el momento Sam se enterara de que había estado haciendo fotografías para enviárselas a Kristina iba a tener un nuevo enfrentamiento con ella. Suspiró con rabia marchándose de casa, desde que Parker había llegado a la vida de su hija en Wesleyan todo se había transformado en enfrentamientos con Kristina y nada había surtido efecto, todo lo que había hecho para salvar a su hija de esa mujer no le había servido, ni denunciarla en la universidad que pensó sería definitivo, ni aquellas fotografías con su ex mujer. Cada vez que trataba de hacer algo para separarlas más se unían, más fuerza parecía tener la relación. Quizá lo que debería hacer era dejar que ellas solas tuvieran sus enfrentamientos, sí quizá había actuado mal, se había cejado en separarlas a base de enfrentarse con Kristina, y la mejor manera de provocarlas era dejar tranquila a su hija. Sí, estaba segura que sin ella de por medio, que era la que más las unía acabarían teniendo graves problemas.

Mientras, tras aquella frase de Kristina, la pareja había dejado las carcajadas y las bromas, para ponerse más serias. Sabían que debían enfrentar esa conversación de futuro.

—¿Qué quieres hacer, Parker?

—Ya te lo dije, Kristina. Quiero tener una vida tranquila contigo, con los problemas diarios que vendrán que serán nuestros problemas pero sin tener que vivir pensando si tu madre va a provocar una situación tensa. No me importa dejar mi carrera, no me importa de verdad. Soy feliz a tu lado y quiero seguir siéndolo, quiero seguir saliendo a correr por las mañanas contigo, poder disfrutar del mar sentadas mientras nos abrazamos, quiero sentirte libre sin miedos, quiero que esto desaparezca de ahí -le dijo graciosamente mientras ponía su dedo índice en la arruga que se le formaba a Kristina en su frente cuando algo le preocupaba. Aquel gesto arrancó una sonrisa en ella-. Pero sé que tu familia está aquí y comprendo que es muy importante para ti. Soy consciente de ello.

—Parker, mi familia eres tú. Y estoy de acuerdo contigo en todo lo que has dicho -le sonrió.

—¿Entonces quieres que volvamos a Eugene?

—Sí.

—¿Y que compremos la ferretería de la señora Davis?

—Sí, también pero… con alguna puntualización de lo que has dicho.

—A ver… soy toda oídos.

Le dijo mientras dejaba sus manos en las caderas de Kristina, que se había arrimado más a ella, pasando los brazos alrededor del cuello.

—¿Por qué no esperamos a que termines en la universidad? No hace falta que la dejes, siempre tendrás más oportunidades de encontrar un trabajo en Eugene con un buen expediente que dejando el trabajo. No quiero que pierdas tu carrera, no me lo podría perdonar, me sentiría responsable -Parker la miraba con una sonrisa dulce-. Entonces podemos volver a nuestra casa, comprar la ferretería que sabes la señora Davis va a esperar estos tres meses y si te apetece que empecemos el camino juntas, por mí siempre y cuando no te pongas falda, será maravilloso.

—¡Kristina! -dio una carcajada feliz.

—Pero antes de eso, como bien dijiste tendríamos que empezar a mirar el tratamiento para tu embarazo.

—Sí, eso no lo podemos posponer mucho.

—¡No empieces! -le llamó la atención cambiando su gesto de sonrisa feliz por seriedad-. Mira, esto es lo que yo he pensado. He estado mirando una clínica que hay en Eugene, como hemos dicho que vamos a ir a ver al señora Davis, podemos aprovechar para ir a dar un vistazo.

—Pero cariño… es un tratamiento caro.

—Espera. Sé que lo que te voy a decir no te va a gustar pero piensa una cosa, es nuestro futuro.

—Ya no me gusta -le dijo frunciendo esta vez ella la frente.

—¡Quita esa arruga! -le tocó la frente con una sonrisa divertida mientras la besaba-. Tengo el dinero de mi padre, ¡espera! -la cortó cuando fue a hablar-, es cierto que con lo que tú ganas no vamos a poder hacer frente al pago porque tienes razón el tratamiento es elevado, y que aunque el negocio de la señora Davis nos va a ir muy bien porque si ella lo ha conseguido con esa mala uva que tiene ¡qué será de nuestro negocio cuando estés tú allí con esa maravillosa sonrisa! Duplicaremos los beneficios -Parker dio una carcajada-. He hecho cálculos y si todo va como pienso, podremos ganar mucho dinero si enfocamos bien el trabajo de los pedidos. Entonces le devolveremos el dinero a mi padre. Y una vez estés embarazada, me gustaría que no trabajaras ni hicieras nada que no te guste, que te centres en nuestro peque y en ti.

—¡Caray! Lo tienes todo muy bien pensado, aunque no me sorprende.

—Y después, siempre puedes volver a la universidad.

—¿Cómo no voy a estar loquita por ti? -le sonrió acariciándola con ternura mientras la miraba emocionada-. Estoy de acuerdo contigo. Pero entonces… si habías mirado la clínica en Eugene…

—Sí, Parker. Quiero volver allí, quiero a mi familia pero es hora de tener la mía propia e irme allí no significa renunciar a ellos.

—Tu padre no lo va a entender.

—Lo sé, pero mi padre me va a respetar, nos va a respetar. Y quiero vivir la vida intensamente a tu lado sin nadie que nos ponga trabas. Solas tú y yo, bueno… con Ilsa y nuestros peques -dijo emocionada.

—Está bien… entonces lo único que teníamos que hacer era hablarlo con tranquilidad.

—Claro, yo sé que el universo nos ha unido porque nuestras energías fluyen del mismo modo. Y reconozco que nunca me ha sido tan fácil hablar de cosas complicadas con nadie como contigo. Aunque -elevó el dedo-, reconozco que esta vez estaba muerta de miedo.

—Mira, cariño, nunca he creído mucho en eso de las energías pero… por esta vez debo admitir que a mí me pasa lo mismo contigo. Nuestras energías deben ser muy fuertes.

—No lo dudes.

—Me muero de ganas de ir a Eugene.

—Yo también.

Tras darse unos cuantos mimos, decidieron ponerse su ropa de deporte para ir a pasar un buen rato distendido con Ilsa. De camino al parque Kristina se detuvo en una casa de animales y salió con un frisbee para Ilsa.

—¡Pero cariño qué va a pasar cuando tengamos niños, si a Ilsa le compras de todo! -le decía muerta de risa Parker.

—Se lo va a pasar genial, ayer vi a nuestro vecino jugando con su perro. ¡Y nuestra Ilsa lo va a disfrutar igual! Y cuando tengamos niños seré una madre de esas que les compran de todo y los consienten.

—¡Ay Kristina! -sonrió mientras la abrazaba.

—¡Vamos pequeña!

—No sé quien va a disfrutar más si ella o tú.

—Las dos ¿verdad? Y tú también.

—Yo ya estoy disfrutando de verte esa cara feliz -se dieron un beso corto.

Buscaron un lugar donde no molestaran a nadie, en medio de una arboleda encontraron el espacio perfecto para ponerse a jugar con la perra que movía el rabo divertida. Le habían quitado la correa y el animal se veía feliz saltaba de Parker a Kristina mostrándoles su felicidad. Entonces Kristina se puso en un lado para lanzar el frisbee mientras Parker se colocaba detrás de ella dejándole una distancia prudencial, lo hacía con el teléfono en la mano preparada para inmortalizar su primera carrera. Kristina lanzó el disco fuerte pero Ilsa no se movió del sitio mirándola fijamente.

—¿Qué pasa? -le preguntó Kristina que se había recogido el pelo en una coleta como Parker a la perra que la miraba jadeante.

—Me parece que no sabe como funciona, cariño -apuntó tratando de no sonreír Parker.

—Pero si eso debería ser innato en ella.

—Bueno… pues se lo vas a tener que demostrar.

—¿Yo? -sonrió divertida ante la carcajada de Parker a quien se acercó para hacerle cosquillas mientras le decía-. ¡Eres muy mala! ¿Lo sabes?

—Kristina para… -le decía mientras Ilsa ladraba y saltaba alrededor de la pareja.

—¿Cómo se lo voy a demostrar? -la miraba feliz.

—Yo me pongo aquí y te lo lanzo sales corriendo y lo coges.

—¿Me tomas el pelo? -respondió con una sonrisa irónica.

—No, mi amor, ten en cuenta que Ilsa ha sufrido mucho y no es una perra como el resto, hay que darle confianza y enseñarle las cosas.

—Eso es cierto… como tú has hecho conmigo -le dio un beso rápido-. Bueno… venga… Ilsa mira esto.

—A ver, Ilsa ¿preparada? ¡Vamos a por él! -Parker lanzó con fuerza el frisbee muerta de risa al ver salir corriendo a Kristina y la perra ladrando feliz-. ¡Venga venga! ¡No te olvides de saltar, cariño!

—¡Muy graciosa! -le gritaba mientras corría-. Vamos Ilsa. ¡Mío!

—¡Bravo! ¡Muy bien! -aplaudía Parker mientras Kristina le frotaba la cabeza a Ilsa y corría a dárselo a Parker, eso y un beso-. Toma. ¿Lo he hecho bien?

—Tú todo lo haces bien -le guiñó el ojo con esas ganas locas de besarla.

—Hazlo.

—¿El qué?

—Besarme, lo estás deseando me lo dicen tus ojos.

Sin dudarlo, Parker la besó con pasión mientras la abrazaba y Kristina hacia lo mismo. Después ambas sonrieron felices.

—¡Vamos Ilsa ahora tú, cariño! -le dijo Kristina con un tono de voz feliz.

—¡Venga tú puedes cariño, vamos! -la animaba Parker.

—¿Preparada? -la perra la miraba moviendo el rabo con rapidez-. ¡Ya!

Lanzó el frisbee y la perra salió tras él, Parker grababa la escena al tiempo que las dos la animaban, ante la sorpresa de ambas dio un salto espectacular para coger, finalmente, con su boca el disco. Las dos aplaudieron felices mientras seguían animándola, y la perra volvía a toda velocidad con el rostro feliz moviendo la cola insistentemente.

—¡Muy bien mi niña! -le decía feliz Kristina.

La estaba abrazando mientras la acariciaba y Parker seguía grabando con el móvil, en ese momento sintió que ambas eran parecidas tan solo necesitaban confianza, amor y respeto para crecer, para ser mejores, para olvidar un pasado con mil heridas que podían ser curadas de la misma manera que Kristina estaba haciendo con Ilsa dándole su amor, igual que ella hacía con Kristina haciéndole ver que era lo más importante en su vida. Sonrió satisfecha mientras detenía la grabación.

—¿Lo has visto, cariño? -le preguntaba feliz.

—Sí, esta chica es toda una campeona -respondió Parker metiendo el teléfono en el bolsillo mientras acariciaba a Ilsa que se preparaba para volver a correr. Kristina lanzó el frisbee al tiempo que Parker la abrazaba por detrás dejándole un beso en la sien y le murmuraba al oído-. Te quiero, mi amor.

Lo susurró con un tono repleto de amor, Kristina se giró mirándola con la misma pasión que vio en sus ojos, se acercó mordiéndose el labio inferior y Parker dio una carcajada sabiendo lo que iba a suceder. Mientras ellas se besaban apasionadamente Ilsa se sentaba con el frisbee en la boca esperando que le dijeran algo.

No muy lejos había estado siguiendo toda la escena Alexis. Aquella imagen era la de la felicidad absoluta. No podía negarlo, de nada había servido que le enviara las fotografías, Kristina parecía totalmente embrujada por Parker, en ese momento en que se habían sentado en el césped y veía como Kristina estaba pendiente de ella y le provocaba reír, sintió por primera vez que realmente había perdido la batalla contra ellas, que su hija era su fiel reflejo, no quería dar su brazo a torcer con Parker del mismo modo que ella no lo dio con Julián. Respiró profundamente sintiendo una pena intensa por su hija que en ese momento pasaba su brazo por la espalda de una sonriente Parker. ¡Cuanto debía estar disfrutando de su victoria por arrebatarle a Kristina! ¡Cuánto! Jamás le perdonaría haber transformado a su hija y volverla como ella, dependiente de un amor equivocado.

Al llegar a casa la pareja compartió una ducha de lo más intensa, después, salieron a comprar juntas porque Parker quería hacerle una comida especial que hacía su madre típica de Boston. La compra fue divertida y al regresar, Kristina se dio cuenta que no habían comprado bebida, tras preguntarle si era mejor, vino o cerveza, salió en busca del vino tras un beso intenso a Parker.

—¡Cuídala, Ilsa! -le dijo dando sus mimos a la perra.

—No tardes, cariño que esto se hace rápido.

—¡Yo pondré la mesa cuando vuelva! -le gritó desde la entrada.

Parker sonrió aquellas cosas de Kristina que siempre le sorprendían gratamente. Suspiró con fuerza mientras sacaba las cosas de la bolsa y canturreaba a la vez. Estaba preparando la sopa de verduras y almejas cuando sonó su móvil. Miró la pantalla y sonrió. Allí estaba Úrsula la atendería mientras movía la sopa.

—¡Úrsula!

—¡Dime… dime… lo siento no he podido resistirme! Sé que no debería pero… ¡dime qué tal fue!

—¿Cómo lo sabes? -le preguntó extrañada ante la efusividad de su amiga.

—Me lo dijo Kristina, me lo contó ella.

—¿Cuándo?

—¿Cómo que cuándo? -su voz cambió.

—¿De qué hablas, Úrsula?

—¿De qué hablas tú, Parker?

—De la visita de Amanda ¿y tú? -preguntó con gesto totalmente perplejo.

Al otro lado, silencio absoluto.

Ese día, Alexis fue a casa de Sam a comer, sabía que no sería un encuentro fácil y estuvo tentada de no ir, no le apetecía una nueva discusión pero tenía ganas de estar un rato con sus nietos, al menos le ayudaban a no pensar en sus problemas y mucho menos en Parker. Al llegar, llevó como siempre unos pasteles que eran la debilidad de su nieto. Al verlos dijo.

—¡Abuela debes cambiar de pasteles, la tía Parker nos compró unos buenísimos! ¿Los has probado?

nota de la autora: JA JA JA JA JA pobre Alexis.

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7 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 78

  1. Gracias Farren. Parker con falda vuelve loca a Kristina. Y creo que a Alexis le están dando de su propia medicina, espero que baje ese orgullo contra la pareja. Aunque no sé yo…
    un abrazo. Espero que estés mejor y con buen ánimo

  2. Gracias Farren.
    Yo creo que Parker con falda, pierde a Kristina. Bueno Alexis para mí está recibiendo un poco lo que se merece, lo que no sé es si con tanto orgullo va a bajarse del burro y entender a la pareja. A ver qué pasa con esto.
    Un abrazo.

  3. La verdad que si, sigue cegada en que parker es una bruja malvada, pero creo que en el fondo muy en el fondo se esta dando cuenta de que toos la quieren y a es paso perdera a su hija por egoista!!! Todos estan disfrutando de kristina ese tiempo que anda en port y no ce que no lo esta aprovechando….

  4. 😂😄 la tía Parker, eso le cayó en el hígado a la pobre abuela.
    Espero que pase este tiempo muy rápido y ya se marchen y empiecen a formar su familia.
    Eso de que no use falda , es para que ella no se distraiga en su trabajo , ya que tiene como mujer a una belleza 😉

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