PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 81

El miércoles por la tarde Molly fue hasta casa de la pareja para quedarse con Ilsa, aprovecharía que no tenía clases ni jueves ni viernes para poder estudiar y adelantar trabajos. Había quedado con ellas que las llevaría al aeropuerto. Se despidió de ellas insistiéndoles que estuvieran tranquilas por Ilsa que no se iba a mover de casa, la iba a disfrutar todo el tiempo. Durante el trayecto, Parker había repasado la conferencia, y Kristina había estado estudiando para el examen. Tenían un par de horas antes de irse a cenar para poder disfrutar de un buen paseo por la ciudad. Decidieron cenar en un restaurante cercano al hotel y, tras un paseo corto, se retiraron a la habitación. Estaban en el piso veinte y desde allí tenían una visión de la ciudad impresionante. En ese momento bajo un cielo estrellado y como protagonista la luna llena, la pareja se encontraba mirando a través de la ventana, Parker tenía abrazada a Kristina que reía divertida.

-¡No sé como lo haces para encontrar siempre el punto romántico a las cosas! -le decía Parker.

-Me lo has enseñado casi todo tú. Recuerdo tus clases que eran una lección de romanticismo intenso que me erizaba la piel.

-¡Pero si no me escuchabas! -le estrujó fuerte mientras la besaba.

-¡Ay qué tiempos aquellos donde soñaba cómo sería besarte! -se giró apoyando sus manos en el pecho de Parker-. Y que maravilla es besarte.

Entonces se besaron con ternura mirándose a los ojos.

-Me alegro que sea tan maravilloso para ti como para mí.

-¿Tú lo pensabas?

-Sí -rio divertida formándose en su rostro una expresión de felicidad absoluta.

-¡Lo sabía! -exclamó sonriendo complacida.

-Me costaba un mundo resistirme -le dijo poniendo gesto divertido ante la carcajada de Kristina.

-¿Sabes una cosa, cariño? Ayer repasé un diario en el que anotaba los sentimientos y emociones que despertabas en mí, recuerdo que cuando fui a Wesleyan y me dijiste que volvías con tu mujer, lo guardé y me obligué a no volverlo a leer, pero él me ayudó a entender mejor las cosas que me pasaban para no terminar pensando que todo eran imaginaciones mías, y poder aguantar todo el tiempo hasta que volviste.

-Pero ahora estamos aquí, somos felices y creo que Sam tiene razón cuando dice que era necesario separarnos.

-¡Quizá si! ¿Has hablado con mi hermana de esto? -preguntó sonriente porque sabía que su hermana estaba siendo un apoyo para Parker.

-Sí, alguna vez.

-Sabía que mi hermana te iba a ayudar -le dijo sonriendo mientras le daba un beso-. Cariño deberíamos acostarnos, mañana tienes que estar fresca. ¡Me hace mucha ilusión estar ahí escuchándote!

-Lo sé, por eso les pedí que me reservaran un lugar para ti. Recuerda que mañana comemos con los decanos y demás profesores -decía mientras cada una se iba a su lado de la cama para coger el camisón.

-Sí, sí lo recuerdo. Venga, mi amor, acuéstate. Voy a darte un masaje.

-Mmmmm -cerró los ojos poniendo gesto de placer.

-Pero para que te duermas -le advirtió seria.

-No sé yo…

Dieron una carcajada y se cambiaron para acostarse.

A la mañana siguiente bajaron juntas a desayunar, allí Parker se encontró con alguna compañera de anteriores conferencias, les presentó a Kristina ante la mirada de alguna de ellas un tanto molesta y ella sabía por qué, estaba segura que alguien habría dicho que estaba con una antigua alumna y eso sentaba fatal entre el profesorado. Kristina, que también había captado alguna que otra mirada, conforme fue conociendo a la gente que iba a estar en la mesa con Parker para hablar sobre escritoras, se fue sintiendo más a gusto y reconfortada. Entraron al salón de actos donde iba a proceder la conferencia, un lugar bastante grande con un buen número de asistentes. Kristina se sentó junto al marido de una de ellas. El hombre no sabía muy bien de que hablar con aquella joven que desentonaba del resto, se sentía algo incómodo con su presencia. Kristina que percibió aquella incomodidad sacó el móvil y comenzó a mirar algo para dejar pasar el tiempo.

La mesa redonda fue interesantísima, a Kristina le encantó sobre todo las intervenciones de Parker, desde esa primera fila la observaba y se sentía orgullosa, además de enamorada y feliz. Hicieron un descanso que aprovechó Parker para acercarse hasta ella.

-¿Qué te ha parecido? -le preguntó sonriendo mientras entrelazaba los dedos de su mano derecha con los de Kristina de la mano izquierda.

-Qué eres la mejor.

-Kris -le dijo cerrando los ojos mientras cruzaba los brazos sobre el pecho-. Puedes ser un poco menos subjetiva.

-Me ha parecido una charla muy interesante sobre las mujeres escritoras, además, eres la mejor.

-Me alegro que te parezca interesante.

-Eso sí, te has puesto falda y me tienes loquita -le susurró estirando de la solapa de la chaqueta para acercarse hasta su oído-. No veo el momento de irnos a la habitación.

-¡No seas impaciente! -le devolvió el susurró en el oído y ambas sintieron el mismo escalofrío en la piel.

-¡Parker quiero presentarte a la doctora Gillson! ¿Puedes venir?

-Sí, claro. Hasta ahora, cariño.

Kristina suspiró con fuerza sin dejar de mirarla, se sentía afortunada de tenerla, de poder sentir ese sentimiento tan maravilloso como era el amor tan intenso que sentía por ella. Y la admiración por su trabajo. Parker ponía la misma pasión a la hora de amar que a la hora de trabajar, quizá por eso tenía el éxito asegurado en ambas cosas.

La primera parte de aquella conferencia terminó y se marcharon a comer. Volvieron a hacerlo todos juntos, Parker se sentó al lado de Kristina que en aquel grupo reducido de mujeres se atrevió a hablar y Parker la miraba muy feliz de ver como participaba, lo hacía francamente bien, dejando a más de una boquiabierta. Parker adoraba ese lado de Kristina, era capaz de atraer la atención de la gente, había mejorado mucho dejando a un lado las dudas e inseguridades que tenía. Después subieron un rato a la habitación para arreglarse y bajar para dar la conferencia Parker.

-¿Has visto a la rubia, cómo se llama?

-Dorotea.

-¡Eso! ¿has visto cómo me mira? -le preguntó apoyada en el marco de la puerta del baño mientras la observaba como se arreglaba.

-Sí, cariño. No hagas caso de los prejuicios. No volvamos a lo mismo.

-Lo sé. ¡Tengo unas ganas de que empieces con tu conferencia! -exclamó feliz.

-Te va a gustar.

-Lo sé, he cotilleado mientras veníamos en el avión.

-¿Cómo que has cotilleado? -la cogió de la cintura mirándola con gesto serio.

-Sí, y sé que me va a encantar -rodeó el cuello con los brazos.

-Mira, nunca he disfrutado tanto de una conferencia como con esta. Me alegra tanto que estés aquí.

-Y a mí -le sonrió besándola.

-Esta noche en cuanto acabemos nos vamos a cenar por ahí.

-¿Y por qué no aquí? Así no perdemos tiempo.

-Kristina -le dijo frunciendo los labios-. Hay tiempo para todo, mi vida. Y no siempre vamos a tener posibilidad de estar en Los Ángeles.

-Está bien, lo que tú digas.

-Vamos.

Salieron felices de la habitación, Parker se retocó un poco el maquillaje y Kristina le ayudó con la melena. Llegaron al salón cogidas de la mano. Parker subió hasta el escenario donde iba a dar la charla, primero lo haría ella, después lo haría Dorotea. Ésta se encontraba hablando con una de las organizadoras del evento cuando se acercó Parker.

-Así que tu novia esa jovencita era alumna tuya… ¿sabes eso lo que significa, verdad? -le espetó con gesto un tanto irritado-. No sé como puedes estar dando esta conferencia, estoy pidiendo que me cambien a mañana, no quiero compartir mi buen trabajo con alguien como tú que defenestra el honor del profesorado.

-Dorotea… por favor -trató de mediar la organizadora mirando a Parker con gesto de disculpa.

-Me parece muy bien si quiere cambiarse de día. A mí tampoco me apetece dar la mía con una persona como usted.

-¿Cómo te atreves? ¡Yo soy una persona intachable! -le recriminó ofendida.

-Puede -sonrió de lado-. Tan intachable como intolerante.

-¡Es inaudito! -bramó.

-Por favor, Dorotea mira esto me parece que es un poco excesivo por tu parte.

-O me cambias el día o me voy, y a ver como justificas que me he ido si te interesa airear este escándalo.

-Está bien -renegó mirando a Parker algo preocupada-. Haremos una cosa, voy a ver si alguien quiere cambiar la conferencia y asunto arreglado.

-¿Asunto arreglado? -preguntó Parker seria-. ¿Crees que esto es ético?

-No, Parker, tienes razón pero… no quiero tener problemas.

-¡El problema es ella! -dijo indignada.

-Dorotea, por favor -respondió la organizadora-. Me gustaría que cogieras tus cosas y dejes este espacio, mientras voy a buscar a alguien.

-No creo que lo encuentres, es un bochorno para nosotras las docentes verdaderas y de prestigio estar con ella.

-Lo que es un bochorno es su manera de actuar, dice que es intachable como docente, pero como persona deja bastante que desear. Será un placer no compartir con usted esta conferencia porque si no sabe respetar a las personas no creo que sea tan buena docente como presume ser.

Dicho esto, Parker se dio la vuelta y la dejó con la palabra en la boca. Al minuto la organizadora volvió con los nervios desatados.

-De verdad, disculpa Parker creo que Dorotea se ha excedido y mucho. He tenido problemas para poner a alguien contigo a dar la conferencia.

-¿En serio? -preguntó enarcando una ceja totalmente atónita, mientras se quedaba boquiabierta no esperaba algo así, era la primera vez que le ocurría.

-Sí, en serio, todas querían pasarse contigo y ninguna dar la conferencia con Dorotea. ¡Y no sabes lo que me alegro! -exclamó sonriendo-. Lo siento de verdad, si fuera por mí la hubiera echado pero no puedo tomar ese tipo de decisiones.

-Gracias -le sonrió ampliamente-. Lo sé disculpa es que me ha puesto un poco nerviosa.

-Bueno he tenido que sortear entre todas una compañera para que esté contigo, ha ido a recoger su trabajo, mientras tú hablas ella prepara el suyo.

-Gracias otra vez, y te entiendo perfectamente.

-No comparto este tipo de reacciones, ni mucho menos las apoyo.

-Tranquila, desde que hemos llegado he tenido que soportar algún que otro comentario y mirada.

-No te debes acostumbrar a eso ¿verdad?

-No, la verdad que es como un peso en mi espalda continuo, la diferencia de edad entre nosotras es un reproche por parte de la gente, pero tampoco estoy por la labor que nadie me amargue la vida.

-¡Buena actitud! Y me alegro de la reacción del resto de profesorado.

Cuando se quedó allí, miró a Kristina que sabía debía estar a punto de subir al escenario. Al hacerlo, con la mirada le envió toda la fuerza que pudo y el apoyo ante lo que había ocurrido. Le mandó un beso y fue suficiente para que Parker tomara aire y con ese apoyo diera una de las mejores conferencias que se habían dado en la universidad. El silencio en la sala era absoluto, su voz llegaba a cada persona convirtiéndose en la representante de Mary Shelley haciendo llegar su esencia como escritora y analizando su obra. Al llegar el punto de Frankenstein sus palabras provocaron la reflexión del público preguntando sobre los fines y límites de la ciencia con aquel monstruo que se había creado, aquellos doctores que durante aquella época jugaron a ser dioses tratando de revivir a personas fallecidas. Al terminar su exposición la gente le regaló una sonora ovación.

Kristina la miraba orgullosa y feliz, Parker se había sentado a un lado del escenario para presenciar la exposición de su compañera sobre Ana Frank. En un momento dado Parker miró a Kristina trasladándose ambas una sonrisa de admiración, sin embargo, en ese momento Parker vio como Kristina metía su mano en el bolso y le hacía un gesto de que le llamaban por teléfono. Durante algo más de media hora estuvo fuera del recinto. Cuando la compañera de conferencia terminó y la gente aplaudió, entró Kristina por la puerta con gesto algo nervioso. Parker estaba hablando con varias de las conferenciantes y Kristina supuso que le estaban dando apoyo ante lo que imaginaba que había sucedido con Dorotea. La gente salia del salón de conferencias, mientras Kristina esperaba un tanto impaciente a que Parker acabara de hablar. Al final pudo dejar el corrillo donde se encontraba y llegar hasta ella.

-¡Fantástica! ¡Maravillosa! ¡Excitante! -le dijo abrazándola y con toda la felicidad que mostraba le dio un beso-. Me ha encantado.

-Gracias, cariño.

-He tenido que salir porque me ha llamado Molly. ¿Nos vamos?

-¿Qué tal Ilsa?

-Dice que muy bien, muy tranquila aunque nos espera en la puerta -dijo con gesto compungido.

-Pobre, va a echarnos de menos.

-Sí, aunque Molly no se mueve de casa, está feliz con ella. ¡Vamos!

-¿Qué te pasa? -le preguntó sonriente.

-¿A mí? -la miró extrañada por la pregunta, abrió los ojos y le dijo-. Nada ¿por qué?

-No sé, no paras de tirarme para irnos.

-Es que tengo ganas de salir de aquí y tenerte para mí.

-Yo también tengo ganas de dar un paseo -dijo mientras daba un suspiro-. Necesito calmar mis nervios.

-¿Un paseo? -la miró arrugando la frente.

-Sí. Me apetece algo de aire libre.

-Pero… bueno… esto… ¿te importa que subamos un momento a la habitación?

-¿Para qué? -le dijo mirándola con una sonrisa mientras le acariciaba la cara.

-Tengo que coger algo que ha refrescado y no quiero dejarte sola aquí que seguro te cogerá alguien y nos entretendrá.

Entraron en el ascensor, Parker sonriendo aquella ocurrencia de Kristina.

-¿Qué te pasa, Kristina?

-¡Y dale! ¡Nada! -sonreía nerviosa.

-¡Mírate estás nerviosa!

-¿Nerviosa yo? -se acercó a ella mordiéndose el labio-. Normal… no paras de provocarme.

-¡Oh! ¡Qué dices! -reía sin parar.

-Estás guapísima.

-Kris -le quiso reñir pero le salió un tono divertido.

-¡Ya hemos llegado! ¡Corre!

-Pero… Kris…

Kristina la cogió de la mano y tiró de ella por el largo pasillo. Parker sonreía porque no entendía que le pasaba aunque suponía lo que quería. Por mucho que le había dicho que quería pasear ella parecía querer otra cosa y no se iba a negar. Suspiró con fuerza al llegar.

-Kristina.

-Calla.

-¡Cómo que me calle! -le dijo puesta en jarras-. Mira si estás nerviosa que no aciertas con la tarjeta.

-¿Puedes dejar de burlarte de mí? ¡Y pasar!

Kristina se había puesto a un lado de la puerta para que entrara, entonces Parker se quedó allí en medio de la pequeña entrada totalmente impactada por lo que vio. La habitación estaba decorada con un montón de velas repartidas por los pocos muebles que había, en el centro una mesa preparada para cenar con los platos cubiertos por aquellos cubre platos bañados en plata, servilletas de tela, los cubiertos de plata, copas de vino y de champange, y dos velas rojas en medio de la mesa. Pero sin duda para Parker lo mejor de todo aquello era la sonrisa un tanto temerosa de Kristina esperando su reacción.

-Pero… ¿y esto? -le preguntó boquiabierta.

-Hace mucho que no tenemos una cena romántica y tranquila. Aunque si lo prefieres podemos cenar fuera -la miró con picardía.

-Siempre logras sorprenderme -Parker la miró con esos ojos repletos de amor por ella.

-Me alegro -se acercó besándola en los labios-. Pero espera porque esto es nada más que el principio.

-¿Qué has hecho? -la miraba divertida sonriendo sin parar-. ¿Y sobre todo, cuándo lo has hecho?

-Cuando has acabado tu intervención, he aprovechado para subir corriendo, aunque me han ayudado la gente del hotel. Ven, siéntate.

Entonces abrió la ventana riéndose.

-Para que respires aire -le guiñó un ojo.

-Eres maravillosa -la miraba sin perder detalle de todo lo que hacía, de repente, había conseguido despertar en ella el deseo más febril y la ternura más intensa.

-Esto es para una mujer maravillosa como tú.

Destapó una especie de cubo que fue lo único que alcanzó a ver Parker y le dio al interruptor, de repente, aquella lámpara con formas de estrellas y una luna se proyectó sobre el techo y las paredes provocando una sensación como si estuvieran bajo el cielo más espectacular que jamás vio. El murmullo de admiración de Parker provocó en ella una sonrisa. Se acercó hasta el cabezal de la cama y le dio al hilo musical, una suave melodía sonaba haciendo de aquel lugar pura magia.

-¿Te gusta? -le preguntó Kristina con el brillo en su mirada, enarcando su ceja derecha a modo de provocación.

-Me encanta, cariño.

-Pues ahora vamos a cenar, espero que disfrutes de la cena.

-Seguro que sí.

Kristina retiró los cubre platos y se pusieron a cenar, se miraban a los ojos provocando que saltaran chispas. De vez en cuando, Parker acariciaba la mano de Kristina que tenía libre. Y como si entre las dos pudieran recrear los mejores momentos de lo que habían vivido hablaban con esa calma que cuando estaban solas y tranquilas se apoderaba de ellas.

-Recuerdas cuando nos vimos en el campus de Port Charles.

-Imposible olvidarlo -dio una carcajada-. Pusiste una carita que tuve que retener el ímpetu de lanzarme a besarte.

-Sí recuerdo como trataste de controlarte con un suspiro, bueno eso y mi madre te frenó más ¿no? -le preguntó dando una carcajada.

-¡También es verdad! Pero ese gesto tuyo no lo olvidaré nunca mientras viva -le susurró emocionada.

-Para mí fue como si mis deseos se cumplieran de golpe. Había pedido tantas veces que nos volviéramos a encontrar que no me lo podía creer.

-Verte fue para mí como si volviéramos a empezar desde cero, me quedé sin palabras estabas tan guapa.

-Y tú con esa blusa roja -sonrió divertida.

-¿Te das cuenta todo lo que ha pasado, todas las vueltas que hemos tenido que dar para llegar a este punto?

-Sí, no ha sido nada fácil pero bueno… creo que eso nos ayuda a saber que por eso es tan especial. Ay -tiró la copa de vino, aunque afortunadamente quedaba muy poco.

-Cariño… ¿estás bien?

-Sí, sí…

-Pero si estás atacada -le decía riendo mientras las dos trataban de limpiar el mantel.

-No te muevas, tranquila ya lo hago yo. Es que me pone nerviosa recordar aquellos momentos. ¡Ya está!

-Tendremos que pagar la tintorería -dijo muerta de risa.

-¡Ya vale de burlarte, no te parece! -sonrió divertida.

-Perdón.

-¿Sabes de lo que me acuerdo mucho? -volvió a ella su tono enamorado.

-Dime -le dijo con gesto feliz mientras daba un sorbo a la copa de vino.

-Cuando estuvimos sentadas con Emily en el Kelly’s y apareció Valerie, en ese momento en el que le estrechabas la mano me di cuenta que estabas celosa y aunque es algo que no debería alegrarme, me hizo ver que tenía una oportunidad que no estabas tan segura de no involucrarte conmigo como dijiste -le decía con voz repleta de seducción.

-Estaba más que celosa -dio una carcajada enorme. Entonces reconoció algo que era evidente-. Pero traté de resignarme porque pensaba que era lo mejor para ti, si eras feliz yo no debía acercarme a ti. Aunque aquella noche la pasé fatal pensando que quizá por tardar tanto en buscarte te había perdido. Solo deseaba que Valerie no fuera importante para ti.

-Lo sé. Por eso porque te conozco quise decirte la verdad, además, no me sentía bien haciéndote sufrir. Y te confieso que sentí miedo pensando que por querer darte celos podía acabar perdiéndote, eso me puso fatal -declaró con gesto serio.

-¡Qué enrevesado todo, eh! -susurró con voz emocionada.

-Sí -sonrió mirándola con pasión.

-Te quiero, Kris -le dijo acariciándole la mano, entonces se detuvo y la miró-. Estás temblando.

-¿Sí? No sé… -Parker la miró arrugando los ojos mostrándole que no le creía-. Tengo un poco de frío.

-¡Pues cierra la ventana!

-Sí, casi que sí. Era porque como querías aire -elevó los hombros mientras retiraba los platos y ponía los del postre que estaban a parte-. Y ahora… una rica tarta de chocolate negro rellena con un toque de licor de cereza.

-¡Kristina! ¡Vamos a explotar!

-No digas tonterías. Lo vamos a quemar muy pronto -le susurró divertida-. Y el champange…

-Cariño… estoy realmente emocionada con todo esto.

-Nos lo merecíamos. ¿Verdad? Porque hemos tenido muchas noches de pasión, pero no habíamos tenido oportunidad de tener una velada romántica, con lo que a ti y a mí nos gusta.

-Pues sí -respondió tras un suspiro.

-Espera…

Se levantó y apagó las luces. La estancia quedó iluminada por aquellas estrellas y luna, además de las velas. Kristina consiguió que se quedara una estancia ideal para una pareja enamorada. Parker cogió la copa y se dispuso a brindar con ella.

-Por nosotras.

-Por nosotras.

Bebieron y sonrieron. Pero la sonrisa de Kristina era tan ansiosa que Parker terminó dando una carcajada. En ese momento antes de probar la tarta de chocolate, Kristina se levantó sin dejar de mirarla, Parker siguió su movimiento con la mirada y una sonrisa sorprendida marcada en los labios. Kristina se acercó hasta ella, puso una rodilla en tierra, le cogió la mano derecha ante el gesto boquiabierto de Parker y le mostró una caja con una alianza preguntándole con voz emocionada:

-Parker Forsyth, ¿quieres casarte conmigo?

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6 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 81

  1. Nos vamos de bodaaaaa…..!!!!🎉🎊🎉🎊🎉 si por fin….ke bonita historia me llega cada capítulo al alma…eres tremenda Idana

  2. Hola Farren, me alegro mucho de que te haya gustado el capítulo. He disfrutado mucho escribiéndolo. La verdad que son dos personajes que casi solas trazan la historia. Gracias por comentar de verdad lo agradezco para mí es una alegría ver que os implicáis con la historia eso quiere decir que no sólo a mí me ha llegado al alma. El tema de Dorotea y la reacción de las demás, digamos que es un poco una esperanza contra la gente que no sabe respetar la condición sexual de cada individuo.
    Ánimo y fuerza, ¡ya sabes! A luchar de igual modo que Kristina ha luchado por el amor de su vida.
    Un abrazo.

  3. Ese es el misterio de kris y Úrsula, wooo claro que le dirá que si.
    Muero porqué se entere Alexis y Sony , de seguro los mata la noticia 😂😈😆
    A Sam , Molly, Úrsula y la señora Davis estarán muy contentas.
    Hay dios mío como terminara la noche, y mejor que habrá las ventanas porque el cuarto arderá 😈.
    Dorotea como tu hay muchas, pero sobretodo hay muchas más como Parker, que respeta a todo mundo sin importar nada.
    Y todas querían con Parker, que tendrá esa mujer para que todas quieran con ella 😏😃
    Gracias por el capy, y sobretodo por tus saludos, como siempre con cada capy , me pone de muy bue humor y siempre espero ansiosa el próximo.
    PD.
    Me gustaría que kris, se enterara por azares del destino que Sony mando investigar a su futura esposa y le diga sus cosas al hipócrita de de papá.
    Bueno hoy si me pase, esta muy largo mi comentario, pero es que me puso muy de buenas la noticia del matrimonio.

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