PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 83

Esta historia me está aportando cosas y momentos increíbles, sobre todo, muy buena gente que me escribe para agradecerme que haya sacado este tema tan tabú.Pero realmente me gustaría daros las gracias a mí por vuestro cariño y fidelidad a la historia. Me hacéis inmensamente feliz.

Un abrazo.

La cara de Alexis mientras leía era de máxima seriedad al igual que Sonny, al acabar el informe cerró la carpeta y se retiró las gafas. Él seguía mirándola intensamente.

—¿Y bien? -le preguntó. Alexis no respondió-. Como ves no tiene ni una sola falta ni expediente por haber tenido relación alguna con ninguna estudiante en sus catorce años como profesora. Ha pagado todos los impuestos, cuidó de sus padres, colabora con una asociación de mujeres en exclusión social, es una de las profesoras más valoradas en su terreno, anteriormente a que estuviera con su mujer no tiene escándalo alguno, un par de novias todas acorde a su edad. Parker Forsyth es una mujer ejemplar.

—¿Ejemplar? Porque Max no ha encontrado nada no significa que su actitud de conquistar jovencitas no sea cierta. ¿Crees que eso va a aparecer en algún sitio?

—¡Basta ya, Alexis! -no necesitó levantar la voz para ser rotundo y directo-. Esa mujer no es el monstruo que tú crees, te lo he demostrado he hecho esto para ti, no estoy orgulloso de haber hurgado en su vida, pero puedes quedarte ese informe y lo repasas todos los días cuando sientas ese odio enfermizo que tienes por ella. Y como verás, si has leído con atención, en ese expediente que nosotros nunca vimos, deja bien a las claras qué hizo nuestra hija Kristina. Está muy bien explicado, ¿lo has entendido, verdad? La acosó.

—¡Por qué ella le enseñó el camino, Sonny! Ella se encaprichó de Kristina, no lo olvides -le replicó con la voz enfurecida.

—Alexis voy a ser más claro, si vuelves a provocar otra situación como la que hiciste con las fotografías de Paker con su ex mujer, vamos a tener tú y yo un problema serio. Nuestra hija se irá a Eugene cuando acabe las clases Parker, y me consta que la universidad ha tratado de retenerla pero no ha querido.

—¡Claro que no! ¡Cómo va a querer! Ya tiene lo que buscaba su puesto de trabajo.

—Espero por el bien de todos, que te comportes, a mí no me gusta la idea de que se vaya con ella, ni de que vayan a tener un hijo, pero -levantó el dedo obligándola a callar-… Reconozco que nunca había visto a Kristina tan feliz como la veo ahora. Lee atentamente el expediente de Kristina otra vez, y te darás cuenta que todo cuanto dijo era cierto, que Parker no la utilizó, ni hizo nada inapropiado que Kristina tenía razón cuando nos dijo que ella no había sido la victima de ese acoso, que la víctima realmente había sido Parker. Y a pesar de todo, Parker vino a por ella porque la amaba. No estaré de acuerdo, pero hasta hoy no he visto a nadie que diera la cara por Kristina como ella. Dejando bien a las claras que lo que siente por nuestra hija es amor. Y como yo sí quiero que mi hija sea feliz, no tengo nada más que decir tan solo darles mi total apoyo.

Alexis lo miró entrecerrando los ojos de modo herido. Frunció los labios y sintió que Sonny la había abandonado también en la lucha contra Parker.

Mientras tanto en la clínica la situación se había vuelto tensa. La cara de Kristina era todo un poema, miraba fijamente a la recepcionista a quien se le fue borrando la sonrisa poco a poco. Hasta que se evaporó totalmente cuando vio como Parker tomaba el formulario para rellenarlo.

—Vamos, cariño. ¿Me puedo sentar aquí para rellenarlo?

—Claro, claro -respondió con la frente arrugada por la mirada intensa de Kristina.

—Kris -la llamó Parker.

Rellenaron el formulario para entregárselo, las hizo pasar a una sala de espera que estaba llena de parejas. Al entrar todos los ojos se dirigieron a ellas, Kristina le cogió la mano señalándole un par de sillas que estaban vacías. Pasaron hasta sentarse, las miraban con gestos unos sorprendidos otros algo expectantes. Parker sonrió mientras Kristina la miraba tenía los ojos a punto de estallar y la arruga de su frente bien marcada por la indignación que sentía, hasta que sin pensarlo le dio un beso que provocó en Parker una risa tonta que no podía parar.

Tras una hora en la sala de espera por fin pasaron a la consulta. Allí les esperaba un doctor con gesto impactado.

Quince minutos después.

—Kristina… ¡Kristina para! -le decía con una sonrisa yendo tras de ella que había salido de aquella clínica como si fuera un huracán.

—¡Pero ese tío que se ha creído! ¡Es un impresentable!

—Cariño… está haciendo su trabajo -la cogió una mano tratando de calmarla.

—¿Su trabajo? -protestó con fuerza y gesto repleto de ironía-. ¿Cómo puede decirte como ha dicho que en tu caso es más complicado?

—Kristina, porque es verdad.

—¡No, no lo es! -exclamó enfadada-. Hay mujeres más mayores que tú y se quedan embarazadas.

—A ver, cariño, ven aquí… -le indicó que se sentara en un banco.

—No, Parker sé lo que vas a decir, ¡y no! No tiene derecho de hablar cómo ha hablado.

—Ahí te doy la razón, no ha estado muy acertado, no.

—¿Por qué somos dos mujeres? ¡Por eso! -elevó la voz porque habia perdido totalmente la compostura.

—Bueno, hay que tener en cuenta que no todo el mundo tolera…

—¿Quieres qué te diga una cosa? -la interrumpió con fuerza. Parker la miraba tratando de no sonreír no por la situación que también le había molestado si no por el enfado de Kristina-. Si en lugar de haber entrado tú y yo hubiera entrado un hombre con una chica más joven, el tipo ese se hubiera levantado y al pasar por su lado le hubiera dado dos golpecitos en el hombro diciéndole ¡machote!

En ese punto, Parker ya no pudo más, rompió a reír con unas carcajadas que dejaron a Kristina totalmente boquiabierta mientras la miraba con el ceño fruncido, al darse cuenta de lo que había dicho ella también empezó a reírse, hasta que al final se abrazaron.

—Kristina, tienes razón es injusto cómo nos ha tratado y por el motivo que lo ha hecho, pero esto también es la realidad, cariño. Hay gente así, ya lo has vivido antes.

—Pero me ha repateado el hígado ¡porque él está en un puesto en el que tiene que ayudar a la gente no para decidir quién debe o puede tener hijos según su condición sexual!

—Así es -le dijo elevando los hombros mientras fruncía los labios.

—¿Y ahora qué?

—De momento vamos a hacer una cosa, ¡vamos a visitar a la señora Davis! Y probaremos en la clínica que teníamos como plan B a ver si nos puede dar cita para mañana ¿te parece bien?

—Sí, perfecto -le dijo apoyando la cabeza en su pecho.

—Estoy segura que ella te ayudara a cambiar el gesto.

—No sé -se separó mirándola con una sonrisa-. Se va a poner como yo ¡o peor! Es capaz de sacar su escopeta.

—Kristina escucha una cosa -la detuvo cogiéndola de la barbilla mirándola con amor-. Tienes que ser realista con nuestra situación, y los médicos deben informarnos de que puede que funcione o no. Y cuanto más mayor eres es un poco más complicado pero eso no significa que sea imposible. Además, mi amor, todo lo que te has propuesto lo has conseguido arrastrándome a mí -le dijo sonriendo con cariño-. No tengo ni la más mínima duda de que esto también saldrá adelante.

—Esa es la actitud, Parker ¡esa es la actitud!

La abrazó besándose entre risas.

—De acuerdo -dio otra carcajada deshaciéndose del abrazo-. Eso está mejor sabes que para mí verte bien y sonriente es muy importante.

—¡Lo sé pero no entiendo que te lo tomes así! ¡De verdad, Parker! No es cosa de risa -insistía molesta.

—¿Y cómo quieres que me lo tome? -la miró sonriendo.

—Es muy injusto el trato que nos han dado desde la recepcionista que debías haberme dejado recriminarle su estupidez, hasta el médico.

—Cariño. Tienes razón, es injusto. Pero he vivido la mejor noche de mi vida, la mujer más maravillosa me ha pedido que me case con ella, de una manera u otra vamos a tener un hijo ¡cómo no voy a sonreír! Soy feliz, mi amor.

—Visto así.

—¡Y esta noche estaremos en nuestra cama, en nuestra casa! -le decía bajando la voz y acercándose a su oído despacio con su voz repleta de deseo.

—Parker -la besó sonriendo.

—Lo único que me importa es que me haces inmensamente feliz, y espero que tú te sientas como yo.

—Por supuesto que sí, mi amor. Me haces muy feliz.

—Pues ya está, eso es lo importante. El resto tendremos que hacernos inmune a ello. ¿De acuerdo?

—Tienes razón -suspiró con fuerza-. Mientras nos tengamos una a la otra ¡qué más da lo que opinen los demás!

Al llegar a la tienda, la señora Davis dio un grito de alegría. Las estaba esperando con unas pastas y un té. Salió de detrás del mostrador abrazando primero a Parker, ante la sonrisa de Kristina, y después a ella.

—¡Qué ganas tenía de veros!

—Nosotras también -le contestó Parker.

—Pasad, pasad, que os he preparado unas pastas.

Las dos entraron tras el mostrador mostrando una sonrisa feliz por el reencuentro. Mientras la señora Davis les ponía el té en las tazas, ellas les contaron su experiencia en la clínica.

—¡Espero que le hayas sacado los ojos a esa estúpida! -le dijo mirándola intensamente.

—Parker no me ha dejado.

—Señora Davis, no le dé esos consejos que ella sola se basta para según qué cosas -le dijo riendo mientras acariciaba la espalda de Kristina.

—Conmigo tenía que haber dado ¡vamos! -se sentó en el taburete ante la sonrisa de las dos.

—Señora Davis tenemos algo que decirle -le dijo Kristina mirando a Parker embelesada-. Nos vamos a casar.

—¡Os vais a casar! -exclamó emocionada juntando sus manos en señal de alegría.

—Sí, se lo he pedido yo -aclaró Kristina mientras le cogía la mano a Parker que sonreía.

—¡Oh Dios mío! Eso es maravilloso… es la mejor noticia que me podíais dar. ¡Ya estabas tardado, bonita desde que me lo dijiste! -le recriminó a Kristina.

—¡Pero será posible que además me riña! -le decía Kristina divertida.

—No la riña señora Davis, lo hizo muy emotivo.

—¡Cuenta, cuenta!

Parker le contó el momento de la pedida de matrimonio, Kristina la miraba de vez en cuando suspiraba y mantenía una sonrisa que no podía borrar de su rostro al recordarlo. Mientras, Parker contaba todo lo que había sucedido con la emoción reflejada no solo en sus ojos también en la voz.

—Qué bonito, ¡si es que está pequeñaja es muy grande! -dijo emocionada mirándola orgullosa de ella.

—La verdad que sí, mucho -apuntó Parker mientras acariciaba la nariz de Kristina graciosamente ante su gesto radiante.

—¿Y tenéis fecha?

—En un mes. Nos falta concretar lugar y día pero ya lo tenemos todo pensado. Además, queremos invitarla a nuestra boda.

—¡Oh eso me hace mucha ilusión! -entonces entró una señora y le dijo-. Ahora no, señora Wills vuelva más tarde. Por supuesto que iré.

—Pero no podrá venir de invitada -apuntó Parker con una sonrisa.

—¿Cómo qué no? -preguntó con el gesto serio.

—Hemos decidido tener dos madrinas cada una, y… yo quería saber si… ¿le gustaría ser mi madrina?

La pregunta de Kristina pilló por sorpresa a la señora Davis, la mujer áspera se convirtió en una fuente de lágrimas, una emoción se apoderó de ella mientras se abrazaba a Kristina. Parker no pudo remediar la emoción al verlas abrazadas.

—Usted ha sido para nosotras muy importante, y nos gustaría que estuviera allí a nuestro lado -le dijo Kristina-. Siempre nos ha apoyado desde el principio y es nuestra manera de agradecérselo.

—¡Es una zalamera! Entiendo que estés rendida a ella -le decía llorando la señora Davis mientras se limpiaba la nariz ante la risa de Parker-. Por supuesto que acepto. ¡Claro que sí! Y aunque no sabía esto, sí tenía pensado un regalo para vosotras. Que ya os digo no va a ser mi regalo de boda.

—Señora Davis…

—Calla, Parker. Hace mucho tiempo nadie se acerca a mí, cosa que a veces agradezco pero otras me siento muy sola. Sois como dos hijas aunque mi preferida claramente sea Parker, eso es así.

—Por supuesto -afirmó Kristina mientras Parker la cogía de la cintura acercándola a ella.

—He pensado pagaros el tratamiento de vuestro primer hijo.

Las dos se quedaron tan impresionadas que se miraron entre sí.

—¡Y no acepto un no por respuesta! Y ahora id a casa preparar una rica cena para celebrarlo por todo lo alto, y por favor solo os pido una cosa para cuando yo llegue ¡o acabáis o no empecéis con el sexo que os ponéis muy tontas!

La carcajada de las dos ante aquel comentario ayudó a rebajar un poco la emoción que sentían todas ante la noticia.

En su casa, Alexis estaba sentada en el sofá con una copa de vino en una mano y el informe en otra. Lo había leído aquel día varias veces desde el principio al final. No podía creer aquel expediente disciplinario que Max había conseguido, y que en ese momento volvía a leer con un gesto serio marcado en su rostro.

Se abre expediente y se toma la decisión de expulsar durante seis meses a la alumna Kristina Corinthos Davis, tras su acoso y propuesta de sexo a cambio de un aprobado a la profesora Parker Forsyth. Además de la expulsión por acoso se le abre expediente por sus informaciones falsas, mal intencionadas y gravemente acusatorias contra la profesora Forsyth en relación a su vida privada y profesional. Dejando constancia que gracias a la mediación de dicha profesora, tras poner la denuncia, se decide no expulsar definitivamente a la alumna Corinthos. La que ante la acusación vertida por dicha profesora aceptó que los hechos de los que se le acusa eran ciertos, y asumía el castigo.

Por su parte, la profesora Forsyth ha solicitado que la alumna no vuelva a su clase a su regreso. Acto que será llevado a cabo por el comisionado.

—¿Qué hiciste, Kristina? Ella tiene tanto poder como para convertirte en lo que más daño te hizo a ti, ¿acoso? -dio un tragó en su copa con la mirada perdida-. No puede ser verdad… lo que te destruyó en tu pasado fue lo que le hiciste a ella… no tiene sentido. Te acusaron de algo que incitó ella, de eso estoy segura.

Los ojos se le llenaron de lágrimas, su hija había perdido los papeles desde que la había conocido, todos le decían que se querían pero ella no lo podía entender, no lo podía aceptar. Pero tampoco quería perderla, echaba de menos poder hablar con ella tranquilamente sin gritos, necesitaba abrazarla. Volvió a mirar la carpeta, de ahí no podía utilizar nada contra Parker, tan solo podía deducir que ella con su edad y experiencia confundió a Kristina en sus sentimientos emociones y en sus propios deseos, empujándola a creer que era amor lo que sentía por la profesora aunque era muy posible que lo único que sintiera fuera deseo de tenerla. Sin embargo, Kristina podía estar confundida o obnubilada un tiempo y con la convivencia debía darse cuenta de su error pero lejos de que aquello ocurriera habían decidido tener un hijo que era una responsabilidad que no pensó que Kristina quisiera tener. Todos le hablaban de Parker como alguien que amaba de verdad a su hija, pero por su parte seguía sintiendo aquel dolor en el pecho cuando pensaba en ella. Aquella rabia de ver como Kristina se había transformado en alguien que no era porque en el fondo por muy buen informe que tuviera delante sobre la profesora, seguía pensado que la persona había manipulado a Kristina y seguía haciéndolo. Y ese pensamiento sabía que era el acertado.

—¡Oh Kristina! ¿Qué te ha hecho? ¿Y cómo lo voy a demostrar? No quiero perderte, mi niña.

A la hora que se habían dado cita en casa de Parker y Kristina, acudió la señora Davis con una botella de vino y una sonrisa de oreja a oreja cuando vio a Parker. Entonces, sin dudarlo pasó por delante de Kristina fundiéndose en un abrazo con ella.

—Toma Kristina cuélgame el abrigo que seguro se te olvida otra vez -le dijo guiñándole el ojo a Parker.

—Pase señora Davis, está todo preparado -le dijo Parker mientras la acompañaba al comedor.

—Parker… ¿su madre ya sabe que os casáis?

 

 

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2 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 83

  1. Espero que hoy mejor Farren. Bueno yo creo que la señora Davis es un personaje potente que puede traer alguna sorpresa. Y coincido contigo, Alexis necesita disfrutar y dejar vivir a los demás. Porque después del informe no tiene mucho sentido su actuación.
    Un abrazo. ¡Y ánimo!

  2. Hoy se me hizo de noche jajaja 😆 hoy si el medicamento me dejo noqueada .
    Le hubiera sacado los ojos 👀 muy buen concejo de la señora Davis 😆
    Ojala que en la otra clínica si la den mas esperanzas a Parker y pueda tener al bebé 👶 .
    Muy buen gesto de la señora Davis al ofrecer pagar la inseminación de Parker .
    Alexis deja de seguir amargándote la vida y mejor aprovecha a tus hijas, nietos y a tu Nuera 😊.
    Asta mañana y saludos

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