PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 88

Por mucho que Parker se quería centrar en los trabajos que tenía que corregir, no podía hacerlo, su pensamiento estaba con Kristina y lo que pasaría con su madre. Se levantó varias veces, se preparó un té, paseó por la casa leyendo trabajos pero los nervios que la atenazaban en el estómago no había manera de relajarlos. Estaba pensando en eso cuando sonó el timbre de casa. Al abrir su cara expresó sorpresa.

—¿Puedo pasar?

—Claro.

Se apartó para que Sonny pasara. Su gesto fue serio al recibirlo y su voz no distó mucho al decirle:

—Kristina no está.

—Lo sé -Parker enarcó una ceja apretando los dientes ¿las vigilaba?-. Me lo ha dicho ella.

—¡Ah!… ¿Quiere tomar algo?

—No, no. Vengo porque anoche me quede mal con nuestra charla. Sé que te enfadaste por lo que hice y tienes toda la razón en hacerlo. Si estuviera en tu lugar posiblemente me hubiera sentido humillado y terriblemente decepcionado. Y aunque lo hice con la esperanza de mejorar la relación entre Alexis y vosotras, sé que no tenía ningún derecho a ello primero por respetar tu vida, segundo por poner en duda tus palabras cuando hablamos y las de mi propia hija. Al menos espero que esta charla que va a tener Kristina con ella, sea productiva y no siga comportándose cómo lo hace. Pero quería venir a pedirte disculpas.

—Kristina se parece mucho a usted. Me refiero a que no se le rasgan las vestiduras para pedir disculpas cuando debe. Me alegro que haya venido, supongo que sí que lo hizo con la mejor intención aunque hubiera sido mejor y más sencillo haber hablado claramente conmigo -elevó un hombro en señal de duda-. Yo ya le dije a Alexis cuál había sido mi vida y lo que había ocurrido con Kristina. Pero no le vale.

—Kristina es feliz. Y te lo agradezco.

—Lo es, y yo también.

—Me voy, tan solo quería pedirte disculpas.

—Gracias, disculpas aceptadas -le sonrió de lado.

Sonny se dirigió hasta la puerta y antes de salir se giró y le dijo.

—Reconozco que me está costando acostumbrarme a todo esto, a todas las circunstancias que se van dando con vosotras, pero eso no quiere decir que no os apoye y acepte. Porque sé que haces feliz a mi hija y eso es lo que me importa, que sea feliz aquí o en Eugene.

No le dejó responder. Se marchó sintiendo que había hecho lo correcto y por la mirada de Parker pudo percatarse que había aceptado sus disculpas de corazón. Otra cosa era Kristina con quien había tenido una intensa discusión por teléfono.

Parker cerró la puerta pensativa, aquel hombre duro se mostraba más sensible que la propia Alexis, cerró los ojos rogando que Kristina pudiera manejar la situación con ella y que al menos no le hiciera daño. Quizás aquel informe al fin y al cabo podía haber ayudado a cambiar su opinión aunque siguiera odiándola.

Y en su casa, Alexis había descendido las escaleras lentamente mirando con desconcierto a su hija. Por su parte, Kristina no pudo evitar mostrarse nerviosa se frotaba una mano contra la otra y tenía en mente las palabras de Parker, tratar de estar tranquila para decirle lo que sentía necesario decir.

—Vaya sorpresa -le dijo Alexis parándose frente a ella.

—Imagino -sonrió de lado.

—¿Qué vienes a decirme de Parker? Porque para lo único que vienes es para hablarme de ella y pedirme que sea considerada con tu novia.

—No, hoy no vengo a nada de eso. Aunque pensaba que tras el informe que mi padre te ha dado de ella, tu actitud sería diferente.

—¿De verdad crees que me iba a cambiar de pensamiento? ¡A saber cuántas veces más hizo lo mismo que contigo y quién lo va a decir!

—No vengo a discutir, tan solo vengo a decirte que nos vamos a casar.

Se lo dijo de golpe y su gesto fue realmente como si la hubieran golpeado en la boca del estómago y la dejara sin respiración.

—Una vez nos casemos, nos iremos a Eugene y vamos a tener nuestro primer hijo.

Si la boda le provocó aquel gesto de sorpresa todo en uno le provocó que la sangre se alterara, apretó los puños para tratar de procesar la información. Después se apretó una mano contra la otra. Y Kristina con gesto serio la miraba esperando su reacción.

En casa, Parker seguía trabajando mientras bebía su té, de vez en cuando miraba el reloj. En una de esas el sonido del teléfono la asustó lo cogió a toda velocidad pensando en Kristina pero vio que era la señora Davis, se retiró las gafas y contestó con una sonrisa.

—¿Señora Davis?

—No sabía si ya era lo suficientemente tarde para llamaros -dijo con voz socarrona.

—Tranquila estamos en marcha, sí. Bueno, Kris no está -con el dorso de la mano se apartó la melena con un golpe muy característico de ella-. Ha ido a hablar con su madre.

—¡Lagarto, lagarto! -susurró con preocupación-. ¿Para qué? Si no lo va a entender. Esa señora tiene una mala uva que lo único que va a conseguir mi querida Kristina es un disgusto más. Aunque la entiendo siempre queda la esperanza de que esa señora se golpeé la cabeza y se vuelva normal.

—¡Ay señora Davis! -dio una carcajada aunque trataba de no reír-. Bueno digamos que hay una pequeña luz que quizá nos sorprenda.

—¿Y eso?

—Su padre me ha investigado ¡claro ahora ya no puede tener dudas al respecto de el ogro que se piensa que soy!

—Un momento, ¡un momento! ¿Qué te ha investigado? -preguntó indignada.

—Sí, ha querido de esa manera hacerle ver a Alexis que está equivocada.

—¡Ay que mendrugo de hombre! ¡Pero si ya se lo habías explicado tú! ¡Eso es invadir tu intimidad!

—Lo sé, no crea, me sentó como una patada en el estómago. Pero mire, si así ahora Alexis habla con Kristina y se olvida de todo haciéndole feliz a ella, no me importa.

—Tienes demasiado buen corazón para tener una suegra tan bruja y un suegro tan mafioso.

—Bueno… menos mal que Kristina no ha sacado la parte de cada uno a la que hace referencia -le dijo divertida.

—¡No sé, Parker! Tengo unas ganas de que vengáis.

—Yo también, parece que el día no llega nunca -se apretó el puente de la nariz con los dedos pulgar e índice.

—¡Todo llega, cariño! Bueno, espero que esa charla vaya bien. Llamaba realmente para ver como teníais los preparativos.

—Bueno, tenemos dos fechas que hay que pensar cual elegimos, no hemos querido decir nada hasta que no sea definitiva porque me baila un examen final de día y no sé cuando lo haré. Por lo que sé, Kristina ya ha ido a ver su vestido, yo estoy en ello que ando muy liada con los trabajos finales de curso.

—¡Esto marcha, Parker! -dijo feliz.

—¿Usted ya tiene el vestido de madrina? -le preguntó sonriendo.

—Como me dijisteis que era de libre elección y no me fio de vosotras que sin coordinación podemos montar el arco iris en el altar, prefiero que me digáis como van las otras madrinas para ponernos de acuerdo. Que vosotras sois un poco raras.

—¡No sabe lo que me alegro de hablar con usted! La verdad que estoy muy nerviosa y me ha sacado más de una carcajada -le dijo sonriendo.

—Me alegro. Sé lo complicado que es para ti estar ahí, aguantar lo que estás aguantando es una muestra de amor importantísima.

—No sé que haría sin Kristina, es así de sencillo -dijo elevando los hombros.

—Lo sé. Espero que la bruja deje de serlo. Un abrazo, cariño.

—Un abrazo y gracias por preocuparse por nosotras como lo hace, y en cuanto sepa los colores de las madrinas le digo.

—¡Y no será mejor hablarlo nosotras!

—Pues también tiene razón. Se lo diré a Sam.

—Un beso a mi niña.

—Claro que sí.

Al colgar sintió un escalofrío recorriendo su piel. Miró el reloj otra vez, el tiempo pasaba lento, se puso la gafas y volvió a corregir, ante ella el trabajo de Molly.

En casa de Alexis la escena parecía que alguien la había detenido, una frente a la otra mirándose con gesto serio. Kristina tragó saliva porque la conocía lo suficiente como para entender que su madre acababa de recibir la peor noticia que podía esperar.

Kristina tomó aire y se dirigió hasta el sofá para coger el bolso y marcharse. Su visita nada más era para darle la noticia, no quería esperarse a un nuevo ataque.

—¿Sabes una cosa, Kristina? -se detuvo en el momento en que se ponía el bolso en el hombro y se giró mirándola-. Recuerdo como si fuera hoy la primera vez que vi a Parker aquí en mi casa. Su hipocresía haciéndome creer que era tu profesora y mentora únicamente, su sonrisa cuando le dije que te cuidara. Y cuando la enfrenté en la universidad diciéndome que eras tú la que la perseguía que ella era una mujer respetable y casada. Todo lo que vino después, su desfachatez cuando pasasteis la noche juntas diciéndome que tan solo había sido algo inocente que tan solo te había instruido en la cama para que te descubrieras.

Kristina trataba de controlar la respiración y las ganas de contestarle ya lo había hecho tantas veces sin resultado alguno, que la dejó hablar con la sola idea de marcharse en cuanto terminara.

—Cuando me dicen que tengo que aceptarla es como si todo lo que pasó llegara a mi mente y cada vez que lo hago me siento burlada por ella, me siento como una idiota, una idiota que confió en una persona que lo único que tenía en su mente era conquistarte, modelarte para ella a pesar de su edad y de la diferencia que existe -Kristina cerró los ojos-. Es complicado para mí aceptar a alguien que me hizo sentir idiota, me mintió y me arrebató a mi hija. Acabas de darme la peor noticia que podías, y me acabas de destrozar el corazón.

—¿Por qué insistes, mamá? Lo hemos hablado mil veces, además, ahora tienes en tu poder un informe ¡un maldito informe de su vida! ¡De la vida de la que va a ser mi mujer! ¿Qué has encontrado en él para seguir pensado lo mismo? ¿Crees que Max no habría encontrado algo de ser verdad lo que dices? ¿Por qué no puedes asumir que Parker me ama? -la miraba realmente dolida pero sin levantar la voz.

—Porque si te amara, si realmente le importaras se hubiera marchado al Polo Norte si hiciera falta para no entrometerse en tu vida otra vez. Porque ella sabe que esta relación es irreal -le decía acusándola con el dedo índice y gesto encolerizado-. Se lo dije a ella le rogué tuviera decencia para no permitir que te fueras a Oregon. Te está maltratando y no lo ves, te está convenciendo de algo que no va a durar, que te engañará de igual modo que engañó contigo a su mujer.

—No, la que no ve la realidad eres tú. Sigues queriendo justificarte con algo que nada más está en tu cabeza, ¿y sabes por qué? Porque desgraciadamente yo he sido como tú, me han manipulado, maltratado, casi me mata mi novio todo igual que tú. Y he sufrido tanto que al final crees que soy como tú, una perdedora en la vida.

—¡Kristina! -le recriminó con los ojos enfurecidos.

—Es la verdad, yo he estado en tu lugar también, sin aceptar a Julián tú me has dicho mil veces que es buena persona, hemos discutido millones de veces porque trataba de hacerte ver que es un asesino, que a punto estuvo de matarte. Pero tú no lo veías. Todos éramos conscientes menos tú.

—Y ahora eres tú la que no es consciente de que Parker te maneja -le dijo con el orgullo herido.

—No, mamá, estás en mi misma posición pero cometiendo un grave error. Parker es una mujer excepcional, me ayudó a comprenderme, a superar algo que yo no entendía, a aceptarme. Y cuando traté de ser algo más para ella, cosa que me costó bastante conseguir, tú provocaste que se fuera. Aún así cuando volvió me dejó muy claro que no iba a acercarse a mí, volví a intentarlo tantas veces hizo falta hasta que se dio cuenta que no podía luchar contra el amor que sentía por mí. Me ama, me respeta, me valora, me quiere lo mismo que yo a ella. Me trata como si fuera una reina, es mi cómplice día a día, mi compañera. ¿Ves la diferencia entre Julián y Parker? ¿Ves por qué mis hermanas, mis hermanos, Carly, hasta mi padre cuando le han dado la oportunidad de conocerla la han aceptado? Él lo único que hizo y hace es destrozarte la vida, Parker lo único que hace todos los días desde que estamos juntas es amarme, hacerme feliz y construir una maravillosa vida juntas. Dijiste que era un error, el error hubiera sido no marcharme con ella. Me encantaría que pensaras en todo esto, ella no se merece que la trates como lo haces. Porque su único pecado realmente es que hizo el amor conmigo cuando aún era profesora de una universidad a la que yo no iba a volver. Sólo he venido para avisarte de mi boda, dices que te sientes idiota porque Parker no fue sincera, así me siento yo ahora mismo, una completa idiota porque a pesar de todo, he venido para decirte que me gustaría que estuvieras el día más feliz de mi vida a mi lado.

Le había hablado con gesto serio, voz dura y mirada cansada de escuchar una y otra vez lo mismo.

—No cuentes con ello, Kristina. No quiero ser testigo de tu destrucción.

—¿Mi destrucción? Qué lástima, mamá que no sepas apreciar que por primera vez en mi vida soy feliz. Dices que te he roto el corazón con mi boda, tú me lo has destrozado a mí por no respetar a quien me hace feliz.

Kristina abrió la puerta y salió corriendo mientras las lágrimas recorrían su rostro. Alexis tragó saliva mientras se sentaba en el sofá. Era lo último que esperaba, que Kristina terminara casada con Parker no lo podía comprender.

En la calle, Kristina llegó un momento que se detuvo, era imposible, hacer entender a su madre la verdad. Suspiró profundamente tratando de relajarse antes de llamar a Parker. Al ver la fotografía que asomaba en la pantalla sonrió, nada más verla le daba vida y esa sonrisa que no podía borrar de sus labios.

Por su parte, Parker estaba en casa acabando de leer el trabajo de Molly que le había sorprendido gratamente. El sonido del móvil le hizo dejar con rapidez los folios y descolgar mientras se quitaba las gafas.

—¡Kristina!

—Hola Parker, cariño.

—Por tu voz no ha ido muy bien.

—Bueno, ya se lo he dicho.

—Y no va a venir -afirmó haciendo un mohín de rabia.

—No. Sigue pensando que tú te estás aprovechando de mí. Hablar con ella es como golpearse una y otra vez contra un muro, pero bueno, ya se lo he dicho y nunca podrá echarme en cara que no lo he intentado.

—Así es, mi vida. Has hecho lo que pensabas era mejor. ¿Cómo estás?

—Pues siento rabia, porque mi madre no es capaz de ver la realidad por egoísmo propio. Pero no puedo hacer nada más, lo he intentado todo.

—No has sido la única yo creo que ya es un poco por orgullo. Tu padre ha estado aquí.

—¿Qué te ha dicho? -preguntó preocupada mientras se pasaba la mano por un mechón de pelo en actitud nerviosa

—Ha venido a disculparse por lo del informe.

—He hablado con él esta mañana para avisarle que venía a hablar con mi madre -se apoyó en un banco de piedra antes de ir a por su coche-. Y ya me había pedido disculpas a mí porque imaginaba que tú me lo habrías dicho.

—En el fondo, entiendo sus ganas de que se solucione el distanciamiento…

—Pero no es la manera, Parker. Ya se lo he dicho. Quiero mucho a mi padre y sé que quiere ayudar pero…

—Tranquila, me ha dicho ¡y es lo importante! -subrayó con una sonrisa que Kristina pudo imaginar-. Que nos apoya, que le cuesta un poco aceptar las cosas que vamos haciendo. Pero es normal, cariño, a veces yo también me pregunto si no estamos corriendo demasiado.

—¿Por qué dices eso? -su frente mostró la arruga vertical de cuando algo le preocupaba.

—No sé, Kristina, siento que las cosas van muy deprisa casi no me da tiempo ni a disfrutarlas.

—¿Pero estás segura de lo que vamos a hacer, no?

—¡Kristina cómo me puedes preguntar eso! -le riñó-. Por supuesto, pero solo digo que si a mí que te quiero con locura, a veces me da la impresión de volar puedo imaginar a tu padre entender todo lo que vamos a hacer. Y no digamos tu madre.

—Sí, quizá tienes razón -le dijo ladeando los labios-. Pero me sorprende que digas eso.

—¡Oh venga! Ven, que es tarde y no vamos a poder disfrutar del día.

—Hablamos esto ¿eh?

—Sí, venga… va… Ilsa y yo te esperamos -acarició al animal que había apoyado su cabeza sobre las piernas de Parker.

—¿No me vas a dar ni un beso ni un te quiero mi amor? -le preguntó sonriendo.

—¡No! ¡Por dudar de mí! -le dijo igualmente sonriendo.

—¡Vale, vale! Ya hablaremos de esto muy seriamente. No darme ni un beso… ¡dónde se ha visto eso!

—Te esperamos Ilsa y yo. Adiós.

—Adiós -le dijo falsamente enfadada mientras sonreía.

Mientras ella había estado hablando su madre había cogido el coche para reunirse con Molly. No podía dejar de pensar y llorar. Le había dolido que le acusara de cobarde. Le había hecho daño su comentario sobre Julián. Había querido atacarla con Julián para defender a Parker. Kristina ya no era su Kristina. No la reconocía.

Parker estaba en la cocina preparando unos ricos bocadillos para las dos, oyó como sonaba el móvil y vio allí en la pantalla la foto de aquella mujer que la volvía loca. ¿Qué querría?

—¿Kristina, qué quieres?

Su rosto palideció. Colgó, tragó saliva, miró a Ilsa. Miró alrededor. La angustia crecía por momentos.

Instantes después entraba con el rostro desencajado en urgencias del hospital. Lo hacía llorando y se precipitaba hasta el mostrador donde una mujer vestida de blanco la atendió.

—Por favor, me han llamado mi pareja ha tenido un accidente la han ingresado… es Kristina Corinthos Davis.

—Un momento… -Parker no podía controlar sus nervios solo esperaba que estuviera bien que alguien le dijera que nada más había sido un susto-. Espere aquí ahora van a acompañarla al interior para que pueda hablar con los médicos.

—Gracias.

No pasó ni un minuto cuando un hombre canoso salió y la llamó. Parker se acercó a él y éste le hizo pasar a un pequeño despacho.

—¿Es usted su madre?

—No, no… soy su pareja -le dijo con el miedo reflejado en el rostro.

—¡Oh, disculpe! Verá… la han traído bastante grave, el atropello que ha sufrido le ha provocado un traumatismo craneoencefálico severo, el equipo de neurocirugía la está operando. Siento decirle que el pronóstico no es bueno aunque van a hacer todo lo posible por salvarla.

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6 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 88

  1. Querida Kris, como se nota que me conoces ¿diez años? Jajajajaja. Podrías escribir tú el capítulo.
    Muchísimas gracias por comentar. Bueno ya sabes que yo trato de no seguir el camino fácil pero tampoco el evidente. Aunque a veces es un poco complicado salir del camino y sea creíble.
    Un abrazo enorme. ¡Eres la más veterana ldanasufridora!

  2. Bueno Farren el capítulo de hoy responde a todas tus preguntas pero no sé si te va a gustar leerlo.
    Un abrazo y gracias por comentar. Ánimo

  3. Loable la actuación de Sonny quien si bien invadió la privacidad de Parker, no sólo tuvo el valor de pedir disculpas, sino que también a pesar de no ser de su agrado la relación de Kristina y Parker, por la felicidad de su hija, esta haciendo a un lado sus temores.
    Espero que ese accidente no sea aprovechado por Alexis para separarlas, al no estar casadas no existe vinculo que las una, este hecho pueda usarlo como mecanismo para mantener a Parker alejada y sin información de lo que pueda estarle sucediendo a Kristina.
    El Capitulo genial como siempre, saludos y abrazos.

    PD: Se agradece no dejar amnesica a Kristina, habías tardado escritora, tanto pasteleo y zas a sufrir se ha dicho.

  4. No , porque pasó esto , mas te vale que Kris salga bien librada de este accidente y rápido por favor, porque tiene que haber boda y bebés.
    Esta Alexis, espero que con este accidente ya apoye en todo a su hija y acepte a Parker.
    Se sentirá culpable Alexis por el accidente de su hija????.
    Que todos se apoyen, y sobretodo le den ánimos a Parker, señora Davis aparezca por favor.
    Gracias por el capy, hasta mañana

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