PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 90

 

Una vez estuvo allí tuvo que doblarse hacia delante porque el dolor en el pecho se había agudizado por culpa de Alexis. Sentía que la ahogaba la insensibilidad de aquella mujer que ni aún en las circunstancias en las que se encontraba Kristina era capaz de dejar de acusarla.

-¿Se encuentra bien? -le preguntó una enfermera.

-Sí, gracias. Disculpe -la llamó al ver que se marchaba, trató de detener sus lágrimas aproximándose a ella con rapidez-. ¿Podría decirme algo de Kristina? No me han dicho nada desde que salió el doctor.

-¿Es usted su pareja? -la miró entornando un poco los ojos pero con tono totalmente respetuoso.

-Sí, sí.

-El doctor me ha dicho que va a pasar aquí la noche. Lo siento pero no hay nada que le pueda decir, sigue todo igual.

-¿Y las pruebas? Me comentó que le harían pruebas -la miraba con desesperación como quien necesita que le digan algo a lo que aferrarse para no desfallecer.

-Aún no se le ha hecho nada, dentro de dos horas aproximadamente se le realizará el primer TAC.

-¿Podré verla? Por favor -le rogó.

-Voy a ver que puedo hacer -le sonrió porque le inspiró una tristeza profunda el estado en que la veía.

-Gracias.

En ese momento llegó Molly a su altura mirándola con un ruego de perdón enorme reflejado en sus ojos.

-Lo siento, Parker.

-Pareces Kristina, todo lo que hace vuestra madre lo asumís como si fuera algo vuestro. No te preocupes -le hizo un gesto repleto de calma para transmitirle tranquilidad-. He hablado con la enfermera va a ver si puedo entrar a verla.

-Ojalá. Sé que si entras tú le va a hacer bien -le sonrió.

-Díselo a tu madre, dile también que dentro de dos horas van a hacerle una prueba.

Molly agradeció ver a Sam. Le dio algo de calma porque entre la tensión por la vida de Kristina y el tratar de controlar a su madre, le estaban desgastando emocionalmente.

-¿Qué tal? -les preguntó Sam acariciando el brazo de Parker con ese cariño sincero que le tenía.

-Me acaba de decir una enfermera que todo sigue igual.

-Te he traído el cargador del móvil y ya está en casa Ilsa. Al llegar a vuestra casa estaba muy nerviosa.

-Me lo temía -dijo limpiándose con el dorso de la mano una lágrima.

-Parker deberías tomar algo -le dijo con dulzura Sam.

-Ahora mismo no puedo, gracias. Pero Molly sí debería comer ya es tarde.

-Venga, ves yo me quedo con mamá.

-Sí, pero ven que quiero decirte una cosa -le dijo con un susurró apartando a su hermana de Parker.

-¿Qué ha pasado? -preguntó imaginándose que el gesto de su hermana era debido a que había pasado algo entre las dos.

-Acaban de tener un enfrentamiento por culpa de mamá. He hablado con ella pero no entra en razón. Parker no necesita ahora mismo que después de sufrir como lo está haciendo, mamá le haga la vida imposible.

-Ve tranquila yo me encargo de eso. Come algo y cuando subas si Parker ha visto a Kristina y está todo igual, nos iremos las tres a casa. ¿Te parece bien?

-Sí, creo que será lo mejor. Sacar de aquí a mamá.

En la sala de espera Alexis caminaba como si fuera un león enjaulado. Lo que menos esperaba era que Parker le dedicara aquella frase, los nervios se habían disparado en ella, Parker hablaba poco pero cuando lo hacía conseguía llegar a lo más profundo de su ser. El sentimiento que había provocado en ella le había empujado como si de repente le hubiera acercado a un precipicio y las palabras de Parker la hubieran empujado por él. Jamás pensó que se revolvería para decirle algo tan duro, para recriminarle de esa manera tan intolerante. Tragó saliva no podía apartar de su mente el mensaje que le había lanzado, pero sobre todo, la mirada con la que había dicho aquello, nunca en ningún enfrentamiento le había hecho sentirse tan inferior y fuera de lugar como en el que había tenido momentos antes. Era así, se había quitado la careta para atacarla, y Molly había sido testigo. Pero parecía que nada les importaba cuando se trataba de ver como la atacaba a ella, allí estaban, sus dos hijas hablando, acariciando y consolando a Parker.

Al ver a Sam que entraba en la sala, se detuvo en seco mirándola con una sombra en los ojos de reproche que Sam ignoró y se sentó.

Fuera en el pasillo, Parker estaba con la mirada perdida en el suelo. Su mente bullía con tantos pensamientos a los que quería poner freno y no podía. Durante un buen rato fue incapaz de moverse de allí seguía apoyada en la pared con la mirada perdida.

-¿Señora Forsyth?

-Sí

La voz del doctor le hizo salir rápidamente de sus pensamientos aunque algo aturdida, dio unos pasos hacia él con una mirada repleta de ansiedad.

-Necesito hablar con usted de un tema delicado.

-Espere, dentro en la sala está su madre y su hermana -le dijo cambiando la ansiedad por preocupación.

-De acuerdo. Pues será interesante hablar con ellas también porque ¿quién tiene la autoridad para tomar decisiones sobre Kristina?

En ese instante a Parker se le cayó el alma a los pies. Aquella pregunta era lo peor que podía escuchar. Porque en ningún momento se le había pasado por la cabeza hasta ese instante, ella había sido quien había recibido las noticias incluso la que pidió entrar a verla, pero ¿qué haría Alexis? Podría perfectamente decir que ella era su madre y no dejarle ni entrar ni tomar decisiones, mucho más después de lo que le había dicho. En ese momento se le apagó la poca esperanza que tenía y se le iluminó el miedo.

Dentro de la sala, Alexis se había sentado junto a Sam las dos guardando silencio. Un tenso silencio. Hasta que Sam se giró mirando fijamente a su madre y le dijo.

-¿No vas a cansarte nunca de hacerle daño? Si es así, creo que sería mejor que te vayas a casa y esperes allí las noticias.

-No te consiento que me hables así -le dijo arrastrando las palabras.

-Si aún en las circunstancias en las que estamos, lo que debería prevalecer en tu corazón es el dolor por Kristina, si aún así, eres capaz de enfrentarte a Parker no solo me decepciones como persona, si no, como madre.

Sam volvió a callarse y se volvió a sentar mirando hacia el frente. Alexis se quedó de una pieza. Aquel día entre todos sentía que la golpeaban como si fuera un saco de boxeo.

El doctor entró acompañado por Parker y Molly que acababa de subir de la cafetería. Parker le acompañó hasta donde estaban ellas y le presento a Alexis y Sam. El hombre se detuvo frente a ellas. Alexis y Sam frente a él mientras que Parker estaba al lado de Sam y Molly junto a Parker. Las cuatro mujeres mantenían en el rostro el mismo gesto de preocupación y miedo.

-Sé que este tema no es agradable y quizá nos precipitemos, si es así seré el primero que me alegraré, pero necesito que me digan quien de ustedes es la responsable sobre qué decisiones habría que tomar con Kristina en caso de muerte cerebral.

Las cuatro se miraron afectadas por aquella pregunta por lo que significaba. Sam y Molly miraron a su madre, Parker agachó la mirada porque no podía creer lo que acababa de decirle y porque en el fondo sabía cual iba a ser la respuesta.

-Es ella -dijo Alexis haciendo referencia a Parker aunque ni siquiera la miró.

-Bien, entonces ¿qué debemos de hacer en ese caso? No disponemos de sus voluntades -le habló con tono delicado pero aún siéndolo sabía que era un momento muy difícil para la familia.

-Ella… -Parker tragó saliva mientras le caían dos lagrimas no solo de sus ojos también de su corazón-. No quería vivir conectada a una máquina y me dijo que si llegaba el momento quería donar los órganos.

Alexis se sentó, no podía creerlo sabía aquello. Kristina le había dicho lo mismo después de sufrir los malos tratos, le dio las directrices que una chica de su edad no debía tener en su mente, pero Kristina había vivido tan de cerca una experiencia tan traumática y tan al límite que quiso dejar las cosas claras. Y Parker sabía perfectamente lo que quería, ni siquiera una duda, lo dijo tal cual. Aquello la abatió de tal forma que rompió a llorar sin esconder el profundo dolor que sentía y que estaba segura Parker tenía razón, la acompañaría a lo largo de su vida.

-De acuerdo. En ese caso, deberá acompañarme para rellenar un formulario.

Parker no pudo responder, se le había hecho tal nudo en la garganta que fue incapaz de decir nada, ni de agradecerle a Alexis el gesto que había tenido. Salió con el médico mientras Sam y Molly, se sentaron cada una a su lado abrazándola mientras lloraban de igual manera.

-Eso no va a pasar, mamá -le dijo Sam-. Te quiero.

-Gracias, mamá -agregó Molly.

-No la puedo perder… no la quiero perder… es mi pequeña… no puedo… no… -el pesar hizo que Alexis rompiera en un llanto desgarrador que provocó el mismo gesto en sus hijas.

A Parker firmar aquellos papeles le estaba resultando lo más doloroso que había hecho en su vida, le estaban explicando el procedimiento pero ella se negaba a escucharlo, no podía dejar que le inundara ninguna idea negativa, ni pesimista. Kristina no estaría de acuerdo en eso, si ella estuviera en su lugar, estaría pensado que todo iría bien que se despertaría y estarían junta lo más rápido posible, y eso era lo que quería hacer ella. Pensar tan solo que era un procedimiento más. Los profesionales que manejan estos momentos tan delicados debían estar acostumbrados a la negación del familiar, sin duda, se percataron rápidamente que Parker había cerrado sus oídos a todo cuanto le estaban explicando. Se miraron entre ellos y el doctor decidió sacarla de allí.

-Vamos a hacer un TAC, pero le voy a dar cinco minutos para que hable con ella. Confío mucho en los lazos familiares, sé que estos enfermos de algún modo pueden oírnos. Quiero que le diga lo que usted desee pero enfocado en que va a despertar. Después se vendrá conmigo al TAC y cuando le diga volverá a hablarle, quiero saber que si hay algún movimiento que pueda indicarme que a pesar del coma puede recibir estímulo. ¿De acuerdo?

-Sí.

-¿Está preparada?

-Creo que sí -contestó con dudas.

-Tranquila, yo sé que es difícil pero lo va a hacer bien. Necesito que sea fuerte. ¡Vamos allá!

A Parker la acompañó una enfermera le dijo que en cuanto estuviera lista se lo dijera para pasar.

Fuera, Sonny había llegado. Al ver a Alexis llorando junto a Sam y Molly. Se alarmó. Más aún cuando no vio a Parker.

-¿Qué ha pasado? -preguntó a Sam.

-Parker ha tenido que firmar los papeles por si acaso -no pudo continuar tan solo apretar un labio contra otro mientras sus cejas se fruncían formando una arruga en la frente.

-¿Pero está…? -no pudo decirlo.

-No, no. Le van a hacer un TAC. Pero en estos casos puede haber muerte cerebral al desconectarla y… necesitan saber qué hacer.

-Eso no va a pasar -dijo con rotundidad-. Me ha llamado la policía. Al parecer quien le atropelló era un borracho, perdió el control y en ese momento Kristina cruzaba la calle para coger el coche.

Ninguna de las tres hizo comentario alguno, lo que menos les importaba en aquel momento era qué había pasado. Una enfermera apareció ante ellas para darles más información. Les dijo que Parker iba a estar con ella mientras le hacían el TAC porque querían ver si había algún tipo de reacción. En cuanto saliera sería ella misma quién les daría las informaciones ya que era la persona responsable de Kristina. Sonny miró a Alexis con un gesto de consideración al escuchar aquello.

-Gracias -le dijo Sam.

-Todo va a ir bien, Alexis -le dijo Sonny agachándose ante ella.

-Eso espero, Sonny.

Lo dijo con el tono roto y las lágrimas recorriendo sus mejillas.

En el interior de la sala donde se encontraba Kristina, Parker se había detenido ante la cortina azul que la separaba de ella. Tragó saliva y asintió nerviosa varias veces a la enfermera que fue descorriendo poco a poco la tela para no impresionar de golpe a Parker. Ya había escuchado los sonidos y recordaba perfectamente aquel sonido metálico del respirador que su padre llevó en los últimos momentos de su vida. Sin embargo, no quiso recordar aquello, necesitaba centrarse en el amor de su vida. Y cuando la vio dio un respingo, allí estaba en la cama con un vendaje en la cabeza, el pulsioxímetro en el dedo índice de su mano derecha, una vía que alimentaba las gomas de dos goteros, uno grande y otro pequeño que enviaban el líquido a su vena a toda velocidad, casi tanta como en ese momento le latía el corazón a Parker. Además los cables que asomaban de su pecho y que siguió con la vista conectándose en el monitor cardíaco que iba pitando una y otra vez como si fuera un disco rayado. Aún estando allí dentro ante ella no podía creer que era realidad quería pensar que era una pesadilla y se iba a despertar. Pero entonces tras un temblor de barbilla intenso entendió que ella no importaba, ni lo que pensara, ni lo que sintiera, ni su dolor, ni su rabia ni sus lágrimas, estaba allí para tratar de llegar a la mente de Kristina, de algún modo para tratar de motivar su cerebro dañado. La enfermera que se quedó junto a ella le hizo una señal para que le hablara. Parker le cogió la mano izquierda con total delicadeza, recorrió lentamente el dorso de su mano dejando una caricia. La notó fría y aquello la sobresaltó.

-Kristina mi amor, soy yo. Todo va a ir bien, mi vida. Tienes que recuperarte, cariño. Debes poner de tu parte, ahí fuera estamos todos esperándote, y bueno… la señora Davis viene de camino ya sabes cómo es, te quiere tanto pronto estará aquí -cerró los ojos mientras la punta de lengua trataba de frenar su dolor apoyándose sobre el labio superior. Tragó saliva para que no notara que estaba llorando-. Ilsa está con tu hermana Sam, se va a quedar con ella porque yo voy a estar aquí contigo, corazón. Voy a estar aquí hasta que despiertes y podamos estar juntas en una habitación. Hasta entonces esperaré fuera. Cuanto antes te recuperes antes podremos estar juntas, cariño te echo de menos por favor… te necesito, lo sabes… sabes que te quiero.

-Nos la vamos a llevar -le dijo con tacto la enfermera.

-Kristina van a hacerte una prueba y nos volvemos a ver, cariño. Tranquila no te preocupes estás en buenas manos. Te quiero, mi amor no lo olvides te quiero y te necesito.

La enfermera le hizo una señal para que se apartara. Mientra preparaban todo para transportarla. En ese momento Parker se derrumbó, la enfermera le dio su tiempo para recuperarse. Entonces Parker mientras se limpiaba la cara y la nariz le preguntó ¡si había visto algo.

-No, su ritmo no ha variado y bueno… esto es un poco a gusto de los doctores, a Kristina le ha tocado el doctor que cree en estas cosas, tengo pacientes en la UCI con cascos puestos en sus oídos escuchando la música que les gusta, los partidos de fútbol de sus equipos, o los familiares leyéndoles cosas. Otros médicos creen que eso es una perdida de tiempo, pero debo reconocer que quien más pacientes recupera es él. Así que, debe tener paciencia para seguir los pasos que le vaya diciendo, esto puede ser cuestión de un día y recuperarse poco a poco, o de meses.

-Gracias.

-Acompáñeme.

Parker siguió por los pasillos a la enfermera. No tardó mucho en leer el cartel donde anunciaba que se hacía el TAC. Le dijo que se sentara fuera hasta que la llamaran. Ella no había notado ni un solo movimiento en Kristina, parecía que dormía plácidamente, no había pasado como en las películas, ni un parpadeo, ni un movimiento de dedos. Nada. Entonces recordó como un día en que estaban viendo una película, Kristina había apoyado la cabeza sobre sus piernas y tenían entrelazados los dedos de la mano mientras veían en la pantalla como la protagonista despertaba del coma y lo hacía como si no le hubiera pasado nada, ella le dijo:

-No te creas nada de esto, cariño. Una no se despierta del coma así.

-Bueno para una película está muy bien -sonrió Parker.

-Espero que nunca tenga que pasar algo así -la miró con gesto serio.

-No, cariño a nosotras estas cosas no nos van a pasar.

-Me moriría si te pasara algo -la miró con una tristeza que reflejaba lo que sentía su corazón.

-Y yo si te pasara a ti. ¡Pero con toda la gimnasia que hacemos es imposible! Estamos fuertes como rocas.

Entonces le vino a la mente la carcajada de Kristina mientras se subía sobre ella besándola. Aquella carcajada que le daba vida cerraba los ojos y podía escucharla nítidamente. Suspiró con fuerza y se prometió así misma no fallarle.

-Ponte bien mi amor.

Lo dijo en voz alta como si así la frase cobrara más fuerza y pudiera llegarle a Kristina que se encontraba detrás de aquellas paredes.

A la media hora de estar allí le hicieron pasar, volvió a hablarle y la hicieron salir.

-Me ha dicho el doctor que ahora sale.

-Si no le importa me gustaría que lo que me tenga que decir lo diga delante de su familia. Por favor.

-Está bien. No se preocupe ahora se lo digo.

-Gracias, es muy amable.

Parker agradeció que aquella mujer la estuviera tratando de aquella manera tan cercana. Le indicó por donde debía salir para reunirse con ellos. Al llegar a la sala todos se pusieron en pie esperando noticias.

-Ahora vendrá el doctor, le he dicho que nos explique que tal está.

-¿La has visto? -le preguntó Molly.

-Sí. He estado hablando con ella.

-¿Y cómo la ves? -fue Sam quien preguntó esta vez.

-Bueno, aparentemente duerme. Y parece como si estuviera durmiendo muy dulcemente.

-Va a salir de esto, Parker.

Parker agradeció el comentario de Sonny aunque su gesto preocupó a las dos hermanas.

Al poco rato salió el doctor que les explicó la situación.

-Bueno no quiero dar falsas esperanzas porque ninguno de los dos TAC que hemos hecho ha mostrado actividad cerebral con los estímulos de su voz -miraba a Parker con gesto tranquilo-. Eso no me supone nada ni bueno ni malo. Es demasiado pronto. Ahora bien, del TAC que se le hizo cuando ingresó al que le hemos realizado ahora podemos estar contentos la operación ha salido muy bien y la situación de la lesión en su cerebro va como se espera. Es muy joven y estoy casi seguro que tiene muchas posibilidades de salir de esta, además tuvo la suerte que detrás del coche que la atropelló iba una ambulancia con lo que aún con el traumatismo severo se empezó a trabajar con ella pronto. Y eso es muy importante. Pero, no quiero que se hagan ilusiones esto que les he dicho es lo que en este momento traduzco de su TAC. Ahora bien, también les digo que dentro de dos horas puede cambiar porque estas lesiones son así y su estado sigue siendo grave.

Todos se intercambiaron una mirada de miedo ante el silencio del doctor antes de decirles:

-Insisto, váyanse a casa aquí no van a hacer nada. Descansen y mañana a las siete que es el horario en que ya empezamos a trabajar vengan.

-Gracias, doctor -le dijo Sonny.

-Gracias -le dijo también Parker.

Guardaron silencio sin saber muy bien que decir hasta que Parker le dijo a Sam.

-¿Podrías hacerme un favor?

-Claro, dime.

-En la mesita de noche de Kristina, en el primer cajón está su reproductor de música. Me ha dicho la enfermera que algunos enfermos lo tienen para recuperarse, y a ella la música la ayuda a relajarse.

-No te preocupes, ¿pero después te vas a casa?

-No, no… prefiero quedarme aquí… -dijo negando con la cabeza un tanto nerviosa.

-Está bien, pero… ¿vas a comer algo?

-No. De momento no. No te preocupes, Sam. Gracias.

-Mamá ¿qué vas a hacer? Vamos a mi casa estamos más cerca por si pasa algo. ¿Te parece bien? -le preguntó con tacto Sam mientras Parker se sentaba abatida.

-Sí.

-Yo me quedo hasta más tarde -les dijo Sonny.

-Parker si pasa algo llámanos en seguida -la abrazó Molly con fuerza.

-Tranquila, no va a pasar nada ya lo verás. Kristina es muy fuerte y nos lo va a demostrar -le sonrió acariciando su cara pero al ver la mirada de Alexis se separó de ella con rapidez.

-¿Quieres algo más? -preguntó Sam.

-No, gracias. Yo creo que eso es suficiente.

Alexis ni siquiera la saludó al marcharse, y casi lo prefirió. Sonny se sentó a su lado con gesto serio.

En el coche, Alexis, Molly y Sam iban en silencio. Eran las nueve de la noche y hasta aquellas primeras veinticuatro horas aún quedaba tiempo para sentir el pánico que las tres sentían a una llamada de Parker. Sam las dejó en casa para que Alexis estuviera con los niños y así pudiera estar mas distraída, después fue hasta casa de la pareja para coger el reproductor. Al entrar en la habitación sentía que invadía un terreno privado. Al ver la fotografía que había sobre la mesita de noche de Kristina sonrió al tiempo que se le humedecían los ojos, su hermana abrazando a Parker y dando una de sus maravillosas carcajadas. La mirada de Kristina gritaba lo mucho que amaba a esa mujer y lo feliz que era en ese instante. Al final, no pudo más que romper a llorar sintiendo una mezcla de rabia y frustración, rabia por lo que estaba pasando por lo que podía pasar y frustración al ver que su madre seguía siendo incapaz de ver lo que existía realmente. Tomó el reproductor decidió salir a toda prisa entendiendo perfectamente porque Parker no quería volver sin Kristina.

Cuando llegó al hospital, Parker y Sonny seguían sentados donde los dejó en silencio. Al verla Parker se levantó y le agradeció que le llevara la música. Sonny aprovechó la presencia de Sam para irse con ella.

-A cualquier cosa que ocurra o si te dicen algo, por favor Parker.

-Sí tranquilo, le diré algo. Por supuesto que llamaré -le dijo con tono serio.

-Gracias, deberías tomar algo me iría más tranquila -la abrazó Sam.

-Si no me dejan entrar otra vez, bajaré y comeré algo.

-Mi hermana te va a necesitar fuerte.

-Lo sé, gracias, gracias por todo -le dijo abrazándola esta vez ella.

Al quedarse sola en aquella sala de espera dejó salir el aire que le oprimía en sus pulmones. Se puso en pie para acercarse hasta el mostrador y tocó el timbre. Salió la misma enfermera que la había estado acompañando y le entregó el reproductor.

-Muy bien, el doctor ya se ha marchado, pero ahora mismo se lo pongo yo.

-Gracias. ¿Podré verla? Sé que soy un poco pesada pero…

-Tranquila, es normal uno se piensa que estando cerca de la persona que quiere el dolor es menor o va a lograr curarle. Todos entendemos la situación. Si el médico de guardia considera oportuno, la dejaré pasar

-Gracias por entenderme es un poco de alivio ante tanto dolor.

Le sonrió con la poca fuerza que le quedaba. Suspiró con fuerza recordando la noche anterior al accidente. Habían hecho el amor con delicadeza y Kristina le había susurrado aquella noche más veces que nunca cuanto la amaba. Se le erizó la piel. Y un temblor se apoderó de ella.

Al rato la enfermera le informó que le había puesto la música pero le habían negado la entrada hasta primera hora de la mañana. Parker asintió agradecida por su intento de ayudarla. Eso sí, le dejó estar en lugar de la fría y casi inhóspita sala de espera, en un pasillo cercano a donde se encontraba Kristina. Estaba allí cuando le sonó el teléfono, la alarmó porque eran las doce de la noche.

-¿Señora Davis?

-¡Hasta ahora no he podido encontrar un hueco en un avión! Pero ya está… llegaré a las siete de la mañana y me iré directamente contigo. ¿Sigue todo igual? -se le notaba la voz cargada de preocupación.

-Sí, no hay novedad.

-¿Estás sola?

-Sí.

-Mejor sola que mal acompañada, hija.

-No sé qué voy a hacer si le pasa algo, señora Davis -se puso a llorar.

-Llora eso te va a ayudar, necesitas descargar todo lo que llevas dentro.

-Es que no lo puedo ni imaginar…

-Pues no lo imagines, imagina que todo va a salir bien.

-Me moriría -dijo rota de dolor.

-Nadie se va a morir aquí ¡el amor que siente Kristina por ti le hará salir de esa situación! ¡Con lo cabezota que es! ¿Dudas de que no va a ser así? ¡Os vais a casar! -le decía tratando de animarla.

-Lo sé, lo sé -trató de calmar su llanto.

-Pues ya está. ¡Necesitas un abrazo, hija!

-Gracias por venir, porque la necesito, aunque Sam, Molly y Sonny se están portando muy bien, la verdad.

-Mañana estoy ahí y verás como es para celebrar que nuestra Kristina se ha despertado.

Colgó despidiéndose con un nudo en la garganta y al final le hizo caso dejando que un llanto la inundara hasta casi ahogarse de la misma congoja mientras la llamaba insistentemente.

Eran cerca de las tres de la mañana, estaba sentada con la cabeza apoyada en la pared y los ojos cerrados, cuando escuchó unos pasos resonar por el pasillo. No le llamó la atención hasta que los pasos se detuvieron ante ella. Abrió los ojos y su gesto mostró sorpresa, ante ella con gesto serio estaba Alexis.

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3 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 90

  1. Siento hacerte llorar, pero es el mejor comentario que me puedes hacer. De la misma manera que al escribir algunas escenas he llorado yo. Esto es lo maravilloso de poder transmitir sentimientos, aunque a veces sean lágrimas.
    Un abrazo muy fuerte.

  2. Menudo momento el entrar y que te abran la cortina……y verla buf….tiene que reaccionar a las palabras de su amada que la espera con esas ansias….no es por nada pero siguiendo esra historia…. Y lueo si aparecen en GH ajajajja va ser muy complicado no ver los episodios y recordar esta gran historia…..eres tremenda escritora….bsss

  3. Ay escritora, con este capítulo las lágrimas salieron solas 😢.
    Que duros momentos vive la familia, y sobre todo Parker al recordar la noche maravillosa que vivió con su mujer.
    Alexis me sorprendió , pensé que no le iba a dar su lugar a Parker, pero por una vez fue Sensata y sorprendió a todo el mundo, bien por Parker, al decir que todo lo que el médico tenga que decir lo diga delante de todos.
    Alexis apareció espero que sea para limar los problemas, y le de la oportunidad a Parker de conocerla y no juzgarla sin intentar acercarse, por el bien de Kris, ya Parker le demostró que ama y conoce muy bien a Kristina.
    En verdad me hiciste llorar 😢.
    Por favor Kristina ya da una señal.

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